31 de enero de 2010

El Debate de la ELP-Nueva serie (25)


Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano

El Debate de la ELP

Nueva serie

28 de enero de 2010 (25)

Difusión

Lista electrónica [elp-debates]:

Marta Davidovich martadjp@arrakis.es

Web de la ELP: http://www.elp-debates.com/

EL DEBATE DE LA ESCUELA UNA

EL DEBATE SOBRE EL PASE

Editorial

Lucia D’Angelo

Algunas reflexiones sobre (…)

Susana Genta

Enunciación y Escuela Una

Anna Aromí

Meditaciones de Madrid

Rosa López

Editorial

En este número del Debate de la ELP, los textos que publicamos provienen de colegas españoles miembros de la ELP que aportan sus contribuciones al debate sobre la Escuela Una y el pase sobre todo en lo relativo a la experiencia en la ELP.

Susana Genta, de la Comunidad de Madrid de la ELP toma como punto de partida para “Algunas reflexiones sobre la pregunta que aún sigue abierta” la Editorial de Eric Laurent en el Debate de la Escuela Una (JJ Nº 84) y publicada por El Debate de la ELP-Nueva serie, Nº22 [25/1/10] y dirigida a la ELP sobre el pase.

Anna Aromi, de la Comunidad de Catalunya de la ELP toma como punto de partida para su contribución al debate la serie de reuniones convocadas por la Comunidad y en particular, hace referencia a la última que realizó esta misma semana en Barcelona, el martes 26 de enero.

Rosa López, Directora de la Comunidad de Madrid de la ELP, convoca por su parte, una reunión de la Comunidad el próximo 3 de febrero, ya que a partir de las Meditaciones de Madrid, entre todos se han creado las condiciones de un debate en profundidad y ha llegado el momento el momento de pasar al plano de la disputatio en una reunión en la que predomine el bien decir y la dialéctica.

La gran conversación sobre la Escuela Una y el pase parece que no cesa de decirse…

Otras voces se harán escuchar.

Lucia D’Angelo

30 de enero de 2010

Algunas reflexiones sobre la pregunta que aún sigue abierta

Susana Genta

[(…) La pregunta se encuentra por lo tanto abierta: ¿la poca demanda de pase en la ELP está ligada a un alejamiento institucional del dispositivo, a su carácter “deslocalizado”, o está ligada más bien a su carácter muy localizado en una Escuela donde los particularismos locales son fuertes?
Los textos abren un verdadero debate dado que los remedios que se proponen a las dificultades no son los mismos según la perspectiva donde uno se ubique. Eric Laurent, El Debate de la ELP, Nª 22].

La pregunta de Eric Laurent dirigida a la ELP respecto de la poca demanda de pase, y que dice así: "¿ está ligada a su carácter "deslocalizado" o más bien a su carácter "muy localizado" en una Escuela donde los particularismos locales son fuertes?. Esta pregunta, por alguna razón, no deja de darme vueltas...

No tengo respuesta, pero agradezco ser informada que hay pocas demandas de pase y que esta Escuela, es pensada por otros también, como una Escuela "con fuertes particularismos locales".

Me inclino a pensar que su pregunta contiene la respuesta. O sea; la poca demanda de pase guarda relación con los fuertes particularismos locales.

Estoy de acuerdo.

Si esto es así, hasta ahora no sabía que había pocas demandas de pase, puede que sean los fuertes localismos lo que hace que la deslocalización del dispositivo sea un inconveniente a la hora de la demanda.

Continúo... no entiendo que es eso de la deslocalización del pase; porque para mi el dispositivo es algo siempre "deslocalizado".

No puedo imaginarlo de otra manera, en tanto que el "deslocalizamiento" es algo propio de todos en tanto seres hablantes. Que los efectos de mi enunciación me deslocalicen es casi una experiencia cotidiana a la que resulta muy difícil acostumbrarme.

Si el pase para mi "está lejos" es porque aún estoy allí... en análisis, y supongo que la decisión depende mas de la cercanía a una certeza propia que geográfica. Y no creo que estaría mas cerca porque el dispositivo estuviera compuesto por españoles.

Es más, cuando solicité el pase para entrar a la Escuela, de eso hace ya unos cuantos años , cuando aún estaba vigente la posibilidad de entrar por esa vía, preferí que los pasadores fueran lo mas "deslocalizados" posible. Ahora entiendo que sólo quería ser una enunciación, sin referentes "locales", entiéndase: por fuera de los efectos imaginarios.

Lo local resuena con grupal, y creo que en nuestra ELP, aún, a pesar del tiempo y las crisis, nos movemos con la lógica de los grupos.

Me sorprende la información que nos da Eric Laurent, hay pocas demandas de pase. Imaginé... porque hasta ahora no hablábamos de estas cuestiones, que había muchas demandas pero pocas admisiones, porque ser nominado tampoco me parece una cuestión tan sencilla. Sería interesante entonces saber si se trata de pocas demandas o pocas nominaciones; no es lo mismo.

Entiendo que Estela Paskvan aludió a cuestiones que no quedaron lo suficientemente bien explicitadas. Creo que éste es el momento de hacerlo.

En fin, tengo más preguntas que respuestas.

Susana Genta

Enunciación y Escuela Una

Anna Aromí

Después de las reuniones convocadas en la Comunidad de Catalunya para tratar del momento actual del pase en la ELP se me han ido aclarando algunas cuestiones. La reunión del martes pasado (26/01/2010) me resultó especialmente ilustradora. Me di cuenta de la dificultad que hay en tomar la palabra en la escuela cuando uno no está totalmente seguro de lo que quiere decir, pero siente que tiene algo para decir y quiere intentar decirlo. Ya que estamos en la orientación de una escuela de la enunciación y que repetidamente se ha señalado un silencio sintomático en la ELP, me ha parecido que valía la pena atender a este punto.

“Hablemos, pero para decir algo”, se dijo el martes. Estupendo, pero si esto no se toma como una orden superyoica habrá que reconocer que es más fácil de decir que de hacer porque, en el mejor de los casos, es después de hablar que uno puede saber algo de lo que ha dicho. Un análisis lo demuestra a cada paso, es lo que Lacan llama enfrentarse a “lo que hablar quiere decir”. No es casual si es al AE a quien se le imputa saber lo que dice cuando habla: al AE, no al analizante. Para mí, mantener una posición analizante en la escuela significa entre otras cosas tolerar que uno no sabe completamente lo que dice cuando habla, es decir que necesita el eco de las palabras en los otros para situarse no solamente en el deseo sino también en el discurso. No es fácil, hay que vencer la pereza, la vergüenza, la inhibición, el qué pensarán… el punto en que la enunciación toca al fantasma de cada cual. Incluso, en el fondo, diría que se trata del eco que el decir hace resonar en el cuerpo de cada uno. Por esto hablar, así sea en la escuela, es asunto de satisfacción, y de satisfacción incompleta.

Después de la reunión pensé que me gustaría que los “que hablen” o “hablemos” dichos allí no se quedaran como simples desideratum. Pensé que en esto hay algo central del psicoanálisis, que toca a la Escuela Una más de lo que parece. En este asunto del hablar, del “que hablen los jóvenes”, incluso del silencio, lo central es que no lo utilicemos para evitar lo real. Lo real de la formación analítica, claro está, pero ¿cómo traducir esto en la escuela? Quizá se parezca a lo que tiene que vérselas el analizante que lleva su experiencia lo más lejos posible, enfilando el final. Por mi experiencia de analizante sé que el último tramo del análisis es el que resulta realmente formativo, en el sentido que uno se forma, se conforma, se deforma… cuando tiene que apañárselas con lo real. Quizá entonces una de las maneras que la escuela se las apañe con esto resulte de no acallar, de no tapar el trozo de real que habla en cada uno, ni las dificultades de hacer comunidad con estos pedazos de real. Una comunidad imposible, ciertamente, porque lo real ni tiene amigos ni hace comunidad, por eso la Escuela Una es necesaria para acoger este imposible. La Escuela Una son los lazos virtuales, amistosos porqué no, por los que cada uno nos dejamos atrapar por esta comunidad imposible en la que se está para seguir formándose, conformándose y deformándose por lo real. Seguramente no son las palabras más exactas para decirlo, pero por el momento no tengo otras, espero que se entienda.

Estoy por hacer existir el debate en la Escuela, pero de una manera que no excluya este real. Es más simple de lo que algunos pretenden, siempre y cuando uno se acerque con un poco de buena voluntad, es decir con un poco de buena transferencia. Se trata de reconocer que más allá de enunciados bellamente preparados, una de dos: o el hablar está al servicio del autismo del goce o el hablar está castrado y por tanto nadie sabe lo que dice, razón por la cual solamente podemos recomponer trozos de sentido por lo que dicen los otros, si estamos en disposición de escucharlo. Esta disposición es la posición analizante, es decir abierta a los efectos de enunciación propia y ajena.

Para mí conversar en la escuela no significa la cacofonía ni decir cualquier cosa, aunque estas cosas no se puedan excluir completamente. Lo que no ayudaría sería hacer reuniones donde hubiera lugar para todo… todo menos para la sorpresa.

Estaría bien que supiéramos reconocerla cuando la encontramos.

Meditaciones de Madrid

Miércoles 3 de febrero de 2010

Rosa López

El miércoles día tres de febrero tendrá lugar la segunda reunión extraordinaria de la Comunidad de Madrid de la ELP. En el plazo de tiempo que ha mediado entre una reunión y otra, los miembros y socios se han expresado a través de las Meditaciones de Madrid, siendo el tema fundamental de la reflexión la cuestión de los CPCTs. Entre todos hemos creado las condiciones de un debate en profundidad. Cada cual ha aportado su punto de vista, lo ha argumentado y ha dejado clara su posición. Es, por tanto, el momento de pasar al plano de la disputatio en una reunión en la que predomine el bien decir y la dialéctica.
Como en la ocasión anterior, la coordinación quedará a cargo de Mónica Unterberger y yo misma. Comenzaremos a las 20.30 horas y nos daremos el tiempo necesario para que la conversación sea productiva.

Rosa López

[de La Brújula, nº 176, 29 de enero]


29 de enero de 2010

VIIIe CONGRÈS NLS / VIIIth NLS CONGRESS

VIIIe CONGRÈS NLS / VIIIth NLS CONGRESS


Bien chers tous,
Cinq mois à peine nous séparent de notre prochain congrès de la NLS, sur le thème "Fille, Mère, Femme au XXIième siècle", qui se déroulera à Genève les 26 et 27 juin 2010. Dès aujourd'hui et au fur et à mesure de notre organisation, vous recevrez les informations utiles à votre venue et participation.
Ce congrès est ouvert à tous. Nous nous réjouissons de vous voir nombreux et de partager avec vous ce moment de travail!
Pour le comité local
Christiane Ruffieux Lambelet

Dear all,
There are five months to go before our next Congress of the NLS, on the theme "Daughter, Mother, Woman in the 21st Century", which will take place in Geneva on 26 and June 27, 2010. From today to keep up to date with our organization you will receive information relevant to your arrival and participation.
This Congress is open to all. We will be pleased to see many of you and share with you this time of work!
For the local committee
Christiane Ruffieux Lambelet




INSCRIPTION
Vous avez le choix entre deux modalités d'inscription et de paiement :
1. En ligne :



Pour vous inscrire en ligne, rendez-vous sur le site de la NLS www.nls-amp.org <http://www.nls-amp.org/> .
2. Par virement bancaire :




Vous pouvez également vous inscrire en envoyant votre bulletin d'inscription (version papier) à:
Olivier Salamin
Rue des Fleurettes 6
CH - 3976 Noës
et en effectuant un virement bancaire à l'adresse bancaire suivante:
UBS
Av. de la Gare 36
CH - 1950 SION
Titulaire du compte : ASREEP-NLS
No de cpte : 265-639338.40H
IBAN CH83 0026 5265 6393 3840 H
BIC : UBSWCHZH80A

Nous vous rappelons que les paiements par chèque ne pourront pas être acceptés.
Inscriptions sur place : paiement uniquement en espèces (euros ou FS).
Le montant d'inscription est de 180 euros (280.- FS) et 140 euros (220.- FS) pour les étudiants et chômeurs.

HEBERGEMENT
Une liste d'hôtels de différentes catégories est disponible sur le site de la NLS. Nous vous recommandons d'effectuer votre réservation le plus rapidement possible : Genève accueillant beaucoup d'organisations internationales, l'occupation des hôtels est importante à toute période de l'année.

CONTRIBUTIONS
Les propositions de contributions peuvent dès maintenant, et ce jusqu'au 18 avril 2010 au plus tard, être adressées à Anne Lysy et à Pierre-Gilles Guéguen : http://newreal.be/ <mailto:anne.lysy@newreal.be> et http://orange.fr/ <mailto:pggueguen@orange.fr> , en indiquant comme objet : texte Congrès. Sont attendus les textes complets (6500 signes, espaces compris), et non des arguments.

RECEPTION POUR LES MEMBRES
Les membres de la NLS sont invités à la réception d'accueil le vendredi 25 juin à 20h.

HORAIRE
Le Congrès se déroule les 26 et 27 juin 2010. Ouverture le samedi à 11h (accueil dès 10h). Fin le dimanche à 16h30.
Il est précédé de l'Assemblée générale des membres de la NLS le samedi de 9h à 10h45.

Pour toute information pratique supplémentaire adressez-moi un mail, je vous répondrai dans les plus brefs délais. Mon adresse e-mail: http://gmail.com/ <mailto:christiane.ruffieux.psy@gmail.com>

*
REGISTRATION
You can choose between two methods of registration and payment:
1. Online:
To register online, visit the website of the NLS www.nl-amp.org <http://www.nl-amp.org/> .
2. By bank transfer:
You can also subscribe by sending your registration form (paper version) to:
Olivier Salamin
Rue des Fleurettes 6
CH - 3976 Noës
and making a bank transfer to the following bank:
UBS
Avenue de la Gare 36
CH - 1950 SION
Account holder: ASREEP-NLS
Account number: 265-639338.40H
IBAN CH83 0026 5265 6393 3840 H
BIC: UBSWCHZH80A

Please note that payments by cheque will not be accepted.
On-site registration: payment in cash only (euros or Swiss Francs).
The registration fee is 180 euros (280.- CHF) and 140 euros (220.- CHF) for students and unemployed.

ACCOMMODATION
A list of hotels in different categories is available on the website of the NLS. We recommend that you make your reservation as soon as possible: Geneva hosts many international organizations and hotel occupancy is important at any time of the year.

CALL FOR PAPERS
Proposals for contributions can be sent from now until April 18, 2010 at the latest, addressed to Anne Lysy and Pierre-Gilles Guéguen: http://newreal.be/ <mailto:anne.lysy@newreal.be> and http://orange.fr/ <mailto:pggueguen@orange.fr> with 'Congress Text' in the subject line. Complete texts are expected (6500 characters, including spaces), not arguments.

RECEPTION FOR MEMBERS
The members of the NLS are invited to the welcome reception on Friday June 25 at 20h.

SCHEDULE
The Congress takes place on 26 and June 27, 2010. Opening on Saturday at 11am (registration at 10 am). Ends Sunday at 16:30.
It will be preceded by the General Assembly of the members of the NLS on Saturday from 9am to 10:45.

For additional practical information please contact me by email. I will answer as soon as possible. My e-mail: http://gmail.com/ <mailto:christiane.ruffieux.psy@gmail.com>



Programa Tercera Sesión II Seminario de Orientación Lacaniana de Bogotá


28 de enero de 2010

La Vanguardia: ¿Ayudan las ficciones literarias a entender la violencia sexista?




    LA VANGUARDIA, Cultura / Jueves, 28 de enero de 2010

    ¿Ayudan las ficciones literarias a entender la violencia sexista?

    José Ramón Ubieto. Psicólogo clínico y psicoanalista

    La principal novedad que aporta la adolescencia es que la vida aparece desprovista de sentido. Las palabras que hasta entonces servían al joven para situarse en el mundo, tomadas de los adultos, pierden su valor. Incluso muchas de ellas se rechazan por ser signo de impostura e inservibles para nombrar todos los cambios que supone la pubertad.

    Surgen afectos de angustia, perplejidad y malhumor por la falta de palabras que puedan nombrar esa novedad en el cuerpo y en las relaciones personales, sexuales y sociales. Las respuestas a este malestar son variadas y unas más logradas que otras. Las hay que tratan de ahorrarse el encuentro con el otro que queda sustituido por la alienación al objeto (consumos de todo tipo), por el rechazo (anorexia) o por el pasaje al acto (conductas de riesgo, errancias, violencia).

    Pero también encontramos el recurso a la invención y la creación para bordear ese vacío que surge y darle formas artísticas y creativas (teatro, música, danza, nuevas tecnologías, juegos de rol). La escritura sigue siendo uno de los recursos privilegiados en sus diversas expresiones: letras musicales, poesías, diarios, relatos,…El interés que despierta concursos como Ficcions, impulsado por deria.cat así lo prueba.

    La violencia sexista es sin duda un tema que les concierne muy directamente porque pone a prueba las vías de salida de ese nuevo interrogante que es la sexualidad en acto, más allá de las fantasías infantiles. Disponer de ficciones sobre el tema escritas por ellos y para ellos es ya una forma de respuesta. Una invención más operativa y útil que muchas de las bien intencionadas campañas que proponen ideales de conducta sin tener en cuenta las verdaderas preguntas –no exentas de apremios subjetivos- que se plantean ellos sobre la relación con el nuevo partenaire sexual.



saludos cordiales
José Ramón Ubieto

Le feuilleton n°39


n° 39

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les ateliers du ri3

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Vos contributions sont attendues : 3500 signes, c’est bien.

danielroy@wanadoo.fr ; herve.damase@orange.fr

Modérateur : Jean-Robert Rabanel

Le RI3, base de reconquête

Nathalie Georges

Le traitement par l’urgence, telle est la solution paradoxale des insolubilia, préconisée par Jacques-Alain Miller. Pendant ces passionnantes journées du RI3, où la convivialité résonnait de la joie si particulière qui anime la pratique singulière de chacun, joie intense qui se partage aussi vite qu’elle a mis de temps à se couler dans les signifiants de la transmission, nous avons pris la mesure des enjeux actuels et pour les dix ans à venir.

La psychanalyse reste la référence, exigeante et insaisissable, de chacun de nos actes. Elle est le nom de la responsabilité de chacun dans le traitement des jouissances, la sienne et celle des autres, un par un, dont il se fait, dès qu’il le peut et parce qu’il le veut, partenaire.

Elle n’entend pas exercer le moindre monopole, mais résister tous azimuts à la poussée tyrannique de la jouisscience déchaînée.

Elle est résolument du côté du vivant, des liens si fous soient-ils qui font la poursuite de l’aventure humaine, en tant qu’elle ne renonce pas à son étrange solidarité avec les langues et la parole, dont elle exploite les ressources poétiques avec audace et prudence, sans prétendre faire recettes de ses inventions mais traces, peut-être.

Nos réserves ne sont pas infinies, sans doute, mais celles des tcc ne le sont pas non plus. La guerre des budgets a commencé, nous lui survivrons. Il y a eu des âges obscurs, et des personnes pour protéger à leur corps défendant des manuscrits et des chefs-d’œuvre, pour qu’ils traversent la nuit noire et le jour gris, mais qui ne sera pas sans fin. Ce pas, le RI3 l’avait inauguré il y a deux ans, Jean-Robert Rabanel le rappelait, évoquant les Journées sur l’autisme au cœur de Clermont d’où partit le ravage de la « culture de l’évaluation ». Il s’est conforté cette année à Bordeaux.

Nos échecs seront-ils toujours la matière de notre enseignement ? En tout cas ils nous invitent à la modestie. Le malentendu de l’enfant, si bien exploré par Philippe Lacadée, est aussi celui des parents que les analystes, tout à leur enthousiasme de découvreurs, n’ont pas toujours su accueillir. Cette page a tourné, et nous revoilà plus freudiens, si l’on se rappelle que c’est avec son Papa que Hans apprit à parler. Ce que les enfants de la génération des Lefort nous ont appris, doit être réinsufflé dans cette nouvelle clinique qui, au-delà de toute guérison, véhicule toujours l’attente, la prière, la révolte, soit ces modalités du désir humain dont Lacan savait qu’elles poussent comme les lys des champs sitôt que lom s’empare de la parole qui le saisissait depuis toujours mais il ne le savait pas, ce pourquoi, croisant un analyste ou un analysant, il s’était attardé, pour voir, et avait appris à entendre, sans le savoir encore. Abricabrac, l’association bordelaise créée par Maryse Roy, fera des petits.

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Toutes les informations concernant le RI3 sont sur le site

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Le feuilleton n°38


n° 38

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les ateliers du ri3

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Et oui, c’est reparti !

Il y a du pain sur la planche, comme vous le lirez avec les Conclusions des Journées, ci-dessous.

Alors, pourquoi arrêter de tourner les pages du Feuilleton ?

Continuons donc les Ateliers du RI3…

Vos contributions sont attendues : 3500 signes, c’est bien.

Mêmes adresses : danielroy@wanadoo.fr ; herve.damase@orange.fr

Modérateur : Jean-Robert Rabanel

Conclusions des IXes Journées

Jean-Robert Rabanel – Président du RI3

Conclure, c’est tenter de dire un mot sur le travail de ces IXes Journées. Je le fais avec l’idée que le propre de la conclusion d’un événement comme celui-ci n’est pas de fermer, mais plutôt d’ouvrir des pistes nouvelles.

Tout d’abord, je veux dire combien les textes préparatoires à ces Journées ont pleinement tenu leur rôle. Sélectionnés parmi les contributions parvenues à Daniel Roy, ces textes ont introduit au thème de ces Journées de la meilleure manière, nominaliste, au sens où ce sont les exemples qui sont des thèses, plutôt que l’inverse, ainsi qu’Éric Laurent aime à définir le RI3. C’est cette même attitude nominaliste que nous avons retrouvée tout au long des Journées, puisque ce qui est attendu du RI3 dans le Champ freudien, ce n’est pas des théories préalables, mais des pratiques, des expériences.

Ce qui a retenu mon intérêt durant ces Journées, c’est la rigueur des constructions, le goût de la surprise, l’investissement dans le travail, l’aimantation pour les inventions du sujet, l’accent sur le versant de création plutôt que sur le déficit, l’objectif de faire passer d’une position d’objet déchet du langage à une position de sujet.

Là encore, sans faire d’historique, je voudrais dégager quelques lignes de force caractéristiques de la démarche du RI3 depuis sa création en mars 1992 :

- Un certain pragmatisme, une certaine modestie qui lui a permis de tracer son chemin à son rythme, dans le fil des avancées des travaux dans le Champ freudien, des Sections cliniques.

- Une orientation, proposée par Jacques-Alain Miller, avec la pratique à plusieurs, qui consiste à se faire partenaire-symptôme du sujet, d’un parlêtre qui n’en passe pas par l’Autre pour traiter la jouissance, mais qui part de l’Un-corps, S1 sans Autre, S1 tout seul. L’éthique de l’analyse, le un par un, le soin de la singularité porté à l’extrême.

- L’importance de la dimension de l’échange de la parole hors sens dans la pratique avec les sujets reçus dans les institutions qui s’orientent de Freud et Lacan. Le S1 tout seul est le point de départ commun à cette pratique hors sens de la parole, mais aussi à une culture festive, aux productions artistiques. C’est l’offre que font les praticiens, dans les institutions du RI3, pour le traitement de la souffrance des sujets qu’ils reçoivent. Je disais : faire moins bien qu’eux revient à leur enlever quelque chose de la jouissance, provoque une perte de jouissance qui entraîne un gain de semblant, un pousse au semblant. C’est un point important à souligner dans l’œuvre civilisatrice qui est la nôtre

Aujourd’hui, à Bordeaux, l’urgence a permis de faire venir au premier plan la considération de la jouissance, de l’Autre vers l’Un. Il fallait ce thème, proposé par J.-A. Miller, de l’urgence à satisfaire pour que se dégage ce qui fait l’orientation de notre clinique par le réel.

L’analyste n’a pas à répondre à la demande du névrosé, mais à l’urgence d’un malaise qui n’est pas encore un symptôme, ou qui ne le sera jamais, pour le sujet qui n’en passe pas par le langage, par l’Autre du langage ou par le Nom du Père.

Il faut trouver à satisfaire l’urgence. Nous nous faisons le partenaire symptôme d’un parlêtre pour que quelque chose de son sinthome se fasse entendre et trouve par là satisfaction.

Les urgences ne sont pas à ramener seulement aux crises ou au passage à l’acte qui en sont la phénoménologie. Elles sont d’abord la cristalisation d’un parlêtre, pas seulement un qui a fait le choix de ne pas passer par le Nom du Père et par le langage pour traiter le réel. Elles sont la douleur même d’exister, comme statut natif du sujet, comme nous le reprenions à propos de l’autiste lors des dernières Journées du RI3, à la suite de J.-A. Miller, avec S1 tout seul, pour dire l’exil de l’Autre de chaque parlêtre. C’est ce qui fait de chacun de nous un cas d’urgence.

C’est dire qu’à côté de l’Autre que nous devons être comme partenaire-symptôme du sujet, sachons être présents pour reprendre et prolonger les inventions du sujet, ses sorties de crises, ses ajournements du traitement mortifère dans le réel à défaut du meurtre symbolique de la chose par le mot. C’est dire combien ces Journées s’inscrivent dans la suite de celles sur l’autisme, mais aussi de toutes les autres qui les ont précédées depuis 1993, puisque les institutions pour psychotiques de l’époque du discours analytique, se référant à l’enseignement de Lacan, sont des institutions où la prise en compte de la jouissance, tant au niveau clinique que thérapeutique, répond à la psychiatrie aujourd’hui. Elles se donnent comme but d’instaurer partout la particularité contre l’idéal. Mais, à côté du traitement de l’urgence, il y a le traitement par l’urgence, celle de l’acte, lui aussi sans Autre, tout seul, via le signifiant, comme l’interprétation coupure, bref, de l’Un qu’il y a, et rien d’Autre.

Aujourd’hui, le mode de satisfaction ne se fonde plus sur l’interdit, mais sur le don d’une satisfaction, tout en introduisant une perte. Cela est paradigmatique de la clinique contemporaine. Il y a, avec le tout dernier enseignement de Lacan, un traitement de la jouissance autre que le père, un traitement par l’objet, par le maniement de la lettre, par les dialogues différents. C’est ce que montrent les expériences particulières des institutions composant le RI3 : viser une limitation de la jouissance par le biais du don d’une satisfaction écornée.

Satisfaire l’urgence prend des formes multiples. Nous en avons entendu une grande variété avec une soixantaine d’interventions durant ces Journées, mais chacune pouvait bien résonner avec de nombreuses autres. C’est certainement la raison pour laquelle nous étions, une fois encore, si nombreux pour ces Journées du RI3.

Aussi, c’est pour le vaste ensemble que constitue le RI3, avec les institutions qui trouvent dans l’enseignement de Sigmund Freud et de Jacques Lacan l’orientation propre à leur action, mais également avec les praticiens isolés dans des institutions qui ne se réfèrent pas à la psychanalyse, que nous souhaitons prendre le vent qui souffle dans la psychanalyse aujourd’hui. Et, pour cela, je vous donne maintenant lecture du retour de la réunion du Bureau élargi du RI3 qui s’est tenue hier soir.

Face à l’envahisseur qui occupe le champ médico-social, et au-delà même, le RI3 occupe une position de base pour la reconquête. Hier, comme je l’avais annoncé, le Bureau élargi du RI3 s’est réuni avec le Conseil du RI3. Après avoir pris acte de la remarquable tenue de ces IXes Journées, nous avons voulu prendre une série de mesures au regard de la situation présente. La nouvelle importante est la suivante : le RI3 estime devoir poursuivre et, mieux, intensifier son action. Pas question de lâcher là-dessus.

Voici pour les mesures immédiates :

- Renforcer ce qui existe déjà : la liste de diffusion, le site Internet, les publications.

- Intensifier l’offre : les Journées, oui, mais pas tous les deux ans ; c’est trop long.

- Proposer, comme nos collègues de Belgique l’ont fait avec la réunion du RI3 Nord, des Ateliers du RI3, des réunions inter-institutions du RI3. Ces Ateliers du RI3 seront le prolongement des Ateliers que vous avez tous apprécié ce matin.

- Réaliser de petites publications, facilement utilisables dans le travail en institution, comme Le feuilleton de Daniel Roy pour la préparation des Journées.

Les mesures à plus long terme viendront, dans le détail, au fur et à mesure de la concertation entre les membres des instances du RI3, son Conseil, son Bureau, sous la forme des propositions que nous ferons parvenir à Jacques-Alain Miller, comme lui feront parvenir les leurs nos collègues du cien et du cereda.Mais, dès aujourd’hui, le principe a été admis de réinvestir les forces du RI3 dans l’Université Populaire de Psychanalyse Jacques Lacan.

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Le feuilleton n°37


n° 37


Le cristal de l’urgence

Commission des IXes Journées du RI3


Le feuilleton touche à sa fin avec ce n°37 et l’argument des Journées de Bordeaux.

À bientôt sur le site du RI3

www.ri3.be

Quand trop, c’est trop

Il y a des moments où l’enfant, l’adolescent, que nous accueillons dans nos institutions, témoigne de quelque chose « en trop » - dans ses pensées, dans son corps, dans sa rencontre avec les autres, quelquefois dans notre simple présence -, quelque chose qui a surgi et qu’il lui est impossible de traduire en mots.

C’est l’enfant autiste dont un autre s’est approché de trop près, c’est l’adolescent auquel on a « mal parlé », c’est un événement qui s’est produit dans l’entourage. L’enfant ou l’adolescent est alors confronté à une présence obscure et à l’absence de toute représentation pour cette chose nouvelle qui lui arrive, absence qui se fait « criante », voire insultante. Maintenant, c’est ce vide, ce trou, qui le regarde de travers, qui veut le dévorer ou qui exerce un implacable rejet.

C’est ainsi que, soudain, un sujet entre dans le temps et l’espace de l’urgence, et il n’y a plus de possibilité de retour en arrière. Cela n’est plus comme avant et cela paraît sans remède. Une rupture des chaînes, une déchirure de la trame, trop de souffrance, c’est maintenant que cela se passe. C’est un cas d’urgence.

Un moment de décision

Face à ces moments de précipitation, nous sommes bien souvent désorientés dans la conduite à tenir : que faire ? que dire ?

La pression sociale, les attentes de la famille, sont fortes pour ces enfants que l’on a voulu « intégrer » et dont l’angoisse fait maintenant effraction, pour ces adolescents qui « pètent les plombs » quand est apparue une figure d’autorité. Lors d’une première rencontre, nous n’avons pas le mode d’emploi, nous ne sommes pas sûr de parler la même langue, mais nous espérons trouver avec le sujet et ceux qui prennent soin de lui d’autres issues, d’autres solutions, pour traiter cet « en-trop ».

Même embarras quand l’urgence surgit dans le quotidien de l’institution, alors que nous pensions avoir tissé une trame solide autour de cet enfant qui « fait sa crise » et met à mal les autres enfants et les murs de la maison.

Que cela soit face à une demande d’accueil « en urgence » ou face à un moment de crise dans l’institution, la précipitation des cas d’urgence nous oblige à conclure dans la hâte, avant qu’ils ne se concluent, le plus souvent dans un passage à l’acte.

Sur quoi pouvons-nous alors fonder notre décision? Une boussole : pour le sujet, dans cette modalité particulière de l’adresse qui ne demande pas, mais exige impérativement de l’autre une réponse, dans cette contraction du temps et de l’espace subjectifs, quelque chose s’est décidé en lui et nous pouvons nous en orienter.

Oui, il est urgent de répondre à l’urgence, quelle que soit sa manifestation phénoménale, pour autant que notre intervention se règle sur ce trait d’événement imprévu, de hors-sens, qui est au coeur de l’urgence.

Quand l’exception, c’est la règle

Pour l’individu comme pour le collectif, les lois de « l’état d’urgence » sont des lois d’exception : quand un sujet est entré dans cette zone, il se produit lui-même comme objet, objet rejeté, objet à détruire ou objet destructeur. Il s’agit pour nous de l’accompagner dans ce moment de simplification mortelle pour en limiter les ravages, avec les moyens qui conviennent, qui ne sont pas toujours ceux de la parole, même s’ils visent à retrouver les complications que nous fait le discours.

Dans les institutions du RI3, orientées par la psychanalyse, nous cherchons avec le sujet, et nous les suscitons, les diverses occasions où il pourra élaborer les traductions singulières de l’insupportable qui fait son tourment. Comment vont-elles pouvoir loger cette exception dont l’urgence fait signe ? Comment vont-elles permettre une issue pour les significations qui s’y trouvent prisonnières ? Un pari, qui n’est pas déjà écrit dans des règles ou des règlements, est à chaque fois appelé pour y répondre, à côté. La contingence d’une rencontre entre l’enfant et un intervenant, les mots et les lettres qui s’y produisent, peuvent alors faire points d’appui, traces à partir desquelles quelque chose d’une exception peut commencer à s’écrire dans « une fraternité discrète ».

Les Journées du RI3 seront l’occasion d’entendre comment nous accueillons, au-delà de toute « aide samaritaine » et de tout idéal de normalisation, le cristal de l’urgence, avant qu’il ne vole en éclats …


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Le feuilleton n°36

n° 36

Écouter les soupirs de l’énonciation

Danièle Rouillon – CTR de Nonette


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C’est un autre témoignage. Intense et incisif. Notre collègue Danièle Rouillon s’approche au plus près, par l’écriture, de ce point évoqué dans Le feuilleton n°26, et ici décliné dans son asymptote : comment occuper la place de l’effet de rejet d’un hors-discours ? Eh bien, c’est en ce point que peuvent surgir des « effets de rebroussements » et que « ils » et « elles » peuvent faire une timide entrée dans « la cité des discours ». Ce qui suit vaut démonstration. DR

Dans ce tourbillon de brefs entretiens avec l’un puis l’autre, un masque s’installe sur mon visage. Que suis-je devenue à travailler dans leur monde où les objets de la pulsion sont des réels à manipuler avec délicatesse ?

Pour résister contre ce siphon, je répète des phrases dans ma tête : « il y a sûrement quelque chose à leur dire, ne pas trop s’en occuper, ni les regarder ». Je suis de plus en plus concentrée : je suis toute en rétention, ma voix prend un voile, je retiens ma respiration, je n’ai plus faim. Je suis sur le qui vive, à chaque instant il peut se passer quelque chose dans ce calme apparent. Mon visage ne peut plus masquer la fatigue, le stress. Je suis tel le chirurgien dans la salle d’opération, prise par mille gestes, dires pour opérer dans le symbolique, dans le réel. Ceux avec qui le transfert s’est mis en place me parlent. Cela me fait penser que tout ce travail n’a pas été vain même si je dois interrompre le dialogue avant que les voix ne deviennent insupportables. Ils me soutiennent. Un matin où je n’ai que le désir de repartir de cet asile qu’est Nonette, Lecredo m’accueille « ha, ça fait du bien de venir à Nonette ». Sa parole me délasse, chasse mon égoïsme. Je le remercie ainsi que la clinique ironique qui a humanisé ce sujet. Dans sa lalangue, il traite l’anal qui faisait symptôme d’automutilation : « analytique, psychanalytique, psychotique, symbolique, Réel, imaginaire ».

Aurore, visage ébouriffée sur un corps massif vient vers moi. Je lui propose ma main, elle s’y appuie comme Zazie dont elle reprend gestes et sons. Aurore trouve à exister en étant une autre. Les épisodes à 13h 30 heures se répètent dans le même scénario quand les images des éducateurs du matin vont partir et celles de l’après-midi vont arriver à 14 Heures. Même le grillage ne fait plus limite, elle creuse la terre, ondule et passe dessous. Elle part, égarée. Je vais la chercher dans les chemins, je la retrouve assise à une intersection. Dans la voiture, je donne à entendre la mélodie de la voix de Jacques-Alain Miller qui parle d’histoires de psychanalyse. Je fais mine de ne pas voir Aurore. Je me gare à distance, j’attends qu’elle vienne vers moi. Parfois c’est moi qui entame le dialogue « vous êtes perdue ». Elle fait l’effort d’entrer dans ma voiture avec délicatesse. Et avec J.-A. Miller, nous revenons au CTR attendre l’arrivée des collègues. Je maintiens le lien à distance, je suis très occupée à écouter les soupirs d’énonciation de JAM. À cause de la neige son analyste n’est pas venu depuis deux semaines. Hier par deux fois je l’ai cherché sur la route et l’ai raccompagnée. La troisième fois, je suis revenue seule, ne voulant pas laisser trop longtemps ma collègue seule avec les autres jeunes. Un appel téléphonique nous informe inexactement qu’elle est près d’un pont. Je n’ai plus d’essence. J’explique la direction à ma collègue. Je ne comprends pas car ce n’est pas l’itinéraire habituel d’Aurore. Toute la matinée, j’avais tenté qu’elle s’accroche à mon image, à mes mots. Elle sera retrouvée dans le sens opposé du pont. Dans la neige, dans le transfert à l’analyste, elle a suivi le trajet de la route pour le rejoindre. Ma proposition de lui écrire ne l’a pas satisfaite. Ce dont je n’ai pas été capable, c’est d’informer son analyste. Avec ces sujets, je suis souvent impuissante à entendre la petite voix silencieuse qui leur parle et les fait agir. Pendant que ma collègue la cherchait. Inquiète pour Aurore, je devais accompagner les 11 autres jeunes pour le repas.


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Le feuilleton n°35


n° 35


Être présents pour Ahmed

Céline Escarpit, Philippe Cousty – ITEP de Morcenx


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En venant à l’ITEP de Morcenx, avec une demande d’internat de la part de l’institution précédente, Ahmed a laissé sa famille, son école, son ancienne institution. Plus il demande à renouer ces liens, plus les choses se dégradent. Page après page, rencontre après rencontre, il nous convoque à agir dans l’urgence, à inventer, à se relayer.

Insultes, cris, coups, Ahmed est incontrôlable, collé à un autre enfant. « J’aurais aimé que l’on se parle mieux », dis-je, mais il n’entend pas. Alors, je prends Ahmed par le bras et le conduit à l’écart. Nous nous asseyons. En silence, nous échangeons des post-it . Il écrit : « Je suis en bois. » C’est vrai, il semble raide comme du bois et il y a son père qui boit, et son prochain atelier, l’atelier bois. Y a-t-il quelque chose à desserrer autour de ce mot ? Je lui écris : « On peut dire aussi dur comme du bois, ou je touche du bois. » Je lui tends, il me rend le stylo, j’écris : « C’est un boit-sans-soif » ; « Bois ta lettre. » Encore : « De quel bois je me chauffe ? » ; « Il boit comme un trou. » Puis j’arrête, j’attends. Il écrit à son tour : « J’essai de mieux parler. » Il sort apaisé. Petite accroche à l’autre, passage par l’écriture. Nous prenons note. Après cela, il confie qu’il commence à entendre des voix qui disent des choses qui vont se passer, qu’il est médium.

À l’école, il est en conflit permanent avec l’enseignante, les autres enfants. Il peut dire : « Je me contrôle mais je ne vais pas me contrôler longtemps. » Mais très rapidement des mots orduriers à répétition, des insultes, des actes où il s’enferme dans les toilettes, se suspend à la porte, enferme l’AVS, conduisent l’école à demander une déscolarisation. Il sera mis en arrêt scolaire par le médecin pour un temps important. L’urgence encore… Que faire ? Nous nous asseyons avec lui. Ne pouvant parler, il écrit : « Je suis suspendu, j’ai des mots dans la tête, des images, je ne peux les arrêter. » Ou encore, parlant d’un autre enfant avec qui il s’allie à l’école, il écrit : « Je ne veux pas me détacher. » Il nous demande de l’aider, nous avons donc avec lui la charge de cela. Il rencontre le psychologue avec Bruno, le chef de service. Ces phénomènes ont pour support hallucinatoire un personnage issu d’un scénario de Stephen King. C’est un clown, il s’appelle « Ça », il hante les jours et les nuits de Ahmed qui nous dit : « J’ai une télé dans le cerveau. Quand c’est trop dur, je change de chaîne. » Il nous dit qu’il n’arrive pas à se détacher, que tout cela est arrivé quand il est venu à l’hôtel d’enfant : « J’aime pas être seul, j’aimerais être dans une chambre avec quelqu’un parce qu’il y a quelqu’un au moins. »

Premières mises en mot, premier dépôt au lieu d’un Autre, premières élaborations. Nous allons donc essayer de suivre sa proposition en réaménageant sa place à l’hôtel d’enfant. Il part apaisé accepte de revenir. Nous lui proposons une rencontre avec le pédopsychiatre pour un traitement. Il accepte. C’est une solution bricolée, nous tentons de faire accroche en comptant seulement sur la présence que nous avons auprès de lui. Reviendra-t-il ? Cela servira-t-il ? Nous ne savons pas a priori. Dans l’urgence, on est poussé à l’acte, au bon sens du terme, pour faire séparation de cet en-trop, de ce « ça » à ciel ouvert.


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O que os psicanalistas querem saber da crise e dos mercados de capitais?



O que os psicanalistas querem saber da crise e dos mercados de capitais?

Já analisamos a "crise" que se abateu sobre o mundo de diversos ângulos; agora parece necessário, aos psicanalistas, melhor compreensão dos mercados de capitais. “Trata-se simplesmente de saber de que história a gente fala... .... A mais-valia é, então, o fruto dos meios de articulação que constituem o discurso capitalista”, J. Lacan (Séminaire XVI, pg 37).

Faz parte da formação auxiliar de um psicanalista: filosofia, lógica, sociologia, história, etc. Curiosamente, não, matérias econômicas.

O IPLA fará uma imersão de conhecimento nos aspectos econômicos da crise e suas ainda repercussões futuras. Convidou, para dar um curso, neste final de semana, alguém do mercado de capitais, de forte formação intelectual, que compreende as questões dos psicanalistas e pode lhes aportar novos subsídios.

Trata-se do advogado-parecerista Luiz Forbes, que foi presidente da Brazilian-American Chamber of Commerce, Inc., New York; diretor da BM&F, representante da BM&F e da Bovespa em Nova York ; presidente da Aim Brazil Corp., New York, e diretor da CVM. Atualmente: membro (e ex-presidente) do Conselho de Supervisão da BSM - BM&FBOVESPA Supervisão de Mercados; membro da Câmara de Arbitragem da BM&FBOVESPA.


Mercados Financeiros e Crises Macroeconômicas in a Nutshell

Pontos a Ponderar para Psicanalistas

Tópicos Principais

  • Mercados Financeiros: distinguindo alhos de bugalhos
  • Os inacreditáveis números dos mercados de derivativos e a sua inegável importância
  • Mas não são tais mercados pura e simples jogatina?
  • E o que há de errado em jogos inteligentes?
  • Friedman e a criação dos derivativos modernos
  • Non omnibus licet...
  • O nó borromeu dos mercados
  • Como conduzir bem a caravana sem cuidar dos C.A.M.E.L.S.?
  • 1929, 1984, 1987, 2008/2009... E daqui pra frente? Mar de almirante, novas marolinhas ou um tsunami terminal?
  • A volta ao estádio de Glass-Steagall, a quebra definitiva do espelho, o uso consciente da espingarda de Douglas? Ou nada disso?


Três Palestras:

Sexta-feira, dia 29.1, das 20h15 às 22h15

Sábado, dia 30.1, das 10h15 às 12h15

Sábado, dia 30.1, das 16h15 às 18h15

Local: sede do IPLA: Rua Augusta, 2366, casa, 2.

Valor da inscrição, exclusiva para membros do IPLA: R$ 250,00, com Claudia. (Não membros poderão se inscrever, na medida da disponibilidade de lugar e sendo convidado por um membro)
Haverá uma atividade extra de introdução ao tema, por Ariel Bogochvol, sobre o livro "Survivre aux Crises", de Jacques Attali, na sexta-feira, das 19 às 20h.
Confirme a sua inscrição o mais breve possível.
Rua Augusta, 2.366 - Casa 2
01412-100 - São Paulo - SP
11 3081.6346 / 3061.0947
www.psicanaliselacaniana.com
ipla@psicanaliselacaniana.com
Twitter: twitter.com/ipla_



27 de enero de 2010

Attività segreteria di Ancona


In allegato le attività della segreteria di Ancona che inizieranno sabato 30 gennaio con una Conferenza di Carlo Monteleone sul tema: Violenza e organizzazione mafiosa. I linguaggi della città.
Giuliana Capannelli

Attività Segreteria di Torino

Cari colleghi,

venerdì 5 febbraio 2010, alle ore 20,30,presso il Circolo dei Lettori - via Bogino 9 - a Torino, si svolgerà la conferenza dal titolo: Vogliamo proprio farci addrestrare?

Interverranno Jean-Louis Gault, Psicoanalista a Nantes (ECF/AMP), e Liliana Bal Filoramo, psicoanalista docente di di Psicologia Dinamica all'Università di Torino.
Presiede Maria Laura Tkach (SLP-AMP).

In allegato il volantino dell'evento.

Un caro saluto,

Gian Francesco Arzente
Segretario SLP Torino

El Debate de la ESCUELA UNA. El Debate de la ELP. Nueva Serie, núm. 24

Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano
El Debate de la ELP
Nueva serie
27 de enero de 2010 (24)
DEBATE SOBRE EL PASE
Sobre los pasadores
[Brochure del Pase - Nº 1 en JJ]
1. Breve nota sobre el pase y los pasadores…
Jean-Daniel Matet
2. La voz de los pasadores
Esthela Solano Suarez
3. El pasador «Placa sensible»
Patricia Bosquin-Caroz
4. Ser pasador, pasante-AE
Véronique Mariage
5. El momento de la designación de pasador
Bernard Lecoeur
6. Un estilo de curiosidad
Yves-Claude Stavi
7. El chiste y la invención del pasador
Pierre Naveau
8. El pasador y el pase
Philippe Stasse
9. Un silencio sobre el pase
Jacqueline Dhéret
10. Condición decisiva de la transmisión
Marie-Hélène Roch
11. Pase-pasador, en el “après-coup”
Marlène Belilos
Editorial
En esta edición publicamos una serie de 11 textos traducidos al castellano y seleccionados de la Brochure Nº 1 sobre el Pase, editados por el JJ, que hacen referencia a la función del pasador en el dispositivo del Pase.
El pasador, “filtro”, “voz” , “placa sensible”, “estilo”, “curiosidad”…todas ellas figuras que en última instancia convienen en su función el lugar de condición decisiva de la transmisión (M.H. Roc).
El Debate… invita a la lectura de estos textos breves como “flashes” que iluminan la experiencia del pase, desde los diferentes enfoques sobre el pasador que se suman a los ya publicados para continuar el debate ya iniciado sobre el pase en la amplia comunidad de la ELP.
Lucia D’Angelo
27 de enero de 2010
1. Breve nota sobre el pase
y los pasadores a la luz de las Jornadas
Jean- Daniel Matet
[JJ Nº 58-17 de noviembre de 2.009)
A la salida de las Jornadas "¿Cómo se deviene analista en el siglo XXI?" se dijo: "pase de Escuela, pase generalizado".
Parece más adecuado subrayar la pululación de momentos de pase que fueron expuestos en estas Jornadas, lo que hace de ellas un acontecimiento verdaderamente autentico y excepcional.
¿Podemos ver ahí una esperanza de nominación de AE?
Cuestión compleja, respecto a la cual una parte de la respuesta será dada por la afluencia, o no, de demandas de pase en el dispositivo. Comprometerse en el dispositivo del pase en la ECF es muy diferente a intervenir ante al público de las Jornadas.
¿Es esto dar demasiada importancia a este funcionamiento institucional, cuando algunos dicen que está pasado de moda y que frena más que anima la valorización de ese momento particular y específico del pasaje de analizante a analista?
¿El dispositivo querido por Lacan para la EFP en 1967, que lleva a la creación de la ECF en 1981, debe aplicarse de la misma forma cuando el psicoanálisis ha cambiado, tanto en lo que concierne a la formación de los analistas como a la garantía de su práctica? La gran diferencia entre la intervención en las Jornadas y el dispositivo del pase es la existencia del filtro de los pasadores.
La experiencia de los carteles del pase es apasionante, pero rápidamente aparecen diferencias sensibles en la transmisión que hacen los pasadores de lo que han escuchado.
Podemos cuestionarles, pedirles que se informen de nuevo sobre tal o cual punto volviendo a encontrarse con el pasante. Pero lo que parece es que el testimonio del pasador queda ligado al punto al que llegó en su propio análisis.
No caeré en ese revés de los viejos profesores que encuentran siempre que el nivel de sus alumnos baja, diciendo generalidades sobre los pasadores. Se siente que el efecto producido por la enunciación directa de un momento de pase frente al público no es el mismo cuando éste es transmitido por los pasadores al cartel. Ahí aparece más como un pescado en el que buscamos las espinas que como el mismo pez vivo siguiendo la corriente del agua.
Los carteles del pase corren siempre el riesgo de que se les reproche tener una actitud malthusianista con respecto a las nominaciones de AE.
Por definición, aquellos o aquellas que entran en el dispositivo están animados por la certeza de que han llegado al punto que puede valerles esta nominación.
Que no haya equívoco: el cartel del que formé parte tenía un gran anhelo de nombrar AEs. A veces hay colegas, a quienes conocemos por sus intervenciones públicas, por su compromiso con la causa analítica y de los cuales esperaríamos una nominación y, sin embargo, no encontramos en el trabajo sobre su testimonio lo que lo justificaría. Ya sea porque los efectos de verdad no culminaron en el tratamiento de la angustia, o porque ésta no ha permitido despejar lo real al que apuntaba.
¿Hay que suprimir a los pasadores? Eso sería verdaderamente renunciar a una función importante en el dispositivo institucional respecto a la cual nos damos cuenta que va más allá del pase mismo.
¿Habría que encontrarse directamente con los pasantes cuando el cartel choca con una dificultad para tomar posición? Eso sería no tener en cuenta, una vez más, la importancia de la función de los pasadores.
Entonces, hay una dificultad que sólo puede ser vencida por la afluencia de los analizantes hacia el pase y es probable que estas últimas Jornadas contribuyan a ello.
Es un esfuerzo que hay que proseguir y las instancias deben preocuparse constantemente por ello.
El pase no puede ser para todos. Es elitista por naturaleza y eso no siempre se soporta bien, incluso entre los analistas. El jurado del pase (sus dos carteles y el secretariado) debe soportar algo de esto.
Traducción: Carmen Cuñat
2. La voz de los pasadores
Esthela Solano-Suarez
[JJ nº 60]
El debate abierto recientemente sobre el pase en el JJ, se inscribe siguiendo las consecuencias de las últimas Jornadas de la Escuela. Se comprueba desde entonces que la corriente del deseo que emana de él ha agujerado nuestros intercambios habituales con respecto al psicoanálisis en intención, permitiendo de este modo a otras voces hacerse escuchar, otras diferentes de las de los AE o de los miembros de los carteles.
Entre algunas de éstas destacan las de dos pasadores, dos mujeres, que se acercan y dicen alto y fuerte en el JJ nº 58 cómo el pase, desde su posición, les parece que es “pesado y opaco”, envuelto en un hábito “intimidante y secreto”, según la expresión de Dominique Heiselbec. A su vez, Jeanne Joucla alega a través de sus palabras la soledad y el silencio que rodean el trabajo de los pasadores, señalando con toda razón que los textos que abordan la cuestión relativa a los pasadores “datan del principio del pase” en la Escuela.
Deberíamos tomarnos muy en serio las cuestiones planteadas por nuestras colegas. Hubo un tiempo, es cierto, en el que en la Escuela se hablaba de los pasadores, de su función, de su responsabilidad como placa sensible y pieza fundamental del dispositivo. Me pregunto si, con el tiempo, hemos excluidos a los pasadores de una conversación que debería tener lugar, de tal manera que no lleven solos una carga de la cual nadie se plantea en adelante la importancia y las apuestas.
El pasador encarna con respecto al pase “su propia esencia”, además “es este pase”, según la versión de la “Proposición” dada por Lacan.
Ya sería hora para nosotros de debatir sobre la cuestión de los pasadores, sobre su introducción en el dispositivo, hacer valer lo valioso de su función, pero también despejar las facetas de su funcionamiento. Ya ha llegado el momento para nosotros de expresar lo que esperamos de ellos. ¿Qué pasadores quiere ofrecer la Escuela a los pasantes para la recepción y la transmisión del testimonio?
Si el pasador es el mismo que “este pase”, entonces el pasador está supuestamente habitado por la pasión de la ignorancia, la cual lo empujaría a querer saber un poco más. Un pasador curioso que plantea cuestiones justas y pertinentes, un pasador que busca el detalle, el “divino detalle”, un pasador que demuestra un espíritu de "finura”, y que en ningún caso, limita su función a tomar notas. La función del pasador no se puede confundir con la del estudio de grabación.
A lo largo del tiempo, los pasadores probablemente se han encontrado en su soledad sujetos a inhibición. Es por mi experiencia reciente de los carteles del pase que me ha surgido esta reflexión. Aplastados por toneladas de notas tomadas durante el testimonio, están habitados por la ansiedad de tener que hacer pasar en poco tiempo una cantidad considerable de sueños, fechas, ciclos, periodos, de datos de la novela familiar, a veces muy complejos, y recorridos que incluyen a veces varias secuencias de análisis realizadas con varios analistas. La preocupación por la exactitud puede llevarlos a no poder despegarse de sus notas.
A menudo reciben a su vez un testimonio escrito por el pasante que les lee el texto. Delante del cartel, el pasador leerá a su vez las notas que ha tomado a partir del texto del pasante. Por lo tanto, el texto llega al cartel gastado, cerrado, plano y sin aliento. El cartel intenta sacar a los pasantes de esta rutina, pero, la mayoría de las veces, permite recibir y transcribir a su vez el testimonio que sigue palabra por palabra el texto escrito.
Podría ser que esta prevalencia tomada por el escrito en el proceso del pase sea un elemento que contribuya a su mortificación, obstaculizando la transmisión de lo más vivo y de lo más auténtico de lo que se transmite, ahogando la enunciación del pasante. Entonces, lo que se pierde en el transcurso del testimonio es su enunciación. Si la posición de enunciación no aparece, el cartel tiene dificultades para restituirla y encontrar las aristas de lo que ha escuchado.
Vivificar el pase, darle un nuevo soplo, despejar la fuerza y la potencia de un decir articulado a un deseo que se hace voluntad, requiere liberar la palabra que circula en el dispositivo, liberarla de su cortapisa de inhibición, y para ello urge arrancarlo del dominio de lo escrito con el fin de que los pasadores hagan escuchar su voz.
Traducción: Catalina Galaman
3. El pasador «Placa sensible»
Patricia Bosquin-Caroz
[JJ 63]
El pasador es un elemento clave del dispositivo del Pase. De alguna manera es el eje. Ni su designación ni su función pueden ser tomadas a la ligera. A este respecto Lacan evoca el término “placa sensible” al que, en su Proposición, opone el del juicio, exclusivamente reservado a los Cárteles. Es decir, que no hay instrucciones del pasador. Se trata de que sea un testigo receptivo y animado por el deseo de dejarse enseñar. Hace cerca de 10 años, al final de mi análisis, me enteré de que acababa de ser designada pasadora. Era el momento en que me disponía a solicitar entrar en la Escuela por el Pase. Correspondía a una primera percepción sobre la manera de gozar que animaba mi palabra de analizante. El momento, por tanto, era sensible. Buscaba en los textos un saber que me dijera cómo hacer. Silencio. ¡Qué suerte! ¿Cuál fue entonces mi guía? Mi deseo de saber qué es el pase. Únicamente me animaba ese deseo. Iba al encuentro de los pasantes curiosa, apasionada...sensibilizada. Entonces la Escuela también lo era, era sensible.
Traducción: Julia Gutiérrez y Carmen Cuñat
4. Ser pasador, pasante-AE
Véronique Mariage
1. Cuando era pasadora un encuentro con el cartel fue determinante para mí. Me hizo comprender la función del pasador. Surgió de un acto de uno de los miembros del cartel. Me embrollaba tratando de dar cuenta de las numerosas notas que había tomado y había perdido el hilo. JAM, sentado frete a mi, de repente, toma mis notas y cierra el cuaderno donde estaba escrito lo que intentaba transmitir: “Venga, ahora diga lo que le ha quedado” me dijo. En un último sobresalto me aferraba a las restos de lo que me había sorprendido en mi encuentro con el pasante. Entonces pude extraer un hilo que me permitió transmitir una parte de lo esencial. El pasante fue nombrado AE.
2. Solicité hacer el pase porque había hecho un descubrimiento determinante que había precipitado el final de mi análisis y quería hacérselo saber a La escuela por el psicoanálisis.
3. Ser nombrada AE fue una suerte, y me ha permitido transmitir lo que era para mí lo más precioso, como había hecho en mi experiencia como pasadora: extrayendo un hilo a partir de lo que se produjo al final de mi análisis. Mi testimonio fue enseñanza de AE. Después fue sustituido por muchos de mis colegas de la escuela y de la AMP que han destacado su forma epistémica. ¡Así pues, haciendo hablar al Otro! No fui un AE “como debe ser...” La enseñanza del AE es subjetiva, singular aparte del número de años o de un saber hacer determinado. ¿Sabremos tenerlo en cuenta para el futuro del pase y del psicoanálisis?
Traducción: Julia Gutiérrez y Carmen Cuñat
5. El momento de la designación de pasador
Bernard Lecoeur
¿En qué circunstancias fui designado pasador? Me encontraba en un momento de auténtica desorientación en mi cura ya que la cuestión del deseo planteaba una reformulación. Había que responder sin el auxilio de la galería de los ideales. Un “¿qué quieres?” privado de los argumentos de la persona.
“Le designo como pasador, así sabrá dónde está” El analista tomaba acto de la dificultad encontrada respecto al sentido y, al mismo tiempo, abría una vía por la que el deseo podía anudarse no solamente a la cura sino al psicoanálisis.
El momento de la designación de pasador merece reflexión. Es una encrucijada en la que se cruzan las exigencias de interpretación –acertar y provocar olas- y las introducidas por una nueva orientación que establece el pase según una perspectiva: pasante, pasador, cartel. En ese momento, la cuestión del sentido para el pasador, consiste a hacerse el vector de un decir.
Traducción: Julia Gutiérrez y Carmen Cuñat
6. Un estilo de curiosidad
Yves-Claude Stavi
Me he preguntado cómo, a día de hoy, podía tratar de explicarme el estilo de curiosidad tan particular que me animaba cuando fui designada pasador en los encuentros con cada pasante. Es una cuestión importante. Para empezar porque este tipo de curiosidad no es idéntica a la que me anima hoy: ha dejado el lugar a otra cosa, el pasador también pasa: “ser el pase” es afín a un momento preciso, encontrado en mi propia cura. Es un punto importante también, porque es ese momento “sensible” el que para muchos ha dirigido las preguntas que entonces creí deber plantear a los pasantes con los que me encontré, sin que me bastara escuchar un soliloquio. ¿Cuál era ese momento para mí tan “sensible”? Sentidos gozados, aislados en mi cura, ir hasta el final. ¿Qué final? De ahí el estilo “spinozista” que animaba las preguntas que he podido plantear a los pasantes. La paradoja es que un estilo así, ligado a ese momento tan particular de la cura, precisamente pueda revelarse propicio para favorecer por parte del pasante – que él no es el pase- no solamente la transmisión del litoral singular de su opacidad, sino también sus consecuencias inéditas.
Traducción: Julia Gutiérrez y Carmen Cuñat
7. El chiste y la invención del pasador
Pierre Naveau
Me planteo una cuestión. Decir, como lo hace Lacan, que el pase tiene la estructura del chiste y que el pasador es el pase, implica que el momento crucial en el pase sea aquel en el que el pasador habla del pasante al cartel. ¿Logra el testimonio del pasador hacer reir al cartel, hacer surgir en él la alegría de decir sí? La enunciación del pasador es, en ese momento, decisiva.
Algo extraordinario se ha producido al acercarse las Jornadas: «Sí, voy; propongo intervenir, aunque me digan que no». Sin embargo, muchas intervenciones adquirían en alguna de sus esquinas un acento cómico, hacían reir. Se trataba entonces, de reirse de si mismo. El público estaba directamente (en palabras de Serge) concernido.
En el pase, el pasante también llega a «reirse de sí mismo» desde el momento que se siente aligerado de lo que le estorbaba y obstaculizaba. Pero este «reírse de si mismo» pasa por el pasador. Y si el cartel no ríe la culpa, eventualmente, recae sobre él. Hay una diferencia entre el pase y la intervención en las Jornadas.
Mi pregunta, por tanto, es la siguiente: ¿Se ha sostenido ese Voy del «hablar de si y hacer reir de si mismo» durante las Jornadas en un «quiero hablar de mí, contar un pedazo de mi historia e incluso, reirme de mi mismo, pero con la condición de ser yo el que, sobre la escena mi propia enunciación, me burle de mi mismo.»?
Una pregunta así valora la invención de Lacan del pasador. En el pase, el acento se pone en el Se habla de mi en lugar de Yo hablo de mi. Es a lo que, a pesar de su orgullo, consiente el pasante que hace el pase.
Traducción: Julia Gutiérrez y Carmen Cuñat
8. El pasador y el pase
Philippe Stasse
Tratándose del tema de los pasadores introducido en el orden del día en la última reunión del Colegio del pase, en efecto, parecía necesario sacarlo a la luz y precisar la función del pasador. A veces considerados como «secretarios» sepultados bajo sus «toneladas de notas» de las que se esfuerzan en restituir lo esencial a los cárteles, o incluso, tratando de construir la clínica del caso cuyo testimonio han recibido, no podemos preguntar si es eso lo que se espera de la función del pasador.
La tarea no es tan sencilla de definir porque la partida se juega entre tres: el pasante, el pasador, el cartel. Pase a tres, podríamos decir.
Si el pasante no se dedica a contar durante horas los detalles de su análisis, sino los puntos cruciales que se han desprendido de él y la articulación lógica que a posteriori se desprende (o no), podemos decir que ya hay un orden: del punto A de partida al punto B de llegada, el trayecto del análisis se aclara y se reordena según el esquema del bucle de la retroacción.
El testimonio dirigido al pasador permite a este recolectar la construcción que se desprende de este recorrido, la esencia de lo que emerge en ese testimonio, los puntos de pase pero también los puntos oscuros que el pasador por su parte puede interrogar. Me parece que el pasador no tiene que construir el testimonio en lugar del pasante o del cartel, sino que debe hacerse «placa sensible» para poder restituir al cártel las líneas de fuerza de ese testimonio, lo que le ha marcado, sorprendido, incluso convencido.
Respecto al cartel, tiene que descubrir y construir si fuera necesario la lógica del testimonio dejarse convencer (o no) por el relato del pasador, por este pase en zigzag que permite que haya pase o no.
Traducción: Julia Gutiérrez y Carmen Cuñat
9. Un silencio sobre el pase
Jacqueline Dhéret
Las jornadas de noviembre han sido una salida en acto de un silencio sobre el pase que ha pesado mucho en la Escuela. Han demostrado de una manera inédita que es por las vías de su propia cura que surge el psicoanalista, aquello sobre lo que el analizante en la experiencia puede testimoniar cuando la Escuela le invita a hacerlo. Esta práctica solo se sostiene porque ha sido sostenida por el deseo de al menos un sujeto, Jacques-Alain Miller, que ha desplazado así el eje de una conversación que se había vuelto demasiado institucional, demasiado colectiva.
A lo largo de los años, lo insoportable que motiva una cura, la causalidad real, ha dejado sólo a los Analistas de la Escuela la carga de una elaboración ligada a un deseo siempre singular, pero que sólo puede encontrar su resolución en una transferencia a la Escuela. Cuando la Escuela se deja enseñar por el testimonio de Uno y después de Uno, en el sentido en que La Boétie lo entendía, se desprende el fruto de una elaboración personal. Se pone en circulación. Esta acogida permite al sujeto mantener una búsqueda sostenida por un modo de gozar que escapa a toda significación.
No he sido pasadora y cuando me comprometí en el procedimiento del pase era miembro de la Escuela desde hacía solamente dos años. Había entrado por el procedimiento del pase el mismo año que había sido suspendido. Fui sostenida solamente por la «desorientación» a la que mi analista me había llevado y una gran confianza en la Proposión de Lacan y en la Escuela. Las entrevistas con los pasadores desplazaron aquello de lo que me disponía a hablar obligándome a ceñirme, a deconstruir y sobre todo a encontrar en la lengua el abrigo de una salida. Es lo que pasa. Ese espacio tiene siempre que reabrirse y me alegro del movimiento en el que estamos y que nos obliga a encontrar palabras nuevas.
Traducción: Julia Gutiérrez y Carmen Cuñat
10. Condición decisiva de la transmisión
Marie-Hélène Roch
No fui designada como pasadora. A lo mejor eso puede explicar mi concepción del pasador. Para decirlo rápido, es el pasante el que hace el pasador. En los dos sentidos del verbo hacer: el pasante fabrica el pasador y él mismo es el pasador.
Me explico. Cuando decidí hacer el pase, decidí al mismo tiempo poner toda la confianza en el procedimiento. Los pasadores son designados por los AME, y los pasadores son sacados por sorteo por el pasante. Llegado el momento, saque el nombre de mis dos pasadores de los dos sombreros que el secretario me presentaba, uno contenía los nombres de pasadores digamos «inocentes» por ser la primera vez y otro con los nombres de pasadores digamos «serios» por el hecho de que su ejercicio de transmisión al Cartel había hecho serie. Lo importante es que haya papelitos en los dos sombreros. Cuando saqué el nombre de mis pasadores caí con uno que no conocía de nada y otro que me era familiar y conocido por ser un buen pasador. ¿Qué fortuna sacaría del azar? ¿Retener ese pasador o sacar otro del sombrero? Preferí arriesgarme al pase con desconocidos. Encontrar maneras de hacer; con uno elegimos sus materiales, con el otro no se escatimaba el tiempo; lo principal es ganar una apuesta contra el olvido y avanzar en la oscuridad para que exista la oportunidad de un segundo despertar, de ahí mi título de las jornadas «Sonámbula que tropieza se rompe la crisma»
El pasador forma parte de la estructura (elige los restos y las herramientas) y de la contingencia (acontecimientos imprevistos) del momento del pase. No hay buenos o malos pasadores, hay esfuerzos anulados por malas decisiones o decisiones tomadas tarde.
He formado parte de dos Cárteles del Pase, cada uno nombró varios AE, dos en el primero y tres en el segundo. Me ha quedado esta reflexión: la transmisión del pase por los pasadores depende de las elecciones del cartel para disponer el lugar para la escucha de los pasadores; y sobre todo depende de la estructura de la apuesta indisociable de la transmisión de un saber fallido, figura del saber específica del psicoanálisis, y de un gusto por transmitirlo. Es la condición decisiva de la transmisión.
Traducción: Julia Gutiérrez y Carmen Cuñat
11. Pase-pasador, en el “après-coup”
Marlène Belilos
En cinco ocasiones, en momentos señalados como momentos de pase, fui designada pasadora por mi analista. Lo comprendí así: llevando un discurso de una orilla a la otra, atravesando el río. Así es como me vi durante ese periodo. Todavía hoy me acuerdo de cada uno de los pasantes, de rasgos particulares que expresaron, que me marcaron. No el cartel, porque de los 5 pasantes sólo uno entró en la escuela por este procedimiento. Dos más tarde, pero no directamente por el pase.
Uno estaba totalmente descorazonado y quería pararlo todo, le animé a continuar. ¿Por qué? Porque lo que queremos decir no pasa necesariamente como querríamos. Deberíamos saberlo, nosotros que estamos enfermos del lazo social, de creernos incomprendidos por los otros, víctimas del gran malentendido. El poeta lo expresa con una frase: «Llueve en mi corazón como llueve sobre la ciudad», el melancólico trata de expresar su tristeza. No necesariamente se encuentra enseguida. Ese pasante siguió y creo que está bastante contento, se reconocerá.
A continuación vino el pase, mi pase.
Estaba en ese lugar, orgullosa de mi recorrido, de los años de sesiones, de los viajes agotadores, con mi paquetito de palabras, de encuentros, e incluso una construcción.
Fue no.
Los pasadores parecían convencidos, el cartel no, pero faltaba, faltaba... hoy pienso... articulaciones lógicas.
Cabreada, noches enteras repasando el fragmento de la «Conferencia sobre el symptôme» que Lacan dio en Ginebra en 1975. Que una persona que ha testimoniado con toda honestidad de lo que ha hecho durante su análisis, después llamado didáctico, se siente rechazada sí, como resultado de ese testimonio, no forma parte de aquello por lo que he tratado de ampliar el grupo de los que son capaces de reflexionar un poco sobre lo que hacen. Se sienten despreciados, aunque haga todo lo posible para que no sea así. Trato de explicarles lo que su testimonio nos ha aportado, una determinada manera de entrar en el análisis tras haberse formado por lo que es exigible. Lo que es exigible, evidentemente es pasar por la experiencia. ¿Cómo transmitirlo si uno mismo no se ha sometido a ella?» Rechazada, estaba tocada como Silly la oca pedante de Lewis Carroll.
Hoy me acuerdo con un poco de vergüenza de mis peticiones de explicaciones a los miembros del cartel... Pero ¿entonces qué es lo que falta?
Ridículo, no podemos ser dueños de lo que el otro comprende.
*
Después las cosas han cambiado.
Me quedó una escansión importante, la que fue la última antes de separarme de mi analista. Lo que pensaba era una predicción, morir a una edad precisa, la de mi padre, eso se había apagado. Fin de la identificación, me encontraba aliviada.
Ya no tengo miedo, he «entrado en el tiempo» como dijo Eugénie Lemoine-Luccioni. Desde entonces vivo con este adagio de Freud, «Si amas la vida, prepara tu muerte». Y he empezado otro episodio. Porque un análisis acabado no necesariamente es un análisis terminado, eso también es Freud dirigiéndose a Ferenczi.
Traducción: Julia Gutiérrez y Carmen Cuñat