| 15 junio, 2007 |
| EOL - Sec. Rosario IX Jornadas Anuales 2007 |
| Posteado por A.A.delaR. a viernes, junio 15, 2007 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() ![]() Escuela de la Orientación Lacaniana - Sección Rosario IX Jornadas Anuales 2007 31 de agosto y 1º de septiembre ¿Cómo se vive la angustia? Lugar:Federación Gremial del Comercio y la Industria de Rosario Córdoba 1868 (2000) Rosario Informes: EOL Rosario Jujuy 1610 (2000) Rosario. Tel/Fax: 0341 440 26 74 Lunes a jueves de 18 a 22 hs, viernes de 18.30 a 22. hs. Email: eolrosario@arnet.com.ar |
| VIII Jornada da CLIPP |
| Posteado por A.A.delaR. a viernes, junio 15, 2007 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() 23/06/07 VIII Jornada da CLIPP A variedade da prática: a psicanálise como um tratamento sob medida http://www.clipp.org.br/arquivos/clipp_jornada.htm |
| veredas on line - IX Conversação da Escola Lacaniana de Psicanálise |
| Posteado por A.A.delaR. a viernes, junio 15, 2007 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() veredas on line IX Conversação da Escola Lacaniana de Psicanálise Sobre o inessencial do sujeito suposto saber Pierre-Gilles Guéguen A Conversação sobre o passe é bem-vinda. Bem-vinda porque a atualidade nos tem obrigado a nos preocuparmos, e com razão, pela psicanálise aplicada. Com efeito, se não temos cuidado, a psicanálise pode desaparecer. Se a psicanálise aplicada é esta parte da psicanálise que trata o sintoma e seu destino, corre sempre o perigo de confundir-se com a psicoterapia e sua falta de interesse pelos princípios. Este é o erro fatal que a IPA cometeu quando dissociou a psicanálise pura e a psicanálise aplicada sobre questões de standard e não de princípios. Necessitamos voltar sempre à psicanálise pura, quer dizer, à doutrina psicanalítica e, especialmente, à doutrina do final da cura, para que a psicanálise aplicada não se perca na psicoterapia ou na sugestão. Nós não apostamos nos standards (...) Para ler a continuação do texto clique |
| 14 junio, 2007 |
| Curso del 6 junio de 2007 - JAM - Cierre temporada 2006/7 |
| Posteado por MG a jueves, junio 14, 2007 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
| ten line news n° 336 L a O r i e n t a c i ó n L a c a n i a n a Esta es la última lección del Curso titulado “El muy último Lacan” que cierra la temporada 2006-07 de la Orientación lacaniana. JAM, una vez más, nos ofrece una “ópera” inédita y fundamental, sobre el último Lacan. Es él mismo quien atribuye a este Curso “El muy último Lacan”, el valor de una ruptura, marcando un antes y un después, cuando enuncia esto: “(…) para mí, Lacan no será nunca más el mismo después de este Curso” JAM está este miércoles en la mejor de sus formas, alegre, divertido, juega y es llevado por un entusiasmo tan inimitable como contagioso. Hizo brillar las relaciones entre Lacan y Spinoza. Su hallazgo mayor, nos parece, es el de haber “echado luz” sobre el la cuestión de que la primera lección de El Momento de Concluir (Seminario XXV), es una réplica a Spinoza a su Etika. Ustedes leerán atentamente, cómo JAM hace suyo el significante de Lacan, exfoliar, extraído del Seminario XXV, para proceder a una exfoliación de las proposiciones, corolarios, demostraciones y anotaciones de la proposición Nro 23, especialmente. Es esta exfoliación de la enseñanza de Lacan la que nos indica, a la manera del dedo levantado de Saint Juan, la orientación por venir. El largísimo aplauso que saludó a JAM al final de la lección manifestaba un profundo reconocimiento y gratitud, aquel que hombres y mujeres tienen desde siempre hacia aquellos, fuera de serie, que esclarecen caminos oscuros, abren vías nuevas y enderezan senderos en zigzag poblados de emboscadas. Tal es el arte de JAM. TLN les desea una lectura cuidadosa, con los textos en la mano de Lacan, sobre el Tiempo lógico y la primera lección del Seminario XXV, y de Spinoza, el libro V de la Etika, especialmente. Palabras finales. TLN ha estado encantado de haber actuado, durante la segunda parte de la temporada, The go between, entre JAM y ustedes. Ha sido algo muy bello para nuestra querida comunidad de la AMP. (From l’Éditeur de TLN) ![]() Jacques-Alain Miller Curso del 6 junio de 2007 Este es el momento de concluir sobre El Momento de concluir y, para mí, el momento de dar mi última cancioncita del año. Estoy contento de haber hecho lo que he hecho (risas), este año, porque no lo volveré a hacer (risas). Y cuando vuelvo a abrir mi archivo del texto establecido de esta muy última enseñanza, me encuentro, en todas las líneas, ante la misma perplejidad que al comienzo, va a ser necesario que lea mi curso de este año para comprender algo en el Seminario de Lacan. Como he llegado a esta última vez – no sé cómo – ¡y bien! Me felicito por ello, pero, una vez más, una última, voy a ponerme a trabajar en ello. Un progreso que he hecho… ¿Es la misma perplejidad? Es lo que yo siempre querría encontrar, el hilo de Lacan en lecciones que aparecen en ocasiones como desconectadas. Conservo la hipótesis de que hay ideas intermediarias, que no son dichas, y que si las descubriéramos, darían cuenta de los pasajes de un enunciado al otro. Voy a dar en un momento el ejemplo de un progreso que he hecho. Pero en fin, para hacer curso, hay que elegir tirar de un hilo, y yo tiro por lo tanto de este: sea lo que sea lo que Lacan diga contra la lógica, y Dios sabe que dice mucho en su muy última enseñanza, no en extensión, no hay mas que algunas frases, sino en intensidad, sin embargo recurre a la lógica para situar su muy última enseñanza puesto que la ha puesto bajo el acápite del momento de concluir. Sobre el momento de concluir, sobre esta expresión y su concepto, que son de él, no dice nada en su Seminario XXV, sino que hace de ello su título, luego de haber confiado a sus auditores, para comenzar el año, que no tenía la menor ganas de hablar, y que hubiera podido elegir el pretexto de un incidente – no sabemos cuál, ¿una huelga? ¿Un corte de energía? – para no hacerlo. Y él se explaya sobre la gentileza de aquellos que vienen a seguir lo que tiene para decir, que ubica bajo el título del Momento de concluir. Y nos deja soñar con esto. No es un simple: Se terminó, incluso si es así como lo entendí cuando, algunos días antes del comienzo de ese año, me confió este título, mirándome a los ojos, me pareció entonces. No es un simple: Se terminó, es una referencia a una elaboración sobre el tiempo, que data de antes del comienzo propiamente dicho de su enseñanza. Esta elaboración, ustedes la encuentran en el volumen de los Escritos bajo el título “El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada”. Es un texto que Lacan elucubró aparentemente durante la última guerra, y, habiendo decidido abstenerse entonces de toda publicación, publicó en la época de la liberación esas páginas. Definición de la eternidad Entonces, el tiempo lo ocupa en la primera lección del Momento de concluir. Tuve ya ocasión de citar y de utilizar el pasaje, pero ustedes van a permitirme – por supuesto- releerlo, como lo he hecho para mí mismo. El análisis dice algo – veamos, podemos preguntarnos si no hubiera sido necesario transcribir, o establecer, el analista, pero la frase precedente que termina con la palabra el análisis, empuja a conservar el término allí. El análisis dice algo. ¿Qué quiere decir, decir? Decir tiene algo que ver con el tiempo. La ausencia de tiempo, cosa que soñamos, es lo que llamamos la eternidad. Este sueño consiste en imaginar que uno se despierta. Ubiqué allí un parágrafo en el ritmo que doy a esos enunciado. Nos pasamos el tiempo soñando. No soñamos solo cuando dormimos. El inconsciente es muy exactamente la hipótesis de que no soñamos solo cuando dormimos. Como lo he señalado, la eternidad ocupa el último Lacan – hay sobre esta palabra, tal pasaje, que les he vuelto a servir, del Seminario XXIII, El Sinthoma – y cada vez con los mismos términos: la recusación de la eternidad. Aquí, esta recusación toma la forma de definirla como un sueño, y precisamente, el sueño del despertar. (le rêve du réveil) Es una linda asonancia, pero que me ha conducido a verificar la etimología de las dos palabras para darme cuenta que, si bien eso suena alegremente en nuestras orejas en lalengua francesa, las etimologías son absolutamente heterogéneas. Sueño (rêve) vendría, me contenté con consultar el Robert, del galo romano, esvo, que quiere decir vagabundo, y procede del latín popular, exvagus, de vagus, que dio otro término en nuestra lengua. Mientras que despertar (réveil) procede de eveiller que viene de exvigilare, se menciona que es un verbo del latín popular, velar (veiller) sobre, o desvelarse (s’éveiller). Vemos por lo tanto dos términos que aparentemente no tienen nada que ver juntos y que se encuentran poéticamente asociados en lalengua y en este pasaje de Lacan. Entonces, no va de suyo, definir la eternidad como el sueño de un despertar. La eternidad, podría ser la continuación indefinida del tiempo. Allí, la nota que da Lacan es que se trata del sueño de una salida del tiempo, de una salida fuera del tiempo. Decirlo de este modo, lo asocia, en el contexto cultural que compartimos con Lacan, con la noción de una contemplación de lo verdadero, para siempre. Hay allí, una nota platónica. Pero, más allá, ¿no se evoca para ustedes la expresión, familiar de todos modos, utilizada en numerosos contextos, la expresión del sub specie aeternitatis, no? (Murmullos en la asistencia) Eso, la sub specie aeternitatis, es de Spinoza, que estaba muy ocupado con la noción de eternidad, que hizo de ella incluso el pivote del momento de concluir de su Ethica, el pivote del Libro V que se titula De libertate – De la libertad. Si ustedes siguen el hilo hasta allí, y bien, se darán cuenta que el Momento de concluir de Lacan comienza con un diálogo con Spinoza, que ya puede escucharse en sus primeras notas en el Sinthoma. Llego hasta allí: es una réplica a Spinoza. ¡Por supuesto! ¡¿Cómo no haberse dado cuenta antes?! ¿No es acaso absolutamente natural que cuando al comienzo se lanza en su Momento de concluir, Lacan se haya remontado hasta Spinoza como a su instante de ver? Esto es un hecho de su biografía que conocemos y que ha sido publicado, la predilección particular que mostró, desde muy joven, por La Etica de Spinoza, de la cual trató de hacer la cartografía que liga entre sí a las proposiciones a los trece o catorce años. Hay que poder representarse eso, ¿no? Lacan teniendo detrás el plan total de La Etica de Spinoza como se representa a Flechsig con un cerebro gigante detrás (risas). Y luego Lacan eligió como exergo de su tesis una proposición del Libro III, de la que he comentado su pertinencia en ese lugar. hace mucho tiempo. Y bien, no hay nada más natural que la eternidad que habita a Lacan en el momento de concluir sea esa, la eternidad de Spinoza. Es la eternidad en la cual entramos, o más bien en la cual percibimos que ya estábamos, cuando el alma se considera a sí misma, cito a Spinoza, sin relación con la existencia del cuerpo. Esto siempre ha parecido, a los exegetas, una dificultad que franquear, puesto que, por otra parte, el alma es definida por Spinoza como la idea de un cuerpo. Para llegar a este punto de vista en que se considera el alma sin relación con la existencia del cuerpo, es necesaria toda una propedéutica, que Spinoza detalla en la primera parte del Libro V donde se ve el alma racional ocuparse de regular y controlar la afectividad y de este modo, ampliar el dominio de la razón. Es un modo de invitar al alma a encontrarse allí, en aquello en lo cual está entorpecida. Spinoza tiene la idea que si el alma aprende a formar ideas claras de sus afectos, es decir a hacerse una idea de sus causas, y bien estos afectos dejarán de ser pasiones, y ella dejará de padecer por ellos. Es una invitación a reencontrarse en su funcionamiento mental, a captar cómo los afectos se forman a partir de ciertas causas y por esta vía tomar una cierta distancia con respecto a los afectos de los cuales padece. Piensa que es posible con buena voluntad, que es posible leyendo La Ética. (risas) Para llegar a eso nosotros tenemos una vía más complicada, de diálogo y que dura más tiempo. Sin duda. Pero no deja de tener ecos para nosotros. Propone, de algún modo, elevar el afecto a la dignidad del conocimiento, a la dignidad del conocimiento de las causas, permaneciendo bajo lo que él llama ratio temporis, que ordena la vida afectiva como la empresa difícil de controlar, aísla la ratio temporis, porque tiene la idea de que uno puede salvarse. No lo dice así. Pero luego de la proposición 20 empuja una puerta, tiene la idea de que se puede sustraer el alma a la ratio temporis, a la regla del tiempo, y a la existencia del cuerpo, y que es una conquista sin duda, pero que nos conduce – cómo decir esto en nuestra lengua - a lo que hay de más real en nosotros. Puesto que es capaz de formular, con la proposición 23, este enunciado que no ha dejado de rodar a través de los siglos con un acento de audacia spinozista: “Sentimos y experimentamos que somos eternos”. Por lo tanto, es un escándalo ubicar esto a nivel de lo vivido, mientras que estamos sumergidos por el caos de los afectos, pero que está allí, precisamente para recubrir, velar, hacer olvidar la eternidad que está en cada uno, o que cada uno está también en la eternidad. La geometría euclidiana tiene todos los caracteres del fantasma. Y bien, hay en efecto una experiencia que, para Spinoza, nos hace sentir eternos, incluso si aparentemente no nos damos cuenta. Para decirlo con mas franqueza de lo que figura en La Ética, es la experiencia de la geometría, es la experiencia de la demostración geométrica. Ah, cuando ustedes han comenzado a hacer geometría euclidiana en el colegio, ¿se han sentido ustedes eternos? (risas) Sin duda no, porque pasó a la rutina de la enseñanza. Pero, en el tiempo en que esto impactó a Spinoza como a Hobbes, que testimonia de la emoción que le dio hacer geometría, luego haberse atiborrado de retórica y de historia – tenemos testimonio de ello, creo haberlo evocado hace tiempo -, ustedes pueden sentir que acceden a otro orden de realidad, a una necesidad ne varietur: es para siempre así. Tenemos acceso a ese para siempre; es necesario por lo tanto que haya algo en nosotros que sea homogéneo al para siempre, y eso es nuestro intelecto. Es el sentido que hay que darle, me parece al enunciado que figura en la anotación de la proposición 23: En efecto, los ojos del alma, mentis enim oculi, son las demostraciones mismas. A partir de ello, la existencia del alma no puede definirse por el tiempo, es decir explicarse por la duración, dice Spinoza, sino que hay que considerarla sub aeternitatis specie, es decir: desde el punto de vista, o bajo el ángulo de la eternidad. El sub specie aeternitatis se apoya en las demostraciones necesarias de la geometría euclidiana. Y es allí donde vemos, en efecto, conjugarse a lo racional, la geometría, lo eterno y lo necesario: -Racional -Geométrico -Eterno -Necesario Y bien, es precisamente a esto a lo que Lacan se dirige en la primera lección del Momento de concluir. Luego del pasaje que les he leído sobre la eternidad- El inconciente es muy exactamente la hipótesis de que no soñamos únicamente cuando dormimos – llega una frase sobre lo que él llama lo razonable y que, dice, es un fantasma. Y bien esto nos da el ángulo lacaniano: no el racional, sino simplemente lo razonable: Racional-àRazonable. Tenemos la geometría, pero precisamente, Lacan la evoca: “La geometría euclidiana, dice, tiene todos los caracteres del fantasma”. En efecto, esto parece en disyunción cuando leemos el Seminario, de un lado habla de la eternidad, luego llega a la geometría que sería fantasma, pero no está deshilvanado mas que si ustedes no encontraron el hilo que vengo de indicarles, y que estoy muy contento de haber encontrado hoy (risas). Sí, podemos releer esto muchísimas veces, incluso podemos escribirlo, y luego es solo el final…Y es coherente por otra parte con lo que Lacan evoca en L´insu qui sait, el Seminario XXIV, que la geometría es para los ángeles; es decir, para los que no tiene cuerpo, para el alma sin relación con la existencia del cuerpo. Y en El Momento de concluir, Lacan se felicita de que hayamos salido de eso y que tenemos de todos modos una topología, que es una geometría que tiene un cuerpo. Geométrico —> Topología. Y, correlativamente, comprendemos que el culto de lo eterno sea rechazado y que sea por el contrario – ¿que es lo que se va a decir? – lo temporal, lo intempestivo lo que prevalece y cuya instancia hay que preservar. Eterno àTemporal. Y yo agregaría que, vemos a Lacan oponer a la primacía de lo necesario la promoción constante de lo contingente. Necesario —> Contingente. - Racional —> Razonable - Geométrico —> Topología - Eterno —> Temporal - Necesario —> Contingente Dicho de otro modo, El Momento de concluir está ubicado bajo el patronazgo de Spinoza, es decir de lo que fue, en el orden intelectual, el instante de ver de Lacan, que tuvo verdaderamente para él resonancia. Y todo lo que Lacan despliega del mos topologicus, en su muy última enseñanza, está allí para manifestar la salida fuera de la geometría euclidiana. En el lugar de la beatitud de Spinoza, Lacan ubica la inhibición. Entonces, en Spinoza todo esto converge hacia este amor de Dios que él llama amor intelectual de Dios. El alma se sumerge en la alegría, en el goce, en una serenidad que va hasta la beatitud. Todo esto, en el fondo, inducido por (JAM palmea sus manos varias veces una contra otra) la intangible verdad necesaria de la demostración euclidiana: delectamur, dice – nos deleitamos. Es así como Luis Solano quisiera que sea (estallidos de risa). Me esfuerzo por satisfacerlo, pero arrastro tras de mí al muy último Lacan que, él, en el lugar de la beatitud, pone la inhibición. No es la pacificación, es la preocupación, lo que da su nota fundamental, su Stimmung, a esta muy última enseñanza. Es el Me rompo la cabeza, que exclama Lacan, agregando: y no sé incluso con qué, que da bien este acento de tonalidad fundamental. Entonces, no los hago reír bastante, pero al menos no los hago llorar (risas). Es en relación con Spinoza que captamos lo que Lacan recuerda, que no hay que pensar sin el cuerpo, que no es necesario que el pensamiento piense sin relación con el cuerpo. Pero de la buena manera. No modelándose con la imagen del cuerpo. No pensar sin el cuerpo, contrariamente a la invitación de Spinoza en el Libro V de La Ética, es lo que nos abre a la topología, en tanto que restituye la importancia del tejido. Entonces, este anti Spinoza es un punto sensible que percibimos cuando recordamos- como lo hice la última vez – el título de lo que hubiera podido ser el Seminario XXVI, el título bajo el cual Lacan continuó tomando la palabra y que era La Topología y el tiempo, del que se ha hecho un gran misterio que se esclarece de todos modos si comprendemos que es el envés de la geometría de la eternidad. Podría aún traer aquí la frase por la cual, en un momento dado, Lacan reflexiona sobre la palabra idea. Considero que eso toma su sentido en relación con Spinoza, y que, Lacan da a la idea, como cuerpo, la palabra. Y en el curso de su trayectoria, buscará aislar el cuerpo de lo simbólico – lalengua -, el cuerpo de lo imaginario, el cuerpo de lo real, hasta equivocar en cuerpo – de y cuerda: Cuerpo – de –cuerda (homofonía entre corps de (cuerpo de y corde (cuerda)). Entonces, el instante de ver spinozista de Lacan, el instante de ver spinozista simplemente, es la primacía del mos geometricus, del modo geométrico, de la manera geométrica, y es la concepción de la demostración como ojo del alma. El instante de ver lacaniano, luego de su momento spinozista, es aquel del que da testimonio su conferencia sobre lo simbólico, lo imaginario y lo real, que se encuentra ya publicada, y que está desarrollada en su texto “Función y campo de la palabra y del lenguaje”. Podemos distinguir dos tesis fundamentales de este instante de ver. La tesis 1, es la triplicidad de lo simbólico, de lo imaginario y de lo real. La tesis 2, es la de la primacía de lo simbólico, que hace del significante el resorte determinante de lo que interesa a lo imaginario y dominando a lo real. En el otro extremo, El Momento de concluir, y más ampliamente la última enseñanza de Lacan conserva la tesis número 1 y sacrifica la tesis número 2. Es por eso que al comienzo del Momento de concluir, Lacan le da lugar relevante a la proposición: La palabra hace la cosa. Es precisamente lo que rechaza. Es la proposición que permite decir que la lógica es la ciencia de lo real – como le ocurrió hacer - , y es lo que abandona tras de él. Si ustedes quieren tener una idea del instante de ver lacaniano en “Función y campo de la palabra y del lenguaje”, vayan a ver en los escritos en la página 276, donde Lacan dice casi lo mismo tres veces seguidas. El concepto, dice, engendra la cosa. Voy a dar el texto completo: “El concepto, salvando la duración de lo que ocurre, engendra, etc.” Este es el gusto del primer Lacan por la eternidad: el concepto salva la duración de lo que ocurre. Segunda formulación: “El universo de las cosas viene a ordenarse en el universo de sentido de una lengua”. Ven por lo tanto allí, lalengua, su supuesto universo de sentido. Como si hubiera allí un universo, - y luego las cosas que vienen así (JAM da saltitos sobre la escena) a ponerse justo en su lugar, y todo esto dibuja un mundo en efecto, de coherencia y de armonía, que es sin duda deshecho en otros lugares del texto, pero que de todos modos domina da da da, la voz del trueno del final de “Función y campo…”Y tercera formulación: “Es el mundo de las palabras el que crea el mundo de las cosas”. En el fondo estas tres formulaciones, formulaciones de lo más elementales y muy filosóficas, de la tesis número 2, aquella en la que no creo excesivo marcar lo ridículo frente a la muy última enseñanza de Lacan. No es el muerto que se ríe del degollado, es Lacan que se ríe de Lacan. El último enunciado se prolonga: “Es el mundo de las palabras que crea el mundo de las cosas, dice, primeramente confundidas en el hic et nunc del todo en devenir.” Ven ustedes la depreciación de lo que ocurre, las cosas se confunden, están en el caos, cuando no se las ubica en el aquí y ahora del devenir, es verdaderamente un anti heraclitísmo del primer Lacan. Y un esencialismo, puesto que precisa: “El mundo de las palabras da su ser concreto a la esencia de las cosas”. Es también un punto de vista hegeliano, es que por la palabra, lo que es transitorio, lo que muere, accede a su esencia eterna, puesto que Lacan agrega aún: “El mundo de las palabras da su lugar en todas partes a lo que es de siempre.” Y, en el fondo, para fijar el espíritu del lector en esta gloria de la eternidad conceptual y lingüística - es lo que está ilustrado en el Seminario I con la palabra elefante que subsiste incluso si los elefantes se dirigen hacia el cementerio, duran por la palabra -, por lo tanto para que esté bien fijado por el lector esta postulación hacia la eternidad, Lacan extrae del griego: kthma ex aei. Entonces eso se vuelve inolvidable, ¿no es cierto? Es una cita, que he encontrado, de Tucídides, ex aei quiere decir: para siempre, y kthma en el fondo es algo como agalma: es primeramente el bien en tanto que una propiedad, y luego pasó a designar la cosa preciosa, el tesoro, el objeto deseable. Entonces kthma ex aei, es: tesoro para siempre. Esto es, para el primer Lacan el concepto y la palabra. Es verdaderamente el agalma de la eternidad. Es necesario recordar esto para que se comprenda cuál es, a propósito de la eternidad, la música que Lacan toca en su tambor en El Momento de concluir (JAM imita el gesto del tambor). Por lo tanto, lejos de este tesoro para siempre –esta frase de Tucídides es muy spinoziana, en efecto el Libro V de La Ética se dirige hacia el tesoro para siempre – y bien frente a esto, el tiempo: el tiempo del que no se sale, y que es – para decirlo rápidamente – un real. Algo real. No el tiempo simbólico, que es el tiempo contado, numerado. No el tiempo imaginario, que es el tiempo vivido. Sino el tiempo como real, es decir aquel que no puede ser superado por el para siempre. El Momento de concluir se opone a este para siempre. “Yo no busco, encuentro” Entonces, esto demanda tomar con pinzas la referencia al tiempo lógico que comporta el título del Momento de concluir. Sin duda, para Lacan, el tiempo apremia. Pero, allí apremia tanto por las necesidades del cuerpo vivo como por la urgencia del movimiento lógico. ¿Hay acaso un aserto de certidumbre anticipada en El Momento de concluir? El aserto de certidumbre anticipada demanda primeramente una certeza que, en el Momento de concluir, se oculta; podemos decir que en este Seminario no hay otra certeza que la duda, la tentativa, el ensayo. Y si hace falta un acto para engendrar la certeza podríamos decir que este acto está aquí suspendido. Lo que lacan llama la anticipación de aserto de certidumbre, remite a un acto que va a crear las condiciones de verificación del aserto, es un acto en el cual la verdad no es previa, un acto que plantea un aserto y que planteándolo plantea al mismo tiempo, las condiciones para que sea verificado, es decir, hacerse verdadero. Era el valor secreto de la frase de Picasso cuando fue retomada y puesta a su cuenta por Lacan: Yo no busco, encuentro. Esto quería decir: Encuentro primero, en el acto de anticipación y busco luego. Y es de este modo que siempre hemos visto proceder a Lacan: encontrar primero y, luego explorar las consecuencias y los contornos del hallazgo. En el fondo, hace ago así. Hace algo como esto en la medida en que, llamado a un significante nuevo que no tendría ninguna especie de sentido al final del Seminario XXIV, es claro que en el fondo, su aserto de certidumbre es que: hay que encontrar del lado de la topología. Y sobre la base de este aserto, busca y esta vez sin encontrar. Pero encontró primeramente que estaba del lado de la topología, y busca, luego que es lo que puede servir aquí, ser útil para reencontrarse en la experiencia analítica. Hay dos cosas que pondría de relieve a propósito de esta topología, la función tiempo y la función cuerpo. Sí, es necesario que justifique porqué la topología está de este lado (JAM muestra el lado derecho del esquema del pizarrón), del lado del tiempo y no del lado de la eternidad, a diferencia de la geometría euclidiana. Y bien, en la topología, y Lacan se complace en mostrarlo en numerosa ocasiones, hay un problema de reconocimiento de formas. En la geometría euclidiana, las figuras son duras, almidonadas, invariables, pueden tomar el cubo, ponerlo sobre una cara, u otra, incluso imaginarlo sobre una punta, es lo mismo. Les da la imagen de una forma eterna. Y además ustedes saben incluso que, si cambian la longitud del lado, encontrarán las mismas relaciones entre los diferentes términos. Mientras que en la topología tienen deformaciones. Esto quiere decir que ustedes se preguntan todo el tiempo: ¿es el mismo o no? Estas deformaciones y reformas, si ustedes tratan de identificarlas, son necesariamente temporales. El cubo, o los otros seres, entidades euclidianas, ustedes los desplazan. El desplazamiento, no es lo mismo que la deformación. El desplazamiento permanece exterior a la cosa misma. Mientras que la deformación supone un proceso temporal. Hacer agujeros y hacer pasar por agujeros: ustedes tienen un pequeño nudo borromeo bien reconocible, ya fichado, bien ubicado en su lugar en el universo de los sentidos, luego ustedes tiran de las cuerdas y llegan a producir un embrollo extraordinario pero no por ello deja de estar el nudo borromeo, y nos va a hacer falta tiempo, tirando de las cuerdas –imaginemos - en tal o cual orden, para reencontrar, volver a darle una forma humana, si puedo decirlo, al nudo borromeo. Por lo tanto, existe allí, ineliminable, una función tiempo. La topología respeta lo real de la función tiempo que es evacuado, por la abstracción euclidiana. El alma de a tres La función cuerpo, de la que Lacan no deja de hablar, siempre brevemente, es en esta materia topológica el tejido, la estofa. Deben distinguirse de las líneas métricas, en el espacio euclidiano que son puras criaturas de lo simbólico, criaturas fantasmáticas, fantasmagóricas. Mientras que, en la topología el tejido hace materia. Y es allí que encuentro el chiste de Lacan que, en L´insu que sait, invita a escribir una vez: el alma de a tres (l’âme-à-tiers). Y bien precisamente, el alma de a tres es lo contrario del alma spinoziana, que está desanudada del cuerpo, que está geometrizada. Podría aún señalar que el momento de concluir, si nos referimos al tiempo lógico, surge de una lógica colectiva, que está ausente del Seminario, incluso si Lacan se rodea de un cierto número de colaboradores. El artículo de 1944-45 expone las condiciones de una salida en grupo, no para una excursión (risas), una salida en grupo determinada por una demostración, que tiene escansiones, y donde se trata de prisioneros que escapan. Y bien, aquí ¿qué es lo que yo podría decir?, que el Seminario XXV del Momento de concluir es Lacan saliendo de la prisión del lacanismo. Es el valor, muy serio, que hay que dar a su enunciado: Yo no soy lacaniano, que hará escuchar tras años más tarde. No es lacaniano, y puede llevar como testimonio lo que articula en su Momento de concluir. Entonces, dice, es verdad también: Yo soy freudiano. Por una parte, es un señuelo (movimientos diversos en la asistencia), para ser algo, y luego por otra parte, es la referencia que puede hacer a Freud como aquel que inventó la manera de hacer, de la cual nosotros hemos hecho… un hábito. Y en esto somos freudianos, procedemos del arte freudiano del psicoanálisis; es en efecto la tesis de este Momento de concluir que el psicoanálisis es un arte. Lacan dice: “En todo caso no es una ciencia”. Y precisamente su primera tesis es: El psicoanálisis es una práctica. Esto es una de las tesis positivas del Momento de concluir. Y al punto que reduce al sujeto supuesto saber a: supuesto saber cómo operar. En todo caso lo evoca. Entonces, decir que el psicoanálisis es una práctica, cuando se tienen veinticuatro seminarios detrás de sí, hay que decir que es un aplanamiento del psicoanálisis. No hay duda que aplana el psicoanálisis, allí donde por el contrario, mucho tiempo antes ostentaba sus relaciones con la trascendencia – la trascendencia del significante por supuesto. Pero allí donde había trascendencia, hay de ahora en mas aplanamiento: siempre se gana aplanando dice el muy último Lacan. Y propone reflexiones sobre la práctica. La clínica, cuando la evoca, procede íntegramente de la práctica. Y hace de la teoría, una elucubración, dando a la manipulación de los toros y de los nudos otro estatuto diferente al de la teoría. En teoría hay siempre contemplación, mientras que aquí se trata, por el contrario, de manipulación, esto ya haría una diferencia. Define al psicoanálisis en segundo lugar como una práctica que durará lo que dure. No está hecho para sorprendernos, no es solo una nota banal, quiere decir precisamente, que no se inscribe allí del lado izquierdo (JAM muestra el lado izquierdo del esquema) : el psicoanálisis no vale sub specie aeternitatis, y en su anticipación, Lacan lo mira también ya bajo el ángulo en que él desaparecerá. En tercer lugar, el psicoanálisis es una práctica de parloteo, dice. Esto es alejarnos de la cuestión de fundarla solo en la estructura del lenguaje. Y si queremos dar un nuevo valor a lo que él llamaba hace tiempo, la palabra vacía - hace tiempo él prefería a la palabra vacía, la palabra plena, aquella que da en el blanco, la palabra verdad y allí le restituye su dignidad, o su indignidad, puesto que propone una práctica sin valor, que tiene en efecto ese nombre de parloteo -, más bien que palabra vacía, digamos: una palabra agujereada, en la que Lacan encuentra, si queremos, una materialización en el toro. La cuarta tesis, digamos es la primacía de lo imaginario, que esta en todas partes. En primer lugar, lo imaginario de lo simbólico, que nos da lo razonable o la geometría es decir en definitiva un fantasma, es lo que podríamos llamar, lo que Lacan mismo llama lo simbólicamente imaginario, lo imaginario incluido en lo simbólico, que hace deslizar, muy naturalmente nuestras elucubraciones hacia el fantasma, la poesía y el delirio. A lo cual opone, lo he dicho ya, imaginar lo real. Es decir, lo que podríamos traducir – el término no está en Lacan – por realmente imaginario, lo imaginario incluido en lo real, que explica tal o cual pasaje donde Lacan mezcla imaginario y real. Por ejemplo hablando del tejido, en su última lección del Momento de concluir, dice en esa ocasión, es lo imaginario, es lo real, creo que hay que entender a partir de ese esquema elemental, es decir que hay un imaginario incluido en lo real. En todo caso, si hay un aserto de certidumbre anticipada en el Momento de concluir, es ese. El amor por una mujer Quisiera marcar este pasaje donde Lacan evoca a Freud, hacia el final del Momento de concluir, en términos que son sorprendentes. Freud, dice, había tomado la precaución – ya he evocado este pasaje con otro propósito -, Freud había tomado la precaución de estar loco de amor por lo que llamamos una mujer. Hay que decir, es algo bizarro, una cosa extraña ¿por qué el deseo pasa al amor? – Ya he puesto de relieve esta frase. Los hechos no permiten explicarlo. Hay sin duda efectos de prestigio, etc. ¿Freud era religioso? Es seguro que hay que plantearse la pregunta. Es de todos modos curioso que haya algo que se llama la mística. La mística es una plaga, como lo prueban todos aquellos que caen en ella (risas). ¿Cómo hay que leer esto y este encadenamiento de proposiciones? Y bien, hay que leer a partir, me parece de esta palabra amor que figura allí. Veo en ello, aún allí, un eco anti spinozista. Es que Freud, en efecto, su propia ética, no se abría al amor intelectual de Dios, se abría por el contrario, al amor por una mujer. Y el amor por una mujer, es una precaución que evita caer en el amor de Dios. Es por eso que, inmediatamente después, pregunta: ¿Freud era religioso? Es decir, además de su amor por una mujer, ¿tenía la noción del amor de Dios bajo las especies de la mística? De lo cual algunos ecos se hacen escuchar en el Libro V de La Ética, en particular los pasajes sobre la beatitud. A lo cual lacan le opone: aplanar algo, lo que sea, sirve siempre (risas). Lo que debe entenderse en relación con esto. ¡Oh! ¡Pero tenía aún cosas para decir (risas)! “Será necesario que las…ah no, no las conservaré para el año próximo! Pasaré a mi conclusión, que primero se ocupa de una palabra que figura en el Seminario, al final de la primera lección, y que figura por otra parte también en el texto del “Tiempo lógico”, la palabra exfoliar. Lacan dice en El Momento de concluir: “Para que lo imaginario se exfolie no hay más que reducirlo al fantasma”. Ustedes saben lo que quiere exfoliar. Exfoliar una planta es hacer caer sus hojas; esto califica también, en medicina, la caída de las partes necrosadas, como las uñas; y exfoliarse es desprenderse por hojas, por parcelas. Y bien, la palabra me hacía pensar que El Momento de concluir abría a una exfoliación de la enseñanza de Lacan, a su desprendimiento por parcelas, y que es así como habrá que hacerlo provechoso en el porvenir. El Momento de concluir es algo como Lacan juez de Jacques Lacan para recordar el título de Jean-Jacques Rousseau. Y Lacan juez de Jacques Lacan lo condena, o al menos toma distancia. No podemos impedirnos la idea de que este Seminario último está animado en Lacan por una transferencia negativa con respecto de sí mismo, si puedo decirlo. Se vanaglorió de su transferencia negativa con Freud, pero no podemos desconocer aquí una transferencia negativa con Lacan mismo, una transferencia negativa ante su saber. Entonces, ¿hay que recompensar este defecto de amor intelectual celebrando, en su lugar, la majestad y la utilidad de su construcción? Todo lo que sé, en el momento en que les hablo, es que al menos para mí, Lacan no será nunca más el mismo después de este Curso. Demanda ser exfoliado. Pero más allá, ¿no sabemos nosotros que el análisis no será nunca más el análisis que ha sido? Tenemos todos los días la experiencia de ello. Lo que deja todo su lugar, para que venga, a la invención. Hasta el próximo año (largos, muy largos aplausos TLN no se equivocó, fue nuevamente una ópera inédita) (Recapitulación de los elementos visuales de JAM) ![]() Ficha técnica :Autor/intérprete : JAM Desgrabación: Michel Jolibois Sonido y reproducción de los esquemas: Fabienne Henry Producción y Copyright : TLN Difusión : amp-uqbar TLN agradece a, Fabienne Henry y Michel Jolibois, por su disponibilidad, su aplicación y su simpatía frente a los 2200 abonados a la lista amp-uqbar, durante la temporada 2006-07, del memorable Curso “El muy último Lacan”, de Jacques-Alain Miller Traducción: Silvia Baudini ![]() Portrait de 1665 tiré de la Herzog-August-BibliothekBaruch Spinoza (Bento d'Espinoza) (24 novembre 1632, Amsterdam, Pays-Bas - 21 février 1677, La Haye) est un philosophe qui eut une influence considérable sur ses contemporains et nombre de penseurs postérieurs. Issu d'une famille marrane, il fut un héritier critique du cartésianisme et s'éloigna de toute pratique religieuse, mais non de toute réflexion théologique grâce à ses nombreux contacts interreligieux. Après sa mort, le spinozisme, condamné en tant que doctrine athée, eut une influence durable. Deleuze l'appelait le « Prince des philosophes », tandis que Nietzsche s'inspira explicitement de son refus de la téléologie. Les psychanalystes le tiennent pour le philosophe ayant le plus ouvert la voie à Freud. Il était, pour Lacan, sans doute le plus grand.(From http://fr.wikipedia.org/wiki/Baruch_Spinoza) ![]() holandského |
| ELP-BCFM Presentación del libro "La creencia y el Psicoanálisis" |
| Posteado por MG a jueves, junio 14, 2007 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() Biblioteca del Campo Freudiano de Madrid Invita a la presentación del libro "La Creencia y el Psicoanálisis" Diana Chorne y Mario Goldenberg (compiladores) Fondo de Cultura Económica ![]() A lo largo del siglo XX, Dostoievski, Heidegger, Lowith, Bataille, Deleuze, Mannoni y Vattimo, entre otros, interrogaron la categórica frase de Nietzche, "Dios ha muerto", reflexionando en sus respectivas obras sobre los límites morales, la productividad de los interdictos, el origen del placer, la relación entre sentido y verdad,la declinación de la figura del padre, la necesidad humana de creer y el retorno de lo religioso. En "La Creencia y el Psicoanálisis" se actualizan todas estas problemáticas y si bien las cuestiones tratadas atraviesan particularmente la reflexión psicoanalítica, filosófica y religiosa, la contemporaneidad de los temas abordados permite establecer un diálogo con otros discursos culturales y sociales. Intervendrán: Jorge Alemán: psicoanalista, miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, consejero cultural de la Embajada de la República Argentina. Germán Cano: filósofo, profesor de filosofía en la Universidad de Alcalá de Henares. Luis Seguí: abogado, miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. Coordinación: Mirta García Iglesias: psicoanalista, miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, Directora de la Biblioteca del Campo Freudiano de Madrid. Miércoles, 20 de Junio a las 20.45 hs. Gran Vía 60, 2º izda. 28013, Madrid. Entrada libre. |
| 13 junio, 2007 |
| Cause Freudienne nº66 |
| Posteado por MG a miércoles, junio 13, 2007 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
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| 12 junio, 2007 |
| XVI Jornadas anuales de la EOL - Sección Córdoba |
| Posteado por A.A.delaR. a martes, junio 12, 2007 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
XVI Jornadas anuales de la EOL - Sección Córdoba "Anónimos y afectados: El psicoanálisis y la problemática del lazo social" Trescientas diez personas se dieron cita para un intenso trabajo político y epistémico en las XVI jornadas de la EOL Sección Córdoba el 8 y 9 de Junio próximo pasado. Psicoanalistas procedentes de Bs. As., Rosario, Santa Fe, Santiago del Estero y Córdoba tuvieron a su cargo numerosas mesas plenarias y de trabajos libres. El objeto a y el Sinthome en sus diferentes ángulos y perspectivas clínica, los novedosos empalmes entre las nuevas formas de la parentalidad y la familia, el cine y el psicoanálisis o la clínica misma con sus variaciones en la época, con los nuevos dispositivos, y el pase, con el testimonio de Maurico Tarrab, AE de la Escuela Una, como esa experiencia viva que orienta a la escuela, fueron los temas privilegiados de unas fructíferas jornadas que reafirmaron una vez más, el lugar del psicoanálisis en lo social, en la cultura, en la ciudad y en nuestra comunidad y su causa. Claudia Lijtinstens |
| Curso del 30 de mayo 2007 JAM |
| Posteado por MG a martes, junio 12, 2007 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
ten line newsn° 335 nouvelle série Date: lundi 4 juin 2007 Numéro Extraordinaire Editée sur UQBAR par Luis SOLANO L a O r i e n t a c i ó n L a c a n i a n a JAM prosigue el movimiento de reconstrucción creadora de Lacan en la TDE. Pero, la tonalidad en este Curso, creo, parece estar dominada por el segundo término del sintagma. Es decir que es más bien cuestión de lo que avanza en relación con lo que Lacan promueve en este movimiento de retorno comenzado en la DE. Nuevas referencias, que no estamos habituados en absoluto a frecuentar como el francés Montaigne, el irlandés lord Kelvin, o el Profesor de Cambridge, Reviel Netz, desfilan y toman su lugar en este Curso. El Editor de TLN se vio privado esta vez del lugar privilegiado de auditor, les presenta esta lección simplemente como lector. ¿Perdió algo en ese pasaje, en ese cambio de lugar? Sí, sin duda. El Editor lector no ha tenido el más de placer que da la “visualización” de la comodidad escénica del orador. El juego escénico de este último (TLN ya tuvo la ocasión de señalarlo) tiene varias facetas. Está hecho de numerosos saltos, de lo inesperado, de sorpresas y nosotros, el público, mi dios, cómo nos gusta! Lo que me parece que caracteriza profundamente este juego, es el modo en que el orador encarna, cuerpo presente, las palabras enunciadas. A veces se trata de un simple gesto, más allá es una mirada maliciosa en dirección a una parte del público, y por supuesto, la palabra amable está rara vez ausente. En resumen, queda lo esencial, el fondo, lo más importante, y es lo que iguala las oportunidades del auditor y del lector. (From TLN) Curso del 30 de mayo 2007 Me he dado cuenta de que yo buscaba imágenes de Lacan, del último Lacan, aquel que se ocupa del silencio de lo real. A estas imágenes no las he buscado, las he encontrado. Santo Tomás, dije, y luego Sansón. He encontrado una tercera, Montaigne, el último Montaigne, que constituye el título de una obra crítica de una Madame Nakam. La he leído ayer pensando en Lacan. El último Montaigne Este último Montaigne, para decir algunas palabras, es aquel que borronea sobre su ejemplar, sobre el ejemplar de sus Ensayos, sobre la última edición aparecida durante su vida, en 1588. Murió en 1592, y durante esos cuatro años llenó los márgenes, especialmente de un ejemplar que sirvió hasta hace poco, para la mayor parte de las ediciones del siglo XX, el ejemplar llamado de Bordeaux. Ahora, parece que tienen más confianza en la edición póstuma que dio aquella a la que llamaba su hija de alianza, Madame de Gournay. Encontró cerca de ella, en sus últimos años, la admiración y la escucha atenta que, parece, lo colmaron. Entonces, se interesaron en el conjunto de estos agregados, que llamaba allongeails (agrega-alas), dice en alguna parte – es algo así como los papelitos de Proust -, dice en alguna parte los “sobrepesos”, que en efecto vienen a corregir, hacer inflexiones, incluso si no hay cercenamientos, las opiniones que había podido enunciar. Porque no se pretendía otra cosa que enunciar su opinión y en toda la variedad que podía conocer. El interés de este Último Montaigne, hablo del libro, es considerar que estos agregados de cuatro años forman como otro texto, que tiene su continuidad y sus efectos de transformación. A decir verdad, es desde el comienzo del siglo XX que se distinguió sistemáticamente los estratos de escritura de los Ensayos, y eso, es el estrato llamado C, que hace, en efecto un cierto efecto cuando se sigue, a la huella, el hilo de estos allongeails (agrega-alas). La crítica que citaba, que nombraba, diagnostica en Montaigne- no pretende la exactitud clínica – una crisis depresiva múltiple tanto política como afectiva y física, y por lo tanto una actitud pesimista y misantrópica que se afirma en Montaigne. Esto no es aparente cuando se lee el texto sin dejar a un lado este periodo 1588-1592,puesto que Montaigne eligió no modificar sus impulsos optimistas, por ejemplo aquel que concluye el último ensayo del volumen, “De la experiencia”, que termina con un himno a Apolo tomado de Horacio. Pero cuando damos vuelta las cartas y disitinguimos el hilo negro de estos últimos años, hay algo del muy último Lacan. Porque Montaigne mismo tiene en vista su desaparición, y no podemos pensar que Lacan haya elegido el título El Momento de concluir sin esta perspectiva, incluso si él permanece mudo sobre este tema. No pienso de ahora en más, dice Montaigne, el último Montaigne, más que en terminar y tomo mi último descanso. Es una frase del estrato C del ensayo 28 del Libro II que se intitula “Todas las cosas tienen su estación” También está este agregado, en el famoso ensayo “De la vanidad” del Libro III, muy lacaniano: “Unido solo a la aventura, tengo alguna obligación particular para no decir sino a medias, decir confusamente, decir discordantemente”. La crítica, que no parece haber leído a Lacan, supone que este decir a medias implica que Montaigne tendría algún secreto que no entregaría. Y hay en efecto, un pasaje que deja entender que hay un secreto que no confió más que a su amigo La Boêtie. Pero, para nosotros, ese decir a medias resuena de otro modo diferente: es la suerte de la verdad lacaniana decirse así. Y en la muy última enseñanza de Lacan, se agrega, a este decir a medias, el decir confusamente. No lo he escondido. Y por otra parte Lacan formula que el escrito como tal es confusional. Es asumido por Montaigne. En cuanto a las discordancias del decir, son múltiples en esa muy última enseñanza. Cuando lo tengan en la mano, revisado, redactado por mí, ustedes lo sentirán quizá mejor que cuando expongo, puesto que cuando expongo, trato, no de acordar las discordancias, sino fatalmente de organizarlas, al punto que he podido hablar en un momento, de la carretera principal que trazaba de estos lazos. También he destacado este agrega-alas de Montaigne – y luego pasaremos directamente a Lacan – lo siguiente: “Tanto hay en estas memorias, si miramos allí, que encontraremos que he dicho todo, o designado todo. Lo que no puedo expresar, prosigue el último Montaigne, lo señalo con el dedo”. Creeríamos encontrar allí una prefiguración de la última proposición del Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein. Y, en efecto, en el silencio de lo real, Lacan señala con el dedo, neutra con el dedo el pizarrón, las figuras dibujadas en el pizarrón, las figuras, cuando son complejas, son traídas sobre cilindros blancos. Esto está hecho para hacernos recordar cómo enseñaban los antiguos griegos, los primeros matemáticos. Lo evoqué hace tiempo en una exposición hecha en un coloquio sobre lo real en matemáticas. Hacían traer, con fanfarria, si puedo decirlo, grandes paneles blancos sobre los cuales estaban dibujados e imposibles de borrar las figuras geométricas que eran materia de sus demostraciones. Eran, se dice, diagramas sobre los cuales se inscribian letras a medida que se desarrollaban los cursos. Lacan tuvo siempre elementos visuales Es nuestra ocasión de ver que Lacan siempre apoyó su enseñanza en el pizarrón, simplemente estaba, hasta esta última enseñanza, tan mezclado con las palabras que podíamos desconocer su instancia propia. Es lo que hoy llamamos lo visual. Hoy cuando tenemos que dar una conferencia se les pide, con anticipación, si tienen algo para proyectar. Y bien! Esta técnica no estaba desarrollada en tiempos de Lacan, pero había, hay siempre algo visual. El mismo hizo todo para que no se aísle su instancia propia. Puesto que enunciaba, por ejemplo, que la lectura de tal esquema de su gran grafo exigía estar atento a la menor sutileza de su estilo. Era invitar a que no se vea en la representación más que lo accesorio. Son más bien las palabras, oratorias, que Lacan emite con lentitud – vean como soy camaleón (risas), me dejo yo mismo penetrar por esta lentitud -, son estas palabras mismas las que aparecen como accesorias, con respecto – porque nos miran y nos miran aún – a los complicados trazados que aportaba con él.Tenemos estos trazados desde esta organización de más y de menos que Lacan forjó en su “Introducción” al “Seminario de La carta robada” – esa serie de símbolos se organizan en un grafo. Con respecto a esto quisiera corregir algo que dije un poco rápidamente las veces anteriores cuando ponía de relieve la elucubración escalonada de la determinación simbólica, a partir de un nivel cero, de un nivel real que es aquel donde, en función de lo que podemos imaginar de la moneda que se arroja, transicribimos, según que sea cara o seca, un más o un menos. En efecto allí, no hay relación entre una tirada y otra, lo que se obtendrá la siguiente vez no esta determinado por la tirada anterior. Por lo tanto aquí, hay ausencia de sintaxis. Es exacto, pero hay un allongail, si puedo decirlo. Lacan señála, un poco más tarde creo que, porque tenemos la idea previa de la sintaxis podemos decir que aquí no la hay. Y por lo tanto, la sintaxis, la noción de sintaxis, es decir de relación determinada, precede a la producción, de nivel cero, de una secuencia a-sintáctica. Eso no cambia nada en el fondo de lo que he podido decirles, pero me faltaba este agregado, que muestra muy bien, la primacía para Lacan, para el Lacan que ha forjado este apólogo, la primacía de lo simbólico; puesto que lo que podemos distinguir como puro real aleatorio depende sin embargo de lo previo de la noción de la sintaxis. Por lo tanto, tan formalizado, matemático, como sea esta construcción de los más y menos, desemboca sin embargo en algo visual. Inútil decir que el esquema construido por Lacan en el Seminario I, el esquema del espejo destinado a ilustrar la identificación y sus transformaciones, es por excelencia algo visual, incluso algo visual sobre la visión. Si tomamos el Seminario IV, encontramos allí, como visual, un cuadro, el cuadro permutativo que pone en su lugar la privación, la frustración, la castración. Y en el Seminario V, seguimos la construcción minuciosa del grafo que, dotado primeramente de un primer piso, se desdobla luego con un segundo y eso continúa por otra parte en el Seminario VI. No voy a enumerar uno tras otro los Seminarios de Lacan, son raros los que no articulan y no manifiestan algo visual, algo que se muestra con el dedo, como dice Montaigne. Tenemos allí una manipulación de lo que podemos llamar, con un término de la enseñanza de Lacan, una manipulación de los semblantes, que son de algún modo puestos en su lugar de real. El historiador de las ciencias que citaba hace tiempo, Netz, lo vio bien, con respecto a los matemáticos griegos de la antigüedad, la pertinencia: La introducción de los diagramas con letras permite desarrollarse a un universo de discurso, que hace un impasse sobre la cuestión ontológica. Se interesan en lo que es real e imposible, no plantean la cuestión del ser. He creído reconocer la tendencia principal que anima a Lacan en su uso de lo visual. Entonces, distingamos allí dos modalidades de este uso de lo visual. Primeramente como lo he recordado, Lacan abordó lo simbólico como un orden. La expresión del orden simbólico repercutió poderosamente puesto que se la encuentra utilizada aún abundantemente en nuestros días en lo que concierne a lo que sería una lección conservadora del psicoanálisis. Del típo: No tocar el orden simbólico! Desde el momento en que se quiere manifestar un poco de inventiva, de creatividad, en la manipulación por ejemplo de los semblantes del matrimonio, o de la filiación, hop: Orden simbólico! Que nadie diga nada! (risas) Sí, pero es triste, es triste este uso reaccionario del psicoanálisis. Es divertido también, porque es absolutamente desopilante para detener poderosos movimientos históricos, bien informados de otro modo, de que hay allí más que manipulaciones de los semblantes, con la inercia tradicional, y no hay lugar para sacralizar el ordenamiento. Salvo si la sacralización es vuestro negocio (risas) – lo que también existe. Precisamente porque los semblantes no son más que eso, se desarrolló en la historia una poderosa sacralización para evitar que caiga. Pero como diría el muy último Lacan es delirante. En orden simbólico, orden quiere decir dimensión, sin duda, pero no solo. Lacan no hacía de lo imaginario y de lo real órdenes. Incluso si la expresión puede, aquí y allí, aparecer en el orden imaginario, no es sino en el sentido de registro. Orden, en orden simbólico, quiere decir una orden, un ordenamiento, podríamos decir incluso: una computadora (ordinateur). Y Lacan utilizó elementos visuales congruentes con este orden, cuadros, grafos, matrices, donde la permutación siempre es operatoria, es decir utilizó elementos visuales que se desprenden de la combinatoria. Del lenguaje como estructurado a lalengua Aquí, debemos puntuar una separación, esta separación interviene cuando Lacan cambia de referencia, pasa del lenguaje estrucutado…como un lenguaje, es decir estructurado – es esto lo que pasa al primer plano cuando decimos inconciente estructurado como un lenguaje, no nos interesamos más que en el inconciente y el lenguaje, toda la cuestión es saber en qué el lenguaje está estructurado – por lo tanto, Lacan cambia de referencia: del lenguaje como estructurado a lalengua. Allí se produce lo que llamaba una separación, especialmente con la última lección del Seminario XX titulado Aun – por eso databa de ese momento la última enseñanza de Lacan. Podemos decir que, a partir de ese momento, Lacan hace uso de un nuevo elemento visual que es el de los nudos. El uso de este nuevo elemento visual consagra el eclipse del orden simbólico, en su reflexión, al punto que lo simbólico, lo he señalado, se manifiesta en ellos como homogéneo a las otras dos dimensiones. Lo culminante de esta nueva tentativa es el Seminario XXIII, El Sinthoma. El sinthoma aparece de este modo como la categoría clínica, si puedo decirlo, ligada a lo visual del nudo borromeo. Y en este Seminario, las cuestiones que relanzan la reflexión son cuestiones de arquitectura y de relación, podríamos incluso decir que la gran cuestión que trata este seminario con estos elementos visuales es: ¿en qué condiciones esto se mantiene unido? Se mantiene unido de a tres? Se mantiene unido de a cuatro? Tal es la búsqueda a tientas que se despliega allí. He puesto aparte, ustedes lo saben, los dos últimos Seminarios, el XXIV y el XXV. Porque, en primer lugar, el XXIV introduce otra categoría clínica: luego del sinthoma, lo que Lacan llama la una - equivocación – es una traducción fonética del Unbewusst freudiano, si traducimos semánticamente, en función del sentido, decimos: el inconciente, si traducimos fonéticamente, transcribimos, decimos: la una - equivocación (l´une-bévue) -, luego del sinthoma la una - equivocación. En relación con la una –equivocación el sinthoma aparece como una macro unidad, que se desprende del inconciente, sin duda, del inconciente definido, en El Momento de concluir como la cara de real de aquello con lo que se está obstaculizado. Sería el testimonio, si hiciera falta, de que es sobre la vía del inconciente real que Lacan avanza en su muy última enseñanza. Al punto en que lo veremos en determinado momento, por otra parte, que el amor le parece una bizarría, algo extraño; es decir que lo que orienta eso no es lo que yo llamaba en otra parte el inconciente transferencial. En relación con esta macro unidad, la una – equivocaión es una micro unidad, que si seguimos la primera lección de L’insu que sait de l’une-bévue, incluye el acto fallido, y también el chiste e incluso el sueño. Es decir, Lacan retoma, con este término, todos los fenómenos que habían atraído a Freud en su vía, en función de sus obras iniciales que son “La interpretación de los sueños”, “La psicopatología de la vida cotidiana”, El chiste y su relación con el Inconciente”, en las cuales Lacan se apoyó en su primer impulso hacia la construcción del orden simbólico. Es lo que retomó en su Seminario V, como las formaciones del inconciente, y luego distinguió en su Seminario XI, Los cuatro conceptos fundamentales, con el acento según el cual se trataba de tropiezos del orden simbólico. Esto implicaba, en esa época, que él pusiera por su parte esto, en oposición con el orden simbólico a la Lévi-Strauss. Y bien! Con la Una-equivocación, estamos en la terminación de este movimiento comenzado en enero de 1964. Es decir que, con la una-equivocación, Lacan, que lo desarrolla poco en toda su última enseñanza, aisla algo como – hay que decir algo – una unidad consti…tutiva – en mis notas había escrito: constituyente, sí, había dudado entre estos dos términos – del inconciente. Es paralelo a lo que se puede decir de lalengua. Con lalengua Lacan introdujo algo que iba mas lejos que el lenguaje. Al menos en este sentido que, con respecto a lalengua, el lenguaje aparece como una elucubración de saber – y ya allí iba mas lejos que el inconciente estructurado como un lenguaje. Una elucubración de saber sobre la una-equivocación Y bien ! con la una-equivocación, con esta unidad minima que es la una-equivocación, lo que aparece como una elucubración de saber sobre la una-equivocación es el inconciente. Es allí, me parece, donde reside el sentido a dar a este: más lejos que el inconciente. Es que el inconciente no aparece como un dato, sino como una elucubración que toma su punto de partida de un hecho extremadamente pequeño sobre el cual se han construido catedrales. Por lo tanto, la muy última enseñanza de Lacan tiene el valor de un retorno, un retorno al hecho, un retorno a la cosa misma. De la misma manera, allí donde Lacan hablaba de orden simbólico – reglándose en la estructura de lenguaje tal como se desprende de la lingüística, incluso si esta estructura él la trabajaba, la esculpía -,allí en su muy última enseñanza, se ocupa más del cuerpo de lo simbólico, que se llama lalengua. El cuerpo de lo simbólico tiene el lugar del orden simbólico. El movimiento que yo llamaba de retorno, es por lo tanto un retorno más acá. Más acá de las elucubraciones. Y por lo tanto, es un discurso extremadamente mínimo el del muy último Lacan, extremadamente frágil, en una relación constante de vigilancia sobre sí mismo, siempre listo a captarse en el momento de la elucubración, para tratar de atenerse a la pureza de lo que ocurre, de lo que pasa. De este modo comprendo por qué Lacan comienza su Seminario XXIV, L´Insu, con consideraciones sobre la identificación sobre la cual no volverá. He titulado este primer capítulo: “Ensayo de una topología de la identificación”, porque Lacan se propone ordenar los tres tipos de identificación distinguidas por Freud en su Massenpsychologie, su “Psicología de las masas”, o de las multitudes, en tres modos diferentes de inversión del toro. Pero se interesa en la identificación en tanto que, dice, se cristaliza en una identidad. Se interesa, me parece, en la medida en que la identidad no sería sino el producto de una identificación, y precisamente apunta a lo que hay antes de la identificación: si puedo decirlo, unidades pre identidad. De tal modo que la identidad, es una elucubración a partir de lo no identidad. Y con respecto a esto, la cuestión habita a partir de los elementos visuales toda su última enseñanza: ¿es lo mismo? Cuando ustedes tienen en el pizarrón, figuras complejas, ¿es lo mismo? Es como poner en escena aquí la crisis de la identidad cuando se ha vuelto al más acá de la operación identificatoria. El toro, un nuevo elemento visual Entonces, la muy última enseñanza de Lacan se inscribe, ciertamente, en la continuidad de su última enseñanza, pero introduce un nuevo elemento visual. Un nuevo elemento visual, que no tiene nada que ver con las cuestiones de arquitectura y de relación, como era el caso del nudo borromeo en El Sinthoma -, un nuevo elemento visual, en que no tenemos que preguntarnos en qué condiciones se mantiene unido. Este nuevo elemento visual, es el toro, t.o.r.o., la cámara de aire. ¿A qué responde esta introducción? Y bien, Lacan me parece, elije el toro como vía de acceso privilegiada a lo real. Encontramos, en el primer capítulo de L´Insu, una reflexión rápida sobre la noción del modelo, que Lacan rechazaba de manera arrogante en su escrito titulado ““Observaciones sobre el Informe de Daniel Lagache”. Era en efecto el profesor Lagache quien proponía modelos para la identificación. Y Lacan rechazaba esta noción en nombre de la estructura: cuando se hace referencia a la estructura no se pasa por el modelo, nos ocupamos de los significantes que organizan lo real. Simplifico el parrafo que encontrarán en los Escritos. Allí, al contrario, Lacan recuerda que es lord Kelvin – quien por otra parte se interesó mucho en los nudos- , que es lord Kelvin quien esperaba contruir modelos que permitieran prever, dice Lacan, los resultados del funcionamiento de lo real. Y Lacan señala al pasar: “Recurrimos a lo imaginario para hacernos una idea de lo real”. Esta frase, que parece, en la serie de sus enunciados, calificar el punto de vista de lord Kelvin, toma una resonancia completamente diferente para nosotros que conocemos el título que he creído poder dar a la úaltima lección de El Momento de concluir, “Imaginar lo real”: son de algún modo las primeras notas de la orientación de esta muy última enseñanza. A próposito de lord Kelvin, Lacan juega, me parece, en las orejas, con la expresión hacerse una idea, invitando a que se comprenda: esfera una idea (se faire/sphère). Es dejar escuchar que el modelo del modelo es siempre la esfera. Y bien! Es en este movimiento que Lacan entiende sustituir el toro a la esfera. Esfera (hacerse) una idea toro El toro tiene una estructura muy diferente que la esfera. Sin duda como la esfera tiene un interior, a diferencia del redondel de cuerda puro y simple, incluso si ustedes pueden utilizar el toro como redondel de cuerda – ustedes pueden hacer con tres toros un arreglo borromeo -, ustedes tienen con el toro una figura que tiene un interior, pero este interior es un agujero distinto del segundo agujero que hay, el agujero que está indicado por el anillo, el agujero que está abierto al exterior. Al punto que Lacan puede decir que el toro se presenta como dos agujeros en torno del cual algo consiste. De la esfera al toro hay una diferencia de estructura que es por ejemplo puesta de relieve por la inversión de la una y del otro. Es en el fondo el hilo que Lacan sigue en su muy última enseñanza, trata como una generalización del toro, al punto que creo poder titular el segundo capítulo de L´insu qui sait: “El universo tórico”. Es una tesis de Lacan, que extraigo en el seminario: La estructura del hombre es tórica. Entonces, agrega – es allí que está el “decir confusamente” – que no afirma, pero que podemos, cito, tratar de ver donde está el asunto. Y estos dos últimos años pasarán, en una gran parte, en la manipulación del toro. Con la idea de que es una tentativa completamente inédita en la historia del pensamiento, que el sistema del mundo como se expresa, fue hasta aquí esferoidal, y que en el fondo, para el psicoanálisis, prueba el modelo tórico, pone sus esperanzas en el toro. La necesidad de recomponer el tejido Y en la muy última enseñanza de Lacan tenemos una abundancia de toros, torcidos, retorcidos, de mil maneras. Hay por otra parte una manera que me da aún mucho trabajo, por que a partir de las palabras de Lacan, me cuesta mucho recomponer la figuración de la que se trata. Tropiezo en eso. No lo creía pero tropiezo. Me molesta tanto más que esto concierne a algo a lo que he dado mucho valor, el efecto de agujero unido al efecto de sentido. Y bien, Lacan ilustra esto con una complicación tórica que no llego a recomponer. Hay por otra parte un lugar o dos en que estoy obligado a decir: “dibujo”, para no dibujarlo (risas), pero esto me molesta porque quisiera comprender topológicamente el efecto de agujero ligado al efecto de sentido. Entonces, a través de esta abundancia de toros, surgida de una tentativa que Lacan queire absolutamente inédita, trata de alcanzar lo que llama, desde el comienzo de L´Insu que sait, el tejido del inconciente, en una frase que es la siguiente: “Un sueño comporta muchas cosas que tienen que ver con lo que podemos llamar el tejido del inconciente”. Y por otra parte, El Momento de concluir se termina en la necesidad de recomponer el tejido. Con estos toros, Lacan busca sin duda poner en evidencia las modificaciones de estructura, en función de los cortes practicados, pero no solo: confronta representaciones diferentes de la misma estructura. Todo ocurre como si para él esas representaciones diferentes de la misma estructura se sostuvieran por sí mismas. Es decir que no trata de reducirlas a la misma estructura. Es como si cada una de estas representaciones diferentes – como ustedes saben, por ejemplo, para los nudos borromeos, trata un montón de representaciones diferentes del mismo nudo -, es como si cada una de estas representaciones diferentes tuviera un valor en tanto que tal. Dicho de otro modo, si reflexiono sobre esto, me digo que la unidad no es más del orden del singificante, sino que es del orden de la imagen. La imagen aparece, como tal, una unidad válida. La imagen aparece, como tal, como un real. Dos imágenes pueden ilustrar la misma estructura, pero si ellas son diferentes, se sostienen en tanto que tales. Y ponen de relieve, si pudo hacer un corto circuito, un hecho clínico. Este hecho clínico, que domina la muy última enseñanza de Lacan, que va hasta el fenómeno producido en el auditorio, es la inhibición. La inhibición para imaginar. La inhibición en el asunto de las imágenes. La pulsión es también un acuerdo del significante y del cuerpo, puesto que podemos incluso evocarla, lo he recordado, como resonancia. Pero el hecho clínico mayor que Lacan trabaja, pone en evidencia, de lo cual él mismo es el sujeto, que hace su patema, si puedo decirlo, es la inhibición para imaginar, es la hiancia que resta entre lo imaginario y lo real, mientras que se trata, según del ideal kelviniano, de recurrir a lo imaginario para hacerse una idea de lo real. Vemos bien que allí, lo simbólico está fuera del asunto. No está presente más que por las palabras titubeantes que rodean las imágenes. Por otra parte, lo simbólico tiene tendencia a proseguirse en lo imaginario. Y es lo que hace que pongamos en continuidad el sueño, la poesía, la filosofía, el fantasma y el delirio, que son otros tantos modos en que vemos lo simbólico pasar a lo imaginario. Superar la hiancia de lo imaginario y de lo real De lo que se trata, en el sentido de Lacan, para captar lo que ocurre en un análisis, es lo que llama la estofa de un psicoanálisis, es superar la hiancia de lo imaginario y de lo real. Es el sentido que doy a esta proposición enigmática de El Momento de concluir: “Si hacemos una abstracción sobre el análisis, lo anulamos”. Qué es hacer una abstracción sobre el análisis? En el fondo, es ordenarlo al orden simbólico. ¿Y qué se pierde en la abstracción? Lo que se pierde en la abstracción, es el tejido, la estofa. Y por eso Lacan nos da en su muy última enseñanza, con esta topología del toro, una geometría, dice, del tejido, del hilo y de la malla. Es por esta vía que comprendería este tiempo lógico de El Momento de concluir, que está animado por un aserto de certidumbre anticipada, que consiste en plantear aquí, yo diría, la primacía del cuerpo. En el silencio de lo real, y en tanto que hay que desconfiar siempre de lo simbólico que miente, no queda más que el recurso a lo imginario, es decir al cuerpo, al tejido. Es tal vez así, como podemos comprender sobre qué quiso Lacan continuar hablando, más allá de El Momento de concluir – continuar hablando no haciendo más Seminario propiamente dicho. Quiso hablar sobre “Objeto y representaciones”, y en efecto, es la cuestión de la relación de las diferentes representaciones de lo mismo con el objeto del que dan visiones distintas. Y es también su título “La topología y el tiempo”, pues – es así como lo comprendería – el tiempo, es también un tejido, pero es lo que, en el análisis, obliga a restituir un antes y un después que, en la topologia, no es consitutivo. Lacan no quiere hacer de la topología una elucubración, no le da el estatuto de elucubración, o digamos en su elucubración, le da el valor de ser el tejido mismo de la experiencia. Un tejido, donde no hay distancias, un tejido que no está gobernado por una métrica. Si hay una distancia es la aportada por la estructura del tiempo. Es al menos así como yo entiendo este título que nos queda de la intención de Lacan, “La topología y el tiempo”. Concluiré la semana próxima esta tentativa de esclarecerles El Momento de concluir (aplausos) (cuadro que recapitula los elementos visuales de JAM) Nakam la una-equivocación Esfera une idée Netz Kelvin Toro Traducción: Silvia Baudini Ficha técnica :Autor/intérprete : JAM Desgrabación: Michel Jolibois Sonido y reproducción de los esquemas: Fabienne Henry Producción y Copyright : TLNDifusión : amp-uqbar TLN agradece a estos dos valiosos colaboradores , Fabienne Henry y Michel Jolibois ![]() Montaigne par Dumonstier (Daniel Dumonstier (1574-1646), dessinateur français surnommé de son temps "le plus excellent crayonneur de l'Europe". Il a fait le portrait de tous les grands de la première moitié du XVIIe siècle). ![]() * * *Kelvin sir William Thomson Mathématicien et physicien britannique (Belfast, 1824 - Netherhall, 1907)* * * ![]() Reviel Netz Reviel Netz is the author of The Shaping of Deduction in Greek Mathematics: A Study in Cognitive History, 1999, Cambridge University Press and the forthcoming "The Limits of Text in Greek Mathematics" in History of Science, History of Text, ed. K. Chemla, and numerous articles on ancient science and philsophy. |
| THE STATE, SCIENCE AND THE DISCOURSE OF PSYCHOANALYSIS |
| Posteado por A.A.delaR. a martes, junio 12, 2007 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() ![]() The London Society of the New Lacanian School of Psychoanalysis THE STATE, SCIENCE AND THE DISCOURSE OF PSYCHOANALYSIS Against the Commodification of (Un)happiness Saturday 23 June, 2007, Fifth Floor, 120 Belsize Lane, London NW 3 £40/30 (cons) Lunch included, if pre-booked. Further information: 07748 144459 E-mail: Secretary@LondonSociety-nls.org.uk PROGRAMME 9.30 – 10.00 Registration SESSION I 10.00 – 11.30 Chair: Penny Georgiou Gustavo Dessal (Keynote speaker) Unhuman Sciences Heidegger’s warning about the progressive implantation of science as the only path to the revelation of the truth, has not restrained the will to impose knowledge in all the dimensions of the real thing. In the third millennium of civilisation, science and religion share the prestige of being the dominant discourses and can generate an immense mass of belief that feeds the public opinion. Far from considering it an objective knowledge, Lacan described science as ideology, a set of representations destined to guarding a real one, in this case the one of the subject. “Ideology of the suppression of the subject” is the name of a practice with the deliberate or unconscious intention to eliminate the subjective difference, which includes the sexual difference. The practices of desubjectivisation, like those of CBT, are parasitic within scientific speech and it would not be enough to call them a product of science. Psychoanalysis has always been limited to defending its paradigm against the effectiveness of those practices, but perhaps the moment has arrived for taking the offensive and for demonstrating the unhuman of all those practices. SESSION II 11.30 – 12.30 Chair: Vincent Dachy Veronique Voruz Strategies of Resistance This paper is inspired by a recent conversation between Colin Gordon and Jacques Donzelot, published in France in 2005. In his interview with Gordon, a key figure in the dissemination of Foucault's work on governmentality, Donzelot takes issue with what he sees as a certain failure of the critical project of governmentality studies in the English-speaking world. This claim deserves to be taken seriously: what do we owe to governmentality studies, and in what sense do they fail? I will argue that, thanks to the work carried out in governmentality studies, we can organise “late modern” strategies of government according to three axes of analysis: the “principle of intelligibility” of a modality of government, the status of the knowledge which supports strategies of power, and the techniques for managing subjects who are ‘non-governable’. Thus risk, expertise and risk-welfare hybrids, psychiatrisation, ethopolitics and CBT have come to the fore of recent governemental analyses striving to conceptualise late modernity. According to Donzelot, however, these critical analyses can hardly be distinguished from the governmental practices under scrutiny. This paper will interrogate the counter-productivity of these seemingly critical analyses. Bogdan Wolf Science of the State and the Secret of Psychoanalysis Since the time of separation of the State from the Church, the former developed an ambiguous relation to science to secure its power. But the power and authority of the secular State derives neither from replacing religion with science nor from its representative, the government, whether democratic or not. The position of the State comes from occupying the position of exception in the discourse as constructed by Lacan. At the same time the State maintains an ambiguous relation to science relying, on the one hand, on the apparatus of measurement that guarantees the presence of the objects of satisfaction and, on the other, on the ‘ideal’ of sameness. The discourse of psychoanalysis, and within it the analysand’s right to the secret – incidentally uncontested for millenia as integral to the Catholic Church – is oriented around the lack in the knowledge about satisfaction and happiness. Psychoanalysis thus gives a chance to ‘for each his/her own unhappiness’. LUNCH – 12.30 – 14.00 SESSION III 14.00 – 15.30 Chair: Gabriela van den Hoven Richard Klein The Atypical Citizen Under Threat by New Labour The status of atypical citizen is the best we can hope for, says this speaker after Lacan, at the end of an analysis. To achieve its heresy is the duty of every analyst. It's a Freudian duty against the right-to-jouissance built into the Health Professional Council based on the principles of redemption and of greatest happiness. Certain Freudian principles are indicated that seem to be post colonial when attempts are made to clarify the structure of the HPC and of New Labour in general. Alan Rowan The Value of the Negative This talk will focus on how in the era of the "regulatory state" and the objectifications introduced by modern science it has become all the more essential to elaborate a vision of the subject that allows us to grasp the anguish of subjectivity alongside the difficulties of the social bond without which it seems we risk sinking ever more into a world of delusions. Roger Litten The State, Science and the Discourse of Risk I will focus on recent developments on the regulation front to try to suggest that the notion of risk based regulation is a way of integrating previous uses of evidence based practice and total quality control into an ever more inclusive form of regulation. I will then show how the theme of risk provides a catch-all rhetoric that aligns perfectly with the discourses of state and science. 15.30 – 16.00 COFFEE BREAK SESSION IV 16.00 – 17:30 Chair: Roger Litten A Round Table: The Future of Talking Therapies in Contemporary Society Speakers: Sally Aldridge, malcolm allen Holger Auner Haya Oakley Ian Parker 17:30 Wine reception and Film Showing: ‘Life XP’ Conference: The State, Science and the Discourse of Psychoanalysis Speaker Profiles Gustavo Dessal: A.M.E of the WAP (AME -Analyste Membre de l'Ecole)Chairman of the NUCEP (Nuevo Centro de Estudios de Psicoanálisis) del Instituto del Campo Freudiano en España. Richard Klein Practicing Analyst Member of the LS, NLS, WAP, ALP MD, working in the NHS Dr Roger Litten Practicing Analyst Member of the LS, NLS, WAP, ALP Counselling Psychologist working in the NHS Alan Rowan Practicing Analyst Member of the LS, NLS, WAP Clinical Psychologist working in the NHS Lecturer MA Psychoanalysis at Middlesex University Member of the governing board of the College of Psychoanalysts – UK Dr Veronique Voruz Practicing psychoanalyst, Member of ALP, LS, NLS and WAP Lecturer in Law and Criminology at the University of Leicester Guest lecturer in Criminology at the School of Criminology of the Université Catholique de Louvain-la-Neuve Dr Bogdan Wolf Practicing Analyst Member of the LS, NLS, WAP, ALP Round Table: The Future of Talking Therapies in Contemporary Society Speaker Profiles Sally Aldridge Head of Regulatory Policy BACP Malcolm Allen Psychoanalytical Psychotherapist CEO, British Psychoanalytic Council Holger W. Auner, MD Gene Regulation and Chromatin Group MRC Clinical Sciences Centre Imperial College Haya Oakley Psychoanalyst, The Site for the Contemporary Psychoanalysis Member of the governing board of the College of Psychoanalysts – UK Professor Ian Parker: Secretary of Manchester Psychoanalytic Matrix, Member of the governing board of the College of Psychoanalysts - UK, Representative from the Centre for Freudian Analysis and Research to the UKCP. |
| 11 junio, 2007 |
| Mouvement Universitaire pour la psychanalyse |
| Posteado por MG a lunes, junio 11, 2007 1 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
PASAR A LA OFENSIVA Por J.C Maleval Presidente del MUPP (Movimiento Universitario por el Psicoanálisis) La caza de ”la concepción psicoanalítica” en la enseñanza de la psicología parece acentuarse. Una petición inspirada en el Libro negro y en la concepción anglo-sajona (“The Petititon”) pretenden hacer creer que dicha concepción poseería un “monopolio de formación” que se trataría moderar a través de una diversificación de enseñanzas. Dicha concepción silencia el hecho que la orientación cognitivista es ampliamente dominante en la enseñanza de la psicología dispensada por las universidades francesas. Los autores (anónimos) de esta petición quieren ignorar que algunas de ellas han comenzado ya a prohibir toda referencia al psicoanálisis, mientras que otras intentan llegar a eso. Raros son los lugares universitarios donde la enseñanza de la psicología clínica escapa aún al aplastante cientificismo que toma a la singularidad del sujeto como una escoria deplorable. Detrás de una aparente preocupación por la diversificación de las enseñanzas se transparenta una voluntad de erradicar todo lo que subsista con referencia al psicoanálisis. Testimonio de aquello es el anhelo de someter los trabajos de los psicólogos clínicos a los mismos “criterios de evaluación” que aquellos utilizados en otro dominio: los criterios de la productividad científica. La especificidad epistemológica de los estudios clínicos fue barrida sin ser interrogada. Aún las concepciones Rogerianas, o familiares, no obstante mencionadas en “The petition”, hace mucho que no habrían encontrado lugar en la Universidad, si ellas debieran someterse a criterios científicos de evaluación, no aptos a captar su especificidad. En nombre de una pretendida apertura los equipos de investigación exclusivamente referidos a la concepción cognitivista serían legítimos mientras que aquellos referidos al psicoanálisis se verían impuestos por otras perspectivas. En definitiva, cada uno habrá comprendido que detrás de una aparente preocupación por el equilibrio se esconde una voluntad totalitaria de subordinar toda concepción de los fenómenos humanos al discurso de la ciencia. En ese contexto, el “Manifiesto por las prácticas y formaciones clínicas” establece un acta de liquidación en curso de la clínica en las instituciones de cuidados y de formación a las cuales nosotros suscribimos. Sin embargo, se trata de un texto redactado en una perspectiva universitaria centrista, que esencialmente piensa la formación de los clínicos en el marco de la universidad, sin mencionar la formación de las Escuelas de psicoanálisis, y aún menos la de los psicoterapeutas. De aquellos silencios surge el germen de las concepciones que podrían comprobarse muy divergentes con respecto a aquellas del MUPP en cuanto a la formación de los psicoanalistas. El MUPP se sostiene firmemente sobre el hecho que la formación de los analistas se efectúa fuera de la Universidad, no por un accidente de la historia, que podría ser corregido, sino por razones que se sostienen en el psicoanálisis mismo. El saber específico del psicoanalista no es un conocimiento intelectual, que pueda adquirirse por el estudio, sino un saber producto de una experiencia de mutación subjetiva, que sólo puede advenir a partir de la experiencia de una cura. Difícil en estas condiciones asociar el MUPP a las buenas intenciones del Manifiesto para las prácticas y las formaciones clínicas. Hay que proclamar pasar a la invención ofensiva. La intención es excelente, pero es suficiente para esto agruparse nuevamente? Actualmente, las únicas invenciones ofensivas portadoras de futuro para el psicoanálisis parecen ser la creación de instituciones nuevas, independientes del Estado, inspiradas en los CPCT (centros psicoanalíticos de consultas y tratamientos), o las Secciones clínicas. Ahora bien, los universitarios parecen a menudo estar obstaculizados por sus funciones para instalarse en tales invenciones ofensivas. Se sabe que su práctica privada a menudo los ha conducido a abandonar las universidades a los cognitivistas dejando lugares vacantes o no teniendo suficiente presencia. A lo mejor defienden a pie juntillas la consideración de la singularidad del sujeto en sus enseñanzas y en la formación de los psicólogos, eso ya es mucha energía. Este combate es indispensable pero parece que, preferentemente, falta apostar en las Escuelas para las “invenciones ofensivas”: sus miembros parecen en eso, estar en mejores condiciones para el sitio. Traducción: Clarisa Kicillof |
| Kring - Bruges |
| Posteado por MG a lunes, junio 11, 2007 0 comentario(s) | Deje su comentario aquí |
![]() Journée intercartel du Kring Notre collègue Stefan Verlinden, du Kring, nous envoie un compte-rendu de la Journée Intercartel du Kring, qui est une très heureuse ponctuation au travail effectué dans la NLS pour la préparation du Congrès et lors du Congrès d'Athènes sur le thème du transfert. Nous l'en remercions. Compte-rendu de la journée intercartel du Kring Le 2 juin 2007, le Kring voor Psychanalyse de la NLS a tenu sa journée intercartel, à Bruges. Notre invitée, Monique Kusnierek (AME, et membre d’honneur de notre Kring) a immédiatement accepté notre invitation. On était donc en bonne compagnie, comme l’année passée d’ailleurs, lorsque Gil Caroz est venu travailler avec nous. Après toute une année de travail en cartel (12 nouveaux cartels ont été déclarés à la NLS !), sept cartellisants, pour la plupart des membres du Kring, ont présenté un produit. Il y avait deux textes théoriques, les autres étaient des cas cliniques. En guise d'introduction, Monique Kusnierek a souligné qu'une même question traversait tous les textes, celle du sujet supposé savoir. Monique a commenté l’algorithme du sujet supposé savoir qui sert de ressort symbolique de ce transfert. Mais aussitôt elle a insisté sur la part libidinale du transfert : le transfert ne peut se résumer à cette formule linguistique, il doit inclure la jouissance, l’objet a, le sujet n’étant pas uniquement un effet du symbolique. Elle nous a donc invité à écouter cet "autre" aspect du transfert à travers tous les textes. Ce thème a d'ailleurs été repris dans la discussion, en se référant au texte de Jacques-Alain Miller sur le transfert négatif, qui en effet traduit le double versant du transfert comme transfert d’aliénation et transfert de séparation, avec d'un côté le sujet supposé savoir et de l'autre l’objet a qui met en acte la réalité sexuelle de l’inconscient. Un premier cas, de traumatisme, concernait une femme qui avait presque tout perdu dans son pays d'origine, et qui était venu se réfugier en Belgique. La rencontre dans les contacts préliminaires avait permis une rélibidinalisation du sujet. Pas de lecture de l’inconscient, probablement pas de mise en place du sujet supposé savoir, mais c’est le prélèvement d’un petit détail très concret dans son histoire (le fait que par hasard le thérapeute avait compris, tout a fait par hasard d'ailleurs, un mot vital de sa langue natale) qui a redonné de la chaleur et de la libido dans sa vie. Suivaient alors trois cas, aux titres variés: "Valider le symptôme", "Transfert et psychose: tisser un lien social" , et "Kleptomanie dans le transfert". Dans ces trois cas, de psychose, pas de mise en place du sujet supposé savoir non plus, ce qui néanmoins n'excluait nullement la naissance d’un néo-transfert. On a vu comment peut s'opérer une inversion du transfert, de sorte que la jouissance n’est plus localisée dans l’Autre. Cet autre transfert ne peut naître que dans une 'ambiance' de conversation, sans déchiffrement de l’inconscient. Là peut apparaître ce qu'on peut appeler 'un travail d'ironie' dans les rapports du sujet au langage: le sujet se moque du signifié. Ce qui conduit à ce qu'on pourrait appeler "un transfert de lalangue", un transfert sous lequel s'élabore un savoir sur lalangue. On a aussi vu comment se garder d’interroger les petits arrangements du sujet, même si ceux-ci peuvent avoir l’air "métaphorique". A chaque fois il s’agit de soutenir le savoir faire du sujet dans son traitement de l’Autre. Ce qui évidemment n'exclut pas des coupures de la part de l’analyste, lorsque le sujet tend à se perdre dans des glissements métonymiques. Chaque nouvelle délocalisation de la jouissance peut livrer le sujet psychotique au désir énigmatique de l’analyste. Monique Kusnierek a pointé ces cas avec une citation de Jacques-Alain Miller, disant qu'il est inexact de dire que l’Autre du psychotique est non barré. L'Autre manifeste bel et bien un trou, le problème c'est que le sujet psychotique a une pente irrésistible à s’y engouffrer. Le psychotique cherche les manques dans l’Autre afin de s’y perdre. Il faut ainsi déprendre le sujet pris dans l’Autre. Un quatrième cas clinique concernait le transfert en milieu carcéral. On a vu comment un sujet, une femme, peut développer un savoir faire afin de se protéger contre l’Autre auquel elle est livrée comme objet de jouissance, plutôt que de déployer un savoir inconscient. Dans le transfert ce sujet s'est servi de son analyste comme base d'une identification imaginaire. Finalement on a pu écouter et discuter de deux textes théoriques. Le premier a mis l'accent sur le côté fécond du transfert négatif comme facteur de "progrès" dans une cure en impasse. La question se posait si ce transfert négatif peut nous donner un accès plus direct au réel en jeu: l’amour ne s’adresse qu’au savoir tandis que la haine vise plutôt l’être. Néanmoins il convient de ne pas oublier que l’amour aussi, dans sa demande folle, peut témoigner de la présence de l’objet, et du réel. Le deuxième texte théorique se posait la question du sens de la demande de bonheur d'un certain type de 'clients', qui viennent réclamer un happy end à la fin de la cure. L’algorithme du transfert – le signifiant du transfert impliquant le signifiant quelconque – permet de démontrer que le transfert vise le singulier – ce qui est tout à fait autre chose que cette catégorie universelle du bonheur. Reste que, au-delà du repérage des signifiants, il faut un acte de l’analyste pour installer le transfert. Bref: une fois de plus cet après-midi a fait rencontre, sympathique, dans laquelle l’enthousiasme témoignait d’un transfert au travail bien fécond. Stefan Verlinden Responsable des cartels du Kring de la NLS |
| CPCT- Marseille |
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![]() homenaje a rosine y robert lefort 16 de junio de 2007 El día 13 de febrero pasado murió en París el psicoanalista Robert Lefort; trece días después moría también su esposa, la psicoanalista Rosine Lefort. Estos esposos, inseparables en su vida y en su trabajo, han dejado un efecto imborrable de transmisión en la clínica y en la teoría lacanianas, especialmente en lo referente al psicoanálisis “con los niños”. Con la creación del Cereda primero y de la Nueva Red Cereda después, enseñaron a incluir a los niños en el discurso analítico como sujetos de pleno derecho. Esa era su manera de abordar lo real de la clínica: escuchando al niño en su dimensión de sujeto más allá de la palabra. De esta forma pudieron acceder y profundizar en la clínica de la psicosis y del autismo, que elevaron a categoría clínica fundamental; lo cual supone a la vez ahondar en la comprensión del inconsciente. Jacques-Alain Miller lo señalaba en su curso de este año al hablar de los desarrollos de Rosine y Robert Lefort: “El autismo, como categoría fundamental, puede encomendarse al último Lacan: su sistema que se deshace, y donde Lacan reduce el inconsciente al hecho de hablar solo”. También mostraba, refiriéndose a una de las obras más conocidas de Rosine y Robert Lefort, El nacimiento del Otro, su empeño en demostrar la construcción del Otro en el síntoma a partir del Uno del cuerpo. El encuentro PIPOL3, que tendrá lugar en París los días 31 de junio y 1 de julio próximos, acogerá algunos trabajos realizados dentro de las tres “Diagonales” (francófona, hispanófona y americana) que componen actualmente la Nueva Red Cereda. Rosine y Robert Lefort viajaron a España en varias ocasiones. En 1986 estuvieron en Barcelona, invitados a las Primeras Jornadas de Forum – Red Cereda. Su trabajo sirvió de eje e impulso en un momento crucial para el desarrollo del psicoanálisis lacaniano en España. Cuatro años después volvieron a Barcelona, para las Cuartas Jornadas de Forum- Red Cereda. Los volúmenes 1 y 4 de las Actas de Forum recogen las enseñanzas de aquellas ocasiones, que conservan una claridad y una utilidad clínica difícilmente superables. Los Lefort fueron verdaderos maestros y contribuyeron a la formación de generaciones de analistas, entre otros, de la actual ELP. La Comunidad de Catalunya de la ELP y la Sección Clínica de Barcelona-ICF, convocan un encuentro en su homenaje, que tendrá lugar el próximo sábado 16 de junio por la mañana. En una primera mesa de trabajo recordaremos la presencia de Rosine y Robert Lefort en Barcelona y la huella que dejaron. En una segunda mesa trataremos de situar algunas cuestiones referentes al psicoanálisis con niños en la actualidad. Será una ocasión para conversar, evocar y compartir pedazos de una historia, la del psicoanálisis, de la que cada uno de nosotros de alguna manera formamos parte. Anna Aromí, Elizabeth Escayola, Antoni Vicens Información: Diagonal 333, 3º 1ª. 08037 Barcelona • tel. 93 207 56 19 • fax 93 459 32 54 • cdcelp@ilimit.es • www.cdcelp.or PROGRAMA 9,30 h. Acogida 10 h. Apertura Antoni Vicens, psicoanalista miembro de la ELP, Director de la Comunitat de Catalunya de la ELP 10,15 a 11,30 h. Los Lefort en Barcelona Enric Berenguer, psicoanalista miembro de la ELP Shula Eldar, psicoanalista miembro de la ELP Coordina: Elizabeth Escayola, psicoanalista, miembro de la ELP 11,30 a 12 h. Pausa-café 12 a 13,30 h. El psicoanálisis con niños, hoy Carmen Grifoll, psicoanalista, miembro de la ELP Jorge Sosa, psicoanalista, miembro de la ELP Francesc Vilá, psicoanalista, miembro de la ELP oordina: Anna Aromí, psicoanalista, miembro de la ELP 13,30 h. ClausuraMiquel Bassols, psicoanalista miembro de la ELP, Coordinador de la Sección Clínica de Barcelona-ICF |






















