14 de octubre de 2014

Eva-Lilith. Boletín de las VIII Jornadas de la NEL. Gabriela Urriolagoitia, Fernando Gómez Smith, Argumentos y ejes.



Boletín Eva-Lilith. (Selección, 28, 29, y 30)

Comentario a "el no todo de Lacan" [1], 
por Gabriela Urriolagoitia

Miller revisa la noción del no-todo una vez más, para explicarlo esta vez, con la lógica matemática de la serie infinita, la cual se caracteriza por no tener una ley de formación en su punto de partida. Cuando en el inicio de una serie, se establece una ley de formación, la serie constituye un universo finito y puede concluirse que todos los elementos de esta serie responden a dicha ley, sin la necesidad de una verificación. En el momento en que esta ley de formación no existe, se da la imposibilidad lógica de conformar un universal, haciéndose necesario verificar los elementos de esa serie, uno por uno. Para el psicoanálisis la ley de formación que permite formar conjuntos y establecer la norma es el Nombre-del-Padre, Lacan escribe "norma macho"[2] haciendo referencia a esa ley de formación. Pero Lacan busca la otra serie, aquella donde existe lo imprevisto, y nos lleva a pensar más allá de esta ley de formación para poder abordar, con el no-todo, lo femenino. 

En los Seminarios 19 y 20, efectivamente Lacan aborda lo femenino más allá del Nombre-del-Padre y del falo, sin embargo, el punto de partida para llegar al no-todo, sigue siendo la función paterna: es porque ésta se inscribe a modo de excepción, que la mujer no-toda, lo es por tener un goce suplementario, pero también porque algo de su goce se articula al falo. 

La propuesta de Miller en "Piezas sueltas" es que el no-todo nos permite ubicar no solo el lado femenino de la sexuación sino que la apuesta de Lacan es hacerlo extensivo al sinthome y a los analistas. Para ello hace una torsión. En lugar de tomar como punto de partida la ley de formación del Padre, nos propone partir del no-todo, de aquello que no tiene ley y es en sí mismo, un desorden. Esto implica que lo normal ya no es la norma macho, sino el "sinthome en estado puro"[3] y la pregunta sería más bien cómo hacer para pasar de esto, a esa pequeña zona comprimida que sería la neurosis. Esta propuesta de Miller permite comprender aquella otra posterior donde dice que Lacan generaliza el goce femenino hasta transformarlo en "el régimen del goce como tal"[4] 

Al ubicar al no-todo como lo normal, entendemos por qué lo femenino no es sólo asunto de mujeres y nos coloca ante el reto de trabajar en una clínica orientada por lo real. 

Notas:
1-. J.A. Miller, "Piezas Sueltas", Cap. X "El no-todo de Lacan", Ed. Paidós, 2013 
2-. J. Lacan, Seminario Libro 19 "… o peor", Ed. Paidós, 2012, pg. 96
3-. Idem 1, pg. 189.
4-. J.A. Miller, Curso "El ser y el uno", Clase del 2-3-2011 


¿Cómo podemos entender esto?, por Fernando Gómez Smith 

"Aquello que (Lacan) llegó a entrever por el sesgo del goce femenino, lo generalizó hasta transformarlo en el régimen de goce como tal".Miller, J.-A., Curso de la Orientación Lacaniana "El ser y el Uno", Clase V, 2 de marzo de 2011, inédito.


Inicialmente tanto en Freud como en Lacan, el goce femenino era lo que escapaba a las leyes del goce masculino. Pero a partir del Seminario 19, se va haciendo más firme la idea de que en realidad el goce femenino no es algo que escapa del goce masculino, sino más bien que es el goce primero del sujeto humano y que el goce masculino se establece sobre el goce femenino. Hasta entonces en el psicoanálisis siempre se había pensado el régimen del goce desde el lado viril. Lo que abre Lacan en su última enseñanza es el goce femenino concebido como principio del régimen del goce y por eso lo define goce como tal. 

¿Qué significa, aquí, este goce como tal? El goce como tal es el goce concebido como sustraído de, fuera de la maquinaria del Edipo, reducido al acontecimiento de cuerpo y que se da como conjunto abierto e infinito. 

El niño cuando nace es un cuerpo vivo, y en ese cuerpo vivo entra el significante y produce goce, para que exista goce tiene que haber significante y cuerpo vivo, es decir no hay goce sin significante, no hay goce previo al significante.

Pero la vuelta que da Lacan a esta altura de su enseñanza es que es desde el Uno y no desde el Otro. Que ese significante que entra y produce goce no es entendido como proveniente del Otro, es del Uno. 

Es un compacto de significante y goce, y de lo cual el ser vivo siente en su cuerpo resonancias, que son de él, no vienen del Otro, el Otro no existe todavía para este hablanteser. En esta concepción del Uno el Otro está elidido, no existe, todo sucede en el Uno, y lo que sucede en el Uno fundamentalmente son resonancias. 

La experiencia de satisfacción que trae Freud, especialmente en el Proyecto para neurólogos, es una experiencia del Uno donde coloca al Otro como algo fundamental desde el primer momento, y es verdad sin el Otro el niño no sobrevive, pero el niño no sabe que sobrevive por el Otro, incluso cuando el niño mama, -y eso es una cosa que Lacan insiste, por ejemplo En el Seminario 10-, el pecho no es de la madre sino del niño. 

Entonces se van produciendo resonancias de goce que Lacan llama en el Seminario 21 "una sustancia gozante", se produce una sustancia gozante en movimiento, es como un movimiento en el cuerpo que da vida al cuerpo en el sentido de movimiento. 

Y estos S1a compactos, estos significantes Uno de goce conforman, S1, S1, S1,… no son articulados, son pegados uno al otro, es lo que Lacan va a llamar compacidad. Son compactos, no dan espacio de falla, de falta, y esa compacidad es una forma de goce que es lo que llamamos goce femenino. Es un goce sin ley, o que sigue las leyes del puro goce.







Argumento y Ejes





El lazo social contemporáneo y mutaciones de goce


La pareja y la familia
  • La estructura de la pareja y la familia hoy moldeadas por el goce femenino
  • Cartel Familia y pareja

Relación madre – hijo


  • Relación madre-niño (a); estrago materno
  • Relación madre - niño
  • Entre la mujer y la madre
  • Estrago
  • Allí donde el padre tiene la ley, la madre tiene el capricho
 
 Homosexualidades y otras sexualidades
  • Homosexualidades y otras sexualidades
  • Acerca del transexual masculino

Comunidades de goce, nuevas ideologías y nuevas terapias
  • Comunidades… ¿Por derecho al goce?
  • Entre la confrontación y el goce de acosar
  • "La otra satisfacción" y las comunidades de goce
  • Hikikomori
  • Del goce que se resiste a ser nombrado
  • Goce femenino y lazo social

 La práctica psicoanalítica





Histeria y obsesión
  • Neurosis obsesiva y defensa
  • La neurosis y el padre
  • El padre y el cuerpo en la neurosis
Psicosis
  • Las psicosis y el goce femenino
  • De semblantes y sinthome en las psicosis
  • El goce Otro

Síntomas contemporáneos
  • Los síntomas contemporáneos y el goce femenino
  • A propósito de la feminidad y la histeria
  • Nuestros síntomas contemporáneos señalan la existencia de Otro goce
  • La fraternidad del cuerpo y el goce femenino

La experiencia contemporánea del análisis
  • La experiencia contemporánea del análisis
  • El goce femenino, el acto analítico en la experiencia contemporánea del análisis

Grupos de investigación


 

 Lo femenino hoy

El autismo del goce vs. Los fenómenos de masa
  • Lo femenino en los fenómenos de masas y el autismo de goce
  • ¿Qué desea una mujer? Un resto de la No respuesta
  • Sobre masas y goces en la hipermodernidad
  • La oscilación del sujeto en la sociedad y la salida por el psicoanálisis

La feminización del mundo
  • Algunas consideraciones acerca de la "feminización del mundo" y la "feminización dulce"
  • La aspiración a lo femenino o feminización del mundo vs lo femenino

El superyó de la época, ¿es femenino?
  • El cuerpo, el arte y el goce femenino en la hipermodernidad

Comisión Editorial Boletín Eva-Lilith
  • Raquel Cors Ulloa
  • María Hortensia Cárdenas
  • José Fernando Velásquez

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