30 de abril de 2016

Crónica: Espacio clínico de la NEL - La Habana, por Dennis Ramírez Méndez






Espacio Clínico NEL La Habana
Hospital CIMEQ, 8 de abril de 2016

En el Espacio clínico de la NEL la Habana que acontece con una frecuencia mensual en la Facultad de Ciencias Médicas, fue propicio para un encuentro donde lo contingente y espontáneo se entrelazaron. La presencia de dos psicoanalistas argentinos María del Pilar Ordóñez y César Fernando Mazza ambos: Analistas Practicantes de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) de la Sección de Córdoba, Miembros de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP)  que a pesar de lo apretado de sus agendas, reservaron el espacio para el psicoanálisis y especialmente la clínica lacaniana, clínica que muchas veces de manera  azarosa nos devuelve algo del  dialogo con los otros (Otros).

La presentación del caso Roberto de Rosine Lefort por Katherine Lizcano, asociada de la NEL-La Habana, nos permitió contrastar conceptos que están en el origen de nuestra praxis, y que a su vez conllevan a una mirada de la clínica con niños, a la luz de los nuevos paradigmas. Mayra Alonso nos presentó un caso de su práctica, donde Pilar Ordoñez nos recuerda algunas cuestiones de la interpretación en el dispositivo analítico, así como algunos aspectos de la construcción del caso en psicoanálisis.

César Fernando Mazza en la presentación del último número de la Revista "Exordio", la cual dirige, nos indica de este significante  "exordio", remite "al psicoanálisis como discurso que por definición llega e irrumpe en determinado territorio como "recién llegado", siempre está entrando y nunca termina de instalarse puesto que se tiene que reinventar permanentemente"

Les agradecemos a María del Pilar Ordóñez y César Fernando Mazza por compartir con nosotros ese "recién llegado" que nos advierte de eso incurable, y que  a la vez, hace posible la re-invención.

Dennis Ramírez Méndez

29 de abril de 2016

Communique du Bureau de l'AMP - Comunicado del Bureau de la AMP




 
Le Bureau de l'AMP tient à porter à votre connaissance la sortie du premier e-book réalisé dans le Champ freudien par l'ECF. Par ailleurs, il constitue une trace vive des travaux réalisés pour les Journées qui, nous nous en souvenons, ne purent avoir lieu en  raison des événements tragiques survenus à Paris
 *****
El Bureau de la AMP desea darle a conocer la salida del primer e-book realizado en el Campo freudiano por la ECF. Por otra parte, este constituye una huella viva de los trabajos realizados para las Jornadas que, lo recordamos, no pudieron celebrarse debido a los eventos trágicos ocurridos en París.


28 de abril de 2016

Novedad: AGALMA N° 2, Revista Chilena de Psicoanálisis Lacaniano




"Hemos querido una Agalma heterogénea en sus temas. El goce, la entrada en análisis, el amor y el deseo, el objeto en las psicosis, la clínica en instituciones, la presentación de enfermos, la soledad de la época, la política y el psicoanálisis, la agresividad, entre otros, recorren sus páginas. Esta heterogeneidad representa nuestros intereses y nuestras causas, así como la diversidad de aristas que enriquecen nuestra vida como institución. No quiero dejar de agradecer a quienes han colaborado en este número. Al equipo estable integrado por Eduardo Pozo, Óscar Delgado, José Luis Obaid, Ana María Sanhueza y Claudio Morgado. Especialmente a este último, quien cumplió una labor inigualable en la coordinación editorial. Agradezco también a los autores, por seguir afrontando con entusiasmo y creatividad la labor de escribir sobre sus experiencias como practicantes del psicoanálisis. A Mónica Torres, Fabián Naparstek y Jorge Chamorro, por su disposición a transformar en texto sus intervenciones en la ALP. Al directorio de la Asociación Lacaniana de Psicoanálisis, por haber impulsado este proyecto que ha sido una apuesta mayor en nuestro desarrollo institucional. Por último, tengo que agradecer y celebrar el trabajo de Andrea Uribe y Alejandro Salazar, quienes han estado a cargo del trabajo editorial y estético de Agalma. Agradezco su profesionalismo y compromiso con nuestro proyecto, así como su disposición a interpretarnos en la revista que queríamos obtener, haciéndose responsables de materializarla. Muchas gracias; sin ellos, Agalma no sería lo que es. Ahora, a disfrutarla." 
 
Ricardo Aveggio
 
 
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26 de abril de 2016

Grande Conversation de l’École Une - La Gran Conversación de la Escuela Una.








GRANDE CONVERSATION DE L'ÉCOLE UNE

Vendredi 29.04.2016 — 15H30 – 18H00 

Nous proposons 3 axes de réflexion pour la Grande Conversation de l'École Une. Ils touchent à une actualité partagée par les différentes Écoles. Pour chacun, deux collègues ont accepté d'en exposer, en cinq minutes, les grandes lignes pour ouvrir la discussion. 

1)— Travailler en institution à partir de la psychanalyse. Psychanalyse pure, psychanalyse appliquée : recoupements et différences. 

Le champ du transfert laissé vacant par la psychiatrie scientifique est de plus en plus occupé par des psy orientés par la psychanalyse. Les lacaniens se sentent concernés, plus que jamais ! 

Patricia Bosquin-Caroz [NLS-ECF], Domenico Cosenza [SLP] 

2) — La bataille de l'autisme et les législations 
Il est indubitable que ceux qui postulent la fin de la psychanalyse se sont emparés de l'espace où se déploient les enjeux autour de l'autisme pour stigmatiser une pratique qu'ils voudraient voir annulée par une législation. Cela nous vise tous. 

Vilma Coccoz [ELP], Silvia Tendlarz [EOL] 

3) — Les États d'urgence. 

Les fractures qui parcourent toutes les régions du globe, la violence incontrôlée et portée à l'échelle du monde, secouent les États attaquant les liens qui tenaient encore, au-delà de la destitution du Nom-du-Père. Quelle implication pour le psychanalyste ? 

Christiane Alberti [ECF], Juan Fernando Pérez [NEL] 


Gran Conversación de la Escuela Una

Viernes 29.04.2016 — 15H30 – 18H00 
Proponemos 3 ejes de reflexión para la Gran Conversación de la Escuela Una. Se refieren a una actualidad compartida por las diferentes Escuelas. Para cada eje, dos colegas han aceptado exponer, en cinco minutos, las grandes líneas para abrir la discusión. 

1)— Trabajar en institución a partir del psicoanálisis. Psicoanálisis puro, aplicado: yuxtaposiciones y diferencias. 
El campo de la transferencia, dejado vacante por la psiquiatría científica, está cada vez más ocupado por psy orientados por el psicoanálisis. Los lacanianos se sienten concernidos, ¡más que nunca! 

Patricia Bosquin-Caroz [NLS-ECF], Domenico Cosenza [SLP] 

2) — La batalla del autismo y las legislaciones 

Es indudable que los que postulan el fin del psicoanálisis se han apropiado del espacio en el cual se despliegan los desafíos alrededor del autismo para estigmatizar una práctica que les gustaría ver anulada por una ley. Es algo que nos afecta a todos. 

Vilma Coccoz [ELP], Silvia Tendlarz [EOL] 

3) — Los Estados de urgencia 

Las fracturas que recorren todas las regiones del globo, la violencia descontrolada y llevada a escala mundial, sacuden a los estados, atacando los lazos que, hasta ahora, todavía se mantenían más allá de la destitución del Nombre del padre. ¿Qué implicación supone para el psicoanalista? 

Christiane Alberti [ECF], Juan Fernando Pérez [NEL] 

25 de abril de 2016

El Cuerpo Hablante -Boletín nº 28, 29, 30 y 31-, por Liliana Bosia, Marcela Almanza, María Victoria Clavijo, Adriana Meza.



EL CUERPO EN LA ESQUIZOFRENIA 
Liliana Bosia

Liliana Bosia se pregunta por el cuerpo en la esquizofrenia. ¿Cómo situar el significante encarnado o corporizado que hace letra en el cuerpo, sin articulación, donde la significación es delirante, la imagen falla en la unificación del cuerpo, el goce es invasivo y los órganos tienen vida propia? ¡Buena lectura!

Es una vez más la clínica la que me lleva a interrogar la teoría. Bordeo la última enseñanza de Lacan para tratar de dilucidar qué puede hacer un paciente con su cuerpo cuando dice en sesión por ejemplo que “se le desenganchó la rodilla” o cuando dice “sentí una flama acá en las vísceras que me llama”. ¿Es posible un anudamiento del cuerpo con el lenguaje en la esquizofrenia?

Sabemos con Lacan que el cuerpo es una construcción, de manera que al nacer somos un organismo viviente y la constitución de nuestro cuerpo no se da en forma natural.

El cuerpo para el psicoanálisis no es anatómico, sino el resultado de un encuentro, del encuentro del organismo con el lenguaje. Entonces, es por la incidencia del significante sobre el organismo que el cuerpo biológico deviene un cuerpo erógeno, es decir un cuerpo simbólico que se prestará como superficie topológica de inscripción a recibir la marca del significante.

En la experiencia analítica constatamos que las palabras tienen una carga afectiva que es libidinal, por lo tanto tienen una carga de goce. Desde el punto de vista del goce, la forma en que los significantes son "encarnados" en el cuerpo dependerá de la singularidad de cada parlêtre, en el análisis se tendrá que dilucidar esas experiencias de goce tan particulares que sólo el analizante puede dar cuenta de la trama por la que se encarnan en el cuerpo.

De modo que el significante tiene efectos de significación pero también tiene un efecto de goce. Así en la experiencia analítica se trata del sentido de lo que se dice y sobre todo del goce que lo inspira.(1)

Pero ¿qué pasa con el cuerpo en la esquizofrenia? , qué nos dice el cuerpo de un parlêtre esquizofrénico? 

Miller, en su conferencia “La invención psicótica” (24-11-99, como introducción al Seminario de la sección clínica París-Ile de France) dirá: “La buena educación es, en gran medida, el aprendizaje de las soluciones típicas, de las soluciones sociales para resolver el problema que plantea al ser hablante el buen uso de su cuerpo y de las partes de su cuerpo: con esto hay que hacer esto, con esto otro hay que hacer esto. Esta distribución no opera en el esquizofrénico”.(2)

La distinción entre el organismo y la función en la esquizofrenia es siempre problemática. En estos sujetos los órganos “pasan por fuera del cuerpo, en el sentido en que toman vida ellos mismos, tienen su propia vida, su propio lenguaje”.(3)

Lacan nos explica en su artículo “El Estadio del Espejo” como el montón de piezas sueltas del cuerpo adquieren unidad gracias a la imagen que tenemos de él en ese momento estructurador. Siendo la experiencia originaria del niño la del cuerpo fragmentado. En la esquizofrenia esta operación de unificación imaginaria fracasa.

Para el esquizofrénico, ”todo simbólico es real”.(4) Esto quiere decir que el significante, la palabra tienen una incidencia directa sobre el cuerpo y sobre determinados órganos del cuerpo. Así como también algunas sensaciones corporales de estos sujetos pueden tener de manera unívoca una significación particular y no convencional, es lo que Freud llamaba “lenguaje del órgano”.


Notas
1 Castellanos, S., El dolor y los lenguajes del cuerpo, Grama, Buenos Aires, 2009, p. 37.
2 Miller, J.-A., La invención psicótica, Revista Virtualia #16.
3 Castellanos, S., Op. Cit, p. 92. 
4 Lacan, J., Escritos 1, “Respuesta al comentario de Jean Hyppolite“, cita tomada del escrito de Marga Auré, “El cuerpo esquizofrénico: Breves referencias en Freud y Lacan” (Blog El psicoanálisis Lacaniano en España, noviembre 2011).



Boletín No. 29
Marcela Almanza


Marcela Almanza despliega en su texto el análisis sobre el fracaso del imperio de la técnica, pese al alto consumo de las mismas, en las soluciones a que pretende dar a la no relación sexual. Ni la pornografía electrónica, ni el Tinder, ni las intervenciones sobre el cuerpo resuelven el inevitable impasse que implica el goce del Uno. ¡Buena lectura!

En su Conferencia “El inconsciente y el cuerpo hablante” J.- A. Miller nos sumerge de entrada en las vicisitudes de la práctica del psicoanálisis en el siglo XXI, a partir de ese “algo nuevo en la sexualidad” que va de Victoria al porno, donde no solo se ha pasado “de la interdicción al permiso, sino a la incitación, a la intrusión, a la provocación, al forzamiento”.

Destaca entonces cómo en la era de la técnica, la pretendida solución a los callejones sin salida de la sexualidad (por ejemplo, a nivel de la pornografía electrónica) se presenta más bien como un síntoma de ese imperio de la técnica. 

En esa vía, el famoso Tinder (aplicación que permite a los usuarios comunicarse con otras personas con base en sus preferencias para charlar y concretar citas o encuentros y que fue considerada una de las aplicaciones de citas más importantes del mercado digital, con más de 50 millones de usuarios) no hace más que demostrar que, ni aún a costa de “tinderear” profusamente, los seres hablantes encuentran una salida común y satisfactoria para sus malestares.

Bajo estas coordenadas se confirma, en las demandas de análisis actuales, que lo que se reinstala invariablemente en cada parlêtre sigue siendo la pregunta por cómo responder, cómo hallar algún saber posible para arreglárselas de algún modo con el hecho de que No hay relación sexual ya que, como plantea J.-A. Miller, el goce encierra a cada uno de los sexos en sí mismo interfiriendo cualquier diálogo posible, pues el goce del Uno no garantiza nada acerca del goce del Otro. 

Frente a este inevitable impasse, al que están sometidos todos los seres hablantes, muchas veces el cuerpo toma protagonismo y se presenta ante nosotros bajo el signo de un exceso que busca algún tipo de regulación.

Muchas veces se trata de un cuerpo “intervenido” de diversas maneras, marcado por múltiples cirugías y tratamientos cosméticos cada vez más estrambóticos, tatuajes masivos, perforaciones variadas o simplemente se trata de un cuerpo tomado de una densa mudez que se sume en soledad en los múltiples gadgets tanto en la escena pública como privada.

Así, consentir al encuentro con un analista que propone entregarse a la palabra, cada vez, produce una necesaria escansión témporo-espacial que puede marcar toda una diferencia con respecto al punto de partida al que aludía, por producir un forzamiento diverso pues se trata -como propone Lacan- de “poner de relieve la resonancia corporal de la palabra, es decir, el eco del decir en el cuerpo” sabiendo que “El Un-cuerpo es la “única consistencia” del parlêtre y es lo que el ser humano tiene que traer en análisis”.

Notas
-.Miller, J.-A., El ultimísimo Lacan, Paidós, Buenos Aires, 2013.
-.Miller, J.-A., “El inconsciente y el cuerpo hablante”, Scilicet El cuerpo hablante. Sobre el inconsciente en el Siglo XXI, Grama, Buenos Aires, 2015, pp. 21-35.



EL CUERPO HABLANTE EN BRUTO
María Victoria Clavijo

María Victoria Clavijo nos propone con su texto la diferencia entre la concepción en la Orientación Lacaniana del síntoma como acontecimiento del cuerpo y del cuerpo hablante, de todas las formas contemporáneas de culto al cuerpo. ¡Buena lectura!

Decir: “el síntoma es un acontecimiento de cuerpo, en bruto, sin todo lo demás podría habilitar una práctica higiénica o alguna suerte de gimnasia”.(1) Decir: el cuerpo hablante, acarrea el mismo riesgo, puesto que en la época actual, el cuerpo es uno de los objetos de adoración narcisista, y la voz que comanda ese imperativo superyoico bien podría tomar la forma de una canción: “Dale a tu cuerpo alegría! , Macarena…” O terapias cuyo comando es “Escucha tu cuerpo”, pues es voix populi que el cuerpo habla. 

Restringir la concepción del uso del cuerpo hablante exige no tomarlo en bruto para circunscribir la práctica lacaniana posible que lo toma como orientación y diferenciarlo de otra, tipo fitness del cuerpo pretendidamente vivo, del cuerpo del placer, del cuerpo del goce fálico que permite “fácilmente imaginar que un cuerpo está hecho para que se tenga el placer de levantar un brazo, y después otro y después de hacer gimnasia y saltar y correr y tirar y hacer todo lo que quiera (…) que es esa suerte de suplencia (…) del sentido sexual, pero del sentido sexual que falta”.(2)

Y para hacerlo, Lacan se orienta preguntándose permanentemente dónde y cómo situar el saber del que se trata en la experiencia analítica. 

Los efectos patógenos del inconsciente en el cuerpo, “inconsciente parásito”(3) son aquellos sobre los cuales la experiencia analítica pone el acento, no para efectuar un acoplamiento entre el yo y el cuerpo, que sería el objeto de la gimnasia o las bailoterapias, sino para extraer un saber que tenga consecuencias en el goce opaco del sinthome. Dice Lacan en el Seminario 2: “(…) esa feliz relación, esa relación pretendidamente armónica entre lo que vive y aquello que lo rodea, está perturbada por la insistencia de ese saber, y el ser hablante, para llamarlo como yo lo llamo, que lo habita no sin toda clase de inconvenientes”.(4)

En esta clase Lacan plantea que la relación del cuerpo con la vida, no es menos clara que la relación del cuerpo con la muerte. Más allá de contestar cómo se sostiene la vida en un cuerpo, Lacan dice que lo que hay que advertir es que en la experiencia privilegiada del análisis se dan signos de que hay algo que se ordena en lo real“ y que él (lo real) se origina, por ser solidario de algo, que, pese a nosotros, es excluido de este acceso de la vida que no nos damos cuenta”, es decir, el goce, pero que “el individuo, sin saberlo, lo supone allí”.(5) 

Ese goce, dice Lacan está ligado a la lógica de la vida, diversificado (s´averie), averiado, jugando con la homofonía que denota la disarmónico de su vivencia; diversificado en algo que se encarna en lalangue. “Pues es preciso resolverse a pensar que lalengua es solidaria de la realidad de los sentimientos que ella significa. Si hay algo que nos lo hace tocar verdaderamente, es justamente el psicoanálisis”.(6)


Notas
1 Miller; J.-A., Curso de la Orientación Lacaniana, El Ser y el Uno, Clase del 9 de marzo de 2011, Inédito.
2 Lacan, J., El Seminario 21, Les non- dupes errent, (1974-75), Clase 11 de junio, Inédito
3 Cf. Ibíd.
4 Cf. Ibíd. 
5 Cf. Ibíd.



EL HACER DEL PSICOANALISTA, HOY 
Adriana Meza

Adriana Meza se sirve de un pasaje de Miller en El ultimísimo Lacan para mostrarnos en relación al hacer del psicoanalista, los distintos forzamientos como se hace efectiva la TDE en relación a lalengua, el goce y el cuerpo. ¡Buena lectura!

El predominio del goce de lo Uno propio de la clínica contemporánea, lleva a Lacan a definir al inconsciente “mediante el autismo de la palabra”(1). Se trata de la clínica del parlêtre, término que introduce Lacan para referirse al sujeto que ya no cree en el inconsciente ni en el Otro. 

El parlêtre se presenta en la clínica con la experiencia de un goce que asume y explica como manifestaciones propias de su ser o como acontecimientos provenientes del exterior, sin implicarse en ello. 

Este goce que se presenta como goce autista plantea para Lacan la pregunta, retoma Miller (2), si tal como el lazo social, “el psicoanálisis no sería un autismo de a dos”(3). Es lo que le permite sostener que “no hay relación sexual”(4), lo que se puede entender como “no hay relación lingüística”(5). Lacan propone entonces que para “cumplir con la existencia del psicoanálisis”(6) es necesario un “forzamiento del autismo”(7), lo cual es posible, plantea, por la existencia del “asunto común”(8) de lalengua. ¿Cómo podemos entender este asunto común de lalengua en nuestra práctica clínica?

Podemos decir siguiendo a Miller, que hacer con lalengua es hacer con el cuerpo, en tanto lalengua permite, a falta de la relación lingüística, la relación entre los “Un-cuerpos”(9). Lalengua, dice Miller, no es el lenguaje. A diferencia del lenguaje, lalengua no está sometida al orden de la gramática, por lo que queda por fuera del sentido, del lado del equívoco. “Lalengua absorbe lo que se dice”(10). Es decir, apunta a la palabra “tomada materialmente, fonéticamente”(11). La distinguimos del lenguaje en tanto se escucha en lo que “se dijo de hecho, materialmente”(12).

A partir de aquí, podemos decir que el hacer del analista implica, por ejemplo, extraer sentido de lalengua del parlêtre; extraer sentido del enunciado, dando al sinsentido de lalengua lugar de dicho. Implica hacer con lo que el parlêtre trae al dispositivo, más allá de las palabras. Esto es sancionar como dicho a lo que se produce en la consulta: a los sonidos que emite, a los gestos; a lo que hace con el cuerpo. 

Estas maniobras permiten dar lugar de acontecimiento a lalengua del parlêtre, producir un acontecimiento” con aquello que el parlêtre revela de hecho, con su cuerpo, por fuera del sentido y de la cadena significante. 

Hacer con el autismo del parlêtre implica usar el equívoco y el cuerpo apuntando a agujerear el Uno de su goce y abrir un espacio a la transferencia. Es el desafío que plantea al psicoanalista la clínica de hoy.

Notas:
  1. Miller, J. –A., El ultimísimo Lacan, Buenos Aires, Paidós, 2013, p. 120.
  2. Ibíd.
  3. Ibíd.
  4. Ibíd.
  5. Ibíd.
  6. Ibíd.
  7. Ibíd.
  8. Ibíd.
  9. Ibíd. pág.121
  10. Ibíd.
  11. Ibíd.
  12. Ibíd.

23 de abril de 2016

Crónica: Presentación del libro “El misterio del cuerpo hablante”, de Araceli Fuentes, -Colección de Orientación Lacaniana, Ed. Gedisa, 2016-, por Alejandro Velázquez


La razón por la que he podido escribir este libro es porque mi cuerpo está incluido en él. Araceli Fuentes*[1] 

El pasado jueves, 7 de abril de 2016, la Biblioteca del Campo Freudiano en Barcelona organizó la presentación del libro de Araceli Fuentes El misterio del cuerpo hablante.



El acto fue presentado por Lidia Ramírez, directora de la BCFB, quien señaló que se trataba de un libro oportuno y esperado. Oportuno porque nos conecta con el tema del próximo congreso de la AMP y esperado desde que escuchamos las enseñanzas del pase que Araceli Fuentes nos transmitió entre 2010 y 2013, años en que fue AE. Añadió que aunque en el título aparezca la palabra misterio no es un libro misterioso, sino que arroja luz sobre conceptos de la teoría psicoanalítica muy difíciles y lo hace sin ningún ideal de claridad sino mostrando las dificultades, las formas de abordarlas, los caminos por donde ha transitado y hasta donde ha llegado en su experiencia como analizante y como analista de la escuela.

Lidia Ramírez presentó a la autora, Araceli Fuentes, y a los lectores del libro, Miquel Bassols, presidente de la AMP y Enric Berenguer, psicoanalista y prologuista del libro. 

Enric Berenguer, anunció que este libro inaugura  la Colección de Psicoanálisis de Orientación Lacaniana de la editorial Gedisa, colección que considera un efecto de años del establecimiento del Campo Freudiano en España que están dejando enseñanzas e investigaciones que merecen ser recogidas en forma de libro.

Precisó, que la investigación del psicoanálisis es siempre de lo singular, consecuencia de un análisis que no deja de tener repercusiones epistémicas que hacen avanzar al psicoanálisis con las aportaciones del uno por uno.

El texto, tiene una virtud que es la del AE que no se limita solo a contar su propia experiencia sino que asume la responsabilidad de hacer avanzar la teoría del análisis para todos.

Es un libro ameno ya que toma el compromiso de comentar los dichos y enunciados, sobre el cuerpo de Jacques Lacan y Jaques-Alain Miller para discutirlos y comentarlos con aportaciones clínicas, que van desde la práctica en un Centro de Psicoanálisis Aplicado en Madrid CPA-M, hasta la práctica privada, donde lo que está en juego es una enseñanza.

El misterio del cuerpo hablante parecería que sigue siendo un misterio para Araceli Fuentes por lo que cada lector tendrá que encontrar la respuesta singular en su propia lectura ya que hay algo de lo irreductible en el libro.

Las referencias al cuerpo en Lacan se desgranan por toda la enseñanza que contiene este libro y que son múltiples, el cuerpo imaginario del estadio del espejo, el cuerpo simbólico y la dimensión de un cuerpo real en relación a un goce opaco. El libro hace el recorrido por el último Lacan pero no sin los otros momentos de su enseñanza ya que a Lacan hay que pensarlo en su conjunto.

Al final del recorrido por los capítulos del libro, Araceli nos lleva a su propia experiencia de análisis donde nos muestra que ese “hacerse un cuerpo” es también “hacerse un síntoma” en el sentido de que solo el síntoma es capaz de anudar ese goce opaco con la dimensión de lo imaginario y lo simbólico donde aparece “el empuje a decir”.

Finalizó su intervención diciendo, que la resolución del misterio del cuerpo hablante pasaría por la nominación, por el nombrar, sin pasar más por la cuestión neurótica del “empuje a decir”, como nos enseña Araceli en los testimonios de su pase contenidos en el libro. 

Miquel Bassols, agradeció a la autora y a la BCFB la invitación como lector para decir como este libro está en estrecha relación con el próximo Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis de la AMP.

Comentó lo fundamental que resulta la investigación de un tema donde la causa del deseo está en juego, no sin un riesgo que hay que subrayar y valorar, ya que Araceli decidió tomar ese riesgo para exponer lo más íntimo de su experiencia como analizante, mostrando que en el campo epistémico del psicoanálisis no podemos tomar el saber teórico de los conceptos por sí mismos, ya que no hay un saber teórico del psicoanálisis, incluso no hay teoría del psicoanálisis.

La primera frase del libro con la que se encuentra el lector en el Prefacio es un entrada, un golpe para cualquier lector que venga con una idea teórica ya que Araceli escribe “La razón por la que he podido escribir este libro es porque mi cuerpo está incluido en él”, frase fuerte que marca el recorrido de todo el libro.

Es un libro testimonio que incluye al cuerpo, no el imaginario, ni el simbólico, incluye algo de lo real del cuerpo, incluye al cuerpo hablante, al misterio del cuerpo hablante.

En el libro también encontramos el real imposible de escribir para el cual Araceli halla la manera de nombrarlo, que ya no es más el síntoma, es el sinthome que será “el relieve de la voz” que es el término sobre el cual se construyen las variaciones Goldberg de Araceli, referencia musical que toma la autora y que vendrían a ser una sinestesia, un fenómeno de cuerpo y operación de lenguaje.

Miquel Bassols acabó definiendo el libro como una operación de escritura en el cuerpo o de escritura del cuerpo en el libro.

Por último, Araceli Fuentes, agradeció, con su particular voz, la invitación de la BCFB y las intervenciones de cada uno de los colegas que tomaron un punto que abre nuevas vías en su investigación que no deja de no escribirse. Considera que la elección de escribir el libro fue una elección forzada que tuvo que ordenar por lo que agradece la ayuda de Vicente Palomera para organizar la producción del libro.

Recordó que para ella el cuerpo siempre fue materia de investigación desde antes de iniciar el análisis, en el principio del mismo donde aparece la holofrase ¡Aysisumadrelaviera!”, durante el análisis y hasta el final con “el relieve de la voz”. Texto que apareció en un sueño del final de su análisis y que solo después de haber pasado un año de ser nombrada como AE pudo leer.

Concluyó su intervención, con una perla, diciendo: “Soy una escriba de mi síntoma por la autorización que un AE se da para escribir su propio caso”.

La presentación terminó con un animado público que preguntó, comentó y agradeció el trabajo de la autora, una mesa entusiasta y una AE elocuente que concluyó con la frase con la que inicia el libro y que fue muy comentada.
 


* Araceli Fuentes, psicoanalista, AE (2010-2013), miembro de la ELP y la AMP


[1] Es el primer párrafo del libro, en el Prefacio, con el que Araceli Fuentes nos señala el hilo de Ariadna con el que recorre su libro. El misterio del cuerpo hablante, Araceli Fuentes, Gedisa, p. 15.

19 de abril de 2016

El Cuerpo Hablante -Boletín 19, 20, 21, 22, 23, 24 y 25, por Adriana Pérez, Ángel Sanabria, Gabriela Urriolagoitia, Susana Dicker, Clara M. Holguín, Miguel Gutiérrez Peláez, Jessica Jara B.

 

MERECER UNA LÁGRIMA, por Adriana Pérez

Adriana, a partir del primer llanto, visto este como acontecimiento de cuerpo, nos introduce al misterio del cuerpo hablante y al traumatismo del malentendido del parlêtre. ¡Buena lectura!

Las lágrimas son un enigma, un enigma del cuerpo hablante, nos recuerda Marie-Helene Brousse en un Lacan Cotidiano.

¿Y qué es el cuerpo hablante? Es un misterio decía Lacan. El cuerpo no hace aparición en lo real sino como malentendido, y el amor es otro modo de suplir el malentendido ante la ausencia de relación sexual.

El desencuentro amoroso testimonia en ciertos dichos algo de esto, ante el dolor por la pérdida de un amor: “No se merece ni una lágrima mía”. 

¿Y quién sí podría merecer que se le entregue una lágrima? Quien será ese Otro merecedor de una lágrima?

Las lágrimas en tanto son un acontecimiento del cuerpo, pueden responder a un acontecimiento cuya naturaleza no es identificado.

El llanto del recién nacido ¿Es un primer acontecimiento del cuerpo?

Fue Otto Rank quien habló del trauma de nacimiento, y al que hará referencia Lacan en el “Malentendido” 

Allí afirmará “Soy un traumatizado del malentendido”…y preguntará a su auditorio “¿Qué son ustedes sino malentendidos”…”Otto Rank se le aproximó hablando del trauma de nacimiento. Traumatismo, no hay otro: el hombre nace malentendido.” ”No hay otro traumatismo del nacimiento que nacer como deseado. Deseado, o no, es lo mismo puesto que es por el parlêtre.”

Que será sino, ese primer malentendido, cuando ese ser viviente venido al mundo, que con su llanto convoca a un Otro para que acuda en su auxilio, y este Otro comienza a dar sentidos a esos llantos: “¿Tiene hambre? “Tiene frio”, y no es eso, y sigue el llanto, tal vez un mecer su cuerpo con una canción que lo arrulle, lo calma, calma algo de esas pulsiones que agitan su cuerpo.

Será cantado, hablado y esto marcará surcos significantes, y el encuentro con lalengua

Se pasará de las lágrimas a un laleo propio, ya propio de un hablanteser.

Será en el inicio de la vida, ese Otro materno, o un Otro que ocupe ese lugar, el que acoge y merece esas lágrimas para dar lugar al parlêtre?

Notas:
1. Brousse M-H-http:www.lacanquotidien.fr/blog/wp-content/uploads/2015/11/LQ-550.pdf
2. Lacan J, El malentendido, clase 10 de junio 1980. www.psicoanàlisisinèdito.com
Lacan J., El Seminario  XX, Aùn, Buenos Aires, Paidòs, 1998, pag.59



LA POLIFONÍA DE LA PALABRA -AL MARGEN, por Ángel Sanabria

Partiendo de la técnica “musical” de la escritura Joyciana, Ángel interroga la operación que permite a Joyce hacer un ego de su síntoma, dando cuenta de un goce que no proviene del sentido sino de la “polifonía de la palabra”. Un aporte interesante para ubicar la manera en que el gozarse del cuerpo hace un uso singular de la lengua. ¡Buena lectura! 

Según Lacan, Joyce hizo un ego con su síntoma –la “imposición de las palabras”- en una operación de escritura de la que no se sabe si se trataba de librarse del parasitismo de las palabras o, al contrario, de dejarse invadir por su puro fonematismo, por la polifonía de la palabra, como dice Lacan. ¿De qué se trata aquí sino de la música de las palabras?

Los especialistas reconocieron pronto las bases musicales de la escritura de Joyce, su belleza rítmica y melódica. A Joyce hay que leerlo en voz alta. El crítico canadiense Patrick Watson encuentra aquí el “secreto”, sino de su inteligibilidad, al menos de su legibilidad: “Incluso si articulas las palabras en silencio, de repente lo que parecía incomprensible salta al sentido referencial, por su sonido, ya que página tras página surgen alusiones a frases familiares, parábolas, dichos de todo tipo”.

Pero la música no sólo está en su técnica de escritura: toda su obra está plagada de referencias musicales –que han dado pie ya a dos compilaciones editadas por Sunphone Records. El propio Joyce era músico aficionado y compuso una canción para Finnegans Wake: "The Ballad of Persse O'Reilly" (http://www.james-joyce-music.com).

El gran descifrador que era Freud, retrocedía ante la opacidad de la música. En el “Moisés…” reconocía que su “disposición racionalista” le impedía dejarse conmover por una obra de arte sin saber qué y por qué lo conmovía. Siempre intentaba aprehender “a su modo”, o sea, reduciendo a conceptos, el influjo que una obra ejercía sobre él, atrapar con palabras aquello que lo cautivaba. Y es aquí donde encalla Freud: la música es imposible de parafrasear, lo que ella expresa no se puede traducir en conceptos (Marulanda). En la música no es posible asociar sonido y sentido. Significante y significado, forma y contenido son en ella indistinguibles. Su sentido es pura inmanencia, puro efecto de goce.

Lacan, entre lo poco que dijo al respecto, comentó al pasar: “Alguna vez –no sé si tendré tiempo- habría que hablar de la música, al margen” (Aún). Esa escueta referencia nos da, sin embargo, una clave: tratándose del habla, la música es lo que está al margen, lo que se encuentra sólo al sesgo.

Si la música es “un ruido al que se la ha dado forma según un código” (Attali), la música sería un modo de extraer de ese ruido de fondo que es lalengua una cierta forma expresiva. Cuando sentimos que la música nos “dice algo”, nos “habla de algo”, tal vez sea porque hace ex-sistir –en forma efímera, sólo mientras suena y siempre al margen- el enigma de una presencia Otra. No tanto el enigma de lo que querría decir, como el de lo que nos hace sentir (Freud).


EL MISTERIO DEL CUERPO HABLANTE, por Gabriela Urriolagoitia 

Gabriela Urriolagoitia reflexiona acerca del estatuto del cuerpo hablante en la última enseñanza de Lacan, interrogando el desplazamiento que en su definición, como misterio, se produce entre el Seminario 20 y la clínica borromea. ¡Buena lectura!

En “El Inconsciente y el Cuerpo Hablante” Miller(1) nos invita a trabajar en el próximo congreso, el estatuto del cuerpo hablante, partiendo del Seminario 20 donde Lacan dice que el cuerpo hablante es un misterio: “Lo real, diré, es el misterio del cuerpo que habla, es el misterio del Inconsciente”(2).

Propongo pensar el misterio del cuerpo hablante a partir de dos momentos distintos en la enseñanza de Lacan, desarrollados por Miller: El primer momento es Aun donde si bien Lacan está en las puertas de su última enseñanza, se trata de un real penetrado por lo simbólico(3) a partir del cual lo real, el cuerpo y el inconsciente son equivalentes y son un misterio porque constituyen el límite que lo simbólico ya no puede aprehender. La última enseñanza de Lacan con la perspectiva borromea, apunta a disolver el misterio del cuerpo hablante en la medida en que opera una disyunción de lo simbólico, lo imaginario y lo real. No se trata así, de un real abordado por lo simbólico, sino de un real sin ley, al cual lo simbólico le es exterior. Real donde no hay relación de nada con nada. Con la disyunción entre lo simbólico y lo real, el cuerpo hablante y el inconsciente dejan de ser equivalentes. El cuerpo ya no está en relación al síntoma como formación del inconsciente transferencial, sino al acontecimiento del cuerpo y a lo irreductible del sinthome. Así entiendo que Miller nos proponga sustituir el inconsciente por el parletre.

Entonces: Primero el cuerpo hablante en el Seminario 20 es un misterio porque lo simbólico en su intento de abordar lo real, se encuentra con un límite. Después Miller nos dice que la perspectiva borromea de la última enseñanza de Lacan, apunta a disolver el misterio del cuerpo hablante(4). En 2014, nos dice que el misterio es el de la unión de la palabra con el cuerpo, y que este hecho es del registro de lo real(5). Se trata a mi entender de ese trozo de real del que no puede saberse nada, pero que produce acontecimiento de cuerpo, traumatismo de lalengua frente al cual el parletre debe inventar algo para arreglárselas con eso.

Este breve recorrido es para mi, una posibilidad de acoger la invitación de Miller a trabajaren la clínica del parletre y del psicoanálisis del Siglo XXI.

Notas:
1 Miller, J.A. “El Inconsciente y el cuerpo hablante” Conferencia de clausura del IX Congreso de la AMP, en Scilicet, Grama Ediciones, 2015
2 Lacan Jaques, Seminario 20 “Aun”, Editorial Paidós, 2014, pg. 158
3 Miller, J.A. “Piezas Sueltas”, Editorial Paidós, 2013, pg. 59
4 Idem, pg. 58
5 Idem 1, pg. 27


EL CAMINO DE UN ANÁLISIS, por Susana Dicker

Una frase de J.-A. Miller en El ultimísimo Lacan, ofrece a Susana Dicker la ocasión de interrogar el valor que toma la interpretación en el contexto de una práctica analítica ordenada por la clínica del sinthome y del parlêtre. ¡Buena Lectura! 
 
Una expresión de J. A. Miller(1) llamó mi atención: “Porque el inconsciente es un discurso de los otros, del Otro, de nuestra familia, es un principio de simpatía…”* Pone a la misma en contrapunto con la apuesta de Lacan en su ultimísima enseñanza, y la importancia que da al sinthome, alejado de cualquier simpatía o lazo comunicacional.

Encuentro aquí una nueva oportunidad de interrogar nuestra práctica. La recomendación de Miller en este texto es la de una dirección que va desde “no conformarse con ser hablado por su familia (…) librarse, después de haberlas recorrido, de la escorias heredadas del discurso del Otro”. Separarse del Otro, identificarse con su sinthome pero, para seguir a Lacan, “tomando sus garantías y con una suerte de distancia”. Y se pregunta (2) si esto significa “… saber desembrollar, manipular, su ser de sinthome”, incluso desembrollarse de lo verdadero, de la imagen, puesto que acá el cuerpo está metido en el asunto.

Se trata de un deslizamiento desde el desciframiento al uso, como elección en la propuesta de Lacan en los años ’70, el pasaje a “un modo operativo distinto al de la interpretación”(3)

Sin embargo, sabemos que el recorrido de un análisis no es sin la experiencia del sentido y su enunciación por parte del parlêtre, no para quedarse allí sino como vía de acceso a ese real respecto al cual desplegará sus modos singulares de arreglárselas. Del sentido a lo excluido del sentido es el camino del análisis, desde el “hacer verdadero” por la vía del semblante y la significación que justifica las “equivocaciones” del inconsciente, que construye la historia “a través de la hystoria (cuando) en realidad sólo hay azares”(4).

Interesa la conclusión del capítulo: si interpretación, transferencia y saber están más cerca de la sugestión como efecto natural del significante; y si, en el Seminario XXIV, Lacan reclama un significante nuevo que no esté contaminado por el sueño sino que desencadenaría un nuevo despertar… ese despertar ¿es posible? Si “de la enfermedad mental que es el inconsciente no se despierta (…) si en ese nivel (el del discurso del Otro) no hay despertar, ya que se anda de sentido en sentido… quizás sea en el nivel del Uno, mediante la identificación con el sinthome, donde el despertar podría, por así decir, cesar de no inscribirse”.(5)

Entonces, ¿debemos renunciar a la interpretación en el análisis del parlêtre? O se trata, más bien, de pensar una que apunte al cuerpo hablante, “a producir un acontecimiento, pues ya no se trata de la búsqueda de la verdad sino de creer en un real sin sentido y sus efectos de goce.” (6)

Notas
Miller, J.-A, “Inconsciente y sinthome” en El ultimísimo Lacan, Paidós, Buenos Aires, 2013, p 138
*El subrayado es nuestro
2 Miller, J.-A, Ibídem, p 141
3 Miller, J.-A, Ibídem, p 141
4 Miller, J.-A, Ibídem, p 143
5 Miller, J.-A, Ibídem, p 1456 Dicker, Susana: “Lo que no miente es el goce” en Papers # 9, 2016



EL CUERPO TOMADO POR LA PALABRA(1), por Clara M. Holguín

Con este texto, Clara María Holguín nos invita a pensar la diferencia entre lo que es del orden del hablar y del decir, planteando la pregunta que da origen a su elaboración: ¿Cómo analizar ese cuerpo hablante? Transformar el hablar en un decir exige del analista un saber hacer, con la singularidad y con el cuerpo. ¡Buena lectura! 

Para aproximarnos a la apuesta planteada por JAM “analizar el parlêtre”(2) es necesario sostener el misterio. El cuerpo tomado como rehén por la palabra, es decir, es atrapado por una palabra, deja al sujeto condenado a una presencia corporal que no es posible borrar ni traducir: “desgarro que la lalengua impone al viviente, recortándolo según las tres dimensiones simbólico, imaginario y real”(3) . 

A diferencia del cuerpo hablado, que define el cuerpo histérico, donde se habla el lenguaje del sueño, el cuerpo hablante, está en el límite del sentido y del descifraje, algo se inscribe como un agujero, como un blanco fundamental. Que no quiera decir nada, no significa que no tenga efecto sobre el cuerpo.

Esa palabra que toma el cuerpo es “Un decir que hace acontecimiento” en un encuentro contingente –tyche-. Marca real, que hace que los significantes devengan inolvidables para aquel que los recibe, imprimiendo un modo de goce propio y singular, que da cuenta del cuerpo en tanto que viviente. El cuerpo goza de lo que una palabra expresa por medio de un síntoma(4). Es, señala Naveau(5), porque el cuerpo es tomado por la palabra, que tiene su palabra para decir a través del síntoma, haciendo resonar un mal-decir. 

¿Cómo analizar este cuerpo?, ¿Cómo actuar sobre el misterio?. Si de lo que se trata como hemos visto, es de la manera cómo un cuerpo es afectado y tomado por una palabra, en la experiencia se trata, cómo señala H. Bonnaud, de psicoanalizar ese dicho del cuerpo (dis-corps), esa discordia entre el cuerpo y el ser hablante que habita ese cuerpo: decir “eso” que habla, no tanto como sujeto, sino el cuerpo hablante…..decir de ese goce oscuro, insoportable y extraño así mismo.(6) 

Para ello, el analista deberá hacer parte del cuerpo hablante, hacer parte del sistema inconsciente, es decir, atrapar la palabra del analizante, que es también su cuerpo(7), lo que implica que los dichos ordinarios del sujeto puedan ser transformados en “un decir”. Para afectar el cuerpo viviente hay que poder causar una resonancia corporal. Hacer sonar el cuerpo, el goce del sonido.

El análisis es una aventura que permite una reparación de es nudo entre cuerpo, sujeto y síntoma(8). 

Notas
1 Le corps pris au mot. Título del libro de Hélène Bonnaud. 
2 Miller, J-A .Conferencia. El cuerpo hablante y el inconsciente en el siglo XXI
3 Jean-Louis Gault. El parlêtre y su sinthome. Papers No 8.
4 Naveau, P http://www.lacanquotidien.fr No 530. 
5 Idem
6 Bonnaud H. Le corps pris au mot. Editorial Navarin, 2015, Francia. Pag 21
7 Bonnaud H. Idem, Pág. 21
8 Bonnaud. H. Idem, Pág. 22. 


EL KOAN DE LA ESCUELA, por Miguel Gutiérrez Peláez

Apoyándose en la tradición budista del kōan, Miguel Gutiérrez actualiza una apuesta esencial de la enseñanza de Lacan: hacer de la pregunta ¿Qué es un analista?, el vacío, el kōan de la Escuela. Cómo producir y sostener esta pregunta, como posibilidad de formación, es el desafío… ¡Buena lectura!

El kōan es “una paradoja para ser meditada que es utilizada para entrenar a los monjes budistas zen a abandonar la dependencia última en la razón y forzarlos a alcanzar una iluminación intuitiva repentina”(1). Son producciones verbales que apuntan a lo real(2), no tanto por su sentido oculto, sino la pura dimensión traumática del lenguaje(3), que incluye su fuerza percusiva, su sonoridad. El conocido “¿Cuál es el sonido de una sola mano al aplaudir?” es solo una de sus formas. En la película Samsara(4) del director Pan Nalin, Tiunhasi es confrontado por un kōan: “¿Cómo evitar que una gota de agua se evapore?” Luego de un periplo absolutamente distópico (su reclusión voluntaria por tres años en una caverna y la tentadora seducción de Pema, pasando de las cavidades de la montaña a las cavidades del cuerpo de una mujer), Tiunhasi se anima a dar su respuesta: “Arrójala al mar”. Esa es su respuesta a la pregunta. Se comprende que cada iniciante tendrá que recorrer el trayecto de su vida, de su entrenamiento y su formación, para poder dar una respuesta singular. Y, sin embargo, esa respuesta que tiene que ver con lo más íntimo de Tiunhasi, con su “legítima rareza”, resuena extrañamente en nosotros.

Es lo que sucede con los testimonios de los AE, que hacen eco en nosotros precisamente porque resuenan en el vacío estructural de la Escuela, esa que es condición de su inconsistencia; son relatos absolutamente únicos que, sin embargo, como el arte, retumban – y también disuenan – con la fábula de cada uno, sin hacer serie con las historias vitales singulares. Es la sabiduría de la audición de un significante nuevo, ese sublime momento en el que el propio silencio cobra estatuto de palabra.

Propongo que la pregunta: “¿Qué es un analista?” es el kōan de la Escuela. Es una pregunta sobre cuyo vacío se construye la Escuela, siempre a condición de que permanezca irresuelta(5). Cada analista, uno a uno, en la medida en que su análisis alcanza un final, anima una respuesta.

Hay una pregunta especialmente conmovedora de James Joyce en su Finnegans Wake y que ahora entiendo en la lógica del kōan: “That letter selfpenned to one’s other, that neverperfect everplanned?”(6). Es el kōan, contenido en su propia obra, al que Joyce responde sus escritos y su respuesta interpela al analista. Letter: la obra entera de Joyce es una carta y una letra, sostén de su ego. Selfpenned, dice Joyce, perteneciente al terreno de la escritura y dirigida a un otro, precisamente a ese otro de sí (otro de mí)(7); he ahí toda la relación con una obra que se escribe a sí misma más allá del sujeto. Neverperfect, dando lugar a lo imprevisible, al equívoco, a lo inconsistente, al Ereignis, al estado de excepción que rompe toda legalidad. Por último, everplanned, transversal a la existencia, desde los más precarios mordiscos de lalengua en la carne del parlêtre. Joyce inventa significantes nuevos (casi se siente como si se los robara del mismísimo pozo de las Danaides, letras que son parte del propio cuerpo), forzando la lengua inglesa al extremo de sus límites – lengua de carne/carne de la lengua – hasta hacerla hablar de lo innominable, de lo indómito de su agujero. Leo a lo largo de la obra de Lacan la emergencia de ese kōan, “¿Qué es un analista?” o, más extensamente, “¿Qué es lo que eres cuando dices que eres un psicoanalista?”. Es un enigma de Esfinge. ¿Cómo hacer que la Escuela sea la morada que haga posible para cada analista una respuesta a esa pregunta?

Notas
1 http://www.merriam-webster.com/dictionary/kōan
2 Ramírez, M. E. (2014). Lacan, maestro zen. http://marioelkin.com/blog-lacan-maestro-zen/
3 Gutiérrez-Peláez, M. (2015), Ferenczi's Anticipation of the Traumatic Dimension of Language: A Meeting With Lacan, Contemporary Psychoanalysis, 51(1): 137-154.
4 http://www.allmovie.com/movie/samsara-v267616
5 Miller, J. A. La Escuela de Lacan. Publicado en Elucidación de Lacan. http://www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?intTipoPagina=4&intEdicion=1&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=289&intIdiomaArticulo=1&intPublicacion=10#notas
6 Joyce, J. (1939). Finnegans Wake. New York, USA: Penguin Classics, p. 489
7 A ese lugar de extimidad que nos revela Agustín cuando encuentra lo más distante (a saber, Dios) dentro de sí (lo más propio, interior).



PATHOS, PATHOSIDAD Y LA SOLA ENUNCIACIÓN RESONANTE, por Jessica Jara B. 

El texto de Jessica Jara destaca un aspecto central del psicoanálisis orientado por la ultimísima enseñanza de Lacan: se trata de hacer con la “lalengua”. Si entre el pathos y la pathosidad, el equívoco de la lengua libera el sinthome; el “equivocar” implica un saber leer el sinsentido, ese que resuena. ¡Buena lectura!

Lacan señala que en el lenguaje todo se produce en el parloteo, en el balbuceo; y que, el nacimiento del lenguaje se da en la caverna, la capilla que da forma al vacío con sus paredes.

Si bien Platón inventó la caverna, Lacan la hará resonar. Será en sus muros en los que resuena la propia voz y ¡es evidente que eso hace gozar! Se trata del eco en el cuerpo por el hecho de que ex -iste un decir. Esto no es un goce del dicho sino de la sola enunciación resonante.

Cuando el goce del “laleo” pasa en el ser hablante a goce del blablablá, el lenguaje se vuelve un cáncer que se nutre del sentido. El psicoanálisis lacaniano no se guía por este último sino que va en dirección al hacer con la “lalengua”. Así, Lacan en los 70’s mostró su propio ejercicio de ensa/eñamiento con la lengua: sus resonantes neologismos gozosos, inéditos trozos lenguajeros imposibles de traducir del todo.

Lalengua agujerea la lengua. La letra itera en el significante reiterativo y pulsa el cuerpo. Es el “vaveo egoísta” en el poema IX de “Trilce” de Vallejo. Allí la letra está fuera de toda dialéctica o cálculo posible, y vuelve al poema imposible de leer en voz alta. Solo entonces se trata de leer y no de descifrar, goce tan caro a los académicos.

En la práctica analítica pueden situarse las coordenadas del pathos: del sufrimiento y la pasión del ser. La pathosidad como síntoma es efecto de Un acontecimiento que impactó la carne. Trauma que es agujero y agujerea aún cualquier esfuerzo de historyzación. Aquí será el equívoco de la lengua el que libere el sinthome; siendo que, “equivocar” no es un juego intelectualoide de palabras sino sinsentido que resuena en el cuerpo (del) hablante.

Miller ha apuntado que “amuro” significa también que es preciso atravesar cada vez el muro del lenguaje para tratar de ceñirnos más a lo que hacemos en nuestra práctica analítica. Y, como diría Lacan, entonces… es cada vez más logrado el acto fallido.