| 09 febrero, 2010 | |||||||||
| El Debate de la Escuela Una (V) | |||||||||
| Posteado por A.A.delaR. a martes, febrero 09, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
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| EOL-POSTAL] El Debate de la Escuela Una |
| Posteado por MG a martes, febrero 09, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
| He seleccionado en esta oportunidad algunos textos sobre el pase escritos por colegas de las Escuelas hispano-hablantes de la AMP. Tres de ellos son de colegas de la EOL, uno de la ELP, y otro de la NEL.Esta selección permitirá una presentación a título personal de la situación actual del pase en estas Escuelas.La mayoría de ellos fueron extraídos de los Journal de Journées Nº 52, 76 y 85. El texto de Lizbeth Ahumada en cambio, lo tomé de la reciente publicación que la Nel inauguró con una serie intitulada Boletín aperiodico de la NEL "En primera persona"- Nº 1. Cordialmente Dudy Bleger Presidente de la EOL Graciela Brodsky El pase y la armada Brancaleone El comentario de Marco Mauas sobre el Herem me llevo a la siguiente pregunta: qué distingue a la comunidad judía – o a cualquier otra comunidad, la comunidad argentina, por ejemplo- de la comunidad analítica? En tanto que comunidades, no están ambas animadas por la aspiración al uno, a lo común, en síntesis, por la identificación? Me parece que a título de comunidad, las diferencias no son de fondo. Solo son diferentes los ideales que las unifican, aunque, es cierto, hay ideales mejores que otros. Creo que para devenir psicoanalista, la verdadera cuestión no es tanto como entrar a la comunidad analítica sino como pasar de la comunidad a la disparidad. De ahí el carácter irresistible del testimonio; no hay dos iguales. Una vez, en la EOL, el empuje a la comunidad llegó hasta los carteles del pase. En esa ocasión, una comunidad - en realidad la EOL es una suma de comunidades- soñó con adueñarse del pase. No es imposible si se saben mover los hilos que hace falta y se hacen los cálculos necesarios: piense bien a quien elige como analista, supervise con quien convenga, haga campaña electoral para llevar a sus amigos al cartel del pase, preséntese en el buen momento y trate de convencer a los ingenuos que con este shibolet en la mano el camino para devenir analista está asegurado. En el 2005, esta política comunitaria hizo estallar el pase en la EOL. En esa ocasión me tocó a mi suspender el dispositivo, que solo se volvió a poner en marcha tres años más tarde, gracias a las buenas iniciativas administrativas que se tomaron y al deseo de los miembros. Spinoza y Lacan sufrieron el Herem? Tal vez lo desearon porque entre la comunidad y la excepcionalidad no hubo elección para ellos. Tal vez se hartaron de la comunidad y prefirieron la tierra del exilio, esa donde uno no se siente nunca “en su casa”, donde nunca se habla la lengua del Otro, aunque se comparta el mismo idioma. A esta altura, pienso que si no se soporta el exilio, entonces es mejor formar parte de un conjunto disparatado donde se junten la “la Biblia y el calefón”, como prometen las Jornadas de noviembre. Un poco menos de comunidad y un poco más de “armada Brancaleone”. Por que no? 1 de noviembre de 2009 Graciela Brodsky CARTELES DE LA ESCUELA UNA Aun cuando un cartel del pase pertenezca a una Escuela, tal como es, por ejemplo, el cartel de la EOL, un AE no es de la EOL sino de la Escuela Una. Al menos así se los llamaba a los AE en una época. Entonces, ¿por qué no transformar los carteles del pase en "carteles de la Escuela Una", es decir, carteles compuestos por colegas de diferentes escuelas? Eso resolvería muchos problemas, desde incompatibilidades hasta las dificultades locales de constitución de los carteles. Mi experiencia en la EBP y en la EOL fue tanto más interesante cuanto que los carteles no fueron meramente locales. 23 de diciembre 2009 Mauricio Tarrab Querido Jacques –Alain: Le envío algunas reflexiones sobre el tema del Pase como aporte al debate que ud. ha puesto en marcha. Aunque ese debate se halla iniciado y se esté desarrollando en la ECF, repercutirá en todas las Escuelas, y de hecho lo dirijo también a la EOL, donde sé que este debate resuena y que a su manera viene discutiendo del tema desde 2006. En el Congreso de la AMP en Buenos Aires, en abril del 08, participé de una mesa que se llamaba Modalidades del Pase en el siglo XXI. Copio primero algunos fragmentos de ese texto que considero todavía útiles, y luego algunas reflexiones actuales. “Una reorientación de la política alrededor del Pase parece imprescindible, pero esa reorientación no será producto más que de una reorientación de la libido. Es eso lo que debería cambiar en nuestra comunidad, para que el pase, que casi ha sido puesto en la vitrina del museo del psicoanálisis, vuelva a manifestar su vitalidad. Hay algunos indicios y estas 6 nuevas nominaciones que hemos escuchado nos abren nuevas expectativas. Hemos pasado de un pase inhibición, a un pase síntoma que como tal seguramente volverá a traernos problemas. Espero que esa sea así, nada podrá cambiar si el pase sigue siendo tratado con tanto silencio.” […] ¿Se trata del dispositivo o se trata de la libido? ¿Se trata de buscar nuevas modalidades del pase y nuevas formas del dispositivo? Por lo que he podido vivir como miembro de tres carteles y como pasante, el dispositivo del pase como tal se sostiene con su simpleza y su eficacia tanto como se sostiene el dispositivo freudiano, al que Lacan no necesitó poner patas para arriba para modificarlo de cabo a rabo. ¿Habría que proponer un pase a medio camino y un pase “final”?. Aunque es una evidencia que existen momentos de pase durante un análisis, creo que el pase capta un momento conclusivo y eso supone considerar por un lado lo inédito que se inscribe allí y por otro lado lo incurable que no dejará de retornar. Eso es ineliminable. Pase y “non plus ultra” no se llevan bien. El pase es imperfecto, y eso conviene mucho más a la experiencia efectiva.[…] En los 40 años que han pasado desde la proposición de Lacan, esta no es la primera “reconfiguración”. En ese tiempo le han pasado muchas cosas a las Escuelas, a la comunidad analítica y a la práctica del pase. Ese desarrollo ha mostrado que el pase es permeable a la incidencia de la época, de los conceptos y de la política. Eso no es ninguna renuncia respecto de los principios. Eso quiere decir a mi juicio que no hay una dogmática del pase escrita en las estrellas. Estamos por el contrario en ese punto que -como decía J.A.Miller- Lacan dejó sin fijar. Lo cito: “Si Lacan hubiera entrado en detalles hubiera producido un efecto de sugestión que resultaría perjudicial para la autenticidad de la experiencia”. Es lo que debemos preservar a toda costa. Estamos en ese borde y allí solo tenemos fragmentos de una experiencia, que en el filo entre lo colectivo y lo singular, atraviesa las Escuelas. Por eso no hay, ni debería haber una dogmática del pase. Entre los aspectos doctrinarios y la práctica del pase hay un hiancia que debe mantenerse abierta.[…] Por otra parte las modalidades del Pase en el siglo XXI ya son una realidad efectiva, no hay que especular sobre eso, hay que tomarlo en serio es decir encarnarlo en un política, JAM lo ha propuesto de múltiples forma: hay el pase lógico, el pase matema y el pase hystorización. Hay el pase relámpago y el pase escritura. Hay el pase científico y el pase artístico. Hay el pase atravesamiento y el pase sinthome, hay el pase 1 y el pase Bis. Y hay, por fortuna, la sorpresa del Pase. Y terminaba mi exposición parafraseándolo a ud cuando decía que el “psicoanálisis es un saber que siempre se alegra de recomenzar. Es por eso que se puede decir del psicoanálisis: ud aún no ha visto nada!!!. Es lo que podemos hoy volver a decir respecto del pase: Aún no hemos visto nada! . Entonces, preparémonos para lo que vendrá!” (Buenos Aires, abril 2008) Y pues, eso ya llegó bajo la forma de esta marejada imparable que ha comenzado en la ECF pero que implica a todas las Escuelas de la AMP. 1. La política de la enunciación, o hacer de la enunciación una política La política de la enunciación es una enorme y eficaz aplanadora de las jerarquías, en especial si estas se encuentran un poco rígidas en sus lugares institucionales y en especial si esa enunciación se autoriza en la relación que cada uno tiene con el inconciente, con el de cada uno, claro. Frente a eso que nos determina, nadie puede erigirse en un “maestro” (en el sentido que el término tiene en español). Pero sí puede hacer valer el saber-verdad que ha obtenido hasta allí de la experiencia del análisis. Y también puede hacer ver adonde se está respecto de su formación analítica. Eso es algo de lo que la Escuela debería tomar nota, poner a prueba y sancionar oportunamente. Es lo que entendí, como se lo dije en un mail unos días después, en la Jornada de Noviembre, respecto de esa frase de Lacan: “no hay formación analítica, hay formaciones del inconciente”. La fórmula “todos analizantes” puede leerse: todos iguales frente a la experiencia del inconciente y de lo real. Desde allí hablamos, los practicantes, los AME, los AE y los “recién llegados”. Es un hecho que abre un campo nuevo, que renueva las cosas, que sacude las generaciones, y es saludable que eso no recaiga solo en los AE. Bienvenido sea!! no estamos exentos de los problemas demográficos y por otra parte el tiempo es real. Aunque se sabe que la solución nunca ha estado en la juventud, eso ha traido también figuras colectivas macabras. Solo el talento da alguna esperanza. Pero al talento hay que hacerle lugar. Eric, en su texto El pase-deseo, señala que ahora puede ser que una generación ya no piense que por su jerarquía no puede hacer el pase”. Pues yo mismo, y no debo ser el único, me presenté al pase formando parte de la “jerarquía”. Recuerdo muy bien cuando fui a decirle que me iba presentar al dispositivo y ud un tanto “grave” (según mi óptica de las cosas en ese instante”) me dijo: - Nunca un Secretario de la AMP hizo el Pase - Y? , le dije un tanto molesto y sin entender el problema que ud señalaba. Acaso eso me lo impide? - No, me contestó ud , pero eso es nuevo. 2. El pase síntoma y el elemento Omega El Pase mismo ha sido, desde su invención por Lacan, una política de la enunciación. Lo fue en una época en la que los semblantes institucionales eran mucho más firmes que ahora. Y como creo que es por ahí, por donde ud quiere volver a vitalizar el Psicoanálisis puro dentro de la Escuela, es que comparto su entusiasmo, aunque no sepa bien adonde vamos. En cuanto a los testimonios, los que he escuchado desde noviembre, (y que alarman a algunos porque diluirían el pase como tal), creo que con al menos una excepción, son variantes de cómo alguien puede mostrar, en un punto de su análisis, como él entiende que se ha enredado con la verdad. Pero eso no es lo mismo que lo que ocurre en el Pase, donde, para citarlo a ud. mismo en su curso “El lugar y el lazo”, uno debe demostrar “como se sacó de encima sus amores con la verdad”. Por otra parte el pase consiste en demostrar la lógica de una separación, no la lógica de la propia alienación al inconciente. Pero hay algo que tienen en común, que es mostrar como la experiencia analítica nos atraviesa. Atraviesa nuestras vidas. Cuando di mi primer testimonio, en un momento no muy sencillo en la EOL respecto del pase, pensé que lo que verdaderamente quería era decirle a mi comunidad que lo que hacemos en la práctica, que la experiencia que atravesamos, que nuestra orientación en el psicoanálisis, valía la pena. Quizás algo de esa enunciación hice pasar allí. Por otra parte, además de los testimonios, las nominaciones de AE tienen aún otro valor que el de la transmisión. La nominación de un AE, tienen el valor interpretativo de recordarle a las Escuelas su inconsistencia. Nos recuerdan a todos, no solo que hay un agujero en el saber, sino que hay un elemento, Omega, que forma parte pero que es heterogeneo al conjunto. La Escuela debe vivir con eso, pero ¿quiere hacerlo? A veces si, a veces no. 3. Y mientras tanto, que ha sucedido en la EOL? Puede el Pase dejar de ser un problema? Y si dejara de serlo, si fuera muy satisfactorio ¿no sería eso su domesticación? En la EOL, en los últimos cinco años hemos pasado por varias intensas tormentas alrededor del Pase. Dos crisis graves, la primera en diciembre de 2004 llevó a la suspensión del pase. La segunda en diciembre de 2005, donde un grupo trató de apropiarse del dispositivo, puso a la Escuela al borde de una crisis terminal. Hubo, a partir de allí una época de desierto y silencio, se desplegó la deflación y el descrédito respecto al Pase. No solo del dispositivo y su credibilidad, sino del final del análisis como posible y del pase mismo como acontecimiento verificable. No tengo ninguna duda de que se esperaba, secretamente con alivio, que esa "incomodidad" que es el pase pasara al museo. Hubiera sido el fracaso de la EOL y el triunfo de la endogamia grupal que es el nombre de nuestra “psicología de las masas”, contra la que el Pase ha sido una dosis de heterogeneidad necesaria, es decir sintomática, para que la Escuela sea una Escuela. Solo en Julio de 2006 y luego de una nueva nominación, el Delegado general comienza a gestionar la reposición del dispositivo. Aunque hasta ese momento no se encontraba la manera de encauzar las cosas, el deseo estaba ahí. Volver de ese páramo no fue sencillo, requirió de la apuesta y de la sensatez de muchos y puso a prueba la relación de cada uno con el Psicoanálisis y con la Escuela. La EOL se movió, tuvo respuestas. Y cuando eso se despertó nuevamente algo, la Escuela misma estuvo dispuesta a vérselas y a acoger de nuevo esa experiencia, alrededor de la que hubo un reordenamiento. Desde 2007, con un nuevo reglamento y la constitución de un cartel que resultó confiable para el conjunto de la Escuela, se inició otro movimiento. La perspectiva de la AMP y de la Escuela Una estuvo allí siempre presente durante las crisis y después. Con Graciela primero y luego con la intervención de Eric, en cada paso que se dio para poner las cosas otra vez en funcionamiento. Su inclusión en ese cartel fue fundamental. En los últimos dos años el secretariado del pase de la EOL recibió 26 pedidos de pase y hubo 3 nominaciones. ¿Es poco? ¿Es mucho? ¿Cómo se evalúa eso? Esos 26 son quienes han corrido el riesgo, poniendo en juego todo lo que sus propios análisis les han aportado. Hayan pasado o no han contribuido a construir una experiencia colectiva incomparable. Es lo que tenemos en pleno funcionamiento. Un nuevo reglamento para el período 10-12 está en elaboración y la Escuela ha recibido con entusiasmo las últimas nominaciones. Por su parte, el cartel del pase ha escuchado a suficientes pasantes como para poder tener un panorama de la orientación actual de los análisis, trasmitida por quienes habiendo o no “pasado”, han dicho lo que consideran esencial sobre el curso de sus análisis, sobre lo que consideran el final, o sobre lo que entienden que han obtenido de ese final. El Informe que el cartel tiene en elaboración tratará de dar cuenta de eso. ¿Es que le cuento maravillas de la EOL? De ninguna manera, sé muy bien que la EOL puede ser el infierno y que sus ronquidos a veces resuenan en el Rio de la Plata, pero respecto al pase está dispuesta a despertarse rápidamente. Cuente con eso. ¿Hemos llegado alguna parte? Sí, pero nada está asegurado. 4. Interrogar a los analistas Creo que un debate sobre una reformulación del Pase, debe incluir la interrogación sobre los análisis mismos, sobre la orientación y la concepción que hoy tenemos del final del análisis, y en qué esta concepción se ha ido modificando a medida que hemos ido pasando del atravesamiento del fantasma al sinthome. Hay que interrogar en que por ejemplo la transferencia no se constituye en un obstáculo para la salida del análisis. Un obstáculo puesto por el analista, no por el analizante. Ud. mismo planteó esto en su intervención en Roma al citar el final del seminario X, donde Lacan advierte –¿a quien sino a los analistas?- que los analizantes no son sus obras. La reconfiguración del pase requiere la libido, que se ha puesto a fluir intensamente otra vez, pero también requiere actualizar la clínica del final del análisis e interrogar a los analistas mismos en su relación al agujero en el saber. En suma, como Lacan lo indica, interrogar si son capaces de “perder allí su agalma”. Querido Jacques-Alain le hago llegar también mi afecto Mar de las Pampas, 12 de enero de 2010 ¿Y la chispa del pase? Shula Eldar Hay un problema en la ELP. Lo sabemos desde hace tiempo por los hechos que lo demuestran: no hay pasantes, apenas alguno. No es fácil, al menos para mí, apuntar de manera certera a la raíz del problema. Me pregunto: ¿hay deseo de pase hoy? Se habla del pase, es cierto pero el acto permanece detenido. Ese es el estado de las cosas y no es nuevo. Hemos percibido desde hace tiempo la inmovilidad, la apatía, el exceso de prudencia quizás; ¿lo seguiremos denegando? Tener que informar sobre la situación del pase, de cara a las Asambleas por ejemplo, se convertía en una cuestión embarazosa. Me correspondió hacerlo por formar parte del Secretariado del pase y puedo dar fe de ello. Hemos hablado, hemos repetido, pero un debate no se llegó a abrir de verdad, no logramos que las palabras tuvieran consecuencias. No obstante, ¡qué paradoja!, no faltaron invitaciones a los AE recién nombrados en nuestras Jornadas, - como corresponde y no pongo en cuestión el saldo positivo de la escucha de sus testimonios -, ni se dejaron de organizar durante estos últimos años, con salas llenas, conversaciones sobre temas de "psicoanálisis puro". Además un espacio de trabajo sobre el pase se sostuvo en las distintas comunidades que componen nuestra Escuela. En lo colectivo el pase está presente pero, entonces, ¿uno por uno qué sucede? Parece que pasamos, ahora, del embarazo a la turbación y nos hacemos nuevamente preguntas en busca de buenas razones. ¿Se trata de un problema de funcionamiento o de desconocimiento del dispositivo? No lo veo por ese lado. El dispositivo ha funcionado bien y el reglamento se cumple. ¿Volver a hablar sobre ello? Por supuesto, eso siempre es necesario. ¿Se trata de la designación de pasadores? Los AME de la ELP designamos pasadores, y seguimos designándolos. Se supone que lo decidimos tomando en cuenta ese momento del análisis que Lacan señala en la Proposición "...como estando allí...como el que es ese pase...". (Proposición de octubre de 1967). Muchos de los pasadores esperan el golpe de suerte que les permita cumplir su función. O se resignan, viendo que las probabilidades no juegan a su favor. ¿Porqué no volver a hacer pública esa lista? ¿Cuántos de entre los pasadores han dado el paso de demandar el pase? Sería interesante poner a disposición de todos algunos datos (número de demandas, número de pasadores, etc.). Para algo nos pueden servir estas estadísticas. Porque si lo que sucede es que los pasadores dejan el acto de presentarse al pase en suspenso, -sabiendo que ser pasador no es una condición previa de la demanda de pase -, esto es algo sobre lo cual sí vale la pena cuestionarse seriamente. ¿En qué nos ha sido cómodo el silencio cuando "lo que permite el pase a alguien que piensa que puede ser analista, a alguien que se autoriza él mismo a ello, o que está a punto de hacerlo, (es) dar a conocer que fue lo que lo decidió, e introducirse en el discurso del cual pienso que por cierto no es fácil ser el soporte" (J. Lacan. La experiencia del pase. 1973)? Hablar no es suficiente; puede haber palabras pero ¿hay también "esprit"? ¿O el "esprit", la experiencia analizante, el deseo que da color a la Escuela se ha desvaído bajo el primum vivere y otras comodidades...? Recordaba una historia jasídica citada por Elie Wiesel. Es la historia del herrero que se quiso hacer independiente. Compró un yunque, un martillo, un fuelle y se puso a trabajar. Fue en vano. Entonces un viejo herrero a quien fue a pedir consejo le dijo: "Tienes todo lo que necesitas....menos la chispa". 18 de enero de 2010 El pase: otra cara de la espera Lizbeth Ahumada En efecto, en la NEL no hay Analistas de la Escuela, no tenemos de primera mano, “en primera persona”, el testimonio del que llevó al extremo su experiencia como analizante y vio emerger la flama del deseo del analista ocupando el lugar vaciado de un goce singular. Podemos preguntarnos por qué no los hay. De hecho, es una pregunta que nos hacemos de tanto en tanto, al menos en conversaciones informales de café, entre nosotros. Hoy me interesa más que la pregunta por el hecho mismo de esta inexistencia, la pregunta por el resorte que animaría esta posibilidad: la pregunta por el deseo del pase, bien como dispositivo cercano a la realidad de la Escuela, bien como lugar que formaliza el final de una cura para alguien. Va de suyo, lo uno no es sin lo otro. Me pregunto entonces: ¿Anima a nuestra comunidad el deseo de pase? Es una pregunta que implica, al menos, dos consideraciones: Primero, hay que asegurar una comunidad consolidada como tal, que pueda alojar en su seno, un cierto empuje animoso hacia el pase. Segundo, el análisis personal se lleva tan lejos como para abonar ese deseo. No parece segura la existencia del deseo como tal, pero tampoco parece segura la existencia de una vivencia de comunidad, específicamente alrededor del pase. Bueno, es verdad, podemos hacer de ello una consigna (tal vez la hemos hecho): pobre Escuela, mientras no tenga un AE en sus filas, no sabrá de lo que se trata, no podrá hablar, no podrá estar a la altura del importante debate que se gesta en la AMP ¡La pobre muda parca! Pero resulta más interesante, al menos a mí, saber por qué no ha habido una producción formal, seria y regular, sobre la experiencia que sí está a la mano: la experiencia de los pasadores, la experiencia de quienes se han acercado al procedimiento, los que han tenido en algún momento alguna implicación directa con el procedimiento a través de los carteles del pase de la EOL, por ejemplo. De otra parte, hay una falta con relación a la producción epistémica y clínica que el tema puede causar; tal vez, se piensa que no es asunto nuestro porque los predestinados no han llegado y no podemos usurpar ese lugar. Es decir, creo que en la NEL nos hemos hecho un nombre alrededor de esta inexistencia, todo un semblante funcional por cierto, que llega a obturar la pregunta por el saber humilde que se puede extraer de los elementos en juego que, para nosotros, surgen de la experiencia. De hecho, como lo testimonian otras Escuelas, tenemos una historia cercana al pase como dispositivo antes de la NEL; claro, no de mucho tiempo. Solo para recordarlo, en su momento lo que Jacques-Alain Miller llamó el Colegio Colombiano de Psicoanálisis, contaba con pasadores ciertamente ratificados por la AMP para la ocasión, y de hecho tenía un secretariado del pase, simple e incipiente, poco funcional: se centraba en mi persona. Pero lo que sí tenemos desde esa fecha (finales de la década de los 90, principios del 2000), es la posibilidad de contar con los carteles del pase de la EOL (por supuesto, se entiende que con los carteles del pase de cualquier otra Escuela, pero la EOL está presente como primera posibilidad para la NEL y esto desde la experiencia de la entrada a la Escuela por el pase). Así, ahora desde la NEL, los avatares por los que ha atravesado el pase en la EOL nos conciernen, es una discusión que nos ha costado (sigue costando) hacer propia aún si se trata de un dispositivo que se pone en marcha para la NEL, que está a nuestro alcance. En este sentido es extraterritorial. Si vuelvo a la idea de esa vivencia de desconocimiento y lejanía del pase para la NEL, pienso que esta promesa –legítima por demás- por venir de un AE, ha mostrado otra cara, la cara de la espera de aquel que sabe y del que salva; sabemos lo que es la otra cara: encapsulamiento del deseo, inercia y esterilidad. Así entonces, es fundamental preguntarnos por lo que está en nuestras manos como una posibilidad fecunda: hay un saber a producir que haga las veces de marco de la contingencia de una nominación como AE, no lo contrario. Es decir, no podemos seguir pensando que el hecho de que no haya un AE nos dispensa del movimiento que causa el pase en el corazón del psicoanálisis lacaniano. No podemos seguir haciendo de nuestra Escuela la tabula rasa del pase, ni podemos ignorar que este tema nos divide en cuanto analistas y analizantes. Desde luego es una división que debe ser puesta a trabajar. Es hora de preguntarnos si de verdad creemos en los ángeles... 24 de enero de 2010 |
| El Debate de la Escuela Una (III) | |||||||||
| Posteado por A.A.delaR. a martes, febrero 09, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
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| El Debate de la Escuela Una (II) | |||||||||
| Posteado por A.A.delaR. a martes, febrero 09, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
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| El Debate de la Escuela Una (I) | |||||||||
| Posteado por A.A.delaR. a martes, febrero 09, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
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| [EOL-POSTAL] El Debate de la Escuela Una - primer numero- | |
| Posteado por Blog amp a martes, febrero 09, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
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Cinco puntos sobre la ELP y la FEEP Vicente Palomera Tras el cuestionamiento abierto sobre el lugar de mediación de la FEEP, creo pertinente recordar los siguientes hechos (ver también: Anuario de la ELP 2008 (p.115-117) 1. La FEEP se creó como resultado de las profundas transformaciones habidas en la EEP, tras la fundación de las tres escuelas que surgieron en su seno: la ELP (2000), la SLP (2002) y la NLS (2003). Estas transformaciones motivaron que se planteara en el Consejo de la AMP la cuestión de su continuidad. La respuesta del Consejo de la AMP fue que la EEP no era obsoleta y seguía siendo necesaria para estas escuelas que habían nacido para ser instrumentos del desarrollo del campo freudiano en los diversos países del ámbito europeo. Estas nuevas escuelas podían apoyarse en la EEP para realizar algunas de sus políticas y, así mismo, para servir como instancia reguladora, en cuestiones puntuales, o en otras, tan decisivas para el porvenir del psicoanálisis, como el pase. Un ejemplo de la importancia de la función de mediación de la EEP fue la constitución de la FCPOL en 2004. 2. El carácter original de la EEP residía en el hecho de que fue pensada como una escuela que descompletaba el conjunto europeo. La EEP no era una estructura que organizara jerárquicamente las escuelas en Europa, por el contrario vectorizaba y encarnaba la dimensión europea de cada una de ellas. Esta dimensión está asegurada por la FEEP como nudo que sostiene las cuatro escuelas europeas. Con la creación de la FEEP se produjo un paso importantísimo: la decisión del consejo de la ECF de entrar en la FEEP. 3. Durante meses los Consejos de las escuelas europeas informaron y trataron del proyecto de transformación de la EEP en una Federación Europea de las Escuelas de Psicoanálisis (FEEP). La Asamblea de la ELP, en 2007, tuvo la ocasión de debatir y acordar el proyecto de esta transformación de la EEP en Federación. Se vió entonces la importancia de esta transformación de esta reorganización de la EEP para crear una base institucional mejor coordinada, de dimensión europea, para luchar contra la ideología de la evaluación y sus iniciativas legislativas. Desde su creación, la FEEP ha facilitado la coordinación entre las Escuelas. El Consejo de la FEEP reúne a los presidentes de las cuatro escuelas y del presidente de la AMP. 4. La FEEP recibió en el momento de su creación sin modificaciones el reglamento del pase de la EEP. El presidente de la FEEP sigue teniendo como una de sus funciones asegurar el Secretariado del Pase de la ELP en colaboración con un secretariado de esta Escuela. Por otro lado, la FEEP provee el nombramiento de carteles ad hoc en caso de demanda de un miembro de otras Escuelas. Entre las Escuelas de la FEEP, solo la ELP dispone de su propio cartel del pase, que funciona en acuerdo con el secretariado del pase de la AMP. Entonces, ¿en manos de quien ha estado el dispositivo del pase? Un Secretariado y los carteles han asegurado el buen funcionamiento del pase en la ELP A) El secretariado. Desde 2001 hasta 2010: M. Bassols, M-H. Brousse, P.-G.Gueguen y V. Palomera, presidentes de la EEP y de la FEEP (desde 2007) aseguraron el funcionamiento del Secretariado del pase con: Lucy D'angelo, Estela Paskvan, Shula Eldar y Xavier Esqué. B) Los carteles. Desde que, en diciembre de 2002, se promulgó un nuevo reglamento del Pase para la EEP, la composición de los carteles del pase han sido: De 2003-2005: Enric Berenguer, Elvira Guilañá, Vicente Palomera, Estela Paskvan + Pierre-Gilles Gueguen (Más-Uno). De 2005-2007: Amanda Goya , Mónica Marín, Vicente Palomera, Xavier Esqué, Lucía D'Angelo (Más-Uno). De 2007-2009: Lucía D'Angelo, Hebe Tizio, Marta Serra, Manuel Fernández Blanco, Hilario Cid (Más-Uno). De 2009-2011: HIlario Cid, Patricia Tassara, Carmen Cuñat, Antoni Vicens, Estela Paskvan (Más-Uno). 5. Veo que en el debate abierto sobre la Escuela Una y las opiniones vertidas en el J.J. se perfilan fórmulas del tipo: “el dispositivo está cerca de los miembros cuando éstos han sido convocados para decir y decidir algo acerca de su funcionamiento”…. que no habría ocurrido en la ELP al haber quedado ese funcionamiento en manos de una FEEP cuya mediación, por otra parte, se podría haber convertido ya en “superflua u obsoleta”. Se pide, también, un control que “no sea tan dependiente de las vicisitudes del Otro”. En otro contexto, se sugiere menos “seguidismo acrítico”. En esto, aprecio un tabú de contacto ante “la proximidad de nuestros colegas franceses”, proximidad que “ha funcionado como Otro (por supuesto se trata de nuestra construcción) exigente, idealizado y a veces imperativo”. Finalmente, en un vertiente algo más reglamentista (aquí no encuentro otra manera de nombrarlo) se dice que el dispositivo del pase en la FEEP “se ha quedado sin interlocutor”, dado que no ha habido una “asamblea de miembros que discuta, apruebe y controle el dispositivo del Pase” . Bueno, todas estas son cuestiones que están ya en el tapete y que podemos seguir discutiendo. Por mi parte, en la próxima entrega, trataré del tema, para mi central, de la FEEP y la Escuela Una. Más de cerca y más de lejos Miquel Bassols Después de leer algunas contribuciones al debate anunciado por la carta de Estela Paskvan, veo más claro el sentido de lo que se quería decir cuando se afirmaba que en la ELP “el dispositivo del pase está lejos”, razón que supuestamente explicaría la falta de pedidos de pase de miembros españoles. Más allá de la necesidad de precisar los reglamentos, me parece más bien que es la Escuela Una y el pase mismo como experiencia y no el dispositivo que le da curso en cada Escuela lo que se ha hecho hoy lejano para una generación en la ELP. Y hay que averiguar todavía las razones. Tal vez no sean ajenas a la naturaleza misma de la Escuela Una que intentamos cernir en el debate y del lugar que ésta debe tener en cada Escuela de la AMP. Veamos los argumentos. La atribución de una “lejanía” del dispositivo se concreta ahora en un pedido de las siguientes maneras: “El dispositivo está cerca de los miembros cuando éstos han sido convocados para decir y decidir algo acerca de su funcionamiento”, cosa que no habría ocurrido en la ELP al haber quedado ese funcionamiento en manos de una FEEP cuya mediación, por otra parte, se podría haber convertido ya en “superflua u obsoleta” (Estela Paskvan). Ahí Estela prefiere el tono imperativo dirigido a las jerarquías y no duda en espetarles un: ¡“quita tus manos del pase”! Aparece también el pedido de un control que no sea tan dependiente de “las vicisitudes del Otro”, en “la proximidad de nuestros colegas franceses”, proximidad que “ha funcionado como Otro (por supuesto se trata de nuestra construcción) exigente, idealizado y a veces imperativo” (José Ramón Ubieto). Se puede también formular diciendo que “la ELP es una escuela sin dispositivo del pase”, que el dispositivo del pase en la FEEP se ha quedado sin interlocutor, no tiene con quién mantener la conversación necesaria” , dado que no ha habido una “asamblea de miembros [que] discuta, apruebe y controle el dispositivo del Pase” (Montse Puig). La “lejanía” del dispositivo se habría dado así a partir de la transformación de la EEP en FEEP en el año 2006. Sin embargo, a la luz de los datos que tenemos sobre el pase en España, hay más o menos el mismo número de pedidos en los cuatro años anteriores a esta fecha que desde esa misma fecha hasta la actualidad, pocos en efecto si descontamos además los provenientes de otras Escuelas. No parecería visto así un problema de reglamentos, ni del poder de decisión en una asamblea sobre el funcionamiento del dispositivo. Por otra parte, con respecto a la transformación de la EEP en la Federación de Escuelas Europeas de Psicoanálisis (FEEP), no hay que olvidar que ese pasaje incluyó a la ECF en dicha Federación, junto a la ELP, a la SLP y la NLS. No es un hecho banal para entender la función de nudo que debe tener hoy esta Federación, habida cuenta del lugar de “lejana proximidad” que tenía la ECF para muchos en relación a la propia EEP. Saludamos en su momento la inclusión de la ECF en la FEEP y, en efecto, sería una increíble paradoja que ahora construyéramos en su lugar un Otro ideal que nos impone y nos exige. Poner el acento en eso sólo sería posible si pensamos la ELP como un elemento desgajado de la FEEP y de la AMP como tal, cuando en realidad hay miembros de otras Escuelas que se han dirigido a la ELP para hacer el pase, con el dispositivo más “lejano” todavía si lo pensamos en términos geográficos o de decisión sobre el funcionamiento en una asamblea. ¿Qué poder de decisión sobre el funcionamiento del pase en la FEEP ha tenido, por ejemplo, nuestro colega de la EOL Gustavo Stiglitz, recientemente nombrado AE por un cartel de la FEEP? No, visto desde la perspectiva de un miembro ya deslocalizado de su comunidad, la problemática del pase en la ELP en relación a la Escuela Una no parece un problema de lejanía del dispositivo, de la composición de los carteles y secretariados – en efecto, totalmente españoles desde hace tiempo – ni de un mayor control por asambleas de los reglamentos. Estos reglamentos, es cierto, deben ser todavía puestos al día después de la transformación de la EEP en la FEEP, pero no se ve porqué eso redundará necesariamente en un mayor “acercamiento” del pase. Sólo cambiando reglamentos y haciéndolos supuestamente más “autónomos” – ¿autónomos de qué, en realidad? – no creo que lleguemos a desentrañar y a modificar esas razones. Tal vez ganaríamos algo si, en lugar de poner el acento y las razones en un Otro (construido o dado de entrada) supuestamente imperativo en la jerarquía y en el control de los reglamentos, nos preguntáramos qué transmitimos cada uno sobre la experiencia de la Escuela Una y del lugar en ella de la propia experiencia del pase. Si el pase es, como repetimos ahora, “deslocalizado”, es porque la Escuela Una traduce en cada lugar esta “deslocalización” en otras tantas formas de “desidentificación” a la comunidad local. Leyendo desde ahí la situación actual, más bien aparece entonces otro problema más estructural, que toma cuerpo de manera específica en Barcelona como el pedido de tener un poder de decisión más autónomo, de un mayor control local del dispositivo del pase y, por ende, de la Escuela misma. La reivindicación de autonomía es, en efecto, todo un tema en la actualidad política y social catalana y no es nada fácil desprenderlo de los espejismos del Yo autónomo con el que, bien lo sabemos, se regaló toda una corriente analítica. Pongo una muestra de esta dificultad entre nosotros que me ha evocado la lectura de algunas frases en el debate. No me parece, por ejemplo, que podamos entender ni definir ahora la Escuela Una como una comunidad en sentido estricto, si no fuera aquella “comunidad de los que no hacen comunidad” que hemos evocado otras veces. Porque, en efecto, más bien se trata en la Escuela Una de hacer la experiencia de aquello que no hace comunidad, de aquello que impide a cada miembro de cada Escuela identificarse con esa comunidad, de Hecho siempre imaginaria desde la experiencia analítica, ya sea comunidad autónoma, nacional, lingüística, pero también comunidad de pase o Comunidad local de la ELP. Dicho de otra manera, la Escuela Una es lo que en cada lugar va precisamente a contracorriente de la identificación con la comunidad. Y sabemos cómo esta dificultad ha sido y es especialmente sensible en España. ¿Pero no es precisamente ésta la dificultad que encontramos también como una inercia tantas veces infranqueable en la experiencia analítica? Cuanto más cerca el final, - y siempre estamos, estimado Aquiles, estimada Briseida, un poco más cerca del final, cada uno a su manera - más se refuerza el pedido o la reivindicación de una identificación, cuanto más se aísla el objeto en juego más lejos parece esta identificación aseguradora. Moverse en esta paradoja, que es también la de lo Uno y lo Múltiple, es la apuesta de la Escuela Una en la que debemos saber tratar lo real en juego del grupo analítico. Desde esta perspectiva, no es tanto el dispositivo lo que debería acercarse – el dispositivo sigue estando ahí, al alcance de la mano de cualquier miembro, incluso de un no miembro de esa “comunidad”– sino la propia Escuela Una y el lugar de causa que hace presente en cada lugar. ¿Cómo hacerla existir y hacerla más presente, más allá de nombrarla, ella que parece más bien innombrable? Lo que detectamos como una “lejanía” entre nosotros y que estaría como razón de la falta de pedidos de pase, ¿no será entonces lejanía de la Escuela Una como tal? Sin duda, el presente debate debe ayudar a hacérnosla más presente. Acerca del reglamento del pase Montserrat Puig El dispositivo del pase implica necesariamente una comunidad amplia. La confidencialidad, la prudencia y el cuidado de los testimonios lo hacen imprescindible. La deslocalización del pase que se ha producido de hecho así lo atestigua. Son los propios pasantes los que han deslocalizado el pase ya que no es raro que se pida el pase en el dispositivo de una Escuela distinta a la de pertenencia. Además, el éxtimo llamado por los distintos carteles del pase en la discusión de cada nominación refuerza esta deslocalización y amplia mas la comunidad implicada en cada nominación. La función del éxtimo en el cartel del pase no es el del control de la AMP de cómo se nomina en cada Escuela ni tampoco la homogeneización de las nominaciones sino que, al contrario, si cumple la función de éxtimo es porque desde el interior mismo de la Escuela Una interroga, descompleta y es exterior al cartel del pase, a cada uno de ellos. Su importancia hace deseable que si el dispositivo del pase en alguna de las Escuelas de la AMP no contemplara la función del éxtimo debería introducirse. El dispositivo del pase, el secretariado y los carteles, necesariamente trabajan un poco alejados del ruido cotidiano de las respectivas Escuelas, un poco en la sombra necesariamente pero no indefinidamente. El reglamento del pase no solo regula la composición de los carteles sino que introduce, con la temporalización de las permutaciones, una escansión de ese trabajo tranquilo y silencioso de los carteles y del secretariado. La escansión temporal, lo sabemos, es una de las armas princeps contra la inercia. Así, los carteles y el secretariado se disuelven, permutan y tanto o más importante están abocados, imperiosamente a un trabajo de elaboración de la experiencia y de transmisión de la misma. Si bien el pase debe tener la marca de lo deslocalizado, de alguna manera debe ser encarnado. Si el reglamento del pase no es igual para las siete escuelas de la AMP es porque de alguna manera debe pasar por lo particular de cada una de ellas. Pero en la variedad de reglamentos todos ellos incluyen el retorno sobre la Escuela del debate a partir de la experiencia. No solo para poder introducir modificaciones en el reglamento sino para poder relanzar, evitando así la inercia acomodaticia del grupo, el núcleo de no saber acerca de la pregunta de qué es un analista, cómo se analiza hoy y cómo se terminan los análisis. Por ello es tan importante el reglamento del dispositivo. Todos y cada uno de los miembros están en ello concernidos, formen o no parte del dispositivo en cada periodo. Siempre he pensado deseable que la asamblea de miembros discuta, apruebe y controle el dispositivo del Pase, para luego, precisamente dejarlo trabajar un nuevo periodo. Pero si el dispositivo mismo, como está regulado en una Escuela, se vuelve desconocido para la mayoría de los miembros, se olvida, algo está pasando de no deseable. Es por ello que creo que no solo en la ECF la situación del pase no es satisfactoria. Tampoco lo es en la ELP (o debería decir en la FEEP ya que la ELP es una escuela sin dispositivo del pase). Me atrevo a decir que el dispositivo del pase en la FEEP se ha quedado sin interlocutor, no tiene con quien mantener la conversación necesaria. La asamblea de la ELP se ha dicho varias veces que no es el lugar donde corresponde su discusión, es un dispositivo europeo. El consejo de la ELP no puede hacer mas que una declaración de intenciones respecto a la Escuela del pase en los informes anuales para la asamblea (recuerdo incluso el olvido en algunas ocasiones), ¿la Asamblea de la FEEP sería entonces el lugar de debate o discusión acerca del pase, de las producciones efectivas de los textos del secretariado y del cartel? No parece que haya sido así. Se me dirá que en varias comunidades de la ELP hay seminarios y debates a cerca del pase, con invitaciones a AEs a miembros interesados. De acuerdo, ello es necesario, pero no es suficiente si el debate, los interrogantes que se presentan, no tienen consecuencias. Y para ello se tiene que poder decidir. No se trata de decidir ahora si se le puede otorgar la mayoría de edad a la ELP, ni si es mayor para ser autónoma. Ninguna escuela de la AMP lo es. Se trata de que el reglamento del dispositivo del pase de la FEEP ha sido olvidado, ya no se sabe muy bien a quien pertenece salvo, quizás, a las instancias directamente implicadas. Con ello no es suficiente, a mi entender, para que cada miembro se sienta responsable de dicho dispositivo. Si, podría llamarse el “reglamento olvidado”. Llego a este enunciado cuando se me presentan una serie de preguntas: ¿Cómo se entiende que tenga aun fecha de noviembre del 2002? La ELP, la SPL la EEP, convertida en FEEP, incluso la AMP ¿Son las mismas que en el año 2002? Es un reglamento establecido por el Consejo de la EEP y aprobado por el de la AMP pero, ¿donde se discutió, sólo en estas instancias? ¿Sobre qué textos que transmitieran las enseñanzas y los escollos de las experiencias previas? ¿Qué comunidad, incluso muy amplia, se dio el tiempo para el debate y la aprobación para luego dejarlo trabajar y esperar en los tiempos establecidos el retorno de nuevos elementos para el debate y el control de la experiencia? ¿Cómo se explica que no se haya convocado nunca el Colegio del pase previsto en el reglamento? ¿Cómo se explica que no se respetaran los plazos de los informes de los carteles y del secretariado ni se establecieran lo mecanismos de posibilidad para el debate? Los efectos, los tenemos, el debate del pase había desaparecido, y la responsabilidad sobre el mismo también. Se esperaba poco de él aparte de la preciosa sorpresa de cada nominación de un nuevo AE sobre el que recaía todo el peso de hacer existir el deseo de pase en la Escuela, tanto la ELP como la FEEP. No creo en un gobierno global ni para la política de los estados ni para el país del psicoanálisis, incluso lo temo. Es por ello que creo es mejor mantener la variedad para obligarnos a mantener una conversación permanente. Cada miembro de cada Escuela debe poder ser responsable, es decir poder responder a los temas cruciales y para ello se han de crear las condiciones. Nadie me discutirá que cómo terminan los análisis, el pase, su dispositivo y el reglamento que lo hace efectivo en cada momento forman parte de ellos. El buen uso de la Escuela Una pasa también por ello. La ELP, será Una en el pase o no será José R. Ubieto Meses lamentándonos del declive del pase en la Escuela y ha sido necesario un acto (JAM) para que algo se mueva en el país del psicoanálisis. Los pasantes, los pasadores, el cartel, el colegio.todo el procedimiento patas arriba. Excelente oportunidad para reanimar el deseo por la experiencia del pase. Quisiera aportar algunas reflexiones a partir de mi participación como pasador. La sorpresa y la perplejidad que muchos colegas han subrayado en semejantes circunstancias, para mí aparecieron redobladas. Por un lado, la llamada del primer pasante me anunció así mi condición de pasador y vino de la mano de un afecto de angustia ante la tarea que se me venía encima. Tarea para la cual difícilmente se encuentra uno preparado, al menos la primera vez. Por otra parte, el silencio, en la Escuela misma, sobre esa función. Aparte de los textos institucionales, poco más a escrutar. De allí que la propuesta actual de “tiranía de la transparencia” resulte una buena manera de reencontrarnos con ese interés por el pase, presente en el nacimiento mismo de la ELP. Transparencia con los límites propios de lo que se puede decir, de la verdad mentirosa que es todo discurso sobre lo real. En cualquier caso, esos límites no la hacen menos necesaria. En la ELP conocemos el peso del silencio, la mortificación que produce en nuestra vida asociativa, la inercia paralela –que alimenta el ensimismamiento- de las conversaciones off the record. En ello juega, sin duda, la dialéctica de lo Uno y lo Múltiple, la especificidad “autonómica” española pero creo que hay también un estilo que ha conformado un hábito durante mucho tiempo y que aparece, sintomáticamente, como inhibición en ocasiones cruciales para el porvenir del psicoanálisis como es la hora actual. La proximidad de nuestros colegas franceses, con los cuales tenemos una privilegiada transferencia de trabajo, ha sido la oportunidad de salir del ensimismamiento y de la tensión local pero al tiempo ha funcionado como un Otro (por supuesto se trata de nuestra construcción) exigente, idealizado y aveces imperativo, ante cuya (supuesta) demanda hemos optado en ocasiones por un cierto seguidismo acrítico y en general por la inhibición ante iniciativas propias. Todo lo cual no deja de resguardarnos de la castración. En eso la cuestión del pase no ha sido una excepción. Al igual que los colegas de la ECF se lamentan del silencio y opacidad sobre el procedimiento, de la ausencia de voces - además de las de los AE- que aporten su experiencia sobre el procedimiento: desde los pasadores, hasta el cartel de pase y los propios pasantes no nominados, también en el ELP esa opacidad se ha hecho consistente en estos años. Es verdad que en los últimos tiempos se ha hecho un esfuerzo, tras la conversación de Madrid sobre el pase, para que ese horizonte de la Escuela Una estuviese en el trabajo de todos los miembros y socios y los espacios sobre el pase no han sido responsabilidad única de los AE. Hablar del procedimiento desde las diferentes perspectivas implica poner en acto esa tesis de la Escuela del pase y reducir así la pendiente de idealización –y por tanto de inhibición- cuyas consecuencias paralizantes ya conocemos. Varite de los testimonios Entonces, ¿qué pasa con los pasadores? En mi primera experiencia el pasante trajo su testimonio ordenado de acuerdo a una lógica muy bien construida a lo largo de un tiempo previo extenso. Me correspondió a mí re-construir esa lógica, reducirla para su transmisión al cartel. La suerte fue la íntima convicción de que allí algo había pasado. Fue un testimonio con un alto valor de enseñanza, que el cartel sancionó con la nominación como AE. La segunda ocasión fue muy distinto: la lógica del caso quedaba velada bajo una proliferación de formaciones del inconsciente para las cuales las notas tomadas resultaban material insuficiente para “pasar” algo de lo que podría ser el devenir analista. La vertiente del inconsciente transferencial funcionaba como obstáculo para la emergencia de lo real y su saber hacer allí. Hubo que volver a ver al pasante, por indicación del cartel, para que la prueba concluyera sin nominación. En tanto “placa sensible” transmití al cartel algo de la sombra espesa que velaba puntos candentes de la resolución sintomática del pasante. La tercera vez también tuvo su particularidad diferencial. Se trataba de un testimonio breve, minimalista, con una lógica reducida ya por el pasante que sin embargo no alcanzaba para verificar la producción del analista, si bien daba cuenta del compromiso decidido del pasante con el psicoanálisis. Tres pases singulares frente a los que, como pasador, tuve que arreglármelas con cada particularidad. Sin embargo todos, a su manera, me enseñaron cuestiones importantes sobre los diversos momentos de la experiencia analítica. Ninguno escatimó su esfuerzo y su trabajo por transmitir esa experiencia singular. ¿Por qué renunciar entonces, como escuela, a esas enseñanzas? ¿Por qué no dar voz también a aquellos pasantes que no concluyeron en nominación y a los pasadores que les acompañaron en el procedimiento? Y por supuesto a las enseñanzas del cartel del pase. La designación del pasador no es ajena al curso de su propio análisis, en mi caso apuntó a un punto preciso de mi manera neurótica de inhibirme, mi particular forma de no querer saber, con todo lo que esto supone de relanzamiento del deseo por el pase. La autonomía de la que se ha hablado en este debate, la entiendo entonces no como un más de fragmentación, con todo lo que ello implica de encierro y endogamia, sino como un llamado a la responsabilidad y deseo de cada uno, como miembro (y socio) de la ELP para hacer del pase un asunto suyo, algo que le concierne a él y a la escuela en su conjunto y que por tanto no depende (sólo) de las vicisitudes del Otro. Una escuela de analizantes es sin duda la mejor política que el psicoanálisis puede darse hoy. ¿Hacia una ELP II? Vilma Coccoz "Hay encantos que valgan contra la verdadera valentía? Bien podrían los encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el ánimo, será imposible". Esta sentencia anticipa el trueque del nombre Caballero de la Triste Figura por el de Caballero de los Leones en la genial obra de Cervantes. Don Quijote da razón de este cambio a don Diego de Miranda, al comparar la empresa del caballero andante con las de los otros caballeros, los cortesanos, quienes, aunque suscitan el elogio cuando conquistan el éxito ateniéndose a sus precisas obligaciones, no son merecedores de una fama personal y duradera. El andante caballero se distingue por su cometido y sus actos:" ...busque los rincones del mundo; éntrese en los más intrincados laberintos; acometa a cada paso lo imposible; (...) no le asombren leones ni le espanten vestiglos [(monstruos horribles y fantásticos)] ni atemoricen endriagos [monstruos fabulosos con rasgos humanos); que buscar éstos, acometer aquéllos y vencerlos a todos son sus principales y verdaderos ejercicios." Es notable hasta qué punto la sugerencia de Jacques-Alain Miller de que abandonemos el ánimo tristón y el silencio que aqueja a la ELP para hacer nuestra la causa de Los Caballeros de los Leones es acertada y preciosa! Como podemos leer en el párrafo antes citado, hay cosas que comparten el caballero andante y el analista. El más destacable es, sin duda, la valentía con la que ambos combaten los encantamientos imaginarios y con la que afrontan lo imposible que encuentran a cada paso. Contrariar el ánimo moroso que engendra vestiglos y endriagos puede ser una buena divisa para la acción del analista lacaniano. Retomo esta respuesta que envié, en su momento, a JAM, a su envite, porque es hora de poner en práctica este lema. La oportunidad que se nos brinda en esta ocasión es de tal importancia para una escuela forjada en las estructuras que Lacan formuló en su Proposición que no podemos dejarla escapar: hablando de leones, “el león sólo salta una vez” decía Freud respecto al momento justo de la interpretación por parte del analista. Estamos invitados a participar, uno por uno, en la interpretación de los síntomas de la comunidad analítica, no podemos dejarlo para mañana. Miller ha puesto la casa “patas arriba” una vez más y los efectos son sorprendentes. Lo más impresionante es la Valentía (virtud del caballero de los Leones) con la que los analistas de la ECF han expuesto sus interpretaciones en JJ. Porque, una vez más, es el pase, como el lugar privilegiado del asiento de lo real en la Escuela, lo que está “al rojo vivo”. El “inventario no exhaustivo” realizado por Natalie Jaudel en JJ Nº75, publicado en español en el Debate de la ELP nº 13 es, sencillamente, admirable. Leyéndolo, –suelta verdades como puños- me di cuenta, entre muchas cosas, de lo imprescindible que es la construcción de una biblioteca del pase. Soy especialmente sensible a ello porque, al igual que Natalie, no he tenido la fortuna de participar directamente en el dispositivo, aún. Sin embargo, siempre he considerado que el pase es el vector que orienta mi participación en la Escuela. La realización del proyecto de Escuela, su inserción en lo real del mundo, es un privilegio dado a unos pocos. Conviene afrontar, entonces, la pregunta ¿hay un deseo de pase en la ELP? Que me disculpen mis queridos colegas, pero creo no podemos decir “tout va bien” y nutrir nuestra complacencia. La ELP tiene ya la consistencia necesaria para soportar las auténticas preguntas suscitadas por la crisis actual en el seno de la Escuela Una. Creo que el trabajo ingente de muchos colegas para sostener día tras día las actividades y funciones evidencia su compromiso con el Psicoanálisis, sólo que una cosa es el Psicoanálisis y otra la Escuela. (JAM). Estoy convencida de que si conseguimos salir del impasse actual estaremos más contentos, más animados y una parte importante de nuestras responsabilidades cotidianas se verán beneficiadas con una mayor repercusión. Porque serán nutridas con el un deseo renovado por llevar a buen puerto nuestros barcos y no navegar a la deriva, con gran esfuerzo, pero escasos resultados a la hora de hacer prosperar nuestra preciosa Causa Analítica en el siglo XXI. Una Escuela silenciosa no puede ser una escuela de Lacan. Creo, y así lo manifesté en nuestra Asamblea, en Valencia, que la modalidad de cierre de los CPCTs ha dejado un saldo de malestar acrecentado por una interpretación sesgada de los motivos que lo precipitaron y que se pudo leer en el Comunicado del Consejo del mes de septiembre. Y creo que existe una íntima conexión entre estos acontecimientos y el estado del pase en la ELP. Si la libido de la Escuela, que se encontraba en franca e imparable disminución, se refugió en los CPCTs fue porque ese proyecto representó algo muy vivo, en el que la transferencia con la orientación de Miller se vio plasmada en algo más que en una declaración de intenciones. En todo momento consideré que estábamos llevando a cabo una experiencia de Escuela. De hecho, sólo en el marco simbólico que ofrece la Escuela pudo operarse la lectura de la lógica en la que podíamos quedar atrapados: una intoxicación del discurso del amo motivada por el éxito de nuestra operación. Pero resta por valorar lo que la experiencia aportó acerca de los conceptos fundamentales en que se asienta nuestra práctica en tal dispositivo, sus pros y contras, su contribución o no a la transmisión del discurso analítico en el estado actual de los discursos. El modo en que se articula la ELP con la ECF y con la orientación política de Miller es fundamental para comprender, en mi opinión, el mencionado cierre de los centros, que puede ser considerado, por lo tanto, un cierre en falso. Hacía falta un tiempo de comprender similar al que Miller otorgó, en las Entrevistas de Actualidad, a la crisis CPCTs en Francia, antes de una conclusión resolutiva. No podía ahorrarse este pasaje en la vida de la ELP. Entre el instante de ver: Entre el impacto de la intervención de Miller en la reunión del Ripa y de Laurent en el Consejo y el cierre de los centros algunos creyeron que era suficiente y podían saltarse la elaboración que requiere un hecho de estas características. La experiencia CPCTs, nombrándose analítica, concierne al psicoanálisis puro: ¿en qué se autoriza uno para operar en nombre del psicoanálisis? Era la pregunta que no podía obviarse en las reuniones clínicas, tan distantes y distintas de la soledad característica de la consulta. Aceptar ser interpelado y formular a los otros las buenas preguntas para esclarecer su acción se convirtió en una práctica alegre. La mayoría de los miembros del equipo clínico así lo ha destacado, una vez abierto el espacio para la conversación sobre esta crisis en Madrid bajo los auspicios de su directora, Rosa López. Hemos escuchado muchas veces que había muchas diferencias en la implementación del dispositivo en Francia y en España. Efectivamente, es el momento de despejarlas. Una de ellas concierne a la distinción entre generaciones que siempre ha sido difícil de establecer en la ELP y que responde a su particular historia, al factor c y a otros motivos a tener en consideración, sin que debamos caer en la tentación de denegarlos porque serían “políticamente incorrectos”. Y ello toca directamente al psicoanálisis puro. Por ejemplo, los AE y Ex AE que participaron en la experiencia ¿han podido alumbrar cuestiones candentes: la incidencia del pasaje por el CPCT de los participantes en el stage, y de su autorización a la práctica [En Madrid el stage no llegó a concluir el período previsto]. ? ¿y acerca del control del acto analítico? ¿Por qué muchos participantes del Instituto creen que están en la Escuela, lo cual, evidentemente, incide negativamente en la transferencia con el pase? Es un hecho que en Madrid, compartir el mismo espacio físico acrecienta esta confusión. Las dificultades para la práctica institucional en España precipita en los participantes con titulación universitaria la decisión de abrir consultas privadas. La declaración de psicoanalista se impone, por lo tanto, sobre la autorización y la garantía de la Escuela y confunde la noción de psicoanálisis laico. Porque nuestra responsabilidad en la preparación de operadores adecuados [ Jacques-Alain Miller: Le Débroussaillage de la formation analytique en La Cause Freudienne nº 68: Notre sujet supposé savoir.] requiere muchas veces, aunque sea incómodo, objetar un empuje precipitado a la práctica con el fin de impedir autorizaciones salvajes que perjudican el recorrido analítico de los sujetos concernidos. ¿No tenemos la responsabilidad de cuidar del prestigio de nuestra carta de presentación en el mundo? ¿Cómo transmitir la seriedad de nuestro cometido sin que ello constituya un obstáculo al legítimo derecho a ganarse la vida? Por supuesto que no es suficiente con una declaración de intenciones, no basta comulgar con los principios, se trata de hacerlos efectivos. Y si lamentamos que el pase no tenga un lugar central en la escuela, es seguro que la enunciación de los miembros de la ELP está implicada en el estado actual de las cosas. Pero tampoco basta, y lo hemos comprobado, con el activismo sin una estrategia calculada. Recientemente hemos tenido ocasión de hacer en Madrid un trabajo con Bernard Seynhaeve. La comisión del espacio preparó el encuentro cuidadosamente que resultó muy interesante y enriquecedor. El intercambio in vivo hecho posible por la lectura y discusión previa de sus trabajos habría que tenerlo como referencia en adelante. Para salir de la pasividad es preciso conseguir formularse preguntas que conciernen siempre al modo en que el pase conmueve subjetivamente a cada uno, acorde con la tesis de la Teoría de Turín. Es preciso consentir a que el real del pase le toque a uno, y nada puede reemplazar al hecho de escuchar a un AE de viva voz, por eso la mesa del pase en las jornadas y en los congresos es el momento estelar, el momento más emocionante y nuevo. Las notables ausencias o mejor dicho, la ausencia de muchos notables, en el acto de Bernard llamaba la atención…. Quiero una Escuela divertida, interesante, variopinta y conversadora. Una Escuela en la que diferentes voces se hagan presentes manifestando su distinción en el ejercicio de la argumentación. Los lazos amistosos y de simpatía propios del gregarismo humano no deberían traslucirse en perniciosos efectos grupales que pululan en el silencio. Lacan nunca dejó de advertir respecto al nocivo confort que ocasionan en el psicoanálisis, porque entonces el saber analítico se desvía hacia el discurso universitario. El mismo Lacan luchaba cada día para no derrapar en otros discursos (Seminario Aún). Pero no es suficiente con saberlo para estar a resguardo, uno mismo, de tales despistes. Una Escuela de analizantes, lo estamos aprendiendo a apreciar, requiere de la mirada [“No estoy seguro -me parece que Lacan tampoco lo estaba- de que la caída de la mirada del Otro constituya un progreso ético tan grande. Pienso que cuando Lacan dice que se encuentra bajo la mirada de Freud quiere decir que el fin del análisis no se contradice con el mantenimiento de la mirada del Otro; es por lo que en algún lugar afirma que el pudor es la única virtud. Creo que esto quiere decir que la única virtud es conservar algo de la mirada del Otro” Jacques-Alain Miller, L‟image du corps en psychanalyse. Cause Freudienne Nº68] de nuestros compañeros de ruta, nuestros colegas, que vela por la coherencia de nuestro discurso, ya sea para criticarlo, oponerse o manifestar su acuerdo. Y nada de ello puede acaecer en el silencio. Diferencia y Repetición Maurizio Mazzotti Mi intervención se apoyará sobre algunas frases que Jacques-Alain Miller ha escrito en JJ Nº 75 a propósito de la Escuela Italiana. Dos en particular, me han empujado a reflexionar y a intervenir. Es mi modo de romper el hielo. Voy a partir de la que aparece en segundo lugar, aunque en mi opinión debe ser considerada en primer término. Después de comentar la intervención de Estela Paskvan sobre el pase en la ELP según una óptica que pone en causa necesariamente los problemas concernientes a la estrategia y a la política de la AMP, Jacques-Alain Miller afirma “hay también mucho por decir de la Escuela Italiana”. Mucho por decir. Lo primero que he pensado es que es cierto, sobretodo si se cambia un adverbio en la frase “hay siempre mucho por decir de la Escuela Italiana” ¿Qué hemos hecho nosotros en la SLP en estos últimos dos años, sino eso? Hace dos años, en noviembre de 2007, en Milán, luego de una crisis, la Escuela entera se reunió en presencia de Jacques-Alain Miller donde todo fue puesto al desnudo, a cielo abierto, nuestra historia, una vez más las posiciones conflictivas que se dibujaban alrededor de diversos proyectos institucionales, las relaciones personales entonces muy difíciles, los juicios sobre el trabajo de las instancias directivas, las perspectivas de soluciones posibles, los escenarios futuros. Todo aquello fue precedido de diez días de debates internos en la lista electrónica de la SLP donde casi todos intervinieron, con palabras a veces duras, complicadas, polémicas, a veces inteligentes, interpretativas. Jacques-Alain Miller evalúa entonces la excepcionalidad del acontecimiento y sugiere la publicación que realizamos en forma de libro bajo el título “El secreto de los lacanianos” que en parte fue traducido en la revista de la ECF. “El secreto de los lacanianos” nos honrará, si puedo decirlo, no se puede negar que en relación a “hay algo que decir de la Escuela italiana” la SLP no retrocedió, ella daba el ejemplo. A partir de ello, se podría haber vivido de rentas al menos por un poco de tiempo, pero no fue ese el caso. Apenas un año después, en diciembre de 2008, siempre en Milán, tuvo lugar una Asamblea extraordinaria con la presencia de Eric Laurent, precedida por una serie de intercambios en la lista donde todos nuevamente han hablado de la Escuela, para bien, para mal, para peor, en relación con las nuevas iniciativas que creaban lo múltiple allí donde hasta entonces nosotros nos habíamos reconocido en una díada que en el pasado había dado estabilidad y un buen funcionamiento. En esa ocasión, igualmente, habían aparecido en la lista de cartas, intercambios de acusaciones, llamados al estatuto, etc. La Asamblea fue fría, pero no a causa del silencio sino a causa de los radiadores. En esa oportunidad, no solo no faltaron los dichos ni el pathos, sino que la conflictividad estuvo nuevamente presente. La conflictividad fue nuestra repetición, ella retorna a menudo sobre la escena y es difícil de tratar. Nuestro síntoma no se encuentra en el decir, en el silencio, se encuentra en la repetición de la conflictividad, en la emergencia repetida de la que Jacques-Alain Miller, siempre en la JJ, había llamado reiteradas veces “la división” italiana. Lo que es difícil es que nuestro decir de la Escuela no devenga un decir de la división, un decir conflictual, para permitir un decir de las diferencias que encuentre su lugar y su escucha. Luego del Seminario milanés de la AMP, en presencia del presidente de la AMP, seminario aun en curso, en cada oportunidad fue reservado un lugar importante a la conversación, al tema de la Escuela, a todo. Ese decir está presente, vivo, pero muchas veces lleva más la marca de la división que de la diferencia. Este es uno de los nudos a tratar en la Escuela italiana y creo que si bien será necesario un poco de tiempo, creo que el Seminario de la AMP ha dado un poco de esperanza y a mi entender ha indicado lo que nosotros no podemos no dejar de hacer: tratar el decir de la división para transformarlo en un decir de la diferencia, más analizante y por lo tanto más psicoanalizado, como condición para una enunciación no masificada de nuestro colectivo y para el desarrollo de la política que tenemos la responsabilidad de construir. Ahora reina el silencio, Jacques-Alain Miller habla de frío, de inhibición de intervenir (en el JJ) sobre lo que hay que decir de la SLP. Yo pienso que esa inhibición debe ser interpretada a la luz de los sucesos que acabo de recordar y sobre el fondo de “siempre hay algo por decir de la Escuela Italiana”. En tanto será necesario pasar a un decir diferente de la Escuela surge la necesidad de un tiempo de comprender. Cito ahora la segunda frase de Jacques-Alain Miller: ¿”Por qué no existe un cartel italiano del pase?, he aquí una pregunta a partir de la cual se podrá comenzar a hablar diferente de la SLP, hablar de ella teniendo en cuenta que quizás la cuestión de la “división” tiene que ver con una eventual respuesta negativa. ¿Por qué no existiría un cartel en lengua italiana sobre la base de los dos AE de la SLP actualmente en función y de los dos ex AE si no me equivoco? ¿Un cartel regulado por la FEEP que funcione según la lógica deslocalizada y del éxtimo utilizada hasta el presente por la AMP? Partir de esa pregunta para comenzar a hablar de la posibilidad de un cartel italiano del pase, podría ser una vía concreta para el tratamiento del síntoma en la Escuela Italiana. Traducción: Fernando Vitale “Autonomía” Respuesta a J.A. Millar Estela Paskvan Cher Jacques-Alain Miller, Es evidente que mi modesta contribución al JJ ha cobrado una notoriedad que en sí no merecía, y que ha servido para que usted plantee muchas cuestiones importantes alrededor del pase en las escuelas, la AMP y la Escuela Una. Su interpretación ha sido lo suficientemente provocadora para producir otras intervenciones de colegas -no sólo españoles- cosa que agradezco. Usted formula varios interrogantes que son claves. Intentaré contribuir, con lo que puedo, a las respuestas que ya se van produciendo. 1) Cuál es la naturaleza de los Carteles del pase en la AMP: en qué medida el pase es nacional, en qué medida es internacional. Sólo puedo abordar algunos temas parciales resumidos en esta pregunta y que ya han surgido en el debate. * Pase deslocalizado: El pase no es “nacional”. Y menos en España donde ese adjetivo, por su connotación franquista, produce un rechazo general. ¿Es internacional? Más bien elijo lo que usted señala: el pase es deslocalizado. Y efectivamente es eso lo que hace existir a la Escuela Una. Lo experimenté varias veces. Por ejemplo cuando fui pasadora: escuchaba a pasantes que viajaban a España desde el otro lado del Océano -y que yo no conocía-, a veces eran brasileros y me hablaban en español; después viajaba a París a reunirme con cinco franceses y les transmitía lo que había escuchado de personas que ellos tampoco conocían, y en francés. ¿Cómo se sostenía este dispositivo tan exótico sino porque en los encuentros mismos, en eso que pasaba, aparecía el sentimiento de pertenecer a la misma comunidad? * La Escuela Una: Para mí, es ésa la mediación de la Escuela Una, la que es fruto de una experiencia analítica. Y es así como existe de hecho gracias al pase. Por eso me inclino por conservar su diferencia con la AMP tal como fue su inicial intención: Una, la liviana, la suficientemente vacía para acoger lo que se pueda depositar, sin estatutos ni reglamentos pesados, la Escuela dispuesta a descompletar a la Asociación. “Penia y Poros” han sido evocados por usted en alguna otra ocasión. Hebe Tizio dice de la Escuela Una: “…un elemento de subversión interna para mantener un tipo de Escuela donde la experiencia sea auténticamente analítica”. Yo no podría decirlo mejor. Graciela Brodsky recuerda que los AE son de la Escuela Una. Efectivamente, conviene no olvidarlo. Y propone que los carteles lo sean también y compuestos por colegas de diferentes escuelas. Es una propuesta muy tentadora. Entonces comienzan las preguntas… ¿pero quién los designa, quién hace la elección de los componentes de cada cartel? Es cuando tenemos que empezar a hablar del dispositivo y su regulación. * El dispositivo en las Escuelas: Si el pase tiene la estructura del chiste, el dispositivo no es un relámpago, tiene que encarnarse en un lugar, localizarse. Hasta ahora los dispositivos están localizados y regulados en las distintas Escuelas –salvo en la ELP-. Esto no significa que las personas que participan en él necesariamente deban ser “locales”, o “nacionales”, o de alguna tribu en particular. Entonces pasemos al cerca / lejos de mi pequeña nota. Miquel Bassols detecta muy bien el valor de shifter que pueden adquirir estos adverbios. Efectivamente, lo que está en juego no se reduce a una cuestión geográfica ya que no se entendería porqué he dicho que en el 95 el pase estaba cerca, en manos de los miembros, mientras los carteles estaban localizados en París. El dispositivo está cerca de los miembros cuando éstos han sido convocados para decir y decidir algo acerca de su funcionamiento. Sí –repito una vez más- así como se hizo en los comienzos de la EEP y como también recuerda muy bien Carmen Cuñat. Por el contrario, el reglamento aprobado en el 2003 y regulado por la FEEP nunca contó con la opinión ni de las instancias de la ELP ni de sus miembros. Es por eso –me parece- que es posible encontrar allí una de las razones de su desconocimiento actual por parte de los miembros en general. Asegurar que en el dispositivo haya “nacionales” no cambia la cosa. ¿Es tan difícil de entender? ¿Por qué decir esto puede resultar tan “inquietante”? No creo que mi nota expresara “malestar” ni la reivindicación “ruidosa y furiosa” que me adjudica Vicente Palomera. En fin, cuando una elige funcionar como analista –y más siendo mujer- debe saber prestarse a hacer de “an idiot”. Por el contrario, cuando escribí esa contribución, aún estaba bajo los efectos de mi última experiencia de Escuela Una. El reciente cartel hispanohablante del que soy más-uno acababa de nominar a Gustavo Stiglitz. ¿Cómo transmitirle a usted la satisfacción y la alegría que comprobamos todos los que intervinimos –secretariado, pasante, pasadores, cartel y éxtimo- cuando el pase se produjo? * La regulación y control de los dispositivos: la experiencia dice que la instauración de los dispositivos del pase y sus reglamentos deben ser el resultado de un movimiento que permita que todos –miembros e instancias- se sientan concernidos. Y su funcionamiento no puede autonomizarse de tal forma que lleguen a “enfermar”. Según mi entender, hay actualmente dos formas de control: a) la asamblea de las escuelas b) la AMP. Esta última cumple actualmente una función mediadora imprescindible. Desde hace un tiempo dispone de una Secretaría del Pase que quizás podría adquirir mayor envergadura. ¿O debería crearse esa competencia en la Escuela Una? No es cualquier decisión. Y entusiasma. * Lo Uno y lo Múltiple: es una tensión que no se puede eliminar. Por otra parte, si pudiera hacerse, sería mortífero ¿verdad? Usted sabe que hay que maniobrar políticamente con eso poniendo el acento según convenga al momento. Pero quisiera recordar que tratándose del pase hay otra tensión que es preciso no olvidar y que está en sus fundamentos: grados / jerarquías. A veces, es preciso decir a las instancias jerárquicas algo así como: “quita tus manos del pase” 2) Si la ELP está efectivamente en condiciones de regular un Cartel español del pase. La pregunta es clara. Si aún quedaran dudas en su Comentario usted precisa aún más cuando recuerda que la mediación del Campo Freudiano, de la AMP y de la actual FEEP aparecía necesaria para mantener en pie la ELP, recorrida de tensiones centrífugas…Y más adelante pregunta: “¿…si las cosas han cambiado hasta el punto en que esta mediación se haya vuelto superflua y obsoleta? ¿Es necesario comenzar a reducir los signos institucionales de esta mediación? ¿La ELP goza ahora de una unidad comparable a aquella de las tres Escuelas que tiene Carteles que le son propios: EBP, ECF, EOL?”. Confieso que quizás soy optimista, pienso que esta Escuela es comparable a las otras. Y si bien no ignoro que tiene dificultades, también ellas me parecen comparables. Es verdad que ya no cumplo ninguna función en la ex – EEP en la que durante 8 años formé parte su Bureau ni tampoco en la ELP desde 2002 por propia decisión, cuando a partir de mi nominación comencé a participar en el dispositivo del pase. De todas maneras no eludiré responder. ¿A qué unidad se refiere usted? Debo decir que la intervención de Miquel Bassols no sólo me parece formidable sino que también me alegra. Es la primera vez que escucho por parte de un miembro –y no cualquiera- de la ELP decir de esta Escuela que “la fuerza centrífuga ha sido desde su inicio su principal fuerza generadora”, que “ha comenzado a tomarle gusto a esta dificultad ‟ que considera como rasgo específico de la ELP. En síntesis, Miquel plantea que lo que apareció como una dificultad, en realidad preserva lo incompleto del conjunto y hace “mucho más presente la necesidad lógica de esta mediación…”. Efectivamente, a partir de lo que Miquel luego señala y generaliza, pregunto: ¿la mediación del Campo Freudiano y de la AMP no se produce en las otras Escuelas? Es evidente que sí. Entonces, la cuestión se reduce a si aún necesitamos la mediación de la FEEP. No puedo pretender dar una respuesta taxativa. Sólo decir que tengo la impresión que cuando ha habido algún problema en la ELP -como fue en la preparación de las últimas Jornadas- ha sido Eric Laurent, es decir, el Delegado General de la AMP, quien ha intervenido en calidad de éxtimo. ¿Qué mediación ha hecho efectivamente la FEEP en las “fricciones” a las que usted alude? Es lo que deberíamos saber para decidir si su mediación se ha vuelto superflua u obsoleta. Esperemos que el debate continúe en este 2010 que se inicia con tan buena perspectiva. Con afecto. 02/01/10 Del Lado del Inconsciente Marco Focchi Un aire de renovación está atravesando a la AMP. El debate actual en el Journal des journées es el eco constante de ello: el pase finalmente retornó al centro de atención, la figura del analista se transforma, situándose, con relación al inconsciente, del lado del analizante. La clínica se centra sobre el tema de los semblantes y del síntoma. Tres grandes temas serán los ejes centrales del Congreso de la AMP que se llevará a cabo en París en abril de este año. Quien no esté presente en esta importante cita tendrá mucha dificultad en captar el alcance de innovación que dará el tono al psicoanálisis en los próximos años. Una sociedad fuertemente condicionada por el conformismo cientificista crea, en efecto, el espacio para una posición antagónica en la que el psicoanálisis tiene, y tendrá cada vez más, un rol destacado. Es absolutamente necesario que la SLP se ponga en sintonía con los grandes temas del debate internacional y una su propia voz dando, de este modo, su contribución original. A este fin, es necesario abrir una amplia discusión entre todos, miembros y no miembros, todos aquellos que estén interesados en participar del impulso propulsivo que puede dar el psicoanálisis a nuestra época. La novedad del congreso de la AMP es que efectivamente estará abierto también a las contribuciones de los no miembros. Y será igualmente, de este modo, en el congreso de la SLP: están todos invitados a enviar propuestas de intervención Es verdad que la aceleración debida a la exigencias del momento supera a veces los tiempos, necesariamente más amplios, de programación de nuestros encuentros. Debemos entonces estar listos para percibir los cambios, a fin de estar en resonancia con lo que está por producirse. Es lo que hizo el Consejo programando las cosas de manera de que el próximo Congreso de Turín devenga el test de la nueva forma que deberá tomar la Escuela. Esta, en efecto, no deberá ser solamente el punto de llegada del analista que cumplió su formación personal, sino más bien el lugar dinámico donde el trabajo sobre el inconsciente de los analizantes se sitúa del mismo lado que aquellos que comenzaron a ejercer el psicoanálisis y que continúan a dejarse interrogar sobre su relación al inconsciente. Deberá ser el terreno de armonía entre la reflexión y la elaboración de la experiencia del psicoanálisis. Deberá volverse sensible a los movimientos de transferencia que se producen en la sociedad a fin de que no sean interceptados por los dispositivos represivos del poder, creadores de falsos consensos, que esterilizan el deseo a través de un diluvio de objetos de pacotilla. Debemos actuar de manera que el trabajo sobre el inconsciente devenga la lámina que separe la sociedad del espectáculo, el océano de la falsa ciencia agitada por los medios de comunicación, de los semblantes que apuntan a lo real. El enunciado que vino del encuentro ENAPOL de nuestros colegas argentinos, amplificado por los Twitter con un efecto de circulación inmediata de un continente a otro, nos incita a uniformar nuestra enunciación. Dirijámonos entonces en esta dirección, para estar en sintonía con esta ola de renovación que desplaza las viejas ideas en nuestra comunidad. El Consejo consideró indispensable modificar el tema del Congreso de Turín, que fue reformulado así: Del lado del inconsciente. Si no queremos ver al psicoanalista simplemente como uno más entre tantos otros expertos de los cuales se llenó el mundo impregnado de utilitarismo, si queremos ver cómo se presenta el nuevo semblante del psicoanalista que no abandona su propia relación al inconsciente, debemos interrogarnos del lado del inconsciente, allí donde emerge el punto de enunciación de cada uno. Este comunicado tiene valor de lanzamiento del debate en la Escuela sobre estos temas que nos llevan hacia la cita en abril a París y en Junio a Turín, no debemos perdérnoslas. Están todos invitados a participar y a animar este debate. Intentemos entrar en el nuevo orden de ideas y no nos asomemos por la ventana a la espera de ver las intervenciones de los otros. Para todos nosotros es el momento en que podemos decir: tua res agitur, es de ti de quien se trata, en primera persona y para todos hay un espacio para tomar la palabra y expresarse, de la manera más abierta y menos jerarquizada posible. Traducción: María Inés Negri La Escuela Una Eric Laurent El debate de la Escuela Una se ha convertido hoy en una sección de pleno derecho del JJ. La AMP se encarga de la traducción de los textos que son dirigidos al Journal para que la comunidad de lectores de lengua francesa pueda seguirlo. Agradezco a los colegas que han tenido a bien realizar las traducciones rápidamente. Las mismas han sido revisadas por mí por lo que seré responsable de sus eventuales errores. Este primer número del “Debate de la Escuela Una” traduce el suplemento de JJ Nº 81 y agrega los textos de Miquel Bassols y Vicente Palomera. Recupera también el texto de Marco Focchi ya publicado en el JJ Nº 80, para que pueda seguirse la inflexión entre su posición y la de Mauricio Mazzotti. Para uno, el futuro de la Escuela pasa por la profundización de la enunciación en primera persona, del lado del inconsciente, del psicoanalista-analizante. Para el otro, el acento se desplaza hacia el puno de obstáculo de la SLP. A medida que se profundizan los efectos de subjetivación de la posición de cada uno, resurge la confusión entre la división subjetiva y la división a secas de la SLP. Ella permanece como una Escuela resistente a la interpretación, al verdadero pasaje a la primera persona. Para los autores de la ELP, un debate se organiza entre Estela Paskvan, José Ramón Ubieto y Montserrat Puig por un lado y Miquel Bassols y Vicente Palomera por el otro. El texto de Vilma Coccoz se sostiene aparte aunque ella articula sus cuestiones al campo que así se dibuja. El texto de Vicente Palomera brinda informaciones preciosas sobre la articulación de la ELP y la Federación Europea. El de Miquel Bassols reformula y sintetiza la problemática de los tres primeros autores y les responde. La pregunta se encuentra por lo tanto abierta: ¿la poca demanda de pase en la ELP está ligada a un alejamiento institucional del dispositivo, a su carácter “deslocalizado”, o está ligada más bien a su carácter muy localizado en una Escuela donde los particularismos locales son fuertes? Los textos abren un verdadero debate dado que los remedios que se proponen a las dificultades no son los mismos según la perspectiva donde uno se ubique. El debate de la Escuela Una es por el momento europeo. Muy pronto los miembros de las Escuelas americanas se reunirán con nosotros. Para ellos también, el debate importa. Las discusiones proseguirán en la reunión del Consejo de la AMP del 30 y 31 de enero. El 1 de febrero del 2010 una soireé de la AMP en el local de la ECF, dará la palabra a los miembros del Consejo AMP de las Escuelas americanas que abrirán la discusión con el conjunto de los presentes. Traducción: Fernando Vitale |
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| Les tweets du forum Psy |
| Posteado por Blog amp a martes, febrero 09, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
| Le feuilleton n°48 |
| Posteado por A.A.delaR. a martes, febrero 09, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
n° 48 « ÉVALUER TUE » Forum du 7 février De la fascination à la joie Jean-Pierre Rouillon L'évaluation est en train d'envahir, à marche forcée, tout le champ du médico-social. Chacun se trouve pris dans la tenaille entre évaluation interne et évaluation externe. « Il vaut mieux le faire avant qu'on le fasse pour nous, au moins cela viendra de nous. » « De toutes façons, vous n'y couperez pas, c'est cela ou la disparition, la mort. » Voici quelques unes des paroles qui reviennent le plus souvent dans la bouche de ceux qui font subir ou de ceux qui subissent l'évaluation. C'est cela qui domine, au-delà des discours enthousiastes vantant les mérites des cercles vertueux et faisant valoir la notion de performance : la peur, la haine, le renoncement, la lâcheté, le désenchantement, la tristesse. Tout le monde sait, sans oser se l'avouer, sans oser le dire, que l'évaluation n'est que l'autre face de la grpp, soit la révision générale des politiques publiques, qui vise au démantèlement du service public, et à la diminution des postes. Il ne s'agit que de mettre au point ce qui va servir de preuve scientifique à la nécessité de réduire le personnel, de le déqualifier et de faire disparaître les institutions. Désormais, c'est la société entière qui sera une institution, sous la bonne garde des radars, des caméras, des portables, grâce à l'utilisation généralisée de l'évaluation. On peut penser que cette attaque ne nous touchera pas, qu'elle nous épargnera, nous qui nous appuyons sur un désir décidé. Avouons-le, l'application généralisée de l'évaluation nous dérobe déjà un temps précieux, elle est cannibale, elle veut tout dévorer. Mais surtout, elle nous enfonce imperceptiblement dans le doute, le sommeil, la torpeur. Lacan nous indique dans le Séminaire xi qu'il est difficile de résister à la pente à se faire l'objet du sacrifice à un Dieu obscur. Nous pouvons maintenant nommer ce « Dieu obscur », il a pour nom « qualité », « évaluation ». Comment briser l'action de ce signifiant tout seul, de ce Dieu obscur, qui avance masqué derrière les flots de discours et de savoir dont nous inondent les spécialistes en évaluation, management, coaching, plan social, licenciement ? Comment faire entendre une voix qui puisse mettre un frein à cette rave party infinie du bonheur programmé et protocolisé. Je n'ai pas la réponse, car celle-ci concerne chacun, d'être singulière et d'opérer une séparation d'avec la foule, ne serait-ce que celle des bonnes intentions. Face à cette prise en masse où le Un s'obtient de faire taire toutes différences, de les ravaler à produire le semblable, seul l'éveil à la singularité peut nous extraire de cette fascination. Il reste une difficulté : comment témoigner de cette expérience, comment aussi la faire passer de la dimension de la solitude à celle du plusieurs et du collectif ? Comment permettre que ce parcours de l'Un à la solitude puisse se réaliser ? J'ai découvert un bout de réponse ce week-end à Bordeaux lors des journées du RI3 : la joie. C'est ce qui se déduit de la lecture des textes du Feuilleton après les journées. Les participants partent avec une joie dont ils peuvent faire part, une joie qu'ils peuvent transmettre, une joie qui, un temps, arrive à défaire les maléfices de l'évaluation. Cette joie, c'est celle qui nous accompagne, comme un gain de surcroît, à faire le pari de l'invention de ceux que nous accueillons. Cette joie de travailler à plusieurs dans une référence à la psychanalyse, ce n'est peut-être pas ce qui peut contrer directement la force et la puissance de l'évaluation, et des tcc, mais c'est à partir d'elle, en la faisant partager, que nos troupes ne cesseront de se former et de croître. C'est un des enseignements de ces dernières journées et il est urgent de le faire entendre en nous joignant aux bataillons en lutte contre l'évaluation, lors du forum du 7 février. EVALUER TUE Forum du 7 février De 10h à 19h Sous la présidence de BHL *** Grand Meeting à la Mutualité 24, rue Saint Victor Paris 5e **** Inscrivez-vous sur place _________________________________ > pour se désinscrire de la liste, envoyer un message sans objet à [laliste-unsubscribe@ri3.be] > pour s'inscrire, adresser un message vierge et sans objet depuis sa boite à [laliste-subscribe@ri3.be] |
| Le feuilleton n°47 |
| Posteado por A.A.delaR. a martes, febrero 09, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
n° 47 « ÉVALUER TUE » Forum du 7 février Tagada, iPod, doudou et roudoudou Françoise Labridy Anticiper la suite du mouvement, dans l'élan de celui insufflé par Jacques-Alain Miller aux Journées de novembre 2010, le multiplier, en démultiplier la puissance dans les différentes institutions du champ freudien, mais aussi en chacune et chacun d'entre nous qui quotidiennement nous coltinons avec les impasses du vivant et les impérities d'un monde pris dans une recherche effrénée de toute puissance. Qu'est-ce qui meut, qu'est ce qui émeut un corps, qu'est-ce qui le met en mouvement et pourquoi ? Comment faire place, et non pièce, à cette énigme « d'avoir un corps », sans savoir quoi en faire ? Comment tenir cela ouvert, afin qu'un sujet puisse s'emparer de la question de ce qu'il fera des jouissances qui le traversent pour s'en faire une vie ? Les enfants et les adolescents modernes crient, agitent, par la distorsion de leurs symptômes, les adultes qui les entourent, qui parfois n'ont d'autres ressources que de répondre par les diktats de bienséances se prétendant scientifiques, qui envahissent le discours courant, alors qu'ils ne sont qu'une somme de bêtes préjugés. C'est ainsi que la prescription de la Ritaline® peut devenir aussi évidente que celle de la fraise Tagada ou du roudoudou... et ne plus poser de questions. Qu'il puisse y avoir d'autres façons d'envisager ce qui se passe dans les corps, entre les corps et dans les objets qui médient leurs échanges, que d'y satisfaire, parfois ne peut même plus se poser, pour pouvoir se penser. Comment courir plus vite que ce qui parvient même à faire inertie en chacun d'entre nous ? Comment rompre avec nos propres préjugés, pour déchiffrer, en chacun des lieux où nous pratiquons, le signe de quelque chose qui ne peut pas passer, au risque d'en mourir s'il ne trouve un accueil à ce qui insiste à vouloir vivre et ne sait ni comment se dire, ni se faire. Endormir les enfants, les adolescents, ne réduira pas leurs hurlements, nous endormir nous laisserait croire que cela passera. La guerre oui (merci Judith Miller), les armes oui (merci Catherine Lacaze-Paule), mais aussi le rire (merci Marie Laurent, Stéphane Morin), la démunition, la fragilité, l'allégement (merci Viviane Durand) d'accepter l'incertitude de l'a-venir et de ne pas s'en apeurer. Difficile de laisser venir à l'être, sans prédiquer sur l'être. Il ne s'agit pas de réduire le mal à la racine, comme certains le croient possible, (loup, loup ! où es-tu ? que fais-tu ?) parce que le mal n'est pas là où il est désigné. Que chacun puisse entendre un tout petit peu, un peu, beaucoup... de l'opacité de la jouissance toujours singulière qu'implique son appartenance au règne des vivants-parlants, n'est ce pas ce que vise « l'éducation freudienne » ? Déchiffrer, traduire, « lire ce qui n'a pas été écrit avec des mots, dans la parole » (merci Lucie Wolf) laisse des traces sur le corps, d'où se fomente la répétition des passages à l'acte. C'est à plus d'un, en s'appuyant les uns sur les autres, en nous enseignant de nos singularités d'arrimage de nos jouissances, tout en les articulant à celles des autres, que s'ouvre un chemin, plus vivable. Pour parer à ce qui apeure et angoisse, je vous invite à venir potentialiser la joie que chacun trouve dans l'invention de ses pratiques. Poursuivons le mouvement et l'élan entamés aux Journées de novembre. Après l'AMP, la route vers Rennes passe curieusement par Nancy (qui l'eut cru ?) au Colloque du CIEN, à Nancy, le 5 juin 2010. Venez jouer de vos corps, et de ses énigmes, à Nancy… Nous vivons une époque moderne ! EVALUER TUE Forum du 7 février De 10h à 19h Sous la présidence de BHL *** Grand Meeting à la Mutualité 24, rue Saint Victor Paris 5e **** Inscrivez-vous dès maintenant Adresser un chèque de 20 €* à Forums des Psys 15, place Charles Gruet 33000 Bordeaux Les autres inscriptions se prendront sur place à partir de 9h. Une librairie présentera les meilleurs ouvrages sur le thème. *10 € pour les étudiants de moins de 26 ans Nom ……………………………………………. Prénom ………………………………………… Adresse ……………………………………….. Code postal/Ville ………………………………. Tél. : .......................................... E-mail : .................................................................................... > pour se désinscrire de la liste, envoyer un message sans objet à [laliste-unsubscribe@ri3.be] > pour s'inscrire, adresser un message vierge et sans objet depuis sa boite à [laliste-subscribe@ri3.be |
| Le feuilleton n°46 |
| Posteado por A.A.delaR. a martes, febrero 09, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
n° 46 « ÉVALUER TUE » Forum du 7 février Vive la contre-évaluation ! Yves Arnoux Les journées du RI3 à Bordeaux ne sont-elles pas deux journées de contre-évaluation ? Cette méthode contre-évaluative, nous avons à la faire valoir. En effet, j'ai entendu pendant ces deux jours des développements qui articulent des concepts en s'appuyant sur des cas cliniques, sur sa propre expérience ou sur sa pratique. Jacques-Alain Miller, dans son premier cours de janvier, indique en fait que ce qui s'articule sur le plan conceptuel n'est pas séparé pour autant de la jouissance de l'énonciateur. En rapportant l'anecdote plaisante d'un Lacan ne supportant pas les feux rouges et qui descend de voiture, traverse à pied la rue pour remonter de l'autre côté en voiture « c'est rendre Lacan vivant » et « c'est un mode de jouissance »1. Marie Bonaparte envoie un chauffeur pour amener ses patients à leur séance d'analyse, qu'elle pratique dans son jardin, allongée sur une chaise longue, derrière le divan, en faisant du crochet2. On est loin de l'orthodoxie des manuels de bonne pratique… Freud n'était pas moins singulier quand il s'entretenait avec elle pendant des heures, allant jusqu'à l'épuisement3. Ces anecdotes montrent l'aspect singulier de notre pratique qui ne s'oppose pas aux principes qui président à la psychanalyse. Dans les institutions sociales et médico-sociales, parfois dans d'autres secteurs, les rencontres hebdomadaires bien orientées sont des moments forts et féconds d'une contre-évaluation à plusieurs. Avec nos pratiques, nous contre-évaluons à chaque instant ce qui fait à la fois notre singularité et notre force en échappant à la routine qu'introduisent les évaluations de masse de la bonne pratique avec ses vade-mecum indigestes. La pratique de l'évaluation, et dans le médico-social et dans mon expérience, consiste à produire un objet qui non seulement coûte cher et gaspille du temps mais dont le résultat n'est pas à la hauteur de l'investissement. Elle part d'une méthode quantitative dont la qualité est fondée sur l'éradication de toute erreur, de toute contradiction, en un mot de ce qu'est la condition humaine. La contre-évaluation clinique au cas par cas est en définitive bien plus rentable ! Elle met au travail chacun sur sa relation à l'autre. Dimension de traitement « qui ne consiste pas seulement […] dans l'application […] de techniques » mais « avant tout sur la façon dont nous nous positionnons dans l'application de ces techniques »4. C'est la rencontre chaque fois singulière qui régit pour nous cette contre-évaluation qui se règle sur le désir et non sur les recommandations et le chiffrage, qui inscrivent ce désir et sa singularité aux abonnés absents. Alors, vive la contre-évaluation que permet la psychanalyse ! Yves Arnoux est ancien directeur d'établissement médico-social. On lira son témoignage dans Le feuilleton n°26. 1. J.-A. Miller, Cours du 27 janvier 2010. 2. Célia Bertin, « La dernière Bonaparte », Perrin, 1982, p. 287. 3. Ibid, p. 284. 4. Alfredo Zenoni, « L'autre pratique clinique », Erès, 2009, p.246. EVALUER TUE Forum du 7 février De 10h à 19h Sous la présidence de BHL *** Grand Meeting à la Mutualité 24, rue Saint Victor Paris 5e **** Inscrivez-vous dès maintenant Adresser un chèque de 20 €* à Forums des Psys 15, place Charles Gruet 33000 Bordeaux Les autres inscriptions se prendront sur place à partir de 9h. Une librairie présentera les meilleurs ouvrages sur le thème. *10 € pour les étudiants de moins de 26 ans Nom ……………………………………………………….. Prénom …………………………………………………….. Adresse ……………………………………………………. Code postal/Ville ………………………………………….. Tél. : .......................................... E-mail : .................................................................................... > pour se désinscrire de la liste, envoyer un message sans objet à [laliste-unsubscribe@ri3.be] > pour s'inscrire, adresser un message vierge et sans objet depuis sa boite à [laliste-subscribe@ri3.be] |
| 08 febrero, 2010 |
| Conferencia pública y seminario internacional de Juan Fernando Pérez |
| Posteado por A.A.delaR. a lunes, febrero 08, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
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| Videoconferencias ICF-Granada |
| Posteado por Blog amp a lunes, febrero 08, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
Estimados amigos y amigas, Pueden seguir las videoconferencias de Guy Briole, Araceli Fuentes, Gustavo Dessal, Estela Paskvan y Marie Héléne Brousse en la siguiente dirección: http://www.icf-granada.net/ saludos Cordiales Juan Carlos Ríos |
| FORUM. LO QUE LA EVALUACIÓN SILENCIA. Un caso urgente: El autismo. |
| Posteado por FERNANDO MARTÍN ADURIZ a lunes, febrero 08, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano FORUM LO QUE LA EVALUACIÓN SILENCIA Un caso urgente: El AUTISMO Sábado, 19 de Junio de 2010 Barcelona ¿Por qué un Forum? Porque es necesario explicar los riesgos de la evaluación limitada a la cifra, que silencia lo particular de cada ser humano. Porque los criterios de falsa ciencia, sostenida hoy en la ideología de la evaluación, en el uso indiscriminado de los cuestionarios y en los argumentos de evidencia científica, pretenden erradicar la subjetividad en la cultura, en el arte, en la universidad, en el campo médico-sanitario, en el campo legal, pedagógico y social; es decir en todos aquellos ámbitos que atañen a los seres humanos. La ciencia no implica eso. Porque en todas las disciplinas humanas se impone cada vez más un sesgo cuantificador. En base a un trato supuestamente igualitario, se anulan las diferencias entre los seres humanos y se promueve una homogeneización cuyos efectos son devastadores. La evaluación promueve una homogeneización del ser humano e instala en sus fundamentos una profunda desconfianza sobre el saber de los profesionales; su trabajo se centra cada vez más en responder a las exigencias del sistema evaluativo, rellenando cuestionarios y elaborando estadísticas. Porque si todas las intervenciones que atañen al individuo se evalúan con un rasero únicamente cuantitativo estamos destinados a la pobreza de pensamiento y al automatismo mental. ¿Por qué el autismo? Porque en España el autismo se ha convertido en un caso urgente: dos propuestas, una del Partido Popular dirigida al Senado de España, y, otra, al Parlament de Catalunya, han sembrado una gran preocupación entre profesionales que llevan años dedicándose al diagnóstico y tratamiento del autismo. Estas propuestas entienden el autismo únicamente como una deficiencia cognitiva a ser disminuida y como una dificultad de aprendizaje a ser pedagógicamente tratada. Sigmund Freud y Jacques Lacan pusieron de relieve la particularidad del ser humano, un ser de lenguaje que se diferencia de los demás seres vivos. El lenguaje humano no es un mero sistema de signos sino una estructura simbólica compleja ya que las palabras se articulan con la subjetividad de cada uno. Y el vínculo social está teñido de esa subjetividad particular. El psicoanálisis entiende, así, que el tratamiento del autismo no puede reducirse a modelos de adiestramiento de la conducta ni a simplificar la complejidad del habla y del lenguaje humano a ejercicios de comunicación. El autismo no es una deficiencia ni sólo una categoría clínica, sino una manera límite del ser hablante de situarse en el lenguaje y en el vínculo social. ¿Para qué un Forum sobre autismo? Para argumentar y reflexionar sobre el riesgo que corremos todos si se pierde de vista la dimensión subjetiva, esa dimensión que implica lo real que no acota la ciencia. Para que los profesionales, los que se han psicoanalizado y los que se acercan hoy al psicoanálisis digan lo que saben: que el psicoanálisis es una disciplina de plena vigencia, que aporta la comprensión de un real humano que escapa a la ciencia, y que así lo estudia, lo desarrolla y lo contrasta desde hace más de un siglo. Para que la sociedad civil y sus gobernantes sean conocedores de esta situación: que sobre la etiología del autismo se sabe muy poco y que sesgar los tratamientos con el argumento de una supuesta evidencia científica es caer en una deducción falsa y una tremenda imprudencia. Limitar la oferta de tratamiento a un único modelo teórico es negar el derecho que tienen los ciudadanos a elegir qué tratamientos prefieren para ellos y/o sus hijos. Los números son hermosos, sí, siempre que no anulen las palabras. La evaluación impone las cifras en detrimento de las palabras y, así, las silencia. Pero recordemos que las incógnitas van siempre en letras. Un Forum porque urge continuar manteniendo en el corazón del ser hablante el enigma que lo constituye y porque el autismo así nos lo enseña. Comisión de organización Comité de iniciativas: Carmen Cuñat (Madrid), Lucía D´Angelo (Barcelona), Elisabeth Escayola (Barcelona), Eric Laurent (París), Judith Miller (París) Colaboradores: Mariona Andreu (Tarragona), Anna Aromí (Barcelona), Carmen Campos (Cadiz), Almudena Collantes (Coruña), Vilma Coccoz (Madrid), Isabel Durán (Barcelona), Manolo Fernández Blanco (Coruña), Antonia García Lozano (Málaga), Julio González (Bilbao), Carmen Grifoll (Barcelona), Fernando Martín Aduriz (Palencia), Marian Martín (Madrid), Estanislao Mena (Cadiz), Vicente Palomera (Barcelona), José Angel Rodriguez (Sevilla), Felix Rueda (Bilbao), Marta Serra (Barcelona), Silvia Tenlarz (Buenos Aires), Elena Usobiaga (Bilbao), Miguel Angel Vazquez (Valencia), Antoni Vicens (Barcelona), Victoria Vicente (Barcelona), Francesc Vilá (Barcelona), Gracia Viscasillas (Zaragoza). Comisión de organización: Begoña Ansorena, Neus Carbonell, Jose Castillo, Elizabeth Escayola, Pilar Foz, Gradiva Reiter, Iván Ruiz, Jose Ramón Ubieto. Promueven: Asociación Mundial de Psicoanálisis, Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del C.F, Instituto del Campo Freudiano en España, Campo freudiano en Belgica, Francia e Italia. Información: Blog: Apoyos al Foro: Invitamos a todos aquellas personas o asociaciones que quieran apoyar este Foro. Enviar nombre y profesión a: |
| El Debate de la ELP. Nueva serie (28). 7 de febrero de 2010. |
| Posteado por FERNANDO MARTÍN ADURIZ a lunes, febrero 08, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
EL DEBATE SOBRE EL PASE EL DEBATE SOBRE LOS CPCTs Editorial Lucia D'Angelo Y sin embargo… hablar tiene sus efectos Myriam Chang Acerca del momento de la ELP Antoni Vicens Editorial El Debate de la ELP publica hoy dos contribuciones que merecen ser puestas en serie con los temas tratados en las anteriores ediciones, el debate sobre el Pase y de los CPCTs, principalmente en los números 25, 26 y 27 de estos últimos días. Myriam Chang hace referencia a la última Conversación de la Comunidad de Catalunya de la ELP de la pasada semana - como lo hizo Anna Aromí en El Debate-Nueva Serie Nº 25 - y de los ecos que han resonado en ella. El título de su texto, "Y sin embargo... hablar tiene sus efectos" nos transmite los efectos subjetivos que produjo para ella porque entre otros, es más relevante es que "volvío a elegir Barcelona como el país del psicoanálisis"... Antoni Vicens contribuye al debate con su texto "Acerca del momento del ELP" que invita a la reflexión sobre el contexto epistémico,clínico y político de las enseñanzas obtenidas de la experiencia de los CPCTs para abordar en un verdadero marco de referencias el lugar de la Escuela y de la intervención del uno por uno en el momento actual. El Debate de la ELP-Nueva Serie los invita a intervenir en este debate y a proseguir este intercambio que con cada contribución, una por una, la Escuela esté a la altura de la enunciación de la Escuela Una. Invita a los lectores también a estar atentos al anuncio que se producirá el próximo número... Lucia D'Angelo 7 de febrero de 2010 Y sin embargo… hablar tiene sus efectos Myriam Chang He llegado un poco tarde a la Conversación citada en la CdC, del martes 26. Pero se hablaba de hablar cuando llegué y, de hablar se siguió hablando, durante buena parte de la Conversación. Todo venía a que Vicente Palomera había repetido la frase “que se hable” diciendo: “El pase podemos tomarlo como un síntoma que habla y que por tanto reclama que se le escuche. Pero para esto hay que creer en él. No se trata pues sólo de suponer un saber al pase, a los AE, al dispositivo, sino creer en él, lo que implica amarlo, es decir, implica la transferencia a la Escuela. Tomar el pase como síntoma implica escucharlo, hablarle, descifrarlo”. Que este sólo verbo, hablar, ocupase buena parte de la Conversación podría parecer extraño en otro medio profesional dónde sólo se habla sin más cuestión. No lo es en el nuestro en el que el “dejar hablar” de Freud le orientó en la vía de su invención. De hecho, si imitando a Freud, imaginásemos un oyente no analista sentado, este martes entre los participantes, podríamos preguntarnos ¿qué pensaría éste sobre lo que se hablaba? Dejando de lado las extrañezas ajenas, el “hablar” suscitaba preguntas. ¿Cuánto hablar? No demasiado que provoque un ¡Callen! Pero no tan poco que el silencio se haga norma, que presuponiendo que el Otro ya sabe nos libere incluso de preguntar. ¿Dónde hablar? ¿En los bares, en los trayectos del tren, en las reuniones de amigos, en las salitas de espera? Parecen lugares demasiado abiertos en comparación con la intimidad de un despacho, como si el exceso de intimidad requiriese un poco de aire como contrapartida. Y no obstante, yo recuerdo que se daban estas conversaciones. Yo no he hecho el trayecto en tren a París para analizarme, tal vez porque ya había hecho el largo trayecto a través del charco, como entonces se decía. Pero los lugares comunes no escaseaban para ponernos a relatar pequeñas anécdotas que nos ocurrían en nuestros análisis, ya para reírnos o simplemente porque nos faltaba todavía un poco más para aprehender algo sobre lo que aún nos rondaba la sorpresa introducida por el acto analítico. ¿Desde dónde hablar? Era otra de las cuestiones que surgieron. Y creo entender que la respuesta que se dio fue que la palabra estaba dada a cualquiera que la quisiese tomar, ya como pasador, como habiendo pasado ―tanto si hubo o no nominación―, y menos como analista, también como analizante. Dicho sea de paso es desde ahí, desde el lugar del analizante, desde donde ahora hablo. ¿Cómo hablar? Creo que esta pregunta si no se planteó, también se puede proponer. Recuerdo que el tono de los pequeños relatos tiraban más hacia la jocosidad. A estas anécdotas también contribuían ―cosa aún más sorprendente― algunos de los que eran y siguen siendo nuestros analistas. Cosas duras poco elaboradas más bien pocas si no ninguna. Se podría decir que lo que pasaba a dicho público era lo que desprendido ya del drama, separado del kakon que lo lastraba, tomaba alas en busca de la ligereza de la risa. Entre tantas frases que siempre citamos de Lacan, hay una que me ha llegado siempre mucho: “el humor es el tránsfuga en lo cómico de la función misma del superyó”. Por mi parte, no me he distinguido por tomar muy a menudo la palabra, y de esas anécdotas que ahora comento, yo ―más que relatora― era oyente estupefacta, celosamente sorprendida de la soltura y la llaneza con que otros podían hablar de la cosa que les aquejaba. Así y todo un día hablé. No para ser como los demás, sino porque la situación me superaba. Más o menos, dos o tres años después de la crisis de angustia que me precipitara a mi primer análisis una nueva crisis me expulsó de éste. En medio de la desestabilización del fantasma e identificada al objeto indigno, en un verdadero pasaje al acto, abandoné el dispositivo. Puesta en marcha y sin trabas la pulsión, al impulso que me empujaba no le bastaba con verme lanzada fuera del análisis, se me imponía también salir fuera de la lengua. Exiliarme de la lengua marchándome a otras fronteras donde ni siquiera la lengua familiar me acogiese. En medio del balbuceo del no poder decir, “me marcho” es lo que creo ahora haber dicho a un amigo analista. Creo también ahora que él supo escuchar la angustia que le subyacía. Su respuesta asumió esa función que Lacan le daba a la interpretación en los primeros escritos, la de ser un dedo levantado señalando… ¿qué? Otra cosa. No me señaló un camino sino dos. De haberme señalado uno sólo habría hecho de él un conductista, pues sólo habría podido señalarme el camino de mi bien. Pero como buen analista me señaló dos: “Si te marchas… entonces… Pero si te quedas… entonces… Creo que su respuesta tuvo sobre mí el efecto de detenerme en el punto de encrucijada de una elección y en consecuencia en una reorientación en la vía del deseo. Así, gracias a este analista que estaba también presente el día de la reunión ―y acaso él lo recuerde―, si no la había elegido ya, volví a elegir Barcelona como el país del psicoanálisis, para mí. Myriam Chang Acerca del momento de la ELP Antoni Vicens La ELP ha terminado el tiempo de disolución de los CPCT. Cerramos los CPCT por dificultades financieras, políticas, epistémicas y clínicas. La crisis económica nos privó de subvenciones, o convirtió en trabajo de obtenerlas en una ocupación de pleno empleo, desproporcionada a nuestros fines. Si centros de consulta y tratamiento continúan, y lo hacen pidiendo un pago a los pacientes, esto no podrá hacerse en nombre de la Escuela. La condición de miembro de la Escuela no puede comportar la condición de profesional sanitario, ni la autorización estatal a ejercer la psicología clínica. La dificultad política viene del haber desplazado el centro de la Escuela hacia el psicoanálisis aplicado, dejando de lado por un tiempo los temas referidos a la transmisión del psicoanálisis que le son propios: la formación del psicoanalista, el fin del análisis, el dispositivo del pase. Más íntimamente en lo político, los CPCT propusieron a la Escuela una pacificación de divisiones internas: todos los miembros implicados en el CPCT participaron en una misma plataforma de discusión. Este fue un efecto euforizante: las divisiones internas parecían superadas. Lamentablemente, esto ocultaba la segregación que estaba en juego en una tal situación: todos unidos, a la vez que todos separados de los “pacientes”. Nadie planteó jamás, que yo sepa, la cuestión del paso de analizante a analista dentro del CPCT. Y sin embargo, algunos clínicos se autorizaron al psicoanálisis en el CPCT. No era un estado de cosas que pudiera prolongarse mucho. De ahí el interés en trabajar dentro de la Escuela desde una nueva plataforma transferencial: ¿todos “pacientes”? No: todos analizantes. Por lo que se refiere a lo epistémico, los CPCT aportaron un fruto excelente, impagable, que hace válidos todos los esfuerzos que hemos dedicado a su funcionamiento. Sin ese campo de observación privilegiado que fueron los CPCT, la categoría de “psicosis ordinaria” se habría disuelto en el mar de las nociones aproximadas, y no habría pasado a ser una cuestión esencial en nuestra formación. Muchos pacientes, que muy difícilmente hubieran acudido a nuestros despachos, pudieron ser escuchados, precisamente sin poner atención en ningún final de análisis, en una atmósfera de confianza clínica que les permitía expresar sus pensamientos más íntimos, sus vivencias delirantes más integradas, sus formas de estabilización exquisitas, ante un interlocutor que, escuchándolos ahí, en el núcleo de su ser, no pretendía ninguna resolución, ningún atravesamiento, ninguna suplencia que no fuera la que ya llevaban puesta. La clínica de los nudos, de la continuidad, del equilibrio inestable del semblante, encontró en ese lugar un campo de exploración excepcional. No cobrábamos nada a esos sujetos; pero es que las enseñanzas que ellos nos provocaban no tenían precio. En contraste con esto, los sujetos neuróticos, aquellos que están fijados a un goce objetal fantasmático, más que avanzar en el camino de su inconsciente, encontraban una atmósfera perversa que, salvo casos contados, les valía como resistencia al psicoanálisis. Clínicamente pues, los CPCT nos hicieron evolucionar en la dirección del psicoanálisis del siglo XXI. Aprovechemos esas lecciones, y no nos dejemos seducir por las segregaciones a las que he aludido en el párrafo anterior: nos llevarían a lo peor. No olvidamos tampoco que esas formas de resistencia al discurso analítico pueden recibir el apoyo de una confusión sobre el psicoanálisis lego (o profano, o laico). La Escuela no puede gestionar una institución de Salud Mental, pues excluiría, o incluiría fuera de la legalidad, a los que no fueran psiquiatras o psicólogos clínicos. Recordemos que para Freud no hay psicoanalistas legos: hay psicoanalistas (cuando los hay). El trabajo de disolución de este dispositivo, dentro de nuestra Escuela, ha concluido. Quizá haya que hacer un duelo; no lo sé. Hacia el futuro, lo que nos hace avanzar es el acontecimiento que fueron las Jornadas de la ECF en noviembre pasado. Jacques-Alain Miller las transformó para convertirlas en una enseñanza de nuevo cuño. Quizá los que estuvimos ahí no hemos transmitido suficientemente lo que se presentó. Las Jornadas fueron dos: el sábado, todo se desarrolló en salas simultáneas. Todo eran casos clínicos: presentados por los propios analizantes; o, si se quiere, por psicoanalistas en función analizante. Cada cual hizo una experiencia de la dimensión transmisible del saber del psicoanalista: sabe que es el resto de una operación de la que no es amo; y ese saber es fundamento de la ciencia del inconsciente: real, imaginario y simbólico. Nadie estuvo entonces en todas las salas; cada cual habla por el lugar donde estuvo. El debate fue verdadero y renovador. Los temas tratados han venido rebotando en las diversas ocasiones en que la Escuela se ha reunido: en Valencia, en Buenos Aires, etc, y lo prolongaremos en el Congreso de la AMP. El domingo asistimos a una sesión plenaria, pero en la que nadie pudo dormirse. Para empezar, un equilibrista sobre el alambre se jugó la vida con sus juegos, como diciéndonos: esta es una profesión como otra cualquiera, y me juego la vida en ella. ¿De qué tienen miedo entonces los psicoanalistas? Todos los asistentes fuimos llamados así a un ejercicio de equilibrio, sin red, dando pasos adelante, o andando hacia atrás, o con los ojos tapados. Inmediatamente, mientras desmontaban el aparato, la música de Astor Piazzolla introdujo el testimonio de Hugo Freda: relato de un final de análisis, más allá del pase, con una enunciación del goce que podría llegar a ser exclusiva de los participantes del discurso psicoanalítico. En efecto: el goce es mudo; los psicoanalistas sabemos hacerlo hablar sin que el goce mismo de hablar nos convierta en seres ficticios para un espectáculo expuesto en una pantalla en la que la alta resolución no puede disimular la digitalización (o numerización como dicen en Francia). La mirada y la voz, el cuerpo y sus sonidos hablan. Nos ganamos la vida escuchándolos. Luego vinieron otros testimonios. Alain Prost nos habló de una vida dedicada enteramente a la mecánica, salvo el fantasma fraterno que se reflejaba en los estabilizadores de su bólido. En la película de Gérard Miller, gente corriente nos habló de su primera sesión (véanse al menos treinta segundos en You Tube: http://www.youtube.com/watch?v=ubOh8KWAODY Y muchas más cosas importantes, que siguen siendo tema de debate. A la semana siguiente, nuestras Jornadas de Valencia resultaron muy buenas para nuestros debates inernos; la conversación que siguió a nuestra Asamblea General recuperó los temas cruciales de la experiencia psicoanalítica, después de atravesar la lamentación por el CPCT perdido. La situación actual del discurso del psicoanalista es bien particular. Nuestra civilización se está organizando sobre la base de la evaluación totalitaria de la efectividad de las producciones, a la vez que se inculca en el sujeto el valor supremo de la competencia (tanto respecto de los demás, como –lo que es peor– en función de unos criterios anónimos de producción). La transgresión va siendo eyectada del campo de acción normal mediante la judicialización de la verdad. El principio universal de placer pretende haber expulsado a la culpabilidad fuera del campo de la acción subjetiva. El lenguaje es, casi universalmente, considerado como algo innato, tratado como una función biológica y medicalizado como un órgano. Del amor se espera que se comporte como un sentimiento, de sede encefálica, y de valor especulativo. El inconsciente ha sido absorbido por las hermenéuticas y sus sucesores, como la deconstrucción literaria por ejemplo. La cultura toma por todas partes el valor de un recreo propio para rellenar el vacío de un ocio forzado. Las relaciones laborales están regidas por una crueldad que, si no es reconocida, es a causa de la profunda disgregación de las relaciones sociales. En suma, más allá del principio de placer parece no haber ya nada; ninguna filosofía habla ya por ese más allá; y ningún intelectual levanta su voz para denunciar los abusos más evidentes. Las relaciones económicas se han convertido en el oráculo matinal: leer en las vísceras del mercado es el viático universal que acompaña hoy toda acción civilizadora. El psicoanalista siempre se ha situado en los avatares de la civilización como un resto. Nuestra tarea es saber que somos el resto de nuestra civilización, sin identificarnos con su substancia. Quizá nos acompañe en ello algún poeta creador. Pero en general nos toca a nosotros transcribir un saber del que nadie quiere saber nada pero que, paradójicamente, está hecho para interesar a todo el mundo, si nos tomamos de uno en uno. Esta es tarea de la Escuela: transformar en discurso lo que el objeto a, puesto en el lugar del agente, crea como significantes amo. El inconsciente –“drôle de mot”, decía Lacan– sigue siendo para nosotros uno de esos significantes; como lo son el psicoanálisis, la Escuela, el psicoanalista, la transferencia, el goce, el saber, el síntoma, la experiencia y muchos otros. Lo que ofrece la civilización es un mundo en el que muchos encuentran una insatisfacción que no pueden resolver con las leyes que aparentan regularla. Quizá nosotros conocemos una Ley distinta, que anuda los rastros que el goce va dejando en el desierto siberiano para transformarlos en una metáfora nueva, que no necesita apelar a la ley del padre para subsistir. Por esa Ley sin nombre es posible la creación y el amor, el saber alimentado por la ignorancia, la lucha contra el narcisismo, y un nuevo trato con lo real, ese atractivo agujero al que nos precipitamos incesantemente. Antoni Vicens |
| 07 febrero, 2010 |
| Attività della Segreteria di Palermo |
| Posteado por A.A.delaR. a domingo, febrero 07, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
Cari colleghi , venerdì 26 Febbraio, Guy Trobas terrà a Palermo una conferenza dal titolo "Perversione della pulsione / soggetto perverso" L'incontro avrà luogo presso la sede dell'Antenna del Campo Freudiano, via G. Bonanno n.15, alle ore 20.30 Ulteriori informazioni sul blog della segreteria cittadina - http://slp- palermo.blogspot.com - e nella locandina allegata. Cordialmente, Per la Segreteria SLP di Palermo Sebastiano Vinci __._,_.___ |
| 06 febrero, 2010 |
| ENTREVISTA A JORGE ALEMAN- Diario Información-Alicante |
| Posteado por A.A.delaR. a sábado, febrero 06, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
| Información.es » Cultura
El periódico de la Provincia de Alicante ENTREVISTA A JORGE ALEMÁN. PSICOANALISTA Y CONSEJERO CULTURAL ´No estoy seguro de que exista una crisis´ Como psicoanalista, el argentino Jorge Alemán puede ofrecer conferencias como "Interrogar la crisis", que hoy impartirá a las 20 horas en el Club INFORMACION BORJA CAMPOY Junto a su labor como psicoanalista, Jorge Alemán también ostenta el cargo de Consejero Cultural de la Embajada de la República Argentina en España. Este hecho le convierte en una autoridad a la hora de hablar de los vínculos culturales establecidos entre su país y España. - ¿Cómo se ve desde el psicoanálisis la situación económica? Se ven muchos artefactos que impiden que tengamos memoria. El capitalismo reina porque los sujetos responden en todo tiempo a la novedad, sin hacerse cargo de la historia de cada uno. - En su conferencia va a abordar el asunto de la crisis financiera... La palabra crisis implica una apertura a un nuevo estado de las cosas, por lo que no estoy seguro de que exista una crisis. La crisis es para el ciudadano, pero no para el sistema. No nos abrimos a una nueva situación histórica, vamos a permanecer igual. - ¿No cree qué el hombre puede reinventarse con esta situación? Me gusta la frase de que el hombre se reinventa, pero para ello tiene que proponer otra vida en común. Tiene que haber una reinvención política en la forma de pensar nuestra relación con el entorno que nos rodea. - ¿Qué problemas detecta? El problema es que no hay una brújula. Ahora todos somos víctimas o consumidores, y a veces las dos cosas. Hay que volver a pensar en dónde estamos y quiénes somos. ¿Cuánto tiempo se aceptará esto? Igual siempre. - ¿De qué forma afecta esto a la inmigración? Ahí hay un drama. Hay gente que sobra, que antes era requerida por su bajo coste y ahora está de más. Esto hace que te preguntes por qué con esta crisis no ocurre nada. - ¿Qué opina de la relación cultural entre España y Argentina? España y Argentina mantienen una conversación cultural histórica por diversas razones: los exilios, lo generado en la literatura y el cine... La relación es permanente: el rock and roll, las coproducciones en el cine, el diálogo entre intelectuales... - ¿Esto se sigue manteniendo? Claro. Grandes ídolos actuales en Argentina son españoles, como Joaquín Sabina, que ahora está de gira allá. En España también hay ejemplos, como el homenaje que se le hizo a Mercedes Sosa o la muestra sobre los 40 años de Les Luthiers que se estrena hoy en Madrid. - ¿De qué modo se refleja en la literatura? Muchos escritores españoles vivieron en Argentina, como Ayala o Alberti. Y ahora en España residen entre 30 y 40 novelistas argentinos. Hay absoluta compresión en las dos literaturas. - ¿En la música? Gran parte de los fenómenos del rock en España vienen de grupos como Tequila o Los Rodríguez. Y de ahí quedaron Ariel Rot, Andrés Calamaro o Coti. - ¿Y en el cine? Ricardo Darín es el ejemplo más claro. En la gran hecatombe económica de Argentina en 2001, se produjo un gran impulso del cine. El país se recompuso a través de la cultura. http://www.diarioinformacion. |
| 05 febrero, 2010 |
| TLN N° 506 numéro extraordinaire |
| Posteado por Blog amp a viernes, febrero 05, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
| _______________________ Ten line news n° 506 - nouvelle série Date: lundi 4 février 2010 Numéro Extraordinaire Editée sur UQBAR par Luis SOLANO ____________________ Conferencias porteñas N° 3 Jacques-Alain Miller Presentación del tomo III , por Graciela Brodsky 2008. El regreso La fila comienza en el 1125 de Marcelo T. de Alvear, puerta principal del Teatro Coliseo. Sigue hasta Talcahuano, dobla, llega a Santa Fe y allí, cerca de Libertad, comienza a ralear. Son casi tres cuadras porteñas, de cien metros cada una, las que albergan fuera del horario habitual a mil setecientas personas que aguardan el momento en el que las puertas se abran para poder ocupar sus lugares cuando empiece la función. Muchas caras amigas, de acá y de allá, caras argentinas, caras catalanas, caras parisinas. Y muchas caras jóvenes y desconocidas que se suman a la fiesta. Por primera vez uso la cámara de mi teléfono celular para guardar algunas imágenes del acontecimiento tan esperado como imprevisto. Como es un sábado por al mañana, los vecinos circulan y se detienen para contemplar esa interminable serpiente de mil rostros y mil colores que ondula frente a sus casas.-¿Es un conjunto de rock?- pregunta doña Rosa a doña Rosa.-¿Tan temprano? Esos se juntan de noche.-Entonces debe ser uno de esos pastores protestantes.-¡¿En el Coliseo?!-Es un psicoanalista francés- aclara alguien de la cola.-¡Así se entiende!- concluye la vecina, con su curiosidad satisfecha. ¿Se entiende? ¿Qué se entiende? En abril de 2008 Jacques-Alain Miller volvía a Buenos Aires después de siete años de ausencia. Una enormidad para una ciudad que desde 1981 se acostumbró a tenerlo entre sus huéspedes dos o tres veces al año, a verlo circular por los alrededores de la plaza San Martín, por Callao y Santa Fe, en las librerías de Corrientes, en el Bauen, en el Sheraton, en el Paseo La Plaza…En el fondo, lo que era obvio para la vecina no lo era para el propio Miller. ¿Siete años de ausencia habrían tornado esa familiaridad en una presencia unheimlich? Él mismo se lo pregunta en el inicio de esa conferencia sin título que puso a prueba la potencia de su nombre en esta ciudad que lo ama y lo odia -lo que no son más que dos caras de la misma moneda, Freud dixit. Los mil setecientos que se reunieron creen amarlo tanto como para querer retenerlo, escucharlo, admirarlo, exprimirlo hasta que suelte lo nuevo que cada vez esta obligado a entregar. Y Miller se presta sabiendo lo que su práctica de psicoanalista le enseña: más allá de su nombre encarna un objeto con el que cada uno de los mil setecientos se satisface a su manera. La estructura de una conferencia es erótica, y pone en acto la tesis de Lacan que hace de cada enseñante un analizante: “enseñar a los otros no tiene valor si no es a la vez analizarse a sí mismo”. Por eso en el Coliseo Miller habla de Miller; sigue los vericuetos de su inconsciente, que le negó un título para sus palabras; analiza su minúsculo fenómeno mental; habla del tipo de goce que supone tomar la palabra en público, del juego que se produce entre -j y F . Y también habla de Lacan.Eso no es nuevo. Desde las primeras intervenciones en Buenos Aires, en 1981, Miller habla de Lacan, habla desde Lacan, como él mismo quiso que constara en el título de estas conferencias porteñas que Silvia Tendlarz recopiló y editó. Pero en el Coliseo no se trata de la elucidación de Lacan sino de la elucidación de otra cosa, de algo que se formula en primera persona, de un deseo, de un nombre más propio que el propio: “Y quizá yo mismo, Jacques-Alain Miller […] no soy más que uno que ha deseado ser un síntoma de Lacan”. Este tomo de las Conferencias porteñas recoge principalmente las últimas visitas de Jacques-Alain Miller a Buenos Aires previas a la Conferencia en el Coliseo. El período va desde 1996, año del primer diálogo entre Miller y Horacio Etchegoyen, hasta 2001, cuando tiene lugar el segundo diálogo entre ambos. En el medio, el cambio de siglo. 1996-1997. El deshielo En 1996 Horacio Etchegoyen es presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) y Jacques-Alain Miller lo es de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Por iniciativa de la revista Vertex, los presidentes de ambas asociaciones se encuentran por primera vez para hablar del psicoanálisis; de su pasado, marcado para siempre por la salida de Lacan de la IPA; de su presente, que soñaba con hacer compatible la presencia creciente de la enseñanza de Lacan en la IPA con las neurociencias, que prometían encontrar en el cerebro la confirmación de las intuiciones freudianas. Además de referirse al pasado y contemplar el presente, los presidentes presagian el porvenir. Etchegoyen vaticina un reordenamiento de la divisoria de aguas, un reacomodamiento del pensamiento psicoanalítico con mayores acercamientos y mayores confrontaciones entre la IPA y los lacanianos. Miller propone intentar poner punto final a un período de historia organizativa del psicoanálisis que estuvo marcado por una censura “impresionante, increíble, eclesiástica, hacia Lacan de parte de la IPA”. Lo que sigue a este encuentro histórico son los años del “silencio roto”, del “deshielo”. Mientras se gesta el X Encuentro Internacional del Campo Freudiano en Barcelona sobre El partenaire-síntoma, título además de su curso de los años 1997-1998, Miller examina una y otra vez la pareja formada por Lacan y la IPA a la vez que aspira a un tiempo distinto para el psicoanálisis: “Y quizá no estamos tan alejados del momento en que esta gran barrera que nos separa [de la IPA], que es la barrera del estándar, va si no a desvanecerse, a hacerse menos presente. Y en ese momento ¿qué seremos?”, dice en la apertura de las Jornadas de la EOL sobre “El psicoanalista y sus síntomas”. Un poco antes había nombrado “nuestros síntomas”: las frases hechas, la lengua sistematizada, el exceso de citas, la cita sin citar, y los había considerado el efecto de la compacidad, del monolitismo que da el hecho de compartir una misma orientación, para concluir: “Y así creo que en los pasos actuales que se dan para reanudar una interlocución con los colegas de la IPA seguramente tenemos mucho para criticar en ellos, pero quizá lo más interesante es la invitación que eso nos genera a criticarnos a nosotros mismos”. Nosotros mismos… ¿De qué sustancia está hecho ese lazo que permite hablar de “nosotros”? ¿Qué nos une? ¿Qué tenemos en común? ¿Qué nos da la idea de pertenecer a una comunidad y no a otra? La interrogación de Miller sobre el partenaire-síntoma recae todo el tiempo sobre el analista. Primero sobre el analista y sus síntomas, luego sobre el analista y sus partenaires. Y si despliega uno a uno los semblantes de la comunidad con la que el analista se empareja, lo hace para destacar que “solo se pertenece a la comunidad en cuanto contiene el objeto a que me divide como sujeto”. De ahí se desprenden dos modelos de institución: la que se alía con el discurso del amo para segregar el goce y la que lo acepta y hacer entrar la tyche en la Escuela: “si en el psicoanálisis no se reintroduce el carnaval, reina la infatuación, o reinan las habilitaciones simbólicas vacías”. Para quienes piensan que Miller cambia de idea como cambia de camisa, las Jornadas de la Escuela de la Causa Freudiana de noviembre de 2009 podrían mostrarles, por el contrario, la asombrosa sintonía de lo que allí se vió y se escuchó con esta política del Witz que él propuso en Buenos Aires catorce años atrás. 1998. Crisis ¿Qué clase de vínculo social se construye a partir del análisis? ¿Qué pasa con el sujeto después del análisis? ¿Cómo termina la relación transferencial? La crisis pone de manifiesto que ni el análisis promete el amor al prójimo, ni el analista está libre de los efectos desfavorables que conlleva la desuposición de saber que marcaría el fin del análisis, e incluso el pase: “No hay nadie a quien hablar”, “No hay nadie de quien se pueda aprender”, “No hay nadie que valga”. La crisis confirma la polémica de Lacan con los analistas de su propia Escuela y no solo con los de la IPA: los analistas no están a la altura del psicoanálisis, no armonizan con el descubrimiento del inconsciente, y esto no es casual sino necesario debido a que el agente del discurso analítico solo funciona en la medida en que se cierra a su inconsciente. ¿Cómo restablecer entonces para el analista una relación con el sujeto supuesto saber? La clínica del posanalítico; la conversación, como puesta en acto de la desuposición del saber de Uno, y la Escuela, como aquello que restablece para el analista una relación con el sujeto supuesto saber son el trípode con el que se consuma la Aufhebung de la crisis que sacudió a la AMP en esos años. Y el Instituto Clínico de Buenos Aires (ICBA), para cuya sesión de apertura Miller pronuncia “El ruiseñor de Lacan”, es la Aufhebung de la Sección clínica. Para tener una idea del clima de la época nótese que las tres preguntas que se recogen luego de sus palabras no retoman el contenido de la conferencia sino que avanzan sobre lo que ya agitaba a la EOL en esos días: el posanalítico y los estilos de vida; la vida en comunidad y la singularidad del modo de gozar; el superyo en el posanalítico y después del pase. 1999. Fin del milenio El tema del “fin” ocupa los medios: el fin de la historia, el fin de las ideologías… Pues bien, hagámoslo nuestro y preguntémonos por el fin del análisis y por el fin de la sesión analítica. Y no descartemos la ambigüedad que la palabra fin encierra y que va desde la finalidad hasta la finalización. Al mismo tiempo, cuando las neurociencias anuncian el fin del psicoanálisis, es decir, su liquidación, y cuando los analistas comienzan a pensar que lo único real es lo que se inscribe a nivel del cerebro, defendamos lo que la experiencia analítica demuestra: que el inconsciente no es puro semblante sino que apunta a lo real.El Campo Freudiano se prepara para el Encuentro del año 2000 en Buenos Aires sobre “La sesión analítica”. Miller dicta en París su curso semanal bajo el título “Los usos del lapso”. El Centro Descartes le propone una conferencia que se llamará “Al fin y al cabo”, donde Miller habrá de recorrer el último milenio ubicando los momentos decisivos para el nacimiento del psicoanálisis.¿Qué mejor manera para considerar el tiempo desde el psicoanálisis que a partir del inconsciente, que no conoce el tiempo, y que es a la vez fugaz, instantáneo y eterno en su repetición? El inconsciente lacaniano no es espacial, como el de Freud, sino temporal, de ahí que sus consecuencias sobre la práctica analítica recaigan directamente sobre la duración de la sesión. Esto distingue, dice Miller, dos clases de analistas: los que consideran que hay un vínculo necesario entre la enseñanza y la práctica de Lacan, y los que separan su enseñanza de la práctica. La reabsorción de Lacan en la IPA encuentra acá su verdadero obstáculo. 2000. La pared y la llave El Encuentro del Campo Freudiano de julio de 2000 fue el escenario de dos eventos inéditos que se recogen en este libro. Primero, la realización de una Jornada de estudio sobre la interpretación mutativa con la participación de psicoanalistas de la Escuela de la Orientación Lacaniana y de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA). Luego, una conferencia de Miller en la sede misma de APdeBA. El deshielo iniciado en 1996 daba lugar ahora a un segundo tiempo de intercambios. “Aquí estoy entre ustedes, en su casa, convidado por sus autoridades oficiales, encuentro unheimlich, es cierto”, dice el “zulú” a la asistencia antes de invitarlos a considerar la naturaleza de los obstáculos que se presentan para cada uno al acercarse a la hipótesis el inconsciente. Esta apertura a los pueblos vecinos tuvo como contrapartida el estrechamiento de los lazos de la familia propia. “Era urgente -dice Miller en diciembre de 2009 mientras se prepara el Congreso que volverá a reunir a las viejas generaciones con los jóvenes recién llegados al psicoanálisis- dar a la AMP su identidad propia luego de veinte años de Encuentros Internacionales. Si ese período se hubiera prolongado indebidamente, habría conducido a la confusión: era necesario cortar”. Por primera vez, en la Asamblea de la AMP del año 2000, una pared marcó una diferencia entre los miembros y los adherentes a las Escuelas. Al mismo tiempo, se concretaba lo que Miller adelantaba en el ’97 cuando se refería al psicoanalista y su comunidad: “la cuestión que se nos plantea ahora es si podemos decidir pertenecer a una comunidad virtual que sería el conjunto de los analistas o, por lo menos, el conjunto de los que se relacionan de otra manera con lo real de la experiencia analítica […] no es una comunidad con estatutos, reglamentos, etcétera, es más bien una relación “con el mismo real”. Junto con la pared, en el 2000 se repartió la llave que permitía entrar en esa nueva comunidad. Era el nacimiento de la Escuela Una. 2001. Nostalgia El 13 de abril de 2001 se cumplían cien años del nacimiento de Lacan. Como parte de los homenajes se realizó en Buenos Aires el Encuentro Jacques Lacan. Ese fue el marco del segundo diálogo con Horacio Etchegoyen que cierra el período de visitas regulares de Miller a la Argentina. El diálogo, marcado por la nostalgia de la presencia de Lacan, tiene momentos memorables, como el pronóstico pesimista sobre el destino de las instituciones por parte del ex presidente de la IPA, que concluye con un “no hay nada que hacer”, y el coraje “femenino” de la respuesta de Miller (véase la charla sobre el coraje en el Centro Descartes) que declara: “Mejor disolverse antes”. Todo el diálogo merece ser leído más de una vez a la luz de lo que han sido estos nueve años transcurridos desde aquel momento. ¿Sabía Miller que ese homenaje a Lacan sería su última visita a Buenos Aires hasta ocho años más tarde?En esos ocho años pasaron muchas cosas que lo retuvieron en Paris: la Sociedad Psicoanalítica de París (SPP), filial de la IPA, le negó un derecho a réplica que dio origen a la primera de las Cartas a la opinión ilustrada con las que Miller buscó despertar de su letargo a los intelectuales franceses. El diputado Accoyer presentó un proyecto de ley para la regulación del título de psicoterapeuta (que incluía el psicoanálisis) y que estaba destinado a poner el control de la formación de los psicoanalistas en manos del Estado. A través de los “Forum de los Psi” Miller inició una campaña fabulosa que acercó el psicoanálisis a una nueva generación para impedir la implementación de la famosa “enmienda Accoyer”. Ganada la batalla, Miller inicia la defensa del psicoanálisis contra el embate de las terapias cognitivo comportamentales (TCC) y la evaluación generalizada. Mientras escribo esta presentación, se prepara un nuevo Forum bajo el título “Evaluar mata”, que se realizará el 7 y 8 de febrero en París. Además, Miller continuó con el establecimiento del Seminario de Lacan y con su curso semanal. Hace una semana inició el de este año: “La vida de Lacan”. Si se juntan los tres tomos de esta recopilación con la que en su momento se hizo en Brasil bajo el título de Lacan elucidado y con la que se hizo más tarde en España con el nombre de Introducción a la clínica lacaniana, se tendrá un panorama de la reflexión sobre la doctrina, la práctica y la política del psicoanálisis que acompañó la difusión de la orientación lacaniana en los veinte años que siguieron a la muerte de Lacan.¿El pensamiento subversivo de Lacan dentro del psicoanálisis habría sobrevivido sin este peregrinaje? Seguramente no, y lo más probable es que su enseñanza seguiría alimentando la exégesis de decenas de pequeños grupos dispersos por el mundo sin ninguna capacidad para enfrentar con éxito las nuevas formas del malestar en la cultura, en especial las que hacen del psicoanálisis mismo un trastorno que hay que evaluar y eliminar.Incómoda para muchos, inclusive para los propios psicoanalistas, la orientación lacaniana de Jacques-Alain Miller es, más que trastorno, síntoma; es el palo en la rueda que impide, o al menos demora, que las cosas vayan a parar derecho a lo peor. ¿Y por qué no decir que esta es otra manera –en este caso la mía- de entender ese deseo de encarnar el síntoma de Lacan que Miller confiesa en su última conferencia en el Coliseo? Buenos Aires, 1 de febrero de 2010 |
| 04 febrero, 2010 |
| Journal des Journées N°89 |
| Posteado por Blog amp a jueves, febrero 04, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
CONGRÈS AMP : il reste 100 places ! JOURNAL DES JOURNÉES Le mardi 2 février 2010, édition de 11h 45 N° 89 |
| 03 febrero, 2010 |
| Curso introductorio 2 |
| Posteado por A.A.delaR. a miércoles, febrero 03, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
| Articolo sul Quotidiano La Voce di Rimini |
| Posteado por A.A.delaR. a miércoles, febrero 03, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
| RI3 : la base de la reconquista, por Nathalie Georges |
| Posteado por A.A.delaR. a miércoles, febrero 03, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
Los pasados días 23 y 24 de enero tuvieron lugar, en Burdeos, las IX Jornadas RI 3 tituladas Casos de urgencia. Presentamos aquí un precioso texto escrito Por Nathalie Georges escrito inmediatamente después de este acontecimiento. RI3 : la base de la reconquista, por Nathalie Georges El tratamiento por la urgencia, tal es la paradójica solución de los insolubilia preconizada por Jacques-Alain Miller. Durante estas apasionantes jornadas de RI3, la alegría tan particular que anima la práctica singular de cada uno resonaba en los momentos compartidos. Una intensa alegría que puede expandirse en lo común tan pronto como ha tenido el tiempo de deslizarse en los significantes de la transmisión. Pudimos tomar la medida de los retos actuales y de los que nos esperan en los diez próximos años. El psicoanálisis permanece como la referencia exigente e inasequible de cada uno de nuestros actos. El es el nombre de la responsabilidad de cada uno en el tratamiento de los goces, del suyo y de aquéllos otros, uno por uno, de los que se hace, desde que puede y porque lo quiere, su partenaire. El psicoanálisis no pretende ejercer ningún monopolio pero sí resistir en todos los frentes al empuje tiránico del goce-ciencia (jouisscience) desencadenado. El psicoanálisis se sitúa decididamente del lado del viviente, de los lazos, aunque sean un poco locos, que constituyen la conquista de la aventura humana, en la medida en que no renuncia a su extraña solidaridad con las lenguas y la palabra, donde explota los recursos poéticos con audacia y prudencia, sin pretender confeccionar recetas con sus invenciones; huellas, quizás. Nuestras reservas no son infinitas, sin duda, pero las de las TCC tampoco lo son. La guerra de los presupuestos ha comenzado, nosotros le sobreviviremos. Ha habido épocas oscuras, y personas que, arriesgándose, defendieron manuscritos y obras maestras para que atravesaran la negra noche y el día gris, que no serán eternos. Este paso, RI3 lo inauguró hace dos años, lo recordaba Jean-Robert Rabanel, cuando evocaba las Jornadas sobre el autismo en el corazón de Clermont, justo donde surgió el estrago de la « cultura de la evaluación » Tenía razones para alegrarse, este año, en Burdeos. ¿Nuestros fracasos serán siempre la materia de nuestra enseñanza? En todo caso nos invitan a la modestia. El malentendido del niño, tan bien explorado por Philippe Lacadée, es tanto el de los padres como el de los analistas que, presos del entusiasmo de los descubridores, no supieron acogerlo siempre. Hemos pasado página, y ahí de nuevo más freudianos, si recordamos que fue con su Papá que Juanito aprendió a hablar. Lo que los niños de la generación de los Lefort nos han enseñado debe ser, de nuevo, insuflado en la nueva clínica que, más allá de toda cura, vehicula siempre la espera, la plegaria, la rebelión, es decir, las modalidades del deseo humano de las que Lacan sabía que crecen como los lirios del campo tan pronto como elhombre (lom) se adueña de la palabra -que le capturaba desde siempre, aunque él no lo sepa. Y es por lo que, en el cruce con un analista o un analizante, él se ha detenido, para ver, y a aprendido a escuchar, sin saberlo tampoco. Abricabrac, la asociación de Burdeos creada por Maryse Roy, tendrá sus retoños. Traducción: Vilma Coccoz Revisión: Guy Briole |
| Seminario - Taller: " El Síntoma en la Clínica con Niños". Centro de Investigación y Docencia en Psicoanálisis -CID- de la NEL- Bogotá |
| Posteado por A.A.delaR. a miércoles, febrero 03, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
| Le feuilleton n°45 |
| Posteado por A.A.delaR. a miércoles, febrero 03, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
n° 45 « ÉVALUER TUE » Forum du 7 février Changeons d'ampoule Hervé Damase Franchissons le pas. Levons une ambiguïté. Allons au-delà de l'implicite. Énonçons : l'évaluation et les TCC, c'est la même chose ! Ce constat est le fruit d'un moment de vérité singulier. Les témoignages dans Le feuilleton, les textes du dernier LNA et l'expérience personnelle concordent. Là où il est question d'évaluation se profile la mise en œuvre des TCC. L'un ne va pas sans l'autre, ils sont l'envers et l'endroit de la même surface ; mieux, ils sont une bande de Moebius. Ensemble, ils forment un néo-discours dont les signifiants infiltrent insidieusement notre mental. Le discours courant en est imprégné. Le modèle de l'ordinateur est désormais la référence pour parler de l'humain en terme binaire et le réduire ainsi à l'application de logiciels soumis à des bugs auxquels il s'agit de parer. Avec cela, tout semble pour le mieux dans le meilleur des mondes possible ! Voici l'humain enfin débarrassé de ce qui cloche. Plus rien d'énigmatique ; tout est transparent. « En quoi le fait de changer une ampoule est thérapeutique ? » s'interroge en toute innocence une jeune sociologue de la psychiatrie aux allures new-age, devant une assemblée de spécialistes médusée. Lorsque le sens n'est plus là, poser une telle question, dans un contexte prétendument scientifique, invite à faire table rase de la clinique et du réel sur lequel elle se fonde, pour refonder une approche qui, sous couvert d'objectivité, ignore qu'elle légitime l'évaluation. Car l'évaluation sert d'abord le relativisme. « Vous ne savez pas ce que vous faites ? » Évaluons-le, ça vaudra toujours quelque chose. Pas grand-chose, certes, mais une bonne TCC permettra d'en augmenter la valeur. Ne pas succomber au sourire de la Joconde, derrière lequel la pulsion de mort se met en ordre de marche, demande à chacun de s'armer de courage. Le dimanche 7 février sera l'occasion de sortir de sa solitude et de se rassembler pour manifester notre opposition à un tel réductionnisme. Un autre monde est possible puisqu'il existe. C'est celui du désir indestructible dont les dernières journées du RI3 nous ont donné tant d'exemples vivants. Contre ce qui tue, opposons le dur désir de durer, qui lui est indestructible. EVALUER TUE Forum du 7 février De 10h à 19h Sous la présidence de BHL *** Grand Meeting à la Mutualité 24, rue Saint Victor Paris 5e **** Inscrivez-vous dès maintenant Adresser un chèque de 20 €* à Forums des Psys 15, place Charles Gruet 33000 Bordeaux Les autres inscriptions se prendront sur place à partir de 9h. Une librairie présentera les meilleurs ouvrages sur le thème. *10 € pour les étudiants de moins de 26 ans Nom :.............................................................................................. Prénom :......................................................................................... Adresse : ........................................................................................ Code postal/Ville :...................................................................................... Tél. : ....................................................................... E-mail :.................................................................... > pour se désinscrire de la liste, envoyer un message sans objet à [laliste-unsubscribe@ri3.be] > pour s'inscrire, adresser un message vierge et sans objet depuis sa boite à [laliste-subscribe@ri3.be] |
| Le feuilleton n°44 |
| Posteado por A.A.delaR. a miércoles, febrero 03, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
n° 44 les ateliers du ri3 « Évaluer tue » Vos contributions sont attendues : 3500 signes, c'est bien danielroy@wanadoo.fr ; herve.damase@orange.fr Modérateur : Jean-Robert Rabanel FLORILÈGE DES JOURNÉES (suite) Un désir flamboyé ! Emmanuel Hervé Heureux de retourner travailler à l'ime le lundi suivant les journées du RI3. Heureux de retrouver tous ces jeunes sujets que j'accompagne au quotidien et qui m'enseignent sur une pratique à conduire. Ces journées ont eu pour moi un effet de levier ; je me suis dit qu'il y avait urgence à mobiliser, à transmettre et à faire « flamboyer le désir », comme l'a dit Alexandre Stevens. C'est ce désir brûlant qui a été, pour moi, moteur dans l'après-coup. En effet, les conférences plénières ainsi que les présentations de cas étaient très riches d'enseignement. On y percevait la joie qu'ont ces professionnels à travailler à plusieurs. On ressentait leur désir d'accompagner ces jeunes sujets en souffrance. Ce désir insufflé par la psychanalyse et sur lequel il ne faut surtout pas céder, car il est très précieux. Il résonnait, à ces journées, « la joie si particulière qui anime la pratique singulière de chacun », comme l'a écrit Nathalie Georges. La psychanalyse est cette boussole qui nous guide dans notre pratique et nous oriente à faire ce pas de côté indispensable à la prise en charge de ces sujets psychotiques que nous accueillons. J'ai en mémoire l'exemple de cet éducateur qui travaillait dans un internat. Au moment du coucher, un jeune garçon en colère se met à l'insulter, en lui disant : « Ta mère la pute. » Au lieu de faire intervenir la loi et le « ce n'est pas permis de dire cela à l'adulte », l'éducateur lui répond tout naturellement : « Ah bon, tu connais ma mère, tu voudrais la rencontrer ? » Ce décalage (osé) dans la réponse a eu pour effet de surprendre le jeune qui a retrouvé son calme. Tant d'exemples cliniques entendus, qui ne sont certes pas des méthodes ou des modes d'emplois, illustrent combien une réponse singulière, qui en passe parfois par la théâtralisation de l'intervention, peut avoir un effet pacifiant sur un jeune qui est agressé par l'Autre. Ces réponses sont des actes qui visent, pour le sujet, un traitement de la jouissance. Mais pour cela, il faut repérer à quoi à affaire l'enfant ; il faut donc « déchiffrer la logique du cas », comme l'a indiqué Judith Miller dans son ouverture des journées. Ce travail de déchiffrage ne peut se faire que par la pratique à plusieurs, par ce travail de réflexion commune, où l'on essaie de savoir ce qui cloche dans la rencontre avec ces enfants. Qu'est-ce qui fait symptôme chez le sujet, et comment nous, intervenants, allons pouvoir manœuvrer pour nous faire partenaire symptôme du sujet ? Ce que nous avons appris sur l'urgence, c'est qu'elle est singulière et donc à traiter au cas par cas. Impossible d'appliquer un protocole de violence ou une procédure comme le font certains courants relevant, soit disant, du soin. Ces journées sont venues renforcer l'idée à laquelle je crois depuis que je travaille en IME : la psychanalyse est ce qui réveille en moi la joie à venir rencontrer tous les matins ces jeunes sujets. Ce décalage vis-à-vis du discours du maître, de la norme sociale, offre une perspective de travail exceptionnelle, qui mérite que l'on continue à résister aux politiques évaluatives qui tuent, étouffent le désir, le sujet. Emmanuel Hervé est éducateur spécialisé à l'Institut Médico-Éducatif d'Ancenis (44). Toutes les informations concernant le RI3 sont sur le site > pour se désinscrire de la liste, envoyer un message sans objet à [laliste-unsubscribe@ri3.be] > pour s'inscrire, adresser un message vierge et sans objet depuis sa boite à [laliste-subscribe@ri3.be |
| Le feuilleton n°43 |
| Posteado por A.A.delaR. a miércoles, febrero 03, 2010 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |



















