21 de octubre de 2014

Crónica: Los poderes de la palabra*. Andrés Borderías, por Miguel Ángel Alonso



Andrés Borderías, miembro de la ELP y de la AMP, fue el encargado de dictar la segunda conferencia del ciclo ¿Qué es el psicoanálisis Lacaniano? 

Comenzó su disertación estableciendo el lugar privilegiado de la palabra, en tanto revela su potencia para curar, enfermar, marcar un destino, etc., tal como se observa en la clínica de las diferentes estructuras clínicas. Es la palabra articulada al deseo, al goce, a la enunciación, es decir, al modo particular en que es acogida por cada sujeto. 

Cuestión central para el discurso psicoanalítico, pues en su concepción de la estructura subjetiva y del síntoma, establece la articulación de esa palabra -sustentadora del orden simbólico- con el cuerpo y la subjetividad. Premisas que sirvieron para que el conferenciante desplegara la posición de Sigmund Freud en relación al poder de esa palabra, un aspecto, sin duda, problemático. Pues en contraposición a la conducta normalizadora de otros estamentos clínicos en relación a la palabra y al sujeto que la sostiene, identificándose con el lugar del saber acerca del sufrimiento subjetivo, Sigmund Freud consideró que existía una “causalidad y una determinación inconsciente del síntoma”, de tal manera que quien ostentaba el saber era el propio paciente. Es decir, el mismo paciente debía de responsabilizarse de elucidar y descifrar su propio padecimiento para posibilitar un nuevo destino subjetivo. Ese sería el modo en que el sujeto puede encontrar, con la ayuda de la interpretación, una articulación nueva con la palabra, “respetuosa con su propia verdad” como sujeto hablante.

Para sustentar estas hipótesis, Borderías desarrolló uno de los casos más conocidos de la clínica freudiana, el de Isabel de R. Relató los síntomas histéricos que aquejaban a la paciente, destacando, precisamente, la posición de Freud frente al relato de la paciente, preocupándose por que ella recordase la “impresión psíquica a que se anudó la génesis primera” de los síntomas corporales, exhortándole a que comunicase todo lo que se le ocurriera al respecto. De esta manera estaba poniendo en juego la “causa ausente”, “un saber no sabido”. Vemos el uso que hace Freud del poder de la palabra, responsabilizando a la analizante del encuentro con la causa a través del despliegue de la asociación libre y abriendo la dimensión inconsciente.

Mostró en este desarrollo la estructura verbal del síntoma, las traducciones significantes del mismo, las metáforas como símbolos de sus pensamientos dolorosos, es decir, particularidades del recorrido clínico que permitieron el alivio del dolor por el ejercicio de la palabra.

La investigación freudiana fue más allá de lo que proponían estos primeros casos, pues además de la cuestión del sentido descubierto en el desciframiento del síntoma, Freud descubrió que “el síntoma tiene como función operar como una manera particular de defensa ante lo real, el goce del cuerpo, la muerte y la castración”. En palabras de Andrés Borderías, el análisis del sujeto no va a transcurrir en la búsqueda de sentido a través de una conversación entre dos personas, “sino como la experiencia de elucidación de la significación coagulada para un sujeto en sus síntomas. Por eso el analista se retira de la escena, dejando al sujeto sin un interlocutor que le despiste de esa dimensión velada, su vínculo y determinación por el Otro que le corresponde”.

Se relativizó, entonces, el poder de la palabra, dado que los síntomas escondían el fantasma del sujeto y su núcleo libidinal, pulsional. Estructura que implica que el síntoma no sea tan fácil de dilucidar, sino que insiste y repite alojándose en el escenario de la transferencia, lugar donde se establece una tensión entre el saber y el goce, cuestión que el analista ha de saber manejar para facilitar al analizante un cambio de su destino localizando el goce opaco del síntoma.

Se repasaron luego estas cuestiones a la luz de la enseñanza de Jacques Lacan, su etapa estructuralista mostrando la lógica del síntoma a partir de los aportes de la lingüística moderna, etapa en la que el inconsciente estaba estructurado como un lenguaje. Quedaron apuntadas diferentes modalidades de interpretación, la puntuación de la cadena significante, el corte del relato, la alusión, la cita, el equívoco, etc. Pero como oposición a la cuestión estructuralista, Borderías resaltó también la dimensión no dialéctica de la palabra, el “gocesentido que penetra el cuerpo”, señalando, de esta manera, lo real en lo simbólico. El poder de la palabra, entonces, radicaría más en el goce que alcanza el cuerpo del parlêtre, de todo lo cual expuso un ejemplo clínico para ilustrar la cuestión.

* CICLO DE CONFERENCIAS: INTRODUCCIÓN A LA ORIENTACIÓN LACANIANA (Nucep-Madrid 2014). ¿QUÉ ES EL PSICOANÁLISIS LACANIANO?

20 de octubre de 2014

LACAN COTIDIANO, par Jean-Charles Troadec, Hervé Castanet.

Big BigData
A revista da imprensa dos EUA.  
«Sintoma Unido», por Jean-Charles Troadec 

Os sintomas da civilização devem primeiro ser decifrados nos Estados Unidos da América". Éric Laurent et Jacques-Alain Miller, O Outro que não existe e seus comitês de ética

Em 09 de abril último, The New England Journal of Medicine reportou que os Centros de Cuidados Médicos e Serviços (CMS), instituição que agrega mais de 100 milhões de pessoas sob sua cobertura de saúde, liberaram o acesso a seus dados médicos relativos ao pagamento e à utilização do sistema americano de atendimento a mais de 800.000 praticantes. O objetivo é informar sobre o uso da organização de tratamento pelos pacientes e médicos a fim de otimizar as despesas.(1)

Se esta novidade é uma première, já que uma lei de 1979 interditava qualquer  divulgação de ordem médica, ela não ficará como uma anedota. A transparência na troca de dados da saúde está em todos os discursos. Barack Obama pediu uma regulamentação sobre a interatividade dos dados informáticos em cada estado da federação, desejando, assim, uma maior colaboração dos poderes públicos a fim de antecipar sobre o que se anuncia como uma revolução. É assim que, em 1 de setembro de 2014, o Instituto Nacional de Saúde  acaba de mudar suas leis em matéria de troca de dados. De agora em diante, qualquer registro clínico será postado na Web com a intenção de poder ser transmitido.(2) 

No entanto, um paradoxo subsiste.  Ao mesmo tempo a revista Nature revelava que apenas a metade dos estudos clínicos médicos e testes medicamentosos dos laboratórios é publicada nas revistas especializadas. A outra metade fica, por sua vez, estocada no site clinicaltrials.gov/  (Testes Clínicos), de acordo com a lei, mas sob a forma de dados brutos, sem interpretação nem crítica à diferença das versões publicadas. Além do mais, nas revistas, os testes clínicos que comparam a eficácia de uma molécula a um placebo, geralmente, só são difundidos quando eles mostram resultados positivos.(3) 

Qual interpretação dar a esse desejo de comunicação de dados médicos? 

E-medicina

A medicina tornou-se inseparável da Internet. O New York Times de 10 de junho de 2014 (4) nos informa que um médico americano passa mais tempo atrás de um PC a inserir os dados pedidos pelas administrações de saúde e a nutrir o dossiê médico de seus pacientes que à mesa de exame. O paciente é um doente, mas também portador de um grande número de dados que atualmente dormem nos servidores. 

A psiquiatria se coloca nesse nicho. O Centro Médico Beth Israel Deaconess, em Boston, lançou um experimento abrindo aos seus pacientes os relatórios das sessões de psis, disponíveis no computador e no smartphone. O ministério americano dedicado aos veteranos de guerra tem experimentado este novo serviço desde o ano passado e começa a estudar os efeitos de uma  revolução como essa na relação médico-paciente.

Pode-se comparar este movimento de liberação com aquele da «medicina pessoal» ou «personalizada» (personal medicine) que se desenvolve além do Atlântico frente ao fracasso da Evidence Based Medicine (EBM) concernente aos transtornos mentais. Não se dá mais acesso aos resultados de pesquisas padronizadas a fim de que vocês se conformem às provas, dá-se a vocês acesso aos seus resultados personalizados. Não se compara mais vocês a um grupo de controle, centra-se unicamente nos seus dados, que se quer compartilhar.

Medicina Personalizada vs Medicina Baseada em Evidências

 

Leroy Hood, presidente do Instituto de Biologia de Sistemas de Seatle, lançou em março último uma vasta operação de medicina personalizada com o que ele chama de «a medicina P4»: preditiva, preventiva, personalizada e participativa. Uma centena de indivíduos saudáveis distribuídos no território americano serão controlados de perto e aconselhados posteriormente sobre seus hábitos alimentares e de sono, etc. O estudo viola um grande número de regras da EBM: sem duplo-cego, nem randomização dos dados, nem grupo-controle. É uma medicina que tem por objetivo não esperar pela doença, e por consequência pelos medicamentos que a acompanham(6). Isso vai trazer problemas para os laboratórios e a psiquiatria. 

A psiquiatria americana, na verdade, foca-se apenas no sintoma mórbido e na molécula medicamentosa a que ele responde. Como vai dar a volta neste contexto de declínio da EBM e da abertura à medicina personalizada?

A psiquiatria, menos dinâmica,  já há muito tempo busca debruçar-se sobre a genética a fim de propor uma abordagem mais rigorosa e personalizada. As iniciativas, tanto privadas quanto públicas, se multiplicam nesta direção. Neste verão a revista Nature publicava os resultados sobre a localização de genes da esquizofrenia, considerados como uma première: 108 genes estariam ligados à esta doença, «mais do que jamais se encontrou até agora».

Thomas Insel, atual diretor do Instituto Nacional de Saúde Mental, cumprimentou a publicação deste artigo: «Este é um momento particularmente palpitante para a história desse segmento».(7) Essa abordagem permite à psiquiatria americana se situar na esfera de influência atual sobre o genoma e a Big Data.




World Wide Genoma 

No ano passado, de fato, a revista Nature,  assinalava que um consórcio de sessenta e nove instituições em treze países estava pronto para compartilhar gratuitamente as informações que detinha sobre o genoma de seus pacientes. Esta aliança toma por modelo o consórcio World Wide Web de 1990 que tinha por missão estabelecer padrões universais de programação das páginas na rede. É um verdadeiro desafio, porque, como o lembra Francis Collins, diretor do Instituto Nacional de Saúde, não há padrões de estocagem de dados genéticos, também não para a avaliação de sua exatidão.(8) É o problema que encontra igualmente o Manual de Diagnósticos e Estatísticas de Doenças Mentais (DSM).

Mas, frente à magnitude do sucesso da troca dos dados, o homem vai ser capaz de sintetizá-los?

Watson 


A medicina se volta à máquina, não mais como ferramenta para-clínica, mas como sistema de interpretação. A IBM acaba de elaborar Watson, um supercomputador cognitivo capaz de aprender. Ele pode relacionar as informações, verificar sua exatidão, produzir um raciocínio graças... ao compartilhamento de dados. Ele parece com Samantha, a voz de exploração do sistema do filme Her, capaz de criar uma personalidade quase humana, recolhendo no enorme saco de dados que todo internauta produz a cada dia sobre si mesmo (redes sociais, correspondências, etc.) Watson se gaba de poder verificar as informações que ele estoca e de poder, assim, dar um resposta sempre exata. É aqui que ele interessa à medicina. «O desenvolvedor Biovídeo» (San Antonio, Texas) propõe transformar Watson num especialista neonatal e de bebês, expondo-o a diversas fontes de dados – revistas médicas, relatórios da Academia americana de pediatria...»(9). Ele poderá igualmente ajudar os médicos a encontrarem o melhor tratamento para um paciente atingido por um câncer, cruzando um grande número de parâmetros biológicos e genéticos  na linha da medicina personalizada.
Como o campo psi aí se introduzirá? 

O campo psi envolvido 

A empresa Azoft deseja desenvolver um avatar inteligente capaz de aconselhar os utilizadores de smartphones com base nas obras de Freud e Einstein. Ela vai inserir no Watson o conjunto de textos dos dois autores, 

 

assim como sua célebre correspondência para responder às questões ontológicas dos usuários. Em suma, uma espécie de retorno a Freud.

É um programa sedutor para a psiquiatria. Quando um App (aplicativo de software) para ajudar os psiquiatras modernos a se encontrarem na terminologia sempre em movimento e em superprodução do DSM e pela  qual a genética não é nenhum socorro? Quando um outro para sintetizar esse mais-de-informação?

Mas como Watson se viraria com a língua de Lacan?

Notas:
1Brennan N. ,Conway P., Tavenner M., « The Medicare Physician-Data Release — Context and Rationale », The New England Journal of Medecine, July 10, 2014.
2. Van Noorden R., « US agency updates rules on sharing genomic data », Nature, Sept 1st, 2014, disponible sur internet : http://www.nature.com/news/us-agency-updates-rules-on-sharing-genomic-data-1.15800
3. Jones N., « Half of US clinical trials go unpublished Results are reported more thoroughly in government database than in journals », Nature, Dec 3, 2013, disponible sur internet : http://www.nature.com/news/half-of-us-clinical-trials-go-unpublished-1.14286
4. Ofri D., « The Physical Exam as Refuge », The New York Times, July 10, 2014, disponible sur internet : http://well.blogs.nytimes.com/author/danielle-ofri-md/
5. Hoffman J., « What the therapist thinks about you », The New York Times, July 7, 2014, disponible sur internet :http://well.blogs.nytimes.com/2014/07/07/what-the-therapist-thinks-about-you/?_php=true&_type=blogs&_r=0
6. Gibbs, W., W., « Medicine gets up close and personal », Nature, February 11, 2014, disponible sur internet : http://www.nature.com/news/medicine-gets-up-close-and-personal-1.14702
7. Reardon S., « Gene-hunt gain for mental health », Nature, July 22, 2014, disponible sur internet : http://www.nature.com/news/gene-hunt-gain-for-mental-health-1.15602
8. Hayden E., « Geneticists push for global data-sharing ». Nature, June 5, 2013, disponible sur internet : http://www.nature.com/news/geneticists-push-for-global-data-sharing-1.13133
9. Marks P., « Watson l'omniscience dans la poche », The New Scientist, April 28, 2014, trad. de Jean-Clément Nau, Les dossiers de la Recherche, août-sept 2014.



Entrevista com Jorge León (II) por Hervé Castanet,
Marseille

A primeira parte dessa entrevista encontra-se no Lacan Cotidiano 421. Acrescentemos que, depois de Before we go, do qual se trata aqui, Jorge León, hoje, está engajado num novo filme a partir das trocas de emails entre Mitra Kadivar e Jacques-Alain Miller. O filme será uma interpretação lírica e cantada dessa troca: os emails trocados tornar-se-ão libreto de ópera. H.C.

Hervé Castanet: Os personagens – aqueles do lugar de cuidados - se encontram pela primeira vez no mesmo espaço, mas há o silêncio... 

Jorge León: Há o vazio, há a música... 

H. C.: Você concordaria em dizer que, no fundo, você preservou o enigma ao invés de fazer disso um segredo, de mantê-lo como o mais íntimo de cada um, aqui onde não se tem que colocar nossos gordos dedos gordurosos...? Uma delicadeza da sua parte. 

J. L.: O que você formula me parece mais justo, até porque esta cena do filme é precisamente a sequência destes momentos de conversa, quando, num momento, literalmente se diz: «Vamos tomar um ar!». Ou seja, mesmo temporariamente; estamos nesta lógica. 

H. C.: Em certos momentos sobrevive a questão, não a da sedução mas dos corpos que se tocam, não sem erotismo. Entre o personagem de Noël, o dandy e Simone, a dançarina vestida de esqueleto, alguma coisa pode passar da presença do desejo sem, no entanto, que ele se manifeste. Da mesma forma quando as duas mulheres se encontram sobre a esteira e se abraçam, além da ternura, e sem falar de um desejo sexual, aparece esta dimensão que, quando os corpos se encontram, não é neutra. 

J. L.: Não somente não é neutra, mas aqui você evoca os casais, e se entramos um pouco mais no interior desses casais, nos damos conta de que são sempre casais atípicos. Há duas mulheres com um beijo muito desconcertante no momento do encontro, que eu não direcionei absolutamente: em momento algum tinha imaginado que isso viria e, entretanto, isso colore a relação do casal. Diante de Noël, Simone, que desempenha o papel da morte, está consciente de sua dimensão andrógina que deixa pairar uma dúvida antes que ela se desnude. E o terceiro casal são dois homens. Claramente, parecia-me importante poder brincar com a plasticidade desses casais: não há um só que entra na formação de um casal, eu diria... estereotipado.

H. C.: Ainda assim, você não fez a assepsia dos corpos a ponto de anular o desejo...

J. L.: Não, absolutamente ; ao contrário, eu penso que o desejo circula à sua maneira, que é extremamente tênue. Para mim, realmente, havia o desejo de jamais forçar as interpretações. Desde que  as configurações me pareciam evidentes demais, legíveis demais, isso me parecia menos interessante ; permanece-se na fronteira, na borda / orla dos gêneros, entre os corpos e na forma mesma do filme : É teatro ? É dança ? É cinema ? Estamos na ficção ? No documentário ? 

H. C.: A experiência analítica nos demonstra que o desejo nos abre à uma definição muito mais ampla do sexual do que se pode crer.  Quando se criticava Freud sobre uma  espécie de pansexualismo de sua doutrina, ele insistia dizendo : minha definição do desejo é mais o Eros platônico, não simplesmente no sentido etéreo, mas não o reduza ao sentido sexual banal como se ouve. Seu filme faz ouvir, sem esta dimensão sexual do sentido banal do termo, a dimensão do desejo. Estes corpos  estragados, estes corpos que sofrem, estes corpos com as sondas – que você não hesita em mostrar, mas sem insistir -, eles são afrontados desde o encontro nesta dimensão do corpo vivo, sempre vivo, e portanto desejante. 

J. L. É essencial esta dimensão da vida mobilizada assim. Nestes momentos de fragilidade de sofrimento físico, eu tenho a impressão que a vida está bem mais presente ainda que dentro de qualquer ser. Permanecer na vida mobiliza tanta energia : pra mim, de uma certa maneira, o desejo está aqui, ele está no sopro ; ele está na expressão de si, nas coisas extremamente finas, alguma coisa que, de repente, emerge e vai embora. Vai embora e também encontra seu caminho. Um caminho singular : não é alguma coisa que pode ser petrificada ou imediatamente cernida. Eu não queira cernir estas pessoas ; eu queria mais acolher alguma coisa delas, estar aqui com... servir de relé. 

H. C.: Ao contrário do realismo médico, de uma frieza distanciada onde o corpo se reduz à operações puramente orgânicas, você preserva sobre estes corpos frágeis - e não somente frágeis subjetivamente : a dificuldade de andar, o câncer da língua, etc -, uma dimensão do vivo: o que não pode se colocar numa divisória nem se reduzir à uma instrumentação dos corpos. No final de seu ensinamento, Lacan diz: «Não se sabe o que é um corpo, um corpo vivo, se apenas é aquele que se goza». Mas ele não diz o que é, no fundo, esse ponto mais íntimo onde, apesar de tudo, resiste-se ainda. Resiste-se ainda e é isso... você não sabe o que os faz resistir. A personagem mulher lhe diz durante a projeção do filme: o presente mais bonito presente que você nos deu, é que você  me tornou bonita. Ela é bonita porque, no fundo, você lhe deu dignidade. 

J. L.: Sim! Ela não disse nada além de, «tu me tornaste bonita», mas, «Eu me acho bonita». Acho isso até mais bonito, isso que é a relação que ela mantém com a imagem. Quer dizer, ela me exclui disso. De maneira nenhuma negativa, mas «em relação a isso que eu vejo, eu acho muito bonito». Ela não está, com respeito a mim, na sedução, ela está frente à imagem, e eu acho isso muito forte...

H. C.: Você evitou os lugares mais prestigiosos no interior do teatro La Monnaie para filmar dentro dos ateliês, lugares que permitem o espetáculo mas que não fazem parte do espetáculo.

J. L.: ... Realmente, há esta dimensão da periferia, ficar na periferia. Um pouco também esta dimensão da sombra que a gente dinamiza. Estes espaços um pouco escondidos mas ao mesmo tempo muito habitados – pela força da criação do que se desenrola aí no cotidiano. E de uma carga emocional extremamente forte e por isso, com efeito, eu não queria cair na fascinação desses espaços grandiosos que, de repente, nos cegariam. 

H. C.: Ou que esmagariam, se for o caso, os personagens. 

J. L.: Esta dimensão do trabalho é importante para mim; pareceu-me que era aqui também que as coisas podem ainda se tornar uma coisa em evolução.  Esses espaços estão aqui para isso, para que uma forma surja; para que, de repente, o silicone se torne um busto ou um rosto ou um olhar, para que um pedaço de madeira se transforme em muro... É aqui onde os tecidos são pintados ; há esse plano muito grande onde se vê um tecido estirado e substituído por um outro. Para mim foi realmente: «Eis aqui, agora um outro espaço se desenrola, mesmo se é em duas dimensões». 

H. C.: Em outras palavras, quase os fundos da boutique, os lugares um pouco escondidos onde se elabora e constrói a ficção ? 

J. L.:  É isso, aqui está. E a gente se inventa... e fracassa, às vezes, e se recupera, e se ajusta.

H. C.: Por que o Édipo de Pasolini, no momento em que ele furou os olhos? 

J. L.: (riso) É verdade que se começa com Lacan e se termina com Pasolini e particularmente com Édipo. Pasolini foi muito claro com relação à influência de sua leitura de Freud, no momento no qual realizou Édipo. Ele diz que certamente é o filme mais autobiográfico que realizou. Logo, é um pequeno piscar de olhos; e porque Édipo é esse personagem trágico que eu tinha  vontade de reintroduzir na ópera. Num certo momento, hesitei com Medeia, onde fiquei muito impressionado ao descobrir o filme, de ver o quanto La Callas está silenciosa! Ela apenas fala; ela interpreta o papel de Medeia mas... Que força? Esse é o seu gênio... 

H. C.: No final de Édipo, no texto clássico, assim que furou seus olhos ele diz basicamente: «É o momento em que eu não sou mais nada, é ali que eu me torno realmente homem». Ao forçar o traço, poder-se-ia dizer que é no momento no qual seus corpos soltam seus personagens de maneira radical que você tenta mostrar o que há de mais singular na sua presença no mundo, como homem ou mulher, no desejo, no corpo vivo – um momento formatado que você chama fragilidade mas que é o mais íntimo de cada um.

J. L.: O ator Pasolini disse esta frase muito linda : «Eis que a vida acaba aqui onde ela começou». E a câmera parte das árvores, então, que se supõe ser, para ele, seu ponto de vista, agora que ele está cego; estamos confrontados com esta natureza e termina-se no sol, no capim. É a razão de ser desta sequência de Pasolini...além do fato que eu tinha vontade – é um herói artístico, para mim -, eu tinha vontade de convidá-lo para esta experiência do filme.

Transcrição realizada por Françoise Biasotto e Patrick Roux, em 10 de julho de 2014

18 de octubre de 2014

Lacan Quotidien. SEX IS THE POWER. De la vassalité à la prostitution, par Marie-Hélène Brousse

Les hommes politiques ont remplacé les gladiateurs et les médias ont donné au Colisée la taille qui convient à notre temps. On a ses champions, on baisse le pouce quand on veut la mort, on acclame ceux qui ravissent. Métaphorisée, la mort n’en est que plus présente, on peut mettre à mort un nombre infni de fois. C’est le rêve de Sade réalisé, affranchi des limites de l’organisme.

Deux séries télévisées – forme dont Gérard Wajcman montrait dans un article récent [1] qu’elle est celle qui exprime l’esprit de notre temps par le triomphe de l’objet et du fragment – déclinent, avec un succès mondial, les avatars de la libido en jeu dans la conquête et l’exercice du Pouvoir : Game of Thrones et House of Cards. La thèse de G. Wajcman s’y vérife. Triomphe des objets : le Trône de fer et l’épée d’acier valyrien, d’un côté, le Bureau Ovale et le stylo Montblanc, de l’autre. Triomphe du fragment : multiplicité des personnages, enchevêtrement d’histoires, fidèles à la fragmentation du récit. 
 
Pourtant, on ne peut rêver deux univers plus différents. Game of Thrones : l’univers de l’Héroïc Fantasy qui emprunte tous azimuts aux civilisations passées, celtiques, romaines, moyenâgeuses, et interprète leurs mythes et leurs valeurs par ce début de XXIe siècle. House of Cards : l’univers réaliste de la vie politique américaine en temps réel (la série commence par la fête de la fin d’année 2013), avec ses enjeux économiques, politiques et idéologiques d’une actualité brûlante. Mais le héros est le même, la jouissance pour elle-même de la chose politique, sans limites. 
 
Les psychanalystes postfreudiens, particulièrement aux USA, avaient trahi Freud et la clinique psychanalytique en se mettant au service d’une libido génitale supposée dépasser les perversions polymorphes de l’enfance. Qu’elle n’existe pas ne les décourageait pas et ils préférèrent tuer la psychanalyse freudienne que de renoncer à leur délire moralisant prétendument adaptatif à la réalité, laquelle, comme prévu, leur a donné tort. L’adaptation à l’époque exigeait autre chose que l’impératif de la position du missionnaire pour tous. Ces deux séries valident la montée de l’empire de la Jouissance dont Lacan, à suivre pas à pas le texte freudien et l’expérience analytique, fait le ressort du symptôme, seul réel qui noue l’Imaginaire et le Symbolique [2]. La libido, c’est la Jouissance. Elle n’est pas déterminée par la génitalité, elle est « All over the place ». Elle ne s’adapte pas, le lien social s’en détermine. Forever polymorphe, elle s’accroche aux objets et aux dispositifs, suivant les marques singulières dont est frappé chaque sujet. Elle n’est orientée que par la modalité de discours qui la colore. Et c’est bien ce que la comparaison de ces deux séries rend patent.
 
Dans l’une, des dynasties s’affrontent (George Raymond Richard Martin, l’auteur, reconnaît sa dette à l’Angleterre shakespearienne). Des Pères, des mères, des frères, des sœurs, des fls, des flles, tout l’ordre symbolique avec son corrélat, la famille, trouve son point de capiton dans le Nom-du-Père. La place de chacun tient à son nom. Le trône convoité par tous est la quintessence du Nom. Au Nom, l’autorité et la jouissance. Les sujets, quelque soit leur symptôme, quelque soit leur rapport à la Loi symbolique, quelque soit leur perversion singulière, sont aimantés par le Trône de fer. Ils tuent, ils aiment, ils haïssent, ils sont loyaux ou ils trahissent pour des raisons à chaque fois singulières, mais tout en eux gravite autour du Trône. Hors valeur, sans prix, valant tout et rien à la fois, vie et mort en même temps, tous en sont les vassaux.
 
Dans l’autre, deux partis sont en compétition pour la Présidence des États-Unis. Des individus y subordonnent tout. Même passion que dans l’univers du Nom. Mais le Bureau Ovale n’est pas un Trône. Il est une fonction, pas un Nom. Il se gagne pour un nombre limité d’années, on le conquiert par des voix. Le trône s’est transformé en siège dont l’essence est d’être éjectable. Certes, le symptôme des sujets conduit leur danse. Certes, l’invariant est le mensonge, essence du langage. Mais la musique a changé : plus de vassalité, plus d’honneur, même la trahison n’existe plus. Le lien qui demeure est l’échange marchand.
 
Le capitalisme a enfin triomphé et chaque Un-tout-seul est une marchandise comme une autre. Je suis à vendre, tu es à vendre, il est à vendre. Vendre, être vendu, se vendre, trois guises de la pulsion. Là où était la vassalité, la prostitution est advenue. Son terrain, auparavant réservé à l’acte sexuel et aux femmes, s’est étendu à toutes les transactions humaines sans distinction de sexe. Chacun est à chacun son propre souteneur.

Dans le modèle capitonnage du lien social par le nom, la croyance ou plutôt les croyances forissantes en des Dieux multiples et concurrents s’affrontent. Dans le modèle capitonnage par la fonction – c’est une première à ma connaissance dans un feuilleton américain –, l’aspirant à la Présidence est athée. Il le cache aux foules, mais le dit aux spectateurs que nous sommes avec lesquels, Shakespeare oblige, il converse.

Shakespeare, référence incontournable : avec le Père ou sans lui, « l’inconscient c’est la politique » et la politique est la scène de la Jouissance du parlêtre. 

Notas:
1 : Wajcman G., « Trois notes pour introduire la forme « série » », in La Cause du Désir, n° 87, Paris, Navarin éditeur, pp. 42 et suiv.
2 : Lacan J., « Conférences dans les universités nord-américaines », Scilicet, n°6/7, Éditions du Seuil, Paris, 1976.

17 de octubre de 2014

¡Novedad! FREUDIANA, nº 71. Revista de la Comunidad de Catalunya de la ELP.


EDITORIAL, por Pepa Freiría

Una lectura imponente del itinerario del pensamiento de Lacan, con un baile de escansiones posibles sobre los diferentes momentos de su enseñanza, nos lleva directos al síntoma en su vertiente de iteración, de la mano de J.-A. Miller, en una nueva entrega de sus clases del curso sobre El ser y el Uno (2010-2011). Itinerario e iteración se conjugan para señalar un punto de llegada, la cualidad de real otorgada al síntoma.

¿Qué es un psicoanálisis orientado hacia lo real? Con esta pregunta de apariencia simple convocó este mes de junio Éric Laurent en Barcelona, a todo aquél que quisiera escucharle. En “un mundo cada vez más irrespirable”, un psicoanálisis que ya no aspira a proponer una alternativa de sentido, que ya no apunta a situar ninguna verdad en el corazón humano, tiene la posibilidad de funcionar como pulmón.

La sociedad del cansancio, bautizada así por el filósofo de origen coreano Byung-Chul Han, presenta patologías libidinales a gran escala: cuerpos llevados hasta el máximo rendimiento por sus propios dueños, depresiones vinculadas a la imposibilidad de cumplir con el Ideal de época. El análisis lúcido del malestar en la cultura del siglo XXI interesa al psicoanálisis desde todos los puntos de vista.

Mujeres y hombres se enfrentan ahora de un modo inédito a la eterna cuestión, bautizada por Lacan como el par coloreado, es decir que en el sexo no hay nada más que el ser del color, lo que sugiere en sí que puede haber mujer color de hombre u hombre color de mujer(1). Dos trabajos bien distintos en su estructura y estilo pero igualmente rigurosos, hacen camino hacia las próximas Jornadas de la ELP y nos acercan a la idea de ese falso agujero que no es ni el agujero de uno ni el agujero del otro.(2)

El dispositivo del pase tiene también en este número un lugar esencial, mostrándose en toda su dimensión. A las enseñanzas que pueden extraerse del propio dispositivo a través de sus cárteles, pasando por los testimonios sobre lo más singular de la experiencia y las articulaciones teóricas que aportan los AE, vienen a sumarse algunos trabajos que plantean reflexiones después del pase. Se constata que A posteriori, aún se mantiene el no saber cómo y hasta cuándo se mantendrá abierta la hiancia productiva.

Notas:
1. Lacan, Jacques. El Seminario, Libro 23: El Sinthome. Paidós, Buenos Aires, 2006, p.114.

2. Ibíd., p. 115.

16 de octubre de 2014

Vers le congrès de la NLS "Moments de crise" – Work in progress One, par Yves Vanderveken



Séminaire Nouages – Athènes 

« Moments de crise » sera donc le titre du prochain congrès de la NLS qui se tiendra à Genève, en Suisse, les 9 et 10 mai 2015. C'est sous ce même titre que se tient ce premier séminaire Nouages de la NLS de l'année académique, ici, à Athènes. Il y en aura plusieurs,  tout au long de l'année, dans les différents lieux d'Europe et du monde de la NLS. Tous seront autant de moments de travail, de façon croisée entre les Sociétés et groupes de la NLS, vers le congrès. Que le premier des Séminaires Nouages sur ce thème ait lieu - hasard du calendrier - en Grèce est en quelque sorte « heureux ». Au cœur d'une crise majeure sur son versant économique, social et politique, nous ne pouvions mieux commencer notre élaboration des savoirs sur « la crise » que Gil Caroz supposait aux différents groupes de la NLS1. Nous disposons maintenant de son texte qui a lancé le thème, traduit dans de nombreuses langues, dont le grec. Je suppose qu'il est connu et lu. Sinon, je vous y engage.

« Crise », le mot est lâché. Il est partout. Dans tous les domaines. Une simple recherche internet en montre le pullulement sémantique. Tout le monde, d'une façon ou d'une autre, s'y reconnaît. Pas un discours n'y échappe. C'est la crise. Non seulement, les différents champs géographiques et des savoirs sont concernés, mais au sein même de chacun, les crises succèdent aux crises, dans un rythme effréné. 

Qu'ont donc les psychanalystes lacaniens à en dire ?

Pour reprendre la définition psychanalytique qu'en donne Jacques-Alain Miller, si la crise c'est  quand « le discours, les mots, les chiffres, les rites, la routine, tout l'appareil symbolique, s'avèrent soudain impuissants à tempérer un réel qui n'en fait qu'à sa tête »2, si la crise, c'est « le réel déchaîné, impossible à maîtriser »3, alors, par l'empan sémantique que le signifiant « crise » a pris et par ses successions continues, il faut postuler que nous tenons là un des noms du réel de l'époque.

Posons qu'il prend la forme d'un moment continu de « crise de la vérité »4.

C'est comme si les cadres symboliques ne s'avèrent plus à même de cadrer, même pour des temps courts, le réel. Incessamment, ils s'en trouvent débordés et caducs - ce qui est de structure, mais se trouve actuellement absorbé dans un rythme où il n'est plus donné au temps de les poser. 

Et la psychanalyse ? 

Dans une interview donnée au magazine Panorama, rééditée en France par le Magazine Littéraire5, Lacan balaie d'un revers de main le fait que la psychanalyse puisse être en crise. Il prédit qu'elle pourrait bien disparaître - mais c'est autre chose. De crise de la psychanalyse, « il ne peut y en avoir »6, dit-il. Sans doute, parce que la psychanalyse, il la définit comme s'occupant, précisément, « de ce qui ne va pas » - en quoi, dit-il, elle est terriblement difficile. Posons que la psychanalyse est affine de la crise et du réel. C'est pour cela d'ailleurs que, sans être un concept psychanalytique, le thème de la crise l'intéresse au plus haut point. Dans des manifestations cliniques et structurales différentielles, le psychanalyste rencontre justement ces moments de rupture de l'ordre symbolique par l'émergence de l'événement contingent et imprévisible d'une jouissance qui le troue, le défait et le rend inapte d'en donner raison. 

C'est ce que la psychanalyse a, par exemple, isolé sous la modalité du « trauma » : comme autant de moments de crise dans l'économie subjective. C'est tout aussi bien ce que la psychanalyse appréhende sous terme de « symptôme ». Dans ce même article, Lacan précise : « J'appelle symptôme tout ce qui vient du réel. Et le réel, tout ce qui ne va pas, qui ne fonctionne pas, qui s'oppose à la vie de l'homme et à l'affrontement de sa personnalité. »7 

Si la psychanalyse n'est pas en crise, de ne connaître et de ne s'intéresser, en quelque sorte, qu'à elle, Jacques-Alain Miller ne cesse pourtant d'insister sur le fait qu'elle change, qu'elle se modifie sous les effets de l'époque ! Il le situe comme un fait - qui en modifie la pratique et la clinique. Il est intéressant pour notre propos de situer pourquoi, dans quelles coordonnées. Posons que c'est du fait, précisément, d'une caractéristique de l'ordre symbolique contemporain que l'on pourrait dire en crise comme il ne l'a jamais été.

L'ordre symbolique du XXIe siècle est touché d'une mutation majeure. Dans son allocution lors du dernier congrès en date de l'Association Mondiale de Psychanalyse, Jacques-Alain Miller précisait qu'il est dorénavant  « très largement conçu comme une articulation de semblants. Les catégories traditionnelles organisant l'existence passent au rang de simples constructions sociales, vouées à la déconstruction. Ce n'est pas seulement que les semblants vacillent, mais ils sont reconnus comme des semblants. »8 La dimension de la vérité est sans arrêt remise en question. Tout ordre est remis en cause, tout semblant dénoncé comme tel. Même ceux qui se faisaient fort de mimer au plus près le supposé ordre de la nature, et qui semblaient par là-même intangibles, n'y échappent plus et sont renvoyés à leur statut de simples constructions sociales arbitraires, sous les avancées de la science et des principes d'égalité. N'épinglons que la différence sexuelle, les principes de la reproduction et les structures qui étaient dites « élémentaires » de la parenté, pour en mesurer la portée.

Une des conséquences en est que tout discours est désormais empreint du sceau du « faux » potentiel, du virtuel. C'est l'ère du fake généralisé - ce qui s'entend beaucoup de la bouche des jeunes, pour autant que sur la toile, tout le monde est jeune. Temps de l'incroyance  généralisée, où rien ne vaut, voire où tout vaut tout, c'est le règne du non-dupe. « L'opinion » est à ce sujet un marqueur. Partout, elle est présentée comme ne croyant plus, suspicieuse et empreinte du sentiment d'être trompée. La parole du politique, par exemple, est là en première ligne - mal servie par ses représentants qui n'en peuvent mais. 

Vous en savez un bout ici en Grèce. En France, dernier bastion où tente de se sauver quelque chose de l'ancien régime, pas un jour ne passe, sans que les fonctions - théoriquement les plus éminentes - ne soient détruites, laminées, les semblants déconstruits par les révélations toujours plus fortes, et toujours plus loin, par exemple sur les jouissances privées, qui toutes sont dé-voilées. Tout est maintenant mis sur la table, comme il se dit. Aucune Aufhebung de la fonction ne tenant face la « normalité » de la personne qui l'incarne. Quant à la Belgique, du moins francophone, cela fait longtemps qu'elle a cessé de croire à tout ça, pour autant qu’elle n’y ait jamais cru. Nous traduisons cela dans notre langue comme la montée de l'objet a au-dessus de la barre - là où il se situait en-dessous, comme reste voilé, enserré sous sa représentation signifiante. C'est dorénavant dénudé, cru, déchaîné, frénétique, sous les coups de boutoir des avancées que permettent la science, le développement de la technique et son corollaire du règne de la transparence. La déconstruction de l'ordre symbolique est continue - ce qui donne le caractère permanent de la crise ou du moins ses successions effrénées. Il n'y aura pas de retour en arrière.

La dévalorisation des semblants et le détricotage des grandes constructions sociales ont pour effets d’assurer la production d'affects privilégiés : du désenchantement, habité de colère, au sentiment de tromperie et de laissé-tomber - ce que les populations ne cessent de clamer. Lacan dans son interview en pointait déjà les effets : « ce qui ne va pas aujourd'hui, c'est une grande lassitude de la vie, comme conséquence de la course au progrès ». En contrepartie, elles sont en demande, parfois revendicative – et toujours plus - de vérité.

Mais l’affect majeur qui en découle, c'est l'ennui – les non-dupes errent. Là aussi, il suffit d’écouter les jeunes. Au royaume du faux, du mensonge, de la « vérité menteuse », quand tout n'apparaît que semblant et vain, la seule chose qui sonne alors vrai : c'est la sensation. Le corps, la pulsion - et l'angoisse ! Autre affect moderne.

Il s'en déduit l’explosion des pratiques de corps diverses, opérant comme marques réelles, là où elles étaient plus symboliques auparavant. L'usage des drogues (à la fois pour tromper l'ennui, mais aussi pour se « défoncer ») trouve là son point d'origine. Les pratiques des sports extrêmes aussi. Comme vrai, ce qui est recherché, c'est la sensation, qui se doit d’être de plus en plus forte – accoutumance oblige. Seule elle donne encore le sentiment de la vie. La sexualité est également profondément marquée par ces coordonnées. S'éloignant de son insertion dans des scenarii fantasmés, elle se montre dans le porno généralisé et accessible à tous, crue, dénudée, dans des scénarii ready-made et répétitifs qui la réduisent à des pratiques de corps désincarnés où l'impératif de la jouissance prime. 

Nous sommes non seulement passés du temps de l'interdiction à la permission, remarquait Jacques-Alain Miller, mais au temps de la monstration quasi forcée et ouverte à tous. Une modification des comportements sexuels s'en fait jour chez les jeunes comme effet dans ces nouvelles modalités d'initiations sexuelles : désenchantement, brutalisation, et banalisation des pratiques autrefois dites perverses, comme la « normalisation » des pratiques sadomasochistes. Les conséquences sur la jouissance sont nouvelles. Ce qui frappe, c’est la dimension de « vacuité sémantique »9 présente dans la copulation pornographique moderne, réduite à une pratique des corps, coupée de sa dimension imaginaire et symbolique. Épinglons, par ailleurs également l'appel, dans la sphère politique par exemple, au discours « vrai », qui « appelle un chat un chat », aux politiques « concrètes » et « d’action » - où la même antienne du désenchantement se fait plus entendre encore. C’est à une réduction de la dimension métaphorique que nous assistons, au profit d’une dimension dite « réelle ». Au niveau sociétal,  Éric Laurent faisait valoir, récemment à Dublin, qu'il était indéniable que les sociétés étaient de plus en plus violentes. Il pointait que les raisons n'en étaient pas encore claires. Je me permettrai de poser qu'une partie des coordonnées du phénomène sont ancrées dans ce que je développe.

Dans ce vide sémantique où domine le culte de la sensation, l'appel à de nouveaux discours, de nouvelles vérités qui fonctionnent en termes de cause et d'idéal est fort. Quand je disais qu'il n'y aura pas de retour par rapport à ce nouveau, ce ne sera pas sans des tentatives de restauration. Mais toutes porteront probablement la marque « réelle » de l'époque.  Le phénomène du dit État Islamique en est à mon sens l'exemple. Un appel au sens et à la cause, restauration de valeurs soi-disant patriarcales – en réalité, des plus délirantes –, écrasement du féminin, restauration d’un « ordre » dit abusivement religieux ; toute une « mise en forme »  qui n’habille pas, voire, mieux, qui s’accompagne nécessairement de la plus féroce et dénudée des violences du corps à corps : décapitation, viol, jouissance déchaînée et terreur épouvantable. Remarquons d'ailleurs, comme  trait, que les vocations augmentent - particulièrement chez les jeunes qui se « convertissent » en moins de deux semaines - à mesure que les exactions sont révélées, montrées et dévoilées. Loin de détourner, elles fonctionnent comme un appel.

Si tout sujet est sommé d'inventer et de faire face au réel qui s'engouffre à l'intérieur de ce vide créé dans le système symbolique, la psychanalyse n'a, elle, pas à rendre les armes. Elle a d'ailleurs sa part dans cette évolution au regard du dénuement des semblants10. Elle n'a pas à rendre les armes ; elle doit l'interpréter ! 

A ceci près que dans ces coordonnées nouvelles des discours et de la clinique, l’interprétation est à repenser et n'est pas sans devoir porter la marque elle aussi d’une nécessaire mutation. À ce niveau, le psychanalyste est sommé de jouer sa partie dans son cabinet et dans la direction de la cure à nouveaux frais. Elle ne peut plus se situer entièrement dans le registre de la levée du refoulement et de l'interprétation-vérité. Le refoulement, remarquait encore Jacques-Alain Miller, est une catégorie désormais peu usitée. « Certes il y a des resouvenirs, mais rien n'atteste l'authenticité d'aucuns. Le dit retour du refoulé est toujours entraîné dans le flux du parlêtre où la vérité se révèle incessamment menteuse. À la place du refoulement, l'analyse du parlêtre installe la vérité menteuse. Ce qui ne ment pas, c'est la jouissance, la ou les jouissances du corps parlant. »11 Un autre statut de l'interprétation est donc nécessaire, comme d'ailleurs – il faut aller jusque-là – un autre statut de l'inconscient. L’interprétation oraculaire, qui demande un supposé savoir vrai et une position dissymétrique dans les rapports au savoir de plus en plus inacceptables, vit là son chant du cygne. Dans le registre de la vérité menteuse, sans doute l'orientation de la cure serait de conduire l'analysant à être « dupe d'un réel »12, « que sa débilité cède à la duperie du réel »13.  C'est une indication de Jacques-Alain Miller qu'il nous faudra élucider dans la voie vers notre congrès. Je traduirai : que trouve à se serrer et s’isoler dans la cure, que par-delà la dimension menteuse de la vérité, un réel singulier et contingent cause le sujet.

Il revient à la psychanalyse de restituer un réel, qui n'est pas semblant. Sans cela, l’angoisse – autre affect qui ne trompe pas – que le parlêtre cherche de plus en plus anesthésier à mesure qu'elle se fait de plus en plus présente comme corrélative du couple manie/dépression, sera le prix à payer.

Dans ce travail vers le nouveau auquel en tant qu'analystes nous sommes sommés d'être au rendez-vous, sans doute le Séminaire XI14 de Jacques Lacan peut-il être une pierre sur le chemin qui peut nous aider. Il y a dans ce séminaire comme une anticipation de tout cela. Si Lacan y appréhende en effet la répétition en terme signifiant, donc symbolique, comme interprétable et surtout déchiffrable, situant la répétition du côté de l'inconscient, il se trouve obligé de prendre en compte, ou du moins d’en distinguer, une inertie qu'il situe du côté de la pulsion, qui elle ne se laisse pas déchiffrer en terme signifiant. Là se trouve le point de départ qui le conduira à devoir inventer plus tard un concept qu’il dira plus opératoire que l’inconscient : le parlêtre. Ce concept prend en compte l'inertie du ça, de la pulsion et du corps, tout en permettant de surmonter la dichotomie qu'il introduit dans ce Séminaire XI entre répétition et inertie. La répétition est moins répétition signifiante, que répétition de jouissance. Il y a là moins une énigme logique signifiante qu'une énigme libidinale.

Dans une psychanalyse, nous avons à faire des rémanences de modes de jouissance. À savoir, l’itération de ces moments mystérieux où dans la rencontre du signifiant avec le corps, de façon contingente, des modes de jouissance se sont fixés. Ce sont des moments, non pas à se remémorer ou à déchiffrer, puisque ce sont justement des moments où, comme individus, comme sujets du cogito, vous n'y étiez pas. Quelque chose de cette percussion entre le corps et le signifiant manque à l'ordre symbolique pour qu’elle puisse se dire. C'est cette rencontre manquée, qui fait trauma. Elle fait retour par des bouts itératifs qui indexent ce moment de la rencontre ratée - vécue toujours comme une jouissance qu'il ne faut pas, qui n'est pas la bonne : en trop, trop peu, par effraction, par forçages, etc. comme les cas cliniques en témoignent.

La psychanalyse est donc un excellent observatoire de ce moment de crise.

Notes:

2 La crise financière vue par Jacques-Alain Miller, Marianne, 10 octobre 2008.
3 Id.
6 Id.
7 Id.
8 Jacques-Alain MILLER, Ibid.
9 Id.
10 Jacques-Alain Miller, « Une fantaisie », Mental, 15, avril 2005, pp 9-27.
11 Jacques-Alain MILLER, L’inconscient et le corps parlant, ibid.
12 Id.
13 Id.
14 Jacques LACAN, Le Séminaire, livre xi, Les quatre concepts fondamentaux de la psychanalyse [1964], texte établi par Jacques-Alain Miller, Paris, Seuil, coll. Champ freudien, 1973.

15 de octubre de 2014

Lacan Quotidien. "JOUISSANCE, FEMME EST TON NOM...", par Philippe De Georges

On ne se baigne jamais deux fois dans le même Lacan : chaque nouvelle lecture amène sa surprise. Nous en faisons l’épreuve sitôt que nous rouvrons un livre du séminaire, ou quand nous avons l’occasion d’entendre un collègue donner son commentaire d’une phrase choisie. Ainsi était-ce le cas lors de la dernière rencontre Uforca (sur le thème « Pères toxiques ») où furent mis au travail quelques brefs extraits du Séminaire VI. Parmi ces commentaires, celui de Philippe Hellebois a retenu mon attention. Il portait sur la phrase clé que voici : « Ce qui fait fonction de poison pour Hamlet, c’est la parole de son père »(1). La lecture d’Hellebois mettait en évidence la toxicité du verbe et son effet massif d’anéantissement du désir. Mais il soulignait que l’accusation venimeuse du Roi mort ne visait pas tant l’imposteur criminel, que sa femme, Gertrude, la mère du héros, coupable de « l’insondable trahison de l’amour ». Cette charge faisait flamber chez Hamlet un trouble déjà là quelques instants auparavant, faisant dire au Prince de Danemark, avant la rencontre du Ghost : « Fragilité, ton nom est femme ! ». 

Ce thème est un fil rouge des tragédies de Shakespeare et son expression la plus précise se trouve dans la bouche d’Edgar, personnage du Roi Lear, qu’effraie ce qu’il identifie précisément comme « le champ illimité du désir féminin ». Mais une autre pièce porte à l’incandescence cette forme de « récusation de la féminité », cette Ablehnung des Weiblichkeit que Freud définit comme roc de la castration, pour les deux sexes. Je pense ici à Othello où ce trouble prend la forme du rejet radical et aboutit au meurtre. Dans ce drame aussi, le héros est empoisonné par les paroles qu’on lui glisse à l’oreille. Desdémone, plus encore qu’Ophélie sans doute, fait les frais du soupçon et de l’opprobre jeté sur la jouissance féminine. Si Ophélie est haïe comme potentielle porteuse de la vie et comme incarnation de la fécondité, Desdémone est visée dans la jouissance sexuelle même.

Parmi ceux qui ont lu le drame d’Othello en ce sens, Stanley Cavell se distingue selon moi par la finesse de l’analyse, à travers une subtile attention au maniement du signifiant par Shakespeare(2). Son étude de la scène 3 de l’acte III, notamment, moment charnière de la pièce, n’a rien à envier à ce que nous dirions nous-même sur l’usage de l’équivocité et les pouvoirs de la parole. Il fait résonner en effet comment Iago distille allusivement et de biais son venin, se contentant à l’occasion de reprendre en écho un mot prononcé par le Maure, de telle façon que germe dans son esprit l’idée inverse de celle qu’il formule. L’or de l’adoration est ainsi transmuté en plomb de haine. Le poison est bien ce que verse dans l’oreille du sujet son double maléfique, son impensé et son extime, Iago étant à Othello ce qu’est le Ghost pour Hamlet(3) ; du soupçon à la certitude, la substance mortelle n’est rien d’autre que la haine de la femme et de sa jouissance, le caractère indomptable et sans loi de ce qui vit dans la chair de Gertrude, d’Ophélie et de Desdémone. Pour Cavell, ce à quoi Othello ne peut atteindre, c’est à l’altérité de sa partenaire : l’Autre, c’est ce que le Maure refuse. D’où l’effroyable issue qui s’impose : détruire cette jouissance inacceptable pour retrouver la pureté de l’amour. Vivante, la jeune épouse témoigne de cette part immaîtrisable, déjà reconnaissable dans le fait qu’elle a aimé son homme contre le Nom du Père. Son choix (sa fuite et son mariage secret) s’est fait à l’encontre de toute loi et ce père lui-même a pu dire que toute trahison était à attendre de celle qui avait trahi son nom.

Vivante, Desdémone est jouissance. Morte, elle redevient ce qu’elle était : l’icône sacrée, objet de culte, support immaculé d’une adoration embaumée. En creux, la rencontre sexuelle est un moment d’impossibilité. Ce moment, que la guerre et les autres ne cessent d’entraver, est celui où l’adoration idolâtre devrait laisser la place au désir et à son objet cause. L’improbable étreinte (cette nuit de noce dont on n’est jamais sûr qu’elle ait eu lieu) rabat l’amour éperdu d’Othello et dénude, sous l’idéal, le fantasme qui le taraude et où se lient défloration, viol, prostitution et meurtre. Tombé du ciel des anges et des êtres virginaux au creux du lit nuptial, l’aimée devient démone et putain. L’enfer (Hell) d’Othello est la seule chose certaine, alors qu’il est précipité à la rencontre d’un insupportable réel : la chair palpitante laisse la place à la froideur marmoréenne, objet d’une passion nécrophile.

Notes:
1-. Lacan J., Le séminaire, Livre VI, Le désir et son interprétation, Éditions La Martinière - Le Champ freudien 2013, page 478)
2-. Cavell S., Les voix de la raison, Le seuil, 2012 
3-. Streliski S., Accident, Verdier, 2009