26 de octubre de 2017

LACAN COTIDIANO, por Hélène Bonnaud, Susana Huler, Gil Caroz, Alexander Van der Bellen




 

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Del holocausto a la ley sobre el aborto.
Familias: preguntas cruciales, la crónica de Hélène Bonnaud

Shakla v’taria con Hillel Cohen, por Susana Huler
Eco del 1er Foro de Zadig-Wien, por Gil Caroz
Carta del Presidente Federal de Austria leída en la apertura del Foro Zadig-Wien
 
            
Del holocausto a la ley sobre el aborto
Familias: preguntas cruciales, la crónica de Hélène Bonnaud
La muerte de Simone Veil fue la ocasión para celebrar el recorrido de una mujer libre y decidida de la que se sabe que no es ajena a su historia atravesada por el nazismo. Detenida a la edad de 16 años en Niza, donde vivía con su familia y luego deportada al campo de Auschwitz-Birkenau con su madre y su hermana (su padre y su hermano siguieron otra ruta), saldrá viva, pero definitivamente marcada en su carne. Simone Veil, que pasó por varias guerras y que conoció el holocausto más severo en la historia de la humanidad, encarna en efecto una de las figuras más carismáticas de este siglo. Ella hizo del significado de la vida y de su propio valor un tema permanente - la lucha de su vida. Resuena con su experiencia en los campos y su relación con la ley. Fue como magistrada que se dio cuenta de los problemas relacionados con el aborto y que luchó contra las actitudes reaccionarias del mundo médico, de la justicia, por no mencionar las religiones, todas hostiles al aborto. Sin embargo, encontró un apoyo inesperado cuando, promovida como Ministra de la Salud por el presidente Giscard d'Estaing quien quería en particular legalizar el aborto, le confió la defensa de este explosivo expediente ante el Parlamento.

Una lucha contra el oscurantismo 
Sin concesión sobre el Holocausto - no podía soportar ninguna comparación con otros genocidios - llevó con igual determinación su lucha por la interrupción voluntaria del embarazo (aborto). No era fácil en la década de 1970 oponerse al poder médico, generalmente masculino, identificado con el orden moral del ambiente, así como con el poder religioso -que hoy todavía mantiene su desacuerdo con la ley Veil. Según las religiones monoteístas, la vida sería sagrada desde el principio mismo de la concepción y el sacrificio de sí mismo, la elevación del alma. Cualquier ataque contra el embrión, en tanto que ser vivo, sería un asesinato. Sin embargo, no fue a ese nivel de filosofía, ni siquiera político y ético, que se celebró el debate porque el hecho de querer abortar no es una decisión colectiva, sino una decisión individual.

"Quedar embarazada” (como dice con tanta razón la expresión popular) a veces se experimenta bajo el modo del evento inesperado insoportable, y el aborto entonces requerido como la única respuesta al rechazo experimentado por este objeto que, al inicio del embarazo, no es todavía un feto, sino un embrión. Así para algunas mujeres, antes de la promulgación de la Ley Veil en 1975, no había otra opción que pasar por el aborto clandestino, que muy rara vez era practicado por los médicos, sino la mayoría de las veces por mujeres con diversas motivaciones. Es posible que las generaciones actuales no sepan que estas mujeres eran llamadas "hacedores de ángeles". Como la denuncia era siempre posible y este acto era castigado con fuertes penas de prisión, estas últimas, a riesgo de su libertad, practicaban en habitaciones improvisadas, en condiciones miserables y sobre todo sin reglas asépticas – de ahí la alta taza de mortalidad de las mujeres como resultado de estos abortos. A veces las mujeres usaban sus propios medios, agujas de tejer, caída voluntaria desde lo alto de las escaleras, ingestión de productos tóxicos, etc., sin mencionar el suicidio, solución definitiva para resolver a la vez tanto el embarazo como la culpa.

La ley religiosa y la ley de la República
Al final de su discurso ante la Asamblea Nacional (1) en 1974, Simone Veil explica: "Si la ley es general y, por tanto, abstracta, esta hecha para aplicarse a situaciones individuales a menudo angustiosas; ... si ya no prohíbe, no crea ningún derecho al aborto, y [...] como decía Montesquieu: "La naturaleza de las leyes humanas debe estar sujeta a todos los accidentes que ocurren y deben variar a medida que las voluntades de los hombres cambian. Por el contrario, la naturaleza de las leyes de la religión es de no variar nunca. Las leyes humanas gobiernan sobre el bien, la religión sobre lo mejor."

¿Cómo decir mejor en efecto esta ruptura entre la ley de los hombres y aquella que quiere ser dictada por un Dios Todopoderoso, entre la primera que protege de lo peor y la segunda que no quiere saber nada?

La cuestión de la vida y de la muerte fue gobernada por mucho tiempo en Francia por la religión católica. Con esta ley sobre el aborto, la República asume el discurso religioso e impone hacer frente a ese real que Simone Veil llama "el drama del aborto”, drama arraigado en el cuerpo de la mujer y, que amerita a menudo como tal, ser calificado como un evento traumático.

Si uno hace del deseo de tener un hijo la manifestación de una elección decidida, la cuestión del aborto no se plantea en términos de deseo, sino de la aceptación o no de procrear. En este sentido, la clínica nos enseña cómo el niño, en tanto objeto real, es elevado a un destino que pone "el wanted o el unwanted de su nacimiento" (2) en el centro de su existencia.

Sentido común: un elogio minimalista
En el sitio web de Sentido común1, leemos un tweet que rinde un extraño homenaje a Simone Veil, extrayendo esta pequeña frase de su discurso en la Asamblea Nacional: "Nadie ha protestado nunca, y el Ministro de Salud mas que nadie, sabe que el aborto es un fracaso cuando no es un drama ". Aislada del resto del discurso, esta frase podría ser interpretada como un pensamiento pesimista de Simone Veil, indicando que consideraba el aborto como un acto destinado a fracasar y reconocido como un drama. Basta con separar el significante abortodel significante mujer para desviar el significado de la frase: "Pero ya no podemos cerrar mas los ojos a los 300.000 abortos que cada año, mutilan a las mujeres de este país, que violan nuestras leyes y humillan o traumatizan a quienes recurren a ellas".

Simone Veil no hizo una apoligía del aborto, pero tomó en cuenta el hecho de que en la vergüenza y la angustia, estar embarazada podría resultar ser un drama, y ​​el aborto, en el silencio de la clandestinidad, una muerte anunciada. Ella hizo del aborto un problema de salud pública porque, de hecho, el procedimiento médico permite evitar que se convierta en un drama - siempre y cuando se practique en buenas condiciones sanitarias.

En esto es necesario. Considerar el aborto como un asesinato es una opinión, una interpretación en nombre de una verdad religiosa que, como tal, puede ser verdadera para algunos, pero en ningún caso para todos.

El cuento de la criada: una serie exitosa 
En nuestra televisión, una serie americana, The handmaid’s tale,  inspirada en el libro de Margaret Atwood, el cuento de la criada escrita hace unos treinta años y recientemente reeditada por Robert Laffont, tuvo un éxito enorme (3). Su resonancia con la cuestión de la libertad de las mujeres para dar a luz cuando quieran si ellas lo quieren probablemente no es una coincidencia. La ficción del libro dio lugar primero a una película epónima de Volker Schlöndorff lanzada en 1990. Su repetición, firmada por Bruce Miller con Elisabeth Moss en el papel de la sirviente, reactualiza la cuestión de la religión, su poder de someter a las mujeres a sus funciones gestadoras al servicio de los hombres. Es un retorno a un oscurantismo con olores desagradables donde las mujeres son utilizadas como úteros, para hacer niños para el goce de los demás. Sus cuerpos no les pertenecen mas; el niño que podrían traer al mundo tampoco. Este tema de la procreación obligatoria no es sin eco con la ideología de glorificar la maternidad cualesquiera que sean las condiciones que la rodean, rebajando a las mujeres a puros objetos al servicio de la reproducción. El éxito de esta serie nos recuerda lo mucho que la lucha liderada por Simone Veil sigue siendo más que nunca de actualidad. El 28 de septiembre próximo, Día Internacional del Derecho al Aborto, se hará un llamamiento a una marcha mundial y a una movilización para una armonización europea del derecho de las mujeres al aborto en toda Europa, con el Colectivo "Aborto: las mujeres deciden!",  se celebrará a Simone Veil quien fue capaz de hablar sobre el aborto, legalizarlo y así darle a cada mujer el derecho de elegir cuando quiere ser madre o no.


Notas

1: Cf. Discurso de Simone Veil sobre el aborto, ante la Asamblea Nacional, 26 de noviembre de 1974. Se encuentra aquí
2: J. Lacan, "Nota sobre el informe de Daniel Lagache", Escritos, Seuil, 1966, p. 682.
3: El cuento de la criada ganó los premios Emmy 2017 por la mejor serie de dramática este domingo.

Traducción: Magda Gómez

Nota del traductor 1. En francés Sens commun, es un movimiento político francés de derecha creado en 2013 a partir de la « Manif pour tous » (protesta para todos).
 
 
 
 



Shakla v’taria con Hillel Cohen
por Susana Huler
Anunciado en Lacan Cotidiano n°732 como el siguiente paso en el Shakla Vetaria sobre "Psicoanálisis y Política", se celebró en Jerusalén un encuentro-debate sobre la nacionalidad palestina y sus ideales con el profesor Hillel Cohen, historiador y autor de Tarpat (1929): Año cero en el conflicto árabe-israelí. Publicamos aquí el texto introductorio de ese encuentro, así como un eco de éste elaborado por Susana Huler.  La redacción.

Como introducción a la shakla v'taria, quisiera presentar varios puntos sobre nuestra elección de adoptar la orientación que Jacques-Alain Miller quiere dar a la actividad lacaniana en el mundo: unir el psicoanálisis y la política. Dice claramente que no piensa que sea una obligación en cada país ni que deba ocurrir en todas partes de la misma manera.

El psicoanálisis es una práctica que establece un discurso que se reinventa, siempre nuevo, cada vez que un analizante encuentra un analista. Un tipo de práctica, si se quiere, que va en contra de las identificaciones. El compromiso con el inconsciente, es decir, el consentimiento para saber lo que se niega a conocer antes, da necesariamente a este debilitamiento de las identificaciones un lugar central.
En su artículo "Estar en el campo político como analista", publicado en Lacan Cotidiano n ° 736, nuestro colega griego Reginald Blanchet afirma que no corresponde al analista ser testigo o comentarista de su tiempo , ni ser un experto asesor de su "príncipe", ni ser el organizador de grupos de presión para defender los intereses propios del psicoanálisis. Al contrario, se trata de interesarse y participar de cierta manera en la actividad política.

Esto conduce inmediatamente a la cuestión de saber qué rasgos y habilidades reconocemos a los psicoanalistas y quién dibujará su compromiso político.

Un analista es alguien que se ha liberado de sus fantasmas, de sus ideologías y de sus prejuicios. Como resultado, tiene la capacidad de escuchar, reflexionar y razonar con relativa libertad. En su conferencia del pasado 24 de junio, J.-A. Miller recuerda la palabra que Freud usó para describir la escucha en el análisis: Indiferentz. Puede traducirse por impasibilidad o ecuanimidad, pero nunca por neutralidad, apatía o impotencia. Siempre es una solicitud capaz de prestar la misma atención a los enunciados más mínimos y, por consiguiente, siempre dispuesta a sorprenderse o, quizá, a no entenderse demasiado rápido.

Por esta razón, es esencial que la red de Zadig constituida por J.-A. Miller no incluya a los miembros de los partidos políticos. En esto, se inspira en las palabras de Simone Weil: nadie en la política debe ser guiado por el programa del partido o por una ideología específica, sino sólo por su propia luz interior. Les pido que no me malinterpreten y que hagan de mi uno que cree que uno encuentra la luz interior en el análisis. Lo que se encuentra en el análisis es más bien su oscuridad interior y - con un poco de suerte - cómo navegar.

Lo que retengo de la idea de S. Weil de la luz interior es que nos devuelve a cada uno de nosotros a nuestra soledad. Debemos participar en el interés común de nuestra soledad individual. Recordemos que Lacan, cuando fundó su escuela, también hablaba de la soledad.

En un psicoanálisis, vemos la verdad moverse. No en la manera como el portavoz de Trump quiere que creamos que hay otra versión de los hechos, alternatives facts, sino que la palabra significa una cosa diferente dependiendo del momento, tal como la palabra tiene un efecto diferente en el cuerpo del que habla y del que escucha. Decir, por ejemplo, antes de la fundación del Estado de Israel que el establecimiento de un Estado judío no es sabio, y decir ahora que no es prudente o decir que ese estado no tiene ahora el derecho de existir, no es lo mismo.

Como analistas, reinventamos el psicoanálisis con cada nuevo paciente, sin el cual no puede haber práctica analítica. Lo mismo puede ser cierto para el Estado de Israel: sólo puede seguir existiendo si aceptamos reinventarlo. En otras palabras, la única base y garantía de nuestro trabajo analítico y nuestro compromiso político es nuestra creencia en el camino que hemos escogido para nosotros mismos.
 
Traducido del inglés por Betty Bertrand.
Traducción del francés: Magda Gómez
 

Eco del 1er Foro de Zadig-Wien
por Gil Caroz
Inspirado por el aliento dado por Jacques-Alain Miller estos últimos meses, un comité del Seminario psicoanalítico de Viena (1) (VPS) se ha movilizado de manera notable en la organización del primer Foro de Zadig-Wien. Se celebró el 9 de septiembre, bajo el título : « El miedo del extranjero: discurso ou segregación », en la Brotfabrik – antigua y  grande fábrica de pan, que había pertenecido anteriormente a una familia judía, y convertida desde el 2009 en un centro cultural que acoge varias instituciones de arte moderno. Una veintena de altavoces(2) respondieron presente al llamado de participar, enviado a cada uno, uno por uno.
 
En Viena, antigua capital del Imperio austro-húngaro en las puertas de Europa hacia el oriente, la sensibilidad al tema del extranjero viene de lejos. Elle a sido renovada recientemente cuando los habitantes se encontraron en primera línea para acoger las últimas grandes oleadas de migrantes hacia Europa occidental (3). Esto fue tangible durante el Foro. Los intercambios fecundos relativos a los temas de identidad y de identificación, así que al miedo al extranjero permitieron interrogar los orígenes del odio. La instrumentalización política de los miedos fue planteada, así como los efectos nocivos de algunos usos del lenguaje.
 
Es al final de la noche que se reveló con fuerza el monstruo de una verdad local conocida por todos. Pudimos escuchar que Austria vive aún bajo los espectros del nazismo durante la Anschluss. En 2015, el periodista Peter Blau había testimoniado en Lacan Cotidiano (4) del hecho que Austria está rezagada con respecto a lo que se hizo en Alemania bajo el nombre de Vergangenheitsbewältigung, es decir un trabajo de elaboración permitiendo asumir el pasado, asumir lo que fue cometido por el Estado durante la Segunda Guerra mundial. La cuestión del pasado nazi de Austria fue planteado en los años 1985-1986 en el momento del « caso Waldheim », pero el trabajo de desnazificación está hoy en día lejos de ser cumplido. Tenemos los signos mas claros. Por referéndum, las elecciones legislativas, que tendrían lugar en 2018, se adelantaron un año al 15 de octubre, en el contexto de una importante pérdida de velocidad por parte de los tradicionales partidos de centro-izquierda (Partido Socialdemócrata de Austria - SPÖ ) y centro-derecha (Partido del Pueblo Austríaco - ÖVP). Notamos una ascención remarcable del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), partido populista de extrema derecha dirigido entre 1986 y 2005 por el notorio negacionista del Holocausto Jörg Haider, quien tiene una inquietante ideología que converge con la de los enemigos de la raza humana. Por lo tanto, observamos los efectos preocupantes de la ausencia de desnazificación en grandes fracciones de la sociedad austriaca.
 
Entendemos la preocupación expresada por el presidente austriaco Alexander Van Bellen en su mensaje de apoyo dirigido al Foro. Hizo hincapié en la importancia de una "Europa unida, que sacó lecciones de las guerras e de las ideologías inhumanas", recordando que en los días del nacionalsocialismo el psicoanálisis fue estigmatizado como "ciencia judía" y que Freud se vio obligado, con otros psicoanalistas, a huir del régimen que se había vuelto totalitario. La necesidad es tanto más obvia, añade el presidente, que hoy en día los psicoanalistas, en cooperación con otras fuerzas democráticas e intelectuales, entablen un debate más allá del populismo y por una Europa libre.
 
También entendemos la preocupación expresada por Thomas Reindl, miembro del SPÖ, Presidente del Consejo de la Ciudad de Viena, presente en el Foro como representante del alcalde. Destacó el momento de crisis que estamos viviendo en Europa y más particularmente en Austria.
 
Pero la situación no es sin esperanza. 360 participantes asistieron al Foro Zadig en Viena. La mayoría de ellos no suspendieron su presencia durante todo el evento, desde las 6 de la tarde hasta la medianoche - sin molestarse en salir, a diferencia de las costumbres locales, antes de la hora en que los restaurantes ya no dan la bienvenida a los clientes.
 
Los ecos que recibimos de los ponentes y del público muestran la importancia de este evento sin precedentes.
 
Así hubo respuesta a la iniciativa de este primer Foro, más allá de la pequeña comunidad analítica. Este es un signo de que un real ha sido tocado en Viena, un real que llama a ser tratado en urgencia. ¿Quién dará a conocer un deseo decidido de tomar la continuación de la acción? Los psicoanalistas austríacos del VPS dieron un primer paso. No tienen más elección que continuar.
 
1: El Seminario Psicoanalítico de Viena (VPS) es una colaboración entre el Neues Lacansches Feld Österreich(Nuevo campo lacaniano de Austria) y el Campo freudiano. Esta colaboración fue iniciada por Jacques-Alain Miller en 2014.
2: Invitados: Isdeh Charim, Erhard Busek, Kurt Langbein, Paul Lendvai, Hosea Ratschiller, Wolfgang Petritsch, Gudrun Harrer, Michael Genner, Tina Leisch, Heide Schmidt, Stephan Schulmeister, Andreas Peham, Birge Krondorfer, Casper Einem Beckermann, Marwa Sarah, Josef Hader, Gregor Seberg, Virgil Widrich. Ponentes del campo freudiano: Lilia Mahjoub, Avi Rybnicki, Gil Caroz
3: "Asumir su pasado", entrevista con Peter Blau por Gil Caroz,  Lacan Cotidiano, n° 536, 20 octubre 2015. 4 : Ibid.


Traducción: Magda Gómez
 
Carta del Presidente Federal de Austria 
Leída en la apertura del Foro Zadig-Wien
 
El presidente Federal
Alexander Van der Bellen


Estimados participantes del foro "El miedo al extranjero - segregación o discurso",
 

Señoras y Señores,
Es un gran placer darles la bienvenida esta noche.
 

Cuando Avi Rybnicki me habló de la intención del "Seminario Psicoanalítico de Viena" de organizar este evento, inmediatamente despertó mi interés. Los temas que están a punto de abordarse representan en gran parte los principales desafíos que enfrenta Europa hoy en día con carácter de urgencia.

"Los otros" y "el extranjero", es un tema político que se ha vuelto casi omnipresente desde hace algún tiempo. El hecho de que estas dos nociones suscitan sospecha y temor se debe principalmente a los debates políticos y a las formas sin escrúpulos de explotar estas cuestiones en política. No hay duda de que la inmigración y todas las diferencias culturales y religiosas relacionadas son un verdadero desafío para la política y para nuestra sociedad como tal.


Señoras y señores, en primer lugar, quiero dejar claro que no creo que sea prudente negar o minimizar los temores, las preocupaciones o las tensiones dentro de la sociedad.


También creo que todos nosotros -y esto es particularmente cierto para los políticos- debemos enfrentar estos problemas en el marco de un debate serio. Tenemos el deber de destacar y promover las posibilidades y perspectivas de una integración exitosa.

Aquellos que agitan el miedo o incluso lo alimentan para sacar provecho de él en la política nos llevan inevitablemente a un callejón sin salida. Nuestros debates y reflexiones sobre este tema deben realizarse respetando la dignidad humana y los derechos humanos, así como los valores de la democracia y la solidaridad, es decir, en el espíritu de una Europa unida que ha aprendido las lecciones de las guerras y de las ideologías inhumanas. La Unión Europea es la respuesta a la historia asesina del siglo pasado. Por lo tanto, debemos aportar las respuestas europeas correctas a los nuevos retos de nuestro tiempo.


Permítanme explicar también otra idea muy importante en mi parecer: el psicoanálisis fue inventado aquí en Viena por Sigmund Freud. En los días del nacionalsocialismo, este último, así como muchos otros psicoanalistas, tuvieron que huir de un régimen totalitario. El psicoanálisis fue estigmatizado como "ciencia judía" –esto implicaba también todo pensamiento libre. Por esta sola razón me parece claro que los psicoanalistas de hoy, en cooperación con otras fuerzas democráticas e intelectuales, están comprometidos con un amplio debate más allá del populismo y hacia una Europa libre y respetuosa de la dignidad de cada ser humano.


Acojo con beneplácito las iniciativas constructivas de la sociedad civil como el evento de esta noche. La idea de un debate multidisciplinario con artistas, políticos y otras personalidades me parece particularmente importante.
Les deseo un fructífero debate y un preludio exitoso de su compromiso en favor de una Europa de paz y humanidad.

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