24 de mayo de 2016

Entrevista a Éric Laurent en La contra -La Vanguardia-, por Lluis Amiguet


Paradojas

Al escuchar a Laurent y transcribir sus citas de Lacan, temo que se lean literalmente, porque entonces no tienen sentido. Pero, luego me digo, muy lacaniano, que lo que se entiende a la primera no merece la pena ser entendido. De hecho, los intelectuales neoyorquinos –una cultura más literal que la parisina– decían que Lacan se reía de sus seguidores al proponerles paradojas incomprensibles. Woody Allen repuso que Lacan era tan ininteligible como Joyce, porque lo real no tiene por qué ser comprensible y menos para según quien. Así que antes de interpretar las paradojas de Lacan, les invito a dejarlas resonar en el recuerdo de su experiencia. Y, si no hay eco, pues hasta la próxima contra, espero. Y gracias por intentarlo.

Lluís Amiguet



Darwin es hoy la ciencia; Marx sólo historia. ¿Qué queda de Freud?

Hoy respiramos Freud: neurosis, psicosis, frustración, represión, delirio... Son las palabras freudianas con las que nos explicamos cada día a los otros y a nosotros mismos.

¿De Freud sólo quedan esas palabras?

Frente al puritanismo victoriano, Freud explicó que hay facetas del ser humano que no se pueden reprimir sin que reaparezcan y se manifiesten de otro modo...

...Para hacernos sufrir una neura.

Y lo hizo dando la palabra a quienes no la tenían: las mujeres. Era una palabra que esperaba ser escuchada y que había sido condenada como una enfermedad mental, la histeria, pero que revelaba la verdad al denunciar la mentira de la sociedad autoritaria que las reprimía.

Cada época tiene sus verdades.

Pero de verdad interesante es ver cómo oculta sus mentiras.

¿Cuál es nuestra histeria hoy?

Freud deconstruye con lucidez la psiquiatría de su tiempo e investiga si la sociedad –el orden– necesita represión para existir: si requiere un cierto grado de malestar del individuo, que define como “el malestar de la civilización”. El capitalismo victoriano creía que sin represión el orden social degeneraba en caos.

Hoy creen que si nos dieran empleo fijo y buen sueldo, nos volveríamos todos vagos.

A cambio, la biopolítica neoliberal nos permite pasar de la sociedad de la disciplina a la de la permisividad y de la represión a la adicción.

Del hambre a la obesidad y a la dieta.

La adicción a la comida, al sexo, al trabajo, o a correr maratones es la consecuencia de la búsqueda del placer llevada al extremo. Sólo después, en la cura de la adicción, se nos aplica disciplina y límites.

Es la paradoja de caer en la adicción para que alguien te ponga límites al curarla.

Siguiendo a Freud, Jacques Lacan buscó continuar explicando nuestra mente y nuestra conducta. Creía que el inconsconsciente tenía una gramática propia y estudió y usó las paradojas de la lógica formal para explicarla.

Pues hoy aún tiene parroquia.

Como Foucault, Barthes, Derrida, Bourdieu... Eran los grandes pensadores del 68 que, además, hacían de sus teorías modos de vivir y entender la vida; como hizo el propio Lacan.

¿Cómo entendía la vida Lacan?

La revolución del 68 significó el advenimiento de la liberación del principio del placer...

Se liberaban no sólo en la fábrica sino también en la calle, en la mesa y en la cama.

Lacan no se oponía, pero no quiso ser un gurú: simplemente trató de encontrar y compartir instrumentos intelectuales para interpretar nuestra mente y nuestra conducta.

Por ejemplo.

Veamos su primera paradoja: “La mujer no existe: sólo existen las mujeres de una en una”.

¿Y el hombre sí que existe?

El hombre tiene un falo, que es exterior; es patente y obvio y con él puede convertir con facilidad su placer en categoría. Por eso, lo que quiere el hombre se puede producir en masa y por eso hay una industria del sexo, pero sólo está pensada en masculino. Sólo para ellos.

No hay clubs de prostitutos para ellas.

“Porque los hombres, el hombre, sabe lo que quiere. En cambio, no se sabe lo que quiere cada mujer, porque cada una quiere algo diferente e individualiza su goce”. Por eso, en ellas se observa mejor esa angustia, tan personal, que sentimos al acercarnos al objeto del placer.

Si es así, la pareja es frustración segura.

Es lo que viene a decir la siguiente paradoja de Lacan: “La relación sexual no existe” . La relación entre hombre y mujer no se puede articular de forma satisfactoria, aunque ellos y ellas sean cada vez más iguales.

¿La pareja entre iguales no es mejor?

Lacan contradice a Simone de Beauvoir, que promete que la igualdad hombre-mujer hará posible una relación satisfactoria de pareja. Él sostiene que, al contrario, cuanto más iguales sean, más se manifestará el imposible de relacionarse con plenitud entre hombre y mujeres. Y hoy hay más igualdad, sí, pero en paralelo a un auge de la relación homosexual.

Si no existe la mujer ni la relación hombre-mujer, qué existe entonces?

La tercera paradoja: “Los dioses existen”. Porque la experiencia real de un dios es como la del antiguo Dioniso-Baco, el del éxtasis y el vino: el goce de la droga no es más que el de tener dentro a un dios más grande que uno mismo que te hace trascender tus propios límites.

En ese sentido, dios existe: en cada copa.

Y por eso Lacan sostuvo, pese al pleno auge del ateísmo, que la religión que te transforma en otro iba a ser más importante que nunca.

Ahora mismo provoca varias guerras.

Lacan añade que “Dios sigue interviniendo en la vida de los hombres en forma de mujeres”: la mujer es real, los dioses son reales, pero la relación sexual no existe. Porque al final, sólo es la mujer –el peso de la mujer amada– la que reordena la vida de un hombre y le da sentido.

¿El amor es nuestro último dios?

Los hombres reordenan su vida en relación a las mujeres que aman. Es la amada la que se convierte en el dios que se apodera de él, lo habita y lo transforma. Y le dejo con el último aforismo lacaniano que reúne los anteriores: “Lo que quiere la mujer, Dios lo quiere”.


From: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20160523/401977088951/la-mujer-no-existe-existen-las-mujeres-de-una-en-una.html

23 de mayo de 2016

CONSISTENCIAS PARA EL CUERPO, por Claudio Spivak


El púber Kimitake Hiraoka se enfrenta a una estampa que encuentra en un libro. Se trata de una reproducción del “San Sebastián”, de Guido Reni. Años más tarde, ya se dedica a las letras y ha permutado su nombre por el de Yukio Mishima. 

Cuando rememora ese encuentro, escribe:

“Aquel día, en el instante en que mi vista se posó en el cuadro, todo mi ser se estremeció de pagano goce. Se me levantó la sangre y se me hincharon las ingles como impulsadas por la ira. Aquella parte monstruosa de mi ser que estaba a punto de estallar esperó que la utilizara, con un ardor sin precedentes, acusándome por mi ignorancia, jadeando indignada. Mis manos, de forma totalmente inconsciente, iniciaron unos movimientos que nadie les había enseñado. Sentí que algo secreto y radiante se elevaba, con paso rápido, para atacarme desde dentro de mí. De repente estalló y trajo consigo una cegadora embriaguez...”

El fragmento corresponde a “Confesiones de una mascara”, texto que será comentado por Paul Matis, en noviembre de 1974, durante el VII Congreso de la Escuela Freudiana de París.

Goce anómalo al cuerpo. En la Conferencia conocida como La Tercera 1), luego de señalar al plus de gozar como condición de cualquier goce, Lacan indica que es algo notorio que el goce fálico deviene anómalo para el goce del cuerpo. Y queriendo hacer entender el goce fálico, definido como fuera-del-cuerpo, recurre a un ejemplo que escuchó en el Congreso. Se trata del recuerdo del escritor Mishima, que fuera presentado por Matis. 

Lacan explica que esa eyaculación debe de haberlo pasmado a Mishima. Y agrega que se trata de algo que vemos todos los días, tipos que cuentan que nunca olvidarán su primera masturbación. Eso que por su intensidad revienta la pantalla. 

Dicha pantalla, un tanto enigmática, hace referencia al cuerpo como imagen. Entonces, Lacan pasará a decir que el cuerpo entra en la economía del goce, por medio de la imagen del cuerpo. La relación del parlêtre con su cuerpo es imaginaria, lo cual explica el alcance que adquiere la imagen en esta relación. El hombre está captado por la imagen de su cuerpo.

Explica, por ejemplo, que a su mundo, el hombre él lo corpo-reifica, esto es, lo hace cosa a imagen de su cuerpo. Sin embargo, nos dirá Lacan, el hombre no tiene la menor idea de lo que sucede en ese cuerpo(2). 

Angustia y goce fálico. Al poco tiempo, el 17 de diciembre de 1974 (3), Lacan pone a la angustia en relación al goce fálico, ese goce anómalo al goce del cuerpo(4). Señala que la angustia, “es lo que del interior del cuerpo ex-siste cuando hay algo que lo despierta, que lo atormenta”. Tal como venimos señalando el goce fálico queda del lado de lo que ex-siste al cuerpo, como un fuera-del-cuerpo. En el nudo borromeo lo que ex-siste al cuerpo, al campo que constituye al cuerpo, es el goce fálico. Eso despierta y atormenta al cuerpo. 

En contigüidad Lacan hará una mención al caso Hans. Nos indica ver que sucede en Hans, cuando se vuelve sensible la asociación de un cuerpo macho, es decir sexuado, a un goce fálico. Allí surge la angustia. Y luego se precipita la fobia. En el caso de Hans la precipitación en la fobia se da para otorgar cuerpo al embarazo que tiene por ese falo.

Entonces, antes del principio de la fobia, tenemos a Hans en la angustia, angustia “pura”. Desde allí es que Hans, “como todos”, se encuentra llevando su carga: ese falo. 

A ese falo, Hans como todos los que se encuentran llevando su carga, es preciso que se acomode, siendo que está casado con él.

Angustia y droga. Algo después, el 13 abril de 1975 (5), Lacan señala que la angustia está localizada en un momento preciso del desarrollo del bicho humano. La angustia de la que se trata se deriva de la existencia del nudo. Para ejemplificarlo vuelve a traer al caso Hans. Y ubica el momento del desencadenamiento de la angustia: es cuando Hans se da cuenta que esta casado con su pito. En ese pito que se hincha se advierte que no hay nada mejor para hacer de falo. Agregamos, para dar cuenta de ese goce fálico.

Lacan ubica el surgimiento de la angustia en relación al descubrimiento de saberse casado con “ese pito”. Y allí, el que está casado, está afligido, aquejado. Para la angustia del afligido, todo lo que permite escapar a ese casamiento es bien recibido. Y de esto deriva el éxito de la droga. De permitir escapar de ese matrimonio angustioso. No hay ninguna otra definición de la droga, nos dice, que ésta: “es lo que permite romper el casamiento con la cosita de hacer pipí”.

Este hapax, esta única mención de Lacan, orienta hacia un hacer con la angustia que es diversa de la encontrada por el pequeño Hans, quien logró domar, aunque sea en parte, a ese órgano, a eso traumático sexual, con palabras. Esas palabras, provistas por el padre de Hans, que oficia como intermediario de las palabras de Freud, lo conducen hacia la operación de la castración.

En el Seminario XXIII, a pocos meses de esta intervención, Lacan se refiere al cuerpo del parlêtre. Allí nos dice que el cuerpo del parlêtre a cada rato “levanta campamento”. Cuando Lacan comienza a trabajar con los nudos, elige a la consistencia como lo opuesto a la función del sujeto, que es una función evanescente. Siguiendo esta linea, la primera y única consistencia del parlêtre, es su cuerpo. El cuerpo es la única consistencia en el sentido de lo que “lo mantiene unido”. Pero el cuerpo hablante aparece marcado por la inconsistencia. Clínicamente esta inconsistencia puede, inclusive, presentarse bajo el modo del cuerpo que se “deja caer”(6), así como en ciertas formas de angustia.

Si el cuerpo aparece como inconsistente, acaso en lo que sigue de la Conferencia que estamos tratando, podamos concebir otro modo en que el parlêtre encuentre una consistencia. Y ese modo pareciera derivarse del uso de la droga, siguiendo esta definición: aquello que permite romper el casamiento del cuerpo y ese pito que se hincha.

Mas adelante, Lacan señala que lo imaginario tiene por soporte el tener un cuerpo. Y si lo imaginario puede tener consistencia es en tanto ese cuerpo se desanuda del goce fálico. Aquí la angustia, relativa al encuentro del cuerpo con el goce fálico, hace que el cuerpo pase a inconsistir, afectándolo como soporte de lo imaginario. El camino posibilitado por la droga, entonces, es el desanudamiento del goce fálico, modo en que el cuerpo volvería a encontrar consistencia. 

Otro modo diverso de encontrar la consistencia del cuerpo nos la menciona mas adelante. Explica Lacan que en la medida que opera la castración, donde hay menos de falo, es que subsiste lo imaginario. Es preciso, entonces, que el goce fálico se separe en lo imaginario, trayendo un menos de falo, en la operación que se llama la castración(7).

Notas:
1) Jacques, Lacan, “La tercera”, En Revista Lacaniana de Psicoanálisis. Año IX. N° 18, mayo de 2015
2) Conferencia sobre el Síntoma en Ginebra. En Intervenciones y Textos 2. Ediciones Manantial. 1988-
3) El Seminario de Jacques Lacan. Libro XXII: “R.S.I.”. Inédito.
4) Ya en el seminario XXI, en las últimas dos clases, había desarrollado la anomalía que introducía el goce fálico, como goce semántico, al goce del cuerpo.
5) Cierre de Jornadas de Estudio de Carteles de la Escuela Freudiana. En Revista Lacaniana de Psicoanálisis. Año IX. N° 17, noviembre de 2014
6) Mandil, R. Parlêtre y consistencia corporal, en https://www.congressoamp2016.com/pagina.php?area=8&pagina=48
7) Miller, Jacques-Alain. El inconsciente y el cuerpo parlante. En Revista Lacaniana de Psicoanálisis. Publicación de la 8)Escuela de Orientación Lacaniana. Año IX. N° 17, noviembre de 2014.

21 de mayo de 2016

El cuerpo hablante: El inconsciente y las marcas de nuestras experiencias de goce*. Entrevista a Éric Laurent, por Marcus André Vieira


Con miras al X Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, “El cuerpo hablante. Sobre el inconsciente en el siglo XXI”, Éric Laurent accedió a responder a las preguntas de Marcus André Vieira, director del X Congreso de la AMP.

Marcus André Vieira – En su libro L’Envers de la biopolitique [El Reverso de la biopolítica] que acaba de ser publicado(1), ud. nos propone aproximarnos al inconsciente por el sesgo de lo que Lacan había introducido como “el cuerpo hablante”, término que J.-A. Miller escogió como tema del próximo Congreso de la AMP, en Río.(2) ¿Quiere eso decir que Lacan, en el período llamado “clásico” de su enseñanza, había olvidado al cuerpo?

Éric Laurent – El cuerpo hablante es una expresión que se comprende inmediatamente en nuestra lengua y que, al mismo tiempo, tiene varias significaciones, e incluso varias resonancias. El acento puesto sobre el cuerpo hablante se inscribe en las proposiciones de la última enseñanza de Lacan para encontrar algo que vaya más lejos que el inconsciente. Más exactamente, se trata de separarse de lo que, en el término freudiano de “inconsciente”, está demasiado vinculado a la conciencia, como una especie de negativo de la conciencia. Mientras que la conciencia interesa mucho a la ciencia cognitiva, Lacan consideraba que es lo menos interesante para el psicoanálisis. Su preocupación central, en tiempos de su última enseñanza, es más bien cernir cuál es la modalidad de lo real con el que el psicoanálisis tiene que vérselas. Partió primero de una revisión del inconsciente freudiano, separándolo ya de la conciencia. Esa era la proeza de su primera reformulación del inconsciente freudiano: “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”. Es decir, que el problema no era determinar las relaciones del inconsciente con la conciencia como tal, ni distinguir el preconsciente del inconsciente. “El inconsciente estructurado como un lenguaje” quiere decir que está hecho de una cierta materia, la de las palabras. Es así como Lacan puede decir que Freud es un moterialista –juego de palabras entre mot [palabra] y materialista. La materia del inconsciente está pues hecha de trozos de lenguaje. Pero, al mismo tiempo que afirmaba que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, decía que es un lenguaje transformado por el hecho de que en él se manifiesta una verdad del sujeto: “yo, la verdad, hablo”. De un lado está la palabra, y del otro el lenguaje. La palabra irrumpe en la materia del lenguaje. Irrumpe en ella y, si se quiere, no cesa de deformarlo, de agujerearlo, de transformarlo. Es lo que Lacan ubica como central en el descubrimiento de Freud: el inconsciente freudiano es un lenguaje, pero un lenguaje profundamente torcido por el lapsus, lo que escapa, por el chiste que viene como “en más” (algo en la lengua que no estaba allí), o bien por el acto fallido que viene a agujerear las conductas repetitivas o los habitus, las preciadas repeticiones de los comportamentalistas. Es por allí que se manifiesta una verdad. La materia del inconsciente freudiano se manifiesta en este lenguaje hecho de fragmentos, de trozos, de irrupciones, de rupturas.

Para especificar su alcance en la atmósfera estructuralista que, por aquel entonces, acababa de dar a la estructura una especie de consistencia separada del uso que podía darle el sujeto –una estructura que, para algunos autores como Lévi-Strauss, por ejemplo, pretendía ser una estructura sin sujeto–, Lacan, a mitad de camino de su enseñanza, en medio de los años sesenta, precisa que el lugar del Otro, este Otro de la estructura, ese lugar del cual ha explorado su lógica, no está en el cielo de las Ideas. No es una especie de Espíritu. Declara: el lugar del Otro es el cuerpo.(3)

Esa es también la fórmula que adelanta en su Seminario La Angustia para justamente apartarse de que habría un incorporal de la estructura no ligado al cuerpo.(4) Lo “incorporal” es un término tomado de los estoicos, que Gilles Deleuze volvió a poner en circulación a finales de los años sesenta.(5) Ahora bien, lo incorporal interesa en la medida en que tiene una relación con lo corporal, con los cuerpos; la lógica estoica está articulada sobre esto. Del mismo modo, Lacan afirma que la estructura, que en parte se presenta como incorporal, está fundada en su inscripción sobre el cuerpo.

M. A. V. – ¿Sería a la vez incorporal y ligada al cuerpo?

É. L. – Al cuerpo como lugar del Otro. El lugar del Otro es el cuerpo en tanto que recibe una marca, en tanto que es el lugar donde se inscribe la marca de lo incorporal de la estructura. Entonces, si se la aproxima a la primera formulación de Lacan, “el inconsciente es el discurso del Otro”,(6) es lo que se manifiesta en nosotros de la verdad de ese lenguaje material que nos atraviesa. Si reemplazamos en la fórmula al Otro por el cuerpo, entonces el inconsciente es el discurso del cuerpo, de ese cuerpo marcado, atravesado por afectos, por marcas que le vienen de lo que experimenta por el hecho de que un decir lo atraviesa. Digámoslo claramente, este inconsciente como discurso del cuerpo no tiene nada que ver con la preocupación contemporánea de los “discursos de sabiduría” que proponen, frente a lo que consideran como la abstracción de la cultura, volver a las cosas que nos aproximarían a la naturaleza, a nuestro organismo, que nos permitirían “escuchar nuestro cuerpo, el cual nos hablaría directamente”.

La perspectiva lacaniana abierta por el cuerpo hablante nada tiene que ver con esos discursos. Lejos de concernir al cuerpo que murmuraría un discurso de sabiduría, toma en cuenta un cuerpo que goza y que está marcado por pasiones, por poderosos afectos –siendo la angustia el más poderoso. Para Lacan, este cuerpo se aproxima al de Spinoza. A Lacan, desde su juventud, le gustaba leer y trabajar las obras de este filósofo. Se dice que, sobre las paredes de su habitación de estudiante, había escrito los títulos y la estructura de La Ética sobre la cual reflexionó largo tiempo. Ahora bien, según Spinoza, un cuerpo es tanto el cuerpo del sujeto como el cuerpo político. Un cuerpo es lo que está atravesado por los afectos: es el lugar que experimenta afectos y pasiones y que está marcado por ellos, se trate del cuerpo político o del cuerpo individual. Y bien, el cuerpo hablante no es otro que ese cuerpo marcado que nos habla mediante sus irrupciones en la lengua, en el sentido común donde se sedimentó el modo por el cual creemos hablar la lengua de manera común. Lo hablante del cuerpo es el modo por el cual el cuerpo no cesa de irrumpir mediante significaciones personales, significaciones de goce que damos al lenguaje que nos atraviesa.

M. A. V. – Esta concepción del cuerpo, que no nos acerca ni al cuerpo de la armonía ni al de la sabiduría, ¿no nos remite al cuerpo como lugar de un sujeto primitivo, animal o diabólico, atravesado por afectos arcaicos y expresándolos así en la conciencia?

É. L. – Es eso lo que hace que la elección del afecto, en particular la de la angustia, sea crucial: la angustia es a la vez un afecto que podemos considerar primitivo, una especie de reacción fundamental del sujeto en el mundo, y un afecto de los más sofisticados que hay, ya que Heidegger, en el siglo XX, observa que el estatuto del sujeto contemporáneo es el del hombre angustiado –Angstmensch.(7) La angustia es el afecto que viene a marcar la relación con un mundo que se volvió otro desde que la irrupción de la ciencia permitió leerlo, transformarlo, hacer de él otra cosa que un mundo de naturaleza, hacer de él un mundo inmundo.

Se ve que la angustia está en cada momento de la cadena, del principio al fin, es decir, que es nuestro presente. En efecto, vivimos bajo un régimen particular de angustia, que va más allá de los miedos –miedos que pueden tomar diversas formas en nuestro mundo ¡y Dios sabe que tiene distintos aspectos este miedo!–, apoyados en una especie de angustia fundamental. Fue observada por Heidegger, quien consideró que estaba vinculada a la ciencia, y también por Zygmunt Bauman,(8) quien destaca cuánto hay de incertidumbre fundamental en el hecho de que, con la ciencia, ya no haya más descanso en nuestra civilización, no más punto de amarre a una naturaleza que obedece a ciclos regulares, todo lo cual conlleva que estamos sujetos a un tipo particular de angustia.

M. A. V. – Eso no parece muy optimista. Cuando se postula un sujeto del inconsciente relativo a un incorporal fuera de cuerpo, siempre podemos imaginar que nos ayudaría a liberarnos del peso corporal de las pasiones. Un incorporal que permanece aferrado al cuerpo pero que, sin embargo, nos deja con una parte deslocalizada de nosotros mismos, fundamento de una angustia ineliminable, que forma parte de nuestra constitución. ¿Se trata de eso? ¿El sujeto del inconsciente como cuerpo hablante es el sujeto de la angustia?

É. L. – Es un sujeto que ciertamente no puede soñar con separarse de las pasiones sin haber tomado, con ayuda o apoyo de la experiencia analítica, los medios con los que aproximarse del modo más preciso posible a lo que son para él las pasiones fundamentales de su ser, esas pasiones que lo atraviesan, que atraviesan su cuerpo. En efecto, la experiencia psicoanalítica no es una experiencia que apunte a la ataraxia, que permitiría “extraerse de sus pasiones”, como nos lo proponen las “sabidurías”. No es la vía de la sabiduría, es la vía que permite aproximarse con la mayor precisión a lo que es la verdad del modo por el cual experimentamos las pasiones que nos marcaron y que nos siguen marcando, las experiencias de goce que el cuerpo gozante experimentó.

M. A. V. – Dado que ud. habla del goce, ¿cómo interviene el sexo en sus observaciones?

É. L. – El sexo es precisamente una experiencia crucial porque el sexo (en todo caso, lo real del sexo) puede aparecer como lo que volvería posible gozar de otro cuerpo. Habría goce del cuerpo del otro. Y si, además, el cuerpo de este otro nunca viniera a ser amado, eso constituiría como la satisfacción fundamental hacia la cual el sujeto apuntaría: una satisfacción que sería verdaderamente una. Freud, en ciertas consideraciones, sostuvo la idea de que era posible gozar del cuerpo del otro. Pero solo en ciertos aspectos de su obra, porque, sin embargo, siempre marcó que había un impasse que permanecía: del lado hombre, debido a la castración y, del lado mujer, a causa de lo que llamó envidia del pene. Ha debido rendirse ante la idea de que el hecho de tener una satisfacción sexual no libraba a la especie humana de su fracaso, de una falta de satisfacción inscripta de modos distintos del lado hombre y del lado mujer.

Lacan, en el après-coup de Freud, partió de la radicalización de lo que fracasa en la experiencia sexual, especialmente del hecho de que gozar del cuerpo del otro es imposible. No hay goce del cuerpo del otro. Solo hay goce del cuerpo propio –del cuerpo propio, en tanto que está también aferrado a lo incorporal de sus fantasmas. De hecho, siempre hay un lazo entre ese corporal y eso que viene a marcarlos mediante la estructura del lenguaje que se injerta, que se añade a su cuerpo como tal. De modo tal que el sexo es hacer la experiencia de que no gozamos del cuerpo del otro.

M. A. V. – Es en ese punto que Lacan sitúa al amor, ¿no es cierto?

É. L. – Precisamente. Amar pasa por un decir, la palabra de amor toma el relevo, viene al lugar de lo que no puede inscribirse de la relación sexuada como tal. Es lo que no puede experimentarse ni escribirse lógicamente de la relación al otro, lo que la palabra de amor, el decir amoroso, viene a suplir. A partir de ese decir amoroso, todo el lenguaje viene a encontrar su lugar –de la poesía a la literatura; a partir de ese decir fundamental, todo puede ser dicho.

M. A. V. – Ud. muestra que el principio del cuerpo hablante es que el cuerpo es el lugar de una alteridad ineludible, que el sexo es el encuentro con esa alteridad, puesto que no se goza del cuerpo del Otro. Pero ud. también dice que el lenguaje es lo que viene a engendrar decires que pueden hacer lazo con lo real del Otro. ¿Acaso una política del cuerpo hablante podría entonces fundarse sobre esta vía?

É. L. – ¿Se refiere a una política del cuerpo hablante?

M. A. V. – Sí.

É. L. – En efecto, la dimensión política se plantea de entrada, porque –es muy importante– en la perspectiva del cuerpo marcado, articulado al lenguaje, no hablamos de un cuerpo individual. El individuo del neoliberalismo contemporáneo considera que su cuerpo le pertenece, pero es un cuerpo que desconoce que está de entrada articulado y marcado por una dimensión del lazo social o, más precisamente, una dimensión colectiva. Se presentó antes que el individuo.

El goce del cuerpo propio no es simplemente individual, puesto que está enganchado a fantasmas y que esos fantasmas, como aquellos que la industria pornográfica estandariza, llegan a colectivizar consumidores en cifras impresionantes en todo el planeta. Vemos así, por esta sistematización del fantasma, una captura colectiva del goce. Eso destaca que el cuerpo, como lugar de los afectos, es político, puesto que está atravesado por la angustia, el odio, la ignorancia y el entusiasmo, que son pasiones colectivas.

Así, la política de los cuerpos hablantes es sopesar el lazo indisociable que hace que el cuerpo sea tomado en lo social.

M. A. V. – En nombre de la organización del Congreso y también de los lectores de esta entrevista, le agradezco sus formulaciones tan claras como fulgurantes


Transcripción: Vera Avellar Ribeiro y Fernando Coutinho.
Traducción: Lorena Buchner.

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*Texto original publicado en francés en Lacan Quotidien, N° 576, el 19 de abril de 2016, disponible en: http://www.lacanquotidien.fr/blog/wp-content/uploads/2016/04/LQ-576.pdf 

Notas:

1-. Laurent, É., L’Envers de la biopolitique. Une écriture pour la jouissance, Paris, Navarin / Le Champ freu-dien, 2016. Ya disponible en ecf-echoppe.com, y en librerías desde el 6 de mayo.

2-. Miller, J.-A., “El inconsciente y el cuerpo hablante. Presentación del tema del X Congreso de la AMP en Rio en 2016”, Scilicet. El cuerpo hablante. Sobre el inconsciente en el siglo XXI, Grama Ediciones, Buenos Aires, 2015.

3-.Cf. Lacan, J., “La lógica del fantasma. Reseña del Seminario de 1966-1967”, Otros Escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 347 & El Seminario, Libro XIV, “La lógica del fantasma”, clase del 10 de mayo de 1967, inédito.

4-.Laurent, É., L’Envers de la biopolitique. Une écriture pour la jouissance, op. cit., p. 62-63.

5-.Deleuze, G., Lógica del sentido, Paidós, 2005.

6-. Lacan, J., Escritos 1, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2009, p. 27 & Laurent, É., L’Envers de la biopolitique. Une écriture pour la jouissance, op. cit., p. 49.

7-. Laurent, É., L’Envers de la biopolitique. Une écriture pour la jouissance, op. cit., p. 226.

8-. Bauman, Z., « Freedom and security : a case of Hassliebe », Amsterdam, 3 de mayo de 2002.

19 de mayo de 2016

Institut Psychanalytique de l'Enfant - NEWS Spéciale Autisme


Intstitut Psychanalytique de l'Enfant - Université populaire Jacques-Lacan


Parents et amis se mobilisent pour le respect du pluralisme et de la liberté de choix de toutes les familles de personnes autistes
 
Vous trouverez ci-joint le texte de la Lettre ouverte adressée à la Secrétaire d'État aux Personnes Handicapées par Mireille Battut – Présidente de La main à l'oreille, Vice-présidente du RAAHP -, et Christine Gintz – Secrétaire générale du RAAHP.


Vous trouverez également, à l'occasion d'une conférence sur le handicap que le Président de la République François Hollande doit tenir ce jeudi 19 mai, l'Appel qui lui est adressé par le RAAHP (Rassemblement pour une approche des autismes humaniste et plurielle), auquel participe l'Association « La Main à l'Oreille », accompagné des premières signatures de 111 parents.


Ces deux textes témoignent de la volonté de parents de plus en plus nombreux de s'opposer à la main-mise en France des tenants d'une méthode comportementale unique sur l'ensemble des prises en charge des enfants et adultes dits-autistes et de leur étonnement face à des pouvoirs publics qui développent un projet de bureaucratie sanitaire autoritaire.


L'Institut de l'Enfant est sur le site www.lacan-universite.fr
Contact : institut.enfant@gmail.com
Les News : Rédacteur Daniel Roy, rédacteur-adjoint Hervé Damase

16 de mayo de 2016

LACAN COTIDIANO. Ciudadanos a las lágrimas, por Laurent Dupont

Es un shock (NT) en el momento en que conmemoramos los atentados de Charlie Hebdo y del Hiper Casher. Tele, puesto que se trata de tres documentales emitidos en tres teles diferentes, y de un video que circula en youtube y en las redes sociales. Scopage me interesa, el significante que reenvía a la pulsión escópica. Así que he mirado esas imágenes que provocan un cierto goce de la mirada, para las que cada documental se apoya sobre mecanismos bien diferentes.

El primero se ha presentado en Canal+. Realizado por Vanina Kanban, y emitido el lunes 4 de enero a las 21 h. Describe las redes del tráfico de armas entre Croacia y Francia. Vanina Kanban demuestra cómo nada ni nadie puede parar el paso de esas armas. Por ello, el control en la frontera y el relato del policía, provocaría la risa si no fuera la señal evidente de nuestra impotencia.

En realidad, este documental muestra el deseo decidido de una mujer, la realizadora, que aparece en pantalla, donde vemos que insiste, con traficantes extremadamente peligrosos, o que persigue al ministro para obtener respuestas a sus preguntas, o incluso cerca de los policías de aduanas con el fin de desenmascarar su impotencia para parar el tráfico. Es un cuerpo en movimiento, resuelto, lo que vemos en acción.

Los internautas no se han equivocado, el objeto de sus comentarios es la periodista, incluso para criticarla. Pequeña selección, no exhaustiva, de tweets: 

- ¡Menos mal que los periodistas hacen su trabajo! Bravo por Vanina Kanban 


-¡Es de traca! Cuando el ego se impone al periodismo, la calidad general pierde con ello. Lástima.

-¡De los yihadistas a los fabricantes la única mujer de la cadena es la periodista!

-¡Bien por Vanina Kanban! Más explicaciones sobre ese tráfico que parece imparable, así de corrompido está el mundo.


Disfrutamos viéndola manos a la obra

El segundo documental se emitió en France 3, con un título que atrapa: “Atentados: en el corazón del poder”. Lo han dirigido Antoine Viktine y Bruno Dive. En él, los realizadores han decidido desaparecer tras la cámara. Es un ojo que recuerda el ojo absoluto de Gérard Wacjman(1). Un ojo que se desplaza, todo lo ve, oye, capta y regurgita. Como en la fórmula de Noir désir (NT): “Escupimos la comida a estos ojos hambrientos”(2). Se apela ahí al goce de la mirada del voyeur.

A veces el voyeur resulta sorprendido viendo cómo esos hombres políticos que se dirigen a la cámara nos desvelan que no ignoran que nosotros les miramos. E incluso en el calor del momento, algunas miradas furtivas a la cámara nos indican que saben que estamos ahí, detrás del agujero de la cerradura. A veces, cuando una puerta se cierra bloqueando nuestra mirada, hay como un alivio.

Ahí se convoca la mirada del espectador. Se trata de producir en su cuerpo el goce que el título le prometía. Hay, sin embargo, un cierto malestar en estar entre bastidores.

Los comentarios son elocuentes: 

-Cuando veo esas imágenes la rabia aumenta.

-El reportaje de @Francetele Atentados #AucoeurduPouvoir es de una autenticidad increíble, sin ningún filtro. Enfoque emocionante. 

-Rediff documental AttentasaucoeurduPouvoir en @France3tv y una ola de emoción que anima. 

- AuCoeurduPouvoir deja una sensación rara. Ver tan rápido y de manera asumida el juego político en marcha deja perplejo.
 

El goce de ver lo que no debería ser visto afecta al cuerpo, con malestar 
El tercer documental: “Engranajes: Francia frente al terrorismo” dirigido por Clarisse Feletin, se retransmitió en France 5, el 6 de enero de 2.016. Ahí, como en el documental anterior, la realizadora desaparece detrás de la cámara, pero no es el ojo del voyeur, es el par S1-S2 el que está al mando, el significante amo y el saber.


Cuatro jóvenes que han ido o han querido ir a Siria, explican porqué. No utilizan el “je” sino “ellos” o “se” o “nosotros”. La única que dice “je” es una mujer que narra su calvario.

Hay también tres “expertos”, Dounia Bouzar, que dirige un centro de des-radicalización, Farad Khosrokhavar, sociólogo, y Abdelali Mamoun, imán y teólogo. Todos nos explican y saben. Se coloca al espectador en posición de receptáculo, el saber está en la pantalla. La pretensión manifiesta de la realizadora es la de “vencer el miedo, hacer comprender el fenómeno de radicalización”(3). Cuando se pone al amo en posición de agente, se produce un plus-de-goce con un afecto de satisfacción, y cuando es el saber que está en posición de agente reenviamos a su división a aquel a quien nos dirigimos. Las reacciones testimonian de ello: 

-Desde que escuché a ese joven decir “sí, él ha matado a chavales, bah, es un hermano a pesar de todo…” ¡he dejado de ver France5! 

-Esa información debería emitirse de forma obligada en todas las cadenas en prime time. Es de utilidad pública. 

-¿Por qué los gobiernos no buscan a los “sponsors” de estos terroristas? ¿Quién saca la cartera para ayudarles?

-¡Bravo por France5tv y por Clarisse Feletin por el documental #faceauterrorisme difundido esta noche! 

-France5tv, yo me planteo la pregunta…

-Hola, Clarisse es amable pero sobre eso creo que ya no tenemos preguntas, hemos comprendido todo. 

El ojo es un receptáculo, está en el lugar del florero y el documental lo llena de un saber que acaba con cualquier cuestionamiento. Como se dice en el último comentario: “hemos comprendido todo”. 

Last but not least, las redes sociales hacen circular imágenes de Barack Obama mientras llora al presentar su plan de restricción de acceso a las armas en Estados Unidos(4) http://www.lemonde.fr/ameriques/video/2016/01/06/les-larmes-d-obama-lors-de-la-presentation-de-son-plan-contre-les-armes-a-feu_4842368_3222.html 


La cámara está fija, no hay ningún efecto de puesta en escena. Obama evoca la ola de asesinatos en masa y de repente se para. Se enjuga una lágrima, silencio, un largo silencio tratándose de televisión. Después pronuncia esta frase: Everytime I think about those kids, it gets me mad. “Cada vez que pienso en estos niños (asesinados) eso me vuelve loco”, los subtítulos franceses traducen “me pone furioso”, es correcto, pero al evitar la traducción literal, mad/loco, me parece que pasa de puntillas por la cuestión: un hombre que además es Presidente de los Estados Unidos, llora y confiesa que eso le vuelve loco, o sea que ya no es dueño de sí mismo.

Un ligero zoom, no hay efecto. Parece un momento de pura contingencia. Un Presidente de los USA llora en directo y dice que las masacres le vuelven loco, ¡punto! Pero los comentarios se contradicen, no están en oposición respecto al fondo del discurso, pero pretenden saber si Obama representa una comedia o no. Y la gran mayoría de ellos, que he leído en youtube, en Le Monde, l´Observateur y 20minutes, piensan que hace comedia. Al mismo tiempo este video se “repostea” millones de veces, y acumula millones de “like”.

En los tres primeros casos, las reacciones nos muestran que el fondo se interroga demasiado poco, la cuestión de la verdad no se plantea. Lo que supone un problema es la forma, en la medida en que produce un efecto en el cuerpo.

En el último caso, cuando no estamos en el marco de un documental, sino de una imagen que se basa en una casualidad, y a la que nos deberían hacer adherirnos más fácilmente, se produce lo contrario. Los comentaristas no creen en ello. “Actor´s Studio” dicen unos, “político trabajando” dicen otros. 

Ahí donde hay una forma, una puesta en escena, no se cuestiona el fondo, se discute la forma y su impacto. Por contra, me parece que hoy ya no se cree en las imágenes. Se puede traficar con todo. La cuestión ya no es saber si la información es verdadera o no, si está comprobada o no. La información está íntimamente mezclada con la comunicación y todo el mundo lo sabe. Entonces, se diga lo que se diga, cualquiera que sea la forma que se le de no se cree en ello.

Tuve ocasión de decirlo(5), la comunicación no funciona, pero no se puede ignorar. Es la inmensa victoria de la teoría del complot, incluso los que no creen en la teoría del complot desconfían de las informaciones convertidas en mensajes. De pronto, nos autorizamos con más facilidad a creer cuando el hilo es visible. Las imágenes del 11 de septiembre han sido puestas en duda por los conspiradores, pero la emoción está presente ante el 9.11 de Michael Moore. Es decir, que la imagen cuando se anuncia como construida, como artificial, ya sea como ficción o en documental, provoca la emoción y sostiene la creencia. Cuando la imagen –el 11 de septiembre, Obama que llora y muchas otras- parece captar lo real, lo que surge hoy es la duda, la incredulidad. 

El choque, es darse cuenta de que hoy, el descubrimiento es un saber generalizado en el espectador, un “ça voir” (NT). Ya no se cree en la imagen anónima que pretende ser una transcripción directa de lo real. Por el contrario, en el documental de Vanina Kanban, repercute en su cuerpo, ella lo pone en escena, tanto como en juego, lo expone, y esta imagen que sabemos construida vuelve su objeto creíble. Porque su objeto está sostenido por un cuerpo, el cuerpo de aquélla que escenifica su estilo, el de ella.

Traducción: Fe Lacruz

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NT:
-El título original del artículo, Aux larmes citoyens, juega con la homofonía larmes/armes (presente este último en la letra del himno nacional francés : “Aux armes citoyens…” ). Esta homofonía no existe en castellano.
-Telescopage en el original
-Noir désir: Grupo de rock francés, fragmento de la letra de una de sus canciones.
-Ça voir: juego con la homofonía entre “ ça voir” y “savoir” Eso a ver y saber.

Notas:
1 Wajcman, G., L’œil absolu, Denoêl, Paris, 2010
2 Noir Désir, L’homme pressé, album 666.667 club, 1996
3 Engrenage: La France face au terrorisme. Présentation du documentaire, site de France5.
5 Dupont, L., C’est la faute à la pub, La Cause du Désir n°88, Octobre 2014.

13 de mayo de 2016

IPLA: O Mundo - Visto pela Psicanálise. Nº 147. COMER, DANÇAR E AMAR, por Claudia Fabiana Jesus


Diante de um tropeço, do contato com sua estranheza, Judith se responsabilizou e inventou um jeito mais autêntico de ser, rompeu com a expectativa dos outros e se arriscou em escolhas singulares.

Judith, 16 anos, filha única, foi trazida em meu consultório pelos pais, ambos professores, com diagnóstico de fobia. Segundo os pais ela teve um “surto” na escola quando uma professora ridicularizou e humilhou sua melhor amiga. Após este episódio ela não conseguiu mais retornar à escola e desenvolveu os sintomas de fobia escolar, depressão e crise de pânico. 

O “surto” provocou um descompasso na vida de Judith. Ela passou a não se reconhecer mais, se perdeu de si e do que julgava conhecer de si mesma. Emergiu um estranho de si que ela não conseguia suportar. Na primeira entrevista ela me disse: “Eu estou estranha, me sinto esquisita, não me reconheço”. Intervi: sim, esta estranha também, é você.

A demanda dos pais ao tratamento era para ela voltar à escola. Afinal, filha de professores como não ser uma aluna exemplar? Judith apresentava grande apatia, sinais de melancolia, tristeza profunda, inapetência, perda de peso, com excesso de sono e fobia escolar. Iniciou a análise e, neste período, como alternativa para não interromper os estudos, começou a ser acompanhada com tutoria da escola, fazia as matérias em casa e os pais levavam à escola.

Ela estava sendo pressionada para voltar à escola, era o resultado esperado pelos pais em relação à análise. Em uma das sessões afirmou: “Eu não consigo mais ir à escola”. Pergunto: “o que faz você acreditar que não consegue ir?” “Não é que eu não consiga, eu não quero ir”! Ouviu-se, surpresa. 

Dizer o que queria, no caso, o que não queria, aos seus pais e no que isso os desapontava na expectativa do seu brilhantismo intelectual, se responsabilizar por seus estudos e marcar uma posição em relação a suas escolhas, foram os movimentos iniciais de Judith em análise. Um dos seus primeiros movimentos foi frequentar aulas de balé. A dança foi um caminho de expressão que ela encontrou. A timidez, o medo do ridículo, o olhar do outro e seu julgamento, foram temores que ela foi ultrapassando nessa experiência com a dança. Ao final de uma das sessões disse: “perdi o meu rebolado na escola, mas, encontrei-o na dança”.

Judith terminou o ensino médio no programa de inclusão para alunos com problemas emocionais e psiquiátricos. Apesar do diagnosticado, que lhe dava o benefício do programa e marcava a etiqueta da doença, não se acomodou e nem paralisou. Do seu “surto”, retirou o maior saldo, do contato com sua estranheza, a responsabilidade de inventar um jeito mais autêntico de ser, rompendo com a expectativa de filha e aluna perfeita e se arriscando em escolhas singulares. 

Ao final daquele ano, com 17 anos, prestou vestibular e entrou para a faculdade de gastronomia, retornando à sala de aula sem problemas de medos ou fobia escolar. Formou-se. Continua fazendo balé e abriu em um buffet. Cuida da preparação de eventos e festas, confecciona doces, salgados e administra com prazer. Ainda em análise, hoje, com 22 anos, busca cultivar em seu trabalho e na dança a arte na vida. Judith, come, dança e ama.

11 de mayo de 2016

La apología de Lacan, por Jacques-Alain Miller




El psicoanalista francés ha devuelto al psicoanálisis su valor subversivo. Hizo de él más que una terapia, una filosofía que combina poesía, rigor y libertad de palabra.

De acuerdo a Émile Jalley, quien recientemente publicó un compendio sobre el psicoanálisis en Francia hoy (La Psychanalyse et la psychologie aujourd’hui en France, Vuibert), éste se encuentra ilustrado por “una treintena de creadores de primera línea”. ¡Uf! ¿Cómo hacer justicia a este gentío? Lo más simple es buscar el árbol propio que no nos deja ver el bosque. Existe: es Lacan. Desde hace medio siglo, la pregunta “¿está ud. a favor o en contra de Lacan?” resume al psicoanálisis francés en su conjunto. Incluso su muerte (el 9 de septiembre de 1981) nada ha cambiado.

En los años ’20 y ’30, muchos en Francia se impacientaban por el espíritu germánico extendido en la obra de Freud, se esperaba que saliera el sol del genio latino y que disipara las brumas del Norte. El joven Lacan, nacido en 1901, era él mismo germanista y sin duda el único en Francia que conocía su Freud como la palma de su mano. Ya se lo reprochaba por no escribir como es debido, sino a lo alemán. André Breton viajó a Viena en 1921. Decepción: “casa de apariencia mediocre”, “ancianito sin facha”, “no le gusta mucho Francia”, “pobre consultorio de médico de barrio”. Lacan se abstuvo de hacer lo mismo; se contentó con enviar su tesis de psiquiatría sobre “La paranoia de autopunición” (1931) a Freud, quien acusó recibo. ¿Existe el “psicoanalista a la francesa”? Hay que considerar lo extranjero para discernir sus rasgos. El analista inglés es un empirista; solo conoce el caso singular, es dado al escepticismo con respecto a las ideas generales y, ante todo, a los extraños hallazgos de Freud. El analista americano también es un empirista, pero cientificista en este caso, padece enormemente que los resultados de la cura no puedan ser datos de prueba respaldatorios, “evidence-based”; deposita sus esperanzas en las neurociencias. En cuanto al analista francés, se lo considera un letrado y un sutil lector de Freud; se lo encuentra arrogante; en resumen, es un lacanoide, una imagen de Lacan, pero más refinado que el original. 

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