4 de marzo de 2015

LACAN COTIDIANO. ¡UN LUMINOSO PESIMISMO! La correspondencia Einstein-Freud, por Jean-Pierre Deffieux

Tres son los correos que me interesan particularmente.

Primero, una carta de Freud a Einstein del 26 de febrero de 1930 relativa a las reservas que le inspira el sionismo(1).

Hay después  una correspondencia de 1932 entre Einstein y Freud, dos cartas, una de cada uno(2), promovidas por el Instituto de Cooperación Intelectual (IICI) emanado de la Sociedad de Naciones  (SDN) cuya misión era consolidar la acción de ésta a favor de la paz: un diálogo entre intelectuales, con la palabra y con el escrito, que tenía por función defender  “un nuevo humanismo” y el mantenimiento de la paz.

La incomprensión científica entre Einstein y Freud parece marcada y recíproca. En una carta de diciembre de 1930 Freud confiesa a Max Eitingon que la teoría de la relatividad le resulta incomprensible. Einstein por su parte siempre ha desconfiado del psicoanálisis: “prefiero con mucho vivir en la oscuridad de aquél que no ha hecho un análisis”. Se reencuentran en 1926 en Berlín durante las fiestas navideñas: un intercambio de dos horas que les deja a los dos un recuerdo bastante crítico. Después,  una pequeña serie de cartas al cabo de los años, con motivo de los cumpleaños de Freud en particular. Sus relaciones son en conjunto bastante reservadas, respetuosamente críticas, teniendo Einstein  muchas  dificultades para creer en la doctrina freudiana.

Finalmente, sabemos de una tercera carta de Einstein de 1939 después de haber leído Moisés y el monoteísmo: “su hipótesis según la cual Moisés era un egipcio distinguido y pertenecia a la casta de los sacerdotes es notable así como lo que lo que vd. escribe sobre el ritual de la circuncisión (…) no conozco a ningún contemporáneo de lengua alemana que haya expuesto sus ideas con una maestría tan brillante”. ¡Einstein ha esperado verdaderamente hasta el último minuto!

El compromiso de Einstein con el sionismo no ofrece dudas, en 1930 pide a Freud que se comprometa a tomar partido a favor de este movimiento. Freud, en esa carta, rehúsa: “Cualquiera que quiera dominar a la masa debe tener algo rotundo, entusiastamente que decir, y mi juicio ponderado y matizado sobre el sionismo no va en esa dirección”. Él da cuenta en esta carta de la simpatía que le inspira este movimiento, se declara “orgulloso” de “nuestra” Universidad de Jerusalén y se dice feliz de ver cómo prosperan “nuestros”  kibutz . Pero no cree en la creación de un Estado judío porque los mundos cristiano o musulmán nunca aceptarán abandonar sus santuarios en manos de los judíos. “Habría comprendido mejor que se hubiera fundado una patria judía sobre un suelo virgen no gravado históricamente”. Termina su carta lamentando que el “fanatismo idealista” de sus hermanos judíos despierte la desconfianza de los árabes. “No puedo encontrar  asomo de  simpatía por esta piedad extraviada que fabrica una religión nacional a partir del muro de Herodes, y que por el amor a esas piedras no tema herir los sentimientos de las poblaciones indígenas”. Esta carta es sobrecogedora respecto a nuestra actualidad.

En 1932 es Einstein quien le pide a Freud que participe en el intercambio de correo iniciado por la ICII;  eso dará lugar a la publicación de sus dos cartas de las que Freud elegirá el título: ¿Por qué la guerra? Einstein será miembro de ICII desde 1922 a 1931, por temporadas, porque dimitirá varias veces en el Instituto: no cree en la capacidad de la SDN en su acción para el mantenimiento de la paz. Cuando él reclama a Freud, ha dimitido por última vez desde hace más de un año de esa comisión: “es justamente porque deseo con todas mis fuerzas  contribuir a la creación de una instancia internacional de arbitraje (…) situada por encima de los Estados, y que este objetivo me interesa mucho es por lo que creo que debo abandonar la comisión”.

Se encuentra en primer lugar en ese fascículo la carta de Einstein escrita en Postdam y fechada el 30 de julio de 1932 cuyo objetivo  se anuncia desde el principio: “¿Existe un medio de librar a los hombres de la amenaza de la guerra?”. Einstein sostiene la fundación de una organización supraestatal capaz de garantizar la “sumisión absoluta a la ejecución de sus sentencias”. Esta seguridad internacional impondría a los Estados el abandono de una parte de su soberanía. Y él enumera entonces a continuación todas las razones por las cuales los Estados no pueden aceptar la limitación de sus derechos de soberanía.

Deja a Freud el cuidado de desarrollar el hecho de que lo que empuja a las masas hacia el gusto por la guerra, es la necesidad de odio y de destrucción del hombre. Y  plantea a Freud la cuestión de saber cómo educar el psiquismo humano contra su sed de odio y destrucción. La carta es corta, no muy interesante, si no es esta llamada a Freud para una educación de las masas en la paz.

Freud le responde con la cortesía que le conocemos pero anunciando después de las fórmulas habituales: “me contentaría con confirmar lo que vd. avanza,  aunque aportando a ello mis digresiones,  lo más cerca posible de mis conocimientos,  o de mis conjeturas”. Él parte de la violencia de las hordas primitivas listas para matar a cualquier adversario para afirmar su potencia. Después, desarrolla el camino de la historia que ha llevado de la violencia pura al derecho, con la idea de que “la unión hace la fuerza” (citado en francés por Freud en este texto). Es la unión de los más débiles, su agrupación, la que acaba con la violencia. “El derecho es la fuerza de una comunidad” nos dice Freud. Para esto es necesario que la fuerza del número sea estable y duradera. La comunidad debe estar organizada y regulada.

Pero la tranquilidad no puede durar porque la comunidad contiene elementos de potencia desigual (hombres, mujeres, padres, hijos) en consecuencia, la violencia supera de nuevo al derecho en el interior mismo de esta comunidad, hasta la insurrección y la guerra civil, el combate no tiene fin. Un nuevo estado de derecho apacigua los conflictos y los conflictos internos acaban con el derecho.

¿Cómo impedir la disgregación en el seno de las comunidades? Creando una instancia central y suprema y dotándola “de la fuerza apropiada”. Es justamente lo que no ha conseguido la SDN, ni ninguna sociedad desde entonces, puesto que haría falta que los Estados que componen esta instancia aceptan concederle esta superioridad, hasta el punto de atenerse a ella, y eso no por la fuerza ¡sino por el ideal!

Freud cita algunos intentos de la Historia… fallidos: la idea panhelénica respecto a los bárbaros, las conquistas romanas, las ambiciones territoriales de los reyes de Francia, la potencia de la comunidad cristiana y, en el siglo XX, la ideología bolchevique,… si todo eso ha podido aportar sosiego y una fuerza momentánea del derecho, la división y la violencia han terminado por superarla  y poner fin a la cohesión.

Freud responde enseguida a Einstein respecto a la necesidad de destrucción en los humanos. Se refiere a su teoría sobre la pulsión de muerte y sobre la dualidad Eros/Tánatos. “Si la propensión a la guerra es un producto de la pulsión destructiva,  hay motivos para solicitar en el adversario esta inclinación al Eros”: son el amor y la identificación los que pueden luchar contra los instintos guerreros.

Freud propone entonces sin  creer en un Estado ideal, “comunidad de hombres que han sometido  su vida instintiva a la dictadura de la razón”. ¡Utopía, utopía! Entonces le queda a Freud una última carta: ¿Por qué  educarse contra la guerra? ¿Por qué no aceptarla como algo ineluctable? Imposible. Y la razón principal es la evolución de la cultura. La guerra se ha convertido una “intolerancia constitucional” en los pueblos de cultura avanzada. ¡El problema es que no estamos todos en el mismo nivel de cultural! “Todo lo que trabaja para el desarrollo de la cultura trabaja también contra la guerra”.

Notas:
1-. En el prólogo de Albert Einstein&Sigmund Freud,  Pourquoi la guerre?  Paillot&Rivages, París 2.005
2-.   Einstein A.&Freud S.,  Pourquoi la guerre?  Op. Cit.


Traducción: Fe La Cruz

3 de marzo de 2015

PAPERS Nº 1 - AMP 2014-2016. L'EXPÉRIENCE DU CONTRÔLE, par Laure Naveau


L’analyste comme sinthome 

Dans la perspective du prochain Congrès de l’AMP sur le thème, proposé par Jacques- Alain Miller, de L’inconscient et du corps parlant (1) comment saisir, comment attraper l’expérience du contrôle, du point de vue de ce corps parlant? 

Il arrive en effet que des affects – l’embarras, l’inquiétude, le souci – encombrent l’analyste dans son acte, sans qu’il s’en aperçoive. Et il n’est pas rare que ce soit lors du contrôle, dans le moment même du récit du cas qu’il fait à son contrôleur, que cela lui soit révélé, lorsque le corps parlant de l’analyste, en tant que parlêtre, se manifeste comme affecté par la langue. 

C’est alors ce corps affecté que l’analyste découvre qu’il apporte au contrôle, et c’est cette découverte qui va lui servir de boussole pour rectifier son acte. 

Lors de la première soirée de la Commission de la Garantie à l’ECF le 2 décembre 2014, Esthela Solano a souligné que c’est bien souvent l’empathie, la compréhension, la solidarité discrète avec son patient, qui peuvent, malgré lui, entraîner l’analyste dans ce qu’elle appelait finement « les embrouilles de la mentalité ». 

De son côté, Marie-Hélène Brousse a évoqué la position d’aveuglement dans laquelle peut se trouver, à son insu, l’analyste face à certains patients, et comment le contrôle peut le dégager de cette position, dans une sorte de réveil. 

Il se trouve que ces affects, ces embarras, ces vibrations du corps de l’analyste, peuvent survenir, par exemple, lorsque l’analyste parle à son contrôleur d’une adolescente qui peine à trouver sa place au sein d’une constellation familiale trop symptomatique, et qu’elle risque, du même coup, de s’en éjecter trop violement ; ou bien lorsque ce même analyste lui parle, en contrôle donc, d’une patiente dont l’enfant s’est lui-même mis en danger vital, et qu’elle a ainsi failli le perdre. Dans ces deux cas, il est apparu qu’à un moment tout à fait imprévu du contrôle, la voix de l’analyste en contrôle a vibré d’une façon telle que l’émotion s’y est entendue. 

L’analyste contrôleur a alors pratiqué, sans rien dire, des séances de plus en plus courtes. Et il s’est avéré que ces coupures répétées dans le récit du cas, ont permis une rectification de la position de l’analyste qui a dès lors cessé, par exemple, de s’intéresser à l’enfant symptôme d’un autre corps, et a pu ainsi s’interposer par rapport à cette jouissance en trop de sa patiente avec son enfant. Par exemple, en trouvant les mots qu’il fallait, pour qu’elle consente à le conduire chez un autre psychanalyste avec lequel, à l’occasion, elle pourrait s’entretenir de son enfant. 

À partir de cette expérience, c’est précisément à ce prix-là, celui de la coupure des séances de contrôle, qu’un bon usage du sinthome est devenu possible – au sens où l’analyste, ainsi que J.-A. Miller l’indiquait dans son Cours (2) « Choses de finesses... », peut ainsi devenir lui-même un sinthome pour son analysant. Pour cela, disait-il, il lui faut « savoir jouer à l’événement de corps ou au semblant de traumatisme », tout en s’y soustrayant, afin que, par ce sacrifice de jouissance, il devienne lui-même, pour son patient, un « bout de réel ». Jouer tout en refusant la jouissance du jeu, en quelque sorte. C’est un sacrifice, un sacrifice de jouissance, car, lorsque nous sommes touchés, émus, par le dire de l’autre, « lephallus est dans le coup », notait encore J.- A. Miller. Et c’est cet en-trop de signification phallique que l’expérience du contrôle peut alors être amenée à réduire. 

De la même façon, soulignait-il, pour que sa parole acquière de la puissance, pour qu’elle puisse être « créationniste », il faut que l’analyste en contrôle apprenne à se taire. Il faut « que sa parole soit rare afin qu’elle puisse porter, afin qu’elle puisse retenir l’attention du patient » (3), même si, comme Lacan l’a indiqué dans son texte sur l’esp d’un laps (4), quand on y porte attention, à sa parole, on n’est plus dans l’inconscient. Or, pour parvenir à cette rareté de la parole, il faut, me semble-t-il, dans sa propre analyse, s’être soi-même distancié du sens, du trop de sens qui affecte le parlêtre et supporter le réel qui, dès lors, surgit de cette distance, de ce hiatus entre l’inconscient et le sens, sans plus s’en défendre par aucun affect du corps parlant. Et cependant, faire preuve d’une présence incarnée. 

Ainsi, l’analysante dont l’enfant était en danger, s’est-elle remise à parler de son corps à elle, de son corps de femme que, par ailleurs, elle rejetait, un corps marqué lui-même par la jouissance perverse d’un autre qui avait fait événement de corps dans son enfance. Le rejet de cette jouissance traumatique s’était dès lors déplacé vers le rejet de son enfant, répétant ainsi la malédiction familiale sur plusieurs générations. 

Le point vif soulevé par la question de l’affect serait alors, me semble-t-il, que l’analyste parvienne, par l’intermédiaire du contrôle, à obtenir de lui-même qu’il se désiste de toute intention, qu’il se fasse,comme le formulait J.-A. Miller dans son Cours, « plus humble »(5). 

Pour aller au-delà du désir de l’analyste qui, dès lors, serait encore un en-trop, il s’agirait alors de savoir se faire, soi-même, sinthome de son patient. Dans une sorte d’ascèse, de « tao de l’analyste », ainsi qu’Éric Laurent l’avait indiqué dans son commentaire mémorable de Lituraterre (6), il s’agirait, en fait, de « savoir se tenir à sa place, là où il y a eu rupture, là où il y a eu cassure ». 

Savoir, donc, se tenir là, à la place du sinthome, de l’irréductible du sinthome, du trait du Un qui se réitère, mais pour un autre que soi ! Devenir un nom de symptôme, en quelque sorte. 

Et c’est à la lumière de cette nouvelle perspective que l’on pourrait aussi relire la proposition plus ancienne de Jacques Lacan, au sujet de l’acte analytique : C’est « à la limite de l’incurable du sujet » que l’analyste s’offre à reproduire « ce dont il a été délivré »(7). Il se soustrait en effet à toute passion, à tout affect, au-delà, donc, de la crainte et de la pitié, jusqu’à lui-même, par sa présence, « produire cet incurable ». Cela pourrait se traduire par: être là où l’analyste saurait se faire la clé de la jouissance perverse de son patient, mais pour qu’elle soit inefficace et pour, cette clé, « savoir la retirer »(8), précisait-il. 

L’expérience du contrôle comme « expérience des problèmes que l’exercice de la psychanalyse fait lever chez l’analyste », indiquait Jacques-Alain Miller dans ce Cours qui porte sur le bon usage dusinthome(9), serait ainsi l’occasion de faire toucher à l’analyste que, pour qu’il y ait rencontre, au sens analytique, avec son patient, l’analyste doit se garder de quelque chose, de comprendre quelque chose, de répondre à quelque chose, de vibrer trop aux mots qu’il entend. Car le drame de l’analyste serait d’en être affecté masochistement, disait Lacan (10), au risque d’être maltraité par ses patients.

Mais surtout, notait J.-A. Miller, au risque de ne pas réussir à « laisser être ce qu’il y a de plus singulier chez son patient », son incomparable, hors de toute norme et de tout diagnostic « où l’on rêverait de l’inscrire »(11). 

Alors, et pour conclure sur ce qui nous occupe aujourd’hui de l’expérience du contrôle, il me semble que, dans cette expérience réitérée de la coupure au cours de la séance de contrôle, qui répète le hiatus entre l’inconscient et le sens, il se peut, à l’occasion, se toucher ceci que, oui, l’analyse est une pratique sans valeur telle que Lacan y aspirait. 

Mais c’est pour la raison que c’est, en fin de compte, la langue, ou plus exactement, la rencontre de la langue et du corps en tant qu’événement de corps, qui affecte le corps du parlêtre. 

Et cette rencontre, pure jouissance hors sens, peut apparaître, à l’occasion ducontrôle, comme la seule clé qui vaille, son réel même, dans le sillage duquel l’analyste en tant que sinthome, va s’inscrire, hors des sentiers battus, et y accueillir la singularité pure de son patient. 

Notes:
1 Miller J.-A., « L’inconscient et le corps parlant », La Cause du désir, n° 88, octobre 2014, p. 104 à 114
2 Miller J.-A., Choses de finesse en psychanalyse, Cours de l’orientation lacanienne 2008-2009, séance du 17 décembre 2008, inédit.
3 Miller J.-A., L’être et l’Un, Cours de l’orientation lacanienne 2011, séance du 11 mai 2011, inédit.
4 Lacan J., « Introduction à l’édition allemande des Écrits », Autres Écrits, Paris, Seuil, 2001, p. 571.
5 Miller J.-A ., L’être et l’Un, op. cit., séance du 11 mai 2011.
6 Laurent E., « Le tao de l’analyste », intervention au Cours de J.-A. Miller, L’expérience du réel dans la cure analytique, Cours de l’orientation lacanienne 1998-1999.
7 Lacan J., « L’acte psychanalytique », Autres Écrits, op. cit., p. 375.
8 Ibid., p. 380. 
9 Miller J.-A., Choses de finesse en psychanalyse, Cours de l’orientation lacanienne 2008-2009, séance du 17 décembre 2008, inédit.
10 Lacan J., « De la psychanalyse dans ses rapports à la réalité », Autres écrits, op. cit., p. 359 : « Il (l’analyste) ne partage avec lui (celui qu’il y guide – dans l’analyse) qu’un masochisme éventuel, de la jouissance duquel il (l’analyste) se tient à carreau. »
11 Miller J.-A., L’être et l’Un, Cours de l’orientation lacanienne 2011, séance du 11 mai 2011, inédit.
page4image39648

1 de marzo de 2015

'Matrimonio gay come l'Is'. Il prof ha mentito sulla carica accademica, di Simone Alliva

Invitato da Giovanardi alla discussione in Senato del ddl Cirinnà come rappresentante delle famiglie, il dott. Mario Binasco ha dichiarato di appartenere a un'associazione Ecole Européenne de Psychanalyse che non esiste più dal 2001. Lo Giudice (Pd): “Più patetico che grave”


 

'Matrimonio gay come l'Is'. Il prof ha mentito sulla carica accademica Contraddetto, smentito. Il Dott. Mario Binasco, che durante le audizioni in Commissione Giustizia sulle Unioni Civili paragonò il ddl Cirinnà alla cellula terroristica dell'Is. Il professore non rappresenta la sezione italiana dell'"Ecole Européenne de Psychanalyse", come aveva dichiarato in Senato. Questa "scuola" non esiste più dal 2001. 
 
A dirlo è il Dott. Domenico Cosenza, presidente della scuola italiana lacaniana di psicoanalisi cui atteneva l'"Ecole", che in un comunicato prima ne svaluta il ruolo: “egli si presenta come rappresentante della Sezione Italiana della Ecole Européenne de Psychanalyse, ma fa riferimento ad una associazione (Sezione Italiana della scuola Europea di Psicoanalisi) che non esiste più dal 2001”. 
 
Poi il Dott. Cosenza chiarifica la posizione dell’associazione mondiale di psicanalisi, che si diversifica dalle teorie del professore di "psicopatologia della famiglia", invitato dal senatore Giovanardi (NCD) in Senato: “le idee espresse da Binasco riguardo alla questione delle unioni omosessuali distano anni luce dalle elaborazioni in materia sviluppate in seno all’Associazione Mondiale di Psicoanalisi, di cui la SLP fa parte, e di ciò si è avuta testimonianza in particolare nel corso del dibattito sviluppatosi in Francia a proposito della recente legislazione sul diritto al matrimonio tra omosessuali”.
 
Il senatore del Partito Democratico, Sergio Lo Giudice, che proprio giovedì scorso abbandonò l’aula di Commissioni Giustizia dopo le dichiarazioni shock di alcuni rappresentanti delle associazioni in difesa per la famiglia tradizionale, ha definito: “Più patetico che grave il fatto che qualcuno avesse millantato titoli accademici. Nelle precedenti audizioni dedicato un ampio spazio all’intervento di operatori qualificati sia del diritto che della psicologia. Psicologi e psichiatri come Vittorio Lingiardi e Massimo Ammaniti, esperti che ci hanno dato una sostanziale conferma sul piano della questione psicologica, cioè la garanzia del benessere per quei bambini che crescono nelle famiglie omogenitoriali”. 
 
Nulla a che vedere con l’audizione di giovedì scorso dunque, che secondo il senatore del PD: “non era qualificata sul piano scientifico. La caratteristica di quelle persone erano di essere persone confessionali accomunate da una ideologia religiosa che gli fa esprimere un parere contrario alle persone omosessuali.” 
 
Franco Grillini, Presidente di Gaynet e Presidente onorario di Arcigay si dice esterrefatto: “Ancora una volta si mostra l'indecorosa mistificazione del mondo senza limiti che questi clericali sfruttano per postare avanti le loro battaglie omofobiche orientate a distruggere la vita di milioni di italiane e italiani. Arrivare a mentire in una commissione parlamentare però è francamente inimmaginabile e supera ogni comprensione”.

________________________

vedi anche:


"Matrimoni gay? Come l'Isis". La dichiarazione choc in Aula

Bagarre in Commissione Giustizia con le associazioni in difesa della famiglia. C'è chi indica il pericolo che la legge possa riconoscere anche "unioni multiple o fra specie diverse" e addirittura chi la paragona "all'Isis". I senatori Monica Cirinnà e Sergio Lo Giudice si alzano e se ne vanno

 
From:  http://espresso.repubblica.it/attualita/2015/02/24/news/matrimonio-gay-come-l-is-smentito-il-prof-che-ha-mentito-sulla-carica-accademica-1.201011

28 de febrero de 2015

Towards the NLS Congress "Moments of Crisis", Geneva May 2015. Crisis and the Fraudulent Theft of Jouissance*, by Miquel Bassols



“It’s not a crisis, it’s a fraud”. This phrase was one of the slogans coined by the 15-M movement in Spain when, on the 15th May 2011, crowds took to the streets of different cities echoing the growing discontent produced by the new policies of cuts and the elimination of social rights. The slogan was successful and has increasingly been accepted as an individual interpretation of what was imposed as a discontent in the social order as a product of the so-called crisis of the financial system. The slogan was in fact the index of a new subject of the collective; a subject that emerges from a reformulation of the symbolic coordinates that attempt to order the discontent of the contemporary symptom; a subject that today translates into the terms of crime, fraud and deception that which in other moments and from another place was diagnosed as a moment of transformation, of change, a change supposedly inherent to the processes of social reorganisation – and even argued as necessary from the perspective of political cynicism.

It is worth stressing what the interpretation of this slogan supposes as a change of discourse in order to respond to the inequality in the social distribution of goods and resources. We are no longer dealing with a moment of crisis of the system, but instead with its own perpetuation supported by the figure of an Other of jouissance that is finally revealed, in its most radical and traumatic dimension, as the imposition of a social order based on fraud and deception, on the systematic plundering of the goods of the many by the few. The ruling symbolic system, far from proposing “crisis management”, is revealed, then, as a system that feeds itself on its own crisis, leaving veiled behind a smokescreen the figure of an Other jouissance. It is a jouissance of goods and resources that, the more they are supposed in the Other, the more they are coveted, and that equally are less pronounceable by the discourse that imposes them as necessary for all, like a dream from which it would be better not to awake. It is the logic of the capitalist discourse as Lacan, in his moment,[1] was capable of formulating it when he spoke of the so-called “crisis” of the capitalist discourse that takes over from the discourse of the master. It is a crisis that is consumed in its own consumption, or also a crisis that is consumed in its own consummation. It is a crisis, finally, that feeds on itself in an asymptotic way, without ever appearing to arrive at the very limit that orders its logic and internal movement.

In the same way, the superego that Freud describes in “Civilisation and its Discontents” feeds on the sacrifices that it imposes on the libidinal satisfaction of the subject, fattening itself on the thinning well-being that the pleasure principle tries to maintain in the psychic apparatus. In this conjuncture, the figure of an Other jouissance – always Other, always a bit more – that the superego gladly imposes – and always, precisely, in the name of a Good – becomes ever more consistent the more it is supposed. It is this imperative of jouissance of the superego that is hidden beneath the best intentions – wolves in sheep’s clothing – enunciated in the name of the creation of wealth and social welfare.

Lacan’s logical analysis indicates that what is at stake in the structure of the four discourses is a simple but decisive mutation, a permutation of the terms of the subject ($) and the master signifier (S1) in the places that they occupy in the discourse of the master. In the very place where in the discourse of the master there is situated the agent-signifier that commands significations and orders jouissance, in the capitalist discourse there is situated the crisis of the subject divided by the imperative of that libidinal jouissance that inhabits it. To make this subject and its permanent discontent the agent and driving force of the discourse itself, the key that unlocks the machinery of production of a “surplus-jouissance” that comes to occupy the place of the famous “surplus-value”, and with all of this leaving veiled the signifier that orders this jouissance, is perhaps the subtlest invention of capitalism in its contemporary forms. Put in another way, it is to make of the crisis of the subject the fuel of the very machinery that determines it in its relationship with jouissance. And put still differently, it means: consume yourself…in order to consummate the crisis of consumption.

Clinical verification. Beneath the crisis, the superego – with its impossible to fulfil imperative of jouissance – lies hidden. To want to cure the crisis – of anxiety, of panic, of mourning, of dissatisfaction, but also the one that is eating up the current social order – can at times be the best way to feed this imperative and its devastating effects, especially if there is no prior analysis of the signifier that orders – in every sense of the word “order” – this jouissance imposed in the name of the Good. The psychoanalytic clinic, as Jacques-Alain Miller indicated some time ago, is in the first place a clinic of the superego and its paradoxes.[2]

Political verification. It is better not to confuse the distributive justice of goods and recourses – as defensible as that which is founded on human rights – with the distributive justice of jouissance, including that of the jouissance of these very same goods and recourses. The latter, inhuman and of an always dubious ancestry for Lacan, runs up against a real that is impossible to “manage” in a collective way when we are dealing with the individual economy of libidinal jouissance. In reality, to order the public thing will never tell us what the private jouissance of this thing consists of, or what it orders. And sometimes it is necessary to stretch out on the privacy of a couch in order to decipher what remains publically unsayable about this Thing that Freud called das Ding, the unsayable object of jouissance. On this point, crisis is always assured. 

Epistemic verification. Every symbolic system includes amongst its principles the logical impossibility of giving an account of the new real that it itself engenders; if it has not already been founded in it. The critical moments that are produced in every system are privileged moments for the giving of an account of this real. This theorem, which supposed in the history of science its own critical moment (cf. Kurt Gödel), possesses in the psychoanalysis of Lacanian orientation its logical transcription: S(/A), the signifier of the lack in the Other; and its concept, the real unconscious. 

Let us dwell a little more, then, on this current displacement of the discontent of the symptom and its discourse, which runs from the structural crisis towards the fraudulent theft of a jouissance that would be on its reverse side. It tries to give an account of a new real in which are founded both crisis and fraud. In fact, the slogan “it’s not a crisis, it’s a fraud” also wants to say that every crisis is something of a fraud, involves the loss of a jouissance that has been purloined in the sleight of hand of the machinery of discourse in the production of its “surplus-jouissance”. This is fraud, then, but the fraud of a jouissance that cannot be made equivalent or reduced to the goods that were supposed to be distributed. Every subject can have the experience of this difference, sometimes in an especially traumatic way, when it realises that the jouissance of the object was not in the object itself; perhaps it was only in the acquisition of the object, sometimes in its very loss, and almost always as a jouissance first of all supposed in the Other.

It is an experience of truth that only psychoanalysis has carried to its condition as an ethical experience. And it has decisive consequences for the status of truth itself.

Every crisis in a symbolic system of signifiers, of semblants, is thus, in the first place, a crisis of the truth that was supported by them. From this perspective, as Jacques-Alain Miller has shown by citing Gilles Deleuze,[3] time will always throw into crisis the truth of any system because the truth is a tributary of its internal temporality, relative to the flow of its significations. There are no eternal truths, as is often stated; but this is because – according to the saying of Baltasar Gracián, for whom the term “crisis” obtained its real measure with El Criticón – “truth always arrives last and late, limping with time”, always on the wrong foot and marking a moment of crisis of the system of signifiers that will require its new organisation. It is at this point that truth shows its kinship with jouissance, a kinship of fraternity that Lacan had pointed out very well in his Seminar XVII.[4] Truth is there the sister of jouissance. Every crisis of truth is, then, on its reverse side the irruption of a jouissance, of a libidinal satisfaction that the system of discourse could not foresee or represent, a jouissance that always appears marked by a loss, or even as a lost jouissance. This is why in the subjective experience that we apprehend in what is most particular in each analysis, the moments of crisis always involve, in one way or another, a loss of the libidinal value that some objects had for the subject, and a return of this libidinal value in another satisfaction that will not always fit nicely with pleasure. This can certainly be experienced as a fraud as soon as this loss is attributed to the Other that is in charge of the general accounting of distributive justice. The current relevance of the crisis shows us, however, that these moments can also be experienced as privileged moments of choice, or even of opportunity. This is what we are led to believe, since John F. Kennedy put it into circulation, by that false truth that gives this meaning of “opportunity” to the Chinese term “crisis”.

One way or another, moments of crisis are always moments of the loss of a jouissance that returns under the different forms of the symptom. They imply, each time, the irruption of a real that requires a response from the speaking being. It is the response that the psychoanalysis of Jacques Lacan first designated with the term “subject”, in order to indicate the place of responsibility concerning this jouissance that it is impossible for the Other to count; for this Other… if it existed. It is in this response, singular each time, that the word “crisis” recovers its genuine meaning, that which etymology also gives it when it translates it as an “I decide, I separate, I judge”.

Translated by Howard Rouse

Notes:

[1] Especially in his intervention in Milan on the 12th of May, 1972, collected in Lacan in Italia 1953-1978, La Salamandra, 1978, pp. 32-55.
[2] Jacques-Alain Miller, “Clínica del superyó”, in Recorrido de Lacan, Caracas, 1984.
[3] Also cited by Gil Caroz in his text presenting the Congress of the NLS, “Moments of Crisis”: http://www.amp-nls.org/page/gb/170/the-congress
See Jacques-Alain Miller, “Introduction à l’érotique du temps”. La Cause freudienne, no. 56, Navarín éditeur, Paris, 2004, p. 69.
[4] Jacques Lacan, The Seminar of Jacques Lacan, Book XVII: The Other Side of Psychoanalysis, trans. Russell Grigg, New York: Norton, 2006.

 * Preparatory text for the Congress of the NLS, Geneva, 9th and 10th of May, 2015, on the theme “Moments of Crisis”.

26 de febrero de 2015

LACAN COTIDIANO. Luc Miller, Nicole Lagache, Éric Taillandier, Bernadette Colombel.

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––­­­­­–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––
–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––­­­­­––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––


Em direção a um « Livro negro » do behaviorismo, por Luc Miller


« Você sabe que o exército americano contém equipes especializadas de behavioristas, designados pela sigla BSCT, que operam em Guantanamo como Abou Ghraib? », escreveu outrora Jacques-Alain Miller em Le Point (2005). Ele acrescentou: "Teríamos nisso matéria para um verdadeiro "Livro negro", se alguém quisesse se interessar.  »

Pois bem, desde o último mês, a Associação de Psicologia Americana dá algum tipo de satisfação sobre isto! Presta-se enfim a uma investigação concernente às « Behavioral Science Consultation Teams », equipes de consultores em ciências comportamentais, familiarmente chamados de « Biscuits » ( Biscoitos), que ajudam os militares americanos a proceder aos interrogatórios dos seus prisioneiros.

Em episódios anteriores a APA foi acusada de praticar a defesa Nuremberg : « Following orders was an acceptable reason to violate professional ethics. »( Seguir ordens era uma razão aceitável para violar a ética profissional.) Em seguida, um candidato à presidência da associação, Steven Reisner, pôs a questão em seu programa, com a ambição de restaurar a ética da psicologia – isso encalhou um pouco antes dele se fazer eleger em 2013.

A associação agora decidiu investigar a participação de psicólogos na prática de tortura sob a presidência de G. W. Bush. 

Aqui estão algumas referências recentes, assim como uma lição  do Departamento de Defesa americano (2006), quanto à distinção entre um psiquiatra e um psicólogo  : ela merece ser incluída nos manuais.

1.- Nov. 13, 2014. Psychologists to Review Role in Detainee Interrogations.(Psicólogos Revisam o propósito dos Interrogatórios nos Detentos)


«A Associação de Psicologia Americana (A.P.A) conduz uma revisão independente para verificar se houve conivência ou apoio dos psicólogos no uso da tortura de prisioneiros nos interrogatórios  do governo durante a administração Bush.

Durante anos, as questões sobre o papel dos psicólogos americanos e cientistas comportamentais no desenvolvimento e implementação do programa de interrogatórios da era Bush têm sido levantadas por defensores dos direitos humanos, bem como por críticos dentro da própria profissão de psicologia. Psicólogos foram implicados no desenvolvimento das técnicas avançadas de interrogatório usadas em suspeitos de terrorismo pela Agência Central de Inteligência. Mais tarde, verificou-se que um número de psicólogos, nas forças armadas e na comunidade de inteligência, estavam envolvidos na execução e no monitoramento dos interrogatórios.

Por um longo tempo críticos elogiaram o movimento desse grupo. "A ação da A.P.A. é um passo muito necessário para uma revisão independente de suas atividades depois do 11/9", disse Stephen Soldz, um professor da The Boston Graduate School of Psychoanalysis. "É vital que essa revisão seja totalmente independente e abrangente em sua natureza." "é triste que a A.P.A., ao em vez de proteger os seus membros de se engajarem nas atividades de interrogatórios, tenha ao contrário reforçado as suas regras para permitir as suas participações naqueles interrogatórios, "disse Mr. Soldz . »


2.-  Jan 22,  2014. Nos EUA a organização dos psicólogos declinou repreender um membro envolvido num caso de tortura em Guantánamo. Uma queixa foi protocolada contra John Leso, envolvido num interrogatório brutal de Mohammed al-Qahtani suspeito de sequestro no 11/9, 


 « O movimento da A.P.A conclui vários anos de esforço dentro da organização para obter na associação a condenação dos membros que participaram da tortura. Aqueles que argumentaram censurando Leso disseram que a organização abriu a porta para futuras violações no tempo de guerra no cerne do ethos do não-causar-danos.

  "No caso de Leso, a evidência de sua participação é tão explícita quanto incontestável, tanto que a A.P.A tive que se esforçar para ignorar as evidências", disse Steven Reisner, um psicólogo clínico de Nova York que, sem sucesso, concorreu para a presidência da A.P.A no ano passado. "A A.P.A criou um precedente ao livrar-se de atuar para impedir a responsabilização de qualquer psicólogo em qualquer circunstância". » 

3.- Junho 06, 2006. Military Alters the Makeup of Interrogation Advisers( Militares alteram a composição do interrogatório dos conselheiros do governo  )


 « [Após uma votação esmagadora na Associação Americana de Psiquiatria ela desencorajou os seus membros de ajudar nos interrogadores e traçar estratégias para obter informações dos detidos em lugares como Guantánamo Bay e Cuba, funcionários do Pentágono, disseram nesta terça-feira que eles iriam tentar usar somente os psicólogos e não mais, os psiquiatras.]

Dr. William Winkenwerder Jr., secretário assistente da defesa para assuntos de saúde, disse a jornalistas que a nova política favorecendo um maior uso dos psicólogos do que dos psiquiatras foi um reconhecimento das diferentes posições tomadas pelos respectivos grupos de profissionais.

Os militares estavam usando os psiquiatras e os psicólogos nas equipes comportamentalistas de consulta científica, chamadas de "biscoito", equipes que em decorrência da sigla, aconselham os interrogadores sobre a melhor forma de obter informações de prisioneiros.

Mas o Dr. Steven S. Sharfstein, o ultimo ex-presidente da Associação Americana de Psiquiatria, observou em uma entrevista que o grupo adotou equivocadamente "a política de Maio", que contêm normas que determinam que os seus membros não possam participar dessas equipes.

Em contrapartida o grupo de psicólogos, da Associação de Psicologia Americana aprovou uma política diferente. Tanto que, em julho passado determinaram que os seus membros ao servirem como consultores para os interrogatórios  que envolvam a segurança nacional devem "saber dos fatores exclusivos desses propósitos e de seus contextos, pois eles requerem uma consideração ética especial." »

Para uma informação mais completa : 

-      Jean Maria Arrigo (« American psychology really grew up with the military ») : 

- Psychology Under Fire: Adversarial Operational Psychology and Psychological Ethics

- A Lesson for World Psychology: Denunciation and Accommodation of Abusive Interrogations by the American Psychological Association. Disponível no site www.ethicalpsychology.org

-       Brad Olson, Stephen Soldz & Martha Davis: The ethics of interrogation and the American Psychological Association: A critique of policy and process

Traduzido do Inglês por Zelma Galesi


 ******


« Rúgbi quântico » ? por Nicole Lagache

Retrato de um jogador

Maio 2014. O ícone internacional do rúgbi do XV[1] Inglaterra, Jonathan Peter, conhecido como Jonny Wilkinson, trinta e quatro anos, anuncia a sua aposentadoria no auge da sua forma. Em suas Mémoires d'un perfectionniste1, concebida como um documento, ele se apresenta como um obcecado desde muito cedo pelo controle e pela perfeição. Sendo-lhe familiares também as incertezas: elas o assaltavam e, em sua paixão esportiva confrontou-se com isso permanentemente (saltos perigosos da bala oval, corridas imprevisíveis tanto dos seus adversários quanto  dos seus parceiros.). 

Esta personalidade discreta ao extremo, virtuoso e atormentado pelo seu talento, esse jogador perpetuamente insatisfeito, até conseguir a vitória. Ele leva até os trinta anos uma existência exclusivamente regrada pelo rúgbi e se define como « uma máquina de marcar », um « viciado no pontapé ».

Génio precoce, artilheiro de elite, certo do dever de controlar o jogo num treinamento frenético e repetitivo que pode ser comprovado, mesmo assim, continua permanentemente desorientado frente ao azar. Suas vitórias permanecem impotentes para afastar a angústia que fere o seu corpo até o sentimento de perda de identidade. Wilkinson encadeia as lesões que o deixam um tempo na inatividade e as incertezas pela retomada de sua paixão esportiva.

Desorientado pelo aleatório, reorientado pela física quântica
Assombrado desde muito cedo pela eliminação causada pelo azar, Jonny Wilkinson conhece a depressão. Após ter conseguido um título mundial para a equipe do Newcastle Falcons, se distância da Inglaterra instalando-se na França e integra o clube de Rúgbi de Toulon (RCT). Aniquilado e desorientado, ele coloca-se à procura de uma compreensão do mundo, cuja perfeição não cessa de lhe escapar. 

No auge de sua procura por um sentido que pudesse instaurar aquilo que lhe falta e que seria capaz de barrar a sua angústia, ele encontra os escritos científicos da jornalista americana Lynne Mac Taggart2 que o orientam em direção da física quântica, da qual ele faz uma leitura pessoal sem possuir as noções científicas necessárias. Ele entende que a questão do azar encontra-se no centro da física quântica, Wilkinson está mesmo convencido que as interrogações dos físicos se cruzam com as perpétuas interrogações sobre o que é o aleatório. Do temor de « passar-se por um iluminado », guarda o silêncio sobre a sua explicação que é mais de ordem espiritual do que científica, sobre a forma na qual as partículas interagem entre elas.  Essa abordagem lhe oferece um primeiro apaziguamento.

« Rúgbi quântico »

Sob esse título numa primeira abordagem um pouco estranha, Rúgbi quântico, aparecem os atos em relação a uma mesa redonda organizada pela ENSTA3, que convida anualmente seus estudantes a um debate original entre os cientistas e uma personalidade de outro campo do conhecimento. Este é um artigo do Le Monde intitulado « Jonny Wilkinson, partícula elementar »4, que dá a ideia ao ENSTA de convidar o jogador de rúgbi recém apaixonado pela física quântica e um físico de partículas, filósofo das ciências, amador  do rúgbi, Étienne Klein. 

Wilkinson encontra uma maneira pessoal de reexaminar a realidade do mundo do rúgbi, ao dar-se conta de que a física quântica rompe com a física clássica e, colide com o senso comum por sua descrição de um mundo microscópico radicalmente novo que se apoia sobre o postulado do invisível. Por este desvio, ele prevê que pode se apropriar das questões filosóficas colocadas pela teoria quântica. Neste novo mundo, nada de predição com certeza de um resultado e, em seu lugar um campo de probabilidades, de frequências, ou seja, nada de novo. Mas também, encontra a explicação de que os objetos que vemos separados ao nosso redor não são separados na escala microscópica do mundo quântico. Wilkinson tem, ai, o sentimento de estar no cerne da sua questão e de obtê-la. Atormentado pelo que escapa, é certamente a sua face real que ele aborda no sintoma.

Um semblante paradoxal

O título, Rugby quântico, é o nome de que? Os organizadores do ENSTA parecem ter tido uma feliz intuição intitulando o debate de um semblante paradoxal. Talvez, o homem do rúgbi teve uma intuição, em que desde um ponto de real só um significante novo podia localizar. Porque se a física quântica interpreta as interações aparentemente caóticas das partículas, para o físico É. Klein o rúgbi não é um esporte quântico: o rúgbi e o quântico são dois termos contraditórios. Portanto, Wilkinson realiza, para si mesmo, uma aproximação improvável e eficaz, mas cuja chave não se entrega. A física quântica o conduziu a uma crítica de sua posição, isso que ele retrata muito bem no epílogo de sua obra : « Ao controlar a sua reputação e ao indexar o seu desenvolvimento sobre os resultados perfeitos, isso equivaleria a cair do céu, tentando agarrar-se às nuvens ».

 
Parece que se por sua interpretação da física quântica Wilkinson visar o sentido, o que ele encontra, para o seu conhecimento é o ab-sentido próprio a fazer surgir uma perda. A saber, para ele, a perda de um pouco da perfeição que tentava até ai juntar numa busca mórbida. O sentido cobiçado esta ausente. A investigação dos recordes cessa, mas para tanto, o sucesso permanece no encontro: é após ter oferecido ao RC Toulon um lugar ao nível nacional, depois mundial que ele decidirá serenamente colocar um fim na sua carreira. Com a descoberta da física quântica seu corpo descomposto condenado até então a servir o fora-de-sentido do desempenho, ao preço de graves ferimentos, encontrará o apaziguamento numa tentativa de  recolhimento do enigma do corpo. 

Da perfeição à intenção 

Wilkinson subverteu o seu próprio projeto. Questionado sobre a mudança operada ele declarou: « Que o balão caia aqui ou ali não tem importância. A intenção é a única forma de perfeição que está ao nosso alcance ». « Eu agora penso que é possível atingir permanentemente a perfeição na intenção ». Esta interpretação muda tudo. E para este sujeito, parece bem valer o desvio pela física quântica. Este uso da ciência torna-se possível, porque do alto da sua glória Wilkinson se interessa por isso que prova e não pelo cálculo do seu desempenho. A concepção da perfeição é conservada, mas, alterada. « Desenvolver as possibilidades, dirá o físico Etienne Klein, depois fazer as coisas, se dispersar depois se reduzir: a vida é assim »5. Quantifica Wilkinson ? Este sujeito ai tocou o seu impossível. 

Ensaio transformado !

1 Wilkinson J., Mémoires d'un perfectionniste, Paris, J.C. Lattès, 2012.
2 Lynne Mac Taggart, The Field, Ed. Ariane, 2003.
3 Lliopoutos J., Klein E. & Wilkinson J., Rugby quantique, Paris, Presses de l'ENSTA (Ecole nationale de techniques avancées), coll. les actes, 2011.
4 Fenoglio J., « Jonny Wilkinson, particule élémentaire », Le Monde, 6 février 2010.
5 « La physique quantique a sauvé Wilkinson de la dépression », interview d'Etienne Klein par A. Pécout, Le Monde, 23 mai 2014. http://www.lemonde.fr/sport/article/2014/05/23/la-physique-quantique-a-sauve-wilkinson-de-la-depression_4424298_3242.html

  
******


Atenção corpo intoxicado!, por Éric Taillandier

 Oslo, 31 de agosto, filme de carreira discreta, passou relativamente despercebido em nosso campo,mas no entanto, de uma toxicidade toda lacaniana – e deve ser lido na perspectiva do corpo tal como o destaca Jaques-Alain Miller em relação à experiência analítica. Artista e psicanalista se encontram aqui para (de-)mostrar como o corpo, apesar de sua tomada no e pelo Outro, é uma instância essencialmente da dimensão do objeto que « se goza »1.

Lúcido, demasiado lúcido

Mesmo que o tenha descoberto tarde, esse filme merece toda a nossa atenção 2. Alem disso, os críticos não se enganaram. A partir do seu lançamento em  2011, Oslo, 31 de agosto  é recompensado largamente : melhor longa metragem européia em Angers, prêmio Jean Carmet de melhor intérprete masculino para o ator principal Anders Danielsen Lie, competindo pelo César de melhor filme estrangeiro em 2013, para não citar os sucessos franceses. Joachim Trier, jovem diretor norueguês, sabe certamente manejar a câmera à ponto de nos fazer cair adictos sem aviso prévio! É preciso dizer que o sujeito empresta-se bem.

Anders, o personagem principal, internado numa clínica de desintoxicação do álcool e das drogas, é autorizado, pela primeira vez, a sair de licença para ir a uma entrevista de emprego em Oslo. Um modo de testar a sua vontade de realmente sair do seu gozo solitário, aqui colocado à prova pelo Outro. Ele passa então da instituição regrada que o protege das tentações, para os riscos do mundo real lá fora. Os encontros que fará neste dia será que o levará a decidir renunciar definitivamente a sua escolha de gozo, modificando a tonalidade de sua relação com o mundo? É toda a intriga do filme. Se a droga está em jogo, ela não está jamais em primeiro plano. Assim, Oslo, 31de agosto não tem nada a ver com o tratamento trash ou psicodélico que se lhe reserva habitualmente. Aqui, tudo está matizado pela encenação, pelos diálogos, pela fotografia. Do início ao fim, o filme procede pela economia das imagens e das palavras.
 
A verdadeira « heroína » do filme, é antes a pergunta sobre a que o consumo das drogas responde, ou seja, qual a perspectiva de um homem demasiado lúcido a respeito do seu ser e, como suportar a existência. Joachim Trier se inspirou vagamente no romance de Pierre Drieu La Rochelle Le feu follet, lançado em 1931, que esboça a fase final de um homem desiludido cujos excessos não asseguram mais « o ersatz do sentimento da vida »3 que ele tinha até então. « O mundo era tão inconsistente que não lhe oferecia nenhum apoio […]. Sendo que, um homem não pode se manter continuamente na lucidez »4. O filme é uma versão hipermoderna, feito com uma câmera de mão e músicas eletrônicas.  

Com Oslo, 31de agosto, J. Trier disse se interessar pelo trajeto deste genro de pessoas, como um dos amigos que se sente « fundamentalmente excluído »5, independentemente das possíveis oportunidades. Em seu filme anterior, Nouvelle donne (2007), ele já estava interessado na loucura, onde o enorme sucesso de um primeiro livro desencadeia a psicose do seu autor, sendo que, na procura de uma « linguagem absoluta » que permitia apreender « todos os matizes das coisas », ele naufragava no buraco da vacuidade do sentido sem conseguir mais sustentar a sua existência.

A insustentável leveza do corpo

Em Oslo, 31 de agosto, desde os primeiros minutos, se apreende que se há o ser, o corpo ai é tomado inteiramente. O filme se abre sobre uma cena, livre de interpretação, mas que, se pode apreender como um desejo que abandona o corpo: « Eu não senti nada », dirá Anders depois do amor. O corpo parecia desafetado. Como este dia de verão com sua luz declinando, qualquer coisa da consistência fálica de Anders é atingida. A surpresa, é que o diretor não trata o corpo do lado de um peso morto, mas ao contrário do lado de sua insustentável leveza. O que inspira o diretor é o corpo demasiado fluido, como a imagem do fogo fátuo. Ele não é suficientemente estabilizado pelos significantes do desejo e do amor... enquanto que Anders procura perdidamente o que poderia dar peso ao Outro. 

Os amigos que encontra estão todos mais ou menos estabilizados após  uma juventude de excesso, se tornam encorajadores. Eles o incitam a encontrar a sua força vital acomodando-se ao programa de gozo que eles mesmos escolheram ao longo do tempo e das necessidades da vida: entre os sonhos que renunciaram e também, algumas alegrias cotidianas. Mas, Anders não consegue se decidir. Ele não se deixa enganar pelos semblantes ready-made que a vida em sociedade veicula pois, não acredita nisso.  « Isso passará tudo vai dar certo...embora isso, não seja verdadeiro ». 

No fundo, todo o filme é construído a partir desta questão: como arrumar o programa do Outro, sem renunciar ao gozo do corpo? Para Anders, a articulação desses dois planos parece ser impossível. « Eu estou clean agora, totalmente clean ». A tal ponto desmamado, desintoxicado da droga, que agora se sente invadido por um incomensurável « sentimento de vazio » e « se pergunta como [...] viver com isso  ».


 Amor ou intoxicação ?

Ao longo de todo o filme, espera-se o sobressalto, a surpresa do lado do amor e do desejo. Porque como tela de fundo, Anders está numa tentativa desesperada de restabelecer uma antiga relação amorosa, devastada pela droga. Em algum lugar do outro lado do telefone está uma mulher que o amava, mas que não quer mais lhe responder. « Quando estava com ela comecei a me injetar  ». E ela se desapegou. Outra garota o convidou e o que se reproduziu magnificamente foi a cena da partida. Com toda insolência juvenil o corpo desta mulher se oferece a ele. Diríamos que a flama do desejo poderia ser encontrada e reviver... mas, é ainda muito frágil . Como para todos é preciso para Anders um aditivo mais potente. E ele o tinha encontrado num objeto real, a droga. Que funciona em « curto-circuito do gozo fálico »6. O acesso ao Outro, pelo artifício do gozo do seu corpo só é possível com a ajuda da droga no corpo. Sem droga, Anders não tem mais o manual do usuário. « Meu corpo está aqui, mas tento me lembrar porque retornei ». Nada o detém. 

Ele recusa qualquer ajuda: para o trabalho, para a afeição, o amor e a amizade. Ele interpreta: « O quê! Eu sou um toxicômano para você? » Não, o outro não lhe diz isso, mas Anders o escutou assim. O desejo do Outro se manifesta aqui na tela de fundo sobre sua vertente mais temível, conduzindo Anders a curto-circuitar o Outro, encurtando o caminho sobre o objeto do seu gozo, o que se sente ser para o Outro, um Intox (abreviação de intoxicação).

Fogo fátuo

Alguns raros anúncios numa voz em off, literalmente desencarnado, fazem entender as razões do desencantamento de Anders. Ele retém dos seus pais uma tão grande abertura de espírito que confinava um «  excesso de liberdade ». Algo para deixar um plano se desenhar ai, diante do desejo do Outro, do qual teria podido se engatar, mas que ele apreendeu de modo diferente. Os pontos de impacto do significante sobre o corpo são diferentes para cada um. A psicanálise se ocupa dos corpos, neste sentido em que o corpo é sempre afetado, embora sob o título da angústia que domina o parlêtre, pelo significante e sua marca indelével. Na psicanálise, com efeito, o corpo está sempre em perspectiva, temos a tendência a esquecer disso. A ideia me surgiu com a experiência analítica que de qualquer modo é uma tentativa de desmamar o corpo das palavras que o estão intoxicando. « O corpo, isso deveria nos embasbacar mais », diz Lacan no final do seu Seminário Mais, Ainda em 1973. Pois bem, eu acho que esse filme dá uma interpretação extraordinária disso que é um corpo intoxicado pela linguagem. O recurso à palavra nunca é suficientemente capaz de aliviar os ferimentos infligidos. Permanece as marcas do real. No âmbito da toxicomania, sem minimizar os riscos ligados a consumação das drogas, não é a droga em si mesmo que é a mais tóxica para o corpo do sujeito, mas antes o que determina esse corpo na ordem do significante e condiciona posteriormente o seu gozo toxicômano.

Neste filme, Anders está como « o analista é o fogo fátuo; está é uma metáfora que não faz fiat lux. O fogo fátuo não ilumina nada; ele resulta mesmo ordinariamente de alguma pestilência; essa é a sua força »7. É o convite que faz Lacan ao psicanalista de tomar sobre ele o que do corpo emerge desta pestilência, ao fazer a aposta de tratar de outra forma isso que poderíamos chamar, dos restos, desviando às vezes o sujeito de uma palavra que, ao se aproximar demasiado perto do real, torna-se, às vezes ligeiramente lúcida demais. Como se diz de certos vinhos, este filme tem corpo.

1Miller J.-A., « L'orientation lacanienne. L'être et l'Un », cours du 23 mars 11, inédit.
2Joachim Trier, son réalisateur, prépare un nouveau long métrage pour 2015 avec, notamment, Isabelle Huppert.
3 Josson J.-M., La fonction de la drogue, Accès n° 3, bulletin de l'ACF-VLB, 2012.
4 Drieu La Rochelle P., Le feu follet, Paris, Gallimard, 1931, p. 34.
5 Interview de Canal+ au Festival de Cannes, 2012.
6 Miller J.-A., Clôture, « Le toxicomane et ses thérapeutes », Analytica n° 57, 1989, p. 133.
7 Lacan J., Séminaire XXI, « Les non-dupes errent », leçon du 23 avril 1973, inédit.

 ******

«Sade. Atacar o sol», por Bernadette Colombel

O museu d'Orsay expõe «Sade. Atacar o sol », até o dia 25 de janeiro de 2015. O percurso da exposição é ornamentado por numerosos extratos dos escritos de Sade sobre a sua concepção do prazer, da paixão, da violência, das leis, etc., e sobre a proclamação em erigir uma regra absoluta ao exercício do gozo individual, tão necessário, a expensas do outro. Na concepção de Sade, respondem em eco as representações do corpo fragmentado, cortado, tatuado, eroticamente ornado... Os quadros, litografias, desenhos e esculturas afixam um gozo e um desejo fora dos limites sociais que confinam a violência. Outras obras, não menos eróticas, licenciosas no seu tempo, podem hoje suscitar o sorriso. A este respeito eu citaria uma fotografia de Man Ray, La Prière1: a posição da pessoa, nua, em oração é tal que isso que atrai o olhar, são as mãos colocadas perto do ânus e do sexo. Os curadores da exposição, Laurence des Cars et Annie le Brun, não consideraram um modo histórico de apresentação, mas « um embate voluntário e separado, visando provocar os efeitos de contraponto entre a pintura antiga, aquela do século XIX e aquela do século XX »2. Sua visada é  de mostrar que, ao enviar em forma de questão as normas e as regras sociais , Sade introduziu no domínio da arte, uma representação do gozo do corpo sem fazê-lo repousar sobre os pretextos religiosos. Assim, mesmo se a idealização do mártir tenha justificado as representações, os quadros do santo Sebastião, transpassado pelas flechas, ou da santa Agathe3, cujos seios estão seccionados, são antes de tudo uma expressão de gozo.

Signo dos tempos, a exposição exibe os corpos. Mesmo que, em nossa sociedade o véu da censura e da interdição seja levantado, isso não muda nada no fato de que as representações eróticas afetam mesmo, o corpo do visitante. Portanto, não há descanso, para aquele que vagueia pelas salas.


A exposição testemunha a força do desejo e do gozo que podem conduzir a morte. O direito ao gozo é preconizado; do mesmo modo, aquele de usar o corpo do outro para satisfazer-se. O espectador é solicitado pela multiplicidade de representações de corpos gozantes, associados ao discurso do Marques de Sade que orienta a abordagem das obras. Os escritos deste último tornam legítimos em certa medida o gozo do corpo do outro e a realização da violência. Com os quadros, como aquele de Francisco José de Goya Y Lucientes, L'exécution4 , onde um homem tem uma faca sobre o pescoço de uma mulher, enquanto que um congênere vira as costas e um terceiro, morto por decapitação, cai por terra, ou aquele de Franz von Stuck, Judith et Holopherne, onde uma mulher com uma espada olha um homem deitado 5, o visitante vacila entre a representação do mito, ou de um fantasma, e aquela que coloca em cena o horror que a realidade contemporânea pode conhecer. 


Gozo do corpo, certamente, a exposição insiste sobre isso que não deixa de se escrever. Mas nessa multidão de obras cuja expansão reenvia à obscenidade, ainda é necessário parar e aproximar os quadros um a um para apreender a especificidade do desafio subjetivo que as une. Assim vai-se do quadro intitulado Le Désir de Evard Munch6 onde os olhos esbugalhados em três rostos fixam um corpo de mulher; a direita desses rostos há uma mão, que talvez, esteja pronta para pegar ou para tocar? Gozo de olhares ávidos ? A forma sem particularidades deste corpo não significaria que esta mulher seja o objeto do desejo, mas sim, um real do qual o corpo é o envelope ? Qual o efeito desta obra sobre o espectador? O quadro não lhe retorna em espelho « o olhar » que vê7

A exposição colocaria em evidência que um corpo que goza atinge o outro no seu gozo? « Isso fala » àquele que olha, interpelando mesmo o corpo na encruzilhada da pulsão e do que esta inscrito de real nele. 

Circular entre as obras, é fazer a constatação que num corpo, isso goza e, isso goza mesmo violentamente, fora da moral, na transgressão. Com Sade, não se pode recuar sobre a ideia do gozo, como diz Jacques Lacan, ele é mortífero e pode conduzir a morte. O que confirma, então, a ideia de que é o sujeito habitado pelo gozo, que coloca na vida os atos que o dividem e o orientam segundo a sua ética.




1 Man Ray, « La Prière », 1930, épreuve gélatino-argentique retouchée au crayon noir, 5 x 3,8 cm.
2 Guillaume F. et Schlesser T., "Quand l'histoire de l'art devient Sadique", Beaux Arts magazine, octobre 2014, pp. 92-99.
3 Lafréni A., « Martyre de Sainte-Agathe, d'après Giullo Clovis », 1567, estampe, 30,4 x 21 cm.
4 Francisco de Goya y Lucientes, « L'exécution », 1808-1812, Huile sur toile, 29 X 41 cm.
5 Franz von Stuck, « Judith et Holopherne », 1927, huile sur bois, 82 x 72 cm, Coll. particulière
6 Edvard Munch, « Le Désir », 1898, Lithographie
7 Lacan, J., O Seminário, Livro 11, 1964, Os quatro conceitos fundamentais da psicanálise, Jorge Zahar, Rio de Janeiro, 1988, p. 91.
  
Tradução: Zelma A. Galesi
Comunicação: Maria Cristina Maia Fernandes




__,_._,___