8 de março de 2010
DEL AMOR. X Conversación Clínica del ICF-España. Texto previo de GUSTAVO DESSAL.
6 de março de 2010
NEL-Medellín Curso de introducción al psicoanálisis

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5 de março de 2010
Boletín AMP 2010 / Número 5
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Boletín AMP 2010 / Número 5 Comité de acción de la Escuela Una / EOL ¿De qué nadie se cura? Pues bien, si hay un incurable, habrá que decidir: usos, restos y tal vez alguna otra invención. Silvia Elena Tendlarz Incluye Entrevista a Ana Ruth Najles Resonancias / Paula Kalfus / Carlos Motta Nowadays / Silvia Geller Entrevista a Ana Ruth Najles ¿Cómo definís de manera suscinta al sinthome? La escritura sinthome, indica que éste no es una formación del inconsciente. En cambio el síntoma, el lapsus, el sueño con toda su envoltura formal, su posibilidad de desciframiento, están del lado de la cadena significante, del lado del lenguaje como elucubración de saber, del lado del semblante, mientras que el sinthome remite a lo real. El sinthome no está ligado al inconsciente como elucubración de saber, -afirma Jaques-Alain Miller, en Pièces détachées - sino que está ligado a la satisfacción pulsional, y por eso aparece como una pieza separada. Y justamente esa pieza se separa del sistema subjetivo para producir un disfuncionamiento. Lacan llega a decir que el sinthome no tiene más función que la de trabar las funciones del individuo en tanto indiviso, en cuanto un ‘todo’ en la imagen. Pero el sinthome tiene una función eminente en una organización más secreta. La idea inicial de Lacan en el seminario sobre el sinthome, que se apoya en la literatura de Joyce y particularmente en su texto “Finnegan’s wake”, es que “Finnegan’s wake” está hecho de ecos de numerosas lenguas y que esto surge del sinthome de Joyce que concierne al lenguaje: la megalomanía. Según Lacan, Joyce supo hacer con la pieza separada, que es su sinthome, una obra que le dio un nombre propio. Es decir que Joyce supo inventarle una función a esa pieza separada de él que era su sinthome. Se trata, en cada caso, de saber qué función encontrarle al sinthome, a ese núcleo de goce que está ahí para trabar las funciones del individuo: distorsionar la imagen, destruirla, descolocarla, angustiar (que es el efecto de siniestro en la imagen) hasta destruir el organismo real. La diferencia, entonces, que ubica Lacan entre síntoma y sinthome es que del síntoma, en tanto formación del inconsciente uno se cura, pero que del sinthome nadie se cura porque el sinthome es el modo de gozar de cada parlêtre, en tanto éste tiene un cuerpo. Como no se trata de una formación del inconsciente, no se trata del desciframiento sino de su reducción a su vertiente de goce, a lo irreductible al sentido, al punto en el que no hay nada más para decir. Entonces, según Lacan, se trata de alcanzar el real del síntoma, es decir, de alcanzar el punto del fuera de sentido. Se trata de circunscribirlo y decidir qué uso se puede hacer de ese modo de gozar que atañe al cuerpo y que llamamos sinthome. ¿Cuál es la incidencia del sinthome sobre los semblantes? Como nos lo indica Miller, el hueso, el carozo que es el sinthome es un modo de gozar que se viste con diferentes historias, con diferentes semblantes, pero, a la larga, ninguno de ellos dice lo que es eso; sino que eso es y es así más acá de cualquier semblante. Eso significa, que el sinthome como real, como puro modo de gozar objeta el lazo social y la comunicación. Es por eso que para que haya lazo social el sinthome debe estar anudado a lo imaginario y a lo simbólico, o sea, que el sinthome debe estar revestido de su vertiente de semblante para que haya lazo. Pero al mismo tiempo, esto supone que los semblantes que pueden llegar a vestir a un sinthome singular, siempre fracasan en el punto del agujero real del goce. En ese sentido se puede decir que la incidencia del sinthome sobre los semblantes es la de hacerlos fracasar. A excepción de los casos en los que se llega a hacer de ese sinthome una obra. Como en el caso de Joyce, o en el del psicoanalista como sinthome. Entrevista por Angélica Marchesini Resonancia de Paula Kalfus La concepción del analista como sinthome surge en Lacan como respuesta a una pregunta formulada en su seminario respecto de si el psicoanálisis puede considerarse un sinthome. Su campo semántico no parece coincidir con el sentido de Joyce le sinthome. En la Nota Paso a Paso al Seminario 23 Miller comenta que en el psicoanálisis el sinthome “es instrumento para resolver el goce por el sentido”. El sinthome en el sentido joyceano indica, en cambio, el saber servirse del síntoma “para lo mejor y para lo peor, sin aplastar su relieve bajo un common sense”. Resonancia de Carlos Gustavo Motta Tras la muerte del padre de Joyce, se le preguntó al escritor cómo había sido su padre. Respondió: “Era un hombre quebrado” Joyce, con la insolvencia de su padre, pudo hacer de él un escritor excepcional, y de su letra, su sinthome. Joyce juega con lo real, y cuando lo hace parece un desabonado de lo inconciente. Lacan dice del escritor irlandés que utiliza el lenguaje de manera prodigiosa y de esa manera interroga en sí lo que ocurre con el lenguaje. Así los interrogantes que responden ellos mismos a la diferencia entre síntoma y sinthome: El cálculo del lenguaje o la extravagancia de sus juegos? La espontaneidad del lapsus o la improvisación sin consecuencias? El sin sentido del síntoma o un sentido, el de cada uno? Equipo de redacción: Silvia Elena Tendlarz (Responsable) /Susana Amado / Carlos Dante García / Angélica Marchesini / Carlos Rossi / Adriana Testa
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La repetición como concepto fundamental del psicoanálisis

Prólogo
Este texto da cuenta de una lograda experiencia de transmisión del saber psicoanalítico de orientación lacaniana.
Manuel Fernández Blanco, psicoanalista que sostiene su practica psicoanalítica en A Coruña, España, fue invitado en el primer semestre del año 2009 por el Centro de Investigación y Docencia en Psicoanálisis Las Mercedes (CID-LM) , instancia adscrita a la Asociación Caraqueña de Psicoanálisis (ACP) de la sede NEL-Caracas, a trabajar en una actividad de docencia que organiza dos veces al año con psicoanalistas extranjeros pertenecientes a la Fundación del Campo freudiano.
En esta ocasión la actividad estuvo centrada en la entrevista a un paciente, realizada en el marco de la Sección Clínica del CID-LM, diversas reuniones de carácter institucional, la conferencia “Psicoanálisis y diferencia sexual” y un seminario sobre “La repetición, concepto fundamental del psicoanálisis”.
Este numero de Capitón, la revista del CID-LM, recoge para el lector interesado la conferencia y el seminario llevados a cabo.
La conferencia toma como punto de partida una problemática de nuestro tiempo, la dificultad del sujeto de la hipermodernidad para aceptar que el Otro pueda asignarle no solo una identificación subjetiva sino también una categoría sexual. Fernández Blanco sostiene que tal rechazo se corresponde con la crisis que padece lo universal en la civilización, expresada por la tendencia a la desaparición de todo discurso basado en proposiciones universales. Asistimos a una crisis de sentido, la tradición se ha venido mostrando cada vez mas incapaz de operar en la tramitación del goce pulsional. Los síntomas contemporáneos manifiestan, a diferencia de los síntomas de la época de Freud, una muy pobre relación con la ley del Padre, con la ley del Otro social.
En razón de lo anterior, el conferencista subraya la prevalencia actual de lo particular, propia de la estructura de la sexuación femenina, en contraste con lo universal, categoría sustentada en el padre que Lacan identifica con la sexuación masculina. Se presenta así una suerte feminización de lo social, en donde el erotismo femenino se instituye como modelo de la cultura contemporánea, lo que ha traído como consecuencia una multiplicación de formas particulares de goce. Tal multiplicación ha borrado las categorías tradicionales masculino-femenino, generando fuertes repercusiones a nivel de la clínica estructural habitualmente atendida por el psicoanalista.
Fernández Blanco revela que en la actualidad el psicoanalista se confronta con patologías mas regresivas, es decir mas relativas a lo real que a lo simbólico, síntomas que no comportan ningún mensaje dirigido al Otro. Síntomas silenciosos que no guardan relación alguna con las formas sexuadas conocidas. Se trata de síntomas que presentifican formas asexuadas de goce.
El seminario sobre la repetición, teniendo como marco referencial inicial el Seminario II de Lacan permite a nuestro invitado irse adentrando en lo que Freud llamó “compulsión a la repetición”
y Lacan bautizó en un primer momento como “insistencia repetitiva”, destacando la primacía de la función simbólica.
Lacan valoriza la función simbólica de la palabra como el eje fundamental de la experiencia psicoanalítica. Aquello que se opone a esta función constituye la resistencia, que será ubicada por Lacan en el yo y no en el inconsciente, como habían postulado los post-freudianos. Y es que La diferencia entre inconsciente y yo, es radical en la enseñanza de Lacan.
Las tendencias del aparato psíquico freudiano son aquí subrayadas. La tendencia restitutiva, por intermedio del binomio principio del placer-principio de realidad, trabaja en función de la conservación de la vida. Al contrario de la tendencia repetitiva que conlleva la contaminación o invasión de la vida por la pulsión de muerte, tal como lo precisara Freud en “Más allá del principio del placer”.
La noción psicoanalítica de trauma y su conexión con la repetición mereció, por supuesto, particular atención. El trauma es tal en la medida en que se presenta como inasimilable al principio del placer, valer decir a la regulación simbólica. La repetición equivale al intento por parte del sujeto de ligar, de enlazar el trauma a una representación simbólica. Lo no ligado se presenta como un resto imposible de ser absorbido por la cadena simbólica significante, constituye lo real que induce a la repetición compulsiva.
El autor nos recuerda que Lacan toma como referencia al libro de Kierkeegard “La repetición”, en particular en el Seminario XI, en donde hace resaltar la novedad como el centro de la repetición.
La repetición exige lo nuevo, a diferencia de la rememoración, anclada en el pasado, presa en las redes del significante. Así, el sujeto de la hipermodernidad repite demandando una y otra vez lo novedoso de los gadgets en boga. La novedad se ha convertido en el objeto fundamental de consumo, es decir de goce. Lo que se consume en una repetición infinita es precisamente la novedad y no el objeto de consumo en sí. Por ello la repetición no comporta la recuperación del pasado , tiene que ver mas bien con lo no vivido, con lo no simbolizado.
MFB sostendrá que si en el Seminario II de Lacan la repetición aparece indisolublemente ligada a la prevalencia de lo simbólico, por tanto al inconsciente, el Seminario XI nos presenta a la repetición, lo que se produce de nuevo, como expresión de lo real, del hueso de lo real, siendo su equivalente la “tyché”.
El seminario de los cuatro conceptos fundamentales, nos recuerda el expositor, plantea al fantasma como lo que hace de pantalla a lo real, el fantasma como semblante de lo real. Lo que se sitúa detrás del fantasma es lo real traumático, elemento “determinante de la función de la repetición “, sostiene Lacan. Lo traumático viene dado por la exigencia pulsional misma, siendo la neurosis el recurso del que echa mano el sujeto ante esta exigencia de goce.
Ante la inconsistencia del Otro del significante para metaforizar el trauma la respuesta surge del lado del objeto , constituyéndose de esta manera la vertiente de goce del fantasma. El autor precisará, apoyándose en el curso de Jacques-Alain Miller “La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica”, la necesidad de distinguir en lo que concierne a la relación del sujeto con el goce sus dos formas de presentación : el fantasma y la repetición. Mientras que el fantasma se presenta como una pantalla a ser atravesada en el análisis, desembocando en una suerte de transgresión de goce que marcaría el final del análisis, con la consecutiva asunción del ser de goce, la forma repetición presenta una relación constante del sujeto con el goce, relación que perdura en el tiempo. La forma repetición es la forma del síntoma y el final de análisis ligado a ella va estar signado por el saber hacer, arreglárselas con el síntoma. En la medida en que el sujeto pueda acceder al final de su experiencia psicoanalítica podrá hacer un uso diferente, un nuevo uso de la repetición.
La precisión, el manejo del saber, la estrecha correspondencia con la clínica, apoyada su demostración en el seminario en dos casos (uno de Freud, otro de su propia experiencia psicoanalítica), a propósito del recorrido hecho por el concepto de repetición en Freud y Lacan, dejan amplio testimonio de la formación psicoanalítica de Manuel Fernández Blanco.
Ronald Portillo
Índice
Prólogo
Ronald Portillo 5
CONFERENCIA PUBLICA
El psicoanálisis y las diferencias sexuales en la actualidad
I. El cuerpo asexuado 13
Igualdad, paridad y diferencia 14
Universal, excepción y no-todo 18
La crisis del universal en la civilización,
la globalización, y sus consecuencias en la
distribución sexual 19
Diferencia sexual y modos de goce 22
Una perspectiva: la pérdida de relevancia
de las diferencias sexuales 24
Consecuencias para la clínica 25
Preguntas y comentarios 30
SEMINARIO CID
La repetición como concepto fundamental del psicoanálisis
II. Más allá del principio del placer: la repetición 43
El yo como ilusión de control 47
Disimetría entre inconsciente y yo 53
Freud contra Hegel 56
El aparato psíquico y sus dos tendencias: la restitutiva
(principio del placer y de realidad) y la repetitiva
(pulsión de muerte) 57
Antes y después, en Freud, de “Más allá del principio
del placer” 59
Las neurosis traumáticas y la repetición 60
Compulsión de repetición como insistencia
significante (deuda simbólica) 61
Trauma y compulsión de repetición 63
La repetición en Kierkegaard 63
La repetición en el Lacan del Seminario XI:
tyche y automaton 67
¿Qué es un trauma? 70
El concepto de trauma en Freud: trauma, fijación y
represión 74
El caso Emma 77
Trauma y repetición 83
Trauma y fantasma 83
Rasgo unario y repetición 86
La repetición en el Seminario XVI: De un Otro al otro 88
Repetición, transferencia y tiempo 103
Un caso clínico: Como un ángel 111
Repetición y fin de análisis: Lo necesario del síntoma,
al lugar de lo imposible de la relación sexual 119
El síntoma de transferencia 121
Desenlaces del inconsciente 128
Un nuevo uso de la repetición 131
Preguntas y comentarios 132
CASO CLINICO
Visión de Cinismo
Comentario sobre la Esquizofrenia y
la presentación de enfermos 141
Aspectos importantes de la discusión 146





