27 de marzo de 2009

[nel-debates] Reseña del Foro "Aportes del Psicoanálisis a la Medicina"‏



RESEÑA del FORO

Aportes del Psicoanálisis a la Medicina

El sábado 14 de marzo tuvo lugar en el Modulo Docente del Hospital Central de Maracay, el Foro “Aportes del Psicoanálisis a la medicina”, organizado por la Delegación Maracay de la NEL, en conjunto con la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Carabobo (Núcleo Maracay), Departamento de Salud Mental.

La actividad se inició con la intervención “Preguntas del médico al psicoanalista” a cargo del Doctor Eliel Guevara. El Dr. Guevara centro su intervención en la significación de la relación médico-paciente en el ejercicio del médico, y el lugar relegado que se le tiende a dar en la formación del médico. Tomando la referencia aristotélica de la unidad alma-cuerpo, Guevara planteó algunas preguntas fundamentales: ¿por qué el paciente habiendo recibido el tratamiento indicado muchas veces no se cura? ¿qué falta en estos caso en la relación médico-paciente? ¿cómo abordar el aspecto psicológico de la enfermedad? Y finalmente, ¿qué se debe escuchar en el discurso del paciente?

A continuación, se dio inicio a las intervenciones de los integrantes de la NEL-Maracay. En primer lugar tomó la palabra el psicoanalista Ángel Sanabria (miembro de la NEL), para hablar de la “Demanda del enfermo y sufrimiento del cuerpo”. Siguiendo de cerca el texto de Lacan “Psicoanálisis y medicina”, la exposición abordó los cambios en la figura del médico en la época científica, que pasa de sabio y “hombre de prestigio”, a ser un miembro más del equipo científico de especialistas de la “empresa de la salud”. Estos cambios repercuten sobre lo que había sido la posición del médico, y ponen retrospectivamente en evidencia aquello que funda su función y su presencia en el mundo, a saber, la relación con el goce del cuerpo que está siempre implicada la demanda del enfermo. Aquí cobra todo su valor el paso dado por Freud: al reintroducir la pregunta por el significado de los síntomas, abrió la vía para restituir la originalidad de la posición del médico frente a “los imperativos que lo convierten en un empleado de la empresa universal de la productividad” (Lacan).

Seguidamente, intervino la psicoanalista Alba Alfaro (miembro de la NEL), con el tema “Dimensión ética de la transferencia con el médico”. Luego de una breve revisión de las concepciones de la ética, Alfaro ubicó el problema de la ética en el marco de las concepciones de la medicina como atención a la enfermedad o como atención al enfermo, siendo en esta última perspectiva en la que es posible inscribir la pregunta por la transferencia en el acto médico. Lo sepa o no, todo médico hace con el inconsciente de su paciente: sea que lo niegue, lo excluya o le dé lugar. Recoger el sufrimiento subjetivo del paciente implica darle lugar a la dimensión ética del acto terapéutico. En ese sentido el método clínico de investigación –hoy por relegado en nombre del objetivismo científico- requiere que el médico se pregunte por lo que le ocurre a este paciente en particular y se lo pregunte. Instalar al sujeto supuesto saber permite que se instale la dimensión terapéutica presente en la ética: la del deseo.

Luego de esta intervención, tomó la palabra la psicoanalista Adriana Meza (miembro de la NEL), quien expuso el tema de “La importancia de la escucha en la clínica”. La escucha de la demanda del enfermo es lo que permite recuperar la función tradicional del médico, que no es otra que la de incidir sobre el goce (sufrimiento)‏. La demanda del paciente se manifiesta en aquellos significantes que articulan, en su historia, un sufrimiento con la enfermedad. El médico no es simplemente alguien que cura, sino que cumple una función de intérprete: responder a una demanda de saber sobre los síntomas que para el enfermo se presentan a la vez como apremiantes y como opacos, en la medida en que los padece sin poder explicárselos (Canguilhem). Sólo la escucha revela la verdad subjetiva que opera como causa de goce más allá de la enfermedad pero articulada a ella. Finalmente dos casos de interconsulta hospitalaria permitieron ilustrar la incidencia de la significación de la enfermedad: la necesidad de “reparación” respecto a la familia ante la inminencia de la muerte en un caso de cáncer pulmonar, y la pérdida de la autosuficiencia en un caso de amputación por pié diabético.

“Del saber del médico (la enfermedad) al saber del sujeto (el enfermo)”, fue el título de la exposición del Dr. Ronald Sánchez (médico psiquiatra y Asociado de la NEL). Sánchez tomó como punto de partida un episodio de contagio histérico para ilustrar tres distintos abordajes del síntoma: el abordaje epidemiológico (desde lo colectivo), el abordaje médico-psiquiátrico (desde la enfermedad), y la escucha psicoanalíticamente orientada (desde el enfermo como sujeto). Un grupo de adolescentes liceístas con síntomas somáticos y de comportamiento es atendido en emergencia hospitalaria. La primera respuesta (pruebas toxicológicas y activación de una alerta epidemiológica) conducen a una pesquisa de la sustancia, pero en ningún caso a la escucha de eso que “habla” en los sujetos. Sin embargo, la persistencia de síntomas sin evidencia de intoxicación, hace que sean referidas al servicio de psiquiatría con la hipótesis de un trastorno mental no bien especificado. El encuentro con una escucha diferente, aun dentro del marco de un servicio de psiquiatría, permite que aparezcan los significantes que hablan de la problemática de cada sujeto. La psiquiatría actual ha asumido la “inexistencia” de la histeria (diseminada en una serie de cuadros sintomáticos en los sistemas de clasificación), pero no por ello la histeria ha dejado de hacer sentir su desafío al amo actual. Los casos presentados muestran como la escucha de un médico informado por el psicoanálisis, hace posible devolverle la dignidad a los síntomas del sujeto.

El evento terminó con una mesa redonda de los expositores, junto a los Drs. Mercedes Herrera, Jonhycel Martínez, Evelis Álvarez y Oscar Sánchez, especialistas de diversas áreas de la medicina, cuyas inquietudes pusieron de relieve cuestiones de vital importancia, en las que el psicoanálisis, si bien no está llamado a proponer “soluciones”, permite esclarecer los problemas en juego. Tal es el caso de la consideración del médico como sujeto sometido él mismo a los imperativos de productividad de la organización sanitaria y la sobrecarga laboral, paradigmáticamente ilustrado por los servicios de emergencia. ¿Cómo encarar la deshumanización que imponen de por sí las condiciones actuales de ejercicio del acto médico y las políticas “contables” de los Estados? La restitución y valorización de los espacios para la palabra, tanto en la formación del médico como en la constitución de los equipos interdisciplinarios aparece aquí como una cuestión clave. Para estos especialistas no deja de ser irónico que, al consultar a los profesionales de la psiquiatría sus inquietudes cotidianas sobre los aspectos subjetivos del enfermo, se encuentran cada vez más con respuestas eminentemente organicistas y neurobiológicas. Por último, las intervenciones e interrogantes de la concurrencia, y especialmente de los estudiantes de medicina, dan cuenta del interés que despierta el abordaje de estos temas y lo productivo de la apertura de espacios para la pregunta y para la palabra.