14 de diciembre de 2015

LACAN COTIDIANO. Ventana sobre parejas, por Gérard Wajcman




La ventana indiscreta [Rear Window] (NT) era una de las películas preferidas de Hitchcock. La película pone en escena a James Stewart en el papel de Jeff, un fotógrafo de prensa inmovilizado en su casa con una pierna escayolada, y que pasa el tiempo observando a sus vecinos.

Levantar el telón sobre el teatro de la pareja

He titulado mis palabras Ventanas sobre la pareja (1) como si el propio cine fuera una ventana a través de la cual vamos a mirar cómo los hombres y las mujeres actúan para unirse. El cine es un arte de la pareja. Ver como la Humanidad se las arregla, o no, con la ausencia de relación sexual, es como una esencia del cine.

Del otro lado del patio, Jeffrey descubre una muestra de casi todas las formas de relación de pareja. Incluso el asesinato, que no está separado de todo lo que Jeff observa. El relato de William Irish en el que se basa el guión, no contenía estas historias de parejas a las que espiar, ni la historia de amor entre Jeff y Lisa (la novia de Jeff encarnada por Grace Kelly). La exploración de las formas del amor es aquí una invención de Hitchcock. Aún siendo una película policiaca la investigación abarca todos esos aspectos, el teatro de la pareja. Comenzando por lo genérico que es como alzar el telón, como en el teatro, un levantar el telón de la ventana sobre el teatro de la pareja.

El gran bazar de la no-relación sexual

En un primer tiempo, La ventana indiscreta, aparece simplemente como una historia policiaca. No una cualquiera, pues se trata del asesinato de una mujer, de la esposa por su marido, Thornwald. Recordemos que Hitchcock rueda La ventana indiscreta el mismo año en que se estrena su película anterior Crimen perfecto [Dial M for Murder] ¡en la que un marido traza un plan para matar a su mujer! Me pregunto cómo Alma Reville, la esposa de Hitchcock, que fue su colaboradora, miraba a su marido en casa por la noche…

Pero Rear Window cuenta según Hitchcock otra historia, la de un hombre inmóvil, inmovilizado en su casa, que mira hacia fuera. Hitchcock ha concebido la película y el escenario desde el punto de vista de Jeff, es decir, de la ventana de su apartamento. Aparte de una escena que está rodada en el patio, el mundo es su ventana, y mira la escena. El apartamento y la ventana de Jeff son el punto de vista único, el espacio cuyos límites no se franquean, incluso cuando al final, Jeff pasa por la ventana, la cámara le filma desde el interior.

Inmovilizado en su silla, James Stewart está reducido por ese motivo a ver lo que pasa en el patio del inmueble, sin oír. Una pura función de la mirada se pone en práctica, una pulsión muda que estimula Hitchcock en su puesta en escena y que le obliga a hallazgos sin pasar por el diálogo. Rear Window es el hombre que mira. Hitchcock nos dice que es una película sobre el voyeurismo. Es verdad, pero lo que es aún más verdadero, creo, es que esta película cuenta cómo un voyeur mira el formar pareja y descubre el deshacer pareja. Finalmente es un voyeur de la no-relación sexual, mira los esfuerzos de los hombres -conmovedores, patéticos, miserables, o monstruosos- para llegar mal que bien a formar pareja o a deshacerse de la pareja, lo que puede realizarse por medio del crimen.

Rear Window no es una película sobre el voyeurismo perverso, es una película sobre el voyeurismo humano normal: como cualquiera que ve los programas de animales, en cierto sentido, Jeff intenta ver la relación sexual, en el sentido en que él busca confirmarse que de eso no hay. Y en el inmueble de enfrente, lo que se ve, lo que es evidente, es el gran mercado de la no-relación sexual. Ahí es donde estamos todos.

El drama del no-matrimonio

Si el motor de la historia de Rear Window se basa sin duda en la invalidez de Jeff y en su inmovilización forzosa, se basa quizá todavía más en un rasgo probado que anima su relación con Grace Kelly, a saber su rechazo al matrimonio o más bien, su rechazo a casarse con ella.

Stella, la enfermera, es la gran filósofa de la película.

Jeff: "Quiere que me case con ella".
Stella: "Es normal".
Jeff: "Pero yo no quiero".
Stella: "Eso es lo que es anormal; cualquier hombre está dispuesto a casarse cuando encuentra a la mujer que hace falta".

Evidentemente, "la mujer que hace falta" es un punto enigmático, por eso ella comenta:

Stella: "Cuando me casé con Miles formábamos una pareja desigual de dos inadaptados. Siempre hemos sido unos inadaptados no complementarios pero hemos amado cada minuto de nuestra vida en común".

La pareja no es racionalizable ni programable. Las webs de encuentros en Internet pretenden racionalizarlos, pero el sentido común o el azar hacen igual de bien las cosas, incluso mejor. Stella es lacaniana en esto: ella dice que no hay relación sexual.

Jeff en cambio cree en parte en la relación sexual. Si no quiere hablar de matrimonio no es tanto por hostilidad a la institución marital -incluso si evoca el matrimonio como el ruido de la lavadora que te acoge cuando vuelves a casa-, sino porque ve una relación entre esas dos personas fundamentalmente "mal emparejadas" diría Stella. Entre Jeff el aventurero y Lisa la modelo, hay en la práctica un problema de clase. Para él, Lisa es la imagen misma de la chica de lujo, la chica muy chic de clase alta, tipo descendiente de una gran familia de la costa este. Además, Lisa es modelo, del estilo de no dejar una arruga en su vestido o una señal de barro en su zapato, y está filmada ella misma como una foto de moda.

El problema de James Stewart, dice Hitchcock, es que no tiene ganas de casarse con Grace Kelly. Y en el inmueble de enfrente, todo lo que ve detrás de las ventanas de los doce apartamentos equipados que observa desde el otro lado del patio, son otras tantas escenas simultáneas de todos los tipos de pareja, o lo que es lo mismo, de todos los problemas infinitos de la pareja, del matrimonio y del amor, como también del no-matrimonio y del no-amor.

Jimmy Stewart participa por medio de la mirada en la vida de esos vis à vis. Así, cuando la srta. Lovelyheart en su cena romántica para dos estando sola, levanta su copa para brindar con su amigo imaginario, Stewart levanta también su copa. Pero el nudo de la historia depende de esto, que Jeff observe el teatro de la pareja desde su casa, es decir, ahí donde se juega lo que llamaré la comedia del no-matrimonio (que se va a convertir en el drama del no-matrimonio).

Mirada y goce

Evidentemente se podría defender que si Jeff no quiere casarse, es que ya está casado con su gran pajarito óptico que conecta sobre su ojo. Conecta y se masturba el ojo. Lacan habla del alcohólico diciendo que está casado con su pequeño pajarito, pero Jeff el fotografo está casado con su gran pajarito que es el teleobjetivo. Tratándose de Hitchcock eso no ha caído en el ojo de un ciego, el teleobjetivo es un ojo que se empalma. Jeff no hace otra cosa que empalmarse, él goza mirando.

Planteemos la pregunta: ¿cuándo goza Jeff? Jeff y Lisa no pasan nunca al acto sexualmente. La única cosa dura de Jeff fuera del teleobjetivo es su yeso. Y la única escena de goce tórrido es cuando Jeff se rasca bajo el yeso, goce altamente masturbatorio.

Ahora bien, el descubrimiento del asesinato de la mujer de Thornwald hace cambiar la relación entre Jeff y Lisa. Como Hitchcok destaca, hay primero una relación simétrica inversa de dos parejas: "En la pareja Stewart-Kelly él está tumbado con su pierna enyesada y ella es libre en sus movimientos, en tanto que del otro lado del patio, la mujer enferma está inmovilizada en su cama y es el marido quien va y viene".

Esa muerte se convierte en una forma del teatro de la pareja. El crimen se vería aquí por Hitchcock como el único acto que puede ser exitoso en una pareja. Hitchcock nos confía que experimenta alguna simpatía por Thornwald, que no se ocupa más que de su pequeña empresa, pequeña pero asesina, antes evidentemente de que Jeff venga a meter su nariz o su ojo y haga que la policía le arreste. Hitchcock añade que esperaba que el público compartiera esa simpatía por Thorwald al final de la película donde, en el momento del careo, éste pregunta a Jeff: "¿Qué quieres de mÍ?" Ché vuoi?, Jeff permanece silencioso.

Hitchcock le dice a Truffaut que no encuentra nada con qué responder porque su acción no tiene justificación, ha actuado por pura curiosidad. En cierto modo Thornwald sitúa ahí el goce de Jeff. En esta escena Jeff da a entender que es un tipo asqueroso, concluye Hitchcock. Quiero considerar a Jeff como un mal tipo, un repugnante voyeur gozoso, pero no que no haya en él otra cosa que la simple curiosidad. No se trata simplemente para él de un pasatiempo perverso, está seriamente, enteramente implicado en lo que mira. Su relación con Lisa, la cuestión del matrimonio es lo que sostiene su interés de mirón.

Hitchcock cuenta así cómo la pareja ilegítima del comienzo, una pareja en crisis, se va a convertir en pareja legítima. Hace falta que un hombre asesine a su mujer para que Jeff acepte el matrimonio. De hecho, la situación de la pareja cambia. Lisa se convierte en el brazo armado de Jeff, reducido a la impotencia. Ella da muestras de un valor importante, lo que a Jeff no se le escapa. La modelo se vuelve de golpe una aventurera. Ella también va a beneficiarse de ello. Todo se sostiene en una historia de alianza, de ese anillo simbólico que es una alianza. Por una parte, encontrando la alianza de la mujer desaparecida Grace Kelly encuentra una prueba y tiene éxito en la investigación; por otro, mostrar a Jeff que tiene el anillo en el dedo es una manera de decir que conseguirá hacerse desposar. Hitchcock comenta esto sobriamente –"Sí, es la ironía de la situación".

NT: La traducción al castellano del título de la película no fue literal, obviando la característica de dicha ventana (trasera, dando al patio).

Nota: 
(1) Este texto es un extracto de la intervención realizada por Gérard Wajcman durante la sesión de regreso de los cárteles organizada en la ECF por Marcelo Denis (delegado de cárteles para la ACF-IdF) y Pascale Fari (delegada de cárteles para l´Envers de París). La version completa de esta intervención se publicará próximamente. ¡Continuará pues!

Traducción: Fe Lacruz

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