19 de agosto de 2015

XIV Jornadas de la ELP -CRISIS-. Codicia. Entremeses de una época oscura, por Ana Lia Gana

En el prólogo del libro Entremeses de una época oscura, obra teatral escrita por J.M. Naredo y O. Colis, sus autores dicen: “Se entiende por entremeses piezas sueltas de teatro de un solo acto, cortas, jocosas, que solían representarse en los entreactos. Los entremeses tomaron cuerpo en el arte de la comedia como respuesta crítica, ágil y comprometida al crudo panorama que abría la grave crisis económica, social e institucional vivida en la España monárquica-señorial de las dos primeras décadas del S. XVII”.

Y si bien los entremeses nacen allí, estos Entremeses de una época oscura son una crítica, una caricatura de la crisis actual. Hay un cambio de época. Este cambio queda reflejado si contraponemos el pensamiento que surge en la obra El contraUno, de Étienne de La Boétie, con lo que se presenta hoy en día como dominante. La Boétie tenía la idea de que el hombre estaba dominado, sujetado, y que consintiera a ello es lo que expresa con el termino De la servidumbre voluntaria. Y La Boétie llamaba a ese hombre, de cierta manera, a la insurrección, a la revuelta. En su tiempo, el opresor, el dominante, el amo, lo designaba como el Uno: Porque esa dominación se encarnaba en la figura del monarca. Pero ya no estamos en la era de la monarquía, y la dominación se encarna hoy en un Discurso más que en un Uno. Y lo que se presenta bajo los aspectos polémicos, en la noción de Discurso dominante sería el de la cuantificación.

Hoy en día, “crisis” y “economía” no se usan como conceptos sino como palabras de orden que sirven para imponer y obligar a aceptar medidas y restricciones que la gente no tendría porqué aceptar. “Crisis” significa hoy ¡debes obedecer!

Esto lo explica muy bien Lewis Carrol en Alicia en el país de las maravillas, cuando nos presenta a ese personaje Humpty Dumpty, que tiene forma de huevo y es un lógico matemático que discute con Alicia. En una de estas discusiones Alicia, le interroga: “la cuestión es si puede usted hacer que las palabras signifiquen cosas distintas”, Humpty concluirá respondiendo que “la cuestión es quien manda, nada más”.

Como bien lo deja patente este lógico matemático, este personaje que es Humpty, el discurso ordena una forma de lazo social y es una manera de tratar el goce. Y en este discurso del amo se hacen presentes aquellos imperativos que comandan nuestra sociedad, bajo la forma de: Big Data, Big Pharma y Big Money, y esto no es sin consecuencias para los sujetos: un empuje superyoico, una voz que ordena gozar. La voz que pide sometimiento.

Con el Big Data tenemos una sociedad de control generalizado. Existe una dialéctica que articula el mundo del espectáculo, todo se da a ver a todos mirados, todos observados en la política de control, ya no sólo de las cosas sino de los cuerpos. Una sociedad de la video-vigilancia, como nos dice Gerard Wajman en El ojo absoluto. Y la tesis fuerte que se desprende de esto es que el ojo universal genera la existencia de un Otro supuesto ver. La suposición de que nosotros somos mirados acrecienta el poder tecnológico de la visión de las cámaras y engorda al superyó. El mundo es omnivoyeur, nos dice Lacan pero ha advenido también exhibicionista, es decir, se da a ver, excita la mirada, lanza el anzuelo al agujero del objeto escópico...

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