25 de abril de 2015

Reportaje a María Hortensia Cárdenas, por Telam



“En la comunidad analítica, lo que hace lazo es la transferencia al discurso psicoanalítico”

La psicoanalista peruana María Hortensia Cárdenas, junto a un equipo de colegas, compuso finalmente una versión casi definitiva de los seminarios que Jacques-Alain Miller dictó en Caracas y en Bogotá entre 1979 y el 2000, cuando el paso siguiente fue la creación de la Nueva Escuela Lacaniana.

Los Seminarios de Miller en esas ciudades, es un volumen, recientemente editados por Paidós, atravesado tanto por la disolución de las seccionales en la Nueva Escuela Lacaniana (NEL), y por la presencia, en 1980, del mismísimo Jacques Lacan, quien se negó a viajar a Buenos Aires, entonces, como la Argentina entera, asolada por la dictadura cívico-militar inaugurada en marzo de 1976.

Cárdenas presidió la NEL, de la que es miembro, así como también lo es de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Esta es la conversación que sostuvo con Télam.

TELAM: ¿Podría contarme cómo fueron aquellas primeras jornadas en Caracas, con la presencia de Jacques Lacan y muchos de sus discípulos? Digo: sus impresiones. 

María Hortensia Cárdenas: No tuve la suerte de estar presente en esas primeras jornadas de trabajo y elaboración con la presencia de Jacques Lacan y los colegas que llegaron de distintas partes del mundo, especialmente de América Latina y Francia. En la Reunión sobre la enseñanza de Lacan y el psicoanálisis en América Latina, que es el título que consta en las Actas publicadas de ese primer encuentro en 1980, Lacan inauguró la reunión dictando su último seminario en vida publicado como Seminario en Caracas.

En la clausura Lacan propone de que esto continúe, es decir, de que esto recomience, e indica una nueva reunión para dentro de dos años: así se inicia la serie de los Encuentros Internacionales del Campo Freudiano. Por su parte, (Jacques-Alain) Miller, en la clausura también expresó su satisfacción con la realización de más de 40 intervenciones (cuento solo las publicadas en las Actas), cuyos debates tuvieron efectos de verdad y de enseñanza y que fueron el ejemplo de lo que Lacan deseaba: un momento de torbellino, es decir, personas muy vivas e inquietas debatiendo al mismo tiempo una serie de ideas que orientaría, diferenciaría y cambiaría la práctica psicoanalítica del momento hasta nuestros días.

En la Presentación del libro, escrito por Alicia Arenas, y en el texto de la contratapa, escrito por Julieta Ravard, se pueden leer las impresiones de quienes sí estuvieron presentes en esos momentos inaugurales del Campo Freudiano y participaron y sostuvieron luego una comunidad de trabajo en la Escuela. Son impresiones que dan cuenta de las consecuencias del encuentro con algo completamente nuevo que marcó una diferencia que construyó un destino.

T: ¿Cómo trabajó el orden de estos seminarios? ¿Hubo consultas a París, desgrabaciones, trabajos estenográficos recuperados?

C: El orden es cronológico y en él se puede leer el recorrido de una enseñanza y un estilo. Empieza en 1979 cuando Miller fue a Caracas, Venezuela, para preparar la llegada de Lacan al año siguiente. Fueron los inicios de la construcción del Campo Freudiano en América Latina y en el mundo. El volumen es la compilación de todos los textos publicados anteriormente. Lamentablemente no se pudieron encontrar grabaciones de seminarios dictados en sus primeros viajes que no fueron publicados. Hubo muchas consultas a muchos lugares pero mayormente fueron hechas a los colegas en Venezuela, miembros de la anterior Escuela del Campo Freudiano de Caracas (ECFC), quienes se encargaron de las publicaciones a lo largo de los años. Encontrarán los primeros seminarios dictados por Miller en 1979, por ejemplo las conocidas Conferencias caraqueñas, con numerosas reediciones en la Argentina. Además del seminario dictado en Bogotá y publicado por el entonces Grupo de Estudios Lacanianos de Bogotá (GELBO). Se ha incluido una entrevista hecha a Miller a finales de 1998 en la que narra sus viajes a Caracas y la incursión en la región del pensamiento de Lacan.

T: ¿Cuándo podría decirse hubo un salto cualitativo que finalmente iría a desembocar en la Escuela, la NEL?
C: A finales de 1998 Miller viaja a Bogotá y Caracas a dictar en cada una de las ciudades seminarios de enseñanza que incluyeron discusiones clínicas, y una conferencia excepcional en Caracas titulada Lectura del inconsciente. Su presencia seis años después de su última visita a Caracas fue también un intento por reforzar y sostener un trabajo que se venía realizando en la región con asociaciones y grupos vinculados a la ECFC, pero que había devenido en una crisis, en un intento por limitar el fracaso. Sin embargo, en febrero de 2000 con la presencia de Miller en Caracas se decide la disolución de la ECFC y la creación de una lista virtual llamada Iniciativa Nueva Escuela (INES) para pensar y dar forma a lo nuevo, a un nuevo pacto simbólico que permita la creación del concepto de una nueva Escuela que luego sería creada y establecida por la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). La lista INES se constituyó en un verdadero torbellino de ideas con colegas en un primer momento en Colombia, Cuba, Ecuador, Perú y Venezuela.

Los lectores podrán leer las intervenciones de Miller en el apartado del libro Disolución de la ECFC y surgimiento de INES (1998-2000). Ese fue el tiempo de comprender lo que sería un antes y un después. Fue la invención de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL) con una estructura federativa nunca antes pensada que congrega 16 ciudades latinoamericanas que en el momento de su creación fueron Bogotá, Cali, Caracas, Guayaquil, La Habana, Lima, Maracaibo, Medellín y Miami y luego se fueron sumando Maracay, Valencia, Guatemala, La Paz, Cochabamba, Tarija y México D. F.

T: Hay muchos analistas que en los primeros tiempos estaban y ya no están. ¿A qué cree se debe eso? Para ustedes, ¿qué peso tuvo la influencia de Oscar Massota en el campo latinoamericano?

C: Habría muchas razones pero podría mencionar una en particular: la idea que Lacan nos transmitió del psicoanálisis en la Escuela y la existencia del analista. No se termina de concebir que la Escuela es el lugar de la formación del analista y del pase, que ahí está su agalma. Lo que hace lazo en la comunidad analítica no es un ideal ni tampoco los vínculos libidinales –aunque no dejen de estar presentes en los intercambios y en los encuentros–, lo que hace lazo es la transferencia al discurso psicoanalítico, en ella se sustenta la transferencia a la enseñanza de Lacan.

Sin dudas, Oscar Massota tuvo una influencia grande en el campo latinoamericano en un inicio; con él tuvimos los primeros textos en castellano de la enseñanza de Lacan, después ya llegarían las publicaciones de las conferencias y seminarios de Miller dictados en Venezuela, Colombia, Argentina, Brasil y España.

T: ¿Cuál es la singularidad -a su juicio- de la transmisión que practica Jacques-Alain Miller?

C: Desde un inicio Miller nos enseña a leer a Lacan y nos conduce por recorridos inéditos que no dejan de sorprender. Se puede ver bien a un Miller causado por la enseñanza y por los que lo escuchan y debaten, construyendo una conversación a partir del psicoanálisis que tiene efectos insospechados. En los textos reunidos en el libro de 1979 y 1980 encontrarán a Miller debatiendo con unos interlocutores sorprendidos por la enseñanza lacaniana. Ahí leemos los esfuerzos que hace por explicar de la manera más clara y sencilla los temas complejos, lo que resulta incomprensible o difícil de aceptar. El lector se sorprenderá de encontrar que desde las primeras conferencias ya está presente la última enseñanza de Lacan. Por otro lado, la transmisión en el volumen de los textos del año 2000 es una enseñanza sobre política lacaniana, acerca de los efectos de grupo en una comunidad analítica y sobre la construcción de una Escuela.

T: ¿Qué clase de operación es la operación analítica a comienzos del siglo XXI?

C: Sin duda el siglo XXI ha llegado acompañado de muchas novedades. En una civilización que promueve el imperativo de la satisfacción, el cinismo y la increencia, podemos reconocer que los pacientes en los consultorios hablan de estos cambios y no saben qué hacer frente a lo que se repite irremediablemente.

La operación analítica apunta al goce del sufrimiento; es una operación de reducción que no deja de tener algo de poética. Sin embargo, hay que notar que, a pesar de las contingencias de la época y de sus efectos, cuando hay una demanda de análisis y se consiente a la operación analítica nos seguimos orientando por el síntoma, por el Padre, por el falo, por el deseo, hasta llevar la lectura al límite y arribar a la singularidad de el sinthome.