16 de janeiro de 2017

LACAN COTIDIANO, por Laurent Dupont, Jean-Noel Donnart, Jean-Charles Troadec.





La América real. Trump y la muerte de la vergüenza, por Laurent Dupont

En un editorial de Matuvu¹ me atrevía a decir que la focalización de los medios y de las redes sociales sobre los zapatos de Theresa May o la peluca de Donald Trump era una solución feticihista para no ver la pérdida, por un lado, y lo obsceno por el otro. No ver lo que nos mira.
 
El velo ha caído, se ha blandido la cabeza de Medusa, imposible desviar la mirada: ¡eso nos mira! Y nos quedamos congelados ante la Cosa.
 
Es un triunfo. ¿Qué es un triunfo? El Robert histórico de la lengua francesa nos dice que eso designaba inicialmente la entrada solemne de un general victorioso en Roma. Y sí, el tribuno entra en la Roma que es suya, Washington, entra en su despacho oval con todos esos botones y ese teléfono que espero que siempre sea rojo.

Ha triunfado sobre todos, sobre los republicanos primero, que no le querían, luego sobre los demócratas por supuesto, y después sobre Hillary Clinton. Sus arcos de Triunfo ya se han elevado directos hacia el cielo, y llevan su nombre: Trump Towers.

¿De qué triunfo se trata? Jacques-Alain emplea la expresión de triunfo a propósito del narcisismo: "narcisismo de la causa triunfante"². Ahí tenemos a uno de sus representantes al frente de Estados Unidos.

Pero hay algo más, basta con escuchar sus discursos, su verbo, empleando tanto el insulto como el sarcasmo, diciendo una cosa y su contraria, no vacilando en humillar ni en mostrar odio. Y bien, no haré más que una propuesta que tomo de Jacques-Alain Miller: La mirada que se reclama hoy al hacer espectáculo de la realidad -toda la televisión es un reality show- es una mirada castrada de su capacidad de avergonzar, y que constantemente lo demuestra. Como si esta muestra del espectáculo televisivo tuviera como misión, en cualquier caso como consecuencia inconsciente, la de demostrar que la vergüenza ha muerto"³. Trump es el triunfo de la muerte de la vergüenza.

Traducción: Fe Lacruz

1 Dupont L., « Géopolitique des chaussures et du cheveux », Matuvu, editorial del 24 de octubre 2016.
2 Jacques-Alain Miller, « En direction de l'adolescence », Interpréter l'enfant, Navarin, colección La petite Girafe, 2015, p. 204, disponible sobre el site de la cuarta jornada del Institut psychanalytique de l'Enfant, http://www.apreslenfance.com/orientation/
3 Jacques-Alain Miller, « Note sur la honte », La Cause freudienne, n° 54, junio 2003, p. 10, por Jacques-Alain Miller, Paidós, 2014.

La tentación del Kakon, por Jean-Noel Donnart
 
"Una gran barbarie iluminada con gas"(1) - la célebre formulación de Baudelaire a propósito de América - podría ser muy bien el título del próximo capítulo de la historia que se abre con la elección de Trump. El 9 de noviembre, hemos salido de nuestro estado hipnótico. En el lugar y en el puesto de aquello que parecía ya adquirido - el espíritu de una cierta "continuidad" de referencias comunes en lugar de ser aceptadas ¿tenía por detrás el presentimiento de lo peor?-, el surgimiento de un incalculable, fuera de programa.

"Vivimos en una época curiosamente encantada por la idea de las explicaciones matemáticas", escribe Paul Berman en Le Monde(2 y 3), y por lo tanto los encuestadores, que son los grandes sacerdotes del culto moderno, han estado prestos a declarar casi unánimemente que la oportunidad de victoria de Trump era mínima o menos que mínima [...] ¿Por qué entonces nadie ha sido capaz de comprender su potencial?. Simplemente porque el análisis político funciona sobre un principio único, que es el de la analogía histórica; nada en la historia americana es análogo al éxito de Trump. Una matemática ciega al servicio de una rutina del discurso, y entonces, el negocio está hecho.

El general Michael Flynn ha afirmado que Trump, como en la guerra, [...] ataca las debilidades de sus adversarios [y que] aquellos que lo conocen dudan - o le temen - y se hacen eco de un punto que toca a los límites mismos de la dialéctica de la palabra. Alice Delarue señala su estilo singular de enunciación, la "hipérbole verídica"(4). Pascal Engel, por su lado, un llamado a la "pos-verdad" y a laporquería para intentar dar cuenta. "Trump no es un mentiroso, digamos, en el sentido en el que Nixon o George Busch lo fueron. Nadie lo cree." (5) En otro registro, Thomas Piketty habla de "huida hacia adelante" (6)...

Detrás de la sorpresa y la ruptura, la vergüenza por traducir y nombrar la cosa se hace sentir y delinea los contornos menos de un simple cambio ideológico que de un cambio de registro radical de y en la palabra publica: la tentación del kakon (7).

Trump es un amo, pero un amo de "la era del hombre sin atributos" (8), como la ha calificado Jacques-Alain Miller. El no se avergüenza ni un poco de los embrollos de la verdad mentirosa evidenciada por las pruebas en los diarios - o también en la saturación por la hipérbole verídica y la inundación de tweets reactivos. Trump es el amo del Uno que se exonera de los semblantes del Otro. Su discurso fuera de normas es el resultado lógico del discurso capitalista que pone al comando a este Uno contable y anónimo -"el discurso universal- [no poseyendo] otras cualidades, otras identificaciones que proponernos"(9) -ante la mirada de lo incomparable, lo único y lo diferente- el sujeto, suma todo -no hay lugar de ser, o mas allá del otro lado del muro, en una lógica "de la extensión de más en más del proceso de segregación"(10), que Lacan anuncio en 1967.

Se trata para Trump, vía sus proyecciones y slogan, de hacer vibrar, muy cerca, menos la verdad discutible que la tentación del mal objeto traumático. Hacer sentir "la posibilidad de extensión del objeto a"(11), bajo la forma de la exclusión, del desecho de la operación, del llamado a la muerte, de los mal-nacidos, los malvenidos, los negros o los latinos relegados, hasta a las mujeres que desean -poder abortar. Los peores pensamientos de odio del Otro que, de existir en cada uno, han permanecido velados, tratados por la ética del bien decir, más que por el porte de armas.

Esta tentación del kakon está también en campaña de este lado del Atlántico. Los partidos de extrema derecha están en la marcha por el poder en Austria y en Francia.

Pero más allá de las elecciones por venir, un discurso administrativo político conduce a las ARS (12) y otros servicios más o menos destacados del mundo médico-psicosocial hacia está pendiente de la mala tentación, muy actual, del rechazo a aquello que es el Otro para el mismo. ¿Un ejemplo? La proposición de resolución n. 4134(13) del 13 de Octubre 2016 dirigida al presidente de la asamblea nacional que solicita "la prohibición de las practicas psicoanalíticas bajo todas sus formas "a toda una categoría de la población, a la cual negaríamos ni mas ni menos que el derecho humano de tener un inconsciente, es decir, una palabra. Una barbarie, poco iluminada, a nombre del Uno que intenta hacer callar al Otro.

Traducción de Amilcar Gómez

1 Baudelaire Ch., "Edgar Poe, su vida y sus obras". Obras Completas. Laffont, 1980, p.576.
2 Berman P., "Un colapso sin precedentes de todas las instituciones americanas", Le Monde, 11 noviembre 2016.
3 "No haber intervenido en Siria en el 2013 habido un error", Le Monde, 11 noviembre 2016.
4 Delarue A., "Trumps giro maestro y la hipérbole verídica" Lacan Quotidien, n. 609, 17 noviembre 2016.
5 Engel P., "Combatir esta peste intelectual por la razón!" Le Monde, 18 noviembre 2016.
6 Piety Th., "Para otra mundialización", Le Monde, 14 noviembre 2016.
7 Kakon, palabra griega que designa un objeto malo. Cf. Lacan J., "A propósito de la causalidad psíquica", Escritos, Seuil, 1966, p. 175.
8 Miller J-.A., "La era del hombre sin atributos", La causa freudiana, n. 57, junio, 2004.
9 Ibid., p. 75.
10 Lacan J., "Proposition del 9 de Octubre 1967 sobre el psicoanalista de la escuela", Otros escritos, Paris, Seuil, 2001, p.257.
11 Lacan J., "Alocución sobre las psicosis en el niño", Otros escritos, op. cit., p. 366, citada por Eric Laurent en "Crisis de identidad y triunfo de las religiones" Mental, n.34, junio, 2016.
12 Agencias Regionales de salud.
13 Disponible en la página de la asamblea nacional.


Trump y las ciencias, por Jean-Charles Troadec
 
La elección de Donald Trump no es una sorpresa. En la historia de la presidencia de los Estados Unidos, en efecto, el partido demócrata nunca había ocupado la Casa Blanca más de dos mandatos sucesivos, con excepción del periodo de la segunda guerra mundial donde Franklin D. Roosevelt y Harry S. Truman cubrieron dos decenios (1933-1953).

Sin embargo, muchos estadistas colocaban a Hillary Clinton en la cabeza del país, su programa parecía más realista frente a un Trump grosero e ignorante del funcionamiento de la Casa Blanca, que hasta entonces procedía más por tweets y declaraciones estruendosas que por comunicados elaborados.

A pesar de la ausencia de un "verdadero programa", su elección tendrá consecuencias para la investigación científica.

Una ganancia inesperada para los laboratorios

Tuvimos que esperar hasta 1937 para que los Estados Unidos regularan la comercialización de los medicamentos imponiendo normas y ensayos clínicos a las firmas farmacéuticas. Comenzaron con la creación de la Federal Drug Administration, anterior a la Food and Drug Administration (FDA), debido a la muerte de una centena de pacientes - en su mayoría niños - que habían ingerido un jarabe que contenía líquido refrigerante. Ochenta años después, queda mucho por hacer. Esto, por ejemplo, no ha impedido últimamente el éxito comercial de la Ritalina, prescrita a gran escala para los niños, mientras que se desconocen sus efectos sobre el desarrollo del cerebro a largo plazo.

Los republicanos elegidos en el Congreso y en el Senado han, sin embargo, rechazado en varias ocasiones las propuestas de leyes que buscan reforzar el poder de la FDA. Ellos presionaron, particularmente, para que se adoptara una ley llamada "Right to try", el derecho al ensayo, que autorizaría a los médicos a prescribir medicamentos que sólo han pasado la primera de las tres fases de ensayo en pacientes moribundos.

32 Estados ya han votado para aprobar esta ley, rechazada hasta el momento por la autoridad federal. Esta tendencia general de querer debilitar el poder de la FDA abre la puerta a la promoción y prescripción de ciertos medicamentos por fuera de su objetivo originario. Lo vemos con las anfetaminas utilizadas por los adolescentes y estudiantes americanos con el fin de mejorar su rendimiento académico en la escuela o en la Universidad (Ritalina, Adderall, Concerta, etc).

Esta política anti-FDA, anhelada por Trump durante su campaña, tiene como objetivo principalmente motivar el retorno de las grandes firmas farmacéuticas expatriadas al territorio de los Estados Unidos. Daniel Sarewitz, profesor de la Universidad de Arizona, quien ha estudiado las relaciones entre los resultados científicos y sus consecuencias políticas, indica, en la muy respetada revista científica Nature(1), que este retorno podría generar más de 40 millones de dólares en impuestos fiscales, permitiendo, según él, crear una Agencia federal consagrada a la investigación y a la innovación. La obesidad, la diabetes y el consumo excesivo de tóxicos, en particular, alcanzan cifras record, principalmente en las zonas más pobres del país. Esta agencia podría crear herramientas de recolección sistematizada de información sobre la salud en todo el país con el objetivo de conocer mejor las necesidades en este campo. No obstante, sólo el gobierno federal, puede en principio, lanzar tal programa. Pero, el discurso de Trump, opuesto a la intervención del Estado, no motiva la modernización del sistema de salud frente a las nuevas patologías.

La defensa

En lo que concierne al sector de la defensa, el gobierno de Obama tomaba en cuenta los consejos de los científicos sobre las políticas para emplear a escala planetaria. Stuart Russel, director del Center for Intelligent Systems, en Berkeley, está preocupado principalmente por las consecuencias humanas del desarrollo de sistemas de armas automáticas letales y que pueden ser comercializadas(2). ¿Cuáles serán los criterios para neutralizar este objetivo, teniendo en cuenta que los delitos raciales son una problemática, dado el número de homicidios policiales cometidos en los Estados Unidos?

La cuestión de las armas atómicas se encuentra igualmente en el centro de los debates. Mientras que Obama se quedará en la historia por haber obtenido el premio Nobel de la paz, en parte por su voluntad de eliminar las armas nucleares del globo, Trump, anunció que él no veía ninguna objeción a la proliferación de las armas nucleares en los países de Asia y del Medio Oriente. Peor, él incluso evocó una réplica nuclear frente a un ataque terrorista del Estado Islámico. Queda por saber dónde soltará la bomba…

Según John Krige, profesor de historia y de sociología del Georgia Institute of Technology, en Atlanta, "la victoria de Trump, acompañada del control republicano del Congreso, va a acelerar el fin del contrato posterior a la segunda guerra mundial entre la ciencia, la tecnología y la educación superior"(3). Esto afectará negativamente los intercambios con los socios del Consejo de Seguridad de la ONU sobre estas cuestiones de estabilidad del mundo. Trump declaró defender solamente los intereses americanos en el territorio exterior.

Los fondos para la investigación

George W. Busch había prohibido el uso de los fondos públicos para la investigación en células madre en el año 2001. Los científicos fueron apoyados cuando Obama retiró dicha prohibición en el año 2009. Según David Kaiser, profesor de historia de las ciencias y de física en el Massachusetts Institute of Technology, la cuestión candente es el riesgo de la supresión de los fondos federales asignados a las universidades públicas(4). La elección de Trump va a exacerbar la tendencia actual de financiar sólo proyectos que produzcan resultados a mediano plazo. La investigación necesita financiar los polos de investigación sin exigir beneficios inmediatos, como fue el caso de la Partícula de Higgs, en el que el largo plazo no llama la atención de los inversionistas de las empresas.

De manera más general, Nathaniel Comfort, profesor de historia de la medicina en John Hopkins University, considera que la elección de Trump participa de una desvalorización del pensamiento científico. La ciencia es, según él, creadora de conocimientos útiles para la economía. Al no tener en cuenta ninguna de las informaciones establecidas científicamente, ni al nutrir su causa permanentemente, como lo hace Trump, en particular sobre sus declaraciones climato-escépticas(5), cierra toda perspectiva para los avances de la investigación.

Cassidy Sugimoto, de la School of Informatics and Computing, en Indiana University Bloomington, sostiene declaraciones que van en el mismo sentido: "La fuerza de la mano de obra científica en los Estados Unidos depende de la aptitud en reclutar y conservar los científicos que vienen del mundo entero (…). La investigación de alto nivel y el conocimiento de la economía requieren una movilidad y una colaboración internacional"(6). Los premios Nobel americanos, en efecto, no son obtenidos en su totalidad por americanos de nacimiento. La voluntad de Trump de cerrar las fronteras a la inmigración impactará la pluralidad y en consecuencia la eficacia de la investigación. Pensemos simplemente en Einstein, quien inmigró a América.

¿Dónde está la frontera?

El voto Trump refleja la middle class americana, principalmente del centro geográfico del país, temerosa, inquieta por el declive del imperio y del discurso antiamericano. Según C. Sugimoto, siempre: "siendo educadores y profesores, debemos utilizar las elecciones para enseñar a nuestros estudiantes acerca del pensamiento crítico y el discurso civilizador. Tenemos que continuar demostrando a todos los estudiantes -sin importar su raza, género, orientación sexual, capacidad y religión- que tienen un valor y que pueden contribuir al conocimiento y a su sociedad".

En el periodo del Krach(7) de los años veinte, los Estados Unidos estaban, como en Europa, refugiados en el discurso de la extrema derecha que apuntaban a cerrar las fronteras. El presidente Warren G. Harding, elegido republicano entre 1921 y 1923, como también Herbert C. Hoover, entre 1929 y 1933, habían impuesto una política económica del "dejar-hacer" y una política aislacionista desastrosas. El país se encontraba en una crisis económica y social profunda. Fue necesario entonces el New Deal del presidente demócrata Roosevelt, elegido cuatro veces consecutivas entre 1933 y 1945, quien tomó una intervención masiva del Estado en la economía, a través del control del sistema bancario y la instauración del Social Security Act (duplicado de jubilación del seguro de desempleo), para salir de la Gran Depresión. ¿Podemos trasladar a la actualidad la elección de Trump como síntoma de la crisis económica mundial, social y ecológica moderna?

¿Cómo debemos anticipar, por ejemplo, la inmigración en masa debido a los conflictos en el Medio Oriente, pensando y avanzando un poco en el mañana, sobre la inmigración en masa de los refugiados climáticos? Trump niega el origen humano del calentamiento climático. Él declara que es una invención de los chinos con el objetivo de reducir el comercio americano. ¿Los científicos no prevén que los habitantes de Bangladesch, frente al aumento del nivel del agua, de la misma manera que el delta del Mekong en Vietnam y del Nilo en Egipto, serán invadidos por el mar, amenazando a más de cien millones de personas de abandonar sus países en un futuro próximo?(8) ¿No habría aquí un terreno para los futuros conflictos étnicos?

Las declaraciones desconsideradas de Trump, que no tienen en cuenta las informaciones científicas más fiables, constituyen un verdadero empuje a la ignorancia. Uno puede escuchar aquí el eco de una tendencia profunda en los Estados Unidos –ya descrita por Richard Hofstadter en su libro sobre el anti-intelectualismo americano(9) (Premio Pulitzer 1964)– que se opone al espíritu de la ilustración bajo el pretexto de atacar el Establishment.

Traducido por Julián Lasprilla

1. « What scientists should focus on – and fear – under Trump », Nature, 11 de noviembre de 2016, disponible en internet: http://www.nature.com/news/what-scientists-should-focus-on-and-fear-under-trump-1.20974
2. « When you dial 911 and Wall Street Answers » («Cuando usted llama al 911 y lo que Wall Street responde»), New-York Times, 25 de junio de 2016.
3. « What scientists should focus on – and fear – under Trump », op. cit.
4. Ibid.
5. En una entrevista dada al New-York Times, el 22 de noviembre de 2016, « Trump in Interview, Moderates Views but defies Conventions », Trump sólo se compromete en mostrar un espíritu más abierto sobre el tema del cambio climático, reconociendo que es mejor « ¡respirar un aire puro y tener agua cristalina! ».
6. « What scientists should focus on – and fear – under Trump », op. cit.
7. Conocido como el «Crash», Crisis de 1929 o la Gran Depresión, fue la caída del mercado bursátil más devastadora en la historia de los Estados Unidos. (N. del T.).
8. « Réchauffement climatique : des grandes villes menacées par la montée des eaux », Le Monde, 9 janvier 2015.
9. Hofstadter R., Anti-Intellectualism in American Life, Vintage, 1963, réed. 1966. establecido por Jacques-Alain Miller, Paidós, 2014.

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