19 de junho de 2018

The Lacanian Review 5 - From NLS
Delights of the Ego

Caros amigos, segue o último número da revista The Lacanian Review: Delícias do Ego
Chers amis, voice le dernier numéro de la revue The Lacanian Review: Délices de l'Ego
Cari amici, ecco l'ultimo numero di The Lacanian Review: Delizie dell'Ego


ENGLISH

Punch line
Amazing! Freud’s good old Ego has become the star of the net: a symptom of our times, as Lacan anticipated. Ego as symptom, delights of the ego, ego at the end of analysis… with the compass of Lacan's "Joyce-the-Symptom", these readings are necessary in a chaotic world where the Ego is campaigning to replace the Father

Presentation
Issue 5 of The Lacanian Review is about to come out!
It is amazing! 
First, because of its theme: the EGO, the self. Yes, you've read correctly! The good old Ego, which we got from Freud but which has become the star of our modernity. From selfies to social networks, it's holding forth, babbling on. It "expresses" itself unashamedly, without compunction. It opines, judges, without ever stopping watching: in short, it's become a symptom, which is what Lacan had anticipated in his Seminar XXIII by means of his clinical approach of the work of Joyce. 
Second, because of its contents. TLR 5 includes Lacan's conference "Joyce-the-Symptom", translated for the first time in English. With it, we publish the reading that Éric Laurent gave of it in Dublin, at the NLS Congress. And Ego-symptoms, Ego-delights, Ego at the end of analysis, without forgetting Lacanian Politics, which is more necessary than ever to orient ourselves in a chaotic world, in which the Ego is campaigning to replace the Father.

FRANÇAIS

Accroche
Épatant! Ce bon vieil ego, qui nous vient de Freud, est devenu la star des réseaux : un symptôme de notre époque. Lacan l’avait anticipé. Ego symptôme, ego délices, ego en fin d’analyse… Une lecture lacanienne plus que jamais nécessaire pour s’orienter dans un monde chaotique où l’ego candidate pour remplacer le père.

Argumentaire
The Lacanian Review lance son 5e numéro : « Delights of the Ego ». 
Épatant !
Son thème d’abord : l’EGO, le Moi. Ce bon vieil ego, qui nous vient de Freud, est devenu la star de notre modernité. Des selfies aux réseaux sociaux, il pérore. Il s’exprime sans complexe, tranche, juge, sans cesser de se regarder : bref, il est devenu un symptôme de notre époque, ce que Lacan avait anticipé lors de son Séminaire XXIII par l’approche clinique de l’œuvre de Joyce.
Son contenu aussi : TLR publie la conférence de Lacan « Joyce le Symptôme », traduite en anglais pour la première fois, accompagnée de la lecture qu’en proposait Éric Laurent au congrès de la New Lacanian School à Dublin. Ego symptôme, ego délices, ego en fin d’analyse, sans oublier la politique lacanienne plus que jamais nécessaire pour s’orienter dans un monde chaotique où l’ego candidate pour remplacer le père.

18 de junho de 2018



Escola Brasileira de Psicanálise
Annual meeting: The Fall of Phalocentrism
See interview with Marie-Hélène Brousse 
in the link below:

https://www.youtube.com/watch?v=HvMzXczePiU

French with subtitles in portuguese

17 de junho de 2018

Interview GUSTAVO DESSAL

Consejo de psicoanalista: no caerás en la trampa de repetir sin diferenciar

Caros amigos, segue uma interessate entrevista com Gustavo Dessal, da ELP
Dear friends, here we have an interesting interview with Gustavo Dessal, from ELP
Chers amis, voici une intéressante interview de Gustavo Dessal, de l'ELP

Entrevista a Gustavo Dessal, El caso Annepor Héctor Pavón
La historia personal y profesional del psicoanalista Gustavo Dessal es compleja e interesante. En 1982 partió hacia Madrid donde se dedicó al psicoanálisis: “Fue una decisión de vida, quería hacer una experiencia, era un deseo ya muy juvenil, desde la adolescencia, y me establecí en Madrid. En los 36 años que vivo allí debo haber realizado 100 viajes a Buenos Aires. Me formé aquí, me fui graduado y allí me establecí y seguí formándome en París”. Allí, Dessal se vinculó con la Asociación Mundial del Psicoanálisis, se analizó en París y asistía a algunos cursos en la Escuela de la Causa Freudiana, la que fundó Lacan. Eric Laurent ha sido su supervisor y Miller su analista. Con ambos mantiene una cordial relación.
Dessal atiende a pacientes de toda España y de algunos países cercanos del resto de Europa. Da clases en Bolivia, Brasil, Inglaterra, Irlanda, Francia, Italia, Estados Unidos, Rumania. Vino a nuestro país a presentar El caso Anne (Interzona). “Se trata de un caso real que escuché exponer a un colega en un seminario que yo estaba dictando. Fue tan conmovedora la historia de la paciente, el tratamiento y la manera en que mi colega lo había ido conduciendo, que decidí llevarlo a la ficción. Es el principio… hay una segunda entrega ya lista, veremos si el personaje, el del psicoanalista, el doctor Palmer, se convierte en una saga”.
–En el consultorio surgen muchas historias...
–Los pacientes son una fuente inagotable de historias, relatos e ideas y uno tiene como analista un acceso a la intimidad de las personas, un acceso muy privilegiado, muy particular, una intimidad con la cual al mismo tiempo uno tiene una distancia. Porque no es una intimidad donde haya una complicidad, ni una reciprocidad, sino que más bien uno es el testigo y el receptor de muchas historias. Por supuesto, podrían dar lugar a innumerables relatos y novelas. Esta novela contiene microhistorias, las de otros pacientes, que ya son inventados. Los años de práctica clínica me facilitan un poco inventar los personajes.
–Señalás que esta es la primera novela desde una perspectiva lacaniana...
–Sí. Hay muchas historias que se han escrito alrededor del tema, muchas novelas. Hay una paradigmática, que es El lamento de Portnoy, de Philip Roth. Un monólogo de las sesiones de un paciente. Quizás la particularidad de esta sea que, dentro del campo del psicoanálisis en general, donde existen distintas corrientes y escuelas, no se había hecho una novela en la que el personaje del psicoanalista tiene explícitamente una orientación lacaniana.
–¿Y cómo compusiste a ese analista?
–El doctor Palmer va explicando al lector profano en la materia, a través de un monólogo interior sin términos técnicos, con metáforas poéticas, en qué consiste el psicoanálisis, cuál es la particularidad del psicoanálisis lacaniano.
–¿Qué ventajas tiene un psicoanalista sobre un narrador en cuanto a la caracterización de los personajes?
–Yo creo que son los grandes escritores los que son capaces de hacer eso. En ese sentido, los psicoanalistas no tenemos ninguna ventaja. Sí puedo decir que mi experiencia clínica me sirve. Hay grandes escritores como Coetzee o Sebald que recrean personajes con una precisión, no solamente literaria, sino también desde el punto de vista clínico. Uno se pregunta cómo es que esta persona posee conocimientos tan agudos para poder plasmar algo de una manera tan rigurosa. Freud decía: “El genio poético siempre nos lleva la delantera”.
–¿Qué desafíos en particular te planteó caracterizar a Ana?
–El núcleo central está avalado por el relato real. La acción transcurre en Boston. El desafío era cómo transmitir el sufrimiento de esta mujer, que muestra a una persona que padece, por transmisión familiar, el traumatismo de unos padres que sobrevivieron a un campo de concentración. Bueno, ese trauma familiar genera una onda expansiva que se traslada a la descendencia, que es un tema bastante trabajado ya por el psicoanálisis, la perpetuación de ciertos traumas en los hijos de supervivientes, o hijos de desaparecidos, o de soldados de Malvinas...
–¿Ella puede sobrevivir a su madre?
–Lo interesante es que la paciente recibe la devastación en la que queda su propia madre. La perturbación clínica del caso está vinculada con la historia tremenda de la madre. La trama es compleja y, como hoy el lector exige mucha acción, la novela contiene un suspenso permanente, se va develando poco a poco, como si se tratase de una intriga. Algunos hilos que la paciente va descubriendo a lo largo del trabajo de la cura la llevan a una “solución”. Cuando hablamos de solución, no me refiero a que la paciente llega a curarse de la problemática, sino que encuentra un modo de reconducir su vida. Eso da un poco la medida de la particularidad que tiene el psicoanálisis lacaniano, donde la cura no se alcanza por el hecho de haber conquistado una serie de referentes ideales de “normalidad” o de “adaptación”. Se trata de utilizar los recursos del sujeto para que él pueda encontrar la solución que para esa persona en concreto tiene una validez. Aunque esa solución pueda parecer extraña, extravagante… no es compatible, no se puede extender. Lo que ha valido para esta mujer seguramente no valdrá para otra persona. Y muchas personas considerarán que la salida que ella encuentra es bastante extravagante.
–La novela posee fondo y figura. El caso y el contexto, no sólo del pasado, sino también del presente. En donde aparece por ejemplo el racismo…
–Exactamente, sí.
–Entonces, ¿qué problemáticas del contexto, problemáticas sociales, que podamos llamar novedosas, sí llegan al consultorio?
–La problemática más habitual, eso es un clásico, es siempre la vida amorosa. Siempre en la vida amorosa se producen los mayores traspiés, los contratiempos… hay algo en ese aspecto que el psicoanálisis estudia como una especie de falla geológica originaria, en lo que respecta a la vida sexual, la vida amorosa. Siempre es allí en donde tarde o temprano todo recae.  Con esto quiero dejar en claro que yo soy una persona que tengo una posición totalmente crítica, pero al mismo tiempo de aceptación absoluta respecto de la tecnología. La idea de repudiar la tecnología, o de soñar con mundos utópicos de retorno romántico a épocas pretéritas, me parece absurda. Aquí en Buenos Aires compartí unas horas de conversación con un grupo de ingenieros que me convocaron para hablar de este tema. También había gente de filosofía. Analizamos la problemática de que la gente cada vez tiene menos capacidad para confrontar la vida social de forma directa. Siempre hay una mediación de instrumentos tecnológicos, incluso para conocer personas, para hacer amistades, parejas, para buscar partenaire sexual. En todo surge la mediación técnica, que pareciera dominar todo, y también hace que para muchas personas, después, el encuentro real, la vida offline, se convierta en un problema. Hay personas que verdaderamente tienen dificultades para manejarse en el mundo fuera de Internet. Al mismo tiempo, debo decir que, bueno, eso es materia de otro tema; claro, la diferencia entre el mundo real y el mundo virtual es cada vez menos clara, es un límite que se va borrando. La idea de que uno se puede desconectar, aunque sea unas horas al día, todavía parece algo imposible. Había una frontera que antes era muy clara, es decir, yo apagaba la computadora y estaba fuera del mundo virtual, pero ahora ya no es tan sencillo. Yo estoy siendo registrado, geolocalizado, la huella digital se registra en todas partes. No hay resquicio de la existencia en donde no vayas dejando a tu paso una huella.
–Me llamó mucho la atención el papel del analista como asesor forense. ¿Esto es posible?
–En realidad, no. Esto sí que es ficción pura. No existe en Estados Unidos y que yo sepa en Europa tampoco. Los forenses suelen ser psicólogos o quizás puede haber algún psicólogo o psiquiatra con formación psicoanalítica. Palmer tiene una amistad personal con un juez, el juez lo elige a él un poco como consejero. Porque tampoco es que el testimonio del doctor Palmer tenga total validez. Es más bien oficioso, son sugerencias del doctor Palmer al juez. Hay una amistad personal en la que el juez establece cierto criterio, pero no está tratada en el libro la idea de que él presenta verdaderamente un informe ante un jurado, como testigo forense del caso, sino que es una especie de relación informal que se establece por amistad.
–Vos señalás que “no se puede hablar de curación en este caso”. ¿Cómo salimos de esta situación? Teniendo en cuenta este cruce de ida y vuelta entre ficción y realidad, ante un paciente así, ¿cuál sería el horizonte de esperanza hoy?
–Eso es extremadamente variable. Tengamos en cuenta que el caso reviste gravedad en cuanto a la problemática, a la desestructuración existencial de esta mujer. No todos los pacientes se presentan de esta manera. Algunos llegan peor todavía, por supuesto, y otros con los problemas de la mayoría de todos los seres humanos. Por eso el concepto de cura, de curación, no responde a un estándar. Sino que es lo que cada uno puede encontrar como fórmula personal. El paciente tiene que encontrar su ecuación personal de cómo resolver situación. Resolver quiere decir que algunas de las cosas que padece la gente, mediante el psicoanálisis, se consiguen erradicar, muchas otras se consiguen atemperar y otras más se consigue que el paciente pueda tramitarlas de un modo que le haga sufrir menos, y que sus síntomas tengan consecuencias menores. Que los pacientes se sepan manejar con sus síntomas. Porque, primero, para nosotros, y dentro de lo que es el campo lacaniano, la idea de normalidad no existe.
–¿Qué significa que no existe?
–No hay una norma. La normalidad es una invención ideológica, que además está dirigida en cada momento histórico por un discurso determinado predominante. En la realidad no hay nadie normal. Por supuesto, dentro de esa anormalidad que nos afecta a todos y cada uno hay grados, distinciones, hay modos singulares de ser anormal. Hay anormalidades que hacen que la vida para una persona sea insoportable, y muchas veces para los que lo rodean también, y hay anormalidades con las cuales la gente puede más o menos convivir, y los que lo rodean también. Cuando eso se vuelve muy incompatible con la vida de la propia persona, y con el entorno, ahí es donde nosotros intentamos hacer algo. El doctor Palmer en ningún momento intenta normalizar o normativizar a la paciente, en ningún momento intenta conducirla en una determinada dirección. Va ayudándola a que ella pueda encontrar la salida en el laberinto en que se encuentra atrapada. Primero, volver a despertar nuevamente al deseo de vivir.
–Me había impactado mucho esto que escribís en el libro, un pasaje donde se habla de ella: “Esta mujer es capaz de realizar construcciones asombrosas, de un rigor imposible de derribar”, y después dice: “La culpa no les concede el derecho a curarse, su profunda destructividad se dirige tanto a ellas mismas como a los terapeutas, el odio hace presa de su propia existencia y de las demás y resulta prácticamente imposible desalojarla de su infierno. Ella ha creado su propio campo de concentración... ”.
–Sí, efectivamente. El sentimiento de culpa es uno de los problemas clínicos más frecuentes en nuestra tarea. El sentimiento de culpabilidad al mismo tiempo tiene distintas intensidades, y responde a resortes distintos dependiendo de una serie de factores, como el diagnóstico del paciente. Es importante que la función de la culpa esté instaurada y establecida en un ser humano, si no hay culpa, entonces no hay límite. La culpa opera al mismo tiempo como límite. Pero cuando esa culpabilidad se libera de un cierto marco, se puede convertir en algo devastador. La culpa no es lo mismo que el remordimiento. El remordimiento es aquello de lo cual somos conscientes: cometemos un hecho, nos arrepentimos, nos sentimos mal con nuestra propia conciencia y sufrimos de ciertos remordimientos. Pero la culpa es algo muy complejo, porque en muchos casos el paciente no tiene verdaderamente conciencia de ella. Por eso Sigmund Freud habla de algo muy curioso, que es del sentimiento inconsciente de culpabilidad, lo cual es una especie de oxímoron. Cómo puede haber un sentimiento que sea inconsciente. Por definición, el sentimiento es algo que uno experimenta conscientemente. Freud dice que la acción de la culpa se revela a través de la necesidad de castigo. Con frecuencia las personas hacen cosas de forma no intencionada pero inconscientemente se ven llevados a cometer acciones que los van a llevar al autocastigo y al fracaso.
–¿Y qué clase de culpa sufre Anne?
–Esta mujer sufre de una culpabilidad trasmitida por la madre, porque es la madre la que no puede soportar la vida, mientras que el padre ha conseguido aceptar su condición de superviviente y resolver algo de la culpabilidad de haber sobrevivido. La madre no puede y se lo transmite a la hija. La hija es una mujer recorrida por la lógica de su existencia y por lo tanto todo lo que hace de alguna forma la va a llevar al fracaso. Ella, que además se consideraba una madre ejemplar, y como tal era esa función la que le daba un cierto sostén en la vida, se encuentra con que sus hijas le devuelven una visión completamente distinta, y al verse desalojada de esa función que para ella era tan esencial, ahí es donde se produce el gran cataclismo de su vida.
–En una entrevista decías que el amor nos lleva a la repetición. Pero ¿sabemos, podemos saber, diferenciar?
–La repetición es una ley inexorable a la que los seres humanos estamos sometidos. Estamos verdaderamente “programados” desde el inconsciente a repetir. Bueno, eso quiere decir que las repeticiones se distinguen, digamos, entre dos tipos. Hay repeticiones que nos producen placer, nos gusta volver a los mismos lugares, tener nuestros pequeños rituales, son las repeticiones vinculadas a lo que conscientemente asumimos como placentero. Que queremos que se produzcan. Y después están las repeticiones con las que de forma involuntaria e inconsciente nos tropezamos. Salen de un tipo de elección amorosa para volver a encontrarse con la siguiente, que va a ser exactamente igual, o peor. Gente que repite elecciones, fracasos, que se hace echar en todos los trabajos. ¿Sabemos diferenciar? Sí, evidentemente también sabemos diferenciar conscientemente. Con la conciencia podemos establecer diferencias, pero es muy interesante, esto se presenta muchísimo, la gente que llega y dice: por fin he encontrado una pareja distinta, o un ambiente de trabajo distinto, o por fin ya he encontrado el camino laboral en el cual enfocarme, esta vez las cosas van a ser distintas, y al poco tiempo, aunque las circunstancias en apariencia eran diferentes, esa persona, digamos, se lleva verdaderamente el chasco de darse cuenta de que otra vez se ha vuelto a repetir la mala elección. Desarticular ese aspecto que Freud llamaba demoníaco de la repetición es algo muy difícil, eso no se puede realizar de una manera espontánea. Ahí el análisis interviene y no siempre con éxito. Es importante dejar claro que el margen de nuestra acción también tiene límites, o sea, podemos lograr cosas importantes para muchas personas, también con ciertos límites, y también hay casos en donde el margen de acción es muy pequeño. A veces ese mínimo margen de acción es mejor que nada.
–¿El psicoanálisis es la cura?
–Debo dejar claro que, por supuesto, me dedico al psicoanálisis porque es aquello en lo que confío, en lo que creo, en primer lugar para mi propia vida. Como sabrás, los psicoanalistas hacemos un trayecto de análisis personal muy largo, somos nosotros nuestros primeros pacientes, comenzamos nuestra formación como pacientes. Por lo tanto, es desde esa posición desde donde defiendo el psicoanálisis como una orientación clínica fundamental. De todos modos, respeto que evidentemente existan otros enfoques, otras corrientes, otras maneras, que pueden ser rigurosas, pueden ser serias, y que también pueden aportar ayuda valiosa a muchas personas.

13 de junho de 2018

Caros amigos, Dear friends, chers amis,

Aqui está a apresentação das próximas jornadas da EOL
Here is the presentation of the next EOL annual meeting
Voici l'argument des prochaines Journées de l'EOL


Argumento completo

El título de nuestras Jornadas nos invita a una elaboración colectiva sobre la relación del psicoanálisis con las identificaciones y a una actualización de sus problemas y paradojas.
Identificaciones y Discordia
Comencemos interrogando la relación entre identificaciones y discordia. Jacques Lacan nos orienta sobre el lugar de la discordia en 1953 como una elección forzada del analista, no solo en la cura sino también en la ciudad: "Que conozca bien la espira a la que su época lo arrastra en la obra continuada de Babel y que sepa su función de interprete en la discordia de los lenguajes."[1] Es decir que no solo indica que el analista se sitúe en su época conociendo el espiral de su tiempo, sino que sea intérprete de la discordia, ya que lo discordante anida en la imposible identidad del ser hablante que las identificaciones no resuelven.
Podemos preguntarnos entonces si será el vacío de identidad y su réplica en los vínculos, la espiral implacable para un analista. De este modo, dejarse arrastrar por la obra de Babel, puede ser leído con Jacques-Alain Miller[2] como la pérdida de la ilusión de una lengua sin malentendidos. Es por eso que su referencia no será la concordia sino la discordia estructural de las lenguas múltiples, públicas y privadas, que habitan el lenguaje y aún, en un mismo sujeto promoviendo su división.
Desde esta perspectiva, la dialéctica vacío-discordia lenguajera es el par que nos permitirá indagar las identificaciones, los vínculos, las creencias y las nominaciones, tanto en una cura analítica como en los discursos que agitan la polis.
Las identificaciones comenzaron a ser elucidadas por Lacan como discordia fundamental entre prematuración y la imagen unificada del semejante. Pasión narcisista de "yo soy el otro", que se distingue de la causalidad significante como fundamento de toda identificación.[3]
Así, partiendo de la lógica imaginaria con su dialéctica de exclusión, "o él o yo", el núcleo discordante entre la imagen y el ser se desplazó a la incidencia perturbadora del falo, y luego, en el Seminario de La Ética, al prójimo como núcleo éxtimo de "esa insondable agresividad"[4]. Resultaría interesante examinar esta raíz agresiva del proceso identificatorio, que a posteriori nos conduce a estudiar la vecindad amenazante de un goce Otro como fuente segregativa.
Frente a esta dimensión de la discordia de las identificaciones, ¿cuál debe ser la orientación analítica? ¿Solamente la de "guardián de lo simbólico"? ¿O es necesario el paso que implica conjeturar que la identificación al sinthome sería el único reaseguro frente a la aspiración de reducir al Otro a uno mismo?
Vínculos
Miquel Bassols[5] nos ofrece una vía para interrogar de manera radical la naturaleza del vínculo social más allá del análisis freudiano en "Psicología de las masas..", revitalizando una pregunta trabajada en "El banquete de los psicoanalistas"[6]: ¿Es la identificación la base de todo lazo social? ¿Es posible un lazo social fundado en otro principio que las tres identificaciones clásicas de Freud?
Una respuesta a esta pregunta es lo que se puede constatar en los vínculos actuales pasibles de ser leídos no solo como fundados en la identificación a un rasgo Unario idealizado o al "pequeño bigote" como insignia de goce que congrega. En este sentido, el Seminario 17 nos induce a estudiar toda forma de vínculo ya no solo desde la identificación al Otro, sino desde el propio cuerpo como sesgo discordante. Porque el germen de toda articulación discursiva con el Otro no es el conocimiento del mundo ni la armonía representativa sino que es la marca de goce singular en el cuerpo. A su vez el cuerpo hablante testimonia sobre el discurso como lazo social que se inscribe en el.
Se desprende de ello otra elección forzada para el analista: la que se sitúa "entre la debilidad de la creencia en el acontecimiento de cuerpo o el delirio, perspectiva clínica y política ya que limita en ambos campos las pretensiones del Amo."[7] Es decir, o se orienta por la referencia de lo imposible de dominar (en el inconsciente o en lo social) o delira. Por lo tanto, ¿habrá otra elección posible para el analista y su lectura de los vínculos de su mundo? Porque se trata ahora de vínculos afectados por nuevas discordias entre cuerpo e imagen, así como nuevas formas de identidad sexuada, de parentalidades y de amores líquidos.
Asímismo la relación analizante-analista tomada como vínculo puede ser un terreno propicio, como Lacan lo señalaba ya en "La dirección de la cura."[8] para su deslizamiento al ejercicio de un poder. El lugar de los Ideales y las discordias identificatorias entre analizante y analista, ¿siguen siendo cuestiones vigentes para orientarnos en la práctica analítica de hoy?. En otros términos, ¿sigue siendo una elección ética inexorable del acto analítico el desapego de las propias identificaciones para operar sobre el goce singular? Y por otro lado, cuando el analista debe decidir cada vez si conmover o no las identificaciones que sostienen para un sujeto los "vínculos del inconsciente", ya sea con el Otro fantasmático o con el partenaire síntoma, ¿cómo afecta esto a "su juicio más íntimo"?[9]
Creencias
La discordia es tanto un efecto como la fuerza propulsora de las creencias. Es la enseñanza de Freud a partir de "Moisés y la religión monoteísta", lo que Lacan llama su último mensaje. Último mensaje que pone en tela de juicio la idea freudiana de la religión como una ilusión que finalmente caería ante la fuerza de la razón ("El porvenir de una ilusión"). Allí Freud demuestra cómo la religión del Uno, de Un Dios que no deja de escribirse como traumatismo[10], como acontecimiento inasimilable del asesinato del gran hombre, se funda en un asesinato que podemos leer como operador estructural. Se trata de una mortificación de goce necesaria para la vida, pero que al mismo tiempo da lugar a un goce imposible de simbolizar que constituye el fundamento de toda creencia. Detrás del único Dios hay lo múltiple, un Dios del significante y un Dios del goce. ¿Podrá esta lectura permitirnos despejar los fundamentos de los fanatismos y sus efectos? El Credo quia absurdum[1]1 de Tertuliano que Freud recuerda en su texto puede ser una clave para ello y para pensar de dónde extraen su fuerza las discordias políticas.
Vivimos en una época en la que convive la declinación de los semblantes tradicionales junto con ideologías e ideales sostenidos en el nombre del padre. Esto da lugar al ascenso de creencias fundamentalistas religiosas de todo tipo, de segregación y racismo, cuyos efectos podemos rastrear en nuestra clínica cotidiana.
En este sentido, Lacan nos advirtió de otra discordia: ciencia-religión. Ante el avance mortífero de los algoritmos sinsentido de la ciencia, la religión ofrece una potente promesa de bienestar y salvación por medio del sentido y la renuncia al goce. La simple creencia en un poder absoluto es terapéutica. Sin embargo, ¿dicha discordia es real o aparente? Jacques-Alain Miller llamó una vez "bioteología"[12] al modo en que donde la religión y la ciencia pueden darse la mano.
No obstante, entre la religiosidad narcotizante y la ilusión científica de dominar lo real, el psicoanálisis incita a un efecto de despertar. del sentido, del "Un real" del parlêtre. Aunque el acto de fe está en el principio de su acción, ha sido siempre la apuesta de Lacan no ritualizar la experiencia analítica e ir más allá del padre, es decir, de la religión. Eso implica dejarse engañar por lo real pero haciéndose incauto del padre: etre dupe.seguir creyendo en el inconsciente. Es lo que propone hasta el final de la experiencia analítica, haciendo la prueba del encuentro con lo imposible de la relación -la discordia- entre los sexos. Es crucial para los analistas poder captar las consecuencias que pueden advenir hoy de una elección ética de sostenimiento de la creencia en el síntoma, en lo que no anda, en el inconsciente, es decir en las condiciones subjetivas para ser "analizante". Y por otro lado, interrogar otras declinaciones de la creencia en nuestra practica: ¿qué estatuto tiene hoy creer en el padre o increer en él? o ¿creer en La mujer o creer en ella como síntoma? ¿Y qué implicancias puede tener "creer en elsinthome"?
Nominaciones
La nominación esta soportada en el acto de decir y será más allá de su condición de semblante, lo que anude sentido y real. Se trata siempre de una nominación fallida que no alcanza a nombrar todo lo real y que a su vez traza un borde de vacío, produce un agujero en la dimensión del sentido.
La discordia de las identificaciones expresa esta impotencia de lo simbólico para fijar lo real. De este irreductible proviene la función de nominación, que Jacques Lacan relaciona no solo con el anudamiento de las consistencias del hablante sino a los individuos entre si ejemplificando con la serie: pareja sexual, nominaciones de la Escuela y el Cartel.[13]
Esta relación entre simbólico y agujero nos invita así a indagar diversas modulaciones de nominación en el discurso imperante: paternas y no paternas, así como el "ser nombrados para" que deviene de un orden de hierro, desamorado y catastrófico.[14] Ésta última, junto con "hacerse un nombre" podrá ser interpelada en algunos casos, en su función de estabilización.
Podemos explorar entonces los distintos nombres de la singularidad de goce que produce el recorrido de un análisis: nombre de síntoma, de fantasma, de goce, o de sinthome, así como estudiar las relaciones y diferencias entre la función de nominación y el anudamiento.
Queridos colegas, esperamos que a partir del affectio societatis de nuestra comunidad podamos reconstruir juntos el hilo de Ariadna del título de nuestras jornadas que aquí apenas esbozamos.
Para ello, ubicar la etimología del término discordia puede orientarnos: "dis": separación, "cordia": corazón, incitación a "separar corazones".
La separación es desalienante, y para la Orientación Lacaniana es esencialmente un lazo, un nuevo lazo, en este caso al deseo del Otro, no a sus significantes o sus Ideales. Durante las próximas Jornadas podremos escuchar de qué manera los practicantes de nuestra Escuela orientan las curas que "separan" a los analizantes de sus identificaciones, nominaciones y creencias, al tiempo que demuestran aquellos obstáculos con los que se encuentran y con los que se orientan. Y a los AE, en sus enseñanzas sobre lo que resta de las identificaciones una vez pasadas por la experiencia analítica.
Como bien sabemos, ". el psicoanálisis va contra las identificaciones del sujeto, las deshace una a una, las hace caer como las capas de una cebolla. Por ello, restituye el sujeto a su vacuidad primordial."[15] Lo que sin embargo no implica una renuncia absoluta, porque siempre es mejor alguna identificacion para protegernos de la locura.
¡Esperamos sus contribuciones!
Irene Kuperwajs y Gabriel Racki
Dirección Jornadas
NOTAS
  1. Lacan J, "Función y Campo de la palabra", Escritos 1, Siglo XXI, Buenos Aires,1985, p. 309
  2. Miller J-A., Curso 24-6-2017 , Publicaciones on line EOL
  3. Lacan J, "Acerca de la causalidad psíquica", Escritos 1, Siglo XXI, Buenos Aires, 1985, p.178 (la cita textual es "Le da fundamento una forma de causalidad, que es la causalidad psíquica misma: la identificación; ésta es un fenómeno irreductible")
  4. Lacan J, El Seminario 7, La Ética del psicoanálisis, Paidós, Bs As, 1990, p. 225
  5. Bassols M., "La imposible identificación del analista", El Caldero de la Escuela Nro 26, EOL, 2017
  6. Miller J-A., Curso 1989-1990, El Banquete de los analistas, Paidós, Buenos Aires, 2000, p. 181.
  7. Laurent Eric, "El inconsciente es la política hoy", LQ n° 518
  8. Lacan J, "La dirección de la cura.", Escritos 2, Siglo XXI, 1985, Buenos Aires, p.566
  9. Íbid , p.567
  10. Miller J-A., Curso 2002-2003 , Un esfuerzo de poesía, Paidós, 2016, Buenos Aires, p.286-287
  11. "Creo porque es absurdo". Freud S, Moises y el Monoteísmo,vol XXIII, Amorrortu, Bs As, 1976, p.81
  12. Miller J-A., Curso del 28/01/04.
  13. Lacan J, El seminario 22, RSI, en la lección del 15-4-75.(inédito)
  14. Lacan J, El seminario 21, Los no incautos Yerran, anunciado en clase del 19-3- 74. (inédito)
  15. "Entretien avec Jacques-Alain Miller", Cités, n°16, PUF, 2003, p. 112 citado en LQ cero-644 por E. Laurent. 


Dirección de Jornadas
Irene Kuperwajs y Gabriel Racki
Responsable Ejecutiva
Graciela González Horowitz
Comisiones
Secretaría: Lisa Erbin
Tesorería: Enrique Prego
Prensa y Difusión: Gabriela Basz
Web y Contenidos: Claudio Spivak y Laura Valcarce
Imágenes y Videos: Marcela Molinari
Locaciones y Sonido: Leticia Varga
Comisión de Lectura de presentación de trabajos: Virginia Notenson

8 de junho de 2018

ASOCIACIÓN MUNDIAL DE PSICOANÁLISIS - Permutación en la lista AMP-UQBAR


 
 
Queridos Colegas, queridos amigos de la AMP: 
 
Con este mensaje concluye mi tiempo de moderación de la lista de la AMP y de la Escuela Una. He retomado esta función que comenzó en el año 2000, transitoriamente hace unos meses. Luego de la triste noticia del fallecimiento de nuestra querida amiga y compañera Marta Davidovich que a partir de 2014 había permutado como nueva moderadora. Y que hasta el último momento supo mantener que las informaciones, los debates, las novedades de la AMP llegaran, con la rapidez y con la eficacia que caracterizaban a Marta, a todos los miembros y amigos de la AMP.
 
Este territorio de UQBAR, inspirado en el genio borgiano, vio la luz una noche de intercambios hace ya dieciocho años, entre Jacques-Alain Miller, nuestra inolvidable Judith Miller y yo mismo. Tuve el honor de ser su moderador durante catorce años. Y no puedo dejar de agradecer la confianza, la generosidad y la enorme libertad de acción que Jacques-Alain Miller deposito en esta moderación. La brújula fue siempre hacer de este instrumento un lugar donde el discurso analítico tuviera el sitio que le corresponde en este extraño, apasionante y sorprendente siglo XXI, tanto en el universo amplio del Campo Freudiano. Y más allá de él.
 
En la carta robada, concretamente en la Pag. 34 de los Escritos, Lacan se preguntaba: "¿Será necesario que la carta, entre todos los objetos, haya sido dotada de la propiedad de nulibiedad, para utilizar ese término que el vocabulario bien conocido bajo el título de Roget toma de la utopía semiológica del obispo Wilkins? Y efectivamente de esa obra utópica-semiológica Lacan rescata el neologismo: nulibiedad. Que no podemos dejar de leer entre ausencia y nulidad, aquello que irremediablemente escapa a la cotidianidad del sentido. Que por obvio, por estar ahí donde uno ve sin mirar o donde uno no se autoriza a ser mirado por ello. O también sobre aquello que uno cree leer y que en el instante mismo de leerse asiste a su evaporación. Lacan nos advierte sobre el estatuto siempre enigmático de la verdad, que allí donde uno pudiera creer en su representación no encuentra mas que los restos de un fracaso siempre vigente. El destino de la carta es siempre incierto. Pero tal vez lo más interesante de la cuestión es hacer, justamente de la incertidumbre letra. La que pueda formalizar un trazo en los inciertos litorales de los universos reales de TLÖN. 
 
En la nota al pie que Lacan hace corresponder a la cita sobre la nulibiedad destaca la referencia, escribe Lacan: "La misma a la que el señor Jorge Luis Borges, en su obra tan armónica con el phylum de nuestro discurso, concede un honor que otros reducen a sus justas proporciones [...]” Es así que desde muy temprano queda anudada esta alianza entre dos, ambos intuyen que el lenguaje no alcanza para dar consistencia a una clasificación del universo que no sea contingente, en la cual la causa siempre se fuga y que de la cual hace “falta conjeturar su propósito” escribe Borges. Encuentro fecundo que sin duda seguirá animando las vicisitudes de UQBAR en esta nueva época que inaugura. 
 
Nuestra querida colega de Sao Paulo Maria do Carmo Dias Batista será quien a partir de ahora, en una UQBAR renovada, nos hará llegar a cada uno, aquello que de la verdad nunca podrá ser del todo formalizada. Le deseamos lo mejor en esta apuesta cotidiana de mantenernos despiertos, para seguir ese hilo fundamental que es el Psicoanálisis de orientación lacaniana en un mundo que ha soltado a sus cachorros, hambrientos de pestes diversas y de un empuje, cada vez más inquietante, hacía los malditos destinos de la segregación. A ello seguiremos oponiendo el Campo Freudiano. 
 
Oscar Ventura
UQBAR-Moderación
 
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Chers collègues, chers amis de l’AMP
 
Avec ce message prennent fin mes fonctions de modérateur de la liste de l’AMP et de l’École Une. J’ai repris de façon transitoire cette fonction – commencée en l’an 2000 – il y a quelques mois, lors de la triste nouvelle de la disparition de notre si chère amie et collègue Marta Davidovich, qui, à partir de 2014, avait assumé cette fonction de modération. Jusqu’au dernier moment, Marta sut faire que les informations, les débats, les nouveautés de l’AMP arrivent à tous les membres et amis de l’AMP, avec la rapidité et l’efficacité qui la caractérisaient. 
 
Le territoire de l’UQBAR, inspiré par le génie de Borges, avait vu le jour une nuit d’interactions entre Jacques-Alain Miller, notre inoubliable Judith Miller et moi-même, il y a déjà 18 ans. J’ai eu l’honneur d’être son modérateur pendant 14 ans. Et je ne peux que remercier la confiance, la générosité et l’immense liberté d’action avec laquelle Jacques-Alain Miller envisagea cette modération. La boussole fût toujours de faire de cet instrument un espace où le discours analytique ait le lieu qui lui revienne dans cet étrange, passionnant et surprenant XXIe siècle. Aussi bien dans l’ample univers du Champ freudien qu’au-delà de lui-même.
 
Dans la Lettre Volée,  à la page 25 des Écrits précisément, Lacan se demandait : « Faut-il que la lettre, entre tous les objets, ait été douée de la propriété de nullibiété, pour nous servir de ce terme que le vocabulaire bien connu sous le titre du Roget reprend de l’utopie sémiologique de l’évêque Wilkins ? ». De fait, de cette œuvre utopico-sémiologique, Lacan a sauvé le néologisme nullibiété. Que nous ne pouvons pas ne pas lire comme entre absence et nullité, ce qui échappe irrémédiablement au quotidien du sens.
 
Evidemment, pour se trouver là où elle se voit sans regarder, ou là où rien n’autorise de la regarder. Ou encore, sur ce que l’on croit lire et, au moment même de le lire, l’on assiste à son évanescence. Lacan nous prévient sur ce statut toujours énigmatique de la vérité : là où l’on pourrait croire à sa représentation, l’on ne trouve rien que des restes d’un échec toujours actuel. Le destin de la lettre volée est toujours incertain. Néanmoins, peut-être que, le plus intéressant de la question soit justement de faire de l’incertitude, lettre. De celle qui puisse formaliser une marque dans les bords incertains des univers réels de TLÖN.
 
Dans la note de bas-de-page que Lacan fait correspondre à la citation sur la nullibiété, détachée dans la référence, Lacan écrit : « Celle-là même à qui M. Jorge Luís Borges, dans son œuvre si harmonique au phylum de notre propos, fait un sort que d’autres ramènent à ses justes proportions ». C’est ainsi que depuis fort longtemps est entrelacée l’alliance entre les deux. Tous deux ont l’intuition que le langage ne suffit pas à donner consistance à une classification de l’univers qui ne soit pas contingente, dans laquelle la cause toujours s’évanouit, et dont « il est nécessaire de conjecturer l’existence », écrit Borges. Rencontre féconde qui, sans aucun doute, va continuer à animer les vicissitudes de l’UQBAR, en cette nouvelle époque que l’on inaugure.
 
Notre chère collègue de São Paulo, Maria do Carmo Dias Batista, sera, à partir de maintenant – en cette UQBAR renouvelée, celle qui nous fera parvenir à chacun ce qui, de la vérité, jamais ne pourra être en tout formalisée. Nous lui souhaitons le meilleur dans ce pari quotidien de nous maintenir éveillés pour suivre le fil fondamental qu’est la Psychanalyse d’orientation lacanienne, dans un monde qui a lâché ses chiens, affamés de différentes pestes, et d’un pousse…, chaque fois plus inquiétant, aux maudits destins de la ségrégation. A cela nous continuerons d’opposer le Champ freudien.
 
Oscar Ventura,
UQBAR-modération
 
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Queridos Colegas, queridos amigos da AMP
 
Com esta mensagem conclui-se meu tempo de moderação da lista da AMP e da Escola Una. Retomei transitoriamente essa função – iniciada no ano 2000 – há alguns meses, logo em seguida à triste notícia do falecimento de nossa querida amiga e companheira Marta Davidovich, que, a partir de 2014, funcionou como nova moderadora. Até o último momento, Marta soube fazer com que as informações, os debates, as novidades da AMP chegassem a todos os membros e amigos da AMP, com a rapidez e a eficácia que a caracterizavam.
 
O território de UQBAR, inspirado no gênio de Borges, viu a luz em uma noite de interações entre Jacques-Alain Miller, nossa inesquecível Judith Miller e eu mesmo, faz já dezoito anos. Tive a honra de ser seu moderador durante quatorze anos. E não posso deixar de agradecer a confiança, a generosidade e a enorme liberdade de ação depositada por Jacques-Alain Miller nessa moderação. A bússola foi sempre fazer desse instrumento um espaço onde o discurso analítico tivesse o lugar que lhe cabe nesse estranho, apaixonante e surpreendente século XXI. Tanto no amplo universo do Campo Freudiano, como além dele.
 
Na Carta Roubada, concretamente na p. 25 dos Escritos, Lacan se perguntava: “Será preciso que a carta, dentre todos os objetos, fosse dotada da propriedade da nulubiedade, para nos servirmos desse termo que o vocabulário celebrizado pelo título de Roget, retomou da utopia semiológica do bispo Wilkins?” Efetivamente, dessa obra utópico-semiológica, Lacan resgata o neologismo nulubiedade. Que não podemos deixar de ler entre ausência e nulidade, aquilo que irremediavelmente escapa à cotidianidade do sentido. 
 
Óbvio, por estar lá onde se vê sem olhar ou onde não se autoriza a ser olhado. Ou, também, sobre o que se acredita ler e, no próprio instante de ler, assiste à sua evaporação. Lacan nos adverte sobre o estatuto sempre enigmático da verdade: lá onde se poderia crer em sua representação não se encontra mais do que restos de um fracasso sempre vigente. O destino da carta é sempre incerto. Porém, talvez, o mais interessante da questão seja justamente fazer da incerteza, letra. A que possa formalizar um traço nos incertos litorais dos universos reais de TLÖN.
 
Na nota de rodapé que Lacan faz corresponder à citação sobre a nulubiedade, destacada na referência, escreve Lacan: “A mesma a que o senhor Jorge Luís Borges, em sua obra tão harmonizada com o phylum de nossas colocações, dá um destino que outros reduzem a suas justas proporções [...]”. É assim que, desde muito cedo, fica enlaçada a aliança entre os dois. Ambos intuem que a linguagem não é suficiente para dar consistência a uma classificação do universo que não seja contingente, na qual a causa sempre se evade e dela “é necessário conjecturar seu propósito”, escreve Borges. Encontro fecundo que, sem dúvida, seguirá animando as vicissitudes de UQBAR nessa nova época que se inaugura.
 
Nossa querida colega de São Paulo, Maria do Carmo Dias Batista, será quem, a partir de agora – em uma UQBAR renovada – nos fará chegar a cada um aquilo que, da verdade, nunca poderá ser de todo formalizada. Desejamos-lhe o melhor nesta aposta cotidiana de nos mantermos acordados para seguir o fio fundamental que é a Psicanálise de orientação lacaniana, em um mundo que soltou seus cachorros, famintos de pestes diversas e de um empuxo, cada vez mais inquietante, para os malditos destinos da segregação. A isso continuaremos opondo o Campo Freudiano.
 
 
Oscar Ventura
UQBAR-Moderação
 
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Cari colleghi, cari amici dell’AMP,
 
Con questo messaggio concludo il mio tempo di moderazione della lista dell’AMP e della Scuola Una. Ho ripreso temporaneamente questa funzione – iniziata nel 2000 – pochi mesi fa, dopo la triste notizia della morte della nostra cara amica e compagna Marta Davidovich, che era la moderatrice dal 2014. Fino all’ultimo momento, Marta ha saputo fare in modo che le informazioni, i dibattiti e le notizie dell’AMP raggiungessero tutti i membri e gli amici dell’AMP, con la velocità e l’efficacia che la caratterizzavano.
 
Il territorio di UQBAR, ispirato al genio di Borges, ha visto la luce in una serata di interazioni tra Jacques-Alain Miller, la nostra indimenticabile Judith Miller e me, diciotto anni fa. Ho avuto l'onore di esserne il moderatore per quattordici anni. E non posso non ringraziare la fiducia, la generosità e l'enorme libertà di azione depositate da Jacques-Alain Miller in questa moderazione. La bussola è sempre stata quella di rendere questo strumento uno spazio in cui il discorso analitico possa avere il suo posto in questo strano, appassionante e sorprendente ventunesimo secolo. Sia nel vasto universo del Campo freudiano sia al di là di esso.
 
Nella Lettera Rubata, precisamente a p. 20 Lacan si chiedeva: “Occorre che la lettera, in mezzo a tutti gli altri oggetti, sia stata dotata della proprietà della nullibità: per servirci di quel termine che il vocabolario ben noto sotto il titolo di Roget riprende dall'utopia semiologica del vescovo Wilkins?”. In effetti, da quest’opera utopico-semiologica, Lacan salva il neologismo nullibità. Che non possiamo non leggere tra assenza e nullità, ciò che sfugge inevitabilmente alla quotidianità del senso. Ovvio, per essere lì dove ci si vede senza guardare o dove non ci si autorizza a essere guardati. O anche ciò che qualcuno crede di leggere e, nell’istante stesso in cui legge, assiste alla sua evaporazione. Lacan ci mette in guardia sullo statuto sempre enigmatico della verità: dove si potrebbe credere nella sua rappresentazione, si trovano solo i resti di un fallimento sempre attuale. La destinazione della lettera è sempre incerta. Ma forse la cosa più interessante della questione è proprio quella di fare, dell’incertezza, lettera. Quella che può formalizzare una traccia nell'incerto litorale degli universi reali di TLÖN.
 
Nella nota a piè di pagina che Lacan fa corrispondere alla citazione sulla nullibità il riferimento si mette in evidenza; scrive Lacan: “Quella stessa di cui Jorge Luís Borges, nella sua opera così armonica col phylum del nostro discorso, fa giustizia in un modo che altri riconducono alle sue giuste proporzioni”. Ecco come, fin da molto presto, si annoda l'alleanza tra i due. Entrambi intuiscono che il linguaggio non è sufficiente per dare coerenza a una classificazione dell'universo che non sia contingente, in cui la causa sempre sfugge ed "è necessario congetturare il suo scopo", scrive Borges. Un incontro fecondo che continuerà indubbiamente ad animare le vicissitudini di UQBAR in questa nuova epoca che si apre.
 
La nostra cara collega di San Paolo, Maria do Carmo Dias Batista, sarà quella che, d'ora in poi, in un UQBAR rinnovato, farà arrivare a ciascuno ciò che della verità non potrà mai essere del tutto formalizzato. Le auguriamo il meglio in questa scommessa quotidiana di tenerci svegli per seguire il filo conduttore che è la Psicoanalisi di orientamento lacaniano, in un mondo che ha liberato i suoi cani, affamati di varie pestilenze e di una spinta sempre più inquietante verso i maledetti destinazioni della segregazione. A questo continueremo a opporre il Campo freudiano.
Oscar Ventura
UQBAR-Moderazione
 
 
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Dear Colleagues, dear friends of the WAP:
With this message, I conclude my time moderating the list of the WAP and the School One. I had temporarily taken up this function, which began in the year 2000, a few months ago. After the sad news of the passing of our beloved friend and companion Marta Davidovich, who since 2014 had been appointed as a new moderator. And until the last moment she knew how to assure that the information, the debates, the news of the WAP were delivered to all the members and friends of the WAP, with the speed and with the efficiency that characterized Marta.
 
This territory of UQBAR, inspired by the Borgian genius, came into light during a night of exchanges eighteen years ago, between Jacques-Alain Miller, our unforgettable Judith Miller and myself. I had the honor of being its moderator for fourteen years. And I cannot help but be grateful for the confidence, generosity and enormous freedom of action that Jacques-Alain Miller gave to this moderation. The compass was always to make this instrument a place where the analytical discourse had its rightful place in this strange, exciting and surprising 21st century, both in the wide universe of the Freudian Field and beyond it.
 
In the purloined letter, more specifically on page 16 of the Ecrits, Lacan wondered: "Must the letter then, of all objects, have been endowed with the property of “nullibiety”, to use a term which the well-known Roget’s Thesaurus picks up from the semiological utopia of Bishop Wilkins?” And indeed it is from that utopian-semiological work that Lacan rescues the neologism: nullibiety, which we cannot but read as placed between absence and nullity, that which irremediably escapes everyday sense. That for being obvious, for being there where one sees without looking or where one does not allow oneself to be looked at by it. Or also that which one believes to be reading, and which vanishes at the very instant of being read. Lacan warns us about the always enigmatic status of truth, which, -whenever one believes in its representation- finds nothing more than the remainders of a failure always in force. The fate of the letter is always uncertain. But perhaps what is more interesting about the question is precisely to make a letter out of uncertainty. A letter able to formalize a trace/trait in the uncertain littorals of the real universes of TLÖN.
 
In the footnote that Lacan makes correspond to the quote on nullibiety the reference is highlighted, Lacan writes: “The very utopia to which Jorge Luis Borges, in his work which harmonizes so well with the phylum of my subject matter, has accorded an importance which others reduce to its proper proportions [...] It is so very early that this alliance between the two is knotted, both intuit that language does not suffice to give consistency to a classification of the universe that is not contingent, in which the cause always flees and of which it is necessary “to conjecture its purpose”, writes Borges. A fruitful encounter that will undoubtedly continue to animate the vicissitudes of UQBAR in this new era that it inaugurates.
 
Our beloved colleague of Sao Paulo, Maria do Carmo Dias Batista, will be the one who from now on, in a renewed UQBAR, will deliver to each one that which of the truth can never be completely formalized. We wish her the very best in this daily wager to keep us awake, in order to follow that fundamental thread that is Psychoanalysis of the Lacanian orientation, in a world that has released its puppies, hungry for various plagues and for a push, increasingly disturbing, towards the damned destinies of segregation. To this we will continue to oppose with the Freudian Field.
 
Oscar Ventura
AMP-UQBAR-Moderation
 
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