| 17 noviembre, 2006 |
| V Jornadas ELP- Málaga |
| Posteado por MG a viernes, noviembre 17, 2006 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() EL EROS DE UN TRABAJO Málaga, 11 y 12 de Noviembre de 2006 La cálida ciudad de Málaga ha acogido este pasado fin de semana, 11 y 12 de noviembre de 2006, las quintas jornadas de la ELP. Abrió las jornadas un Acto de homenaje a José Antonio Naranjo, miembro y amigo de la Escuela Lacaniana en España demasiado tempranamente fallecido. José Antonio fue un entusiasta impulsor de iniciativas, la más reciente los CPCTs, y fue sobre todo alguien abierto a los encuentros, como quedó de manifiesto en quienes tomaron la palabra para su recuerdo. Un libro, Razón del Psicoanálisis, recoge desde ahora ese eco y algunos de sus textos. Otro de los trabajos de la ELP fue elegir nuevos miembros para componer el Consejo y también un nuevo Presidente, con una despedida alegre a los colegas salientes. De todo ello darán debida cuenta los comunicados pertinentes, decir aquí solamente una impresión de esta redactora: los aplausos que acompañaron cada momento de la Jornada, tanto en las presentaciones de los trabajos como en el proceso institucional sonaban con un impulso especial, iban más allá de la mera cortesía... puede ser que las “palmas” andaluzas sean contagiosas pero también resonaba ahí, como fue dicho, el Eros de trabajo de una Escuela. La mesa de los AE (Lucía D’Angelo, Laure Naveau, Mauricio Tarrab) y una Conferencia, no de clausura sino de apertura al tema, de Eric Laurent, concluyeron dos días luminosos de trabajo. ¿Que cúal era el tema de la Jornada?, “la Angustia, el afecto que no engaña. Nuevas formas, nuevas respuestas del psicoanálisis”, a eso dedicó la Escuela este pasado fin de semana. From Anna Aromí , TLN 304 ![]() Homenaje a José Antonio Naranjo El que no retrocede Hilario Cid Conocí a José Antonio Naranjo cuando él era muy joven. No había tenido una vida fácil, creo que eso le dio una marca singular, porque no sentía aprecio por las cosas fáciles. La dificultad no era para él un obstáculo sino un reto. Quizás por eso le interesaba tanto el Psicoanálisis. Psicoanálisis que para él no podía ser sino lacaniano. Ser psicoanalista lacaniano en la época en que él empezó, era en España sumamente difícil. Conocí a mucha gente en Málaga que empezó en ese tiempo. Casi todos retrocedieron ante las dificultades. Para José Antonio fue un acicate y no retrocedió. “El que no retrocede”, podría ser su nombre en nuestra Odisea psicoanalítica. No retrocedió tampoco cuando advirtió que su analista no podía ser otro que Jacques- Alain Miller, pues para él era el verdadero soporte del Sujeto Supuesto Saber, con la ventaja de haber verificado a través de la lectura de sus cursos que se sustentaba en un saber que no era supuesto. Como buen lacaniano y discípulo directo de Jacques – Alain Miller tenía la firme convicción de que un psicoanalista debía llevar su propio análisis hasta el final. En los últimos años me decía que estaba elaborando su final de análisis. En ese contexto de investigación y elaboración de una salida a su final de análisis, es donde, creo, se inserta este segundo capítulo de su libro Razón del psicoanálisis, (1) que lleva por título Psicoanálisis puro. Se trata de cinco artículos de los cuales podemos decir que el primero es la introducción, los tres siguientes forman la investigación propiamente dicha y el último es una conclusión.El primer artículo, que es un comentario de la Teoría del trauma de nacimiento de Otto Rank, traza las líneas maestras del problema. Rank plantea la cuestión clásica de en qué momento un análisis puede considerarse terminado, y una respuesta que él cree llega a la raíz misma del inconsciente, al corazón del ser del sujeto del inconsciente. Rank, lo sitúa en el trauma de nacimiento. José Antonio hace una divertida torsión y dice que la raíz no está en esa imaginería de Rank sino en el nacimiento del trauma. Un análisis llega al final cuando se llega al traumatismo que de manera singular marcó en uno mismo la colisión del goce con el lenguaje. La articulación última de significante y goce que le dará a uno el nombre propio, el nombre que no está en el santoral del Otro, el nombre de goce, la letra que escribió ese encuentro. Llegar hasta ahí sólo es posible mediante esa práctica sostenida en un discurso que Freud denominó Psicoanálisis. Tenemos la meta y el medio para alcanzarla, pero falta todo lo demás, las carreteras, los senderos, los vericuetos. ¿Cómo saber además que se ha llegado a la verdadera meta si no hay planos ni señalizaciones preestablecidos?. ¿Cómo orientarse en el largo y dificultoso camino para no perderse?. ¿Cómo saber que uno ha llegado allí y no a otro sitio?. José Antonio toma tres referentes: Freud, Lacan y Jacques – Alain Miller, en relación a los conceptos de, Inconsciente, Repetición, Pulsión y Transferencia. Nada menos que lo que Lacan aisló como los conceptos Fundamentales del psicoanálisis. Comienza su investigación con el complejo concepto de Repetición, concepto que ya en Freud está ligado al trauma. Después de hacer un recorrido por él, diferenciando distintos aspectos tanto en Freud como en Lacan, llega a despejarlo, con el Lacan del Seminario XVII como un concepto en el que lo real, el goce, es el fundamento de la repetición significante. La Repetición conduce a un encuentro siempre fallido con lo real. Significante y goce, aparecen ahí articulados. Pero despejar la Repetición, sólo es posible mediante la Transferencia, porque lo que la repetición oculta, la transferencia lo muestra. Nos referimos al objeto (a) minúscula, en tanto zona erógena, en tanto remite al goce sin ser significante, en tanto tiene que ver con los orificios del cuerpo. Articular Repetición y Transferencia no es sólo la posibilidad de parar un goce diabólico en alguien que se analiza; es también la estructura misma de la Pulsión. Por eso su investigación , se desplaza de la Repetición, en tanto que la Repetición en última instancia no es sino velamiento de lo real, pues siempre de lo que se trata es de evitar ese encuentro, a la Pulsión, donde lo real se hace presente como satisfacción y ello a través de esas zonas erógenas. Aborda la Pulsión a partir de las pulsiones freudianas por excelencia, la pulsión oral y la pulsión anal. Y las refiere al otro estadío que aisló Freud, el genital o fálico. En este artículo, la investigación se hace muy densa, incluso complicada, pues de lo que se trata es de llegar a la identidad misma del sujeto en tanto sujeto del inconsciente, o mejor aún a aislar y dar razón de que lo que está en juego en la identidad del sujeto es, ni más ni menos que la manera en que uno goza de su inconsciente en tanto éste lo determina. Tenemos en este artículo el armazón de lo que será para el último Lacan el síntoma. Por eso intenta a través del concepto de pulsión dar cuenta tanto de la identidad del sujeto, como de su ubicación en el Otro. Comienza por la consideración de la pulsión en relación a la demanda. Esto nos lleva a la falta del Otro bajo la forma del amor. Las pulsiones lacanianas, escópica e invocante, nos conducen también a la falta en el Otro esta vez con el nombre de deseo del Otro. La pulsión nos revela la falta del sujeto y la falta del Otro. Este artículo, es tan complejo como interesante, pues vamos viendo a través de lo que llama los sujetos orales y los sujetos anales, como se van dialectizando la falta del sujeto y la falta del Otro. A partir de la pulsión razona sobre la constitución del Otro, un Otro inconsistente, y la identidad del sujeto. Yo no había leído antes de leer este artículo, una declinación tan razonada de lo que podemos llamar las tres formas identitarias del sujeto del inconsciente en cuanto al goce. Me refiero al goce fálico, al goce del bla, bla o goce-sentido, y al goce pulsional. Tres modos de goce que conducen a una estructura común, a la articulación de la falta del sujeto con la falta del Otro. Y el trauma originario es básicamente eso, el encuentro del significante con lo inasimilable del goce, y origina la falta en ser del sujeto así como el nacimiento de un Otro al que le falta el lugar donde alojar ese goce que no es sino del cuerpo propio. El recorrido de un análisis requiere pues dos travesías, la de la falta en ser y la pérdida del Otro. La respuesta a la problemática que plantea, no está en la repetición, que estaría condenada a un fracaso, porque el camino que recorre para pedir la identidad, “está, al mismo tiempo, hecho para evitarla, en tanto la identidad queda… más allá de la repetición, porque la identidad no puede hallarse sino en la confrontación subjetiva a la falta del Otro, y la demanda repetitiva está conformada para desconocerla” (2). Ese agujero en el Otro es el verdadero trou del “troumatisme”, y lo que viene ahí por parte del lenguaje y del cuerpo, ya sea mediante el objeto (a) o la letra, no conforman sino lo que Lacan llamará el síntoma, verdadera identidad del sujeto. Su nombre de goce, su verdadero nombre. ¿Cómo saber cuando se ha llegado ahí?. Eso es lo que José Antonio reflexiona en su último artículo de este segundo capítulo, que lleva por título La prisa no es una cuestión de tiempo. Se trata de un artículo, donde ha depurado más su estilo, con una agilidad cercana a sus últimos trabajos. Propone que llegar a confrontar la falta en el Otro, supone que no hay ya, garantía de este momento. Si hubo separación del Otro nada asegura que la haya habido. Por tanto, el final de un análisis es cruzar el insondable abismo. Además hay que cruzarlo deprisa, pues la vacilación sólo dará incertidumbre sobre lo logrado. En efecto no hay Otro del Otro ni Acto del Acto. El acto no tiene garantía, es la confrontación al abismo. De ahí la angustia de todo acto. Pero como dice, ya no se trata de la angustia paralizante con la que uno puede empezar un análisis, sino con la angustia productiva del final de un análisis. Terminaré volviendo a donde empecé. “El que no retrocede”. Esa es la lección de José Antonio Naranjo Mariscal. No retrocedió ni un paso a pesar de las dificultades. No retrocedió ante la angustia que lo real provoca en todo ser hablante cuando emerge. Tan sólo la muerte, Amo Absoluto, nos arrebató al colega, al amigo, justo en el momento en que afrontaba lo real con más entusiasmo que nunca. Notas.- 1. José Antonio Naranjo. Razón del Psicoanálisis. ELP. RBA Libros, S.A. Barcelona noviembre de 2006. Op. Cit. Página 126 |
| XV Jornadas anuales de la EOL |
| Posteado por MG a viernes, noviembre 17, 2006 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() “El psicoanálisis y los nuevos modos familiares” por Ram Mandil - EBP- AMP Vivimos un tiempo de nuevas configuraciones familiares; tiempo en que las familias llamadas monoparentales, o reconstituidas, o aún homosexuales masculinas o femeninas adquieren un nuevo valor social.A la vez, asistimos a posicionamientos nuevos ante esas configuraciones. Por un lado el apoyo académico de universidades norteamericanas, que se empeña en asegurar la normalidad de los hijos gestados en este nuevo contexto. Un ejemplo de esta tendencia se encuentra en la reciente publicación y repercusión del libro de la profesora de Psicología de la Universidad de Cornell, Peggy Drexler -con su sugerente título “Raising Boys Without Men (Rodale Press): “Criando Niños sin Hombres”- por el cual busca tranquilizar a estas nuevas familias, demostrando que la crianza de hijos varones sin la presencia de la figura masculina en casa no genera rebeldes indomables ni niños con problemas en relación a su sexualidad. Aún así, el punto fundamental de la argumentación es la afirmación de que la crianza de los hijos debe considerarse simplemente como “buena o mala, y no masculina o femenina, heterosexual u homosexual”En el polo opuesto asistimos a una reacción proveniente del Vaticano, a través de la publicación de un reciente documento, llamado “Familia y procreación”. Caracterizando la situación actual como la de un verdadero ataque a “la institución natural del matrimonio y de la familia”, la Iglesia pregona el carácter indisoluble, en la unión conyugal, entre “el fin unificante y el fin procreativo”; en otras palabras, entre la sexualidad y el amor. En este sentido -prosigue el documento- la familia cumple dos funciones: la de ser sede de un amor total y recíproco y la de ser también el lugar de una “procreación integral”, es decir, el lugar de la concepción, del nacimiento y de la educación. En esta perspectiva, las nuevas configuraciones familiares serían la prolongación de una disyunción entre procreación y familia. Se sustentan sobre el argumento de que una unión familiar no se fundamenta necesariamente en la procreación y que la crianza de los niños no está relacionada con las distintas formas de procreación. En el capítulo cuarto de “El Malestar en la Cultura” Freud presenta la familia primitiva sostenida por dos fuerzas libidinales: la del interés del macho en mantener cerca de sí a la mujer o sus objetos sexuales y el interés de la mujer en no separarse de sus hijos ni dejarlos desprotegidos, justificándose de esta manera su permanencia cerca del macho, más fuerte. Llama la atención que para Freud no hay, en el inicio, ninguna señal de reciprocidad a nivel del amor como fundamento del lazo familiar. Freud indica que los lazos que unen -en una familia- a un hombre y una mujer, no son del mismo orden de aquéllos que, por ejemplo, unen una madre a sus hijos. En este sentido la unión familiar necesitaría de un segundo conjunto de lazos libidinales; a saber, aquél que parte exactamente del lugar ocupado por los hijos y que tendría dos vertientes: la del amor de los hijos referido a esa figura femenina, dividida entre madre y mujer, y la del amor de los hijos dirigido a este hombre cuyo amor se orienta a una mujer, o sea, el padre.Encontramos aquí un soporte freudiano para la afirmación de Lacan de que hay sólo análisis del hijo, considerando que es exactamente desde este lugar que se erigen las invenciones sintomáticas como respuestas a lo que divide a un sujeto entre la madre y la mujer y la cuestión del amor del padre.En su intervención en las XXXIV Jornadas de la ECF, en noviembre de 2005, Jacques-Alain Miller nos ofrece una lectura breve de las dos notas de Lacan a Jenny Aubry (cf AMP-blog). Lo que llama la atención es la perspectiva lacaniana de que lo que mantiene la familia no es necesariamente del orden del amor o de la procreación, sino su “función de residuo en la evolución de las sociedades”; vale decir, el hecho de encontrarse “en el estado de objeto (a)”. En este sentido cabe investigar de qué modo las nuevas configuraciones familiares están en relación con este carácter residual de la familia, y de qué modo cada una de ellas podrá vehiculizar “una transmisión constituyente para el sujeto”, de manera tal que su relación al deseo no sea“anónima”. Traducción: Cecilia Gasbarro |
| 15 noviembre, 2006 |
| Posteado por MG a miércoles, noviembre 15, 2006 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() ![]() ![]() Jorge Luis Borges - La Rosa Profunda (1975) Al ruiseñor ¿En qué noche secreta de Inglaterra O del constante Rhin incalculable, Perdida entre las noches de mis noches, A mi ignorante oído habrá llegado Tu voz cargada de mitologías, Ruiseñor de Virgilio y de los persas? Quizá nunca te oí, pero a mi vida Se une tu vida, inseparablemente. Un espíritu errante fue tu símbolo En un libro de enigmas. El Marino Te apodaba sirena de los bosques Y cantas en la noche de Julieta Y en la intrincada página latina Y desde los pinares de aquel otro Ruiseñor de Judea y Alemania, Heine del burlón, el encendido, el triste. Keats te oyó para todos, para siempre. No habrá uno solo entre los claros nombres Que los pueblos te dan sobre la tierra Que no quiera ser digno de tu música, Ruiseñor de la sombra. El agareno Te soñó arrebatado por el éxtasis El pecho traspasado por la espina De la cantada rosa que enrojeces Con tu sangre final. Asiduamente Urdo en la hueca tarde este ejercicio, Ruiseñor de la arena y de los mares, Que en la memoria, exaltación y fábula, Ardes de amor y mueres melodioso.-. Newsletter nº 04, 14 de novembro de 2006. EDITORIAL Este final de ano é a época das Jornadas e Encontros das três Escolas da AMP-América, NEL, EBP e EOL, oportunidade para divulgarmos o tema do 3o Encontro Americano e XV Encontro Internacional do Campo Freudiano, e convidarmos os colegas das três Escolas a escrever trabalhos e preparar-se para vir a Belo Horizonte em agosto de 2007.Maria Hortensia Cárdenas e Jésus Santiago, nas Jornadas da NEL, nos transmitem o entusiasmo que a “varidade “ da prática desperta nos analistas lacanianos. Ambos mostram, nas breves intervenções que vocês lerão a seguir, como o sentido dos sintomas é novo e particular em cada caso. Embora os avanços da ciência tentem fechar os buracos por onde o sentido escapa, os sujeitos se mostram desorientados.Se o sentido está ligado à verdade particular de cada um que, por sua vez, tem estrutura de ficção, de mentira, Maria Hortensia propõe um caminho para nos orientarmos: a angústia que não engana, e indica o real, como demonstraram os casos apresentados nas Jornadas da NEL.Jésus, por sua vez, aponta como a variedade do sentido torna possível uma perspectiva clínica continuísta, que valoriza menos as oposições que as gradações entre os tipos de sintomas. O paradoxo é que a exceção é a regra, ou seja, um caso nunca realiza um tipo clínico e por isso é sempre único. O Encontro Brasileiro do Campo Freudiano, que reuniu em Belo Horizonte os colegas da EBP, foi também um surpreendente testemunho disso. Elisa AlvarengaDireção Executiva-EBP A VARIEDADE DA PRÁTICA: DO TIPO CLÍNICO AO CASO ÚNICO EM PSICANÁLISE Jésus Santiago Para a comissão científica o objetivo principal do IIIº Encontro Americano do Campo Freudiano é resgatar a virtude dos princípios e dos detalhes particulares do caso, uma vez que são eles que, em última instância, orientam a construção clínica do caso. São esses detalhes particulares expressos pelos trajetos contingentes do sujeito que constituem a base da direção do tratamento. Se a prática lacaniana é avessa às intervenções que se confundem com as prescrições padronizadas, é porque sabe que um caso pode por em questão e, mesmo, contrariar o que é considerado como típico de um quadro clínico determinado. É certo que o tratamento analítico, cotidianamente demontra isto. Há sinais evidentes que Freud mostrou-se bastante sensível à essa tensão entre a apreensão classificatória, com categorias clínicas já consagradas pelo saber psiquiático e a particularidade das manifestações sintomáticas do caso.A exemplo disto, ele se refere a um caso de paranóia que contradiz a sua teoria de que o perseguidor, nesses quadros clínicos, sempre pertence ao mesmo sexo do paciente. Se isto não impede a inclusão do caso em sua teorização da paranóia, abre-se, no entanto, a possibilidade para tomá-lo como um dos paradigmas do que é um caso único na psicanálise. Temos também o exemplo recente dos chamados “inclassificáveis da clínica” que é característico do que o psicanalista encontra, em sua prática, como o caso único, pois, as suas expressões sintomáticas não se se compatibilizam com os elementos semiológicos que compõem as classes diagnósticas estabelecidas.O ensino de Lacan fornece incontáveis indícios quanto à possibilidade e, mesmo, a necessidade da prática analítica tomar o caso clínico como único e, mais do que isto, retirar do que, nele, se mostra como típico, aquilo que lhe é próprio. Importante referir-se ao modo como, no seu escrito, Uma introdução à Edição alemã dos Escrtos, retoma-se a questão da avaliação diagnóstica na clínica psicanalítica. É visível a sua intensão em questionar a metodologia classificatória de inspiração estruturalista que serviu de base para as nossas formulações sobre a “clínica estrutural”, na qual os tipos de sintomas equivalem as estruturas clínicas freudianas clássicas.A crítica aprofundada desta concepção dos “tipos de sintoma” deve ser concebida como a resposta de Lacan à insuficiência e aos limites da classificação estrutural dos sintomas da clínica psicanalítica. É a vertente nominalista do estruturalismo de Lévi-Strauss que é amplamente refutada, nesse escrito, visto que, para o etnólogo, nomear é sempre classificar. Sob o ponto de vista de seu materialismo primário, nada no real pode escapar ao sistema de classificações. De alguma maneira, deve-se admitir que a perspectiva estrutural, na clínica psicanalítica, mantem algumas ressonâncias e aderências com esse método classificatório. Tanto é verdade, que ela se constitui como uma espécie de sistema fecado, a saber, fora do trinômio neurose-perversão-psicose, nada de essencial pode ser adicionado. Ao contrário, a clínica borromeana do sintoma deixa em aberto a possibilidade de ser incluído algum outro tipo de sintoma, um tipo que não pertencia o acervo de sintomas, anteriormente, repertoriados.Quero destacar, portanto, a passagem do escrito, Uma introdução à Edição alemã dos Escrtos, que põe a nu os limites de uma redução simplista entre a estrutura e o tipo clínico, pois, afirma-se ali,“que o que deriva da estrutura, ou seja, os tipos clínicos, não tem forçosamente o mesmo sentido”. Em breve, o que é postulado, com todas as letras, é que os tipos de sintomas que pertencem a uma mesma estrutura clínica contém sentidos radicalmente distintos. É o que justifica que a clínica psicanalítica se coloque, no âmbito dos saberes cientiíficos, como “ciência do particular”, na medida que um tipo clínico que provém da mesma estrutura, não se exprime, jamais, pela unicidade de seu sentido. Essa presença de uma gama variada do “sentido do sintoma” é levada a um tal extremo que Lacan chega a concluir, “que os sujeitos de um tipo, não têm utilidade para os outros do mesmo tipo”.Isto quer dizer que a varidade da prática lacaniana se institui pela necessidade em não nos atermos apenas aos tipos clínicos, concebidos como expressões das estruturas clínicas já conhecidas. É preciso ir do tipo clínico ao caso único, movimento que, em última instância, reflete o deslocamento da “clínica estrutural” à “clínica do sintoma”. É, nesse sentido, que a variabilidade do sentido tornou possível o advento de uma perspectiva clínica continuísta, perspectiva que valoriza menos as oposições do que as gradações entre os tipos de sintomas.Quando Lacan fornece a resposta da clínica borromeana, ele institui dois sistemas de formalização distintos: de um lado, um estrutural e classificatório e, portanto, descontinuísta; e, de outro, um borromenano e categorical e, portanto, continuísta. Não há dúvidas que os tipos de sintoma se incluem na perspectiva descontinuísta, pois, como assinala Lacan, com alguma flutuação, eles derivam da lógica das classes própria da concepção estruturalisa. Não se trata, no entanto de descartar os tipos clínicos construídos, no momento inicial de seu ensino. Porém, a clínica revela o paradoxo de que a exceção é a regra, isto é, um caso jamais realiza completamente o seu tipo clínico e, por isso, poderá sempre ser considerado como único.Nesses termos, o caso único é a resposta da orientação lacaniana ao individualismo de massa contemporâneo em que o sujeito por mais que resista às iniciativas de ser enquadrado pelas regras e classes instituídas, acaba por se identificar com algum significante-amo individualizado. Nos dias de hoje, cada vez mais as classes tornam-se semblantes. Ou seja, se hoje, uma classe significa algo; amanhã, poderá significar alguma outra coisa, bastante distinta. Mais do que nunca isso dá lugar a um sujeito moderno que apesar, de inserir-se em uma das classes existentes, quer, ao mesmo tempo, escapar delas.Como afirma J.-A. Miller, se o animal realiza a sua espécie como um caso exemplar dela, o ser falante é sujeito porque, por mais que pertença a uma classe, jamais se adequa inteiramente a ela. O sujeito é essa hiância, essa disjunção que faz com que o rouxinol de Keats, seja o mesmo de Ovídio e de Shakespeare, embora, Keats não seja Ovídio e nem tampouco Shakespeare. Essas são apenas algumas das imensas possibilidades de discussões clínicas que se descortinam com a realização, em Belo Horizonte, do nosso 3º Encontro Americano do Campo Freudiano. Que cada um que queira participar possa trazer, com sua prática clínica, sua contribuição sobre o caso único, que sera sempre exceção à regra de uma classe, pois, aponta para um sujeito que é encarnação da surpresa e do acontecimento, para sempre, inesperado. EM DIREÇÃO AO 3º ENCONTRO AMERICANOIV JORNADAS DA NEL* María Hortensia Cárdenas Antes de concluir estas Jornadas de trabalho, gostaria de convidá-los para o encontro seguinte, o 3º Encontro Americano do Campo Freudiano e XV Encontro Internacional do Campo Freudiano, que se realizará em Belo Horizonte, Brasil – cidade formosa como o indica seu nome – nos dias 2,3 e 4 de Agosto de 2007.O título do Encontro: “A variedade da prática. Do tipo clínico ao caso único em psicanálise”. Pensemos, por um momento, o que o título desse Encontro Americano nos propõe, o que se determina em seu argumento.Para começar, introduz a variedade em uma prática psicanalítica para assinalar uma diversidade constitutiva, a partir da qual se pode considerar uma passagem que vai do tipo clínico ao caso único.Os tipos clínicos, os tipos de sintoma, surgem de uma descrição nosográfica classificatória da psiquiatria clássica, que a clínica tomou para orientar-se na prática. Entretanto, hoje em dia as referências e classificações podem chegar ao absurdo das listas de sintomas-tipo, que não deixam de aumentar, no afã de alcançar um sentido único e de incluir uma categoria.É mesmo possível agrupar certos tipos de sintomas, localizá-los em uma estrutura e nos orientarmos a partir deles, mas jamais será encontrada uma causa unívoca que dê um único sentido típico. Esse foi o descobrimento freudiano que determinou que, do deciframento do inconsciente , se obtém o sentido do sintoma, novo e particular em cada caso. Lacan o tornou mais preciso ao indicar que não há sentido comum nas estruturas, assim como não há tipos estanques que dêem um sentido universal. Cada caso resiste ao típico.Então, se o típico responde a um sentido único e universalizável, por sua vez, a clínica psicanalítica demonstra que, no discurso, o sentido sempre escapa, “ como de um tonel”, disse Lacan(1). Sabem a que se refere essa fuga, o líquido que escapa pelos sulcos de um tonel, impossível de deter. É assim, como ensina Lacan, que os efeitos de discurso são impossíveis de calcular: não há como tampar os furos do tonel, pois fazem parte do mal-entendido da língua. Podemos deslizar pelas cadeias de sentido, mas sempre encontraremos com um furo, o limite do real, ali onde não há mais saber.A ciência crê poder fechar os buracos do tonel, do sentido que escapa e ali cifra seu êxito. Entretanto, não deixa de nos surpreender, tal como assistimos, hoje, a uma falta maior de sentido em sujeitos desorientados em um mundo saturado de significações e utilidades.O sentido é um acordo com uma verdade particular, mas a verdade tem estrutura de ficção; a verdade também mente. O encontro com o real descobre que a verdade é não-toda. “Varidade”, é o termo que inventa Lacan ao juntar verdade e variedade, para revelar no sintoma uma mentira em nome de uma verdade.Como nos orientarmos?Estas Jornadas nos ensinaram um caminho. O que não engana é a angústia, como ficou demonstrado nos casos apresentados. Temos ali uma indicação do real, uma via de acesso por fora do sentido, que se localiza no corpo e desperta um sujeito, sinal certeiro que nos remete ao mais singular, ao sujeito e seu desejo. É nossa oportunidade na clínica.Bem, estão convidados a participar com trabalhos clínicos, para continuar de um bom modo as reflexões e elaborações realizadas ao longo destas Jornadas. Recordemos o que mencionou Eric Laurent em seu discurso de Abertura : “O êxito de nosso discurso se mede ao nível do caso a caso, ao nível do laço transferencial, ao nível da clínica do particular. É a razão pela qual nossas Jornadas tomam a forma de comunicar a força desse laço”.Voltaremos a nos encontrar em Belo Horizonte, o encontro marcado é o 3º Encontro Americano. Até lá!NOTAS:* IV Jornadas NEL “Los nombres de la angustia en el mal vivir actual”, realizadas Em Guayaquil, no dia 28 de outubro de 2006.(1) LACAN, Jacques, “Introducción a la edición alemana de un primer volumen de los Escritos”, en Uno por Uno Nº 42, Ed. Paidós, Barcelona 1995. Tradução: Lúcia MelloRevisão: Sérgio Laia |
| Séminaire de la NLS - Société héllènique |
| Posteado por MG a miércoles, noviembre 15, 2006 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() ![]() The third contribution for the preparation of the next NLS Congress come from the « Séminaire de la NLS » organized by the « Société héllènique », who received Pierre-Gilles Gueguen in Athens the 2nd and 3rd of november. The title of this conference was « Le signifiant du transfert dans la métaphore de l’amour ». We publish here some abstract. Comment situer le « signifiant du transfert » dans l’expérience de la cure analytique ? Parler de « Signifiant du transfert » pourrait donner l’idée que la séance se réduit uniquement aux mots que le patient y prononce - et que l’analyste peut se contenter d’être silencieux et parfaitement serein, parce qu’il y a un "Signifiant du transfert" qui lui est accroché depuis le début et qui se donnerait à saisir d'emblée: la séance comme pure expérience de savoir. Cette conception laisserait entendre que l’interprétation serait une interprétation émanant d’un savoir analytique détenu d'avance par l'analyste et froidement calculée par lui en tenant compte du « signifiant du transfert ». Cela va de pair avec la conception que la psychanalyse serait seulement faite pour « s’exprimer », que ce serait uniquement une expérience de parole…pour l’analysant et une expérience d’écoute pour le thérapeute qui n’aurait qu’à cadavériser sa position et à « ne pas juger ». Cette position peut être quelquefois adoptée par certains thérapeutes à la suite d’une lecture partielle de Lacan ou d’un manque de formation et conduire à des déviations : par exemple à pratiquer des séances par téléphone ou même par internet. S’il ne s’agissait que de « s’exprimer » en analyse, ce serait bien possible mais alors le transfert serait un transfert mort et l’analyse une expérience de mortification, de renoncement de la part du patient. Est-ce que donc le signifiant du transfert n’existe pas ? Il serait faux de le dire. Souvent le patient le reconnaît après quelquefois plusieurs années d’analyse : « je vous ai choisi parce que ». Et je dois confesser que ce « parce que », quand il est évoqué, est très singulier, souvent surprenant et pourtant généralement assez quelconque. Dans tous les cas, il est une marque de l’analysant plus que de l’analyste. Quelquefois il tient à un détail physique, quelquefois c’est pour une autre raison : vous étiez vivant, vous aviez l’air de savoir y faire avec les femmes, vous étiez inconnu, vous ne connaissiez personne de mon entourage, vous étiez de la même région que moi, votre nom me disait quelque chose, vous aviez l’air sévère ou paternel, vous étiez l’analyste de mon frère, untel ou unetelle vous avait recommandé, ou toute autre « raison » encore etc… Ici je livre les significations qui sont liées au signifiant du transfert on voit qu'elles sont hétéroclites. Le signifiant lui-même, quand il est décelable, renvoie comme Lacan l'avait bien vu, au complexe d’Œdipe et au complexe de castration et donc au signifiant phallique et à la forme du désir du patient (insatisfait, prévenu ou empêché). Les mots prononcés dans la séance sont incapables de rendre compte des pulsions qui animent les déclarations du patient.Le croire, c'est laisser de côté le fait que le sujet vous parle « anal, oral, scopique ou invoquant » pour tenter de faire passer dans les mots quelque chose qui s’éprouve avant tout dans le corps, jusqu’à d’ailleurs, à l’occasion, affecter celui qui occupe la place de l’analyste. Bien des contrôles ont lieu non pas directement par défaut de savoir livresque du thérapeute, mais parce que quelque chose que le patient lui a confié ou une attitude du patient a produit chez lui de l’angoisse ou un « événement de corps ». Le contrôle permet de faire le partage des eaux entre ce qui revient à l'analyste et à son fantasme, et à ce qui revient à l'analysant. Pour cela aussi le contrôle s’avère utile. Tels analystes par exemple peuvent être sensibles aux menaces du patient d’interrompre l’analyse (ils craignent de le perdre), d’autres, au fait que l’analysant semble vouloir les embrouiller, d’autres à l’agressivité de certains patient etc… Il y a toute une vie corporelle, pulsionnelle de la séance analytique qui est gommée par la conception du transfert en terme purement signifiant. Tout en évitant l’écueil de l’interprétation par le contre-transfert qui est une impasse, Lacan lui même n’a pas pu s’en tenir à la conception trop formaliste de l’analyse qu’il préconisait dans «L’instance de la Lettre ». Il a dû donner à la Jouissance une autre place que celle qu’il lui avait assignée vers la fin des années 50.De ce point de vue l'algorithme du transfert qu'il propose dans la proposition sur le psychanalyste de l'Ecole (1967) marque un moment de retournement dans sa doctrine. Pierre-Gilles Gueguen |
| 14 noviembre, 2006 |
| NEL- Medellín |
| Posteado por MG a martes, noviembre 14, 2006 1 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() Cierre de las Jornadas “Las formas del mal vivir” NEL- Medellín En nombre de todos los integrantes de la Sede, quiero agradecer a todos ustedes por haber acogido esta invitación a pensar y conversar sobre los diversos problemas que hoy aquejan de manera ruidosa o silenciosa nuestro vivir y en los que cada uno, a su manera y desde su quehacer particular, se ve concernido. Además de agradecerles su asistencia quiero resaltar el espíritu respetuoso e interesado en la manera como ustedes dieron vida a estas Jornadas. Cuando se me pidió que hiciera el cierre, me pregunté cómo hacerlo, entonces decidí aplicarme con concentración a la tarea de dejarme enseñar para luego decirles algo sobre aquello que consiguiera recoger. A continuación entonces lo que recojo de estas Jornadas, es decir, aquello que sitúo bajo la expresión “Formas del mal vivir”. Una relación hace de marco para pensar el problema: lo social y lo subjetivo. Las transformaciones sociales articuladas a las implicaciones subjetivas, donde dicha articulación no se reduce a la relación causa-efecto, ni al decir que lo uno determina lo otro, sino que más bien las formas del mal vivir dan cuenta de un anudamiento complejo de estas dos dimensiones, que requiere ser comprendido. Y que el psicoanálisis aporta a dicha comprensión cuando nos da elementos para pensar lo social, sin borrar lo subjetivo. Al interior de ese marco se expusieron una serie de fenómenos, los cuales considero que podemos tomar como las formas tal como lo anunciaba el título de nuestras Jornadas, fenómenos que en su diversidad comparten un cierto carácter de exceso. Ellos son: violencia social, exigencias subjetivas insostenibles, impulsividad, soledad, desamor, conductas de riesgo (ese que lleva a la destrucción), prostitución; en el escenario de lo íntimo o de lo público, implicando desde el cuerpo, hasta el Estado. Como protagonistas de lo que acordamos llamar mal vivir encontramos: la mujer (madre o hija) expuesta al imperativo de la palabra materna, el niño tomado por la impulsividad que lo excluye, el educador impotente, los padres que en su afán de completar a sus hijos no le dan lugar a su deseo, el artista (escritor, poeta, pintor) con su esfuerzo de poesía logrado o fallido, en lo que respecta a soportar la vida, el adolescente que ante la “inhospitalidad del mundo” prescinde del Otro en sus pasajes al acto o se dirige a él en sus actings out, dada la sordera del deseo que en ese Otro encuentra. La clínica también fue protagonista, de las jornadas, puesto que exposición tras exposición ella se presentaba como lugar de extracción del material para la construcción de saber, que va y vuelve respecto a lo social, por cuanto la relación del sujeto con su goce pasa por el Otro, sea el oscuro, satánico, mortificante, o aquel vivificante y del deseo, por cuanto es así que el sujeto constituye sus síntomas. Filosofía, ciencia y capitalismo. El primero como referente teórico actual y fundamental para el psicoanálisis, el cual nutre el conocimiento para una mejor comprensión de la lógica de la ciencia y el capitalismo. Ofertas de la ciencia (cirugías estéticas, medicamentos) para perpetuar el rechazo al malestar y con ello exacerbar el mal vivir, obstaculizando e impidiendo la invención que cada uno pueda hacer de un tratamiento: aquel de su propia vida. Ofertas del capitalismo, que en su lógica de acumulación y derroche, reduce al sujeto mismo a la condición de objeto de gasto y consumo, a lo cual cada uno se adhiere de manera singular y diferente de acuerdo a su estructura. Algunos dichos que hablan: “Mientras menos veo más vivo” (Un graffiti en una comuna de Medellín) “Una dosis que permita vivir y pintar” (Una paciente psicótica, artista, que cuestiona su medicación) “Amar sin vivir” (Un hombre enamorado vía internet) “Liberarse de la vida” (Poesía de una adolescente que se suicida) Para terminar, considero que podemos plantearnos el mal vivir como efecto del rechazo (¿o denegación?) del mal-estar que la cultura impone; que el psicoanálisis es una apuesta ética, no técnica, del bien-decir ante el Otro que no existe y lo real. Un bien-decir que esfuerza la palabra más allá de su engaño de comunicación, más allá de su impotencia de “no poder decir lo que sé”, más allá de su servicio al goce. Forzar la palabra para hacerla decir. Estas Jornadas fueron un esfuerzo de palabra, posible gracias a una comunidad de trabajo. Claudia Velásquez Medellín, noviembre 11 de 2006 |
| Inauguração de a-Tempo - Centro de Tratamento Psicanalítico de Curta Duração - EBP-MG |
| Posteado por MG a martes, noviembre 14, 2006 1 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
| Inauguração de a-Tempo - Centro de Tratamento Psicanalítico de Curta Duração - EBP-MG ![]() Por ocasião do XVI Encontro Brasileiro realizado em Belo Horizonte, a-Tempo - Centro de Tratamento Psicanalítico de Curta Duração , inaugurou sua sede, no dia 3 de novembro de 2006, com um coquetel que contou com a presença de vários colegas da EBP e também dos colegas Maurício Tarrab e Leonardo Gorostiza, da EOL. Para a Coordenação de a-Tempo e os colegas da EBP-MG que dele fazem parte, é uma satisfação poder comemorar a concretização desse projeto com a comunidade analítica da AMP e do Campo Freudiano que compartilha conosco da orientação lacaniana na qual a-Tempo está inserida, e que sustenta sua criação. Nos meses de novembro e dezembro, a equipe de a-Tempo fará um trabalho interno de discussão e organização do atendimento, que terá início a partir do dia 1o fevereiro de 2007 , quando a-Tempo abrirá suas portas para a cidade. Esperamos poder comunicar os primeiros efeitos e resultados dessa oferta feita à cidade de Belo Horizonte já no 3o Encontro Americano, em agosto de 2007. Simone Oliveira Souto Coordenadora Geral |
| Clinical Study Days 2 |
| Posteado por MG a martes, noviembre 14, 2006 1 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
| Clinical Study Days January 12 and 13, 2007 Miami Beach, Florida ![]() The Lacanian Orientation in Practice Four Points by Sheraton Miami Beach 4343 Collins Avenue · Miami Beach, Florida 33140 Friday, January 12, 2007 Presentation Lacan’s work is marked by a relentless re-examination by Lacan himself of his own work over the years, as he responded to the various clinical exigencies with which he was confronted and the changes and developments in psychoanalysis itself. The World Association of Psychoanalysis has continued in this path, with a continuous examination and review of the concepts and organization of psychoanalysis as it faces the clinical demands of today. In preparation for the Clinical Study Days, we are offering a Workshop in which we will offer presentation and discussion on seven major topics of the work of the Lacanian Orientation of recent years. All the presentations will demonstrate current Lacanian approaches to the treatment demands of today. Clinical Study Days 2 Psychic Suffering and the Treatment Challenges in the Postmodern World Four Points by Sheraton Miami Beach 4343 Collins Avenue · Miami Beach, Florida 33140 Saturday, January 13, 2007 Presentation In our times, clinical practice has evolved into a tool destined to return a subject to effective social and occupational functioning in the least amount of time with the least cost to the companies involved in the process. This results in different therapeutic proposals that categorize that which "does not work," or what we can call the "dysfunctional factor." The only problem with that is that what becomes an obstacle to effective functioning is not always what is an obstacle for the subject involved. Even though psychoanalysis is not indifferent to these requirements of our time, the ethics of psychoanalysis of the Lacanian Orientation takes an interest in the symptomatic value that leads a subject to make a demand for help. The symptom in an analytic sense is already a subjective response to what is at stake in his psychic suffering. One of the characteristics of our time, which Jacques-Alain Miller locates as beyond post-modernity, is precisely the difficulty subjects face in forming symptoms. We can see that happening in the increase in the phenomena of acting out and passage à l’acte; and in the increase in impulsivity and other form of defenses that situate the subject and his suffering within a fence, alone and separated from the Other and also from the others. This is not far from the tendency that science has today to emphasize biological causes to explain every mental phenomenon. This is a discourse that applies an epidemiological model to the mental health realm. But a subject responds in a different way than an organ of the body. A subject’s words cannot be matched with standardized responses found in a manual. Psychiatry has evolved into a pharmacology seeking its support in a pseudoscientific appropriation of the neurosciences. The end result of this is the absence of the capacity “to listen” and to bring out what is most singular in a subject. To oppose this, Lacan proposes the “parlêtre,” the speaking being. Psychoanalysts today are confronted with the challenge to elevate the spoken word to a level different than that of the input-output of information, a level that obliges the subject to “hear what is said behind what is being said,“ as Lacan says it in “L’Etourdit.” This leads the subject to the discovery of his own involvement in his suffering and his role in the cure. The Program will feature a Lecture by Marie-Hélène Brousse, followed by the presentation of five clinical cases with discussion. |
| 12 noviembre, 2006 |
| Imagens do XVI Encontro Brasileiro do Campo Freudiano |
| Posteado por MG a domingo, noviembre 12, 2006 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() SESSÃO de ENCERRAMENTO A primeira manifestação do amor na psicanálise foi conseqüente ao fracasso do discurso do mestre. A gravidez imaginária de Anna O. assustou Breuer que desmoronou quando seu saber foi interrogado pelo amor. Isto aconteceu em 1883 quando Freud não recuou frente aos efeitos do amor e assim funda a psicanálise. Este acontecimento pode ser reconhecido como o primeiro embate entre um mestre e um psicanalista e nos ensinou algo que nenhum analista pode desconhecer: o amor que possibilita o laço analítico, é preciso saber manejá-lo para sustentar uma prática que a ética da psicanálise exige[1]. A realização do XVI Encontro Brasileiro do Campo Freudiano, demonstrou que nós não ignoramos o amor! Para a psicanálise lacaniana os Nomes do amor são 3: Real, Simbólico e Imaginário, ou melhor dizendo, estão aí incluídos a depender da singularidade que cada caso impõe, na clínica ou no Outro social. Foi o que observamos nestes 3 dias de trabalho, considerando os 4 eixos temáticos que deram norte ao nosso Encontro: transferência, parcerias sintomáticas, amores loucos e novos nomes do amor. Sobre as psicoses destacamos uma forma particular de se amar, a erotomania, mas vimos também outras formas de amarração do dizer de amor que possibilita uma estabilização que deve ser distinguida da suplência erotomaníaca. Verificamos que na atualidade a burocracia, a ciência e as leis do mercado têm esvaziado o sentido de viver, o que implica em mudanças significativas na forma de amar. O desenvolvimento da tecnologia pode mudar a subjetividade e assim exigir novas formas de amor. Aí identificamos novos nomes para o amor na contemporaneidade: amores nômades, os amores na internet; instantâneos, fugazes, líquidos, efêmeros, instituindo novas nomeações para o amor. Nesta direção tivemos vários destaques na abordagem do amor: no romance de Machado de Assis, em Nelson Rodrigues, Goethe, Molière e Platão. No cinema verificamos o amor em Frida; e o amor “père-versamente” orientado no filme, O maior amor do mundo, de Cacá Diegues. Tratamos também do amor como um dos Nomes do Pai, as novas formas do sintoma contemporâneo, onde o gozo das bulimias, anorexias e toxicomanias é ilimitado, não conseguindo se inscrever no campo do Outro. Observamos ainda a relação/disjunção entre amor e desejo, inclusive injunções sobre o desejo do analista. Verificamos que as escolhas objetais são diferentes no homem e na mulher e, consequentemente, eles amam de formas diferentes. A falência ou inconsistência do amor dos pais serviu de mote para vários outros trabalhos. Constatamos que o trabalho de análise, pode produzir um novo amor e que este amor não pode ser avaliado baseado em normas, e sim a partir do gozo privado de cada um. Abordamos também a relação do amor com o direito; o amor do obsessivo com a histérica; a topologia do amor e tivemos, pelo menos um trabalho, que não falava explicitamente sobre o amor na versão eros, mas fazia alusão a anteros. Enfim, foram 78 apresentações que enfatizaram o amor, principalmente através de casos clínicos – que cada vez mais se consolida como uma vocação da EBP – envolvendo a participação direta de 137 colegas, apresentando, coordenando ou debatendo as diversas atividades que sustentaram o nosso Encontro.ram iversas atividades que sustentsentando trabalhos ou coordenando ou debatendo Todos estes trabalhos e mais as contribuições dos nossos convidados, Leonardo Gorostiza e Mauricio Tarrab foram enlaçados pelo Seminário, Os nomes do amor, apresentado por Bernardino Horne, que abordou a transferência, na vertente do amor ao saber; o amor como metáfora e como signo da mudança de discurso; o amor em sua função de suplência – amor e sintoma; a foraclusão do amor, o discurso capitalista e os sintomas contemporâneos; além de introduzir um novo estilo de transmissão no âmbito da nossa Escola: o seminário-conversação. A seriedade com que a EBP tratou o amor, considerando a clínica e a cultura, nos entusiasma e alimenta, sempre, o nosso desejo decidido pela psicanálise e suas conseqüências. Assim, encerramos o XVI EBCF e começamos a nos preparar para o terceiro Encontro Americano, que ocorrerá em Belo Horizonte, de 3 a 5 de agosto de 2007. Belo Horizonte, 04/11/06 Iordan Gurgel [1] Silvestre, M. Amanhã, a psicanálise, JZE, p.13 e 14 |
























