9 de agosto de 2018

XVIII Conversación Clínica del ICF

MOMENTOS CRÍTICOS EN UN CURA. COMO MANIOBRAR

Con la participación de Jacques-Alain Miller


El 29 y 30 de septiembre tendrá lugar en Barcelona la XVIII Conversación Clínica del ICF titulada "Momentos críticos en una cura: cómo maniobrar", con la participación de Jaques Alain Miller.
En una conversación abierta sobre varios casos clínicos se tratará de pensar cómo en cada cura se pueden forzar las cosas para, en transferencia y sin ninguna técnica estandarizada, hacer de contrapunto a un real desencadenado de manera contingente.
Cuando la pulsión está desencadenada en una deriva mortífera el analista se ve enfrentado a responder con su autoridad. Ahí está solo con su acto, ubicado entre la tendencia a apaciguar y el deseo de no neutralizar lo más vivo del sujeto que ese momento clínico representa.
Beatriz Garcia Martinez 


XVIII Conversación Clínica del ICF

Momentos críticos en una cura: cómo maniobrar

Con la participación de Jacques-Alain Miller

Barcelona, 29 y 30 septiembre 2018.
Coordinación: Lucía D’Angelo y Oscar Ventura.
Asistimos hoy en día a una enorme e inédita pluralidad de discursos que atraviesan las coordenadas de la clínica contemporánea. Y en esa babel de técnicas destinadas a amortiguar la fragilidad subjetiva, a tratar de paliar los surgimientos súbitos del encuentro con lo real una pregunta se impone. ¿Cómo maniobrar?
Para el conjunto amplio de los practicantes del psicoanálisis no podría ser otra la respuesta que la de estar a la altura de un acto, siempre orientado. Aquel que apunte sin concesiones al sujeto, sin destituirlo de la dignidad que lo habita en tanto tal, hablante sexuado y mortal. Y en tanto único.
La heterogeneidad de dispositivos terapéuticos muestran que las soluciones para incidir de una manera efectiva en los momentos críticos de la cura basculan en un amplio abanico. Se extienden, desde el uso excesivo de la solución farmacológica, pasan por la ilusión de una domesticación inútil e inhumana, hasta el cinismo que implica la promesa de conquistar una estabilización bajo el argumento de un optimismo fundado en la positividad del coach, del tú puedes, a pesar de lo real que atraviesa al sujeto.
La  experiencia analítica verifica -en el trayecto que va desde su inicio, primer momento crítico, hasta su final – que en el desarrollo de este tiempo más menos amplio que une estos dos momentos lógicos no dejan de producirse momentos críticos, irrupciones de lo real. Y esas irrupciones siempre responden a una coyuntura que no es análoga a ninguna otra, no son extrapolables de un sujeto a otro. Siempre responden a una singularidad. Se trata de cuando las cosas dan un vuelco – esperado o inesperado –  que requieren del juicio del analista y de la decisión a tomar.
J.A. Miller subraya que “hay crisis en el sentido psicoanalítico cuando el discurso, las palabras, las cifras, los ritos, la rutina, todo el aparato simbólico, se revelan de repente impotentes para atemperar un real que de hecho no está más que en su cabeza. Una crisis es lo real desencadenado e imposible de dominar.” Y es en este impasse que el analista debe responder para atemperarlas, para formalizarlas, para desactivarlas.
Las maniobras del analista consisten justamente en ofrecerle al sujeto poner al servicio de otra cosa, aquello que opera como un exceso de goce y que parásita su relación con el deseo. Esas maniobras que operan en la cura no pueden disociarse de la transferencia, sea ésta positiva en el sentido del motor de la cura, sea ésta el obstáculo por la que la cura entra en un punto crítico.
Maniobras y transferencia fundan un binomio que está en el corazón de la praxis, a condición que el analista se forme en una variedad de recursos según el momento que convenga a la posición del sujeto; en el lugar del Otro que haya construido bajo transferencia, como del objeto que el analista representa para él.
El cálculo de las maniobras está fundado a partir de la pluralidad de los semblantes con que el sujeto inviste al analista. Y cuando lo real es invasivo, cuando la pulsión está desatada en una deriva que conduce a lo peor, es la hora de ejercer una autoridad que nunca se inscribe de la misma manera para cada sujeto ni para cada analista.
Llegados a este punto, el analista está solo con su acto.
Freud en la serie de sus escritos técnicos y a lo largo de su obra nos legó unas indicaciones en forma de advertencias, de consejos, sin duda de principios, en que se funda la experiencia. En lo único que confiaba sin fisuras era en la enseñanza que el análisis del analista imprime a las curas que dirige: “La extraordinaria diversidad de las constelaciones psíquicas intervinientes, la plasticidad de todos los procesos anímicos y la riqueza de los factores determinantes se oponen, por cierto, a una mecanizacióń de la técnica, y hacen posible que un proceder de ordinario legítimo no produzca efecto algunas veces, mientras que otro habitualmente considerado erróneo lleve en algún caso a la meta. Sin embargo, esas constelaciones no impiden establecer para el medico una conducta en promedio acorde al fin”.
Lacan, por su parte, desde muy temprano en su enseñanza, nos indica que no se trata de describir de qué manera procede el analista en sus intervenciones: “Opera en los dos registros de la elucidación intelectual por la interpretación, y de la maniobra efectiva por la transferencia; pero fijar sus tiempos es asunto de técnica, que los define en función de las reacciones del sujeto y regular su velocidad es asunto de tacto, merced al cual el analista advierte el ritmo de esas reacciones.”
La pluralidad de las maniobras posibles es una forma de nombrar el enorme proceso de desestandarización , con que la Lacan supo metamorfosear el dispositivo analítico y ponerlo a la altura de un instrumento que no pierda su potencia.
Los diferentes usos de la transferencia, su estrategia en el caso de las neurosis; las maniobras más allá del sentido común en los casos de las psicosis ordinarias y de las extraordinarias. La interpretación, el acto, la escansión, la puntuación, la conversación, el aislamiento de un significante Amo para detener una deriva, son un conjunto de recursos que el analista tiene como referencia de un saber, siempre conjetural, para detener las crisis o para hacerlas productivas.
El analista opera sobre la sustancia gozante, único campo posible de la acción sin abolir, ni anestesiar, ni empujar a una neutralización de lo vivo que cada momento crítico representa. Y dado que no existe el standard de cómo maniobrar, habrá que hacerlo a partir de dos soledades únicas, radicalmente otras. Una que demanda el apaciguamiento, la otra advertida de que la maniobra no quede coagulada bajo ese impulso, tan masivo en nuestro lazo social, que pretende hacer olvidar que la humanidad está atravesada por la ausencia de relación sexual.
Como analistas, no podemos dejar de explorar las fórmulas de como, en cada cura se pueden forzar las cosas hasta ese punto de sorpresa, de invención necesaria, de contingencia única que revela su fecundidad clínica, para hacer de contrapunto a lo real desencadenado.

5 de julho de 2018




"Escuchadores de voces": ¿un modo del –ser nombrado para?


Ruth Gorenberg - EOL
(Comité de redacción AMP Blog)

En tanto psicoanalistas abordamos la identidad en su estatuto efímero. Ilusión de unidad que interrogamos.
Sin embargo la clínica nos presenta a veces, "identidades sólidas". Lacan alude a ello sobre el final de su clase 13-3-74 en su Seminario 21, al referirse a la cuestión del amor y su relación con el Nombre del Padre, del que reconoce haber hablado irónicamente. Así, plantea que la dimensión del amor a ese Nombre del Padre pasa a sustituirse por una función: la del nombrar para.
Como si ese nombrar para restituyera un orden que es de hierro: un retorno del Nombre del padre en lo real en tanto el mismo está forcluído.
Comprobamos en la clínica que el declive del Nombre el Padre, "afecta con el signo de la pérdida del amor" [1], dificultando el establecimiento de una transferencia analítica. 
Ahora bien, en el Seminario 10 Lacan presenta al oído como un resonador que "resuena en el vacío del Otro" [2], correspondiendo a la estructura del Otro constituir cierto vacío. 
La experiencia clínica de la psicosis a través de las alucinaciones auditivas nos permite verificar una falla en dicha operación, retornando la voz en lo real en el fenómeno alucinatorio.
Curiosamente, en los últimos años, prosperan en el mundo todo tipo de propuestas terapéuticas, al modo de talleres, grupos de ayuda etc convocados por un nombre : "Escuchadores de voces".
Se apoyan, le dan sentido a las voces escuchadas, comparten experiencias, y sobre todo se oponen a la psiquiatría "estigmatizante, y medicadora" según sus dichos.
Los "escuchadores de voces" plantean a su modo que "escuchar voces no es ninguna enfermedad, y hasta podría ser un modo de estabilización y no una psicosis desdencadenada" [3]. 
¿Cómo responderemos?
En tanto psicoanalistas cuestionamos aquellas propuestas que se basan en una suerte de reeducación de los sujetos: no hay reeducación posible de lo real. Es -confiar en la transferencia- lo que sostiene nuestra praxis aún advertidos de los efectos de sugestión que la misma a veces conlleva.
NOTAS
  1. Salman S., Amor en Scilicet :Las Psicosios ordinarias y las Otras bajo transferencia, AMP, Buenos Aires , Grama , 2017,p.53.
  2. Lacan, J., El Seminario, libro 10: La angustia. Buenos Aires: Paidós, p.269
  3. Levy Yeyati, E., Recuperado de: https://twitter.com/eleyeyati/status/888745609481654272

Arrugas de la lengua
texto presentado en noches preparatorias jornadas EOL 2018

por Claudia Lázaro

Elegí para trabajar con Uds. el valor de las nominaciones en psicoanálisis, qué implican en la lengua común y en el desarrollo de un análisis.
El lenguaje “inclusivo”::
A partir del enorme movimiento de jóvenes mujeres que tuvo lugar empujando el debate por la despenalización del aborto, se hizo más visible el llamado “lenguaje inclusivo”. Este consiste en neutralizar sustantivos, adjetivos y pronombres para no imponer a los mismos un género dado de antemano (especialmente el masculino). Por ejemplo “les cuerpes gestantes” para designar aquellos seres humanos que tienen una anatomía de mujer.
Como dice Lacan en el seminario 24, los nombres deben tener algo que ver con la cosa a la que se refieren, de lo contrario, no sería posible el psicoanálisis. “Nuestra práctica nada -cito- en la idea de que no solamente los nombres, sino simplemente las palabras tienen un alcance”. Las claves a descifrar en estas citas son “la referencia” y “el alcance”, o sea la relación entre el significante y la cosa que denota.
¿Que implica esta torsión que sufre la lengua en el ejemplo del “lenguaje inclusivo”?
¿No se trata de un intento de designar aquello que estas nuevas generaciones consideran más próximo a su ser? Un ser - si lo hubiere- que no daría de antemano su consentimiento a las insignias de género del Otro. Sin embargo, como nombres comunes, no designan lo vivo, no pueden escapar a la mortificación significante.
“...que las identificaciones se determinan allí por el deseo sin satisfacer la pulsión” dirá Lacan en Del Trieb de Freud…. Por lo tanto, este giro lenguajero que intenta designar ese empuje a la “deconstrucción” del Otro, termina siendo un síntoma que desconoce- a la vez que muestra- la imposibilidad de nombrar el goce.
A veces, tiene el efecto del chiste: algo “pasa” a partir de este modo de arrugar el género de los nombres. Como síntoma social lleva la marca de la época, rechazo a la tradición - que como nos enseñó Miller retorna en cuanto la herejía se extiende, se convierte en corriente principal y se hace ortodoxia. Asistimos a ese momento fecundo donde aún estos giros sorprenden. La época, encarnada en este caso en las jóvenes, muestra el rechazo al género pre-concebido y a la distribución binaria del goce sexual.
Teorías de la nominación
Según Eric Laurent, encontramos en Lacan dos teorías de la nominación.
La primera es la que implica una designación, por ejemplo: Pablo Blanco, piloto de la aeronave.
A partir de apuntar a una propiedad del nombre, intentamos abarcarlo. Se genera lo que se llama en traducción el “principio de indeterminación”, es decir un campo que queda abierto a otras nominaciones. El predicado no hace más que designar, sin comprender, sin atraparlo, al sujeto que demuestra allí su ubicuidad. Habrá un predicado, dos, tres, etc. sin poder ser exhaustivo. Eso crea un margen de flotación, de incertidumbre.
Cuando la nominación introduce el cuerpo:
En su escrito en homenaje a Maurice Merleau- Ponty, Lacan subraya en un texto de su amigo como el cuerpo se expresa en la palabra. Atribuye al significante que nombra, el gesto. “...sólo hay un gesto, conocido desde San Agustín, que responde a la nominación: el del índice que señala, pero que por sÍ sólo ese gesto no alcanza ni para designar lo que se nombra en el objeto indicado”. Y lo transforma en “gesta” del niño del fort- da. Sin nombrarlo, hace referencia al cuadro “San Agustín entre padres y doctores de la iglesia”, donde este aparece rodeado de ilustres autoridades, sosteniendo un libro en su regazo y señalando algo allí. Eso que se nombra en la reunión de notables y que se indica, sin embargo, se escapa. Pero tiene - a mi entender - la virtud de asociar el significante que nombra, que designa, al cuerpo a partir del gesto. Además, fue San Agustín quien en sus escritos trabajó acerca de cómo el gesto, entra en el diálogo “ por cuanto completa, comenta o incluso reemplaza hasta cierto punto las palabras”.
Esta referencia de Lacan del 61, articulando el nombre con el cuerpo implica un acercamiento en su enseñanza -que se verificará en los desarrollos posteriores- a la noción de hablante ser, donde el cuerpo está concernido.
Vayamos a la segunda teoría de la nominación -según la indicación de E. Laurent en la “Batalla del autismo”-.
Se trata de una dimensión de acontecimiento, de acto. Es el significante que cae sobre el sujeto y lo sorprende en el cuerpo. Es el que permaneciendo solo, desarticulado, nombra, no al sujeto, pero sí su ser de goce. Es el ejemplo de Michel Leiris, que pasará su vida rompiendo el lenguaje para conmemorar y exorcizar la desdicha de su propia lengua.
Es también el caso del niño tratado por Rosine Lefort que a partir de la cura consigue que “el lobo”, al principio significante alucinado, se transforme en un nombre de goce. El efecto en el cuerpo, efecto de pacificación, inaugura una cadena metonímica que amplía el horizonte del niño. Pero esa metonimia no está en relación con el nombre “lobo” más que como lo que la constituye, este permanece sin articularse a ella.
Así también, son nombres de goce, significantes que no significan nada, que están fuera del sentido, el rinoceronte del sueño de fin de análisis que nos enseñó a conocer Débora Rabinovich o el Ci-mi-no del pase de Kuky Mildiner. Ellas han trabajado las consecuencias en la economía del goce que estos hallazgos han tenido.
Para resumir: se pueden pensar dos modos de usar la nominación, una como nombre que designa cuyo predicado no puede dar cuenta del sujeto, y bajo la otra forma, la nominación implica un acto cuya incidencia tiene el valor de un acontecimiento, en el cuerpo, en el goce. En esta segunda categoría, los nombres no son homólogos, hemos citado una muestra variada: el lobo, nombre que permite recortar un goce invasor y ordena una primer cadena que opera en el niño; el rinoceronte que refractario al sentido, ofrece una imágen y constituye una invención, el sinthome o bien el “ci-mi-no” tambien fuera del sentido pero desprovisto de imágen. O bien, el momento en el que la intervención materna tiñe de desdicha el “lizmente” del niño y toda su lengua. Hemos puesto en la misma bolsa distintos órdenes de nombre.
Para conversar, dejo algunas preguntas:
Durante el análisis, las identificaciones del sujeto caen, o bien se equivocan, se abandonan como ropa en desuso. Esto para los casos de neurosis.
Así como la identificación toma del Otro aquello que la constituye, su rasgo, el nombre tiene una dirección distinta, cae más bien del Otro al sujeto. O mejor, cuando no hay Otro, el analizante puede nombrar, bajo transferencia, lo que resta de goce no asequible al sentido.
FInalmente, ¿Se abandonan también los nombres del sujeto durante los análisis? Según los testimonios del pase, algunos nombres son efecto del análisis, en general, de su fin. Otros nombres, formaron parte del molino del sentido y con él fueron desgranados, perdiendo su sentido gozado.


4 de julho de 2018

XVII Jornadas de la ELP

¿Quieres lo que deseas?

Excentricidades del deseo, disrupciones de goce

Beatriz Garcia Martinez - ELP 
(Comité de redacción AMPBlog)

El 24 y 25 de noviembre tendrán lugar las XVII jornadas de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis en la ciudad de Barcelona.

En su texto de orientación el presidente de la ELP, Enric Berenguer, señala el propósito de revisar la pertinencia del concepto de deseo, tan caro a los psicoanalistas, a la luz de la última enseñanza de Lacan, donde este concepto está particularmente presente.

Se trata también en estas jornadas de pensar sobre la relación entre deseo y goce en las coordenadas de la época actual, donde en el lugar de la demanda de reconocimiento del deseo de los sujetos encontramos la demanda de reconocimiento del goce de cada cual. Se trata de interrogar de qué forma los psicoanalistas pueden acoger lo más singular del real de cada uno, que se opone a su identificación colectivízante, al tiempo que se oponen a las soluciones que entregan al sujeto a la pulsión de muerte



El deseo, en la época del Uno solo

Por Enric Berenguer
En su curso “La orientación lacaniana”, Jacques-Alain Miller nos permite situarnos en algunas claves de la última enseñanza de Lacan que son imprescindibles para pensar el psicoanálisis del siglo XXI. ¿Qué pertinencia tienen los conceptos con los que solemos pensar nuestra práctica? Así, el de deseo no está particularmente presente en dicha enseñanza, como tampoco lo está el de transferencia1, obligándonos a un examen atento de su vigencia.
La tensión que proponemos en el título de nuestras Jornadas entre deseo y goce está destinada a interrogar la actualidad de las formas en que el sujeto hablante, bajo un régimen que ya no es el de la represión, reinventa su deseo. Estas reinvenciones se producen ahora bajo nuevas premisas, entre las cuales podemos destacar lo que en su texto En dirección a la adolescencia2, llamó una nueva alianza entre la identificación y la pulsión.
En su curso El Uno solo3, Miller indica que lo propio de la experiencia de goce es la disrupción, la ruptura respecto de la rutina del discurso. Sin embargo, podemos preguntarnos si no vivimos una época en que algo de esa misma dimensión disruptiva del goce forma parte ya de un régimen de discurso, presente tanto en la modalidad de los síntomas individuales como en lo social, incluso en lo político. Algo de sujeto actual exige la inscripción de aquello en lo que sitúa como puede su singularidad, reclama su reconocimiento.
¿Pero es esta exigencia de reconocimiento lo que podemos y debemos sostener como un deseo? De ahí la pregunta “¿Quieres lo que deseas?” no ya apuntando a la elucidación de las posibles confusiones entre el deseo y la demanda (dimensión propia de la neurosis que Lacan situó claramente en La dirección de la cura, entre otros lugares), sino propiamente a la que puede producirse entre el deseo y el goce, en los laberintos del reconocimiento. En efecto, el empuje a reconocer el derecho a gozar de cada cual es terreno abonado para ello. La cuestión del real que concierne a cada cual no se puede circunscribir en estos términos.

Declinaciones del Uno solo

Digamos que hay diversas formas de declinar el “Hay Uno”. Hacerlo desde el psicoanálisis y tenerlo en cuenta desde su ética específica no es lo mismo que declinarlo en nombre de la identidad del sujeto con su cerebro o con sus genes, o insistiendo en reducir la realidad sexual del inconsciente a alguna construcción de género garantizada por la ciencia. O incluso buscando en una comunidad de goce la equivalencia interesada entre el cuerpo de un ser hablante y el cuerpo, que sigue siendo imaginario, de una pasión colectiva.
Ello no le impide al psicoanalista, al contrario, acoger en el sujeto contemporáneo lo que tienen de genuino las manifestaciones que hay en él de cierta aspiración a un real, a veces desesperadas, incluso cuando pasen por las declinaciones de entrada más opuestas a lo que el psicoanálisis trata de obtener.
Hay diversas formas de responder a la cuestión del nexo entre deseo y goce, frente al cual diversas orientaciones se le ofrecen al ser hablante. Entre ellas hay que distinguir las soluciones que mejor puedan acoger lo singular de cada uno y oponerse a las que entregan al sujeto a los estragos de la pulsión de muerte.
El psicoanálisis no puede prometer ninguna solución al malestar de todos y cada uno. Pero se compromete a acoger aquello del síntoma de cada cual que indica la vía de un deseo sostenible. Esto implica, en efecto, una nueva alianza, no tanto con la pulsión sino con el Uno solo de cada uno, marca de goce a la que se accede más allá de la deflación del deseo fálico. Este más allá se obtiene, sin duda, en un análisis que puede ser prolongado. Pero ello no impide que su orientación esté presente desde un principio y en todo momento en la función del deseo del analista, en tanto el analista la sostiene como condición de su acto.
No se trata, por tanto, de responder por la vía de la nostalgia del padre, ni ensalzando las virtudes de la represión. Pero en ese punto de articulación, marcado por un vacío, invitamos a renunciar a las soluciones prêt-à-porter, en las que el real que concierne a cada uno es velado por alguna forma de colectivización u obturado por un nombre tomado en préstamo de los disponibles en el discurso corriente. Con todo, es importante subrayar que esto no es posible sin acoger al sujeto en los propios términos en los que se plantea y nos plantea su extravío. Incluso cuando trata de alojar su singularidad bajo un significante tomado de lo social -identidad nacional, comunidad de goce, cuestión de género o diagnóstico- importa que bajo transferencia aquel pueda alcanzar la dignidad de un síntoma, punto de partida en la búsqueda de un mejor nombre para el real que le concierne.
El nombre que damos a la extravagancia del deseo que mejor acoge la disrupción del goce traumático que concierne a cada uno es el de sinthome. Pero esta es una alianza que está por hacer para cada uno, su wo Es war, soll Ich werden.

Notas:
  1. Véase la intervención de Éric Laurent en el XI Congreso de la AMP, en Barcelona: « Disruption de la jouissance dans les folies sous transfert », Hebdo-Blog, núm. 133, abril de 2018.
  2. Miller, J.-A., “En dirección a la adolescencia”, El Psicoanálisis, Revista de la ELP nº 28, Madrid, 2016.
  3. Miller, J.-A., El Uno solo, curso “La orientación lacaniana” (23-marzo-2011).

Enric Berenguer, ELP, Barcelona.


AMP UQBAR
COMUNICADO DO BUREAU DA ASSOCIAÇÃO MUNDIAL DE PSICANÁLISE - 002/2018


Chers Collègues,

C'est avec grand plaisir que nous vous communiquons le titre du XIIe Congrès de l’AMP: 

Le rêve. Son interprétation, son usage dans la cure lacanienne 

Ce thème vise au plus près notre pratique. Il tient à l'origine même de la psychanalyse, à son tout début. Quelle place le rêve a-t-il dans les cures d'aujourd'hui? Qu'en est-il de l'interprétation et/ou de l'usage du rêve dans la cure lacanienne ?

Ce thème passionnant doit beaucoup aux échanges que nous avons pu avoir avec Jacques-Alain Miller. Nous l’en remercions vivement.

Du nouveau en perspective pour ce congrès qui aura lieu à Buenos Aires en 2020.

Nous y sommes déjà engagés !

Angelina Harari
Jésus Santiago
Dominique Laurent



Estimados colegas,

Es un gran placer comunicarles el título del XII Congreso de la AMP:

El sueño. Su interpretación, su uso en la cura lacaniana

Este tema apunta de cerca a nuestra práctica. Se encuentra en el origen del psicoanálisis, en su primerísimo comienzo. ¿Qué lugar tiene el sueño en la curas de hoy? ¿Qué ocurre con la interpretación y/o el uso del sueño en la cura lacaniana?

Este tema apasionante le debe mucho a los intercambios que hemos podido tener con Jacques-Alain Miller, a quien le agradecemos profundamente.

Lo nuevo en perspectiva para este Congreso que se realizará en Buenos Aires en 2020.

¡Ya estamos comprometidos en ello!


Angelina Harari
Jésus Santiago
Dominique Laurent



Caros colegas,

É com grande prazer que comunicamos o título do XII Congresso da AMP:

O sonho. Sua interpretação e seu uso no tratamento lacaniano.

O tema visa de perto a nossa prática. Encontra-se na própria origem da psicanálise, em seu primeiríssimo começo. Que lugar tem o sonho nos tratamentos de hoje? O que ocorre com a interpretação e/ou com o uso do sonho no tratamento lacaniano?

Este tema apaixonante deve muito às trocas que pudemos ter com Jacques-Alain Miller, a quem agradecemos intensamente.

É o novo em perspectiva para o Congresso que se realizará em Buenos Aires em 2020.

Estamos já engajados!


Angelina Harari
Jésus Santiago
Dominique Laurent



Dear colleagues,

It’s with great pleasure that we give you the title of the XIIth Congress of the WAP:

The dream.  Its interpretation, its use in Lacanian treatment.

A subject that is very close to our practice. It is at the origin of psychoanalysis, at its very beginning. What place does the dream have in today's treatments? What about the interpretation and/or the use of the dream in Lacanian treatments?

We owe this appealing theme to our conversations with Jacques-Alain Miller, who we especially thank.

A new perspective for this Congress that will take place in Buenos Aires in 2020.

We’re already working on it!


Angelina Harari
Jésus Santiago
Dominique Laurent



Cari colleghi,

È con grande piacere che vi comunichiamo il titolo del XII Congresso dell’AMP:

Il sogno. La sua interpretazione, il suo uso nella cura lacaniana
Questo tema mira da molto vicino alla nostra pratica. Appartiene all’origine stessa della psicoanalisi, proprio ai suoi inizi. Che posto ha il sogno nelle cure oggi? Che ne è dell’interpretazione e/o dell’uso del sogno nella cura lacaniana?

Questo tema appassionante deve molto agli scambi che abbiamo potuto avere con Jacques-Alain Miller. Lo ringraziamo vivamente.

C’è del nuovo in prospettiva per questo Congresso che si terrà a Buenos Aires nel 2020.

Siamo già impegnati!


Angelina Harari
Jésus  Santiago
Dominique Laurent


3 de julho de 2018

The Lacanian Review 5
DELIGHTS OF THE EGO


Punch line

Amazing! Freud’s good old Ego has become the star of the net: a symptom of our times, as Lacan anticipated. Ego as symptom, delights of the ego, ego at the end of analysis… with the compass of Lacan's "Joyce-the-Symptom", these readings are necessary in a chaotic world where the Ego is campaigning to replace the Father

Presentation
Issue 5 of The Lacanian Review is about to come out!
It is amazing! 

First, because of its theme: the EGO, the self. Yes, you've read correctly! The good old Ego, which we got from Freud but which has become the star of our modernity. From selfies to social networks, it's holding forth, babbling on. It "expresses" itself unashamedly, without compunction. It opines, judges, without ever stopping watching: in short, it's become a symptom, which is what Lacan had anticipated in his Seminar XXIII by means of his clinical approach of the work of Joyce. 

Second, because of its contents. TLR 5 includes Lacan's conference "Joyce-the-Symptom", translated for the first time in English. With it, we publish the reading that Éric Laurent gave of it in Dublin, at the NLS Congress. And Ego-symptoms, Ego-delights, Ego at the end of analysis, without forgetting Lacanian Politics, which is more necessary than ever to orient ourselves in a chaotic world, in which the Ego is campaigning to replace the Father.

The Lacanian Review is the journal of the New Lacanian School and the World Association of Psychoanalysis.

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Free shipping for all subscriptions received by July 4th, 2018.


Accroche 

Épatant! Ce bon vieil ego, qui nous vient de Freud, est devenu la star des réseaux : un symptôme de notre époque. Lacan l’avait anticipé. Ego symptôme, ego délices, ego en fin d’analyse… Une lecture lacanienne plus que jamais nécessaire pour s’orienter dans un monde chaotique où l’ego candidate pour remplacer le père.

Argumentaire
The Lacanian Review lance son 5e numéro : « Delights of the Ego ».
Épatant !

Son thème d’abord : l’EGO, le Moi. Ce bon vieil ego, qui nous vient de Freud, est devenu la star de notre modernité. Des selfies aux réseaux sociaux, il pérore. Il s’exprime sans complexe, tranche, juge, sans cesser de se regarder : bref, il est devenu un symptôme de notre époque, ce que Lacan avait anticipé lors de son Séminaire XXIII par l’approche clinique de l’œuvre de Joyce.

Son contenu aussi : TLR publie la conférence de Lacan « Joyce le Symptôme », traduite en anglais pour la première fois, accompagnée de la lecture qu’en proposait Éric Laurent au congrès de la New Lacanian School à Dublin. Ego symptôme, ego délices, ego en fin d’analyse, sans oublier la politique lacanienne plus que jamais nécessaire pour s’orienter dans un monde chaotique où l’ego candidate pour remplacer le père.

The Lacanian Review est la revue de la New Lacanian School et de l’Association mondiale de psychanalyse.

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Table of contents

EDITORIAL
Marie-Hélène Brousse, Delights of the Ego? tktk
THEMATIC SECTION: DELIGHTS OF THE EGO
RE-JOYCING THE EGO
Jacques Lacan, Joyce the Symptom
Éric Laurent, A Portrait of Joyce as a Saint Homme
Jacques Lacan, MIT Lecture on Topology
THE REIGN OF THE  IMAGE
Jacques-Alain Miller, The Sovereign Image
Serge Cottet, Indelible Images Revisited
Jorge Assef, The Show of the Self in the Contemporary Symbolic Order

 A POLITICS OF  PSYCHOANALYSIS
Christiane Alberti, Life Choice
Laurent Dupont, Solitude and Action
Jean-Daniel Matet, Chronicle of a Disaster Foretold: Psychiatry in Ruins
Gérard Wajcman, Getting Involved

 FORMATIONS OF THE  ANALYST
Clotilde Leguil, ‘The First’
 OUR  ORIENTATION
Lilia Mahjoub, WAP – Year Zero 2018 General Meeting

 THE  INTERVIEW
Thomas Svolos, Lacan in America

EVENT: CLINICAL STUDY DAYS 11: DELIGHTS OF THE EGO
THE  LACANIAN  COMPASS IN  THE  UNITED  STATES
Maria Cristina Aguirre and Nancy Gillespie, Editorial: The Lacanian Compass
in the United States

 THEME AND OPENING  REMARKS
Alicia Arenas, Theme
Lilia Mahjoub, Opening Remarks
THE  UNCONSCIOUS  IS  POLITICS
Marie-Hélène Brousse, Democracies Without Fathers
Pierre-Gilles Guéguen, Me, Myself & I, That’s the Way the Song Goes

 EGOMANIAS OF THE  BODY
Domenico Cosenza, The Ego in Anorexia
Ellie Ragland, Nature Versus Nurture
Véronique Voruz, Love and the Ego

28 de junho de 2018

Éric Laurent
O fim da história, a civilização da ciência e o dandismo da pulsão
Originalmente em Hebdo-blog número 142
Pour lire en français cliquez ici


ALEXANDRE KOJÈVE



            Tomo esse termo, fim da história, no sentido em que, na perspectiva de Hegel lido por Kojève, o fim da história equivale à realização do Estado universal e homogêneo fundado sobre o reconhecimento por todos da irredutibilidade e livre individualidade de cada um. Quaisquer que sejam as imperfeições do estado de realização desse fim, ela existirá na medida em que “já deu lugar ao projeto da forma política última da História, o Estado universal e homogêneo, em que os homens não são nem Mestres nem escravos uns dos outros, mas todos ao mesmo tempo mestres e servos de todos, pois todos são livres e partes pertencentes de um sistema do Direito incontornável e mundial”(1).
            Afastamos as discussões que sustentam o caráter verdadeiramente hegeliano dessas teses. Seguramente, há matéria para discussões. “Nem a tese do Estado mundial “universal e homogêneo” nem, por consequência, aquela do “fim da história” – no sentido em que Kojève entendia – são teses hegelianas. Certamente, alguma coisa está bem terminada e os tempos em que a arte e a religião construíam o sentido e a comunidade ficaram pra trás tanto e se equacionaram com a chegada da “prosa” do Conceito de universalidade do Estado (2). Deixo aqui de lado a questão de saber se esse fim é Real ou apenas uma hipótese discursiva. “O Estado universal e homogêneo jamais será real. Dito de outro modo, o Fim da História entendido como institucionalização completa do reconhecimento universal e homogêneo da irredutível individualidade de cada um é impossível. […] se o Homem é Nada que se nadifica no Ser, ou Liberdade entendida como Desejo do desejo, ele o será para sempre” (3).

            Para articular em Kojève a possibilidade discursiva e a inexistência real do fim da história, Laurent Bibard, que isola assim essa oposição, pôde recorrer ao segundo teorema da incompletude de Kurt Gödel. “Aqui, a coerência e a completude discursivas implicam de uma só vez a incompletude e a incoerência políticas. Reciprocamente, supondo que a coerência e a completude políticas sejam reais (como Estado universal e homogêneo), a incoerência e a incompletude discursivas o seriam igualmente (como Silêncio ou impossibilidade tout court do Discurso)
            Propomos aqui abordar um aspecto da incompletude discursiva que concerne ao modo de viver a civilização pós-histórica do saber absoluto, sua subjetividade.

A subjetividade do fim da história

            Ao final de sua Introdução à leitura de Hegel, Kojève introduz em uma simples nota de rodapé a contradição maior que faz surgir a obra: o surgimento do saber absoluto leva ao fim do homem. Como então viver, para o homem do fim da história? “O desaparecimento do Homem ao fim da História não é, portanto, uma catástrofe cósmica: o Mundo natural permanece o que ele é em toda eternidade. E não é também uma catástrofe biológica: o Homem permanece na vida como animal que é em acordo com a natureza ou o Ser dado (l’Être donné). O que desaparece é o Homem propriamente dito, isto é, a Ação negadora do dado. […] Isso que quer dizer praticamente – o desaparecimento das guerras e das revoluções sangrentas. E ainda o desaparecimento da Filosofia; pois o homem, não mudando mais essencialmente ele mesmo, não mais tem razão de mudar os princípios (verdadeiros) que estão na base de seu conhecimento do mundo e de si. Mas todo o resto pode se manter indefinidamente: a arte, o amor, o jogo, etc. […] Em suma, tudo o que faz o Homem feliz (destacado por mim)” (5). O que é, então, essa felicidade pós-histórica? Não participa ela da descrição do “último dos homens” segundo Nietzsche? É a questão aberta pela apresentação “impressionante” dos heróis de Queneau no célebre artigo publicado por Kojève na revista Critique (6). O soldado Brû não é um Sábio: “ele não vive em plena metafísica porque ele não pensa geralmente em nada (ou, se pensa em alguma coisa, essa coisa é apenas a batalha de Iena) e consagra suas vastas distrações à identificação do nada de sua certeza subjetiva com a aniquilação do Ser-em-si temporal, concretizado. […] como um relógio, que lhe permite de contar até três, e mesmo no alto de sua sabedoria até quatro” (7). Lacan retomou essa análise e acrescenta sobre o personagem do Dimanche de la vie:

“A chegada do preguiçoso e do malandro, mostrando com total preguiça o conhecimento que serve para satisfazer o animal [...] o repouso de uma espécie de sétimo dia colossal neste domingo de vida em que o animal humano pode colocar seu focinho na grama, a grande máquina ficando doravante regulada no seu modo mais preciso possível por esse nada materializado que é a concepção de conhecimento.” (8)

Entretanto, no modo de viver o saber absoluto, a posição de Lacan e a de Kojève são o reverso uma da outra. Kojève parece admitir, ao lado da animalidade comum, a figura do sábio, integrando nele as figuras do saber puro como verdade última e absoluta da consciência na civilização da ciência. Ele realiza em si uma “perfeita satisfação acompanhada de uma plenitude da consciência de si”. (9) Essa ausência de toda divisão “quer seja no sujeito, no saber, ou na satisfação” (10) está em oposição às concepções de Lacan e é contrária à experiência psicanalítica, seu desenrolar dialético e seu fim. Deste modo, a despeito dessa oposição, e em uma certa inversão dialética, o lugar da figura do psicanalista na civilização deve muito ao do sábio. O psicanalista segundo Lacan é, por excelência, um não-sábio de todo,(pas-sage du tout). Ele se mantém dividido, seu gozo lhe permanece separado, ele não sabe o que diz e se depara com o impossível de escrever a relação sexual.

O fim da análise segundo Lacan, e o dandismo de Kojève

            Desde o início de sua obra, Lacan pensou a psicanálise em termos dialéticos. Ele introduz na psicanálise a função do desejo que havia sido isolada por seu mestre Kojève, sob a forma do desejo de fazer reconhecer seu desejo. “A mediação pela qual passa essa dialética abre sobre – ou emerge em – uma síntese que é essa, hegeliana da particularidade e do universal, de tal modo que Lacan pode definir o fim da análise como universalização pelo homem de sua particularidade. Essa universalização comporta que ele reconheça o que em sua particularidade é mentira em que apenas o universal dá a verdade (…) a particularidade tem seu nome freudiano, o narcisismo. Assim, lendo Freud com Hegel, Lacan é levado a conceber o fim da análise como uma travessia do narcisismo, já que essa relação fundamental à imagem de si espelha o universal (...) Deste modo, o fim da análise é em suma: como posso ser compatível com os outros? E, por aí, com a ordem do mundo? Sem renunciar a minha particularidade, mas, ainda assim, transformando-a, modelando-a.” .(11)

            Essa transformação, essa modelagem é o que Kojève vai chamar o dandismo, como a única forma de vida possível depois da realização da igualdade formal dos sujeitos fundando o Estado pós-revolucionário, o que Tocqueville denunciou como o igualitarismo das condições, fundamento da homogeneização do Estado universal. Kojève introduz esse tema em uma crítica dos romances de Françoise Sagan, em 1956, apresentado por ele como uma nova figura do dandismo democrático. Ele desenvolve-o em sua nota final à segunda edição de Introdução à leitura de Hegel, e enfim em uma entrevista com Gilles Lapouge realizada pouco tempo antes de sua morte, em 1968: “Três homens compreenderam esse fim da história: Hegel, Sade e Brummell […]. Brummell soube que, depois de Napoleão, nós não poderíamos mais ser soldados […] o esnobismo é a negatividade gratuita. No mundo da história, a história se encarrega de produzir ela mesma a negatividade que é essencial ao humano. Se a história não fala mais, então nós mesmos fabricamos sua negatividade. O esnobismo vai longe, nós morremos por esnobismo”. (12) Essa proximidade do esnobismo e da morte, Lacan retoma-a, ainda que de outro modo, em sua concepção do que poderíamos chamar a sublimação da particularidade, que se diz, em termos hegelianos, ultrapassamento. “O ultrapassamento da particularidade narcísica passa pelo que poderíamos chamar de morte do sujeito depois do qual, nós esperamos que ela seja evidenciada pela Aufhebung hegeliana e que ela se supere na universalidade: a particularidade pereceu para que surgisse o acesso à particularidade”. (13)
            Mais tarde, Kojève estendeu essa possibilidade do esnobismo a toda sociedade japonesa. A civilização japonesa “pós-histórica” se engajou em vias diametralmente opostas à “via americana”. Sem dúvida, não houve, para o Japão, Religião, Moral, nem Política no sentido “europeu” ou “histórico” dessas palavras. Mas o Esnobismo no estado puro criou lá as disciplinas negadoras do dado “natural” ou “animal” […] todos os japoneses sem exceção estão atualmente no estado de viver em função de valores totalmente 'formalizados', isto é, completamente vazios de todo conteúdo 'humano' no sentido 'histórico'14”15. Essa possibilidade é uma abertura para o suicídio democrático japonês que se distingue da ética samurai. Sabemos como Roland Barthes dará sua própria tradução do encontro com o vazio japonês, o que nós podemos chamar, em termos lacanianos, a Coisa japonesa, em “Império dos signos”.

O Império Latino e o dandismo da pulsão.

            Em sua nota de 1962, Kojève volta sobre o que percebeu do processo de completa uniformização dos modos de vida no mundo pós-histórico. Ele retoma o modo de vida engendrado pelo Estado universal e homogêneo como um retorno à animalidade. “Eu fui levado a concluir que o 'American way of life' era o tipo de vida própria do período pós-histórico, a presença atual dos Estados Unidos no mundo prefigurando o futuro 'eterno presente' da humanidade inteira. Deste modo, o retorno do Homem à animalidade surgiria não mais como uma possibilidade ainda a vir, mas como um certeza já presente”. (16) Antes da descoberta do esnobismo japonês, uma outra corrente de pensamento se apresentava a Kojève. É esse o interesse do texto de 1945 sobre o Império Latino, que, além de suas implicações para a efetividade  da política francesa e suas veleidades de fazer existir o “Mediterrâneo”, conservava a ideia de que a uniformização dos modos de vida não poderia se fazer sem resto; em suma, que restaria um modo de vida diferenciado resistente aos procedimentos do Estado universal homogêneo. Entre esse Estado universal efetivo longínquo e o fim das nações, Kojève sustenta que a ‘Época é dos Impérios”, e o que ele chama deste modo são as “unidades políticas transnacionais, mas que são formadas por Nações aparentadas (…) O 'parentesco' das Nações é sobretudo e antes de tudo um parentesco de linguagem, de civilização, de 'mentalidade' geral”. (17) Certo, ele inclui que “esse parentesco espiritual se traduz entre outros pela identidade da religião”(18), mas, não poderíamos igualmente sublinhar que se trata menos de mentalidade ou de espiritualidade que de um modo de viver, de ser feliz de uma certa maneira? “Essa mentalidade é caracterizada no que ela tem de específica por essa arte dos lazeres que está na fonte da arte em geral por aptidão a criar essa “doçura de viver” (douceur de vivre) que não tem nada a ver com o conforto material, por esse doce não fazer nada (dolce far niente) mesmo, que degenera em simples preguiça apenas se não vier seguido de um trabalho produtivo e fecundo (...) e que permite assim transformar o simples bem estar burguês na doçura aristocrática de viver, e de elevar frequentemente até a alegria, os prazeres que em um outro ambiente seriam (e são na maior parte dos casos) os prazeres vulgares”. (19) Ele descreve assim o que se deve nomear o “esnobismo latino”. Ao modo de vida latino se opõe aquele do Império Eslavo-soviético, bem como o modo de vida do bloco Anglo-Saxão – ao qual se juntará muito rapidamente a Alemanha, pensa Kojève. “Pois a inspiração protestante do Estado prusso-alemão o aproxima dos Estados anglo-saxões modernos, nascidos também da Reforma e opostos aos estados eslavos de tradição ortodoxa”20. Que se trate muito mais de uma ênfase no modo de vida do que na religião nós podemos atestar através do lugar que Kolève dá ao Islã. “É no mundo latino-africano unificado que poderá ser resolvido um dia o problema muçulmano (…) Pois, desde as Cruzadas, o Islã árabe e o Catolicismo latino estão unidos em uma oposição sintética em muitos pontos de vista (…) Ninguém diz que, no seio de um verdadeiro Império, essa síntese de opostos não possa ser liberada de suas contradições internas, que são verdadeiramente irredutíveis somente quando se trata de interesses puramente nacionais”. (21) Em suma, o esnobismo como modo de viver na negatividade pura já é anunciado por esses modos de alegria (joie) irredutíveis que anuncia o Império Latino.
            As leituras americanas de Kojève, transmitidas via Leo Strauss, formaram escolas opostas: a de Allan Bloom/Fukuyama e a de Huntington. Ao fim da história do primeiro respondia o choque dos modos de vida do segundo, uma vez que nenhum Império poderá resolvê-las. “Nesse mundo novo, a fonte fundamental e primeira do conflito não será nem ideológica, nem econômica. As grandes divisões no seio da humanidade e a fonte principal de conflito são culturais. Os Estados-Nação permanecerão os atores mais potentes na cena internacional, mas os conflitos centrais da política global irão opor as nações e os grupos relevantes de civilizações diferentes.  O choque das civilizações dominará a política em escala planetária” .(22)
            O que a psicanálise pode levar a esse debate é pôr em dúvida a consistência do termo Civilização. Diremos com Kojève que há muito mais esnobismos diversos, formas de viver a pulsão com dandismo. O esnobismo Kojèviano, e sua negatividade, é um dos nomes da possibilidade de viver no seio do Mal-estar nas civilizações. Nessa perspectiva, o futuro é menos o do choque que o de um encontro, em uma civilização da ciência, entre os diferentes esnobismos que ultrapassam a oposição multi-culti e  o recolhimento em uma comunidade identitária nacional.

1 Introduction à Kojève A., L’Athéisme, Gallimard, 1998, pp.28-29. 
2  Hesbois B., présentation de la « Note inédite sur Hegel et Heidegger », d’Alexandre Kojève, Rue Descartes n°7, juin 1993, Editions Albin Michel, p.30. 
3  Bibard L. Introduction à Kojève A., L’Athéisme, Gallimard, 1998, pp.41-42. 
4  Ibid., p.62. 
5  Kojève A., Introduction à la lecture de Hegel, Gallimard, 1947, p. 434, note 1.
6  Kojève A., 1952, Les romans de la Sagesse, in Critique N°54, pp.387-397. 
7  Kojève A., op cit ; Ce passage est cité dans Auffret D., Alexandre Kojève, Grasset 1990, p. 368. 
8  Lacan J., Le Séminaire, livre VI, Le Désir et son interprétation (1958-1959), texte établi par J.-A. Miller, Paris, La Martinière / Le Champ freudien, coll. Champ Freudien, 2013.
9  Kojève in Critique, op. cit
10  Miller J.-A., « Voir Raymond Queneau » in Lacan J. Le Séminaire, livre VI, Le Désir et son Interprétationop.cit., pp.94-97
11  Miller J-A., « L’Un tout seul », Cours du 6 avril 2011, enseignement prononcé dans le cadre du département de psychanalyse de l’université Paris VIII, inédit. 
12  Kojève entretien avec Gilles Lapouge « Les philosophes ne m’intéressent pas, je cherche des sages » La quinzaine Littéraire, 1968. 
13  Miller J-A, L’Un tout seul, op. cit.
14  Kojève, Introduction à la lecture de Hegelop. cit., p.437.
15  Ibid.
16  Ibid.
17  Kojève, L’Empire Latin, in La Règle du jeu, N° 1, 1990, p.103.
18  Ibid.
19  Ibid., p. 104. 
20  Ibid., p. 96. 
21  Ibid., p. 107. 
22  Huntington S, Le choc des civilisations, Odile Jacob, 1997, passage Cité in Daniel Vernet, http://www.lemonde.fr/idees/article/2008/08/19/la-fin-de-l-histoire-par-daniel-vernet.

Tradução: João Gabriel Lima
Revisão técnica: Marcelo Veras