14 de agosto de 2014

Actividades en la NEL-Medellín. EL GOCE FEMENINO, EL ACTO ANALÍTICO EN LA EXPERIENCIA CONTEMPORÁNEA DEL ANÁLISIS, por Julieta Ravard


Los modos de vivir la pulsión en la actualidad están estrechamente vinculados a la realidad contemporánea: la fragilidad de los lazos y el “ascenso al cenit del objeto a” (J-A. Miller) Esto produce un cambio en los síntomas, más invasivos menos metafóricos, teniendo eco en una dificultad para la sublimación, el goce surge entonces más desatado.


Es una época de proliferación de fenómenos sobre el cuerpo, por ejemplo, efectos de los que el sujeto no puede dar cuenta: es un encuentro con el “goce femenino” al descarnado. Un desborde que se produce, al quedar reducido lo simbólico ante la dificultad de bordear los impasses entre el encuentro del lenguaje y el cuerpo, pierde así su eficacia para hacer semblante ante lo real, dejando al descubierto un aumento de lo imaginario y su fenomenología singular.


La clínica nos convoca a dar cuenta cada vez, y siempre, de lo que se vive en una época determinada. La práctica psicoanalítica no es solo ya la clínica del desciframiento más bien se apunta al saber imposible, es decir ‘de la semántica a lo que produce un agujero’ dejando al psicoanalista del lado de la implicación. (Hebe Tizio)

El psicoanálisis es una práctica, una experiencia de encuentro con lo Real. El analista se implica en el acto que produce, acto que apunta a lo real, no a la infinitizacion de sentido. Su interpretación es del orden del equivoco, que permite apuntar a la letra, a lo que ha sido condensador de goce del sujeto, para poder ser leído de otra manera. Esto produce un cambio en la relación al goce, al permitir escribir algo nuevo que funciona pero no necesita ser interpretado.

Si la pulsión es el eco del decir sobre el cuerpo, siempre va a haber algo de lo Real, sin ley, que no entra en la sintaxis, por eso el modo de tratamiento ha de permitir acceder al goce más allá de su dimensión fálica.

Entonces la experiencia clínica contemporánea va de la mano de lo Real, permitiendo un anudamiento distinto entre el cuerpo y el Goce del Otro. Es la clínica de los nudos, escritura del sinthome, nudo que escribe algo nuevo que funciona en acto.

El sinthome permite el tratamiento permanente del goce, para poder hacer con la libido su más allá de la fijeza de la repetición. Esto lo verificamos en la lectura de los testimonios de los AE, quienes logran transmitir estas nuevas marcas, fuera de sentido, letras que nominan algo de lo incurable y que producen satisfacción. Me parece que es el decir sobre el deseo del analista.

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