27 de agosto de 2008

POIESIS 13_ Nel Guayaquil



poiesis


Boletín del CID de Guayaquil

No 13 agosto 2008


Responsables:

Mónica de Espinel

Elena Sper

Juan de Althaus


Ronald Portillo fue el primer profesor de la Maestría en Psicoanálisis de la Universidad Católica, en su segunda promoción. En la apertura de la misma, e invitado por el CID Guayaquil, dió la conferencia "Psicoanálisis y Globalización". Poiesis trae una síntesis de los aportes de la misma, en la cual, siguiendo un recorrido a partir del inconsciente como discurso del Otro, y las posibilidades de desciframiento que ello implica, mostró como los síntomas contemporáneos exlcuyen al Otro y al inconsciente. Al preguntarse sobre la posible intervención del analista lacaniano sobre ellos propuso que se trata que esa dimensión de goce rechazado pase por la reconstrucción del Otro, "en la contingencia de escribir lo real del síntoma". Estamos seguros que el lector sabrá encontrar la riqueza de la propuesta. MFCE




Psicoanálisis y Globalización
Ronald Portillo



Ronald Portillo abrió su intervención haciendo referencia a "Radiofonía", entrevista en la cual Lacan habla del "ascenso al cenit social del objeto a". Sostuvo que los analistas de hoy deben confrontar el predominio de lo real del goce, matriz de las llamadas "patologías contemporáneas", "los nuevos síntomas".

En el punto que llamó "Del inconsciente a la pulsión", explicó que para Lacan el inconsciente es político, en la medida en que responde a la categoría de lazo social. Lo relacionó con el texto freudiano sobre el chiste y afirmó que es éste "… la formación del inconsciente que mejor define la dimensión social del inconsciente…su dimensión política." Precisó que: "El inconsciente se genera… en la medida en que el sujeto establece relaciones de demanda o de deseo con el Otro en el marco de un discurso." Sin embargo, dijo que si bien el inconsciente se relaciona con el deseo, la dificultad aparece cuando se aborda la relación del sujeto con el Otro sexo, pues ahí se evidencia que el sujeto se relaciona sobretodo con su objeto de goce, el objeto pulsional.

Desde la perspectiva de la formulación lacaniana "el inconsciente es el discurso del Otro", Portillo dijo que "…el síntoma es… un mensaje cifrado, cuyo significado reprimido está a la espera de ser esclarecido… por el Otro". Mostró como, sin embargo, la pulsión de muerte freudiana ya introdujo una clínica en la que "…confluyen satisfacción y displacer, confluencia que Lacan llamó goce, propio de la pulsión destructiva".

Al hablar de "Mas allá del Padre", Portillo explicó que si los síntomas freudianos se presentan articulados a un sentido inconsciente, "… los síntomas contemporáneos se presentan como un rechazo al Otro… al saber inconsciente, al Otro del lazo social." Así, afirmó que "las patologías contemporáneas conforman refugios de goce refractarios a toda dimensión del sentido inconsciente, develan la presencia de un real sin ley,…un goce excluido del saber del inconsciente".

Se refirió al texto de Antonio Negri y Michael Hardt , "Imperio", para hablar de una "…ausencia de limites en nuestra civilización …una civilización dispersa …inconsistente, …compatible con el caos …(que)… proviene de los desmantelamiento de formas basadas en los ideales tradicionales." Esto lo relacionó con la "…caída o desvalorización del ideal de regulación sostenido por la metáfora del padre." Ante ello, dijo, "… proliferan las patologías del consumo… o surgen patologías insólitas", en alusión a los crímenes que se cometen por Internet.

Refiriéndose al efecto "otaku" en adolescentes o adultos jóvenes japoneses, adictos a aspectos restringidos de la sociedad mediática, Portillo comentó: "Este tipo de fijación de goce… comporta una de las características esenciales de las patologías contemporáneas: un marcado desinterés por sus contemporáneos." Se trataría, en términos de Lacan, "... del establecimiento del Uno de lo real del goce sobre el Otro simbólico de las regulaciones propias del lazo social."

Al hablar de "El psicoanalista y los síntomas contemporáneos", Portillo retomó de J.A. Miller las posibles posiciones de los analistas en la actualidad y caracterizó al progresista como aquel que aspira "a una traducción neuro-cognitivista de la metapsicologia freudiana". Punto en el que previno que el escollo "…reside en que las patologías contemporáneas no responden al fármaco, tampoco a ningún apoyo o autoridad proveniente del Otro."

Portillo planteó que los llamados síntomas contemporáneos como la anorexia o los ataques de pánico prescinden del Otro, "son expresión de puro goce". Frente a ellos fracasa el desciframiento o las intervenciones de sentido. Ante lo cual propuso que lo novedoso de la intervención psicoanalítica lacaniana reside en el intento de que lo rechazado por el inconsciente pase por "…la necesaria reconstrucción del Otro, en la contingencia de…escribir lo real del síntoma…producir el pasaje del goce del Uno…a la dimensión del Otro simbólico del inconsciente".

Los dos caminos para este tipo de intervención serían realizar "el empalme lacaniano para lograr que el goce pueda conectarse con algún sentido, transformándose…en goce sentido". De esa manera el goce particular del sujeto entraría en conexión con el Otro del inconsciente, el Otro social. "Es el gran desplazamiento…propio del tratamiento psicoanalítico", señaló.

La otra vertiente que planteó fue la de hacer existir al inconsciente como saber por la vía del amor, el cual que permite "…mediar entre los Unos del goce solitario". Y el instrumento es precisamente la transferencia "…en donde el amor se dirige al saber supuesto".