8 de março de 2010

DEL AMOR. X Conversación Clínica del ICF-España. Texto previo de GUSTAVO DESSAL.










Barcelona. 7 de marzo de 2010. Foto de Juan Carlos Ríos. De izda a dcha: Esqué, Coccoz, Jacques-Alain Miller, Rueda, De Francisco y Aduriz.


DEL AMOR
“Del amor, hasta ahora, solo se ha dicho una cosa indiscutible, que
«es este un sacramento grande», y todo lo demás, todo lo que se ha
escrito o dicho sobre el amor no ha dado respuestas sino solo
planteado problemas, cuestiones que de todos modos han quedado
sin resolver. La explicación que parece servir para un caso no sirve
para otros diez, y en mi opinión lo mejor es explicar cada caso por
separado, sin pretender generalizar. Como dicen los doctores, hay que
estudiar cada caso por separado”. Chejov


La indudable ventaja del discurso analítico respecto de cualquier sociología, es partir de la base de la no-relación como axioma fundacional de la estructura subjetiva. Si el amor posee una función universalmente extendida, ello se debe a su facultad para hacer cesar (por un tiempo cuya duración depende de diversas contingencias) dicha no-relación. Los cambios históricos del amor son, a fin de cuentas, los avatares que los semblantes sufren con el paso de las épocas, dado que las sucesivas modalidades del discurso no pueden menos que determinar transformaciones que también afectan a la vida amorosa. Por lo tanto, un estudio psicoanalítico del amor obliga a indagar tanto el modo en que en un determinado período histórico se utilizan los semblantes para velar la no-relación, así como la manera singular en la que el amor fracasa en su intento.
En los comienzos de su enseñanza, Lacan hacía notar la ventaja que suponía en el pasado la institución del matrimonio acordado entre familias, respecto del matrimonio de libre elección. Como sabemos, la elección amorosa está sometida a la acción de las determinaciones edípicas, lo cual asegura la introducción de la neurosis en la vida íntima. Lo fundamental de la modernidad en materia de amor es la promoción del amor romántico, es decir, la idea de que los hombres y las mujeres tienen el derecho de unirse conforme a sus sentimientos personales, y no a los de la familia, clase o estamento al que pertenecen. Hoy en día nos parece inaudito concebir que los hombres y las mujeres puedan fundar sus vínculos en otra cosa que no sea el deseo, el amor, la satisfacción erótica, o cualquier otro modo de nombrar la libertad de elección (incluso cuando esa “libertad”, por supuesto, está totalmente hipotecada al inconsciente). Sin embargo, los testimonios históricos demuestran que esta idealización del amor no era lo habitual en el pasado, cuando los vínculos se justificaban en la necesidad de afrontar la lucha por la subsistencia mediante un reparto definido de los roles y las obligaciones, y la comunión de trabajo ocupaba el espacio social que hoy es patrimonio de la comunión sentimental. Desde nuestra perspectiva actual estos factores pueden parecernos extraños, pero debemos tomar en cuenta los inmensos beneficios subjetivos que suponía para nuestros antepasados el hecho de sentirse parte de una tradición que establece de forma rígida e inobjetable los semblantes considerados legítimos. La tradición, y el discurso que la vehiculiza, ofrecían al mismo tiempo protección, estabilidad e identidad interior. Ello implicaba sentirse parte de un todo, que alejaba la vivencia de la soledad, la incertidumbre y el desamparo de la vida. Con el paso a la sociedad moderna, y el consiguiente proceso de individuación, es decir, de desprendimiento del sujeto de los lazos históricamente desarrollados que lo sometían a las creencias religiosas y sociales, surge por primera vez en la historia el sentimiento de una soledad interior nunca antes experimentada. Este “desencantamiento del mundo”, como lo calificó Max Weber, empuja al sujeto a la búsqueda de otras formas de asegurarse una defensa frente a la no-relación, y es entonces cuando el amor cobra una importancia nueva. Entre los asombrosos méritos de Shakespeare, con su fuente inagotable de sabiduría universal, encontramos su notable capacidad para predecir la evolución moderna del amor. Romeo y Julieta representa la fuerza de la individualidad que busca imponer su deseo por encima de las determinaciones de la comunidad, en una época en la que la sumisión a los valores estamentales no admitía réplica alguna.
Con la pérdida de los referentes tradicionales, es natural que se busque en la vida amorosa aquello que otorga sentido y anclaje a la vida, y es en este mecanismo de desplazamiento en lo que consiste una buena parte de las transformaciones sociales del amor que dieron origen a sus formas modernas. Como sabemos, éstas atraviesan en la actualidad un complejo proceso de resignificación. La crisis contemporánea de la vida amorosa, objeto de numerosos estudios sociológicos, no hace más que poner a cielo abierto tanto el alcance fallido del amor para hacer cesar la no-relación, como su deslizamiento hacia el síntoma: lo que no cesa de escribirse.
Hoy en día, las dificultades para atemperar lo real de la no relación parecen ser mayores que en el pasado. El desfallecimiento de los semblantes, su fragilidad para sostener un simulacro de relación, no obedece a un único factor, y el carácter estructural y ahistórico de la no relación no exime a los analistas del interés de conocer las coordenadas de la época que constituyen la envoltura imaginaria de los síntomas amorosos. No es esta la ocasión para estudiarlas en su conjunto, por lo cual nos limitaremos a señalar algunas de sus características.
Debemos partir de una paradoja que, hasta cierto punto, puede considerarse como la matriz del malestar contemporáneo del amor. Por una parte, y a falta de referentes exteriores sólidos y consistentes, el sujeto tiende a buscar en el terreno íntimo de la relación amorosa un asidero para el sentido existencial que se desdibuja. Pero por otra, la complicidad con el semejante que de ello habría de esperarse se da de bruces con el imperativo de la autorealización, un ideal que el discurso actual eleva al grado superlativo. Lejos de que el tú se convierta en el complemento imaginario que da sentido a lo insoportable del vivir, el tú resulta ser a menudo el obstáculo a mi autorealización, el impedimento para que mi yo alcance el significado pleno que, en todos los mensajes que me rodean, soy cada vez más invitado a desarrollar. Lo que podríamos denominar el espíritu o la mentalidad contemporánea, propone la satisfacción de las aspiraciones del yo como irrenunciables, y una auténtica moral del narcisismo se instala no solo como un derecho sino también como una obligación ineludible. En este aspecto, un número creciente de mujeres solteras o sin pareja opta por seguir el dictado de esta moral, que se disfraza de los mejores argumentos, y se vale de los adelantos científicos para cumplir la voluntad de una maternidad decidida por ellas mismas como objetivo de su legítima carrera hacia la autorealización personal.
Desde luego, los psicoanalistas consideramos que los síntomas contemporáneos del amor no hacen más que poner al descubierto una falla originaria de la estructura, el fabuloso lapsus que el lenguaje comete en materia de sexo. Pero podemos aprender algunas cosas sobre el modo en que el inconsciente balbucea hoy en día los embrollos de la vida amorosa. La ideología que el discurso social fomenta en torno a la necesidad de tomarse a sí mismo como bien soberano es, por un lado, una fórmula relativamente eficaz para encubrir las nuevas modalidades de servidumbre que el capitalismo impone en las reglas del mercado, y por otro la promesa de que todo está disponible a nuestra elección. La vida concebida como una infinita sumatoria de decisiones personales, se aleja definitivamente de la creencia en una narración de índole superior que a título de tradición, iglesia o ideología política, podía servir como marco de referencia universal donde disolver la particularidad subjetiva. En la actualidad el sujeto es forzado a concebirse como artífice de su propio destino, y se lo intima a resolver de forma personal incluso los desarreglos cuyo origen se encuentra en causas que lo trascienden por completo. Debe, por tanto, trabajar doblemente, puesto que la libertad de la que ahora disfruta lo volvería sospechoso de incapacidad para alcanzar la felicidad que se ha puesto a su disposición. Paradojas de un tiempo en que la irresponsabilidad subjetiva convive con el mensaje de una culpabilidad sin atenuantes.
Esta misma lógica rige a menudo en la vida amorosa, donde la idolatría de la satisfacción personal propicia la idea de una contractualización permanente de la vida en común. La decadencia de los roles y lugares predeterminados entre hombres y mujeres (y las relaciones homosexuales no quedan exceptuadas de esta misma orfandad) desnuda un vacío que cada vez más se intenta rellenar mediante una reglamentación escrita de la convivencia. En algunos países como Estados Unidos, Alemania, Suecia y Dinamarca, aumenta la cifra de parejas que antes de su unión deciden legalizar por escrito las reglas que habrán de regir su vida en común.
¿Estamos ante una crisis del amor? ¿El número creciente de divorcios en el mundo occidental refleja una decadencia del amor, una disminución de su importancia, una pérdida de la fe que antaño se depositaba en él? Tal vez haya que concluir exactamente lo contrario: la inmensa expectativa no sólo individual sino también histórica surgida de la promoción moderna del amor basado en la libre elección, ha dejado sobre las fatigadas espaldas de Eros toda la carga que en el pasado se repartía entre varios ideales. Con la modernidad, el sujeto debe asumir por entero la tarea de sostener los semblantes de la relación sexual, en ausencia de un discurso social que los determine. Aunque los psicoanalistas no tenemos un gusto especial por los designios estadísticos, los estudios parecen demostrar que los divorciados y separados no se resignan a continuar solos, y que generalmente intentan por todos los medios perseverar en la búsqueda del partenaire. Lejos de optar por la renuncia, los sujetos basan la conquista de un nuevo amor en la misma ley de optimización que rige el mercado y que contribuye al deseo de reemplazar el antiguo, como si se tratara de un bien de consumo más. El caso es que muy pocos se dan por vencidos. Quién sabe si porque en todos ellos subsiste la oscura conciencia de que el amor suele ser una manera bastante eficaz para hacerse un síntoma...
Gustavo Dessal

6 de março de 2010

NEL-Medellín Curso de introducción al psicoanálisis

Sede: Calle 49B No. 64B-112 (201) Ed. El Rectángulo (Sector Suramericana)
Tels 260 18 72/ 260 31 74/ 583 27 89
Horario de atención: Lunes a Viernes: de 4:00 p.m. a 8:30 p.m. Sábados: de 8:00 a.m. a 12:00 m.
EL SABER EN LA EXPERIENCIA EDUCATIVA Y EN LA EXPERIENCIA ANALÍTICA


SUJETO, SABER Y EDUCACIÓN

CURSO DE INTRODUCCIÓN AL PSICOANÁLISIS
NEL MEDELLÍN - I SEMESTRE DE 2010
PRESENTACIÓN:

La intersección entre pedagogía y psicoanálisis se ha trabajado mucho desde mediados del siglo pasado y condujo a un callejón sin salida frente al sinsentido de querer extender la práctica analítica a una práctica educativa. No queremos insistir en la llamada pedagogía psicoanalítica, como tampoco en la psicopedagogía. Asumimos hoy claramente, la diferencia entre el proyecto analítico y el proyecto educativo en la práctica.
Respecto al saber, tanto el análisis como la educación son antes que nada, experiencias, es decir deseo, lectura, desciframiento, transformación, invención. La experiencia acentúa la dimensión temporal; la experiencia dibuja un lugar ocupado y subraya la escritura, el grabado en el sujeto, de los hitos de su historia. Las experiencias respecto al saber no pueden confundirse con la conclusión que de ellas resulta.
Por ejemplo, en la experiencia analítica, sabemos ahora que no se trata del descubrimiento de un sentido escondido, sino de la invención de un saber hacer con el síntoma de cada uno. De igual manera, en la experiencia educativa, se trata de lograr saber hacer con lo que no se sabe, con la contingencia, con lo imprevisto.
Nos proponemos, Miembros y Asociados de la Escuela, plantear en esta oportunidad la exploración de la vía epistemológica respecto a la experiencia del saber, en los dos campos, en el analítico y en el educativo y examinar cómo se juegan allí el deseo con sus impasses; los obstáculos; la responsabilidad individual y colectiva; la relación con el goce; las identificaciones; los ideales y las demandas de saber que impone el mundo competitivo y global, con las competencias y la evaluación; las soluciones indicadas y las derivaciones propuestas por la civilización como es la de la educación, la adaptación; por la ciencia y el Otro contemporáneo, como es el de acumular saberes y tomarse una píldora, callarse y no pensar y, por último, aquellas otras salidas, múltiples y singulares propuestas por la subjetividad.
Los ejes serán: el sujeto, lo educativo, la experiencia analítica y el saber.
FECHA
TEMA
RESPONSABLE
1
Marzo 17
¿De qué se trata cuando hablamos de “experiencia”?
Héctor Gallo
2
Marzo 24
¿Cuál es el sujeto de la experiencia y del saber?
Mario Elkin Ramírez
3
Abril 7
¿Qué saber es el que se busca en la experiencia?
Ana Victoria Saldarriaga
José Fernando Velásquez
4
Abril 14
El sujeto <> El Saber <> La Institución
(tutor, profesor, maestro, la Institución, el analista, la Escuela psicoanalítica)
Marlon Cortés
5
Abril 21
La escuela, los padres y el Otro social.
Adolfo Ruiz
6
Abril 28
Los medios para aprender y las vías para el saber
Ana Victoria Saldarriaga
7
Mayo 5
El ideal educativo: posibilidad de aprender y obstáculo al saber.
Cecilia María Restrepo
Héctor Gallo
8
Mayo 12
El saber como obstáculo y obstáculo para el saber: pasión por la ignorancia, goce y síntoma.

Eugenia Flórez
Luz Elena Gaviria
9
Mayo 19
Psicopatología con relación al saber: ¡No hay que psiquiatrizar!
José Fernando Velásquez
10
Mayo 26
El psicoanálisis y la Universidad.
· En la formación del psicólogo, el pedagogo, el trabajador social, el médico y el psiquiatra.
· En las Especializaciones, Maestrías y Doctorados.
Ulises Cuellar, Martha Cecilia Gutiérrez, Ángela María Jaramillo, Héctor Gallo.
HORARIO: Miércoles 6:00 a.m. - 7:30 a.m. semanal

LUGAR: Sede de la NEL-Medellín
Calle 49B No. 64B-112 (201) Ed. El Rectángulo (Sector Suramericana)
Tels 260 18 72/ 260 31 74/ 583 27 89

E-mail: nelmedellín@gmail.com

COSTO:
$80.000=

FORMA DE INSCRIPCIÓN:
Consigne el valor del curso a nombre de NEL-Medellín en la cuenta de ahorros Bancolombia No. 1017-2530763. Informe el # de su recibo de consignación por e-mail o teléfono, para inscribirse y reservar su cupo. Es requisito exigido de sistencia, presentar el recibo de consignación al inicio. No se recibirá pago en efectivo. Los integrantes de la NEL-Medellín no pagan, pero deben hacer su reserva.

HORARIO DE ATENCIÓN EN LA SEDE:
Lunes a Vienres: de 4:00 p.m. a 8:30 p.m. Sábados: de 8:00 a.m. a 12:00 m.
Responsable del Voz a vos: María Cristina Giraldo





5 de março de 2010

Quinta Sesión II Seminario de Orientación Lacaniana de Bogotá


NEL BOGOTÁ--Conferencia Pública. Universiad del Rosario. Viernes 19 de Marzo de 2010


Curso Anual German Garcia 2010


Boletín AMP 2010 / Número 5

Escuela de la Orientación Lacaniana

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Postal

Boletín AMP 2010 / Número 5

Comité de acción de la Escuela Una / EOL

¿De qué nadie se cura?

Pues bien, si hay un incurable, habrá que decidir: usos, restos y tal vez alguna otra invención.

Silvia Elena Tendlarz

Incluye

Entrevista a Ana Ruth Najles

Resonancias / Paula Kalfus / Carlos Motta

Nowadays / Silvia Geller

Entrevista a Ana Ruth Najles

¿Cómo definís de manera suscinta al sinthome?

La escritura sinthome, indica que éste no es una formación del inconsciente. En cambio el síntoma, el lapsus, el sueño con toda su envoltura formal, su posibilidad de desciframiento, están del lado de la cadena significante, del lado del lenguaje como elucubración de saber, del lado del semblante, mientras que el sinthome remite a lo real. El sinthome no está ligado al inconsciente como elucubración de saber, -afirma Jaques-Alain Miller, en Pièces détachées - sino que está ligado a la satisfacción pulsional, y por eso aparece como una pieza separada. Y justamente esa pieza se separa del sistema subjetivo para producir un disfuncionamiento.

Lacan llega a decir que el sinthome no tiene más función que la de trabar las funciones del individuo en tanto indiviso, en cuanto un ‘todo’ en la imagen. Pero el sinthome tiene una función eminente en una organización más secreta. La idea inicial de Lacan en el seminario sobre el sinthome, que se apoya en la literatura de Joyce y particularmente en su texto “Finnegan’s wake”, es que “Finnegan’s wake” está hecho de ecos de numerosas lenguas y que esto surge del sinthome de Joyce que concierne al lenguaje: la megalomanía. Según Lacan, Joyce supo hacer con la pieza separada, que es su sinthome, una obra que le dio un nombre propio. Es decir que Joyce supo inventarle una función a esa pieza separada de él que era su sinthome.

Se trata, en cada caso, de saber qué función encontrarle al sinthome, a ese núcleo de goce que está ahí para trabar las funciones del individuo: distorsionar la imagen, destruirla, descolocarla, angustiar (que es el efecto de siniestro en la imagen) hasta destruir el organismo real.

La diferencia, entonces, que ubica Lacan entre síntoma y sinthome es que del síntoma, en tanto formación del inconsciente uno se cura, pero que del sinthome nadie se cura porque el sinthome es el modo de gozar de cada parlêtre, en tanto éste tiene un cuerpo.

Como no se trata de una formación del inconsciente, no se trata del desciframiento sino de su reducción a su vertiente de goce, a lo irreductible al sentido, al punto en el que no hay nada más para decir.

Entonces, según Lacan, se trata de alcanzar el real del síntoma, es decir, de alcanzar el punto del fuera de sentido. Se trata de circunscribirlo y decidir qué uso se puede hacer de ese modo de gozar que atañe al cuerpo y que llamamos sinthome.

¿Cuál es la incidencia del sinthome sobre los semblantes?

Como nos lo indica Miller, el hueso, el carozo que es el sinthome es un modo de gozar que se viste con diferentes historias, con diferentes semblantes, pero, a la larga, ninguno de ellos dice lo que es eso; sino que eso es y es así más acá de cualquier semblante.

Eso significa, que el sinthome como real, como puro modo de gozar objeta el lazo social y la comunicación. Es por eso que para que haya lazo social el sinthome debe estar anudado a lo imaginario y a lo simbólico, o sea, que el sinthome debe estar revestido de su vertiente de semblante para que haya lazo. Pero al mismo tiempo, esto supone que los semblantes que pueden llegar a vestir a un sinthome singular, siempre fracasan en el punto del agujero real del goce.

En ese sentido se puede decir que la incidencia del sinthome sobre los semblantes es la de hacerlos fracasar. A excepción de los casos en los que se llega a hacer de ese sinthome una obra. Como en el caso de Joyce, o en el del psicoanalista como sinthome.

Entrevista por Angélica Marchesini

Resonancia de Paula Kalfus

La concepción del analista como sinthome surge en Lacan como respuesta a una pregunta formulada en su seminario respecto de si el psicoanálisis puede considerarse un sinthome. Su campo semántico no parece coincidir con el sentido de Joyce le sinthome.

En la Nota Paso a Paso al Seminario 23 Miller comenta que en el psicoanálisis el sinthome “es instrumento para resolver el goce por el sentido”. El sinthome en el sentido joyceano indica, en cambio, el saber servirse del síntoma “para lo mejor y para lo peor, sin aplastar su relieve bajo un common sense”.

Resonancia de Carlos Gustavo Motta

Tras la muerte del padre de Joyce, se le preguntó al escritor cómo había sido su padre. Respondió: “Era un hombre quebrado” Joyce, con la insolvencia de su padre, pudo hacer de él un escritor excepcional, y de su letra, su sinthome. Joyce juega con lo real, y cuando lo hace parece un desabonado de lo inconciente. Lacan dice del escritor irlandés que utiliza el lenguaje de manera prodigiosa y de esa manera interroga en sí lo que ocurre con el lenguaje. Así los interrogantes que responden ellos mismos a la diferencia entre síntoma y sinthome: El cálculo del lenguaje o la extravagancia de sus juegos? La espontaneidad del lapsus o la improvisación sin consecuencias? El sin sentido del síntoma o un sentido, el de cada uno?

Equipo de redacción: Silvia Elena Tendlarz (Responsable) /Susana Amado / Carlos Dante García / Angélica Marchesini / Carlos Rossi / Adriana Testa

Secretaría de Internet del Directorio de la EOL | Responsable: Carlos Vilaseca

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Pausa

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La repetición como concepto fundamental del psicoanálisis



Prólogo



Este texto da cuenta de una lograda experiencia de transmisión del saber psicoanalítico de orientación lacaniana.


Manuel Fernández Blanco, psicoanalista que sostiene su practica psicoanalítica en A Coruña, España, fue invitado en el primer semestre del año 2009 por el Centro de Investigación y Docencia en Psicoanálisis Las Mercedes (CID-LM) , instancia adscrita a la Asociación Caraqueña de Psicoanálisis (ACP) de la sede NEL-Caracas, a trabajar en una actividad de docencia que organiza dos veces al año con psicoanalistas extranjeros pertenecientes a la Fundación del Campo freudiano.

En esta ocasión la actividad estuvo centrada en la entrevista a un paciente, realizada en el marco de la Sección Clínica del CID-LM, diversas reuniones de carácter institucional, la conferencia “Psicoanálisis y diferencia sexual” y un seminario sobre “La repetición, concepto fundamental del psicoanálisis”.

Este numero de Capitón, la revista del CID-LM, recoge para el lector interesado la conferencia y el seminario llevados a cabo.

La conferencia toma como punto de partida una problemática de nuestro tiempo, la dificultad del sujeto de la hipermodernidad para aceptar que el Otro pueda asignarle no solo una identificación subjetiva sino también una categoría sexual. Fernández Blanco sostiene que tal rechazo se corresponde con la crisis que padece lo universal en la civilización, expresada por la tendencia a la desaparición de todo discurso basado en proposiciones universales. Asistimos a una crisis de sentido, la tradición se ha venido mostrando cada vez mas incapaz de operar en la tramitación del goce pulsional. Los síntomas contemporáneos manifiestan, a diferencia de los síntomas de la época de Freud, una muy pobre relación con la ley del Padre, con la ley del Otro social.

En razón de lo anterior, el conferencista subraya la prevalencia actual de lo particular, propia de la estructura de la sexuación femenina, en contraste con lo universal, categoría sustentada en el padre que Lacan identifica con la sexuación masculina. Se presenta así una suerte feminización de lo social, en donde el erotismo femenino se instituye como modelo de la cultura contemporánea, lo que ha traído como consecuencia una multiplicación de formas particulares de goce. Tal multiplicación ha borrado las categorías tradicionales masculino-femenino, generando fuertes repercusiones a nivel de la clínica estructural habitualmente atendida por el psicoanalista.

Fernández Blanco revela que en la actualidad el psicoanalista se confronta con patologías mas regresivas, es decir mas relativas a lo real que a lo simbólico, síntomas que no comportan ningún mensaje dirigido al Otro. Síntomas silenciosos que no guardan relación alguna con las formas sexuadas conocidas. Se trata de síntomas que presentifican formas asexuadas de goce.

El seminario sobre la repetición, teniendo como marco referencial inicial el Seminario II de Lacan permite a nuestro invitado irse adentrando en lo que Freud llamó “compulsión a la repetición”

y Lacan bautizó en un primer momento como “insistencia repetitiva”, destacando la primacía de la función simbólica.

Lacan valoriza la función simbólica de la palabra como el eje fundamental de la experiencia psicoanalítica. Aquello que se opone a esta función constituye la resistencia, que será ubicada por Lacan en el yo y no en el inconsciente, como habían postulado los post-freudianos. Y es que La diferencia entre inconsciente y yo, es radical en la enseñanza de Lacan.

Las tendencias del aparato psíquico freudiano son aquí subrayadas. La tendencia restitutiva, por intermedio del binomio principio del placer-principio de realidad, trabaja en función de la conservación de la vida. Al contrario de la tendencia repetitiva que conlleva la contaminación o invasión de la vida por la pulsión de muerte, tal como lo precisara Freud en “Más allá del principio del placer”.

La noción psicoanalítica de trauma y su conexión con la repetición mereció, por supuesto, particular atención. El trauma es tal en la medida en que se presenta como inasimilable al principio del placer, valer decir a la regulación simbólica. La repetición equivale al intento por parte del sujeto de ligar, de enlazar el trauma a una representación simbólica. Lo no ligado se presenta como un resto imposible de ser absorbido por la cadena simbólica significante, constituye lo real que induce a la repetición compulsiva.

El autor nos recuerda que Lacan toma como referencia al libro de Kierkeegard “La repetición”, en particular en el Seminario XI, en donde hace resaltar la novedad como el centro de la repetición.

La repetición exige lo nuevo, a diferencia de la rememoración, anclada en el pasado, presa en las redes del significante. Así, el sujeto de la hipermodernidad repite demandando una y otra vez lo novedoso de los gadgets en boga. La novedad se ha convertido en el objeto fundamental de consumo, es decir de goce. Lo que se consume en una repetición infinita es precisamente la novedad y no el objeto de consumo en sí. Por ello la repetición no comporta la recuperación del pasado , tiene que ver mas bien con lo no vivido, con lo no simbolizado.

MFB sostendrá que si en el Seminario II de Lacan la repetición aparece indisolublemente ligada a la prevalencia de lo simbólico, por tanto al inconsciente, el Seminario XI nos presenta a la repetición, lo que se produce de nuevo, como expresión de lo real, del hueso de lo real, siendo su equivalente la “tyché”.

El seminario de los cuatro conceptos fundamentales, nos recuerda el expositor, plantea al fantasma como lo que hace de pantalla a lo real, el fantasma como semblante de lo real. Lo que se sitúa detrás del fantasma es lo real traumático, elemento “determinante de la función de la repetición “, sostiene Lacan. Lo traumático viene dado por la exigencia pulsional misma, siendo la neurosis el recurso del que echa mano el sujeto ante esta exigencia de goce.

Ante la inconsistencia del Otro del significante para metaforizar el trauma la respuesta surge del lado del objeto , constituyéndose de esta manera la vertiente de goce del fantasma. El autor precisará, apoyándose en el curso de Jacques-Alain Miller “La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica”, la necesidad de distinguir en lo que concierne a la relación del sujeto con el goce sus dos formas de presentación : el fantasma y la repetición. Mientras que el fantasma se presenta como una pantalla a ser atravesada en el análisis, desembocando en una suerte de transgresión de goce que marcaría el final del análisis, con la consecutiva asunción del ser de goce, la forma repetición presenta una relación constante del sujeto con el goce, relación que perdura en el tiempo. La forma repetición es la forma del síntoma y el final de análisis ligado a ella va estar signado por el saber hacer, arreglárselas con el síntoma. En la medida en que el sujeto pueda acceder al final de su experiencia psicoanalítica podrá hacer un uso diferente, un nuevo uso de la repetición.

La precisión, el manejo del saber, la estrecha correspondencia con la clínica, apoyada su demostración en el seminario en dos casos (uno de Freud, otro de su propia experiencia psicoanalítica), a propósito del recorrido hecho por el concepto de repetición en Freud y Lacan, dejan amplio testimonio de la formación psicoanalítica de Manuel Fernández Blanco.



Ronald Portillo



_______________________________________________________________



Índice



Prólogo



Ronald Portillo 5



CONFERENCIA PUBLICA



El psicoanálisis y las diferencias sexuales en la actualidad



I. El cuerpo asexuado 13



Igualdad, paridad y diferencia 14



Universal, excepción y no-todo 18



La crisis del universal en la civilización,



la globalización, y sus consecuencias en la



distribución sexual 19



Diferencia sexual y modos de goce 22



Una perspectiva: la pérdida de relevancia



de las diferencias sexuales 24



Consecuencias para la clínica 25



Preguntas y comentarios 30



SEMINARIO CID



La repetición como concepto fundamental del psicoanálisis



II. Más allá del principio del placer: la repetición 43



El yo como ilusión de control 47



Disimetría entre inconsciente y yo 53



Freud contra Hegel 56



El aparato psíquico y sus dos tendencias: la restitutiva



(principio del placer y de realidad) y la repetitiva



(pulsión de muerte) 57



Antes y después, en Freud, de “Más allá del principio



del placer” 59



Las neurosis traumáticas y la repetición 60



Compulsión de repetición como insistencia



significante (deuda simbólica) 61



Trauma y compulsión de repetición 63



La repetición en Kierkegaard 63



La repetición en el Lacan del Seminario XI:



tyche y automaton 67



¿Qué es un trauma? 70



El concepto de trauma en Freud: trauma, fijación y



represión 74



El caso Emma 77



Trauma y repetición 83



Trauma y fantasma 83



Rasgo unario y repetición 86



La repetición en el Seminario XVI: De un Otro al otro 88



Repetición, transferencia y tiempo 103



Un caso clínico: Como un ángel 111



Repetición y fin de análisis: Lo necesario del síntoma,



al lugar de lo imposible de la relación sexual 119



El síntoma de transferencia 121



Desenlaces del inconsciente 128



Un nuevo uso de la repetición 131



Preguntas y comentarios 132



CASO CLINICO



Visión de Cinismo



Comentario sobre la Esquizofrenia y



la presentación de enfermos 141



Aspectos importantes de la discusión 146





EOL Santa Fe - TRABALENGUAS


[EBP-Veredas] Abertura das Atividades 2010 Delegação RN

Abertura das Atividades 2010 Delegação RN