| 23 noviembre, 2006 |
| PASAR POR BARCELONA |
| Posteado por MG a jueves, noviembre 23, 2006 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() En el marco del Seminario del Pase :El Pase en cuestión, Mauricio Tarrab AE de la Escuela Una y miembro de la EOL . presentó en la Comunitat de Catalunya de la ELP -Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano- un texto llamado : PASAR POR BARCELONA.
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| 21 noviembre, 2006 |
| Entrevista a Jorge Alemán |
| Posteado por MG a martes, noviembre 21, 2006 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
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En realidad tenia veinticinco años, pero también todas las edades que pertenecían a los amigos y encrucijadas de los setenta, a una determinada generación de la experiencia poética, política, y psicoanalítica ¿Era eso envejecer antes de tiempo? Si y no, “demasiado temprano para los dioses, demasiado tarde para el Ser”. Lo cierto es que todo lo importante parecía haber pasado allí, en Argentina, como una huella que para siempre iba a reclamar que se la descifre, pero eso aun no había encontrado en aquel entonces, para mí su elaboración pertinente, y finalmente en ello seguimos. Luego vino lo que se llama exilio, y su violenta destitución de todo un campo de significación hasta que aprendí a encontrarme con aquéllos y aquéllas que habían transitado por una experiencia y sus límites, a saber, el nudo de imposibilidades que constituyen a toda experiencia que sea verdadera. Entonces supe que no era tan importante el marco teórico en sí, sino el saber que alguien era capaz de elaborar a partir de ese nudo. Aparecieron los poetas y los filósofos españoles y se sumaron a la conversación con aquellos amigos argentinos que la vida había puesto en España; el maestro de la lengua Agustín García Calvo, el poeta Leopoldo Panero, el sociólogo Jesús Ibáñez, el periodista Manolo Revuelta, el filósofo Ignacio Castro y Eugenio Trías con el que comparto una interlocución que considero privilegiada desde hace muchos años. Luego sólo contando con los recursos que yo mismo fui capaz de generar, sin becas ni apoyos institucionales intenté estar a la altura de mi curiosidad: escuché a Lacán, a Derrida, a Foucault, a Gadamer, conversé con Guattari, y en su día con Badiou y Zizek, y Laclau. Me psicoanalicé con Jaques Alain Miller muchos años y tuve la oportunidad de conversar con él en distintas ocasiones sobre la historia del psicoanálisis, la filosofía, Argentina, Francia y España, experiencia que considero un honor haber mantenido. A los dieciocho años había comenzado mi psicoanálisis en Argentina y con uno de mis libros de poesía gané el Premio del Fondo Nacional de Las Artes, pero el Otro español de la Península, produjo, como era lógico, efectos imprevisibles y se me impuso el exilio como la posibilidad de inventar algunas cosas para vivir de otro modo e interpretar de otra manera el legado que uno lleva a cuestas. Entonces la “formación analítica” por la que Usted pregunta, debo decirle que yo mismo fui el que la fue construyendo y proponiendo, me refiero a la formación que tiene por referencia a Lacán. Por ello Madrid y otras ciudades de España portan el “pecado original”, la impronta de haber sido yo mismo el que promovió la introducción del psicoanálisis, de esto ya empieza a haber Tesis Doctorales que lo documentan, los otros días leí una sobre “El psicoanálisis en la transición democrática Española”, y allí se ve que Serie Psicoanalítica que publica a Ortega y a Miller en los ochenta es la primera Asociación Psicoanalítica Lacaniana en Madrid sumándose a la tarea de Massotta y Germán García en Barcelona. Por tanto la presencia del Psicoanálisis “nunca estuvo asegurada” porque es introducida una vez más por extranjeros, que a la par que tratan de sobrevivir fundan instituciones psicoanalíticas. Pero ese carácter accidentado le da una singularidad especial a la presencia de Lacan en España, no sólo no es un déficit sino que constituyó un tipo especial de génesis de la institución Lacaniana en España hasta tal punto que considero que es uno de los grandes aportes argentinos a la cultura contemporánea española. A su vez en 1986, comencé junto con Sergio Larriera a dar curso a la operación Lacan: Heidegger, una operación que aún continua su marcha y desborda al ámbito del psicoanálisis y la filosofía, es más bien una suerte de “seudogénero”, un suplemento que conversa con el psicoanálisis, y que, al estar nosotros incluidos en dicha operación, aún la desconocemos en su verdadero alcance. En Jacques Lacan y el debate posmoderno refiere que la antifilosofía –producto del descubrimiento freudiano– podría llevar la impronta de cierta aventura intelectual argentina y agrega que podría encontrar en la diseminación argentina su ámbito apropiado, siendo esto un anhelo para usted. ¿De qué manera y por qué la Argentina o su intelectualidad podrían constituir un terreno oportuno para tal fin?, ¿Hay indicios de que algo de esto se esté produciendo? Efectivamente era un “anhelo”, pensé que esa era una oportunidad para nosotros de transformar al psicoanálisis en algo más que una peculiaridad cultural o antropológica de la Argentina y sus profesiones liberales, de y que más bien fuese un estilo ensayístico que surgiera más allá de la “profesión”, sea la del psicoanalista o la del profesor universitario. Veo algunos indicios, pero es difícil saber quiénes somos nosotros y como siempre el tiempo dirá qué sucede con esto. A las comunidades intelectuales “Post” les va mucho no tomarse en serio al psicoanálisis, pero esto es por la sencilla razón de que la lógica Lacaniana respira muy cerca de la cabeza de las éticas del Otro, las teorías del acontecimiento, la biopolítica, reconstrucción, etc. La “Ontología tachada” de Lacán es el espectro transversal de esos discursos. Siendo Consejero Cultural de la Embajada de la República Argentina, ¿cómo conjuga la función política con el psicoanálisis? Me alegra que usted defina a esa función del “Consejero Cultural” como política, de ese modo la entiendo yo también, como una responsabilidad política, por otra parte no es evidente en absoluto que se pueda conjugar con el psicoanálisis, pero incluso de esta tensión irreductible, puede que haya algo que aprender. Dos de los fenómenos más notorios que distinguen a las grandes urbes de Argentina con respecto a otros países son el psicoanálisis y la actitud frente a la memoria de los hechos de la historia reciente, ¿se podría establecer algún paralelo? He pensado que sí, que en la Argentina se ha llevado bastante lejos el debate sobre la memoria y sus políticas y que eso podría testimoniar en algún aspecto de la impronta psicoanalítica, pero seria interesante que alguien pudiera elaborar seriamente algo sobre este punto. Veo a los ‘70 como un laboratorio complejo de discursos que se entrecruzan, se bifurcan, se conectan y se separan. En este aspecto aún queda, más allá de las secuencias que han sido privilegiadas, seguir pensando en ese laboratorio. Usted ha manifestado que si bien el psicoanálisis no puede desarrollarse si no es en democracia, reconoce que la experiencia de Argentina durante la última dictadura militar no confirma esta premisa, ¿cuál es su lectura de este hecho? Permítame remitirme en este punto a mi último trabajo El porvenir del inconsciente, donde intento, siempre provisionalmente elaborar este asunto. En particular en la entrevista “Psicoanálisis y Democracia”. En una entrevista incluida en Notas antifilosóficas refiere que “el miedo se vuelve un factor determinante de la política, dicho de otro modo la gestión, administración y producción del miedo es el arte de la política en el Occidente desarrollado”. Pensando en la historia de la humanidad encuentro que el miedo, en sus distintas formas, matices y encarnaduras ha estado siempre presente en quienes han tenido a su cargo el ordenamiento de la polis, ¿cuál es la variación que introduce su formulación? No creo, como dicen algunos que estemos transitando hacia un nuevo paradigma o a un nuevo orden, sino que más bien se nos ha presentado en forma consumada el astillamiento y fragmentación del relato que sostenía al paradigma hegemónico. Por ello el futuro, ahora es más contingente e imprevisible que nunca, lo que equivale a decir que el presente es incierto. La angustia colorea la encrucijada actual, que ya no puede organizarse a través de ningún relato consistente. Es un “ir y venir” de seguridad y descontrol, ataque de pánico y compañía aseguradora, exceso de crueldad y derechos humanos, fronteras y diseminaciones, racionalidad y exceso. Dicho de otro modo las metamorfosis y mutaciones que evidentemente se producen, con su carga de violencia y de nuevos dispositivos de control, parecen nuevas pero, confirman el orden que la Técnica impuso ya desde antes a que tomara la forma de la “Globalización” o “Revolución Tecnológica”. Lo que sucede ahora es que al ver su triunfo ya consumado también asistimos al declive del programa institucional que antes aún ofrecía ciertas apoyaturas simbólicas. Esto es lo que se fragmenta y se corroe, mientras la mercancía continúa invicta. Lo que entonces se vuelve apasionante, ahora que ya no se puede restaurar ningún momento anterior, ahora que no se puede buscar una “solución histórica” es ver que clase de construcción política puede impedir la tendencia a la desintegración y en qué medida la Técnica puede jugar a favor de dicha construcción. Pero esto es lo mismo que se preguntaba Freud al final de su “Malestar en la cultura” También en el libro anteriormente aludido manifiesta que “el psicoanálisis debería encontrar una narrativa apropiada al siglo XXI, en sus modos de subjetivación y en sus estilos de lectura. Aún queda una revolución psicoanalítica más por venir”, ¿Cuál sería esa revolución? ¿Por qué queda una? ¿En qué tiempo nos encontraríamos en la actualidad respecto de ese momento? Aquí usted me invita a dar cuenta de todo lo que digo, a veces es un ejercicio interesante, pero también permítame ampararme en lo siguiente, tal vez lo dije porque necesitaba decírmelo a mi mismo, ojalá que alguien más saque alguna conclusión y que incluso lo muestre con más claridad. Teniendo en cuenta que para usted el capitalismo tardío atenta contra el psicoanálisis por cuanto “es una práctica que no sabe bien donde alojarla ni que hacer con ella”, ¿cuál o cuáles serán los intersticios que podrán encontrar el psicoanálisis o los psicoanalistas? Su pregunta insinúa ya la respuesta, puede que esos mismos “intersticios” haya que inventarlos, no sólo aprovechar los que están sino producirlos en el torbellino de las opiniones, siempre que se pueda demostrar que lo práctico en esta vida no es resolver de inmediato, un problema de tal o cual índole. Lo práctico es saber lo que uno quiere y hasta donde puede soportar sus consecuencias. Esto es lo que el psicoanálisis considera “practico” y no la confusión mental que se promueve a través de las soluciones rápidas. En El porvenir del Inconsciente, al final del capítulo relacionado con la ética dice: es probable que Lacan hubiera estado pensando, al final de su enseñanza, en algo que ya no tenía el nombre de psicoanálisis, ¿qué lo llevó a formular esta enigmática frase?; ¿qué alcances tendría un cambio en la nominación? A veces he pensado, que Lacan, como todo gran pensador, excede al género a través del cual realizó su camino. Lo excelente siempre excede al género, pero no lo relativiza. Cuanto más lejos llega con el psicoanálisis, también a través del psicoanálisis puede dar lugar a un suplemento sin nominación, que para no extenderme, diría, que es un nuevo tipo de escritura sobre la condición parlante sexuada y mortal. Usted desarrolla las distintas traducciones dadas al término Dasein –utilizado por Heidegger–, y sitúa que la más apropiada sería “estar a la muerte” (valiéndonos de la posibilidad que brinda, por ejemplo la lengua castellana de disponer de los verbos ser y estar) en lugar de “ser-para-la-muerte” tal como se lo toma habitualmente, ¿qué consecuencias conlleva esta diferencia en la traducción y qué implicancias podría tener en el tratamiento de la cura analítica, teniendo en cuenta el diálogo entre filosofía y psicoanálisis? Por ahora, mi amigo el maestro Raúl Santana, la ha empleado en uno de sus pensamientos sobre la obra de Arte. En nombre de elSigma le agradezco la disposición a facilitar este intercambio que nos sitúa una vez más frente a las huellas que traza un psicoanalista –y que imprime la vida en él– producto de su pensamiento y de los avatares migratorios. Jorge Alemán es psicoanalista, miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana de Psicoanálisis (España), de la Escuela de la Orientación Lacaniana, y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Docente del Nuevo Centro de Estudios de Psicoanálisis NUCEP, asociado al ICF. Ha dirigido para la Editorial Síntesis la colección Ensayos Lacanianos (España). Algunos de sus libros: Lacan, el campo del Goce; Cuestiones antifilosóficas en Jacques Lacan y La experiencia del fin. Psicoanálisis y metafísica; Notas antifilosóficas. En colaboración con Sergio Larriera: Lacan: Heidegger. El psicoanálisis en la tarea de pensar; Lacan: Heidegger. Un decir menos tonto y Existencia y diferencia sexual. En Italia publicó Lacan e l’antifilosofía. Actualmente es Consejero Cultural de la Embajada Argentina en España.
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| 20 noviembre, 2006 |
| IMPRESIONES DE MALAGA |
| Posteado por MG a lunes, noviembre 20, 2006 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() ![]() IMPRESIONES DE MÁLAGA Un comentario acerca de las Vas Jornadas de la ELP Durante el fin de semana del 11 y 12 de noviembre tuvieron lugar en Málaga las V Jornadas anuales de la ELP, bajo el título “La angustia, el afecto que no engaña. Nuevas formas, nuevas respuestas del psicoanálisis”. Estas Jornadas, las quintas después de la fundación de nuestra Escuela, que se acompañaron de la Asamblea anual de la ELP, donde se decidió esta vez la permutación bienal de sus instancias directivas, permiten hacer una valoración optimista sobre su salud seis años después de su fundación. Como recordó en el Acto de inauguración Manuel Fernández Blanco, en su último discurso como Presidente de la ELP, la elección del tema de las Jornadas vino dada por un lado, por la reciente traducción al español del Seminario X, pero también, por otro, como punto de partida del trabajo a realizar en la Escuela de cara a la preparación del próximo Congreso de la AMP, “Los objetos a en la experiencia analítica”, según la indicación que J.-A. Miller dio en Roma. Fernández Blanco señaló que al lado de la angustia de siempre, lo estructural de la angustia, lo que ya conocemos, está lo nuevo de la angustia, la paradoja de que, en una sociedad que pretende la seguridad a ultranza, la angustia haya adquirido rango de epidemia, que se haya generalizado en un momento en el que, supuestamente, existen fármacos eficaces para combatirla. Así, como señaló Miller en Italia en las Jornadas sobre “Los psicoanalistas en la ciudad” (2002), y fue publicado como “Intuiciones milanesas”, hoy en día lo que está afectado es el vínculo social, y esto da lugar a sujetos desarrumados y dispersos, lo que fuerza a una exigencia subjetiva de invención. Lo global, dijo, es el resultado de la crisis de lo universal, es lo imaginario de lo universal y se asienta en la crisis de sentido, que aboca a la angustia a muchos sujetos, especialmente a los menos metonímicos, a los que necesitan abrochar un sentido para tolerar la existencia sin el recurso a la tradición. Frente a la angustia y el desamparo del sujeto hipermoderno, la respuesta del psicoanálisis es de utilidad pública. Y en esta dimensión, la ELP, planteó Fernández Blanco, a través de la FCPOL (Fundación para la Clínica psicoanalítica de Orientación Lacaniana), está creando una política de apertura de Centros Psicoanalíticos de Consultas y Tratamiento (CPCT) en distintas ciudades de España: el centro de Barcelona, que acaba de celebrar sus dos años de funcionamiento y los de Madrid, Málaga y Bilbao, inaugurados a lo largo de este año. Esta iniciativa, dijo, “supone defender, en acto, el psicoanálisis como un derecho ciudadano, como una alternativa frente al sufrimiento más íntimo de cada uno”. Los efectos de esta respuesta de la ELP al malestar, junto con el buen trabajo realizado por el Directorio, Consejo e instancias de sus distintas comunidades y sedes, está teniendo efectos de renovación y libidinización en la propia Escuela, tal como ha sido visible durantes estas Jornadas, en las que el excelente clima de trabajo puso de manifiesto la buena salud del lazo asociativo. Me parece que esto se reflejó asimismo en el interesante debate que se produjo durante la Asamblea de los miembros de la ELP. A continuación trataré de transmitir algunas de las ideas y contenidos que surgieron en las Jornadas. Hubo un momento muy emocionante para todos nosotros: el acto de homenaje a nuestro colega malagueño José Antonio Naranjo, fallecido hace ocho meses, que abrió las Jornadas después de su inauguración oficial. Este homenaje, en su ciudad natal, en presencia de su familia y amigos, se acompañó de la publicación del segundo volumen de la Colección de la ELP que bajo el título Razón del psicoanálisis, recoge parte de sus textos, publicados e inéditos. Los testimonios de algunos de los que fueron sus colegas y amigos, Guy Briole, Hilario Cid, Xavier Giner y Vicente Palomera, plagados por otra parte de unos cuantos lapsus divertidos que ayudaron a los asistentes al acto a sobrellevar la emoción del momento, se vio coronado por el testimonio vivo de uno de sus amigos, José Andrés Torres Mora, Vice-Presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, que esbozó con precisas y rápidas pinceladas el rostro amable y el carácter decidido en su compromiso psicoanalítico y cívico, del amigo y colega ausente. Desde lo que calificó como “una tradición política dentro de la política” que no trata de eliminar el conflicto sino de encontrar cierta coherencia, “aunque sea precaria o reversible”, Torres Mora ensalzó a José Antonio Naranjo como “un ciudadano que trataba de elevarse sobre las contradicciones y tomar partido. No por un partido necesariamente, sino por una causa”. Hubo momentos durante las Jornadas de mucho trabajo epistémico y clínico: ocho salas simultáneas, veinticuatro presentaciones sobre las nuevas formas en que lo real de la angustia se hace presente en la clínica actual y sobre las nuevas respuestas que el psicoanálisis ofrece, tanto en la clínica privada como en la institución; una plenaria sobre la clínica de la angustia en los CPCT en España donde los trabajos presentados por integrantes de los equipos de los CPCT de Barcelona (Elvira Guilañá) y Madrid (Vilma Coccoz), así como de la Clínica del Campo Freudiano de La Coruña (Carmen Garrido), fueron comentados por colegas de los CPCT de Bilbao (Mónica Marín), Málaga (Rodolfo Pujol) y París (Pierre-Gilles Guéguen). También hubo una plenaria sobre el psicoanálisis puro, “Las enseñanzas del pase”, con presentaciones de una AE de la ECF, Laure Naveau, que es la tercera vez que tiene la generosidad de compartir directamente su trabajo con nosotros, y de un AE de la EOL, Mauricio Tarrab, a quien después de Roma, algunos ya tuvimos la suerte de volver escuchar en Barcelona, justo antes de las Jornadas. La conferencia del Delegado general de la AMP, Éric Laurent, “Inconsistencia y certeza: políticas de la angustia”, señaló de entrada cómo la enseñanza de Lacan se opone a las bodas entre el afecto y el intelecto que celebra el cognitivismo emocional. Para nosotros el afecto no es una guía de acción, pero la angustia sí es un instrumento epistemológico que nos da una certeza más allá de lo que llamó “las debilidades de la verdad”. E. Laurent señaló que, en el Seminario X, Lacan insiste en la función epistémica de la angustia en relación a la causa y alude a las discusiones de la tradición filosófica, y algunas más modernas, como la de Maine de Biran, en torno al problema. Como dice en la p. 235 del seminario, el problema de la causa surge siempre cuando algo se somete a la consideración del conocimiento. En este sentido, Laurent planteó que para leer el Seminario X es interesante recordar el debate que tuvo lugar en los años 30 del pasado siglo entre K. Popper y R. Carnap sobre la función de la causa y que se articuló en torno a la concepción de los pensamientos (Gedanken) de Frege, que implica una despsicologización radical. En “Sobre el sentido y la referencia” (1892), el pensamiento no es el acto subjetivo del pensar sino un dato objetivo, que puede ser compartido por la serie de sujetos. Para Lacan, un síntoma puede ser compartido por la serie de cuerpos. La referencia al goce sentido se aborda por las huellas que se inscribieron en el lugar del Otro: el cuerpo. Un síntoma puede ser síntoma de otros cuerpos. Los tipos de síntoma tienen que remitirse a la experiencia de los objetos a en la cura, problema que, indicó, puede pensarse de cara al Congreso. Subjetivar el síntoma es el revés de la identificación imaginaria. La función de la causa nos remite a un objeto que no está en el marco imaginario sino separado, que el cuerpo va a utilizar para gozar de sí mismo. El sujeto recupera el objeto en la medida que puede dirigirse al Otro. Y cuando lo recupera, al final del análisis, el ya analista puede deshipnotizarse de lo que está en el centro de la cura y estar a la altura del modo de separtición de cada uno de sus pacientes. Esto permite pensar, dijo como conclusión, el fundamento de las políticas frente a la angustia. El discurso político puede estar tentado de identificarnos a este cuerpo a través del reino de las imágenes, al modo de La sociedad del espectáculo, que planteó Debord en 1967, de seducirnos con una identidad corporal que podríamos alcanzar por el sentimiento. Sin embargo, citando el comentario de José Andrés Torres, al inicio de las Jornadas, Laurent planteó que la tradición política dentro de la política consiste en no eliminar el conflicto en cuanto tal. Hay que sostener que el Otro es inconsistente en nombre de la certeza de la angustia. Es lo contrario de querer crear un Otro consistente en nombre de la consistencia de la técnica. Finalmente Xavier Esqué, nuevo Presidente de la ELP, en su discurso de clausura de las Jornadas, planteó que la ELP “no es un lugar donde los analistas se encuentran para reconocerse entre sí, no es un lugar donde los analistas se encuentren para reconocerse entre sí como ya formados, porque nosotros en el interior mismo de la Escuela ubicamos un agujero central con la pregunta ¿qué es un psicoanalista? ¿qué es el psicoanálisis? ¿cómo funciona? Por eso los analistas lacanianos estamos siempre en formación, por eso nuestra Escuela es, fundamentalmente, una Escuela de analizantes, de ahí arranca la transferencia de trabajo, de ahí, también que la formación del analista siempre haga síntoma”. Para concluir, quiero añadir un breve comentario sobre el buen hacer tanto de la Comisión científica (coordinada por Miquel Bassols) como de la Comisión de organización de las Jornadas (al frente de la cual estaban José Ramón Ubieto y María Navarro), y de todos los colegas de Málaga que nos acogieron con la amabilidad que les caracteriza y que hicieron que, a pesar del intenso trabajo, las Jornadas fueran como la seda. Margarita Álvarez (ELP-Barcelona) |
| Primeras Jornadas de Pausa |
| Posteado por MG a lunes, noviembre 20, 2006 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() ![]() Primeras Jornadas de Pausa: La práctica analítica en la urgencia subjetiva El sábado 18 de Noviembre tuvieron lugar las primeras Jornadas de Pausa, con la presencia de más de 120 personas en nuestro local de Paraguay 1855. Desde la apertura misma a cargo de L. Gorostiza, Director del ICBA, O. Zack, Director adjunto de la EOL y Ricardo Seldes, Director de Pausa se puso de relieve el compromiso que tiene el psicoanálisis en la época que nos toca vivir ligado a lo que E. Laurent planteó en su discurso de candidatura como delegado general: “Lo esencial ahora es percibir que todo problema que concierne a las Escuelas debe concebirse en un modo de anudamiento de tres consistencias: la Escuela, el Instituto, y los Centros de psicoanálisis aplicado con la variedad de su forma”.Las mesas simultáneas con veinte trabajos pusieron a cielo abierto la práctica en Pausa. Los casos en lo que se puso de manifiesto que el tratamiento de la urgencia subjetiva llama a la invención, que Pausa es un dispositivo en constante movimiento de invención, donde el lugar de lo sabido esta siempre cuestionado por lo que L. Gorostiza llamo “la pragmática de la contingencia”.El cierre que fue una apertura señalada por su titulo: “La investigación por venir” estuvo a cargo de M. Torres, Miembro del Consejo Estatutario de la EOL y de Gabriela Salomón, responsable de Docencia e Investigación de Pausa. Allí se ubicó la cuestión de los efectos terapéuticos rápidos y de la investigación ligada a la rectificación subjetiva.Los ejes de las mesas simultáneas orientan un trabajo a seguir. Decisiones en la Admisión La construcción de un lazo El tiempo de la urgencia Modalidades de salida El sujeto psicótico en la urgencia Los usos de un dispositivo Queremos manifestar nuestra satisfacción y nuestro agradecimiento a todos los terapeutas, admisores y psiquiatras de Pausa que cada día renuevan su compromiso y aceptan el desafío de no retroceder frente a los embates de la civilización. Silvia Baudini Gabriela Salomon |








