20 de julho de 2016

XIº Congreso de la AMP Barcelona, del 2 al 6 de Abril de 2018



XIº Congreso de la AMP
Barcelona, del 2 al 6 de Abril de 2018
  
Las psicosis ordinarias y las otras
Bajo transferencia

El XIº Congreso de la AMP nos convoca al estudio y actualización del campo de las psicosis. Su título, “Las psicosis ordinarias y las otras”, indica que, aun cuando son las primeras las que se destacan, es todo el campo de las psicosis el que se divisa. Si la última enseñanza de Lacan no anula la anterior, después del Congreso de Río es el momento de volver a la clínica estructural para encontrar en ella la solidez clínica con la que orientarnos.

Si la apertura del título es máxima lo es para mantener su rigor en la orientación lacaniana. La clínica que nos concierne no es sin ética, solo germina bajo transferencia. Por eso ni la salud mental, ni la psiquiatría, ni los debates nosológicos, distraerán de este punto central.

Si acaso un estilo sutil, apenas irónico, para proponer bajo transferencia toda la enseñanza de Lacan, la última y la otra.

Barcelona, 14 julio 2016 

Anna Aromí, Xavier Esqué
Directores del XI Congreso

Miquel Bassols
Presidente de la AMP

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Le XIe Congrès de l’AMP
Barcelone, du 2 au 6 avril 2018
  
Les psychoses ordinaires et les autres
Sous transfert

Le XIe Congrès de l’AMP nous invite à l’étude et à l’actualisation du champ des psychoses. Son titre, « Les psychoses ordinaires et les autres » indique que, tout en mettant les premières en exergue, c’est tout le champ des psychoses qui est en perspective. Si le tout dernier enseignement de Lacan n'annule pas le précédent, après le Congrès de Rio vient le moment de retourner à la clinique structurale afin d’y trouver la consistance clinique qui nous oriente.

Si le titre est le plus large possible, c’est pour en maintenir la rigueur dans l'orientation lacanienne. Notre clinique n’est pas sans éthique, elle ne peut germer que sous transfert. C’est pourquoi, ni la santé mentale, ni la psychiatrie, ni les débats nosologiques ne peuvent nous détourner de ce point central.

En tout cas un style subtil, juste ironique, afin de proposer sous transfert tout l’enseignement de Lacan, son tout dernier et l'autre.

Barcelone, 14 juillet 2016.

Anna Aromí, Xavier Esqué
Directeurs du XIe Congrès

Miquel Bassols
Président de l’AMP

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 XI° Congresso dell’AMP
Barcellona, dal 2 al 6 Aprile 2018
  
Le psicosi ordinarie e le altre
Sotto transfert

L’XI° Congresso dell’AMP ci convoca allo studio e all’attualizzazione del campo delle psicosi. Il suo titolo, “Le psicosi ordinarie e le altre”, indica che, sebbene siano le prime ad essere messe in rilievo, è tutto il campo delle psicosi quello che si scorge. Se l’ultimo insegnamento di Lacan non cancella il precedente, dopo il Congresso di Rio è il momento di ritornare alla clinica strutturale per trovare in essa la solidità clinica con cui orientarci.

Se il titolo lascia la massima apertura, è per mantenere il suo rigore nell’orientamento lacaniano. La clinica che ci concerne non è senza etica, dà frutti solo sotto transfert. Perciò, né la salute mentale, né la psichiatria, né i dibattiti nosologici, potranno distrarre da questo punto centrale.

Forse uno stile sottile, appena ironico, per proporre sotto transfert tutto l’insegnamento di Lacan, l’ultimo e l’altro.

Barcellona, 14 luglio 2016

Anna Aromí, Xavier Esqué
Direttori del XI Congresso

Miquel Bassols
Presidente dellAMP

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 XIº Congresso da AMP
Barcelona, 2 a 6 Abril de 2018
 
As psicoses ordinárias e as outras
Sob transferência
 
O XIº Congresso da AMP nos convoca ao estudo e à atualização do campo das psicoses. Seu título, “As psicoses ordinárias e as outras”, indica que, apesar das primeiras serem destacadas, é todo o campo das psicoses que é visado. Se o último ensino de Lacan não anula o anterior, depois do Congresso no Rio, é o momento de retornar à clínica estrutural e encontrar nela a solidez clínica com a qual nos orientarmos.
 
Se a abertura do título é ampla, o é para manter seu rigor na orientação lacaniana. A clínica que nos concerne não é sem ética, pois só germina sob transferência. Por isso, nem a saúde mental, nem a psiquiatria, nem os debates nosológicos, nos desviarão desse ponto central.
 
Trata-se, com um estilo subtil, apenas irónico, de propor sob transferência todo o ensino de Lacan, o último e o outro.
 
Barcelona, 14 julho 2016 
 
Anna Aromí, Xavier Esqué
Diretores do XI Congresso
 
Miquel Bassols
Presidente da AMP

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 XIth Congress of the WAP
Barcelona, 2nd - 6th April, 2018
  
The Ordinary Psychoses And The Others
Under Transference

The XIth Congress of the WAP summons us to bring the investigation of the field of the psychoses up to date. Its title, ‘The Ordinary Psychoses And The Others’, indicates that even though it is the former that are highlighted, it is the entire field of the psychoses that is in question. If Lacan’s late teaching does not annul what went before, after the Rio Congress, now is the time to return to the structural clinic in order to locate there the clinical references that can orient us.

Although the title has maximum scope, this is in order to maintain the Lacanian orientation in its rigour. The clinic that concerns us is not without ethics, it only arises under transference. Hence neither mental health, nor psychiatry, nor nosological debates, will distract us from this central point.

It is perhaps a subtle, barely ironic, manner of proposing under transference the entire teaching of Lacan, the latest and the other.

Barcelona, 14 th July, 2016

Anna Aromí, Xavier Esqué
Directors of the XIth Congress

Miquel Bassols
President of the WAP

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XIè Congrés de l’AMP
Barcelona, del 2 al 6 Abril del 2018

Les psicosis ordinàries i les altres
Sota transferència

L’XIè Congrés de l’AMP ens convoca a l’estudi i actualització del camp de les psicosis.  El títol, “Les psicosis ordinàries i les altres”, indica que, fins i tot quan són les primeres les que es destaquen, és tot el camp de la psicosi el que es detecta. Si bé el darrer ensenyament de Lacan no anul·la l’anterior, després del Congrés de Rio és el moment de retornar a la clínica estructural per a trobar-hi la solidesa clínica amb la qual orientar-nos.

Si l’obertura del títol és màxima, és així per a mantenir el rigor en l’orientació lacaniana. La clínica que ens concerneix no és sense ètica, només germina sota transferència. Per això ni la salut mental, ni la psiquiatria, ni els debats nosològics distrauran d’aquest punt central.

Si de cas un estil subtil, a penes irònic, per a proposar sota transferència tot l’ensenyament de Lacan, el darrer i l’altre.

Barcelona, 14 juliol 2016 

Anna Aromí, Xavier Esqué
Directors del XI Congrés

Miquel Bassols
President de l’AMP

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Traducción al francés: Marie-José Asnoun
Traducción al italiano: María Laura Tkach
Traducción al portugués: Nohemí Brown
Traducción al inglés: Roger Litten
Traducción al catalán: Neus Carbonell

19 de julho de 2016

¡¡¡Novedad!!! Consecuencias, nº 17. Revista Digital de Psicoanálisis, Arte y Pensamiento








Editorial: Orlando sin Pulso, por Mario Goldenberg



La reciente masacre de Orlando, realizada el día 12 de Junio, en un pub-discoteca gay de la comunidad hispana –Pulse–, relanza una serie de interrogantes, más allá de este hecho puntual. 

Es sabido que fue la matanza más numerosa después del 9/11, perdieron la vida 49 personas más su ejecutor, que portando un fusil semiautomático SIG Sauer MCX y una pistola Glock 17, compradas con todas las de la ley, en cercana fecha por Omar Mateen, de 29 años, de profesión, guardia de seguridad.

La versiones son contradictorias: por una lado era homofóbico, y además gay, había estado en la disco varias veces, su mujer sabía de sus intenciones, lo realizó por lealtad al ISIS, le había dicho a su amante gay que había sido maltrado por los latinos, muchas versiones, pero ¿todo esto justifica el hecho?

Este suceso toca varias aristas: la comunidad gay o LGBT, la cultura y negocio de armas, los inmigrantes latinos, la homofobia, el terrorismo, la inmigración musulmana, también un pasaje al acto más allá de todas las coordenadas simbólicas.

Sorpresivamente pude volver a ver en estos días The Terminator (1984 – dirigida por James Cameron) donde Schwarzenegger interpreta al Terminator, un ciborg asesino enviado a través del tiempo desde el año 2029 a 1984 para asesinar a Sarah Connor, madre del futuro líder de la resistencia humana a las máquinas. Hay dos escenas que me llamaron la atención. El ciborg entra en un almacén de armas, empieza pidiendo fusiles automáticos que va cargando y probando uno a uno, luego pistolas , el vendedor le dice que las pistolas las puede llevar en 15 días por los trámites que hay que realizar, pero los fusiles en el momento. Rápidamente se deshace del vendedor llevándose las armas que eligió, dirigiéndose a la discoteca Technoir, para liquidar a Sarah Connor. El ciborg Schwarzenegger, que solo será malo en esta primera película, realiza una masacre intentando matar a Sarah. Tanto la compra de armas como la escena de la disco, son espeluznantes. Como en el mundo del entretenimiento y la ficción, los escenarios públicos se transforman en lugares de muerte.

Quizás lo horroroso no haya sido solo este grave episodio, sino la persistencia de hechos así.

La persistencia y la permanencia de hechos que hacen serie, no por el lado de las supuestas motivaciones, los argumentos del autor de la masacre de Virginia Tech, no tiene nada que ver con los del autor de la matanza del cine en Colorado, ni con los de Columbine.

Es la escena-espectáculo la que persiste, permanece y se serializa, sin argumentos compartidos.

Y quizás lo más llamativo es que después del espantoso incidente aumentó un 30% la venta de armas, con el argumento de la seguridad personal. Algo así como querer apagar el fuego con nafta. Sabemos de las dificultades políticas para lograr un mayor control de armas que acompañados por discursos discriminatorios y segregativos promueven la violencia.

Es la manera en que se aborden estos sucesos que hacen síntoma en lo social, lo que puede dar una vía para su extinción, que no sea solo con SWAT.

  

ALCANCES

Hablar con el cuerpo
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Nos queremos necesarios, pero somos contingentes
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Laclau ◊ Lacan, o la razón política del sujeto
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http://www.revconsecuencias.com.ar/ediciones/017/default.php

16 de julho de 2016

El goce y el cuerpo social*, por Éric Laurent



Freud había distinguido el frenesí del discurso del amo en el goce del líder de las masas, esas masas formadas por quienes “han puesto un objeto, uno y el mismo, en el lugar de su ideal del yo, a consecuencia de lo cual se han identificado entre sí en su yo”.(1) En este Ideal no se trata de un sucesor del padre del Edipo, sino del padre de la horda quien, en el mito freudiano, tenía acceso ilimitado a las mujeres. Este goce sin límite lo habita y lo vuelve inquietante: “El conductor de la masa sigue siendo el temido padre primordial; la masa quiere siempre ser gobernada por un poder irrestricto, tiene un ansia extrema de autoridad: según la expresión de Le Bon, sed de sometimiento”.(2) Fundar el lazo social sobre la base pulsional de la identificación no permite de ningún modo considerarlo como armonioso. Siempre hay en el lazo social un mismo principio de ilimitación producido para la masa primaria, se encuentra siempre, incluso en las formas estables de la masa.

A partir de la “masa” sociológica, el fundamento del lazo social se define por el rasgo identificatorio al padre de la horda. Es esto de lo que Lacan va a prescindir proponiéndonos un nuevo régimen del lazo social, a partir del fantasma y del goce, y ya no a partir de la identificación. 

Otra Massenpsychologie se extrae a partir del fantasma, que es a la vez inscripción de la pérdida del sujeto y representación del goce. La primera modalidad del lazo social pasa entonces por los modos de subjetivaciones eróticas que se socializan para constituir las formas contemporáneas del vivir la orientación sexual. Es particularmente el caso de las comunidades LGBTQ o sadomasoquistas. Es preciso añadir a las comunidades de goce, que amplían el vocabulario de la biopolítica de los estilos de vida “alternativos”, las comunidades de consternación, que apuntan hacia la otra vertiente del fantasma, el momento en el que el sujeto se recupera en su pérdida. Son las comunidades de jóvenes graduados de Europa sin empleo, de quienes en Europa latina se autodenominaron “indignados” y en los países anglófonos “Occupy…”. En estos movimientos, se trata sobre todo de ocupar un lugar subjetivo, el de un grito, el de una pura enunciación que remite al momento de la pérdida. Esta pura enunciación se opone a una lista de enunciados de reivindicaciones definidas. Lo testimonia la dificultad de articular esta enunciación a un programa clásico de reivindicaciones comunes. 

Sin embargo, hemos podido constatar en la historia de estos movimientos el desarrollo de dos tiempos del fantasma. Por un lado, el grito del sujeto. Por el otro, el surgimiento del objeto a. En un segundo tiempo, de hecho, asistimos a la encarnación del kakon, del objeto malo, este goce malo respecto al cual el sujeto no deja de querer separarse. El cuerpo del cual se extrae el grito de consternación no es sabiduría sino pasión. Es un cuerpo que goza, que está marcado por afectos poderosos, dentro de los cuales la angustia es el más poderoso. Para Lacan, un cuerpo debe ser considerado en un sentido próximo al de Spinoza. Se trata tanto del cuerpo del sujeto como del cuerpo político. Un cuerpo no es biológico,(3) y es por este motivo que puede estar tanto vivo como muerto. Un cuerpo es el lugar en el que se experimentan afectos y pasiones, tanto el cuerpo político como el cuerpo individual. Las pasiones políticas nuevas surgen como acontecimiento de cuerpos políticos nuevos, y luego se transforman. 

Occupy Wall Street, que algunos consideran haberse disipado sin obtener resultado alguno, dio lugar a la campaña sorpresa de Bernie Sanders. Y cuando los enfrentamientos se vuelven duros, como hace poco en Nevada en los Estados Unidos, vemos retornar el aspecto “Occupy…”. En España, el movimiento horizontal de Podemos dio lugar a un partido demasiado jerarquizado para el gusto de algunos, pero encontró una inscripción que parece sostenible en los discursos establecidos y las pasiones políticas. Las grandes manifestaciones que enardecieron Brasil a comienzos del año 2013 no se hacían en nombre de ninguna consigna común. No había rasgo identificatorio que pudiera dar cuenta de estos movimientos en masa. No obstante, ahora asistimos al retorno de dos facciones que vienen a materializar en Brasilia el muro que separa a quienes se manifiestan a favor y en contra del procedimiento del impeachment en contra de la presidenta Dilma Rousseff. En París, la “Nuit debout” se afirma a la vez como vacío y como facción. Un texto difundido el 7 de abril de 2016 por algunos organizadores y firmado bajo el seudónimo de Camille Deaplace evoca “un vacío, una disponibilidad” que simboliza en París a la plaza de la República. La convocatoria prosigue: “Este vacío no tuvimos que hacerlo alrededor nuestro. Vivíamos en su interior hacía tiempo. Es el vacío de legitimidad en el cual hoy se toman casi todas las decisiones.”(4) De un lado, el vacío. Del otro, pero simultáneamente, Finkielkraut, expulsado de la plaza, encarnando el objeto malo, el kakon, aquel que no debe estar allí.

Son dos tiempos del fantasma que aparecen en estos movimientos y que designan perfectamente un modo del lazo social que no pasa por la identificación a un rasgo común, pero que sin embargo funciona en el registro de un cuerpo político producido como existencia lógica y atravesado por las pasiones fantasmáticas.

Traducción: Lorena Buchner.

* Extracto de “Pasiones religiosas del parlêtre”, conferencia pronunciada en el X Congreso de la AMP, Río de Janeiro, 22 de abril de 2016. Publicado en francés en Lacan Quotidien, n° 594, 14 de julio de 2016, disponible en: http://www.lacanquotidien.fr/blog/wp-content/uploads/2016/07/LQ-594.pdf 


Notas: 
1-. Freud, S., “Psicología de las masas y análisis del yo”, Obras Completas, Tomo XVIII, Amorrortu, Buenos Aires, 1976, p. 110. 
2-. Íbid., p. 121. 
3-. Miller, J.-A, Biología lacaniana y acontecimiento del cuerpo, Colección Diva, Buenos Aires, 2002, p. 28 
4-. Entrevista con Loïc Blondiaux realizada por Catherine Vincent, Le Monde, 16 de abril de 2016.

12 de julho de 2016

L’avenir de la dérive scientiste, par Yves Vanderveken





Perspective d’avenir ?
Un bond en arrière dangereux de 116 ans !

Par Yves Vanderveken


Yves Vanderveken

Maggie de Block, Ministre fédérale de la Santé publique, s’apprête à faire réviser fondamentalement la loi sur la psychothérapie à peine votée sous la législature précédente. Cette loi avait reçu l’aval de l’ensemble du secteur des thérapies du soin en santé mentale. Le projet revient ni plus ni moins à éradiquer la variété du champ des thérapies par la parole, en décrétant par un coup de force la suppression de la reconnaissance du métier de psychothérapeute, pour en inféoder l’acte, dorénavant réservé aux médecins et psychologues, aux seules Evidence Based Practice. Logique importée du contrôle des techniques médicales, elle est parfaitement inadaptée aux soins relevant du psychisme et de ses symptômes. Appliquée à cette dimension, elle relève d’une pure idéologie scientiste qui réduit l’être humain à ses comportements observables et mesurables.

Sans doute Maggie de Block se moque-t-elle, en déclarant toutes ces thérapies de la parole dépassées. Elle dit regarder vers l’avenir. C’est un faux-semblant. Ce n’est pas que le vaste champ ouvert par la découverte de la psychanalyse, et dont les psychothérapies opérant par la parole et l’écoute procèdent – tout en ayant produit toutes sortes d’ersatz et de contrefaçons – soit dépassé. Maggie de Block, son cabinet et le lobbying qui l’influence, veulent tout simplement par leur action en revenir aux temps d’avant sa découverte !

Freud était médecin. Il est entré dans l’histoire et a inventé la psychanalyse en arrachant le symptôme psychique de la sphère scientiste et médicale, parce qu’il avait justement découvert qu’il excède toujours et ne relève jamais du comportement observable et mesurable. Qu’il est toujours autre à ce qu’il présente – surdéterminé par d’autres facteurs, s’exprimait-il. Et qu’en cette matière, le regard du médical ne voyait rien, sinon au mieux, comme dans le cas des hystériques, une simulation. D’ailleurs, nous y sommes déjà revenus dans les sphères qui se sont totalement affranchies du savoir et de la pratique rare et si exigeante de la psychanalyse même. En témoigne par exemple, dans la psychiatrie d’aujourd’hui qui a vendu son savoir classique au seul neuro-biologisme, le diagnostic abracadabrantesque de pervers narcissique manipulateur qui, avec le syndrome dit autistique, est en passe de recouvrir quasi l’ensemble du champ psychopathologique et, par le même coup, le détruit.
  
Ce qui sera présenté à l’opinion comme une avancée majeure et inédite, sous couvert d’un accès généralisé aux remboursements des soins d’aide psychologique, constituera en fait une régression majeure et dangereuse.

Là aussi, il y a un au-delà pour l’instant gardé non visible. Ce qui y est à l’œuvre, c’est une mise en coupe des soins de santé mentale au profit de sa seule approche comportementaliste dirigiste. Elle empêchera la liberté de choix du patient du type de soins auquel il voudra recourir. Il inféodera l’aide psychologique au seul contrôle social, déterminant des circuits de soins obligatoires et rapides, dont le patient sera exclu et bien entendu privé de ses subventions et assurances d’aide sociale, quand il ne répondra pas à la technique. C’est déjà l’horizon, dans le secteur de la santé tout court, de ceci : vous fumez ? Alors plus de remboursement des soins et de couverture des invalidités pulmonaires. Et cetera. Or, le symptôme psychique, c’est justement ce qui est produit par le refus de la conformité à une norme. Eh oui ! le symptôme psychique, c’est le signe d’une rébellion du Ça contre le Surmoi. Tout le monde sait cela depuis Freud.

Nous nous opposons à cette dérive scientiste qui n’approche l’être humain que dans une dimension qui vise toujours plus à ajuster sa vie et ses conduites, fut-ce pour son bien, à une norme qui n’existe pas – celle toujours définie par le Maître.

Cette dérive est l’équivalent de celle qui vise à réduire l’acte médical à une pure technique protocolisée sans âme, de celle qui se donne pour objectif de codifier l’art, de celle qui se voudrait de réduire la littérature à un enseignement de techniques d’écriture, de celle qui rêve de réduire l’esprit de la loi à sa lettre, l’amour à sa chimie moléculaire, de celles qui viseraient à contrôler les passions de l’âme, de la politique et des opinions. 

La psychanalyse, comme discours et expérience, porte en son cœur la garantie de l’opposition à cette dérive. Celle qui vise, in fine, à réduire le féminin à la norme mâle (Jacques Lacan).

Chère Maggie de Block, ce que vous ne voyez pas, c’est qu’il est fort imprudent de légiférer en ces matières, en faisant fi du savoir des spécialistes de la si mystérieuse psyché. Nos sociétés, et donc le politique, en payeront cher le prix. Elles et ils devront en assumer les conséquences. Elles sont déjà à notre porte, que dis-je, dans la maison ! Vous pensez encadrer et promouvoir la guérison psychique. 

Vous verrez, en rendant la vie impossible aux psychothérapeutes et au tissu compassionnel dont ils assurent, de façon non réglementée et en dehors du regard évaluateur, l’éminente fonction sociale, ressurgir comme par magie des pathologies disparues, du style des épidémies hystériques, des radicalisations et des rebellions sociales insoupçonnées, la prolifération des sectes, sorciers et gourous en tout genre, échappant aux velléités universalistes du contrôle d’évaluation bureaucratique. Ils seront, tel Frankenstein, la bête que vous aurez ni plus ni moins contribué, serve d’un discours qui vous dépasse, à engendrer.


Faites circuler !
  Sur Twitter aussi, la résistance s’organise !
Alors, suivez sans attendre @Fdespsy sur Twitter…
Contre le projet de loi sur les professions de la santé mentale !
—–      « Le bien dire vaincra »     —–
!! 3059 amis de la liberté ont déjà signé la pétition vendredi 17 à 15:30 !!

10 de julho de 2016

Videos procaces, por Silvia Ons

 
Hace poco se difundió la noticia de una mujer que mató a su amiga –no todo es violencia del hombre contra la mujer– porque temía que le arruinase la fiesta de casamiento al exhibir un video erótico que la comprometía.

En un programa televisivo, un conductor mostraba con picardía un pendrive donde guardaba el material secreto de algún “famoso”, para así despertar la curiosidad de la audiencia. Prometía que lo haría público después del corte publicitario, excitando el goce voyeurista del televidente.

El hackeo de los videos almacenados en las computadoras o en el celular está a la orden del día y, a menudo, estas imágenes devienen “pruebas del delito”; otras veces, lejos de los hackeos, son los propios protagonistas quienes los filtran para publicitarse.

Tal como lo desarrollé en Violencia/s, el gran goce de la época consiste en develar todo aquello que está “por detrás”, la fascinación por los backstages, la complacencia voyeurista por Gran hermano, la impulsión por exhibir fotos con procacidades sexuales, los chismes artísticos (proliferan los programas “especializados” en ese rubro) y todo aquello que muestre lo que hay detrás de bambalinas1. En otro orden, lo mismo se revela en el deleite por sondear qué hay detrás de la vida de un gran hombre –y no me refiero a un “famoso” sino a alguien destacado en el campo cultural–, qué secreto guarda, cuáles son sus debilidades, sus aventuras libidinales, etc. Con el pretendido lema de hacer aparecer los aspectos más humanos de las figuras relevantes, subyace el placer mórbido de rebajar la imagen, metafóricamente, “mostrar su trasero”, igualarlo al de todos.

Al goce por develar los “traseros” se le suma la tecnología que permitirá verlos y, en este sentido, cabe preguntarse si no es esta misma la que lo causa. Tradicionalmente se consideró que el sujeto dirige su intencionalidad al campo de los objetos, en una suerte de direccionalidad que va desde el interior al exterior. El mundo permanece en su lugar como un afuera y es la conciencia la que se orienta a lo que habita en el mundo. Así, Jean-Paul Sartre recuerda las palabras de Edmund Husserl: “La conciencia es conciencia de algo”2. Lacan combate la concepción de que un sujeto tenga por delante un objeto al que apunta, ya que tal idea oculta que es el objeto mismo el que puede causar tal orientación allí donde el sujeto se cree dueño de la percepción3. Así, las imágenes televisivas, el celular, la computadora captan nuestra mirada y, si en algunos casos producen adicción, es porque allí el sujeto queda tomado, al modo de lo que le ocurría a Charles Baudelaire con el opio: “Soy fumado por la pipa”.

Las cámaras y aparatos que pueblan nuestro mundo virtual y que están tan incorporados a la cotidianidad, carecían antaño de la liviandad con la que hoy son tomados.

Basta considerar todo el tiempo que llevó incorporar las lentes en su utilidad para corregir los defectos oculares4. Seguramente inventadas por algún vidriero que las construyó por azar, fueron rechazadas por los ámbitos cultos.

El nombre “lentes” significa “legumbre”, “lenteja”; es vulgar y bastaba por sí solo para colocar fuera de los círculos elevados el origen del objeto indicado. Nacieron en entornos diferentes y fueron rechazadas, juzgadas indignas; no se habló de ellas por más de tres siglos y aún a comienzos del siglo XVII la ignorancia de los científicos era casi completa, como su desconfianza respecto de los primeros anteojos construidos por simples artesanos. Fue necesario el genio de Galileo5 para sacudir este prejuicio, pero es posible encontrar en él la extrañeza respecto de un cristal que es considerado engañoso respecto de la verdad.

El cuerpo y la máquina

Esos prejuicios precientíficos captaban, a su manera, el carácter foráneo del aparato creado por el hombre. Pensemos en el poder que se le atribuía inicialmente a la cámara de fotos como arrebatadora del alma. Un discípulo de Freud, el psicoanalista Viktor Tausk, se refirió a la importancia de la “máquina de influencia” en las psicosis6. Es que en estos cuadros, los aparatos tecnológicos pueden ser vividos como capaces de alterar el cuerpo de los sujetos. Dice Tausk: “A medida que la difusión de las ciencias técnicas progresa se comprueba que todas las fuerzas naturales domesticadas por la técnica contribuyen a explicar el funcionamiento de este aparato, pero todas las invenciones humanas no alcanzan para explicar las notables acciones de esta máquina por la que los enfermos se sienten perseguidos”.

El aparato de influir –afirma Tausk– provoca los siguientes efectos: presenta imágenes a los enfermos; produce y roba los pensamientos y los sentimientos, gracias a ondas o rayos; genera actos motrices en el cuerpo del enfermo, como erecciones o poluciones, también sensaciones, y es responsable de otros fenómenos somáticos.

Una paciente paranoica sentía que el televisor emitía imágenes y voces sarcásticas dirigidas a ella. Otro paciente decía que de la radio emanaban mensajes destinados a él y que Internet irradiaba luces que lo penetraban. Se dirá que se trata de una locura, y es cierto, pero esa locura habla de la influencia que, sin llegar a este plano delirante, tiene el mundo virtual sobre nosotros y que es desapercibida. ¿No son hoy las páginas pornográficas de Internet las que estimulan los actos onanistas? Freud utiliza la metáfora del cristal para explicar la diferencia entre neurosis y psicosis, ya que cuando el cristal se rompe –la psicosis– lo hace siguiendo sus articulaciones normales. Su idea es que desde las desfiguraciones y exageraciones de lo patológico se puede colegir la simplicidad aparente de lo normal.

Tausk advierte que, en la psicosis, los aparatos que ejercen influencia están íntimamente relacionados con el cuerpo del paciente, y que la dimensión exterior-interior se esfuma. Sin ir a estos extremos patológicos, cabe reflexionar sobre la manera en que nombramos los cuerpos: cuando se quiere dar cuenta de un gran estado de excitabilidad, se dice que alguien está “eléctrico”, aludiendo así a un cuerpo que ya no semeja lo humano. Asimismo, cuando se habla de un máximo rendimiento, se dice de alguien que es “una máquina”, “un avión” o “un motor”. Ponerse en carrera es tener “pilas”, y se demanda que se las ponga a quien “se cuelga”, como se dice de la computadora. “Bajar un cambio” es un dicho corriente de alguien que está muy acelerado, como un motor; “desacelerá” va en la misma dirección. “Reponé el motor” es una frase empleada como consejo de descanso y “es hora de que arranques” cuando se descansa demasiado. Los alimentos de consumo y los medicamentos vitamínicos no acentúan tanto el bienestar sino la potencia en términos de energía.

Detengámonos en los mensajes publicitarios, en las ofertas de consumo, en el marketing de nuestros días, para observar de qué manera todo está orientado no tanto a vivir mejor sino a hacerlo más intensamente. Paul Virilio muestra que ello equivale a tratar lo viviente como motor, máquina de acelerar constantemente7. El poder tecnológico afecta la manera de vivir, el cuerpo y la psicosis, bajo la forma delirante, así como los prejuicios precientíficos hablan de esa afectación.

Pero, sin profundizar en esos prejuicios, ubiquemos algunas de las formas en las que inciden en nuestras vidas, vidas sin secretos y sin silencio.

El valor del secreto

Cuando yo era adolescente, en ocasión de algún desborde verbal, una tía querida me decía que contase hasta diez antes de hablar. Este consejo de la sabiduría popular tiene sin duda su raigambre en la virtud de la prudencia, tan destacada por Aristóteles, que entra en contraste con los imperativos del mundo actual, que nos compelen a dar rienda suelta a los impulsos sin tregua y sin la necesaria pausa que implica el callar.

Detengámonos en la rapidez con la que se insta a dar una respuesta inmediata a lo que se pregunta en temas imposibles de explicar en un minuto. Observemos la secreta atracción que impulsa al zapping, que reemplaza incluso el deseo de ver una buena película. Notemos de qué modo la velocidad se revela en la prontitud con la que se nombran ciertas situaciones. Por otro lado, contar absolutamente todo se ha transformado en un deber: los programas televisivos muestran que los confesionarios han devenido lugares públicos. La tecnología anula los espacios que estaban confinados al silencio; lejos ha quedado la muchedumbre silenciosa, que hoy transcurre acompañada por los infaltables celulares, hablando o enviando mensajes de texto insustanciales. Recuerdo un viaje en tren de Roma a Florencia que hice hace ya algunos años. Subí al andén con un joven que acababa de despedirse de su compañera; no bien nos acomodamos en los asientos, tomó su celular para decirle a la chica que estaba ubicado frente a la señora con pantalón verde que había estado cerca de ellos en la estación. Al escucharlo me inquieté: viajaba sola y temí por mi seguridad. Pero mi paranoia se disipó cuando advertí que el mensaje no contenía ninguna intención, era una pura descripción de detalles triviales, algo mecánico para proseguir el contacto con la joven.

Heidegger destacó que el hombre hundido en la temporalidad moderna no puede detenerse, es ávido de novedades, propenso a las habladurías y a comprender todo sin previa apropiación de las cosas. La consecuencia es su falta de paradero como nombre del desarraigo. Cuando lo privado deviene público, los sujetos pierden su morada. Ya lo dice el proverbio: “El hombre es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras”. Entonces, se debe hacer un elogio del callar, pero no oponiendo ese silencio a la palabra. Por el contrario, es necesario callar para bien decir y para que el habla no sea esa catarata verbal en la que el hombre se extravía. O, en palabras de Lacan: “Un discurso no es solo una materia, una textura, sino que requiere tiempo, tiene una dimensión en el tiempo, un espesor. No podemos conformarnos en absoluto con un presente instantáneo”8.

La infidelidad controlada

El tema del hackeo de videos nos lleva a una pregunta que trasciende este acto delictivo: ¿existen acaso videos privados? Ya el ojo de la cámara quiebra la ilusión de espacios íntimos: hay algo que se muestra, la reserva desaparece.

Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, dijo: “Hay que romper el lazo entre el secreto y lo íntimo, porque ese lazo es una herencia obsoleta del pasado”. Por su parte, Eric Schmidt, gerente general de Google, señaló: “La preocupación por preservar su vida privada ya no era de todos modos una realidad más que para los criminales”. Julian Assange, creador de Wikileaks, dijo que había terminado el tiempo de los secretos de Estado. Los amos de la Web no tienen escrúpulos a la hora de profetizar el devenir de nuestros tiempos como el de la era de la transparencia.

Analizaremos algunos de los efectos que esto tiene sobre los sujetos, y en los lazos amorosos y sociales.

Cada vez parece más difícil la convivencia de las parejas: resulta menos prolongada y la relación amorosa se deshace más rápidamente. Siempre se supo que la excesiva proximidad era enemiga del amor, pero quizás lo nuevo sea la fugacidad con la que tal vecindad afecta el vínculo, al extremo de romperlo prematuramente. ¿No es acaso el valor otorgado a lo “nuevo” lo que lleva a que los sujetos no soporten la inevitable caída del enamoramiento dado por la convivencia? El culto por lo nuevo es la nueva forma sintomática del malestar en la cultura; claro que cada día algo nuevo se mantiene menos nuevo y menos tiempo: los objetos se reemplazan por los últimos modelos. Tal devoción incide notablemente en los lazos amorosos: ante la menor decepción, lo “nuevo” será siempre visto como mejor. Así, esta época como ninguna predispone a la infidelidad.

Detengámonos en los mensajes publicitarios, en las ofertas de consumo, en el marketing de nuestros días, para observar de qué manera todo está orientado no tanto a vivir mejor sino a hacerlo más intensamente. Resulta interesante observar cómo nos acechan las exigencias de felicidad, las imposiciones de dicha. Son esos imperativos los que propician la búsqueda de “nuevas aventuras” con la ilusión de encontrar el goce que falta. Al mismo tiempo, podemos decir que si esta época predispone como ninguna a la infidelidad, es quizás la época en que menos se la tolera y en la que más se la controla. Facebook y el celular quiebran los espacios antes secretos, provocando infinidad de separaciones.

El ojo que nos mira

El voyeurismo está siempre presente en nuestra época. Ya Guy Debord decía que en la sociedad del espectáculo aparece un nuevo valor, que no es el del ser ni del tener, sino el de aparecer9. La importancia de la imagen también había sido pensada por Heidegger, cuando en la década de 1930 escribió su conocido ensayo “La época de la imagen del mundo”, en el que afirma, luego de explicar cómo cada época se basa en una interpretación distinta de lo ente, que lo que caracteriza a la modernidad es el mundo como imagen.

Heidegger dirá que toda la metafísica moderna se mantiene en la interpretación del ente iniciada por Descartes 10.

Se trata de una metafísica donde el hombre se convierte en el centro de referencia del ente en cuanto tal, y esto es posible en tanto el mundo ha devenido imagen. Imagen del mundo significa no tanto calco, sino “estar al tanto de algo”, situar a lo ente mismo ante sí para ver qué ocurre con él y mantenerlo siempre ante sí en esa posición. Imagen del mundo significa concebir el mundo como imagen.

Considero que actualmente a ello se le agrega el mundo como “ojo” y que Lacan se anticipó sabiamente cuando diferenció la visión de la mirada. Una mirada está presente más allá de lo que podemos ver, una mirada a la que se le entregan los videos, las fotos, lo que antes era privado; una mirada que ejerce un control sobre las existencias y que llama a los impulsos convocándolos. En este sentido, en esta época de supuesto libertinaje hay muy poco espacio para la libertad, pese a que se crea lo contrario, puesto que la libertad del secreto ha desaparecido. Hay un momento en la vida del niño que tiene suma importancia y es aquel en el que puede mentir, ya que en esa mentira comprueba que sus padres no lo conocen integralmente, que es distinto, otro. En el siglo de la transparencia, se pierde esta dimensión de opacidad necesaria, margen para nuestra libertad. Así, cuando la misma pareja filma un video erótico, las puertas que preservaban su intimidad se han abierto, el ojo de la cámara ha entrado en el recinto privado para captar el secreto del goce. Las cámaras que pueblan el mundo, esos dispositivos que Foucault pensó como el panóptico en las cárceles y la vigilancia al servicio del poder11 que están ahora presentes en torno a la sexualidad, que ha perdido su carácter velado, ¿no son acaso nuevos dispositivos de control?

Una magnífica serie llamada Black Mirror muestra, en su tercer episodio, la influencia de un invento revolucionario que cambia la forma de vida de los ciudadanos: un miniordenador implantado bajo la piel tras la oreja que graba absolutamente todo lo que una persona ve durante el día. Basta activar un botón para acceder a las imágenes.

Se puede proyectar en cualquier pantalla, todos pueden verlo o su portador revisarlo sin la presencia de otros. Es tan común como lo es hoy el celular y se implanta desde el nacimiento. En ese aparato se centrará la crisis de pareja de Liam y Ffion. A partir de una reunión de amigos, Liam empieza a analizar cada escena grabada entre su mujer, Ffion, y su ex novio, Jonas: cada gesto, cada intención, cada insinuación oculta, una y mil veces, hasta la resolución final. Las imágenes confirman una y otra vez que ella lo engaña con Jonas; son gestos que nada probarían con certeza, pero Liam no ha borrado las filmaciones eróticas de la relación. Liam llega a pensar que el padre de su hijo es en realidad el ex amante, y cae en una suerte de locura en la que las palabras de ella ya no alcanzan: lo que cuenta son las grabaciones. El aparato comanda la vida de los sujetos; cuando se presiona el botón, los ojos de los protagonistas se tornan blancos y vidriosos sin parpadeo, como si perdiesen la dimensión humana y adquiriesen el carácter de una cámara. Finalmente, de manera sangrienta y frente al espejo, Liam se extirpa el aparato cortándose la cara. La serie invita a variadas reflexiones; el miniordenador es llamado “grano” y no tiene exterioridad respecto del cuerpo, para ser entonces el mismo cuerpo tan virtual como las imágenes.

Se sabe que Vicent van Gogh perdió parte de la oreja izquierda, pero hay diferentes versiones sobre el hecho: se dice que fue Paul Gauguin quien lo agredió luego de un altercado y que él mismo se mutiló. No importa cuál sea la verdadera; lo cierto es que en su Autorretrato con oreja vendada, Van Gogh se representa fumando una pipa, transmitiendo una sensación de sosiego, en una composición en la que predomina tanto el equilibrio cromático como el de los elementos iconográficos. ¿Acaso las voces que escuchaba no actuaban como si formaran parte de su cuerpo y la manera de hacerlas callar transitoriamente fue hacerse el corte? Si, para Lacan, la realidad se constituye gracias a la extracción del objeto, que adquiere de este modo su marco, en la psicosis tal operación no se produce. Entonces, lo que esta serie indica es la manera en la que la tecnología puede funcionar como un objeto enquistado en el sujeto. Ya no como el objeto transicional descrito por Donald Winnicott ubicado en el “entre” el sujeto y el Otro, del que el niño se separa eyectándolo, sino como pieza adosada al cuerpo, cuya extracción lleva al corte.

Notas:
  1. Ons, S., Violencia/s.
  2. Sartre, J.-P., “Une idée fondamentale de la phénoménologie de Husserl: l’intentionnalité”, en Situations I, París, Gallimard, 1947.
  3. Lacan, J., El seminario, libro 10: La angustia.
  4. Ronchi, V., Storia della luce. Da Euclide a Einstein, Bari, Laterza, 1983.
  5. Galileo fue el primero en el mundo de la cultura y de la filosofía que llegó a la conclusión de que se debía creer en lo que veía el anteojo. Con esta premisa lo dirigió al cielo haciendo descubrimientos asombrosos. Se inaugura entonces el tiempo de un ojo exterior al sujeto.
  6. Tausk, V., “De la génesis del aparato de influencia durante la esquizofrenia”, en Obras psicoanalíticas, Buenos Aires, Morel, 1977.
  7. Virilio, P., El arte del motor, Buenos Aires, Manantial, 1996.
  8. Lacan, J., El seminario, libro 5: Las formaciones del inconsciente.
  9. Debord, G., La sociedad del espectáculo, Buenos Aires, La Marca, 1995.
  10. Heidegger, M., “La época de la imagen del mundo”, en Caminos de bosque, Buenos Aires, Alianza, 2005, pp. 6378.
  11. Foucault, M., Vigilar y castigar, Buenos Aires, Siglo XXI, 2012.
From: Página12.

9 de julho de 2016

Un misterio, un acontecimiento, un cuerpo, por Greta Stecher



Lo real del inconsciente es el cuerpo hablante[i]
J–A Miller, Paris, 2014.

El sujeto no arriba a la consulta con un analista con un cuerpo hablante. Se trata de construir un trayecto, un pasaje, del cuerpo imaginario, –que incluso hay que ver de qué modo lo trae–, al cuerpo hablante. Éste es un cuerpo que se construye en relación con las marcas de cada uno. El cuerpo hablante no se define por su forma, ni por su imagen, sino por estar habitado por el goce de lalengua[ii].

Miller[iii] nos invita a considerar el misterio del cuerpo hablante, eso que está en la juntura misma del Ello y el inconsciente. El misterio de la unión de la palabra y el cuerpo; el misterio del dominio de lo simbólico sobre el cuerpo. Dirá que el sentido de la interpretación analítica se dirige hacia el goce ¿De qué manera? Se trata de llegar a las tripas; de apuntar al cuerpo hablante y producir un acontecimiento.

Lo real es el misterio del cuerpo que habla, es el misterio del inconsciente[iv]. En lo insondable de este misterio que nos enredamos los analistas; para leer una serie de acontecimientos, –o producirlos en el análisis– y que un cuerpo hablante pueda advenir.

Se trata pues de hacer, de los síntomas, acontecimientos de cuerpo; hacer resonar lalengua allí. Hay que producir una lectura, porque hasta que no se lee no sucede. El analista lee, recorta, hay un acto necesario para situar ¿y dar existencia? al acontecimiento.

Si aprendimos que el significante es causa del goce[v] la cuestión es cómo es que el significante impacta el cuerpo, cadaverizándolo. El cuerpo está marcado por el trauma, esa es su marca primera. El punto real es captar la inminencia de la palabra en el cuerpo. Esto es del orden del misterio[vi].

Éric Laurent plantea que el cuerpo se vuelve el lugar del otro; deviene superficie de inscripción. El cuerpo es agujero y el parlêtre intenta llenar ese agujero con una creencia. Porque el hecho de tener un cuerpo es del orden de la creencia, no hay sobre ello un saber unificado. Lo que hay siempre es un agujero y por fuera está la imagen. La imagen es una primera representación y, al mismo tiempo, una barrera frente al agujero.

Se desconoce el hecho de que uno habla con su cuerpo, es un punto insoportable, de ahí la negación del inconsciente –negación mediante la cual el parlêtre se cree amo de su ser–. No se quiere saber nada de ello. Se anudan el rechazo del saber y la creencia de la unidad del cuerpo. Este es un punto muy interesante, eminentemente clínico.

Según entiendo, en un primer tiempo del análisis, arribar al hablar con el cuerpo incluye el goce de la palabra e incluye el sentido; y recién en un segundo tiempo se apuntará al fuera–de–sentido. El goce propio del sinthome excluye el sentido. Asimismo el saber hacer no viene enseguida, será necesaria la articulación con la modalidad de lo posible.

Ram Mandil[vii] plantea al sinthoma como modo de conferir consistencia al cuerpo a partir de las marcas e inscripciones del trauma. Dirá que justamente se trata de considerar al cuerpo más allá de su soporte imaginario. No para eliminar su inconsistencia, pero sí como nuevo arreglo, que implicaría una reconsideración de lo imaginario
 
 
Notas
1-. Miller, J. –A., (2014) “El inconsciente y el cuerpo hablante” presentación del tema del X Congreso de la AMP en Río de Janeiro, 2016, París, 2014, en http://wapol.org/es/articulos
2-. Bassols, M. “El cuerpo, lo visible y lo invisible” presentado en la VII ENAPOL, septiembre 2015, en São Paulo. Audio publicado en radiolacan.com 

3-. Miller (2014) Op. Cit. 
4-. Lacan, J., (1972–1973) El Seminario 20. Aún, Paidós, Buenos Aires, 1998, p. 158. 
5-. Ibíd. 
6-. Laurent, E., “Curso: Hablar lalengua del cuerpo”, clase 1. Inédito. 
7-. Mandil, R. A., “Parlêtre y consistencia corporal” publicado en http://diretorianarede.com.br/



Bibliografía:
Bassols, M. “El cuerpo, lo visible y lo invisible” presentado en la VII ENAPOL, septiembre 2015, en São Paulo. Audio publicado en radiolacan.com
Ferreira da Silva, R., “Un nuevo imaginario” en Revista Lacaniana de Psicoanálisis N° 18, Publicación de la EOL, Año X, Junio 2015, Buenos Aires.
Lacan, J., (1972–1973) El Seminario 20. Aún, Paidós, Buenos Aires, 1998.
Lacan, J., (1975) "Joyce el síntoma", en Otros Escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012.
Lacan, J., (1975–1976) El Seminario 23. El sinthome, Paidós, Buenos Aires, 2006.
Lacan, J., (1977–1978) El seminario 25: El momento de concluir, Clase 12, 9 de mayo de 1978. Inédito.
Laurent, E., “Curso: Hablar lalengua del cuerpo”, clases 1 y 4. Inédito.
Mandil, R. A., “Parlêtre y consistencia corporal” publicado en http://diretorianarede.com.br/
Miller, J. –A., (2014) “El inconsciente y el cuerpo hablante” presentación del tema del X Congreso de la AMP en Río de Janeiro, 2016, París, 2014, en http://wapol.org/es/articulos
Vallejo, P., “Lo imaginario y el cuerpo hablante” clase inaugural del Seminario homónimo, 14 agosto 2015, EOL, Sección La Plata. Inédito.