9 de agosto de 2014

Tiresias. Publicación de las 13ª jornadas de la ELP. Liana Velado, Beatriz García Martínez.




"De la sexología a la lógica de la sexuación". Entrevista a Liana Velado
Ahora que parecería que el psicoanálisis es una concepción anticuada de la sexualidad, y que la ciencia tiene la última palabra al respecto, suponiendo un saber de novedad incuestionable, Liana Velado, decidida psicoanalista y médico de familia, que acoge y escucha las urgencias -objetivas y subjetivas-, en el servicio de Urgencias del Servizo Galego de Saúde, nos ofrece otra perspectiva. Desde este observatorio privilegiado, se puede aprender cómo se juega la sexualidad para el sujeto actual,...




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Lo Unisex, por Beatriz García Martínez 

 

La igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres es sin duda una conquista social de primer orden. Constatamos sin embargo un deslizamiento donde el ideal de la igualdad se confunde a menudo con la neutralización de la alteridad del sexo. La ciencia y el capitalismo salvaje se alían en la producción del efecto unisex, que recubre la diferencia sexual y se acomoda bien a un mundo que reduce a todos al trabajador y al consumidor. El goce fálico o goce Uno es el único que es contable y por tanto capitalizable. Con el Otro goce o goce femenino no se hace nada universalizable ni se puede vender nada, porque es lo más particular que hay encada ser humano, lo que realmente nos diferencia, frente a la lógica fálica, que nos uniformiza.

 

Encontramos a las mujeres de hoy presas de la problemática fálica: reivindicación, degradación de la vida amorosa (desear por un lado y amar por otro), inhibición y dudas frente a las decisiones fundamentales y sentimientos de falta de cumplimiento. El goce fálico, es lo que tiene: siempre estará en falta y a tono con el imperativo del superyo: siempre más. 

 

Los hombres por su parte están inquietos frente a las mujeres modernas, a veces en retirada, asustados frente a sus nuevos poderes, a veces en rivalidad con ellas, a veces con una fascinación casi religiosa llena de temor y quizá también envidia con esta idea de que las mujeres tienen un goce que no cae bajo la influencia de las discontinuidades del goce fálico y que, como decía el mito de Tiresias, es mucho mayor que el del hombre.  

 

El psicoanálisis desde una orientación lacaniana apunta a dejar existir lo Otro anudándolo con el Uno. Es, en esta época de ciencia y uniformidad, prácticamente el único discurso que lo hace. Es necesario no desconocer que uno no se libera del Otro por hacer sin lo Otro. Lo Otro vuelve de todas las formas posibles cuando no va aparejado a lo Uno. Es un binario que funciona con la diferencia, si no, enloquece, y tenemos entonces algo del mal que se libera en las nuevas formas de malestar (anorexia, adicciones etc.) y en la forma del odio y la guerra. Si la civilización no logra sostener el nudo del Uno con el Otro, algo de esta alteridad radical desligada del falo retornará, para hacernos descubrir que, como dice Colette Soler (1), en materia de Otro, la mujer, seguramente, no era lo peor.


Nota:

(1) “Lo que Lacan sabía de las mujeres”. Colette Soler. Editorial Paidos.







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