6 de julho de 2016

Habeas corpus, por Jacques-Alain Miller (De Río a Barcelona)




Habeas corpus*

Jacques-Alain Miller 

Hace dos años, en París, hice girar nuestra brújula, la brújula de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, para que señalara en dirección a la última enseñanza de Lacan. Esto es lo que ha orientado nuestro X Congreso. Lo que me inspiró el título para este congreso es la frase con la que se termina uno de los capítulos del Seminario XX: “Lo real […] es el misterio del cuerpo hablante, es el misterio del inconsciente”(1). En consecuencia, sugerí como tema “El inconsciente y el cuerpo hablante”.

Pero creo que podemos constatar que el esplendor del cuerpo ha predominado sobre el tema del inconsciente. La novedad, lo que ha aparecido como tal para nosotros, ha sido tratar del cuerpo hablante. Si no me equivoco la presencia del término “inconsciente” ha quedado completamente en segundo plano en este congreso. Yo diría que está bien que haya sido así porque nos ha hecho entrar con entusiasmo en la cuestión. Es también lo que me da ocasión de presentar algunas puntuaciones para esclarecer la naturaleza de la última enseñanza de Lacan, su lugar en la trayectoria de conjunto y el uso que hoy podemos hacer de ella. Me detengo entonces antes de proponer un nuevo título para Barcelona, no hay tomada todavía ninguna decisión a este respecto.

Lo lógico puro

Intervine hace tiempo en un coloquio que trataba de las relaciones entre Lacan y las matemáticas, en el que participaban psicoanalistas y matemáticos. Había titulado mi contribución “Un sueño de Lacan”(2). ¿Qué sueño? Trataba como un sueño el deseo de Lacan de asociar el psicoanálisis no solamente a la lingüística estructural sino también a las matemáticas, especialmente a la lógica matemática. Este sueño, ¿era sólo el de Lacan? No. Toda una generación, la generación estructuralista, profesores y alumnos, creyó en el mismo sueño. Recuerden por ejemplo las esperanzas que alguien como Roland Barthes depositó en la semiología estructuralista.

Para centrar las cosas voy a dar una fórmula que resume lo que fue el sueño de Lacan. Esta fórmula pasó desapercibida porque no figura más que en un texto situado al dorso de los Escritos. En este texto, el último que Lacan escribió para la edición de su libro, hay una frase que indica que creía haber demostrado que “el inconsciente procede de lo lógico puro”(3). Aquí hay que prestar atención a la traducción, que quizá se facilita si decimos que el inconsciente, en el mejor de los casos, no está constituido más que por elementos de pura lógica. El adjetivo pura está allí para subrayar que según Lacan, el Lacan de los Escritos, el inconsciente es únicamente asunto de lógica. Esta lógica al final del volumen llega a dominar a la lingüística. Lo lógico puro es lo que explica que se hable del “sujeto del inconsciente” y no de “el hombre”.

Ética

El sujeto del inconsciente –el sujeto del que habla Lacan, especialmente el que inscribe con una $– hablando en sentido estricto no tiene cuerpo. Porque el cuerpo no depende de “lo lógico puro”. El sujeto tiene una dimensión ontológica, lo que significa que no es un siendo (ens), no tiene manifestaciones físicas determinadas. No pertenece a la dimensión de la óntica. No puedo retomar esta distinción, esencial en filosofía, de la ontología y de la óntica que aquí solamente evoco(4). El sujeto tiene una dimensión ontológica precisamente porque no tiene manifestaciones físicas, cuando una entidad tiene una manifestación física pertenece al dominio de la óntica y no de la ontología. Por otra parte, es porque el sujeto del inconsciente tiene una dimensión ontológica por lo que se puede introducir aquí la temática de la creencia, como nos ha mostrado la secuencia de presentaciones de Graciela Brodsky y Jorge Forbes(5).

Recordemos que desde el Seminario XI, dedicado a los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Lacan planteaba que la realidad del inconsciente es ética. Es decir, subrayaba que la realidad del inconsciente(6) depende de un deber ser. La realidad del inconsciente no se puede constatar como la de una manifestación física. Esta dimensión ética nosotros la constatamos cada vez que comienza un análisis –cuando, en aquel que viene a pedirlo, tratamos de evaluar si la voluntad de no ser indiferente al fenómeno freudiano está lo bastante presente. Se puede decir “No hay nada que hacer… no hay nada que esperar de contar los sueños ni de intentar darles un sentido”, esto es completamente legítimo. Es preciso que haya, en el origen, un sujeto que al contrario decida no ser indiferente al fenómeno freudiano.

Considero que la fórmula de alguna manera conclusiva de los Escritos, “el inconsciente procede de lo lógico puro”, gobierna la trayectoria de Lacan hasta su última enseñanza. Allí se opera una cesura. No digo una ruptura, porque las transformaciones conceptuales de Lacan –cuando mueve sus aparejos, cuando añade elementos– son siempre alisadas, se vuelven lisas, como deformaciones topológicas, en continuo.

Cuerpo hablante

La última enseñanza empieza cuando esta fórmula que parecía constitutiva del lacanismo, “el inconsciente procede de lo lógico puro”, queda negada, renunciada, abjurada. Queda reemplazada por otra que no está dicha explícitamente pero que puedo hacer aparecer: el inconsciente procede del cuerpo hablante.

Lacan dota al sujeto del inconsciente de un cuerpo, razón por la cual ya no se trata más del sujeto del inconsciente. Lacan lo llama simplemente “el hombre”(7). También Spinoza, por ejemplo, lo llama de este modo(8). Es esencial captar en primer lugar que el hombre, a diferencia del sujeto, tiene un cuerpo. En segundo lugar este cuerpo es hablante, lo que figura en el título de este congreso. En tercer lugar, no es el cuerpo quien habla. El cuerpo no habla por iniciativa propia, es siempre el hombre quien habla con su cuerpo(9). Con es una preposición que le gustaba a Lacan y a la que da su sentido preciso: la instrumentación. El hombre se sirve del cuerpo para hablar. La fórmula del cuerpo hablante no está hecha entonces para abrir la puerta a la palabra del cuerpo. Abre la puerta al hombre en tanto se sirve del cuerpo para hablar. Y, en efecto, Lacan no incluía esta dimensión en el inconsciente tal como figura en los Escritos.

Por otra parte, hay un topos lacaniano, una referencia frecuente de Lacan a un pasaje de Aristóteles. En su De Anima(10) Aristóteles subraya –y Lacan lo aprueba– que no es el alma quien piensa, sino que es el hombre quien piensa con su alma(11). Del mismo modo el hombre habla con su cuerpo. El cuerpo es su instrumento para hablar.

Inconsciente y pulsión

La palabra pasa por el cuerpo y, de retorno, afecta al cuerpo que es su emisor. ¿De qué manera, bajo qué forma, la palabra afecta a este cuerpo que es su emisor? Lo afecta bajo la forma de fenómenos de resonancias y de ecos. La resonancia, el eco de la palabra en el cuerpo(12) son lo real –el mismo real de lo que Freud llamó “inconsciente” y “pulsión”. En este sentido, el inconsciente y el cuerpo hablante son un único y mismo real. Volveré a decirlo para que esta puntuación esencial no se nos escape. Hay una equivalencia entre inconsciente y pulsión, por todo lo cual estos dos términos tienen un origen común que es el efecto de la palabra en el cuerpo, los afectos somáticos de la lengua, de lalengua.

El inconsciente del que se trata desde entonces no es un inconsciente de pura lógica sino, si se puede decir así, un inconsciente de puro goce. Para designar este nuevo inconsciente, Lacan ha forjado una nueva palabra, un neologismo que se empieza a repetir, el parlêtre, bien distinto del inconsciente freudiano que es de orden ontológico y ético, como hemos visto. Por el contrario el parlêtre es una entidad óntica, porque necesariamente tiene un cuerpo, ya que no hay goce sin cuerpo. El concepto de parlêtre –es lo que propongo– se sustenta en la equivalencia originaria inconsciente-pulsión.

Se trata pues de un inconsciente diferente del inconsciente freudiano, lo que a Lacan le da la ocasión de hacer una profecía: un día el parlêtre lacaniano reemplazará al inconsciente freudiano(13) Esta profecía no es del todo seria. Lacan sabía que los nombres tradicionales tienen un poder de remanencia, de resistencia, al que es difícil poner fin. Aunque allí indica que franquea los límites asignados por Freud a lo que es el inconsciente, ya que al nivel donde sitúa su medida, la diferencia, el binarismo entre inconsciente y pulsión desaparece. No se puede decir que la última enseñanza prolongue la trayectoria de Lacan. Marca un vuelco, un viraje, que se acompaña de una crítica a la vasta arquitectura formada por su conceptualización anterior.

Este vuelco de Lacan acarreó otro, más evidente, que asombró a la generación estructuralista (la francesa al menos, que era la más extendida): el de Roland Barthes. Todo el mundo, en París, quedó estupefacto cuando aquel que era conocido por ser el promotor de una semiología metódica se presentó como autor de un opúsculo titulado El placer del texto. Se interpretó como un cambio(14) sensacional en dirección a un hedonismo que hasta entonces había permanecido más discreto. Por haber formado parte de los “jóvenes” en la época de la generación estructuralista, puedo decir que Barthes fue sensible al nuevo acento que Lacan puso sobre el goce, del que extrajo las consecuencias. El título del libro debería haber sido “El goce del texto”, pero esto habría desvelado rápidamente la influencia de Lacan en la que Barthes había encontrado su inspiración.

Del lenguaje a la lengua

Se me ocurrió otra analogía. Dos grandes filósofos del siglo XX también conocieron fuertes cambios en el momento de su última enseñanza. Se podría hacer un catálogo de los pensadores con este tipo de cambios: Martín Heidegger, que habla explícitamente del Kehre, del giro de su pensamiento, y Ludwig Wittgenstein. Dejo de lado Heidegger para decir algo sobre Wittgenstein.

Wittgenstein desarrolló dos filosofías bien distintas. La primera hacía del logicismo de Bertrand Russell el principio de una concepción del mundo. Adoptando la fórmula lacaniana, diríamos que el mundo de la primera filosofía de Wittgenstein es tributaria de la lógica pura tal como él la concebía. Esta filosofía es la que se expone en el célebre Tractatus logico-philosophicus(15). Se podría decir entonces que los Escritos son un tractatus logico-psicoanaliticus. Después del Tractatus…, Wittgenstein va a realizar un giro de 180 grados. Criticando y abandonando el modelo de la lógica pura, muestra que lo que es lógico depende de la vida y de las costumbres de un grupo. Lo que es lógico no es nada más que un juego de lenguaje. Antes del Tractatus… Wittgenstein creía pues en una lógica única, y después mostró que hay tantas lógicas como “juegos de lenguaje” y formas de vida(16).

Mutatis mutandis en Lacan hay la misma diferencia: primero, como un lenguaje, y segundo, la lengua. Primero, que el inconsciente esté estructurado como un lenguaje indica que para todo lenguaje la estructura es la misma. Como un lenguaje, de hecho, es un universal de la estructura. Segundo, por el contrario, la lengua siempre es particular(17), no consiste más que en sus particularidades. En consecuencia no hay un universal de las lenguas, no hay todas las lenguas.

El viraje lacaniano

Intentemos precisar lo que ha sido el viraje lacaniano. La orientación inicial de Lacan consistió en partir la herencia freudiana. Es lo que hacían también por su parte los americanos y los ingleses, es lo que hacía la IPA. Ellos partían Freud entre primera y segunda tópica. Elegían seguir la segunda tópica abandonando la primera. La operación de Lacan era más compleja, pero era igualmente una operación de partición consistente en separar de manera bien neta, como se expresa en su “Discurso de Roma”, la técnica de desciframiento del inconsciente y la teoría de las pulsiones(18). Dicho de otra manera, Lacan buscaba una separación neta entre el inconsciente y las pulsiones. Está escrito con todas las letras, la orientación de su primer movimiento es esta separación. Lo que interesaba a Lacan era elaborar el desciframiento: hacer la teoría de esta técnica ayudándose de la lingüística. Para él las pulsiones, la satisfacción pulsional, el goce, formaban parte de lo imaginario, lo simbólico no intervenía por la palabra más que para dominar y borrar.

Se puede localizar en el ejemplo canónico del fort-da, donde Lacan muestra de entrada cómo el sujeto del significante domina el goce, se hace amo del goce. ¿Qué se puede decir de esto desde el punto de vista de la última enseñanza? Que al contrario, el fort-da nos muestra que al principio mismo de la cadena significante hay el goce-sentido(19). El par fort-da produce un efecto de sentido y permite efectuar una producción de goce. En el fondo el fort-da nos muestra al niño accediendo al parlêtre, accediendo a su “parlêtre de naturaleza”(20.)

He detallado en numerosos cursos los esfuerzos de Lacan para modelar la pulsión sobre la cadena significante; he mostrado que el principio del grafo de Lacan, el grafo del deseo, consistía en identificar la pulsión a una cadena significante, en el piso superior del grafo, con su tesoro de los significantes y su punto de capitón S(A/tachado). Una escritura de la pulsión como si ésta no fuera más que una cadena significante, como si ella tuviera la misma estructura que la cadena significante.

La gran solución que durante años Lacan había encontrado era el objeto a –del que hacía su invención mayor. El objeto a al mismo tiempo que forma parte de la armadura del fantasma está en el corazón de la pulsión y tiene algunas propiedades del significante. Especialmente se presenta por unidades, es contable y numerable, ya es pues un goce. Si es plus-de-goce, es un plus-de-goce que ya es un degradado del goce, un modelado del goce con el modelo del significante. El viraje no estará cumplido hasta que Lacan no hará saltar este cerrojo en el Seminario XX, donde lo vemos degradar al objeto a como un falso semblante(21).

(Traducción al castellano de Anna Aromí y Xavier Esqué)

* Intervención pronunciada por J.-A. Miller en la clausura del Xº congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, “El cuerpo hablante. Sobre el inconsciente en el siglo XXI”, Río de Janeiro, 25-28 de abril de 2016. En esta secuencia titulada “De Río a Barcelona” intervinieron también Miquel Bassols y Guy Briole.

Versión establecida por Guy Briole, Hervé Damase, Pascale Fari et Ève Miller-Rose. Texto no revisado por el autor y publicado con su amable autorización.


 Notas:
1 Lacan J., El Seminario, libro 20, Aún, Paidós, Buenos Aires, 1981, p. 158.
2 Cf. Miller J.-A., “Un rêve de Lacan”, en Le réel en mathématiques : psychanalyse et mathématiques, actas del coloquio de Cerisy del 3 al 10 de septiembre de 1999, obra colectiva/dir. Pierre Cartier
et Nathalie Charraud, Agalma/Seuil, colección Champ freudien, 1966.
3 Lacan, J., contraportada de los Escritos 2, Buenos Aires, Siglo XXI editores, 1975.
4 Cf. especialmente Miller J.-A. “L’orientation lacanienne. L’Être et l’Un”, enseñanza
pronunciada en el marco del Departamento de psicoanálisis de la Universidad de París VIII, 2011, inédito.
5 Estas dos ponencias fueron pronunciadas en una mesa que tenía por título “Hacerse incauto de un real: ¿Qué quiere decir ‘creer en el sinthoma’?”
6 Cf. Lacan J., El Seminario, libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 1964, especialmente p. 39-42.
7 Cf. Lacan J., El Seminario, libro 20, Aún, op. cit. Cf. También Lacan J., “Joyce el Síntoma” [Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 591 y siguientes] donde Lacan emplea la escritura “LOM”.
8 Cf. Spinoza B., Ética demostrada según el orden geométrico, México, FCE, 2005. Cf. También el comentario de J.-A. Miller en Piezas sueltas, Buenos Aires, Paidós, 2013, p. 42-43.
9 Cf. Lacan J., El Seminario, libro 20, Aún, op. cit., p. 144: “Hablo con mi cuerpo, y sin saber”.
10 Cf. Aristóteles, “Acerca del alma”, Gredos, 2014, ES.
11 Cf. Lacan J., El Seminario, libro 20, Aún, op. cit., p. 134: “el hombre piensa con –instrumento– su alma”. Cf. también Lacan J., “Joyce el Síntoma”, op. cit., p. 592.
12 Lacan J., El seminario, libro 23, El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2006, p. 18: “las pulsiones son el eco en el cuerpo del hecho que hay un decir“.
13 Lacan J., “Joyce el Síntoma”, op. cit., p. 592: “mi expresión parlêtre [hablaser] que sustituirá al ICS de Freud (inconsciente, que se lee así)”.
14 Barthes R., El placer del texto, Madrid, Siglo XXI, 2007.
15 Cf. Wittgenstein L., Tractatus logico-philosophicus [1921], Madrid, Tecnos, 2007.
16 Cf. Wittgenstein, Investigaciones filosóficas, Barcelona, Crítica, 2008.
17 Cf. entre otros Lacan J., “Radiofonía”, Otros escritos, op. cit., p. 434.
18 Cf. Lacan J., “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis”, Escritos 1, op. cit., p. 251 y “Discurso de Roma”, Otros escritos, op. cit., p. 151-155.
19 Cf. Lacan J., “Televisión”, Otros escritos, op. cit., p. 543.
20 Lacan J., “Joyce el Síntoma“, op. cit., p. 592.

5 de julho de 2016

Boletín nº 1 y 2 "Hacia las XV Jornadas de la ELP" MUJERES, un interrogante para el psicoanálisis.



Primeros textos
hacia las XV Jornadas


Boletín nº 1


Comenzamos la publicación de textos en las distintas secciones de la Página Mujeres, en esta entrega podréis leer acerca de las mujeres , sus objetos y sus semblantes. También acerca de sus amores. ¡Buena Lectura!


En Actualidad
¡Usar el velo! por Guy Briole
 
En Arte
Voces de mujeres por Hebe Tizio
 
En Episteme
Autorizarse no es autori(tuali)zarse por Celeste Stecco
 
En Literatura
Reflexiones sobre la puerta de Magda Szabó por Alberto Estevez



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Boletín nº 2


En esta segunda entrega podréis leer:
 

Mujeres y madres solas a los 40 por José Ramón Ubieto en Actualidad
 
El horror a la femineidad por Araceli Fuentes en Episteme
 
Memoria y escritura por Zacarías Marco en Biografías
 

4 de julho de 2016

Boletim da XX Jornada da EBP - MG: #qqpega 07 - Entrevista e Seminário Preparatório


 

#qqpega 07

Boletim da XX Jornada da EBP-MG 

 

"Jovens.com: Corpos & Linguagens"


Começamos este Boletim #qqpega 07 convidando para o III Seminário Preparatório que ocorrerá no dia 16 de junho, às 20h30, na sede da EBP-MG e contará com as intervenções de Cristina Drummond sob o título "O Despertar da Primavera" e Sérgio Laia nos falará sobre a "Sexuação na Juventude". A coordenação da mesa ficará sob a responsabilidade de Elisa Alvarenga.

Para dar um gostinho do que acontecerá nesta próxima quinta-feira, Cristina Drummond e Sérgio Laia enviaram para o Boletim #qqpega algumas linhas sobre o percurso pelo que farão em seus textos. Deixo-os com a palavra!

Nossa proposta é tratar de um dos três aspectos considerados por Miller, em seu texto "Em direção à adolescência", como fundamentais para a psicanálise dos jovens. Trata-se do desenvolvimento da personalidade, ou seja, dos moldes da articulação do eu ideal e do Ideal do eu, que já se apresentavam em "Para introduzir o Narcisismo", de Freud. Vamos tomar esse ponto a partir da leitura de Lacan sobre Gide e sua solução adolescente que é desencadeada pela imiscuição do adulto nele enquanto criança.
 
Essa leitura busca tratar do que em nossa contemporaneidade temos visto como uma ausência dos Ideais do eu, promovidos pela presença do pai e da presença, em seu lugar, do eu ideal, promovido pela sociedade dos irmãos todos iguais e pelas soluções apresentadas pelos sintomas sociais.

Ora, o Ideal do eu é uma instancia simbólica muito distinta do eu ideal que é imaginário. As figuras ideais para os jovens de hoje se colocam, de modo cada vez mais frequente, não do lado da herança paterna, mas do lado do duplo, muitas vezes mortífero. Essas soluções nos mostram o desafio que a clínica com jovens nos traz no sentido de darmos lugar à palavra e ao desejo num universo onde o que se apresenta é um empuxo ao gozo e uma ausência de sintomas.

Gide que conclui seu processo adolescente aos 25 anos é um paradigma das chances que um sujeito jovem pode ter de dar lugar à palavra que humaniza o desejo quando sua história infantil não lhe abriu essas portas. Lacan aponta em Gide um problema quanto a sua relação com o Ideal do eu, e nos diz que "no mesmo ponto em que se produz o Ideal do eu [...] Gide ensina que se produz, em seu caso, a perversão". Sua solução singular nos permite pensar a imiscuição como o efeito de um encontro com o real sob a forma da contingencia e que abre uma nova orientação para o desejo e para o amor. Seu exemplo fala em favor do encontro de um jovem com um analista como a oportunidade de reorientação de um destino.

Cristina Drummond

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A intervenção de Sérgio Laia terá como título: "Meninos e Meninas não são (ainda) Homens e Mulheres" e ele também nos enviou sua ementa:

Atribui-se aos adolescentes, ou aos jovens (se preferirmos adotar o termo do título da XX Jornada da EBP-MG), a definição de um posicionamento com relação à sexualidade e que os fariam passar, segundo uma perspectiva considerada hoje "binária", de meninos e meninas a, respectivamente, homens e mulheres. Entretanto, neste nosso mundo permeado pela diversidade sexual e questionador da heteronormatividade, a função referencial do falo é problematizada ou mesmo simplesmente assimilada a um ordenamento arcaico, decadente e patriarcal. Esse tipo de problematização e de assimilação, embora bastante incisivo no âmbito do que se diz sobre a sexualidade atualmente, nem sempre dá conta ou se faz acompanhar do que acontece nos corpos, tal como o verificamos em muitas circunstâncias apresentadas em nossos consultórios. Nesse contexto contemporâneo, as formulações lacanianas sobre a dimensão real do falo, sua função fônica e como "falácia", "testemunha do real" em jogo nos encontros e desencontros dos corpos sexuados me parecem oportunas e decisivas para responder ao que acontece nos corpos. Um caso clínico, por fim, poderá nos ajudar a discernir essas formulações e verificar como se opera com elas na experiência analítica.

Ainda no tema dos Seminários Preparatórios, as colegas Fernanda Costa e Renata Dinardi escreveram a resenha da atividade que aconteceu no útimo 19 de maio, que contou com os trabalhos de Ana Lydia Santiago e Sérgio Mattos. Não deixem de ler a resenha!

Por ocasião do X Congresso da Associação Mundial de Psicanálise no Rio de Janeiro em abril deste ano, fizemos uma série de entrevistas com os colegas da EBP e de outras Escolas da AMP. Para este Boletim #qqpega 07 trazemos a entrevista realizada com Isabel do Rêgo Barros Duarte da EBP-Rio. Perguntamos à ela "qual a marca da juventude?" e "o que a psicanálise tem a dizer aos jovens?".

Lembrando que o prazo para o envio dos trabalhos se encerra no final deste mês no dia 30 de junho. Para mais informações clique aqui.

E para quem for ao III Seminário Preparatório, aproveitem e façam sua inscrição na secretaria da EBP-MG, pois os valores ainda estão com desconto.

Boa leitura a todos!

Miguel Antunes
Coordenador do Boletim #qqpega

3 de julho de 2016

Comunicado del Presidente de la AMP




Comunicado del Presidente de la AMP

Nos ha llegado estos días la luctuosa noticia del deceso de Horacio Etchegoyen, eminente psicoanalista argentino y ex-presidente de la IPA.

El Consejo de la AMP quiere dar las más sentidas condolencias a sus familiares, colegas de la IPA y amigos del conocido psicoanalista que supo en su momento "romper el silencio" en un diálogo con Jacques-Alain Miller que marcó una época en la historia del psicoanálisis.

Miquel Bassols, presidente de la AMP
Barcelona, el 3 de Julio de 2016


Communiqué du président de l’AMP

Ces jours-ci, nous est parvenue la douloureuse nouvelle du décès d’Horacio Etchegoyen, éminent psychanalyste argentin et ancien président de l’IPA.

Le Conseil de l’AMP souhaite présenter ses plus sincères condoléances à sa famille, ses collègues de l’IPA et amis de ce psychanalyste reconnu qui sut, au moment opportun, « rompre le silence » dans un dialogue avec Jacques-Alain Miller qui marqua une époque dans l’histoire de la psychanalyse.

Miquel Bassols, président de l’AMP
Barcelone, le 3 juillet 2016

2 de julho de 2016

LACAN COTIDIANO. «Open the borders!» El inconsciente es la política, la crónica de Réginald Blanchet




«Open the borders!»
El inconsciente es la política,
la crónica de Réginald Blanchet

El miedo, esa pasión devastadora bien anclada en su historia por haber sido millones de veces su tormento, se adueña nuevamente de Europa. El miedo cerval(1). Todo el mundo se había dado cuenta de ello, incluso aunque no le hubiera afectado personalmente, a la vista de las señales de la desintegración de la Unión europea confrontada a los dilemas de lo que se ha convenido en llamar "la crisis migratoria" (2). 

La Europa cercada por las guerras y la miseria alrededor, ella misma presa de los efectos de la adversidad económica y política, situada de repente al alcance del flujo de masas de refugiados, expulsados de sus casas, se ha visto atenazada, entre el rechazo de la coerción para devolverlos y la reprobación creciente por parte de su propia población de una política de acogida, de la que teme las consecuencias al considerar que no dejarían de perjudicarla.

La Unión europea ha vacilado peligrosamente. Schengen, la convención sin duda más elocuente de la Unión, ya no está verdaderamente en vigor, la libre circulación de personas en el seno del espacio europeo se ve entorpecida, si no suspendida, por los Estados del Este europeo. Pero es sobre todo el espectáculo de la impotencia comprobada de la Unión profundamente dividida, e incapaz de tratar un problema que en realidad la sobrepasa, sea en opinión de los expertos la mayor crisis migratoria a escala planetaria desde la Segunda Guerra Mundial, que siembra la inquietud y suscita el desconcierto general.

La demanda de seguridad es, "ellos o nosotros"

A decir verdad, es la propia Unión, su concepto y sus instituciones, la que se ha puesto de repente a hacer síntoma ruidosamente. Aparece de ahora en adelante condenada a la desaparición, salvo una reforma en profundidad. Pero es precisamente la verosimilitud misma de ésta última, la que en el espacio de unos meses ha aparecido definitivamente fuera del alcance. El federalismo, o más modestamente algún progreso consecuente en su dirección, parece en efecto responder al orden del soñar despierto. Los pueblos lo reprueban y en su condición actual el proyecto europeo es impopular. El declive parece avanzar a paso vivo. Los europeos se desgarran, el egoísmo nacional recobra sus derechos, los países cierran sus fronteras, levantan muros y despliegan alambradas.

En realidad es la guerra, que no se presenta como tal, hecha a los emigrantes para asegurar la tranquilidad y la seguridad de sus ciudadanos. Ahí está toda la cuestión: éstos se sienten amenazados. Experimentan cada vez con más fuerza el peligro que amenaza a medida que aumenta su demanda, cada vez más exorbitante de seguridad. Ya no se trata, según el análisis de Zygmunt Bauman(3) de la demanda de seguridad que pretende que el seguro se haga cargo del coste de los daños que golpean a individuos y grupos en la sociedad democrática de Occidente, sino de la exigencia de desaparición del riesgo mismo, de la obsesión por la seguridad exigida como arma absoluta. Ahora bien, una demanda así es imposible de satisfacer. Acorde a su decepción es el pánico quien gana. Cualquier riesgo es sinónimo de peligro y cualquier peligro es amenaza vital. La impotencia para pararlo es fuente de pánico, la conmoción se generaliza y el desorden emocional se convierte en pandemia. La sociedad tiembla en sus cimientos. Y es el propio lazo social el que se abole en el no-sentido. De manera que la crisis migratoria, si de eso se trata, es primero una crisis de ideología de seguridad que de aquí en adelante constituye el habitus de nuestras sociedades.

Ahora bien, es la demanda infundada de seguridad la que alimenta la situación actual de la subjetividad occidental cuando se ve confrontada con el desorden del mundo. La Política que resulta de eso a nivel del Estado y de los gobiernos, no hace más que traducir este estado de hecho y redoblar su dinámica. ¿De qué está hecho el rechazo al emigrante que expresa de manera vehemente una parte significativa de nuestros conciudadanos? De su miedo. Del miedo que experimentan por su supervivencia. Es lo que dice la advertencia, papeleta de voto en mano, a sus dirigentes: "son ellos o nosotros"; la amenaza, ese "ellos", también el mal; son ellos los que invaden nuestro espacio vital y suponen una amenaza; el peligro es el de desaparecer "nosotros mismos". Es la profecía del "grand remplacement"(NT1) propagada por los identitarios(NT2) de cualquier obediencia; los migrantes, esos que hoy irrumpen en nuestras fronteras y los que desde hace mucho tiempo se han establecido entre nosotros, nos arrebatarán a la larga nuestros territorios y se impondrán como amos: definirán nuestro modo de vida y nos dictarán la ley.

En fin, se ve que el Otro que da miedo en este caso no es cualquiera. No es el Otro tomado en su generalidad de alteridad diferencial, el Otro invocado en la problemática del "restablecimiento de oposiciones simbólicas", aquí "ellos/nosotros" y su valencia imaginaria, ("él, es él; yo, soy yo")(4), es el Otro invasor, que evidencia el rumor del "grand reemplacement", que pretenden apresar las alambradas colocadas con extrema urgencia como barrera a las hordas que desembarcan por millones de ahora en adelante en nuestras orillas y ocupan nuestros territorios. Es el Otro que tiene nombre de migrante, y religión, el islam.

El migrante, ángel exterminador

Dos características le ponen cara al peligro que viene y hacen de él el objeto privilegiado de nuestro pánico. Es el representante vivo, visible, de la globalización, que despoja al Estado Nación del ejercicio de su soberanía. Ésta se desvía a un nivel transnacional. De manera que ni los ciudadanos ni sus gobiernos nacionales son verdaderamente libres en su política. Dependen de un orden y de las interacciones que ahí se anudan con las consiguientes deficiencias. Así que hay que analizar la crisis migratoria como crisis de la soberanía nacional, con su nombre, decadencia. El refugiado es mártir viviente de ello, víctima en su tierra de guerras civiles ampliamente internacionalizadas. Su voz no cuenta, no decide, es el resto, el paria de este orden fuera de su control. Ya se le llame emigrante "económico" o refugiado "político", la distinción ha perdido la pertinencia que podía tener en el siglo pasado –aparece como el producto de este orden nuevo en el que nadie está nunca en su tierra: residiendo en su propio país nunca lo habita propiamente. Las fronteras pasan al interior del espacio nacional y deshacen su unidad. El Otro ya no está confinado en el exterior ni mantenido a distancia en el interior. Es, por decirlo así, el reino compartido de lo éxtimo.

Pero precisamente la otra cara del inmigrado le hace aparecer como el ángel que hace recaer sobre todo el mundo la amenaza de ser algún día a su vez el dejado de lado por el orden implacable de una globalización fuera de control en lo esencial. El errante podría incluso transformarse en ejecutor armado de la amenaza si se le ocurriera rebelarse contra un orden insoportable, y atentar contra su equilibrio, ya desfalleciente.

De estas dos maneras, es en tanto que cuerpo como se convierte en amenazador. Ocupa demasiado sitio al ser concebido como cuerpo. Se le reprocha su visibilidad en el espacio público. Es también, en las profecías apocalípticas, como cuerpo viral que desintegra el cuerpo social por lo que se le pone en la picota y se le mantiene en cuarentena. La alambrada no dice otra cosa: hace falta captar directamente del cuerpo estos factores de riesgo, estos cuerpos a los cuales podría ocurrir que nos redujéramos nosotros mismos algún día por nuestra parte. Estos cuerpos sirven de carne de cañón de un nuevo estilo de política de un gobierno que amenaza a toda Europa con ahogarla por su gran número a menos que satisfaga sus peticiones. Es el objeto a de la globalización: poblaciones excedentes, abandonadas por cualquier Organismo utilitario, y en consecuencia objetos y sustancias de goce, cuando éste define por excelencia el orden de lo inútil.

El síntoma obsidional de Europa

La frontera, consolidada por el muro o fortificada con alambradas, no señala simplemente la separación y el rechazo del invasor. Indica el repliegue defensivo sobre sí, y en el fondo el deseo de aislamiento de esos que entienden protegerse de él. Son las dos caras del síntoma obsidional de la que constituye por así decirlo el "envoltorio formal" (Lacan). En esta ocasión, la frontera no se apoya en su eficiencia funcional tanto como en la teatralización que realiza del discurso de seguridad. Constituye propiamente la subjetividad idónea para este último: la subjetividad aterrorizada que ya no requiere formar sociedad y territorio más que encerrada entre cuatro paredes contra el enemigo que la acosa. Es su defensa, su obsesión de inmunidad contra el Otro agresor que la constituye como Una y le proporciona satisfacción. Ésta se desprende del goce de Uno contra el Otro, de un Uno que pretendería ser sin Otro. Pero esto por sí solo revela lo imposible de este Uno que no podría actuar por sí mismo sin la referencia al Otro, y solo puede pues constituirse alterado en su principio. Esto es lo que el muro -frontera levantado en su tecnología rudimentaria trata de conjurar. Pretendiendo ser barrera impermeable a lo múltiple del Otro que invade, constituyéndose como asediado, se realiza como unidad al abrigo del Otro. Pero es para revelarse enseguida como pura ficción, porque el Uno aquí es estricta función del Otro, del Otro que le asalta. Solo se constituye según la amenaza de éste. Es decir, pretendiendo eximirse del Otro, esta modalidad del Uno se rige por el imposible lógico.

Se sostendrá que la instancia perseguidora que extiende su férula sobre nuestras sociedades atemorizadas, no es ni el Uno ni el Otro tomado aisladamente sino lo imposible que los mantiene juntos: lo imposible para el socius de ser Uno sin el Otro, lo imposible para el Otro de ser sin su limitación por el Uno. Es este doble imposible lo que cerca a nuestras sociedades. Es él el que está al principio del síntoma obsidional que se propaga a escala local como epidemia típica de la era de lo global. El miedo cerval que se ha apoderado hoy de nuestras sociedades occidentales ante el seísmo migratorio, no es otra cosa que el reverso de nuestra pasión por el Muro: se erige contra el Otro agresor por el Uno que se encierra en su fortaleza inexpugnable. Que se convierte también en su prisión.

El afecto del odio cuyas erupciones se constatan regularmente en el lazo social, es aquí el afecto de lo imposible cuando toma valor de impotencia subjetiva. El odio en este caso no es simplemente odio del Otro, ni incluso primeramente, si no igualmente odio de sí, siempre y de manera indestructible. Su figura emblemática sería el yihadista que se hace explotar en el mismo movimiento que a sus víctimas. Su odio es el odio de lo imposible que le persigue por no poder ser sin el Otro hasta en la muerte.
¿No estaría ahí el valor profético del grito que aumenta en nuestro vecino lejano y hace que se escuche que nos corresponde a nosotros hacer accesible al Otro que podrá así alcanzar alguna Unidad viable, ya sea arreglándoselas con lo imposible o de otra forma, y que mata cuando su rechazo alimenta el goce colectivo? Open the borders! Querrá decir también desde entonces deshacer las murallas del ostracismo, que lanza sobre las rutas de la desesperanza esos flujos de poblaciones expulsadas de su tierra por lo imposible de soportar del Uno totalitario en conflicto armado con el Otro, el enemigo interior –el apóstata o el oponente político cuando no el Otro culto, idólatra por esencia, o el Otro mundo, reino satánico de la disolución moral y potencia maléfica de todas las dominaciones y humillaciones del orden global.

Atenas, 15 de abril de 2016


NT
1 Grand remplacement: Exaltada por los grupos identitarios, esta teoría, con gran eco en la extrema derecha, y cuyo autor es Renaud Camus, designa la posible sustitución de la población francesa por inmigrados no europeos.

2 El identitarismo representa una corriente del nacionalismo europeísta surgido a finales del siglo XX. Promueve la preservación de los pueblos y de sus respectivas culturas, con vistas a un desenvolvimiento basado en el Derecho a las diferencias. Ampliar en www.es.metapedia.org


Notas:

1 : La referencia clásica sigue siendo Jean Delumeau, "La peur en Occident (XIV e -XVIII e siècles). Une cité assiégée", Paris, Fayard, 1978.

2 : Cf. "Crise des réfugiés : l'Europe vit un moment historique", Le Monde, 26 de febrero de 2016, editorial escrito antes del acuerdo cerrado en lo esencial entre Alemania y Turquía, el 20 de marzo.

3 : Zygmunt Bauman, "Le présent liquide. Peurs sociales et obsession sécuritaire", Paris, Seuil, 2007.

4 : La axiomática aquí es débil: apropiada para explicarlo todo del régimen simbólico de las sociedades reguladas en el Nombre-del-Padre, no explica nada. Es en realidad lógicamente inconsistente: fundado en la lengua, el orden simbólico es por construcción diacrítica. La diferencia, prevaleciendo sobre el modo menor de la distinción, y la frontera, aunque fuese porosa y diseminada, es de estructura. Lo mismo que la identidad, aunque "líquida" y pluralizada. Importantes, en cambio, son los significantes-amo que ordenan el lazo social. Se escogen por ellos mismos y por el modo de goce del que son los operadores, no primeramente con el fin de instituir su diferencia con el el Otro sociedad. Ésta se deriva de ello de forma natural.


Traducción: Fe Lacruz

1 de julho de 2016

IPLA: O Mundo - Visto pela Psicanálise. Nº 155



Entre o homem e o mundo
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Sábados no IPLA 2016

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Video XV Jornadas Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. Madrid 19 y 20 de Noviembre de 2016

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