24 de julho de 2015

Sexo y capitalismo. Decálogo de la nueva erótica digital*, por José R. Ubieto



1. Cada época tiene su erótica con sus objetos y sus ficciones acerca de la pasión amorosa. Cumple una función básica: velar la inexistencia de la relación sexual, entendida ésta como armonía sexual prestablecida, llenando ese vacío con palabras, imágenes y objetos que lo cubran.

El amor cortés o el romanticismo son hitos en esta historia, ficciones donde cada uno de los sexos tiene asignado un rol. El ideal romántico del amor tomó su fuerza de los ideales revolucionarios que entronizaron al individuo como nuevo sujeto de la historia. Su fuerza como ideal amoroso contribuyó sin duda a dar salida a muchas fantasías de mujeres, que como el personaje de Flaubert, Madame Bovary, se sentían atrapadas en una moral pequeñoburguesa que las condenaba a una vida matrimonial bajo el régimen patriarcal.

Su contribución a la emancipación real de la mujer es más discutible ya que la discordancia entre el sentimiento individual y las estructuras socioeconómicas y familiares no siempre permitió realizar ese anhelo.

2. Hoy la erótica es múltiple, se sirve a la carta y a la medida de la fantasía de cada uno. Hay tantas como fantasmas sexuales: voyeuristas, masoquistas, sádicos, incluso sexless, aquellos que exigen precisamente la ausencia del acto sexual.

La paradoja de esa diversidad y de la accesibilidad al sexo es que hoy parece que las relaciones heterosexuales atraviesen cierta crisis. Como expresan, con reproche y cierto tono amargo, muchas mujeres jóvenes: ¿por qué resulta tan difícil encontrar un hombre que acepte el compromiso de una relación de pareja?

Parecería que en la era del sexo fácil esa dificultad debería desaparecer y, sin embargo, y quizás precisamente por esa facilidad, la “relación” –y no sólo el acto– sexual deviene más complicada.

Una joven de 35 años lo describe con claridad: “aplicaciones como Tinder nos perjudican ya que ahora ellos tienen relaciones sexuales fáciles y sin costo, es como si tuvieran prostitución gratis”.

3. Dentro de esta diversidad hay una característica común: la incidencia de la lógica capitalista confiere hoy a toda erótica su carácter de producto, su condición de mercancía existente en el mercado.

El oficio más antiguo del mundo se disfraza para ello con eufemismos como el beneficio mutuo o bajo lemas pseudo masoquistas como el exitoso Grey o la web de manservants (http://manservants.co/) donde el hombre-criado sirve a la señora con su código de caballero moderno.

En la web de citas www.seekingarrangement.com/es los sugar daddies (papis chulos), varones maduros con recursos y miembros de la élite, prometen “Relaciones de Beneficio Mutuo” a sugar babies, jóvenes estudiantes “atractivas, inteligentes, ambiciosas y orientadas a sus metas”. Bajo el eufemismo del beneficio mutuo se oculta una práctica de prostitución que bien pudiera considerarse como la forma actual del derecho de pernada feudal. Aquí son los padrinos quienes lo ejercen, velado por esas buenas intenciones y el consentimiento de las jóvenes: “Sabes –les exhortan desde la web- que te mereces salir con alguien que te consienta, que te haga crecer y te ayude tanto mentalmente como en el ámbito emocional y financiero”.

La iniciativa goza de gran éxito en muchas ciudades de EE.UU. y en otros países. También en Catalunya donde la proporción de chicas por padrino es de 5 a 1 y como se señala en la web: “¿Qué otro sitio para hombres ricos tiene números tan impresionantes como estos?”. Ni Étienne de La Boétie hubiera imaginado una servidumbre voluntaria tan genuina.

El último reality show de moda en los EE.UU “Neighbors With Benefits”, basado en el intercambio de parejas y con sexo en vivo, es una buena muestra de que la intimidad sexual es también un producto de éxito mediático.



4. Esta nueva erótica parece concebir la relación sexual como una transacción comercial: fácil, rápido y seguro.

El capitalismo es contrario al amor por el hecho de que no deja ningún margen para la falta, que todo en él, sexo y ternura incluidos, aparecen reciclados en mercancías-fetiches.

“En la sociedad de consumidores nadie puede convertirse en sujeto sin antes convertirse en producto, y nadie puede preservar su carácter de sujeto si no se ocupa de resucitar, revivir y realimentar a perpetuidad en sí mismo cualidades y habilidades que se exigen a todo producto de consumo”. Esta afirmación del sociólogo Zygmunt Bauman, en su obra “Vida de consumo”, explica muy bien esta nueva violencia a la que se ve sometido el cuerpo y el sujeto, que exige convertirse en un producto.

Hoy ya percibimos con claridad que no sólo se trata de liquidar formas de trabajo o de creación sino de constatar que el propio sujeto consumidor es ante todo un consumible.

Esta tesis ha sido dicha de muchas maneras y uno de los que la anticipó a finales de los sesenta fue Jacques Lacan cuando señaló los rasgos de este discurso que ambiciona la anulación de cualquier pérdida -de allí su pasión por reciclarlo todo incluida la protesta- y tiene la convicción cínica de que en la vida finalmente se trata sólo del goce. Es por ello que el amor -que siempre presupone la existencia de una falta, de un anhelo- no tiene lugar en el discurso capitalista, salvo en su condición de mercancía consumible.

“La codicia es buena” (greed is good), lema del Gordon Gekko de la película Wall Street, anunciaba en los ‘80 la era del darwinismo social. Richard Sennett lo corroboró más recientemente al declarar de manera contundente que el capitalismo en los últimos veinte años se ha hecho completamente hostil a la construcción de la vida.

La exacerbación de ese lado salvaje se inicia con la desregulación de los años ‘80, liderada por Margaret Thatcher y Ronald Reagan, como nos lo ha mostrado de manera rigurosa Thomas Piketty en “El capital en el siglo XXI”. En nombre de ideales democráticos y de progreso (libertad, autonomía, crecimiento), y con el apoyo de las nuevas tecnologías, se enmascara esa voluntad de goce que no conoce límites y cuyo resorte pulsional y entrópico es evidente: no tiene otra finalidad que ella misma.

Esta es la lógica que parece imponerse en nuestras vidas: la obsolencia programada de bienes y sujetos, sacrificados en el altar del dios money.

5. La clave de la nueva erótica digital está en eliminar la sorpresa, minimizar el riesgo del encuentro sexual, que cada uno sepa exactamente qué puede esperar del otro y limitar así el rechazo.

Esta lógica se hace visible en los avatares de la sexualidad contemporánea. Como todo producto, su acceso debe regularse por un contrato, tanto si se trata de prostitución encubierta como simplemente de web de citas.

Una de las webs más exitosas llega de Francia, donde tiene más de 5 millones de usuarios registrados y ahora ya en versión española: www.adoptauntio.es. El concepto es simple: “El cliente manda y, en este caso, las clientas. ¡Las damas primero! En el supermercado de las citas, las mujeres encuentran buenos chollos”. Su símbolo, presente ya en muchas estaciones de metro, es un carrito de supermercado donde las mujeres van tirando los chicos “chollos”.

La metáfora de la compra no es solo -como pretenden- una broma ingeniosa, sitúa la relación bajo la lógica del mercado.

La novedad es que aquí, como en la web de Manservants, son ellas quienes eligen aunque paguen ellos. Sus promotores no dudan en presentar como uno de sus objetivos fundamentales “la igualdad de género” (sic). Ahora ellas dan el primer paso: “deja a un lado los prejuicios, complejos, miedos y saca ese poder de seducción que todas las mujeres poseemos. Tú eres quien lleva las riendas”.

6. Internet y las redes sociales han aumentado de manera notable la percepción que tienen hombres y mujeres, no importa la edad, de las alternativas de encontrar una pareja sexual. Para ello asistimos hoy a una proliferación de apps guiadas por la idea del sexo easy.

Como señala la sociológa Eva Illouz, uno de los factores determinantes para calcular la duración de una relación depende de la percepción que cada uno tiene de las alternativas. Si la relación actual no es satisfactoria y hay una alternativa que parece mejor, ¿qué impediría acceder a ella en una época donde el compromiso es un concepto obsoleto? Los datos sobre divorcios en parejas de más de 50 años muestran como ese “mercado de la segunda oportunidad” florece al calor de estas nuevas aplicaciones.

La app Tinder, especialmente usada por adolescentes y jóvenes (incluidos maduros), es un buen ejemplo de este funcionamiento. Siguiendo la huella del éxito de Grindr (app para homosexuales), se trata de una aplicación que permite localizar a otros usuarios de la red social que se encuentran cerca. En la pantalla aparecen los usuarios cercanos y cada uno puede aprobar o rechazarlos. Cuando hay aprobación mutua se abre la posibilidad del encuentro.

Aquí no hay amigos ni followers, aquí sólo se trata de conectar -a partir de una imagen- a los lazy singles para que ellos decidan qué hacer después. Los usos son por supuesto diversos y particulares a cada uno. Muchos de ellos no llegan nunca al contacto real y se dedican tan solo a mirar, hablar o intercambiar las fotos con otros usuarios. Una joven paciente, usuaria habitual de Tinder, me explica que “lo que me gusta es que me puntúen, saber a cuantos gusto, lo del sexo no me interesa”.

Otras apps similares son la startup francesa Happn que promete facilitar los encuentros con personas que nos cruzamos. Basada también en la geolocalización está diseñada “para ayudar a las personas a aprovechar las pequeñas coincidencias que puedan tener con gente que está en su entorno y a quien todavía no conocen”. Badoo es otra app de éxito que ofrece servicios similares. 



7. La popularidad contabilizada es un rasgo común a todas estas propuestas, donde se produce una sucesión metonímica en la que fácilmente se puede saltar, con un simple touch de un perfil a otro, casi sin lugar para la palabra.

Otro usuario, esta vez varón, me cuenta cómo comparten las “conquistas” con sus amigos al comprobar que en algunos casos tienen, dice, “cromos repetidos” para aludir al hecho que hay chicas que los han aprobado a varios de ellos.

Realizar el acto sexual no es, pues, la finalidad última y única de estas apps ni, sobre todo, del uso off label (singular) que hacen muchos de los jóvenes. Hasta tal punto que los responsables de estas aplicaciones animan a sus usuarios a testimoniar de sus encuentros reales para que los otros usuarios del servicio se convenzan de que la app sirve para el propósito para la que fue creada.

Incluso existe ya, con éxito en los EE.UU., una especie de Tinder para acurrucarse sin que haya sexo de por medio: Cudder. Inspirada en los cuddle parties, fiestas muy populares que nacieron en 2004 donde se ofrece cariño sin sexo.

8. Lo reprimido, en esta nueva erótica, no es el sexo sino la confesión amorosa ya que no existen las palabras para explicar bien esa inexistencia de la armonía sexual: que dos cuerpos juntos no aseguran que haya relación.

El sentimentalismo y la historia de amor, que la recubrían, siguen funcionando como ficciones pero con menos fuerza. Los adolescentes, con sus nuevos semblantes sexuales, muy ligados al enjambre digital, nos muestran como esa verdad atemporal ha estado más velada en otros momentos por una serie de significantes amos, palabras claves, que ofrecían sin ambigüedades un perfil claro de los tipos sexuales, una respuesta a las preguntas de cómo ser un hombre o como ser una mujer.

Ahora, frente a la ausencia del manual de cómo hacer con la alteridad que implica siempre el otro sexo, constatamos fórmulas en crisis, tanto en la masculinidad -como rebote del propio declive de la imagen social del padre- como en la feminidad con un aumento de los estilos viriles entre las chicas.

La tesis del psicoanalista francés Serge Cottet sobre el sexo débil de los adolescentes nos sirve de guía. Nuestros jóvenes han recibido una amplia y suficiente educación sexual, ya desde los primeros cursos escolares, y, sin embargo, eso no les ahorra inventar ficciones, historias de amor, para hacer con su cuerpo y la sexualidad. Y es allí donde observamos las dificultades.

Podemos decir que eso va por barrios y que en algunos vemos cómo cierto tipo sexual, bien encarnado por algunos jóvenes con otros códigos culturales, tiene éxito por remedar ese sentimentalismo, obsoleto en otras clases sociales, a veces acompañado de actitudes de dominio y/o violencia incluso.

9. La pornografía parece haberse convertido en la principal escuela de iniciación sexual contemporánea, de allí su enorme éxito y las espectaculares cifras de negocio del ciberporno.

En la era de la imagen, los relatos y cuentos sobre los primeros amores que acompañaban la educación sentimental han perdido fuerza. Hoy los chicos y chicas descubren la sexualidad a través de la invasión continua de imágenes de escenas sexuales donde se muestran, hasta la saciedad, cuerpos practicando el sexo de manera mecánica.

Si la época victoriana fue el summum de la represión de la sexualidad hemos iniciado el siglo XXI con el éxito del porno que hace del coito exhibido un espectáculo a la carta, basta para ello con un simple clic del ratón. Donde había historias de amor que velaban el sexo hoy tenemos, como señala el psicoanalista Jacques Alain Miller, la incitación y la provocación a través de fantasmas filmados con la variedad apropiada para satisfacer los apetitos perversos en su diversidad.

10. Si en la erótica analógica primaba la transgresión, aquí se trata de combatir la abulia y la depresión mediante la compulsión para reanimar un deseo un tanto alicaído. Hoy una declaración de amor eterno es, sin duda, más transgresora que el sexo itinerante.

En el uso de estas tecnologías observamos las dos tendencias siempre presentes en cualquier objeto: la que apunta al amor y al lazo y aquella que, bajo la forma compulsiva, produce autodestrucción. Cómo si se tratase de un casting amoroso, prima la evaluación del sujeto reducido al fetichismo de la mercancía.

Lo virtual permite, además, reducir el impacto del encuentro con el cuerpo del otro. En cierto modo “limpiar” lo sexual de sus impurezas, convertir lo que podría ser deseo oscuro en una transparente voluntad. La app Good2go (http://good2goapp.com/), creada por una madre de estudiantes, se propone así como una herramienta para tener relaciones sexuales consensuadas “previniendo o reduciendo así el abuso sexual”, lo que incluye un test de sobriedad y el “sí quiero” explícito.

Incluso el propio acto sexual tiene esa función de velo para enmascarar lo que el sexo mismo tiene de enigmático. Un paciente relata un triple encuentro sexual con usuarias de Tinder en el intervalo de un “finde”. En el trasfondo de esa metonimia, que le permite deslizarse de una mujer a otra con un simple touch, está la novia que ha dejado por no poder traspasar el tabú de la virginidad. Hacerlo con otras, desconocidas, le permite mantener la ficción de esa armonía entre los sexos, la ilusión de que la relación sexual existe, aunque sea reducida a la gimnasia del acto.

Publicado en La Vanguardia-Culturas.

Ilustraciones by Carlos Rolando

23 de julho de 2015

LACAN QUOTIDIEN. La malice de Tsipras. (Suite), par Jacques-Alain Miller


Parlons chiffres. Lors du référendum, l’OXI a obtenu 61% des suffrages, le NAI 39%. On nous dit par ailleurs que 70% des Grecs voulaient rester dans l’euro.
Il en ressort qu’il n’y avait pas de symétrie entre les deux options du vote : le NAI était univoque tandis que l’OXI était équivoque. Les électeurs se répartissaient en effet sur trois et non deux options.

– Option A : quitter l’euro. 30%
– Option B : y rester. 39% 
– Option C : y rester, mais sous conditions (sans austérité ou avec moins d’austérité). 31% 

Pourquoi la question référendaire a-t-elle été formulée comme elle l’a été, d’une façon dont le caractère croquignolesque a été noté par tous les observateurs ? Pour une raison très simple : afin d’amener les partisans de l’option A à mêler leurs suffrages avec ceux de l’option C. 

Tsipras aurait mis aux voix sa politique (l’option C), il était écrasé. Donc, il ne l’a pas fait. Il a fait voter sur une proposition obsolète des créanciers, sorte de MacGuffin (Hitchcock), attirant ainsi dans son orbite les pro-Grexit (option A). Puis, dès le lendemain, il les a largués pour faire l’unité avec les anti-Grexit (option B). 

La synthèse (A+C) lui avait procuré son triomphe au référendum, elle ne lui permettait pas de négocier. Il lui a aussitôt substitué la synthèse (B+C). 

Parfait pour appâter les pro-Grexit, Varoufakis devenait un repoussoir dès lors qu’il s’agissait d’attirer les pro-euro. Son élimination était logique. Il a été exécuté sans phrase. 

Il apparaît ainsi que l’option B, défaite dans les urnes, est néanmoins gagnante ; que les partisans de A sont cocus ; que toutes les tensions se rassemblent sur l’option C. Les partisans de celle-ci devraient maintenant se diviser en deux, entre C1, ceux qui donnent le pas à l’anti-austérité, et C2, ceux qui sont avant tout pro-euro. 

Diverses informations semblent indiquer que C1 a les faveurs d’un tiers des votants C, les deux autres tiers se rangeant sous C2. Si c’est exact, le basculement de Tsipras lui conserverait grosso modo les chiffres du référendum : 60% pour, 40% contre. 

L’histoire ne s’arrêtera pas là. 

Sous la pression américaine, les Allemands devront vraisemblablement céder, et on verra sans doute le Conseil européen accorder à la Grèce les biffetons nécessaires à payer ses dettes les plus urgentes. Mais qui sait si Tsipras tiendra ses promesses austéritaires ? 

Un homme politique français récemment disparu a dit sur les promesses quelque chose qui est à retenir : qu’elles n’engagent que ceux qui les reçoivent.

21 de julho de 2015

Reseñas sobre PIPOL 7 ¡VÍCTIMA!, por Renata Cuchiarelli y Betina Ganim

Pipol 7 ¡VÍCTIMA!  3er Congreso Europeo de Psicoanálisis. Bruselas, 4 y 5 de julio de 2015.


Podríamos comenzar diciendo que los dos días intensos de trabajo nos dejaron una premisa fundamental: no hay la víctima, sino lo singular de ella. 

En los trabajos clínicos verificamos los intentos de los discursos contemporáneos por transformar todo acto del sujeto en una conducta, -ya sea disruptiva, enferma o transgresora- reeducándola o previniéndola. Por lo tanto estamos incluidos en el campo del diagnóstico y tratamiento. Los trabajos transmiten entonces, cada vez, en su particularidad que el psicoanálisis encuentra su lugar, ubicándose de forma que el sujeto pueda encontrar su diferencia. La exclusiva particularidad de su goce con el trabajo de la transferencia. 

Una enseñanza clínica que extraemos es que el psicoanálisis recibe el síntoma del sujeto o lo que su familia trae de ese síntoma, como respuestas subjetivas y que uno de los trabajos clínicos fundamentales es poder preservar esa respuesta del goce del Otro. De esta manera se preserva también la transferencia. 

Existe un empuje al “todos víctimas”. En el caso del acoso escolar, por ejemplo, vemos esta tendencia a nombrar cualquier conducta como acoso. Una vez más de lo que se trata es de una defensa para el sujeto, una salida frente a lo real del cuerpo y su posición en relación al Otro. 

El término responsabilidad es fundamental para pensar una forma en donde el sujeto pueda tener un lugar en el Otro y a la vez no se pierda en los laberintos del semejante. Encontramos el cinismo de la “víctima” asociado a la caída del ideal. Hay un uso cínico del semblante víctima. 

El significante víctima encarna también una oferta social, el sujeto se siente así pero no lo puede conceptualizar, es un instrumento para el sujeto para nombrar de alguna manera su goce y hacerlo pasar por el Otro. Tendría en este caso una función transitoria para el sujeto, se sirve de él, hasta el momento en que aparece la angustia. 

En la clínica con niños se verifica como se construye un “no” como primera salida de la posición de víctima. Hay una pregunta clínica efecto de la presentación de diferentes trabajos: ¿hay que proteger a los niños del horror? ¿Hay edad para eso? Verificamos que los tiempos son los del decir y que el decir da la posibilidad de dejar de poner en acto una verdad. Si el sujeto se puede servir de este significante víctima para producir un saber sobre el goce, aparecerá entonces una pregunta sobre él. 

Podríamos pensar, siendo siempre víctimas del inconsciente, que el psicoanálisis permite construir un pasaje del sinsentido del trauma a un sentido histórico. Siendo el inconsciente transferencial una defensa frente a lo real del trauma, que viene desasistido del sentido. Víctima entonces podría ser una solución pragmática, previa identificación más mortífera, que separa al sujeto de ser un desecho. Solución que enseña una elección subjetiva: víctima del Otro en lugar de desecho. 

Cómo resistir a la fuerza, al Otro contemporáneo, a la barbarie actual desde el psicoanálisis, vemos que es una pregunta que siempre se transforma en acto. Cómo soportar lo más contingente de la existencia. La pregunta si Europa -y el mundo, agregaría-, resistirá a sus desviaciones criminales quedó formulada. Si podremos en un futuro preservar la libertad de acción, de pensar y de analizar. De seguro, no podremos garantizarla, pero sí salvaguardarla en cada acto analítico. 

Miquel Bassols refiere que la víctima tiene el lugar más cercano a lo sagrado, una proximidad con el objeto indecible, prohibido, intocable. Un vacío, esto es la cosa freudiana, el Das Ding. Lo sagrado se convierte en sacrificio, no teniendo ningún sentido en sí mismo, pero lo tiene, lo lleva consigo, el religioso, y éste alcanza el estatuto de epidemia. La religión es la morada original del sentido, se encuentra allí el objeto indecible del goce. Los actos sacrificiales son una intersección vacía y sin sentido de la que se nutre todo sentido. 

La brújula de la experiencia analítica nos enseña tres respuestas ante el objeto sagrado: el arte, en el que encontramos el objeto de la sublimación, la religión en la que tenemos una carrera imparable de producción de un nuevo sentido y la ciencia, que forcluye el sentido, lo rechaza, apareciendo el universo del goce. Terreno sobre lo real más el sentido religioso y el reciclaje de objetos. Asistimos a una batalla entre ciencia y técnica. Ciencia y política se alían para lo ilimitado. Miquel Bassols refiere entonces, que no se trata del buen o mal uso de la técnica, sino de los efectos que tiene esta dinámica en el goce del sujeto. El objeto técnico viene a ocupar el lugar de objeto sagrado. En la promesa del goce de la muerte, frente a esta “aproximidad”, no hay cuenta posible. En el camino del goce técnica y religión pueden encontrarse entonces en el mismo camino.

El psicoanálisis verifica y participa de la contabilidad de nuevos goces. De algún modo es testigo, porque si bien queda impotente para resolver algunas cuestiones, como todo discurso, puede utilizar las “buenas palabras”, el decir del sujeto. 

Escuchamos una serie de testimonios impactantes, conmovedores, en los cuales extraemos una perla preciosa, al tomar la palabra, el sujeto deja de ser víctima, sufre, habla de los efectos del trauma, pone límite al goce. Vemos cómo el sujeto elige en lo vivido, toma posición. Y eso tiene un efecto subjetivo y la responsabilidad dice de eso, de asumir las consecuencias de los actos. 

El psicoanálisis se enfrenta a nuevas modalidades de goce, nuevos campos del goce, en los cuales la voz del superyó deja muy poco espacio a la intervención-interdicción. El inconsciente nos recuerda que no lo sabemos todo, pero que nuestro combate es construir un saber sobre lo acontecido y hacer tomar la palabra al sujeto. El esfuerzo será entonces encontrar los rastros subjetivos. La letra como lo que permite devolverle al sujeto su dignidad. 

Me quedo con unas palabras de uno de los testimonios que evocan el impacto subjetivo del horror del trauma, del encuentro con lo real, a partir del cual el sujeto queda atravesado: “No consigo que mi espíritu divague”.

Renata Cuchiarelli  
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“La no-víctima decidida” Crónica sobre la intervención de Didier François en las Plenarias de PIPOL7, intitulada “En Siria”. Interlocutores: Laure Naveau y Guy Briole.

En principio quisiera destacar el excelente nivel, la actualidad y la rigurosidad de cada una de las intervenciones de este Congreso. Pero me quiero detener en una en particular, cuya crónica he decidido llamar “La no-víctima decidida”, parafraseando por un lado el nombre que se le dio a otra de las intervenciones del domingo, y particularizando en este caso el “no-víctima” que se lee todo el tiempo en la posición de Didier François.

Didier Françoise es un periodista francés de Europe 1, que fue secuestrado en junio de 2013 en Siria y puesto en libertad en abril de 2014, con otros tres colegas franceses secuestrados en la misma región. En septiembre de 2014 afirmó que Mehdi Nemmouche, autor de la masacre del Museo Judío en Bruselas, fue uno de sus captores durante su período en cautiverio. 

François se presenta desde un principio como alguien que no se siente victima, ya que, como intentó dejar claro en todo momento, ese significante no lo representa, en tanto -tal como él lo manifiesta- hay que “estar dispuesto a hacerse responsable de su elección: ser un periodista de guerra”. Y esa posición atravesó todo su discurso.

Tanto Guy Briole como Laure Naveau apuntaron todo el tiempo a los efectos subjetivos que lo habían atravesado al momento de ser secuestrado, ¿qué le pasaba?, ¿qué sentía?, ¿en qué pensaba?, ¿tenía miedo? Las respuestas de Didier apuntaban a su misma posición: “lo que da miedo es no saber”. De esta manera, él respondía relatando los avatares de su secuestro, es decir, relatando los hechos sucedidos, mientras que tal como Laure Naveau destacó, “a los analistas lo que nos interesa es la forma de decir las cosas”. Y su forma era precisamente la que quedó todo el tiempo expuesta, aún sin saberlo… su posición subjetiva en juego, la enunciación que subyace siempre al orden de los hechos y los enunciados. 

Didier respondía que los conflictos bélicos en sí no eran extraños para él, más bien había cierta satisfacción en juego en el estar en el campo de batalla. Lo que relataba es que al momento de ser tomado como rehén, al saber que los secuestradores no actuaban improvisadamente, que hay una organización en torno a eso, objetivos precisos y nada hecho al azar, ese saber del que sí disponía, le sirvió para controlar la situación. “Hay sorpresa -dice- pero no es eterna (…) No se trata de valentía, sino de asumir las decisiones, tenemos que ser coherentes con lo que decidimos”. Sobre su elección no puede decir mucho sin embargo; no lo sabe, pero eso no le impide hacerse responsable de ello.

Estando de rehén con otras personas, deja claro que si bien lo que se proclama en esos casos es el “todos juntos víctimas” lo que se verifica es que en ese momento, ante la necesidad de sobrevivir, las estrategias para afrontar ese acontecimiento, no es más que una estrategia individual, cuestión que evidentemente declinaba en situaciones tensas. 

Sobre su verdugo, Mehdi Nemmouche, nos dice que es una persona de gran violencia, pero que al existir una tortura organizada, había un límite a la violencia que podían ejercer sobre ellos, y eso enfurecía aún más a este verdugo, quien quería acabar sin dudas con su vida, pero no podía, no lo dejaban. Al principio, el hecho de que Didier no cediera, le molestaba muchísimo a su carcelero, despertando en él una violencia verbal exacerbada, al darse cuenta del saber que su prisionero tenía de sus movimientos. Ese saber justamente le sirvió como estrategia, y dice que “la idea básica era suscitar su curiosidad, eso les intriga… nosotros éramos una ventana al exterior, porque ellos también están atrapados ahí… Era una relación un poco extraña”. 

Desde el público, Gil Caroz le pide que nos hable del Estado Islámico, y Didier nos ilustra de manera sintética y clara que en el movimiento Yihadista que comienza en los años ’80 en Argelia, Bosnia, Chechena, se trata de una estructura política interesante, “una alternativa para el mundo”, dice Didier, como lo fue el Comunismo en los años ’70, y que así como los militantes del comunismo se leyeron el resumen de El Capital, los yihadistas se leyeron el resumen de la Exégesis. “Son personas de acción, más que teóricos”. Dice que nosotros nos centramos en el Yihadismo, pero que la fuerza del Estado Islámico no es el Yihadismo, que el problema es la base social, las estructuras sociales tradicionales que desde el 2003 ha quebrantado a los sunitas y los chiitas. Esas tribus beduinas son la base social del Estado Islámico con sus tradiciones, su actividad es tradicional, literal, que es algo que plantea problemas para los jóvenes, entre los que se generan las tensiones. Hay tensiones dentro de esa misma organización, sostiene François. 

Se trata de una estructura tradicional: la bandera y la promesa de un mundo mejor que atrae a jóvenes que no tienen identidad y buscan un absoluto. A diferencia de Al Qaeda que sí es una organización terrorista, ésta no es solo una organización terrorista. Después viene el control social, desde el rezo hasta la forma de vestir. A los que intentan huir o se los mata o se los manda la frente que terminan muertos… Es, dice Didier, una organización.

Para concluir.

Retomo el título de mi crónica: una no-victima decidida, ¿por qué? Didier sostiene que si creemos que lo ideal es ser victima, si le damos un estatuto ideal a la víctima, pues entonces él es un reaccionario, pero insiste: “¡No me siento víctima! Yo lo elegí”. Y termina diciendo que en las guerras hay que aprender sobre la dignidad. Que por supuesto su elección es algo es muy difícil para su pareja y su familia, pero que para él es casi “divertido”, es su elección y sabe también que en algún momento encontrará una solución. Su solución.

Betina Ganim. 

LACAN QUOTIDIEN. La malice de Tsipras, par Jacques-Alain Miller

Selon le Guardian, la France aurait dépêché à Athènes une équipe de ses meilleurs technocrates pour aider à la confection des propositions que le gouvernement Tsipras doit présenter aujourd’hui à l’appui de sa demande de renfouement. Un participant à l’opération confe : « On reprend tout, mesure par mesure. L’aide des Français est inestimable. » Dans le même temps, Yiannis Mouzakis, un observateur bien informé, estime que, la situation s’étant détériorée depuis le référendum, les mesures d’austérité devraient atteindre 12 milliards d’euros, contre 8 ou 9 il y a une semaine.

Si ces informations sont exactes, la vérité de l’opération Tsipras serait la suivante :

- premier temps : il offre aux Grecs de dire Oui ou Non à l’austérité.

- second temps : il obtient d’eux un Non assourdissant, dont le fracas les rassure sur eux-mêmes et exalte leur narcissisme collectif (quel courage ! quelle dignité ! l’admiration du monde ! etc.) en même temps qu’il fait du Premier ministre l’homme du destin. 

- troisième temps : cet homme du destin verse au peuple ragaillardi la potion amère que celui-ci avale vaillamment.  

On le sait dans la psychanalyse : il arrive que dire Oui de but en blanc soit impossible. On commence par refuser. Une fois qu’on a vérifé son pouvoir de refuser, on accepte. Si tel est bien le programme, Syriza perdra son aile gauche, emmenée par le ministre de l’Énergie, Panagiotis Lafazanis. Entre temps, Tsipras s’est assuré du soutien des partis promoteurs du Oui. Un renversement des alliances pointe. Aujourd’hui encensé à travers le monde par la gauche de la gauche et la droite de la droite, sera-t-il demain honni comme social-traître ?

19 de julho de 2015

LACAN QUOTIDIEN. La mètics des grecs, par Jacques-Alain Miller


Le récent article de Réginald Blanchet sur le référendum en Grèce (LQ 522) m’avait inspiré d’adresser un commentaire à l’auteur, que celui-ci avait voulu insérer à la fin de son texte : « Tsipras a joué au "Peut-il me perdre ?" (Lacan). Et l'Autre a répondu: « oui. »

Ce oui était celui de l’Allemagne, hégémon de l’Europe. Depuis lors, l’hégémon du monde libre s’est réveillé, et il tape du poing sur la table : Uncle Sam, lui, ne veut pas perdre la Grèce. Tsipras sauvé par Obama ? La gauche de la gauche protégée et promue par l’impérialisme américain ? Ruse et rire de la Raison. Nous verrons dimanche si les Européens consentent enfin à se faire tondre. Je songe à l’anecdote sur Balzac que Baudelaire rapporte sous le titre si amusant : « Comment on paye ses dettes quand on a du génie. » Réponse : on les fait payer par d’autres. Personne ne dit que les Grecs sont les plus économes, mais il se pourrait qu’ils soient les plus malins. 

Deux documents à l’appui : une dépêche de l’Agence Reuters, tombée il y a 1 heure ; une étude de Stratfor (Strategic Forecasting, Inc.) datant de la fin mai. 

Ce 8 juillet 2015, à 17h15 

REUTERS
8 juillet 2015 

WASHINGTON, July 8 (Reuters) - The Obama administration warned Europe on Wednesday that allowing a financial and economic meltdown in Greece would be a geopolitical mistake.  
 
U.S. Treasury Secretary Jack Lew said he has been in constant contact with European officials regarding a Greek debt crisis that threatens to lead Athens to exit the euro zone and increase hardship for the Greek people. 
"There's a lot of unknowns if this goes to a place that completely melts down in Greece", Lew said. "I think that unknown is a risk to the European and global economy... I think it's geopolitically a mistake." 

(...) 

STRATFOR Global Intelligence 
28 mai 2015 
 
Greece, Ukraine: Financial Aid as a Geopolitical Strategy  
 
(...) « Greece may not have much money these days, but its geographic position makes it immensely important. First, Greece is located on the eastern Mediterranean, a region in flux because of violent conflicts in countries such as Syria and Libya. Second, Greece is a gateway to Europe, an entry point for people and goods from the Middle East and North Africa. Finally, Greece is a transit territory for competing natural gas projects, including the Russia- sponsored Turkish Stream and the Azerbaijan-sponsored and EU-backed Southern Corridor projects.  
 
Consequently, the United States wants a pro-West government in Athens. Greece has already hinted that it may receive financial assistance from Russia. For Athens, the move would make sense: Greece relies on Russian energy and would like lower natural gas prices. The country's needs could become even more urgent if Athens left the eurozone and returned to a weak drachma, which would make energy imports more expensive. The White House supported Greece's accession to NATO in the early 1950s to resist Russian expansion in the region. Now, as then, the United States wants to prevent Russia from expanding its influence in Greece, especially concerning energy projects. But Russia is facing its own financial burdens, limiting its ability to offer Greece significant financial assistance.  
 
The United States is also concerned about social and political instability in Greece leading to a proliferation of domestic and foreign militant groups. Greece had its fair share of terrorist groups attacking U.S. targets between the 1970s and late 1990s. Washington fears that a less stable Greece could become a haven for far-left, far-right and Islamist activism, especially at a time when Greece is receiving massive waves of asylum seekers from the Middle East.  
 
Germany shares this view, but it has different needs. Berlin wants to make an example of Greece, and German taxpayers do not want the government to waste money on financial assistance for the country. Berlin also fears that leniency with Athens could motivate other eurozone governments to ask for concessions. Yet Germany needs to preserve the territorial integrity of the eurozone and the European Union. Considering Germany's export-driven economy, the dissolution of the free trade area in Europe would be Berlin's worst nightmare.
  
 Following the victory of Greece's Coalition of the Radical Left party, known as Syriza, Berlin sent the undeniable message that a "Grexit" would not have substantial financial consequences for the rest of the eurozone. More recently, however, some sectors of the German government have sought another, more political, assessment of the situation and a possible deal with Athens, even if it would be temporary and unsatisfactory.  
 
Simultaneously, Western governments are prioritizing decisions on financial assistance to Ukraine. Russia's strategy for turning Ukraine into, at the very least, a neutral buffer state has been to promote instability in the country, reducing Kiev's ability to pursue integration with Western institutions. Furthermore, separatists control parts of Donbas, a formerly productive industrial region in eastern Ukraine, and Ukrainian defense expenditures are increasing, stressing the country's economy. Ukraine's gross domestic product is now expected to shrink by around 7.5 percent this year, and economic problems have already led to some protests. 
 
Western governments fear that Ukraine's economic woes could undermine the legitimacy and cohesion of the pro-West coalition government in Kiev. In March, the International Monetary Fund announced a $17.5 billion aid package for Ukraine. Individual Western governments and various EU institutions are also helping Ukraine pay its bills. The United States has provided loan guarantees, while the European Union has pledged to grant Ukraine 11 billion euros (roughly $12 billion) in aid over the next few years, though much of the promised funding has yet to be secured.
  
Aid from the IMF and Western governments is not, however, enough to meet Ukraine's funding needs, which over the next four years are estimated to be around $40 billion. Moreover, Ukraine must reach an agreement with its sovereign bondholders to keep its debt levels sustainable and meet IMF criteria for continuing with the aid program. As a result, Kiev is attempting to save about $15.3 billion over the next four years by restructuring its international bonds and loans. Thus far, Ukraine's private bondholders have resisted a haircut.  
 
While Ukraine and its bondholders will likely come to a compromise agreement by the end of the summer, before some of Ukraine's bonds mature in the subsequent months, Western governments will continue to act as Ukraine's safety net. Ukraine is the epicenter of the struggle over Russia's borderlands. Western governments will work hard to help the country avoid a default. For the West, Ukraine's finances are a matter of strategy.  
 
Thus, the Greek crisis and the Ukrainian conflict define Europe's geopolitical landscape. The Kremlin is involved in Greece, boosting its role through the planned Turkish Stream pipeline and a slew of high-profile diplomatic meetings. Russia is also embroiled in a confrontation with the West over Ukraine. Western governments in both cases are aiming to contain the crisis by discouraging other EU members from following Greece's example and by reassuring allies along NATO's eastern edge. For the West, preventing widespread social unrest and instability in Greece and Ukraine is key to keeping the countries inside the Western camp. »

17 de julho de 2015

INCENDIS de Wajdi Mouawad, por Irene Domínguez


Hace un par de años tuve el privilegio de ver Incendis de Wajdi Mouawad, en el Teatro Romea de Barcelona, dirigida por Oriol Broggi y protagonizada por Clara Segura y Julio Manrique. En ese entonces, el impacto que me produjo fue de tal calibre, que no pude escribir ni una línea. Estaba en shock, me parecía imposible la aparición de semejante obra; después entendí que quizás lo imposible era precisamente su núcleo mismo. Ese impacto se mantuvo silencioso en mí, y tiempo después, su reestreno me dio la oportunidad de pensar algunas cosas.

Incendis es una reescritura lúcida y apasionante de la tragedia del Edipo de Sófocles en clave contemporánea. Se parece a una Odisea desplegada en los escenarios de nuestras guerras, un excelso trabajo de relectura de nuestro tiempo en donde la pregunta ¿quiénes somos? atraviesa la devastación de la historia contemporánea. Una nueva versión del héroe clásico encarnado en Nawal, una mujer campesina y analfabeta que, acompañada de las palabras de su abuela, huye de su tierra a los 15 años buscando el fruto del amor arrancado de su vientre al nacer, buscando la vida.

Los hechos dramáticos de la trama incluyen la historia de amor, el exilio, la guerra, las masacres entre pueblos hermanos, las violaciones, las torturas… es el horror, y frente al horror solo queda huir. Después, el hilo que vuelve sobre los hechos para tejerlos, es la búsqueda de la verdad de dos sujetos, Jeanne y Simon Marwan, hermanos gemelos, que se enfrentan, en el momento de morir su madre, al enigma de su existencia. La última voluntad de ésta es que busquen a su padre y a su hermano mayor –ignorados hasta el momento- y le entreguen a cada uno una carta. Será de este modo, -no sin antes atravesar una profunda crisis personal-, que cada hijo emprende la tarea ordenada por Nawal, su madre.

El odio, el silencio, la transmisión y el nombre recorren la estructura de la obra. Las últimas voluntades de Nawal muerta son oraculares. En vida calla, y muerta habla para que las futuras generaciones rompan el silencio. Pero eso que guarda el silencio, eso que no dice, sin embargo, va a tener que ser encontrado, es necesariamente el resultado de una búsqueda. La naturaleza de lo que recubre el silencio no es una información, no es solamente el dato de un hecho objetivo, sino que constituye la verdad más íntima para cada uno. Es la verdad del deseo que los trajo al mundo. Por eso el silencio en esta obra es majestuoso. El enfermero que cuidó a Nawal los últimos 5 años de vida, gravó su silencio en cintas de cassette. Ese silencio, puntuado por el ritmo de su respiración, funcionará como motor que empuja a un querer decir. Sus hijos emprenderán el viaje para hacerlo hablar. La obra es por tanto un homenaje a la palabra, al bien decir, un invite a combatir la ignorancia que vehicula la miseria y el odio.

El silencio es eso que transporta el tiempo, el tiempo necesario que cada cual necesita para ver, comprender y concluir. El silencio es algo suspendido, ahí, frente a nosotros, que aguarda el momento, que no sabe, que sufre sin llanto ni grito, que late y puntúa. El silencio en Incendis es también el lapso de tiempo necesario para poder colocar el nombre sobre la tumba del muerto. Porque para poder pervivir en la memoria de los otros hay promesas que deben cumplirse.

El nombre de la abuela de Nawal se escribirá cuando ella, su nieta, aprenda a escribir. Cuando el deseo de su abuela siga vivo a través de ella. “Vete de aquí, aprende a leer, escribir y contar y combatirás el odio”. Si Nawal no se hubiese hecho cargo de ese legado, el olvido hubiese arrastrado a su estirpe. De igual modo, el nombre de Nawal sobre su tumba solo podrá gravarse una vez cumplida la misión que encarga a sus hijos, la de buscar al padre y al hermano. Porque esa búsqueda les conducirá a saber quien fue ella, Nawal, su madre. Si no lo esclarece no habrá nombre sobre su tumba, es decir, no habrá habido transmisión de su deseo, de su empuje, de su aliento vital.

El camino emprendido por los gemelos les contará la historia de su madre, una mujer joven y valiente que huyó de sus tierras en busca de un hijo del amor robado al nacer por su propia madre. Acompañada por otra mujer, su amiga Sawda, su incansable búsqueda las llevará de un lugar a otro en medio de una guerra que nadie recuerda ya los motivos que la desencadenaron. Los hechos de asesinato y venganza se suceden perdiéndose en la lejanía de los tiempos.

Finalmente, el misterio develará una verdad estremecedora: el padre y el hijo son la misma persona. Los hermanos gemelos, nacidos 25 años después de su hermano, son fruto de las reiteradas violaciones sufridas por su madre en manos de su captor. El asesino es el hijo buscado sin aliento por Nawal. Las cartas que depositarán ambos hermanos en las mismas manos, se dirigen tanto al hijo amado como al padre asesino. Lo más familiar habita en el prójimo, en el otro. Hijo y enemigo se conjugan, son lo mismo. Por eso el combate contra el odio empieza en uno mismo. Ella decide perdonar. Quizás lo perdona porque entiende que ese odio es fruto de la herida sangrante de la víctima que deambuló huérfana por los escenarios del terror. Pero seguramente, si Nawal puede perdonar, es porque jamás retrocedió ante su deseo, porque finalmente encontró al hijo amado. Si el asesino no la mató fue porque cantaba. Y cantó todos los años que estuvo cautiva para estar cerca de su amiga Sawda, acompañante en la Odisea que emprende para encontrar a su hijo.

Esta magnífica obra, en la línea de las tragedias clásicas, nos recuerda que somos relato y memoria, que estamos hechos de lenguaje y decires, que pasado, presente y futuro habitan dentro de nosotros tejiendo nuestro ser. Así pues, pese a los avances tecnológicos de la civilización que refuerzan nuestra miseria en forma de omnipotencia, las cuestiones cruciales que nos atraviesan son las de siempre, fueron introducidas por los clásicos. El ser continúa ahí intacto, teniendo que responder a la imposible tarea de saber quiénes somos y qué hacemos en este trocito de galaxia abandonada de la mano de los dioses. Pero igual que al odio y a la miseria no los ha exterminado ningún progreso, el deseo y el amor, aun en los peores contextos, siguen ofreciéndole un pulso al horror. La clave pues radica en cada uno, en la posición ética para responder a la angustia de existir, a la soledad, a la proliferación de la barbarie.

El silencio enmascara eso: en tanto seres hablantes somos igualmente hijos del crimen y del amor. Habitados desde que nacemos por esas fuerzas, el odio hacia nosotros mismos alcanza con suma facilidad al otro. Es por eso que nos resistimos a saber, porque el saber siempre perfora nuestra omnipotencia infantil, porque lo que encontraríamos es la pasta con la que estamos hechos. Pero es precisamente de ese pedazo nauseabundo que nos habita de donde podremos sacar lo mejor de nosotros mismos y así ofrecerlo como resistencia al avance implacable de la destrucción.

16 de julho de 2015

LACAN QUOTIDIEN. La technique, la religion, et leurs victimes, par Miquel Bassols




Depuis toujours la place de la victime a été proche du sacré, voisine de cette « zone sacrée », comme l'avait appelée Lacan en montrant sa proximité avec l'objet indicible, interdit, intouchable, un objet impossible à représenter ou qu'on ne peut représenter que par une place vide. Cet objet est la Chose freudienne, das Ding 

Le mot « sacrifice » provient du latin sacer et facere rendre les choses sacrées, situer la victime sacrifiée au lieu même où réside le sacré. Tout sacrifice désigne ainsi le lieu de la Chose indicible, que ce soit pour la faire exister ou pour tenter de l'effacer de la surface de la terre, que ce soit pour la localiser dans le sujet lui-même ou au lieu de l'Autre, que ce soit dans le sacrifice suicidaire ou dans le massacre de masse. 

Le sacré n'a en effet aucun sens en lui-même mais il gît au cœur du sens, du sens qui est religieux par définition. C'est ce que nous apprend l'expérience analytique lorsque le sujet approche la zone de son fantasme qui nourrit le symptôme de sens. C'est aussi ce que nous apprenons à entendre quand le sens religieux prend forme d'épidémie. 


« Sachez que le sens religieux va faire un boom dont vous n'avez pas idée, disait Lacan à Rome en 1974, parce que la religion est la demeure originelle du sens »(1). Or c'est dans la demeure originelle du sens que l'on rencontre l'objet indicible de la jouissance, l'objet intime et sacré pour chaque sujet, qu'il soit représenté par le suaire qui enveloppait le corps du Christ, qu'il recouvre l'invisible du corps féminin ou qu'il soit situé dans les tours jumelles de la richesse, du trésor de l'Autre, ou encore dans la cabine fermée de l'intérieur de l'avion qui va exploser en un sacrifice de masse. 

Si l'art entoure ce vide de ses objets pour les élever à la dignité de l'objet sublimatoire, la religion l'évite en déplaçant sans cesse le vide vers un autre lieu, dans sa course imparable à la production d'un sens nouveau. De son côté, la science forclôt ce vide et rejette la présence de la Chose dans l'univers de la jouissance en tentant de la réduire à une quantification objectivante. Toujours en vain. Plus la science gagne du terrain sur le réel avec la production de nouveaux objets de la technique, plus elle collabore sans le savoir au boom du sens religieux. Aujourd'hui nous assistons à une bataille, à une course pour le sens entre la technique et la religion, à une rencontre aussi paradoxale que celle du parapluie et de la machine à coudre sur une table de dissection, selon le mode cher aux surréalistes.

C'est ainsi que l'objet technologique est allé à la rencontre du boom du sens religieux sur la table de dissection du marché dit « globalisé », une globalisation qui ne fonctionne que par une délocalisation systématique de l'objet de jouissance et de son vide impossible à localiser.

La technique obéit aujourd'hui à ses lois propres, en dehors de la science qui la vit naître en Occident. Et ceci particulièrement depuis le milieu du siècle passé où la science a passé accord avec la politique de l'après-guerre. Et c'est cela qui a propulsé l'objet technique au zénith social, et ceci selon des lois toujours plus indépendantes de la pensée scientifique.

Jacques-Alain Miller l'indiquait dans son cours il y a quelques années : « Nous nous rendons compte aujourd'hui de ce que la technologie n'est plus subordonnée à la science, elle représente une dimension propre de l'activité de la pensée. La technologie a sa propre dynamique. »(2)

Il ne s'agit pas seulement du bon ou du mauvais usage de la technique, argument facile grâce auquel on élimine le problème, mais des effets que cette dynamique produit pour chaque sujet dans son rapport à la jouissance. Il s'agit de la modalité selon laquelle chaque sujet, pris au un par un, est utilisé par cette dynamique dans son abord de la Chose freudienne, dans son parcours d'évitement entre le sacré et le sacrifice.

Lorsque l'objet sacré ne peut plus être situé dans le monde du sens, c'est l'objet technique qui vient alors prendre cette place sans y faire encore trop advenir le sacrifice qu'il suppose. On peut le vérifier au cas par cas dans la clinique comme une solution singulière à l'antinomie entre le sens et le réel hors sens.

Dans un autre registre, nous pouvons nous reporter aux témoignages concernant les ravages que produit la montée imparable du sentiment religieux. Ayaan Hirsi Ali, une femme qui a traversé les différents aspects de la religion islamique, depuis sa version la plus radicale jusqu'aux modes de jouir dits « occidentaux » puisqu'elle s'est fait élire députée au Parlement hollandais, s'est vue retirer un moment sa citoyenneté européenne, qu'elle a retrouvée par la suite, et collabore actuellement aux think tanks américains de tendance libérale conservatrice, est le témoignage saisissant de la difficulté à situer, dans sa traversée particulière du désert, le lieu du sacré, toujours sur le bord du sacrifice en ses diversesversions, en tant que femme, en tant qu'hérétique ou comme apostate à exterminer. 

Ayaan Hirsi Ali explique la place primordiale que le sacré a tenue pour elle comme idée de la valeur de la vie après la mort. « En Occident, nous structurons nos vies en fonction du passage du temps, de ce que nous ferons dans l'heure suivante, le jour suivant, l'année suivante. Nous planifions en fonction du temps et en général nous supposons que nous aurons une longue vie. Dans la mentalité islamique, ce n'est pas le tic-tac de la montre qui s'entend mais l'approche du jugement dernier »(3). C'est une promesse de jouissance qui ne nécessite le tic-tac d'aucune bombe à retardement. Mettons cela en perspective avec la nouvelle montre d'Apple qui promet 30 heures de plus d'autonomie...  À l'heure de comptabiliser la jouissance, technique et religion peuvent cheminer de conserve.

* Ce texte, traduit de l’espagnol par Pierre-Gilles Guéguen, est une version réduite de l’intervention de Miquel Bassols au Congrès de l’EuroFédération de psychanalyse, le 5 juillet 2015 à Bruxelles. 


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1. Lacan J., “La troisième”, Lettres de l’École freudienne, 1975, no 16, p. 177-203 & Lacan au miroir des sorcières, La Cause freudienne n° 79, septembre 2011.

2. Miller J.-A., “L’Orientation lacanienne. Tout le monde est fou”, leçon du 14 novembre 2007, inédit.
3. Ayaan Hirsi Ali, Reformemos el islam, Barcelona ; Galaxia Gutenberg, 2015, p. 117. 

15 de julho de 2015

BULLYING: El acoso a la subjetividad*, por José Ramón Ubieto

El reciente suicidio de una niña discapacitada, víctima de acoso escolar, nos recuerda las dramáticas consecuencias del bullying. No es un caso único, si bien es difícil cuantificar los casos de suicidio relacionados con el acoso. Son situaciones extremas que se suman a otras más frecuentes y que comportan un gran sufrimiento psíquico para los chicos y chicas objeto de esa violencia entre iguales. 

Siempre hubo actos de matonismo en la escuela como nos recuerdan personajes literarios como el estudiante Törless de Robert Musil o la reciente obra teatral de S. Vila-Sanjuán “El club de la escalera” (Teatro contra el bullying). Pero entender la actualidad del bullying implica situarlo en nuestro contexto y localizar sus novedades. Una investigación en curso, y en la que hemos recogido testimonios diversos de alumnos, padres y docentes, nos aporta tres claves. 

Por un lado el declive de la autoridad, encarnada tradicionalmente por el padre y sus derivados (maestro, cura, gobernante). No se trata tanto de ausencia de normas -haberlas haylas- sino de juzgar la autoridad paterna por su capacidad para inventar soluciones, para transmitir un testimonio vital a los hijos, a esos que como Telémaco, hijo de Ulises, miran el horizonte escrutando la llegada de un padre que no acaba de estar donde se le espera, para acompañar al hijo en su recorrido y en sus impasses. 

Muchos de los chicos y chicas entrevistados nos confiesan que los adultos, profesores especialmente, nunca se enteran de lo que pasa y ellos mismos no confían en que puedan ayudarles a frenar ese acoso. Más allá de la exactitud de estos reproches hay una verdad latente en ellos: los alumnos/hijos esperan algo que no llega, una invención que les ayude a tratar el real que esa violencia implica y de la que ellos mismos, víctimas, acosadores o testigos, son participes sufrientes. En la espera, cualquiera puede ser víctima. 

La segunda clave es la importancia creciente de la mirada como un nuevo objeto de goce privilegiado en la cultura digital, donde se trata de hacerse visible y asegurarse estar incluido en la comunidad. No quedar al margen como un friki o un pringao. Junto a la satisfacción de mirar y gozar viendo al otro víctima hay también el pánico a ocupar ese lugar de segregado, de allí que los testigos sean muchas veces mudos y cómplices. Mario lo tiene claro: “Es difícil tío salirte del grupo porque entonces te ven débil y van a por ti. A veces le insultaba para disimular pero no me gustaba. Lo hacía porque yo no quiero ser un pringao”. 

La tercera es la desorientación adolescente respecto a las identidades sexuales. En un momento en que cada uno debe dar la talla surge el miedo y la tentación de golpear a aquel que, sea por desparpajo o por inhibición, cuestiona a cada uno en la construcción de su identidad sexual. Laura lo explica muy bien: “Hay una chica que es superpopu, cuelga fotos suyas provocativas y se gana muchos ‘me gustan’. Algunos envían cartas y la tratan de puta por internet porque ellas también quieren ser popus.” 

Estos tres elementos convergen en un objetivo básico del acoso que no es otro que atentar contra la singularidad de la víctima. Elegir en el otro sus signos supuestamente “extraños” (gordo, autista, desinhibida,...) y rechazar esa diferencia por lo que supone de intolerable para cada uno. Es una violencia contra lo más íntimo del sujeto que resuena en cada uno y cuestiona nuestra propia manera de hacer.

La Vanguardia. Tendencias, sábado 11 de julio de 2015