30 de mayo de 2007

NEL Cali - Seminario Investigación





INVITA


SEMINARIO DE INVESTIGACIÓN EN PSICOANÁLISIS

El Objeto a: "formas, modalidades, avatares"


(Segunda Sesión)


Invitado internacional
Enric Berenguer
Miembro de la AMP (Asociación Mundial de Psicoanálisis) y de la ELP (Escuela Lacaniana de Psicoanálisis). Director de la ELP-Catalunya. Docente de la Sección Clínica y Psicoanalista del Centro Psicoanalítico de Consulta y Tratamiento –CPCT Barcelona.
Segunda sesión: Junio 2


Informes:Lunes a Viernes 4:00 p.m. - 8:00 p.m.
NEL Cali: Calle 4 Norte # 1N - 52 Segundo Piso


Teléfonos: 6611147 - 6611193


29 de mayo de 2007

Issue 16 of the Psychoanalytical Notebooks - NLS






THE LONDON SOCIETY OF THE NEW LACANIAN SCHOOL





Dear Colleagues,





The London Society is proud to present the new issue 16 of the Psychoanalytical Notebooks*





Regulation and Evaluation





This volume is dedicated to highlighting the current debate revolving around State-Regulation by exposing and countering the ideology behind Evaluation and Scientific Evidence in the field of Medicine, Psychology and Psychological Therapies.


Psychoanalysis opposes the robotic conception of human beings by listening to and respecting the subject’s speech.





Issue 16 can be purchased from the website under ‘Publications’:

http://www.londonsociety-nlsorg.uk





Kind Regards,




Natalie Wulfing (Secretary)

28 de mayo de 2007

Jacques-Alain Miller Curso del 23 de mayo de 2007







ten line news n° 332




L a O r i e n t a c i o n L a c a n i a n a

“tiemblan Las columnas del templo”

JAM prosigue, siguiendo la huella y con los pequeños detalles, el proceso de reconstrucción creadora de Lacan, en la DE y la TDE. Es impresionante asistir a esta operación radical con el entusiasmo y el rigor que él pone en ello. Esta lección me inspira una imagen, la de un cuadro de un pintor manierista Giuseppe Arcimboldo (Milan, 1527 – Praga 1593), Cuerno de la Abundancia. En efecto hay algo de Lacan, hay algo de JAM, por supuesto, pero no solo. Leeremos allí referencias bíblicas, la referencia a uno de los Doctores de la iglesia, a la antropología estructural, a cinecitta, a las mujeres, a los hombres, a la actualidad de la vida política francesa, y esto envuelto en un humor sin igual. ¡Este prodigioso contenido del Cuerno está al servicio del temblor de las columnas del templo”!(From l’Editeur de TLN)


Jacques-Alain Miller

Curso del 23 de mayo de 2007


He comparado la última vez, al muy último Lacan con Santo Tomás, aquel que al final de su vida, rechaza la suma de lo que había podido elaborar, construir, elucubrar, en lo simbólico y lo expulsa como estiércol. Pero también Lacan, lo hizo entender, es quien sacude las columnas del templo, el templo del psicoanálisis, y que hace que se derrumbe sobré él.


La TDE es una revelación

Hay una ventaja en esto, es que, por su sacudida misma, las columnas que parecían estar allí, desde siempre, sostén de la casa que habitamos, estas columnas se tornan visibles. Percibimos todo lo que sostenía esta construcción. Veo lo que se podrá decir a partir de ahora de la enseñanza de Lacan – lo que se podrá decir de ella proviniendo de un cierto lado - , que esta enseñanza se concluye en un fracaso. Tomo las cosas un poco de manera diferente. Esta muy última enseñanza es más bien una revelación, la revelación de un impasse que es consustancial al psicoanálisis. Lo que llamábamos – Lacan puso el acento sobre esto pero Freud es el primero en haberlo formulado -, es que lo que llamaba lo imposible del psicoanálisis, es en esta muy última enseñanza, puesto a la luz, explicitado, hecho visible y casi palpable. Y esto nos da como una descomposición espectral de lo que es la enseñanza de Lacan. A mi entender no hemos terminado de desarrollar las consecuencias de este impasse puesto a la luz. Si fuera necesario, es algo con lo que hay que re- apasionarse, de lo que Freud y Lacan han podido edificar sobre el fundamento de este impasse.
Digo Sansón, porque podría también ocuparme de este detalle que Sansón, era ciego. Lo que consuena con la cuestión planteada la última vez: ¿Cómo reconocer un nudo borromeo en la oscuridad? Había que entender, lo indique, reconocer un saber en la oscuridad. Es la definición que el muy último Lacan daba también al pase, la prueba de validación del fin de un análisis. Pero es también todo un psicoanálisis: ocurre en la oscuridad, una oscuridad, esperamos, surcada por relámpagos.
Este “en la oscuridad” da a mi entender, el sentido del retorno a la “Carta robada” que se realiza en un capítulo del Seminario XXIV.
La “Introducción” al “Seminario de la Carta robada” expone, en efecto, lo que es un saber, en los términos de una cadena determinada o por lo menos parcialmente determinada, una cadena, donde a un cierto nivel de elaboración- no al nivel más bajo donde es lo aleatorio lo que prevalece, siendo el nivel más bajo el que ilustra la moneda donde la aparición de un lado o del otro es imprevisible y sin ley-, en un cierto nivel de elaboración de la sucesión de los más y de los menos, aparece una ley de formación y digamos un algoritmo. El pase, idealmente, sería presentar tal algoritmo – el algoritmo de su inconciente, si puedo decirlo – a plena luz. Sería el hecho de un sujeto que ha podido conocer su inconciente como un saber determinado. Lacan tuvo ternura con la metáfora de las Luces, se presentó a sí mismo como trabajando en una empresa en la que trataba de hacer penetrar las luces en un reducto donde no habían aparecido hasta ese momento.
Cuando vuelve sobre la “Carta robada” y su “Introducción” en el Seminario de L´Insu que sait de l’Une-bévue no reniega de esta definición del saber, sino que califica el saber así definido de saber absoluto. Es un saber absoluto que, como yo lo leo, no tiene nada que ver con aquel de Hegel – en tanto que, dado que no sabemos muy bien lo que es el saber absoluto de Hegel y que se presta a imaginar, no puedo ser definitivo sobre este punto. Si, veo incluso, si me esforzara un poco, que yo podría decir que es el mismo. Pero en fin el saber absoluto, cuando califica esta construcción matemática elemental que está erigida al comienzo de los Escritos, significa primeramente que este saber funciona solo. Es decir que está separado. Y separado de todo el resto. Esto tal como Lacan lo retoma. En la época en que comenzaba, en que se establecía su delirio, no hubiera calificado a esto como saber absoluto. Hacía de ello, por el contrario, como decimos el paradigma, el punto de ideal, sobre lo cual reglar la escucha psicoanalítica: suponía que este saber embragaba en la relación analizante-analista.
Es un acento muy diferente calificar a este saber como absoluto: cuestiona, en los hechos el acceso que se pueda hacer hacia él.

Lo real no habla

Y es de este modo que, admitiendo en su comentario último de la “Carta robada”, que hay simbólico en lo real, iremos hasta el punto de decir esto, lo real es el lugar de lo simbólico, y no ocurre menos, y lo subraya, lo recordé la última vez que allí el significante está mudo.
El significante constituye parte de lo real – si lo admitimos – sin embargo ocurre que lo real no habla.
Esta proposición, lo real no habla, me parece que atraviesa toda la última enseñanza de Lacan, estos dos últimos Seminarios que trituro. No es como algunas otras, una proposición sometida a variaciones, no es un ensayo de formulación, les he mostrado, en la ocasión, cómo tesis contradictorias de Lacan debían entenderse a partir de un recorrido que él hace de soluciones posibles probadas para una dificultad. Mientras que: lo real no habla, es con esto que está tratando. Estoy de acuerdo- estoy de acuerdo con ustedes, con lo que supongo que viene de ustedes (risas) – estoy de acuerdo que es muy singular, que es una noción que nos toma a contrapelo.
Es una proposición que hace caer una columna del templo.
Esto ya comporta que solo tenemos que hacer con este real en la oscuridad, y no en la luz. Esto introduce el psicoanálisis como una práctica a tientas, muy lejos, a la inversa, de esta imagen del psicoanálisis como algoritmo, que era la imagen dada por la “Introducción” de “La carta robada”, y que prometía una operación interpretativa, en el fondo plena de seguridad, inflada de una arrogancia cientista. Qué digo, Dios mío! (risas) Es seguro que este muy último Lacan nos conduce a críticas mucho más severas e incluso salvajes de las que nunca se hicieron en su lugar.
Esta práctica a tientas, podemos decir que da el ejemplo de ello el manejo dificultoso de los nudos y de los toros – he señalado que Lacan se abstenía allí de hacer referencia a lo que se hubiera podido elaborar como algoritmo sobre las figuras topológicas.
Lo real no habla – van a ver allí que llego a decir algo claro, simple, pero hay que llegar a esta simplicidad-, lo real no habla nos indica el valor a dar a la primacía de la escritura, que camina en la enseñanza de Lacan, hasta estallar en su muy última. Puesto que, tan sospechoso se vuelve el lugar mismo de plantear tesis, que aparecen en sus dos últimos Seminarios, a menudo tentativas de acomodaciones, transitorias, frágiles, pero mantiene, con diferentes acento que el inconciente tiene que ver con el escrito. Da de ello enunciados, proposiciones diferentes, pero el hilo es ese: es escrito. No es matemática, no es lógica, no es gramática, no es tampoco poesía, pero a pesar de todo es escrito.
Y bien! Esto quiere decir que no es palabra.
Y si es escrito, es en el sentido en que no pasa naturalmente a la palabra. ¡Qué camino recorrido! 180°.
He recordado la última vez la fórmula del inconciente estructurado como un lenguaje, he mostrado rápidamente cómo esta estructura de lenguaje fue sacudida y luego borrada. Pero en fin hay otra gran fórmula lacaniana, columna del templo, por donde había que pasar para entrar al templo: El inconciente es el discurso del Otro.
Toda la ambigüedad está en la palabra discurso. En el contexto, es difícil dudar que esto quiera decir palabra, palabra ordenada, y en efecto, el inconciente lacaniano.- es de allí de donde partió- está hecho, estaba hecho de palabra. Si bien que podía poner de relieve la continuidad entre el discurso del inconciente y el discurso del analizante y por poco que el analista se sitúe en el lugar del Otro, como se expresaba, esta continuidad era la del discurso del analista y del analizante. El emisor recibe del receptor su mensaje bajo la forma invertida, pero la inversión, es el nombre de la continuidad. Esto quiere decir que es el mismo. A un signo de diferencia – que queda por interpretar: ¿es pasar de la negación a la afirmación?, ¿es más bien lo contrario?, ¿es un cambio de dirección?, etc. Inversión supone continuidad. Y a partir de allí se abrían, en efecto, una doctrina de la operación analítica, una teoría, y el manejo, en el pizarrón de las figuras- y ya las dos figuras cuyo modelo, la referencia, era la comunicación. El esquema L, el primer piso del gran grafo, el segundo grafo, todo eso son esquemas de la comunicación. Y lo que en este orden de ideas parecía el colmo de lo que daba como paradigma de la interpretación analítica en sus efectos transformadores del sujeto, era la proposición preformativa, diríamos: Tú eres mi mujer.

Miracolo y la sonrisa de la Gioconda




La fórmula que resume esta orientación, fórmula que es casi una jaculación, es: eso habla. A mí, eso me hace pensar en una réplica que hay en un film de Vittorio De Sica que veía en mi infancia, donde en un momento el pueblo se reúne diciendo: Miracolo ! miracolo ! [risas] Eso habla!
Este entusiasmo está desestimado por la proposición: lo real no habla. Allí, no hay miracolo, no hay Dios para hacer hablar a lo real.
El muy último Lacan está trabajado, incluso atormentado – yo me veo forzado a comunicarles todo esto en un tono alegre (risas) a causa de Luis Solano que me aprecia cuando estoy contento -, Lacan comienza a menudo estos Seminarios diciendo: “Cuanto quisiera no hacerlos”. Porque no es un mensajero de buenas noticias. La noticia que trae es: Eso no comunica. Y cuando comunica verdaderamente no comprendemos porqué, ni cómo (risas) – allí podemos decir: Miracolo.
Pero no nadamos en el milagro nos colgamos de algunas ramas de excepciones. Y eso, eso camina, en la cabeza de Lacan, si puedo expresarme así, luego al menos del Seminario Aun y su última lección que les recordé la última vez – pero ya está en marcha en ese Seminario. En Aun ya ha dicho: Lalengua no sirve al diálogo. Pero lo que quiere indicar con el término mismo de lalengua, escrita en una sola palabra sin distinguir el artículo y el sustantivo, es que sirve al goce.
Es a partir de la promoción del goce en la enseñanza de Lacan que la referencia a la comunicación comenzó a disolverse – el goce se tornó un disolvente conceptual -, y eso se comprende porque, digámoslo así, el goce no comunica.
Es el paradigma que da con respecto a esto, puesto en exergo por Lacan, de las mujeres con su goce: ella no dicen nada de eso, no saben decir nada de eso. Bueno, habría que verificarlo. He tratado, esta semana aún, de suplicarle a una persona que me diga algo de eso: le pareció suficiente hacerme la sonrisa de la Gioconda (risas). Habría que leerse para estar mas seguro del señalamiento de Lacan, toda la literatura erótica femenina, que conoce en nuestros días un cierto desarrollo. De lo que he podido leer, que no es mucho, no me parece aclarado. O agrega un cierto goteo de dulzura y de ternura, si puedo decirlo (risas), o la toma con el sadismo de las descripciones masculinas. Si alguno entre ustedes tiene una referencia para indicarme estaría encantado de leerla.
En todo caso, para Lacan, es el paradigma de la relación al goce: de ese lado, eso no habla. Por el contrario, sin duda, del lado del amor, eso habla, habla y conduce a las mentiras sobre lo simbólico.
Sí, habría que agregar el lado masculino, donde está así mismo muy orientado hacia el goce del Uno, más que hacia el goce del Otro, es decir orientado hacia el falo y hacia la contabilidad.

El amor es recíproco, el goce no.

Si pensamos en ello, las fórmulas de la sexuación que Lacan elaboró en sus Seminarios XVIII y XIX- y también en Aun – y que transcribió, desarrollo en su escrito titulado “El atolondradicho”, estas fórmulas de la sexuación muestran más bien que el goce encierra a cada uno de los sexos en sí mismo. Es por otra parte una de las tres lecciones que Lacan extrae al final de este escrito bajo la forma: no hay diálogo entre los sexos.
Es esto lo que dice. No es evidente. Hablamos. No faltan discursos que se dirigen indefinidamente e indiferentemente a los hombre, a las mujeres: Trabajadoras y trabajadores! (risas) Electoras y electores! Ustedes notan así mismo que la idea de que hay dos especies allí progresa, embaraza por otra parte enormemente el discurso político: “A todas aquellas y a todos aquellos” (risas), diez veces seguidas…(1)
No hay diálogo entre lo sexos debe entenderse, me parece, a un nivel que apunta al goce que no comunica, y donde el goce del Uno no asegura nada en lo concerniente al goce del Otro. Del amor, Lacan pudo decir que era siempre recíproco, habiendo recibido parece, la fórmula de uno de sus amores de juventud, pero no lo dirá, salvo para hacer reír, que el goce es siempre recíproco.
Y por lo tanto, la promoción en la enseñanza de Lacan, de la categoría del goce va contra la comunicación, sacude la columna, las dos columnas – sí, están las dos columnas y el arco del grafo del deseo -, y pone ya en el horizonte el autismo, del que se plantea la cuestión en su Seminario XXIV para desmentir que el psicoanálisis sea un autismo de a dos. Pero en fin se debate sobre este fondo.
Vemos bien que trata, en un momento dado, de crear la categoría del goce del Otro – con una O mayúscula – sobre el modelo del discurso del Otro, y llega a la conclusión que esta categoría del goce del Otro, no se sostiene, no va, está vacía. En el fondo, se sostiene, fantasmáticamente, en la relación del goce femenino con la posición de Dios.
El carácter disolvente de la categoría del goce frente al aparato conceptual se ejerce también sobre la noción del objeto a que, como lo decía la última vez, está moldeado sobre el efecto de sentido.
El objeto a, lo sabemos, emergió primero como objeto metonímico en el Seminario V de las Formaciones del Inconciente. Lacan lo integró a los esquemas de la comunicación, y lo reubica como una cierta especie de efecto de sentido, quizá un efecto de sentido real, etc. En Aun, en el capítulo VIII, que es verdaderamente la puerta de entrada en su última enseñanza, Lacan dibuja un esquema en el que desprende las tres letras de lo imaginario, de lo simbólico y de lo real: I, S, R y da un sentido giratorio al vector que liga a estos tres puntos este:
Atraigo ya vuestra atención sobre la línea horizontal, donde lo simbólico se dirige hacia lo real: S--àR. Es una línea de fondo: confrontar lo simbólico a lo real, hasta verlo desfallecer en su muy última enseñanza, hasta en ciertos aspectos desecharlo. Tenemos ya aquí esta dirección de lo simbólico hacia lo real, que es el movimiento que se realiza en la muy última enseñanza.
Es en este camino que Lacan ubicaba el objeto a como lo que podemos aprehender de lo real en lo simbólico, señalando, ya por esta posición, el carácter ambiguo de esta categoría. Si miramos sus alas y si miramos sus patas, no van del mismo lado. Lado alas, vuela con lo simbólico, sus discursos y sus mentiras, y luego con sus patas, es queda anclado en lo real. Y ya en ese capítulo VIII de Aun, es lo que me había interesado hace tiempo, incluso si estaba hecho en dos frase, Lacan, rechaza el objeto a. Lo rechaza pretendiendo que frente a lo real, se revela como un falso ser – eso no puede, dice, sostenerse en el abordaje de lo real.
Sin duda, precisamente, porque conserva un efecto de sentido. Lacan, en ese capítulo ya está en la vía de una escisión entre lo real y el sentido, que explicitará en su muy última enseñanza diciendo, lo había señalada un poco antes durante el año, que el sentido es el Otro de lo real. Con una O mayúscula porqué no.
Para prenderse a las ramas, podía retomar y validar su fórmula que el analista pone el objeto a en el lugar del semblante, lo que es más conveniente con su modo de existencia – en tanto que tal no es más que un semblante -, y agregaba que es a partir de allí que el analista puede, lo cito, “interrogar como saber lo que es del orden de la verdad”. En esta interrogación hay ya lo que surgirá como problema: ¿Cómo podemos en el análisis pasar de la verdad al saber?


Lo simbólico habla


Lo simbólico habla. Es la condición para que haya verdad, esta verdad que está rodeada de mentiras, esta verdad a la cual accedemos solo por la mentira, esta verdad que no es más que una especie de mentira puesto que es variable. En todo caso, existe la verdad cuando lo simbólico habla, hay esos relámpagos que iluminan la oscuridad., decía yo hace un rato. Mientras que lo real es mudo, inclusive el saber que incluye. Y con respecto al saber que incluye estamos en la oscuridad. Es un saber absoluto. Absolutamente separado de él.
Entonces, no está mal ese esquema orientado de ese modo para resituar elementos que pertenecen a la muy última enseñanza de Lacan.
Podríamos decir que en efecto lo imaginario se dirige hacia lo simbólico: I-àS, en el sentido en que lo imaginariza, y es lo que nos da el fantasma, la poesía, el deliro de toda construcción simbólica.
Daré también un valor al vector que muestra lo real dirigiéndose hacia lo Imaginario: R-àI, del que he dicho que me parecía ser el movimiento que anima El Momento de concluir de Lacan. Es lo que me hizo elegir como título del último capítulo: Imaginar – en infinitivo – lo real.
Sí, validé ese título, pero me encuentro más complicado con el título del primer capítulo, que responde al vector imaginario-simbólico: IàS, que muestra una continuidad entre lo imaginario y lo simbólico, que trata por lo tanto de delirio, incluida la ciencia, que muestra el carácter imaginario de la geometría euclidiana, sin embargo paradigma de lo simbólico. Terminé por llamarlo: Fantasmas de lo simbólico –en plural. No es que no sea exacto pero no está en el texto mismo de Lacan bajo esta forma y por lo tanto medité aun sobre esta título, quisiera hacerlo mejor y que se sienta también cómo el último capitulo de El Momento de concluir le hace eco a la posición tomada en el primer capítulo.
Entonces, una columna del templo que también es sacudida, es la columna de la necesidad. Y su correlato de imposibilidad. Digamos que es la columna de lo que Lacan llamaba en la “Carta robada” la determinación simbólica, que por lo tanto nos daba, nos ponía en el horizonte el paradigma del algoritmo.
¿Qué es lo que sacude a esta columna? Es la promoción cada vez más acentuada en la enseñanza de Lacan de la categoría de la contingencia.
Es claro ya, en Aun, cuando Lacan descontento con el adjetivo arbitrario que Saussure hacía desprender del significante, dice: “Hubiera valido mejor avanzar el significante con la categoría de contingente”. Y es así como sacude él mismo la primacía, la necesidad del significante fálico, tratando de demostrar que no era más que contingencia, que con el psicoanálisis eso cesa de no escribirse – y por lo tanto lo que llama contingencia es todo lo que somete la relación sexual a no estar más que bajo el régimen del encuentro. También saben ustedes que esta contingencia Lacan la prueba en diferentes categorías o conceptos del psicoanálisis.
El encuentro es un hecho de azar. Dar la primacía al encuentro, es volver al piso más bajo de más y de menos sobre el que construyó el edificio de la determinación simbólica. Y por lo tanto, a medida que Lacan promueve la categoría de la contingencia, en el fondo, como Penélope, deshace su tejido de determinación. Esto quiere decir que el encuentro opera en la oscuridad.
La magia reestablece la comunicaciónEs allí donde podríamos escribir, donde tomaría su valor, la tesis fugitiva sin duda pero que habita la muy última enseñanza de Lacan, la tesis del análisis magia.
Evidentemente la cuestión se planteó mucho tiempo antes a Lacan puesto que bajo este acápite Lévi-Strauss había inscripto a la operación analítica, comparando el psicoanalista con el chamán. Era en esa época, un buen gesto que le hacía a su amigo Lacan, que no se desconcertó y que en esa ocasión había hecho la música de lo imaginario, lo real y lo simbólico. Pero en este último texto de los Escritos, “La ciencia y la verdad”, Lacan vuelve sobre la magia. Y me parece que es lo que lo inspira en su muy última enseñanza a evocar la magia a propósito del psicoanálisis.

La magia restablece la comunicación.

Restablece una relación entre significantes. Lacan dice exactamente: “supone el significante que responde como tal al significado”, los remito a la página 871 de los Escritos. La hipótesis de la magia, es que tiene que ver con una Cosa, que primeramente no habla, que está enferma, que está en relación con un disfuncionamiento, y suponemos, en efecto que con el significante se va a poder hacer responder a la Cosa que no habla: Sa-àCosa. Aquí la Cosa toma valor de naturaleza y el significante debe tomar una forma de encantamiento para movilizar el significante en la naturaleza: encantamiento-ànaturaleza. Y entonces, explicita Lacan: La Cosa en tanto que habla, responde a nuestras conjuras.
Por lo tanto, llegamos allí a hacer hablar a lo real mudo.
Es notable que lacan, el muy último, rebaja el psicoanálisis a una operación de este tipo. Esto supone que el chamán, del lado del encantamiento, ponga algo de sí, es necesario que se active, como yo, aquí (risas), que moje su camisa. Por lo tanto, eso implica aportar el cuerpo, pagar con su persona, y por ello mismo, en efecto, por el cuerpo, demuestra formar parte de la naturaleza, el emisor forma parte de la naturaleza.
A esto, Lacan opone el sujeto de la ciencia que sería el supuesto de la experiencia analítica, el sujeto de la ciencia que no pertenece a la naturaleza. Y el analista mismo sustrae su cuerpo más bien que agregarlo – aunque haga falta que esté allí, hay incluso este mínimo.
Su razonamiento de la página 871 es completamente válido si ponemos, en relación el sujeto de la ciencia, pero es un asunto completamente diferente cuando hablamos del parlêtre.
El parlêtre es una categoría que incluye el cuerpo. De tal modo que no es suficiente evacuar el cuerpo en el análisis diciendo que es un residuo. El cuerpo, es por el contrario, se trata del parlêtre, un fundamental, como se dice hoy.
Y podríamos decir también que el analista, no solo forma parte de la naturaleza por el soporte corporal que trae, sino que forma también parte de la cultura.
Y por ello Lacan da su importancia a factores como el prestigio o el peso social en la eficacia de la interpretación. Es sin duda también por lo cual dice una vez: Para saber lo que yo entiendo por psicoanálisis hay que entrar en psicoanálisis conmigo (risas). En efecto, no se podía encontrar algo más pesado que el muy último Lacan, lado prestigio y peso.Hay que corregir esto por el hecho que la debilidad mental tal como el prestigio se sostiene muy bien de los semblantes establecidos. En fin, ustedes lo constatan en la elevación de las grandezas sociales, ustedes toman alguno del paquete, lo presidencializan (risas), hace exactamente el mismo oficio que los demás, es capaz de hacerse el Tintin como los otros. El lugar y los semblantes mismos, generan su peso y la admiración que va con ellos. Es esta operación, esta operación que podemos calificar de mágica – llegar a hacer hablar a lo real -, que Lacan arrima con el termino de estafa, con el que decora, en un momento dado, el psicoanálisis, para plantear la pregunta: ¿Cómo superar la escisión de lo real y el sentido, en tanto que esta escisión es lo contrario de la práctica psicoanalítica que supone que las palabras tiene un alcance en lo real?
Por lo tanto, allí, no es el fracaso de Lacan de lo que se trata, es una antinomia, una dificultad propia al psicoanálisis.

La promoción del cuerpo


Uno de los intentos de Lacan es, lo he señalado al pasar, superar la escisión de lo real y del sentido por lo que sería la excepción del síntoma, si el síntoma es la única cosa que conserva un sentido en lo real. Por lo tanto, el síntoma, podría responder –como la Cosa del chamán al encantamiento -, podría responder a la interpretación como el cuerpo responde a su resonancia.
Aquí hay que darle su lugar a la promoción que se realiza en la enseñanza de Lacan y que viene a emerger en su muy última, la promoción del cuerpo, que está situado, se los recuerdo en la triplicidad de Lacan, a nivel de lo imaginario.
Y especialmente, El Momento de Concluir está marcado por la promoción de lo imaginario a través de las manipulaciones de figuras que multiplica Lacan. Hay como un tropismo hacia lo imaginario, que es una suerte de retorno a las fuentes para él, puesto que partió de lo imaginario, y retorna allí, bajo una forma diferente, mucho más elaborada, de orden matemático si queremos – digo si queremos porque de hecho esas figuras están muy alejadas de las matemáticas.
Digamos, la promoción del goce, la de la contingencia, la del cuerpo, se conjugan en una promoción de lo imaginario que me hace pensar que es de este modo como responde al llamado que él mismo lanza al final del su Seminario XXIV del L´Insu que sait de l´Une bévue donde espera un significante nuevo. Y yo había dado como título a esta parte, hace tiempo, cuando lo publiqué en Ornicar?: “Hacia un significante nuevo” Y bien! La respuesta, la respuesta última que aporta El Momento de concluir, es que ese significante nuevo no es un significante es más bien una imagen.
Continúo la semana próxima en El Momento de Concluir. (Aplausos)

(Cuadro que recapitula los esquemas)
Sa ———> Cosa encantamiento ———> naturaleza



(esquema 2) (esquema 1)








Nota:
(1) Expresiones escuchadas de la boca de los candidatos a la presidencia de la R. Francesa.
(2) Dos últimos esquemas en triángulo, inspirados en el de J. Lacan, Seminario Encore, Livre XX, Chapitre VIII, page 83, Le Seuil, Paris, 1975. Ficha técnica :Autor/intérprete : JAM
Desgrabación: Michel Jolibois
Sonido y reproducción de los esquemas: Fabienne Henry
Producción y Copyright : TLNDifusión : amp-uqbar
TLN agradece a estos dos valiosos colaboradores , Fabienne Henry y Michel Jolibois

Traducción: Silvia Baudini

VII JORNADA DA DELEGAÇÃO PARAÍBA




VII JORNADA DA DELEGAÇÃO PARAÍBA

8-9 junho 2007







Alguns trabalhos já estão confirmados:



O diagnóstico em psicanálise: da classificação ao caso único
Felipe Paiva (relator)



Jussara Avelino, Engrig Vasques: Lacan e a epistemologia científica

Luciene Melo, Fernanda Leal, Glacy Gorski, Ana Lúcia Trovão, Guilherme Pimentel , Verônica de Oliveira, Rosário Magno Cavalcanti: A Clínica Artesã: do tipo Clínico ao Caso Único


Fernanda Leal: Diversidade adversa: efeitos da classificação no contexto contemporâneo da educação


Glacy Gorski: Pontuações sobre o particular e o singular: reflexões epistêmicas


A arte do diagnóstico e seus atributos clínicos

Paulo Pinto: As Entrevistas Preliminares e suas contribuições para o processo analítico.

Sandra Conrado: A nomeação do gozo e a montagem do diagnóstico em psicanálise

Cristina Maia: Algumas reflexões sobre o diagnóstico na clínica com crianças


Do imaginário da classe ao real do inclassificável: a arte da invenção
Cleide Pereira (relatora)



Zaeth Aguiar do Nascimento,Vaneide Delmiro, Ricardo Monteiro, Alana Alves, Jemima Queiroz, Tarciso Oliveira Júnior, Ovídio Maribondo: Mensageira do bem: “uma tentativa de suplência pela via da nomeação”

Maria de Lourdes Aragão: Uma Garota Forçada: Um diagnóstico a construir?

Margarida Assad: "Para julgar os belos objetos se requer gosto, mas para produzir tais objetos se requer gênio".

Construções do diagnóstico e os desafios da Clínica Contemporânea

Cassandra Dias (relatora)Josenice Alcoforado Astrid, Santos Lúcia Liberal, Zaeth Aguiar: As duas faces do Pai: versões num caso de toxicomania

Angelo Xavier: Humanismo: uma forma de abolição do sujeito

Marcia Candelária (relatora) - Ana Cláudia Vasconcelos, Ana Ocileide Bezerra, Mª Cristiane Rocha, Maria Cristina Maia: Diagnóstico e direção do tratamento em serviço público: uma escuta orientada pela psicanálise lacaniana




Psicanálise e Psiquiatria: aproximações e controvérsia



Roberdan Almeida Questões acerca do diagnóstico: uma experiência no ambulatório de saúde mental.

Lais Guimarães: Psicanálise versus Psiquiatria

Guilherme Pimentel: Sobre as Políticas Públicas em Saúde Mental na contemporaneidade

Edézia Almeida e Rosário Magno Cavalcanti: Políticas Públicas em Toxicomania: uma Leitura Crítica

25 de mayo de 2007

Jornadas junio 2007 - NEL Bogotá







La Nueva Escuela Lacaniana de Psicoanálisis
NEL-Bogotá

Invita a sus Jornadas:
TRATAMIENTO DEL TIPO CLÍNICO COMO CASO ÚNICO

"El anoréxico, el bulímico, el toxicómano, el hiperactivo... han sido consagrados, entre otros, como tipos clínicos en nuestra contemporaneidad. Pueden detectarse, evaluarse y ser tratados por diversas prácticas terapéuticas e involucrar cada vez más una gran variedad de franjas etarias. Se trata de demostrar de qué manera se puede diferenciar el psicoanálisis de orientación lacaniana en relación a esas prácticas, al conceder privilegio a lo que hay de único en cada sujeto alcanzado por uno o más de esos tipos clínicos"

Invitado: Juan Fernando Pérez
Analista Miembro de la Escuela , miembro de la NEL-Medellín y de la
Asociación Mundial de Psicoanálisis

FECHA: Junio 2 de 2007
HORA: 9 a.m. - 12 m y 2 - 5 p.m.
LUGAR: Sede NEL-Bogotá Cra. 11B No 99 – 54 Of. 602
INFORMES: 6113511 (Lunes - Miércoles y Viernes de 3 - 7 p.m.)
nelbog@etb.net.co

Do objeto a como mais-de-gozar aos objetos “naturais”







La consigna de trabajo introducida por J.-A.Miller en el Congreso de Roma 2006, y a la cual, junto con un enjambre de colegas, me encuentro abocado, no me parece simple.
Tendremos los diversos resultados en Buenos Aires, en 2008, y serán diversos porque la cuestión se presta a muy diversas aproximaciones.
Es de esperar, por lo tanto, que la resonancia en el enjambre sea tal que encuentre a cada uno en la nota en que no es un cualquiera.
De mi lado, en Curitiba, se tratará primero de compartir con el máximo rigor posible los pasos lógicos que permitieron a Lacan su definición del objeto a en singular, como plus- -de- gozar.
Eso tiene un primer sentido, ya que el Seminario XVI no ha sido aún suficientemente comentado entre nosotros.
Pero también tiene otro, y es el que sostiene la conjetura que trataré de desarrollar: el retorno a los objetos a “naturales” del Seminario X será un avance si los retomamos en su constitución presubjetiva. En efecto, eso nos ubicaría mejor en la última enseñanza de Lacan, y nos ubicaría mejor como psicoanalistas frente a la apuesta ilimitada del plus-de-gozar en el mundo contemporáneo.

J.C.Indart

O SINTHOMA - Leituras do Seminário XXIII de J. Lacan



O SINTHOMA
Leituras do Seminário XXIII de J. Lacan


O Conselho e a Diretoria da Escola Brasileira de Psicanálise - Seção São Paulo
convidam para as Leituras do Seminário XXIII de J. Lacan - O Sinthome - dando prosseguimento à atividade iniciada no segundo semestre de 2006.
As reuniões ocorrem quinzenalmente, `as quartas-feiras, às 21 horas, na EBP-SP.


30/05/07 - A escrita do Ego
Seminário XXIII, cap. 10,
Carmen Silvia Cervelatti


Atividade Aberta e Gratuita
Informações: 30811088

Rua Presidente Prudente, 48 CEP: 01408-030 - São PauloTel./Fax: (11) 3081 1088 e 3891 1384e-mail:
ebpsp@uol.com.br

24 de mayo de 2007

Jornadas Clínicas y Conversación Institucional de la NEL en Maracaibo






Jornadas Clínicas y Conversación Institucional de la NEL en Maracaibo


Este fin de semana en Maracaibo, contamos con la presencia del Comité Ejecutivo de la NEL, a saber: Ma. Hortensia Cárdenas, Presidenta; Juan Fernando Pérez, Vice-Presidente; Juan Felipe Arango, Tesorero y Mercedes Iglesias, Secretaria. A quienes recibimos con gran entusiasmo.
Juan Fernando Pérez fue el encargado de coordinar la actividad clínica, quien luego de realizar una introducción elocuente y un recorrido impecable, prosiguió con la presentación y discusión de una serie de casos, expuestos por Asociados de la Sede, ante la presencia de todos los integrantes de la misma.
Posteriormente Ma. Hortensia Cárdenas, en calidad de Presidenta de la NEL, nos invita a una conversación institucional, orientada a enlazar los lineamientos de las políticas de la AMP, que destacan la formación del analista, con las particularidades inherentes de nuestra Sede. En sus palabras, "las Jornadas Clínicas son una respuesta del Comité Ejecutivo a la problemática de la formación del analista". Y ciertamente, este encuentro ha sido altamente provechoso en este sentido y como experiencia de Escuela.
Juan Fernando Pérez, abrió el espacio de trabajo con una reflexión en torno a la creencia que subyace a la noción de educación, que implica que la formación de los hombres se alcanza necesariamente en la medida en que sean educados. En contraposición, cita a Lacan en su texto "El triunfo de la religión", quien afirma "a decir verdad, no es obligatorio que el hombre sea educado, ya que él realiza este proceso solo" . Y lo realiza solo, en tanto que su constitución está dada desde el comienzo, en función de decisiones que realiza el sujeto, en el espacio de su advenimiento, que responden más a sus modos particulares de hacer frente a lo real de su existencia y menos a los ideales que la cultura le propone.
Es entonces, luego de este advenimiento del sujeto, que la cultura se erige en la ilusión de reeducar los modos de goce de este sujeto, a través de la educación. El psicoanálisis propondrá entonces otro modo de formar, distinto a la educación. Si bien, la noción de Escuela propuesta por Lacan tiene el propósito de formar analistas; no podemos perder de vista -como él mismo señaló- que no existe la formación del analista, sino formaciones del inconsciente. Entendiendo que cada sujeto es, en tanto respuesta a lo real, él mismo una formación del inconsciente. Así, los efectos de-formación buscados, estarán orientados a franquear las implicaciones de goce que esto supone. Operación que solo será posible bajo la dirección que nos señala nuestra ética particular.
La puntualización de Juan Fernando, sobre los objetivos de este encuentro: Trabajar para producir efectos de formación en los analistas y contribuir a la existencia de una comunidad de trabajo, fueron sustentadas por la intervención de la Presidenta, quien resalta la función central de la Escuela, en su articulación con los Centros de Investigación y los Centros de Consulta y Tratamiento Psicoanalíticos. Todos ellos orientados a la formación de analistas, ya que si el psicoanálisis es una práctica, de la existencia de los psicoanalistas dependerá, la existencia del psicoanálisis. Es así, según sus palabras, como "cada uno hará existir al psicoanálisis con su acto".
María Hortensia plantea, que los Centros de Tratamiento, toman en cuenta la presencia del otro social, "un otro que existe y tiene consecuencias en nosotros mismos", y en este sentido, intentan alojar el malestar propio de la civilización de nuestra época. Indica que estos dispositivos se instalan como instancias inéditas, que más allá de la Escuela y la experiencia propia del análisis de cada uno, valen como herramientas de la cual podemos servirnos, en tanto Institución, para la formación de los analistas. Analistas que harán existir al psicoanálisis en la medida en que puedan responder a la particularidad de su época, "época del síntoma, que como tal no tiene solución".
Una época que muestra la emergencia de nuevos sujetos, con sus nuevos malestares; caracterizada por ejemplo, por adolescentes que tienen a su alcance un cúmulo abrumador de información, pero una carencia abismal de orientación; jóvenes que hacen lazo alrededor de la muerte como solución posible; niños angustiados que no reconocen los semblantes de autoridad ni de saber instalados hasta el momento, quedando así sin referencias; padres que no logran trasmitirlas, ya que ellos han perdido las suyas; una vida "sin sentido", donde los adultos están deprimidos y los jóvenes aburridos.
Se tratará entonces, de formar analistas enmarcados en su época, capaces de crear soluciones contingentes y posibles a la medida de cada caso particular.
Para concluir, Ma. Hortensia nos invita a participar en una conversación sobre las particularidades que nos atañen como Sede, intentando demarcar el momento en el que nos encontramos y la dirección en la cual se orientará nuestro trabajo, en función de esta causa común que es el psicoanálisis.

Queremos agradecer profundamente a nuestros invitados, ya que causaron a nuestra Sede incluso antes de su llegada, generando un trabajo que desde el comienzo y sobre la marcha, dio muestras de sus efectos en la formación; favoreciendo de manera enriquecedora el tránsito por lugares privilegiados en nuestra experiencia de Institución, como lo son la transmisión, la práctica y la creación.

Maracaibo; 23 de Mayo de 2007

Ana María González
Isolda Alvarez
Carolina Hernández



(Nel-Debates-mayo 23 de 2007)

Séminaire du Champ freudien en Russie


Saint-Pétersbourg

Xème Séminaire du Champ freudien en Russie
Saint-Pétersbourg - 2 et 3 juin 2007


Séminaire du Champ freudien
Saint -Pétersbourg
Vasyljevskij Ostrov, Linija 12, dom 11
2 et 3 juin 2007 - 10 h à 18 h
Enseignant : Luis Solano

Psychiatre et psychanalyste à Paris, membre de l’ECF, de l’EOL et de l’AMP
Partie théorique
Exposé de Luis Solano
Il sera question, à partir de la clinique qui se dégage d’une longue cure d’un sujet psychotique, de poursuivre l’étude des psychoses. Les concepts majeurs d’automatisme mental, la modalité particulière du Transfert dans les psychoses et la “position” particulière de l’analyste dans cette clinique, seront à l’honneur.
Discipline du commentaire, sous la direction de Luis Solano
Il sera proposé un extrait du Séminaire V, Les formations de l’inconscient, touchant à la fonction du signifiant majeur, le Nom-du-Père. Deux participants du séminaire introduiront le travail, avec deux brefs exposés (10 minutes chacun). Suivra le travail de discipline proprement dit. Voici l’extrait : « Quelque chose peut manquer dans une chaîne des signifiants. Vous devez comprendre l’importance du manqué de ce signifiant particulier dont je viens de parler, le Nom-du-Père, en tant qu’il fonde comme tel le fait qu’il y a loi, c’est-à-dire articulation dans un certain ordre du signifiant –complexe d’œdipe, ou loi de l’œdipe, ou loi d’interdiction de la mère. C’est le signifiant qui signifie qu’à l’intérieur de ce signifiant, le signifiant existe. C’est cela, le Nom-du-Père, et comme vous le voyez, c’est, à l’intérieur de l’Autre, un signifiant essentiel, autour de quoi j’ai essayé de vous centrer ce qui se passe dans la psychose »(1)
(1)( Jacques Lacan, Le Séminaire, Livre V, Les formations de l’inconscient, Chapitre VIII, “La forclusion du Nom-du-Père”, page 147, Paris, Seuil).
Partie clinique : exposés de cas,
discussion et commentaires de Luis Solano
Komarova Irina (St.-Pétersbourg, GCF-R): "La petite fille qui casse les oreilles" - le début du travail avec une petite fille autiste et met en relief la question de la position de la clinicienne au travail avec cette enfant et sa famille.
Samarina Elena (Novosibirsk): "Quelque chose a disparu..." - l'histoire d'une mélancolie.
Soboleva Irina (St.-Pétersbourg, GCF-R): « Quand j’ai été tué... » - un petit garçon de 5 ans et demi a des difficultés avec la langue, il est reçu dans au Centre Réhabilitation Social, son travail chez la psychologue vise à le séparer de choses innommables
Sobolev Mikhaïl (St.-Pétersbourg, GCF-R): "Ce qui ne peut pas être dit peut être montré" ,où l’art est pour cette jeune personne , l’alternative au traitement de la psychose par la fonction "La Femme".
Volnich Yury (Ukraine, GCF-U) : "Il me semble que je puisse tuer" – le début de déclenchements de la psychose chez une jeune personne.
Bibliographie :Jacques Lacan, Le Séminaire, Livre III, Les psychoses, Paris, Seuil.Jacques Lacan, Le Séminaire, Livre IV, La relation d’objet, Chapitres 12 et 13, Paris, SeuilJacques Lacan, “D’une question préliminaire à tout traitement des psychoses”, Écrits, Paris, Seuil, 1966.

Conférence publique
Institut français de Saint Petersbourg
Quai de la Moika, 20
1er juin 2007
16-30 – 18-30
Luis Solano "La demande de bonheur et la promesse analytique"
Nous présenterons le Séminaire, Livre VII, de Jacques Lacan, L’éthique de la psychanalyse, traduit en russe par Alexandre Chernoglazov (Décembre 2006, Moscou, Gnosis). Nous en situerons la place dans l’enseignement de Jacques Lacan, en suivant les indications que donne Jacques-Alain Miller dans son cours « l’Orientation lacanienne », enfin, nous nous attacherons à mettre en relief, la force et l’actualité des thèses formulées par Lacan dans ce Séminaire, si cruciales pour la pratique et la théorie de la psychanalyse.
Entrée libre

Association Mondiale de Psychanalyse
www.wapol.org
Nouvelle École de PsychanalyseNew Lacanian School
www.amp-nls.org

22 de mayo de 2007


Communiqué du président de la NLS

Le Vème Congrès de la NLS, « Naissances du transfert », s’est tenu ce week-end du 19 et 20 mai à Athènes. Il a rassemblé 340 personnes venues de 12 pays autour du thème « Installation et maniement du transfert psychanalytique », et s’est déroulé en présence d’Eric Laurent, Délégué Général de l’AMP et de Judith Miller, Présidente du Champ Freudien.

Les membres de la Société Hellénique, sous la direction de Reginald Blanchet, avaient effectué un travail d’organisation remarquable. Ce congrès en effet, s’est déroulé dans le cadre exceptionnel du Mégaron (Palais de la musique d’Athènes), et l’accueil a joint l’efficace à l’agréable. L’excellente traduction simultanée a permis la fluidité des débats. Les festivités étaient chaleureuses et délicieuses. A la fin de la première journée de travail, un concert de musique et de chant grecs nous a fait vibrer d’émotion. L’amour que les organisateurs ont apporté à la préparation de ce Congrès a été sensible à tous les instants.

Par ailleurs, le congrès d’Athènes a marqué un moment important de ponctuation du travail d’Ecole qui s’effectue au sein de la NLS depuis un an. La qualité des travaux présentés a témoigné de l’efficacité des dispositifs mis en œuvre pour la préparation du thème. C’est ainsi que les Séminaires « Nouages », le projet des cartels « Vers Athènes » et le premier numéro du Bulletin de la NLS paru récemment, ont permis un échange régulier et constant entre les membres des différents groupes de la NLS, qui de l’avis de tous a porté ses fruits. La commission scientifique, aux côtés de Pierre-Gilles Gueguen avait établi un dialogue préalable avec de nombreux auteurs sur les textes proposés, ce qui a permis d’élaborer un programme raisonné. Certaines interventions ont éclairé de façon lumineuse notre conception du transfert. L’intervention d’Eric Laurent, délégué général de l’AMP, a été un grand moment, et a ouvert des voies nouvelles qui porteront bien au delà de la NLS.

Les travaux se sont terminés par un aperçu sur le prochain Congrès dont l’organisation sera confiée à la Société néerlandophone de la NLS, le Kring voor psychoanalyse, sous la direction d’Anne Lysy-Stevens. Les dates retenues sont le 15 et le 16 mars 2008 à Gand (Belgique). Le conseil de la NLS, réuni le dimanche, a décidé d’un thème pour l’an prochain : « Les objets et le corps dans la clinique psychanalytique ». Le titre, encore à préciser, sera communiqué ultérieurement.

Gil Caroz
Président de la NLS


Comunicado del presidente de la NLS - español

El V Congreso de la NLS, « Nacimientos de la Transferencia » se realizó el 19 y 20 de mayo en Atenas. Reunió a 340 participantes provenientes de 12 países en torno al tema « Instalación y manejo de la transferencia psicoanalítica ». Se desarrolló en presencia de Eric laurent, Delegado General de la AMP y de Judith Miller, Presidenta del Campo Freudiano.

Los miembros de la Sociedad Helénica, bajo la dirección de Reginald Blanchet, realizaron un notable trabajo de organización.
En fin, el Congreso se desarrolló en el excepcional marco del Mégaron (Palacio de la música de Atenas), la recepción conjugó la eficacia y lo agradable. La excelente traducción simultánea permitió la fluidez de los debates. Los festejos fueron calurosos y deliciosos. Al concluir la primer jornada de trabajo, un concierto de música y canto griego nos hizo vibrar de emoción. El amor que los organizadores destinaron a la preparación de este congreso se nos hizo sensible a cada instante.

Por otra parte, el Congreso de Atenas marcó un momento importante de puntuación del trabajo de Escuela que se efectúa en el seno de la NLS hace un año. La calidad de los trabajos presentados testimonió acerca de la eficacia de los dispositivos puestos en marcha para la preparación del tema. De esta manera, los Semianrios « Anudamientos », el proyecto de los carteles « Hacia Atenas » y el 1º número del Boletín de la NLS aparecido recientemente, permitieron un intercambio regular y constante entre los miembros de los diferentes grupos de la NLS que desde la perspectiva de todos ha generado frutos.
La comisión científica, junto a Pierre- Gilles Gueguen estableció un diálogo previo con numerosos autores sobre los textos propuestos, eso le permitió elaborar un programa razonado.
Algunas intervenciones esclarecieron de manera luminosa nuestra concepción de la transferencia. La intervención de Eric Laurent, Delegado General de la AMP, fue un gran momento, y abrió nuevas vías que trascenderán la NLS.

Los trabajos concluyeron con un resumen sobre el próximo Congreso cuya organización estará a cargo de la Sociedad de habla (holandesa) de la NLS, le Kring voor psicoanálisis, bajo la dirección de Ann Lysy-Stevens. Las fechas dispuestas son el 15 y el 16 de marzo del 2008 en Gand (Bélgica). El consejo de la NLS, reunido el domingo, decidió un tema para el próximo año : « Los objetos y el cuerpo en la clínica psicoanalítica » El título, será precisado y posteriormente comunicado.

Gil Caroz
Presidente de la NLS


Tarducción : Clarisa Kicillof

21 de mayo de 2007

Curso del 16 mayo de 2007 - JAM



ten line newsn° 330

L a O r i e n t a c i ó n L a c a n i a n a


Soberbia lección en la que JAM hace emerger un sintagma inédito: “deconstrucción creadora”. Por supuesto, se sirve de esto para dar cuenta de la operación de Lacan en la TDE (Muy última enseñanza que comienza con el Seminario XXIV). Deconstrucción de todo el aparato creado por Lacan, todo a lo largo de su enseñanza hasta la DE (última enseñanza, que comienza con el Seminario XX). JAM ya nos había advertido que Lacan no le había dejado esto a los demás, “lo hace él mismo”. Pero, leyendo esta Lección, nosotros, sus alumnos, lectores y audiencia, ¿no sentimos acaso una pizca de vértigo, una sospecha de espanto, por el solo hecho de acercarnos a esta deconstrucción creadora, a la Orientación lacaniana misma? ¿No es lo que hace JAM, no dejándole a nadie más, esta rigurosa operación de desmantelamiento? ¡Es ahora el turno de ustedes de sufrirlo! (From L' Editeur de TLN)


Jacques-Alain Miller

Curso del 16 mayo de 2007


¿Qué es este Momento de concluir de Lacan? He dicho que no es del orden del sistema que se cierra, no es un agregado, un anexo, no es un apéndice, un complemento, un suplemento y, como su título lo indica, no es simplemente la continuación. Es más bien un gesto que rechaza, que desvaloriza – pero no me gusta ese término que no está en la lengua clásica, un gesto que denigra. Es una palabra de auto denigración. Pero podríamos decir con una referencia que Lacan empleó y que creo que se volvió familiar para sus lectores y a sus alumnos: Es el sicut palea de Lacan. Preciso para aquellos a los que no les resulta familiar que estos dos términos latinos quieren decir “como estiércol” y habría sido la respuesta de santo Tomás de Aquino al final de su vida cuando le preguntaron lo que era para él su obra, su Summa Teológica. Quizá fuera su última palabra en su lecho de muerte, parece que trataban de levantarle la moral manifestando el esplendor de su construcción conceptual, y el habría respondido dando a este agalma, a este esplendor, el valor del objeto desecho. He utilizado eso para ordenar los dos valores posibles del objeto a, su valor espléndido con el agalma, término griego, y su valor de deshecho con palea, palabra latina.
Aunque me haya manifestado alegre, parece, al retomar estos cursos, hay en El Momento de concluir una depredación, que no recae solo sobre el psicoanálisis, sino que afecta, por parte de Lacan, la suma de Lacan. Es este el valor que yo daría a estas palabras, que me parece ser única en los enunciados de Lacan – palabras que se le escaparon, podemos lamentarlo quizá, pero que está allí y tiene una potente resonancia -, son estas palabras que ya he citado aquí: “He delirado con la lingüística”. Estas palabras, si se las tomas en serio, afectan el conjunto de lo que llamaos la enseñanza de Lacan y de la cual les ordené la última vez, frases y momentos.
Me propongo, puesto que está allí, tomarla en serio. Es lo que exige sin duda examinar rápidamente lo que Lacan hizo con la lingüística en el psicoanálisis y también no descuidar el valor propio del término delirio en toda esta muy última enseñanza.
El valor propio de esta palabra delirio, es que está afectado por la muy ultima enseñanza de Lacan, diría casi todo, o más simplemente todo, el uso hecho por el hombre del significante, todo uso de pensamiento hecho por el hombre, del significante. Solo hay delirio. Por eso Lacan puede continuar diciendo con otras coordenadas diferente de las fálicas, como se los he recordado, que la vida es cómica – es cómica porque cada uno está allí con su delirio.
A decir verdad, Lacan reserva de todos modos el término delirio, en fin lo especializa, cuando se trata de las construcciones. Existe el delirio de comienzo, debutante, que emerge de cada uno. Y luego el deliro propiamente dicho, que es cuando se fija, cuando se desarrolla, cuando se arma, sobre la base equívoca, frágil de un simbólico inadecuado a lo real. Finalmente, la palabra delirio tiene una extensión que llega hasta incluir a las matemáticas, en el muy último Lacan.


The world of mathematics


Menciona al pasar una obra, en cuatro volúmenes que él recorrió, titulada The world of mathematics, el mundo de las matemáticas, un mundo hablando con propiedad, un mundo consistente, el de las matemáticas y que en definitiva, es poesía (risas). Vuelvo a ver esos volúmenes, se los había regalado yo, son una recopilación en inglés de textos de matemáticas sobre las matemáticas. ¿Por qué le hice ese regalo? Sin duda en esa época era para conducirlo a mejores sentimientos (risas). Debía ser un esfuerzo desesperado de mi parte para conducirlo, conducirlo a lo simbólico. Para salvar a las matemáticas. Al menos las matemáticas. Y vi venir la respuesta, sarcástica desde lo alto de la tarima – estaba dispuesta de un modo diferente de la que está aquí. Por lo tanto, la palabra delirio, no tiene verdaderamente para esta muy última enseñanza de Lacan, ninguna excepción.
Es coherente sin duda con el hecho de que él no maneja su topología con instrumentos matemáticos. Por otra parte, los matemáticos no la manejan, la escriben, no representan los objetos. Mientras que por el contrario, todo a lo largo de esta última enseñanza, Lacan pone en el pizarrón figuras, de la misma manera que incluso en su casa manejaba las cuerdas, y también las cámaras de aire. Hace entrega de ello a la asistencia, y por aquel que lo seguía en ese momento primero en la fila, he nombrado a Pierre Soury, hace entrega cuando se trata de esferas o de toros, esferas que comportan trazados minuciosos. Pierre Soury era matemático, pero seguía a Lacan, a quien no le faltaba sin duda espíritu matemático, pero que era de todos modos una topología sin matemáticas. Por otra parte, en un momento dado, Lacan evoca el instrumento que sirve para capturar el objeto topológico de los nudos, las matemáticas, el grupo fundamental, lo evoca para rechazar el uso con un argumento rápido y sumario.
Anticipé lo que sigue manifestando ya que las palabras “He delirado” de Lacan son sin duda una confesión, pero en fin debe ser tomado cum grano salis, debe ser entendido en el contexto en que la palabra delirio es escuchado, lo decía, para todo uso del pensamiento, del significante.
Pero queda este “He delirado con la lingüística”, y por lo tanto la reflexión, la meditación que estas palabras pueden incitarnos a hacer.
¿Donde comienza este delirio lacaniano con la lingüística?
Lo más simple es decir que comienza con el inconciente estructurado como un lenguaje. Es una fórmula, que no sé si fue de Lacan desde el comienzo, o si le llegó de uno de sus alumnos, pero en todo caso la adoptó y ciertamente fue bien hallada para indicar el impulso que aportaba al comienzo de su enseñanza. ¿Qué era esta estructura de lenguaje que está evidentemente cuestionada, rechazada por el muy último Lacan? La estructura de lenguaje, era la fórmula, que fue retomada, que marcó los espíritus de toda una generación e incluso de varias, de S mayúscula sobre s minúscula, significante sobre significado:

(fórmula: S/s)


Ya es una fórmula que incita a distinguir, en el hecho del lenguaje, el lado significante y el lado significado, es una fórmula que opera una partición de las aguas, y es una fórmula que Lacan da en su “Instancia de la letra”, el escrito que lleva ese título que he releído con la idea de que es un delirio. Antes de tomar esta frase en serio, jamás leí este texto bajo esa luz, lo confieso. Lacan por lo tanto, da esta fórmula como un algoritmo, es decir como la ley de una serie. Y en efecto, a partir de este algoritmo, desarrolla, lo que llama la incidencia del significante sobre el significado, en la fórmula f –de función – de significante, 1 sobre s minúscula.


(JAM escribe la fórmula en el pizarrón)


Esta fórmula inmediatamente es transformada en dos posibles, la de la metáfora y la de la metonimia – en el sentido de Jakobson -, según que haya combinación entre los significantes: (S…S’), o según que haya sustitución: (S’/S).
Por lo tanto, dos modos para el significante significante de asociarse a sí mismo, engendrando dos tipos diferentes de efecto de significado. En la metonimia el significado corre bajo el significante, y es traducido escribiendo: S(-)s, significante entre paréntesis menos, o barra, significado – esto se presenta como un menos pero en el fondo es la barra que se ha vuelto, se manifiesta como un operador. Mientras que en la metáfora esta barra es supuesta franquear, lo que se traduce por la escritura de un más: S(+)s, que quiere decir aquí, barra franqueada, y que hace que el efecto de sentido – o de significación, aquí poco importa -, el efecto de sentido, podemos decirlo, surge como una significación nueva.


El significante es la función, cuya variable es el sujeto.


El privilegio de la metáfora en este delirio con la lingüística es que introduce una significación nueva. Lo digo con esta fórmula para hacerle eco a la búsqueda de Lacan al final de su Seminario XXIV, su búsqueda de un significante nuevo, que hay que distinguir de este efecto.
La incidencia del significante sobre el significado, es diferente del simple paralelismo del significante y del significado. Es por el contrario poner el acento sobre la primacía causal del significante sobre el significado. Y la demostración a la que se libra Lacan en su “Instancia de la letra” es precisamente que el significado es función del significante, si puedo decirlo, que el significante es la función de la que el significado es la variable – podemos considerar que es el modo de leer la fórmula que he puesto en el pizarrón.
Y ya en esta “Instancia de la letra” se realiza la introducción del sujeto en el asunto, a nivel del significado, como Lacan lo indica rápidamente. Es decir que el desciframiento que les doy puede ser calcado para decir que el significante es la función de la cual el sujeto es la variable. Es sin duda muy precisamente a lo que apunta Lacan, el muy último, cuando dice: “lo que llamo imprudentemente el sujeto”. La imprudencia es allí hacer del sujeto la variable del significante, de un significante que tira de los hilos al punto que, en función del arreglo de los significantes, el estado del sujeto está determinado. Y es así como, por ejemplo de la no inscripción de un significante especial, Lacan piensa que se puede deducir lo que yo llamaría, para esta circunstancia, el estado psicótico del sujeto.
A decir verdad, la fórmula, el esquema que emerge luego y que comporta S1, S2, $, no es más que una variación de la fórmula inicial.
Y cuando Lacan agrega, en cuarto lugar, la sigla a minúscula, estamos aún en la misma familia de fórmulas, este a minúscula al que termina por dar en el seminario XVI la descripción del plus de gozar, es decir del goce moldeado sobre el efecto de sentido.
Lo que Lacan censura como el delirio con la lingüística, incluye todo esto, incluye todo lo que enseñamos de Lacan desde hace decenios. No hay aquí en el Departamento de psicoanálisis una cátedra – pero en el punto en el que estamos si hubiera una sería una cátedra de delirio (risas), de delirio psicoanalítico, de delirio moderno.
Entonces incluye todo esto y digamos, a mi juicio, incluye también lo que comanda esta conceptualización, esta formalización, es decir el delirio con la matemática. No hay razón para no agregar a este deliro con la lingüística, el delirio lacaniano con la matemática. Entonces no es que las fórmulas elaboradas no sean exactas. Su construcción, de más y de menos, que he recordado brevemente la última vez, se sostienen matemáticamente. Es una variación sobre un grafo que no fue inventado por Lacan; inventó la variación. Pero el delirio, si como lo pienso hay uno en el sentido del muy último Lacan, está en la idea de que la matemática comanda la lingüística – y es lo que explica que el delirio lingüístico de Lacan haya llegado hasta la lógica. Este delirio con la matemática es un delirio determinista. Esto es lo manifiesto. Es la esencia de la enseñanza de Lacan.
Por ello yo había sugerido que la recopilación de los Escritos comience por “La carta robada”.
Lo había sugerido, a decir verdad, porque cuando me dieron las pruebas para que haga un “Índice,”, me daba cuenta que dado que comenzaban en los años 30, había que esperar dos centenas de páginas para reencontrar el estilo actual de Lacan. Me parecía que el lector estaría decepcionado de tener que esperar tanto tiempo el escrito contemporáneo, por lo tanto pensaba que había que proceder, en el volumen, a un desplazamiento cronológico y que el texto desplazado fuera tan emblemático.
No veía nada más emblemático y en cierto sentido de más fácil acceso para un público general, que la lectura hecha por Lacan del cuento de Edgar Poe.
Con “La carta robada”, estaba la esencia y la orientación de la enseñanza de Lacan puestas de relieve.
Ya en el comentario del cuento, que vuelve a trazar los avatares de una carta, Lacan pone de relieve que esta trayectoria está estrictamente determinada. La euforia producida por la enseñanza de Lacan, en esta época, venía del hecho que en lo que podía parecer azarosos en la práctica del análisis – metódicamente azaroso, puesto que es una práctica condicionada por la asociación libre, para tomar por la superficie lo que se presenta, como viene - , se demostraba por el contrario una estricta determinación, un inconciente riguroso, que computaba exigencias comparables, o incluso idénticas a las de una cadena de símbolos que responden a un algoritmo.
Por lo tanto, lo que Lacan operaba era transportar una determinación de orden algorítmica sobre el inconciente.
Lo explicita en la “Introducción” a su “Seminario sobre La carta robada”, “Introducción” que en los Escritos está ubicada luego del “Seminario”, lo que se justifica, pero tiene un cierto orden de dificultad. Es supuesto explicitar lo que quiere decir precisamente la determinación de la trayectoria de la letra. Y de todos modos es operado por Lacan, este transporte de una determinación del orden algorítmico en el inconciente, como una decisión. Es una decisión intelectual que luego es argumentada. Es argumentada esencialmente a partir de los conceptos freudianos. Entendamos por esto que los conceptos freudianos serían los que conducen. La muy última enseñanza de Lacan está ubicada bajo la idea que fue por allí porque Freud indicó ese camino.
Hay que verificar esta decisión de la que hablo, Es de todos modos una decisión que se apoya más sobre la obra de Freud que sobre lo que es la práctica del análisis. Mientras que en la muy última enseñanza, el clivaje se hace entre la obre de Freud, incluido su prolongación lacaniana, y luego por otra parte, un cierto nivel raso de la práctica, de una práctica que debe su existencia a Freud pero de la cual ¿qué dice el muy último Lacan? Dice que debemos constatar que Freud inventó un cierto arte, una cierta manera de hacer, y que esta manera de hacer en el fondo triunfó en el sentido en que ella se extendió. Pero es algo diferente saber si triunfa en los hechos, y Lacan despliega allí todos los matices: eso opera. Nos preguntamos cómo eso opera, incluso: es muy dudoso que opere.
Si digo decisión es porque Lacan en esa época, hablando de orden simbólico, es decir haciendo de lo simbólico, si puedo decirlo así, una realidad sui generis, afecta a lo simbólico con un carácter constituyente. Constituyente, es decir, no constituido, no deducido, no producido, sino siendo anterior, estando ya allí. Es el valor que supo dar al gesto del niño escandido por el Fort-Da, que Freud había recortado en la observación del niño. Y Lacan hace de ese Fort-Da el emblema, el mito de la entrada del individuo en el orden simbólico ya allí. En la misma línea propone, partiendo de una serie al azar y escalonando un cierto número de simbolizaciones, luego de la simbolización, a ras del piso, mas y menos, combinada de a tres, pues opacificada, propone la ilustración matemática, pero la ilustración de una relación del sujeto con la sintaxis significante. Da la idea de una sintaxis, de una organización del significante que no es deducible de lo real, que comporta una memoria no psicológica sino matemática, y que conduce al sujeto.

Materializar el proceso subjetivo


. En relación con esto, puesto que releo estos textos con El Momento de concluir en la cabeza, quisiera señalar la nota de la página 57 de los Escritos donde Lacan explica los desarrollos que pudo dar a la idea de una sintaxis subjetiva señalando la referencia que hizo a lo que llama el analysis situs que es el nombre antiguo de la topología, y dice: “El analysis situs donde pretendemos materializar el proceso subjetivo”. Ya he señalado este: materializar el proceso subjetivo. Tenemos el eco de ello en toda la muy última enseñanza, cuando Lacan habla de sus figuras de topología como de una materialización del hilo del pensamiento. Al menos existe esta invariante en la actitud de Lacan. Es (un pequeño) materialista, no trata, incluso en el final, con nociones flou, le hacen falta objetos materiales, así como esa moneda de donde provienen los cara o cruz y luego los pequeños símbolos que prosiguen a esto. Es necesario que se vea. La muy última enseñanza de Lacan marca bien en él un cierto privilegio de la materialización y de lo visual.
La estructura de lenguaje de la que se trata y que sería el producto de este deliro con la lingüística, es una estructura diacrítica, es decir donde los elementos toman su valor de las relaciones de los unos con los otros, es decir que hacen sistema, y no tienen cada uno valor sin por hacer sistema. Es divertido ver que, en la página 297, Lacan glosando sobre la estructura de lenguaje, agrega: “La diversidad de las lenguas toma, bajo este esclarecimiento, su pleno valor.” No dice más y podemos meditar sobre: ¿Cuál es el valor que toma la diversidad de las lenguas bajo este esclarecimiento que da la noción diacrítica del signo lingüístico? Pero es sobretodo que nos damos cuenta que procede a la inversa en su última enseñanza. Allí Lacan pone la diversidad de las lenguas bajo el esclarecimiento del concepto del lenguaje, mientras que su última enseñanza – no la muy última, la última – comienza con la inversión de esta relación. Es decir que lo primero, en la última enseñanza de Lacan, es la diversidad de las lenguas – y es de allí que el lenguaje recibe su esclarecimiento.
Por ello hacía comenzar la última enseñanza de Lacan con el Seminario XX, Aún.
Porque, con la emergencia, al menos la definición de lo que llama lalengua – en una palabra – la estructura de las lenguas es puesta en cuestión.
Allí comienza el resquebrajamiento, allí están las primeras sacudidas, del temblor de tierra que va a llevarse a las construcciones en la muy última enseñanza de Lacan, es allí donde comenzamos a escuchar el nuevo temblor del que les hablaba.


! Yo estaba allí!


Lo recuerdo. Yo estaba allí. Recuerdo que dijo, me acuerdo que me hizo un efecto, no puedo decir que era un efecto de desaprobación, ni de decepción; no, era la percepción de que algo estaba cambiando en relación con un punto capital, aquel precisamente que yo había puesto de relieve sugiriendo “La carta robada” para comenzar sus Escritos. Eso había sido tocado, cuando pudo decir: “El lenguaje, es una elucubración de saber sobre lalengua”.
Soy tanto más libre de evocar este recuerdo cuanto que en efecto, en el contexto de la época, poco tiempo después, cuando al regreso de mis aventuras románticas en la política (risas), tuve la ocasión de hacer una exposición, traté de arreglármelas con esa proposición, que ustedes encuentran en la última lección del Seminario XX.
Tiene allí una cierta denigración del concepto del lenguaje y de la noción de estructura de lenguaje.
“El lenguaje, dice Lacan, no es sino lo que elabora el discurso científico para dar cuenta de lalengua”. En esta frase, lo que está ya presente, es una cierta denigración del discurso científico, denigración de la que por supuesto hay signos previos en Lacan, pero ya está la noción de que no es la ciencia la que da la palabra definitiva sobre lo que respecta a una realidad previa que es la de lalengua. Es decir, de la lengua materna, captada antes de cualquier ortografía, como lo indica el hecho de que se lo escriba en una sola palabra, como una sola jaculación, antes que se haya comenzado a distinguir las partes del discurso, el artículo, el sustantivo – es antes del saber.
Está dirigido por la idea de apuntar a lo que existe y una capa, si puedo decirlo, de lo que existe que es anterior a las elucubraciones de saber. Por otra parte, lo que llama entonces la elucubración de saber, es ya lo que censurará al final bajo el nombre de delirio. Ya está allí, simplemente no es aún sino una musiquita.


Hipótesis de Lacan


Retomar esto bajo la luz de la muy última enseñanza de Lacan, me ilumina este pasaje que ya he comentado, de esta última lección de Aun donde Lacan dice: “Mi hipótesis es que el individuo que está afectado del inconciente es el mismo que constituye lo que yo llamo el sujeto de un significante”(1)
Individuo afectado de inconciente equivalente a sujeto de un significante.
Comprendo mejor de que se trata. El inconciente está estructurado como un lenguaje, pero el lenguaje es siempre hipotético en relación con lalengua. La hipótesis de Lacan, es la que sostiene la fórmula: un significante representa al sujeto para otro significante, y esta hipótesis – lo que Lacan mismo hace emerger como una hipótesis, que se comprende mal en relación con lo anterior donde en efecto está tan confundido que no vemos los dos lados -, esta hipótesis es lo que está rechazado en El Momento de concluir. Es que precisamente el Momento de concluir produce un clivaje, de un lado el individuo afectado del inconciente, el parlêtre y del otro lado, el sujeto de un significante que se sostiene de la noción delirante que el sujeto no sería sino la variable del significante. Por lo tanto lo que se pierde, en este clivaje, es la idea – para ir a la raíz – de que el significante sería el signo de un sujeto, que hay lugar para suponer bajo el significante un sujeto del que el significante sería el signo.
La muy última enseñanza de Lacan es el abandono de esta hipótesis, es la crítica, por otra parte varias veces repetida, de la fórmula: Un significante representa al sujeto para otro significante.
Ya lo he evocado antes del corte del año, la idea de la determinación simbólica, es la que figura en el discurso del amo:
(Discurso del Amo)
Allí el amo es el significante, y determina. Determina la serie significante sobre el modo algorítmico, y determina, como efecto, el sujeto, que está embragado en esta cadena de saber - es lo que quiere decir que está representado por el significante.
Lacan toma, por el contrario, como referencia estos dos mismos términos, tal como figuran en el discurso del analista, con una barra entre ellos, y no una flecha:
S2 // S1.
Por lo tanto partimos de aquí: S2, llegamos allá: S1: //, hay una falla, hay una discontinuidad, que Lacan retraduce en su última enseñanza. No podemos decir que el sujeto está representado por el significante porque hacen falta los dos y entre los dos hay una falla.
El saber no hace sino comenzar, no se termina nunca. Lacan se sirve, toma de la estructura que dio del discurso analítico para criticar, para desgastar la estructura del lenguaje, y para sustituir a la euforia determinista del saber – la estructura de lenguaje, en el sentido de Lacan, es un saber separado de todo. Lo sé, es un saber formal, si queremos -, sustituir por lo tanto a la primacía del saber, el saber hacer. Esto aparece ya en la última lección de Aun, donde al mismo tiempo que censura el lenguaje como elucubración de saber sobre lalengua, dice del inconciente que es un saber hacer con lalengua (2).
Aquí ya hemos pasado a un orden muy diferente.
Se corregirá a sí mismo más tarde puesto que la idea de un saber hacer implica aún, puede comportar la idea de método, de procedimiento para hacer. Y hablará explícitamente de saber hacer allí, lo que quiere decir: desembrollarse, que es un pragmatismo de un grado superior. En un saber hacer allí ya no existe la idea de método, existe la idea de un acuerdo, de una afinidad, siempre frágil frente a lo cual fracasa el concepto.


La TDE y La carta robada


Es maravilloso que en su Seminario L´Insu, el Seminario XXIV, el primero de los dos que pongo bajo el ala de su muy última enseñanza, vuelve a “La carta robada”.
Vuelve a eso en ocasión de la exposición de uno de sus alumnos, psicoanalista, que si comprendo bien utiliza “La carta robada” para apoyar su idea de hacer el pase por escrito. Lacan comenta este comentario en el capítulo VII (3) y –¿cómo decirlo?- no dice todo lo que dije allí, sin embargo el retorno sobre “La carta robada” en L¨Insu quizá no sea sin relación con el hecho de que en El Momento de concluir dice, enuncia: “He delirado con la lingüística”.
En ocasión de ese retorno sobre “La carta robada”, procede, me parece a un clivaje entre el saber y lo simbólico. Formula, para decirlo rápido, que lo real no habla, que lo simbólico habla, pero no es más que para decir mentiras, y que en todo caso, lo imaginario siempre está equivocado. Lo real no habla, eso no es de todos modos un real incoherente – como tiene la fórmula en un momento dado -, hay que distinguir, tratándose de lo real palabra y escritura. Lo real no toma la palabra, lo que no impide que Lacan siga sosteniendo que hay saber en lo real, simplemente es un saber que no habla, y me parece que el saber en lo real del que se trata – puesto que en esta fecha él no reniega de esta construcción de “La carta robada” -, es el saber del que en el final del Momento de concluir dirá: “Es el saber de las cosas que saben cómo comportarse.”
Las cosas saben como comportarse, y no hablan.
En el fondo, no se habla, como lo demuestra el ser humano más que cuando no sabe cómo comportarse (risas) – y se habla para pedir una terapia comportamental como ya lo he subrayado. Por ello en esa ocasión critica a su alumno por haber inventado un personaje suplementario en “La carta robada”, que circule y que le cuenta todo al personaje del rey. Lo critica diciendo: “Ese personaje es el saber absoluto, y un saber absoluto charlatán” (risas). Le imputa a su alumno por otra parte, identificarse al saber absoluto. Y allí es donde objeta que puede haber saber en lo real pero lo real no habla. En el fondo distingue del saber en lo real, el saber del significante, y es eso lo que llama lo simbólico
Vemos que hay un uso de lo simbólico que lo liga más a la palabra que a la escritura, cuya referencia en el análisis es más bien la Verneinung, el hecho de decir la verdad profiriendo una mentira.
Y el error de lo imaginario es ser florido, en tanto que Lacan propone, por el contrario vaciar, como lo recuerda, la evidencia. Podemos decir que las figuras topológicas que traza constantemente en el pizarrón son de este orden de imaginario, imaginario vaciado.
No puedo evitar citar el pequeño ejemplo de familia que Lacan profiere en esa ocasión.
Primeramente, es un momento de distracción en su Seminario, es raro, es de todos modos emblemático del recorrido de Lacan mismo. A propósito del saber absoluto, puesto que es de eso que se trata, hace una confidencia que se refiere a su hermanita, su hermanita que en el momento en que él habla ya era una vieja dama – como lo recuerda tenía dos años y medio más que ella. Su hermanita, Madelaine, se llamaba a sí misma – no sabemos exactamente qué edad tiene cuando le dice pero no es imposible que ella tenga justamente en esta época dos años y medio y Lacan cinco -, se llama a sí misma, se designa a sí misma con el nombre de Manéne. M.a.n.é.n.e. El da esto como el momento de captación, en todo caso le quedó a través de los años, el momento en que ese pequeño ser del sexo femenino – es de eso de lo que se trata – le dice, dice a Lacan, al pequeño Lacan: Manéne sabe (risas)
El ve allí el esplendor de un Yo sé que, dice, es conciencia, es decir no solo saber, sino voluntad de no cambiar. Eso (risas)! Se corrige por otra parte, puesto que no es un Yo sé, lo formuló en tercera persona, es un ala, como se expresa. Y dice: “Es una conciencia de saber, pero que forma parte del inconciente y ella misma se da como portadora de saber.



Las mujeres son de esas cosas que saben comportarse


El momento de captación, que sin duda no dejó Lacan a todo lo largo de su enseñanza, es la noción de la mujercita que sabe.
Es como el principio de lo que podríamos llamar el delirio de Lacan con las mujeres (risas).
Es eso lo que habrá que examinar, trato con el deliro con la lingüística pero aún no avancé en el delirio de Lacan con las mujeres, con la feminidad. No me he lanzado allí, porque me era de una utilidad prodigiosa tanto en la vida como en la práctica. Por lo tanto, nunca tuve la idea de considerar eso como un delirio, pero en todo caso allí hay una pequeña inducción. Vemos que Lacan aparentemente tomó una cierta idea del saber en sus libros de geometría, todo lo indica en su enseñanza, y luego tomó una cierta idea del saber en Manéne. Lo dice al pasar. Es al pasar pero me di cuenta de la profunda coherencia en todo caso de esta anécdota, de la que me acordaba, con el tema de esta lección, es decir el tema del saber absoluto. Hay allí una cierta figura del saber absoluto bajo las especies de una mujercita. Por otra parte hay que decir que toda la enseñanza de Lacan respira eso, que el hombre, el macho no sabe cómo comportarse, especialmente con las mujeres, pero por el contrario las mujeres son de esas cosas que saben comportarse. En todo caso, ellas tienen más oportunidad que el macho de escapar al delirio, no al extravío. Los hombre tendrán el deliro y las mujeres el extravío (risas)
Que el significante en lo real no habla, que el significante sea mudo, quiere decir que uno no se reconoce allí – excepto cuando hacemos construcciones donde después de todo ponemos lo que queremos-, pero cuando se trata de las cosas el significante es mudo y por lo tanto uno no se encuentra allí sino a tientas.
Uno se encuentra en la oscuridad.
Y Lacan plantea esta bella cuestión, que tiene su eco para el pase: ¿Cómo encontrar en la oscuridad, un nudo borromeo? (risas)
Incluso vaciados, esas imágenes y los embrollos en que Lacan se encuentra arrojado por su práctica topológica, nos muestran que se atiene a avanzar, en esta topología en la oscuridad, en todo caso no lleva velas, las pequeñas velas que los matemáticos elaboraron para encontrarse.
Y deja entender que el pase es también un esfuerzo para encontrarse en la oscuridad, entre sí, es decir entre saberes, pero de esos saberes que no hablan.
Hay que decir que esto exige que se ponga bemoles sobre lo que yo llamaría la ideología del testimonio. He sabido por Pierre-Gilles Guéguen que en una reunión en Madrid utilizaron a propósito del pase algunas de mis consideraciones de este año a partir de la muy última enseñanza de Lacan. Todo lo que hace olvidar que se trata de un reconocimiento en la oscuridad, de un tanteo en la oscuridad, es delirio. Por supuesto que hay una tensión, incluso una contradicción entre andar a tientas en la oscuridad y en ello consiste el análisis y el final del análisis y luego la exigencia del testimonio, la exigencia que eso hable, que se haga escuchar, que se hizo escuchar, que se impuso en una cierta comunidad analítica y que es sin duda del orden de lo que Lacan llama aquí lo simbólico que habla mucho, pero que no dice sino mentira, que no puede mas que decir mentira. Por lo tanto hay una distancia que tomar y es en este marco en el que tenemos que hacer.
Quería explicar en qué Lacan podía decir que el psicoanálisis, era una magia. De su concepto de la magia. Quería también explicar un cierto número de cosas pero creo que la hora me obliga a terminar aquí. ¿Prosigo la semana que viene? Me dicen que sí. Solo tienen que esperar una semana para la continuación de las operaciones. (Aplausos)


Traducción: Silvia Baudini

Notes de TLN :

(1) J.Lacan, Séminaire Encore, Livre XX, page 129. Le Seuil, Paris, 1975.

(2) J.Lacan, op. cit. page 127.

(3) J.Lacan, Séminaire « L’insu que sait de l’une-bévue s’aile à mourre », 1976-1977, Livre XXIV, Inédit (no por mucho tiempo !). El aluno en cuestión es Alain Didier Weil. Esta última hace su exposición en la Lección VI, del 8 de febrero de 1977. Jacques Lacan leo comenta al comienzo de la Lección VII, del 15 de febrero de 1977.
Ficha técnica :

Autor/intérprete : JAM

Desgravación : Michel Jolibois

Sonido : Fabienne Henry

Producción y Copyright : TLN

Difusión : amp-uqbar

TLN agradece a estos dos valiosos colaboradores, Fabienne Henry y Michel Jolibois





The World of Mathematics

by James R. Newman

(Illus.)Simon & Schuster2480pp. (4 Volumes)0486432688

IndexJames Roy Newman (1907–1966) was a mathematician and mathematical historian. He was also a lawyer, practicing in the state of New York from 1929 to 1941. During and after World War II, he held several positions in the United States government, including Chief Intelligence Officer at the US Embassy in London, Special Assistant to the Undersecretary of War, and Counsel to the US Senate Committee on Atomic Energy. He became a member of the board of editors for Scientific American beginning in 1948.He was the editor of the anthology The World of Mathematics: A small library of the literature of mathematics from A'h-mosé the Scribe to Albert Einstein, presented with commentaries and notes (1956), which contains exactly what it claims to. The four volume series covers many branches of mathematics and represents a 15 year effort by Newman to collect what he felt were the most important essays in the field. With essays ranging from a biography of Srinivasa Ramanujan by Newman to Bertrand Russell's Definition of a Number, the series is often praised as suitable for any level of mathematical skill. The series has been reprinted several times by various publishers.Newman also wrote Gödel's Proof (1958) with Ernest Nagel, presenting the main results of Gödel's incompleteness theorem and the mathematical work and philosophies leading up to its discovery in a more accessible manner. This book inspired Douglas Hofstadter to take up the study of mathematical logic, write his famous book Gödel, Escher, Bach, and prepare a second edition of Gödel's Proof, published in 2002. (From Google)

(TLN estime , sous réserve, que les 4 volumes de The World of Mathematics sont bien ceux des illustrations de 1956, première édition, et l’édition actuelle, en couleurs)_____________________________________________

TLC Nº4



Tras la Conversación
Edición de la IX Conversación de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. Madrid, 5 de mayo de 2007


El pase y la formación del analista



Nº 4
19 de mayo de 2007
Moderación: f.rueda@euskalnet.net



Sumario

Presentación

Autorizarse de la práctica – autorizarse de sí mismo
Montserrat Puig

Los AME y el pase
Marta Davidovich

El psicoanálisis nos necesita
Vicente Palomera

Política del postanalítico
Hebe Tizio









Presentación

El cuarto y último envío de TLC, incluye la mesa de la Conversación intitulada: El pase sinthome y el post-analítico, que incluyó las ponencias de Montserrat Puig, Marta Davidovich, Vicente Palomera y Hebe Tizio

Félix Rueda



Autorizarse de la práctica – autorizarse de sí mismo
Montserrat Puig

Este es el título que me fue propuesto por Xavier Esqué, presidente de nuestra Escuela, para participar en nuestra conversación anual. Parece apuntar a los dos gradus de la garantía que otorga la escuela: El AME se autorizaría de la práctica. AE se autorizaría de sí mismo.

Conocemos los dos tipos de garantía que puso en juego Lacan en la propuesta de estos dos gradus. La una es dada por la Escuela sin pedirla, la otra debe demandarse a la Escuela. Una se apoya en lo que JAM ha llamado el analista apres-coup, el que ha dado sus pruebas, la otra es la apuesta hecha por la Escuela de que se ha producido en la experiencia analítica la metamorfosis subjetiva necesaria para que el deseo del analista pueda alojarse y el practicante pueda estar a la altura del acto analítico. El AE como analista a priori, dirá JAM, como apuesta y como responsable de la experiencia inaugural de la Escuela, responsable de mantener el no-saber en el centro para que la invención de saber pueda tener alguna oportunidad.

El enunciando de Lacan “El analista solo se autoriza de si mismo” es una posición ética respecto a la experiencia analítica que sabemos ha tenido y tiene consecuencias a nivel clínico, epistémico y político. Principio enunciado desde el momento de la fundación de la EFP pone a la experiencia analítica en el centro de la producción de los operadores que precisa el acto analítico. En año 64 se trataba de romper con la ritualización vacía en la que la garantía analítica había caído en la IPA. Con este principio barría con toda la estructura de la institución analítica heredada de Freud y ya denunciada en el escrito del 56. Es el principio sobre el que se fundan las escuelas de la AMP y podemos decir que sus estructuras institucionales, como nos agrupamos, son un intento de mantener este principio ya que abre la pregunta sobre la garantía analítica, qué institución para el psicoanálisis, cual es el lazo asociativo posible entre analistas, y mas fundamentalmente mantiene en el centro de la Escuela la pregunta acerca del acto analítico y la formación. Las consecuencias en la clínica son inmediatas pues la pregunta sobre el fin de análisis, sobre el paso de analizante a analista se mantiene abierta a la invención de saber. Introduce en el centro de la Escuela un vacío.

El pase es el dispositivo de la Escuela que propuso Lacan para poder, mas allá de su función de selección de los analistas, extraer un saber sobre qué da un análisis llevado hasta su fin, hasta sus últimas consecuencias, cuál sería ese analista producto de la experiencia que puede operar bajo este principio, el analista acorde con el acto analítico y que estaría a la altura de la garantía otorgada por la Escuela.

Pero el AME, el analista, como dice JAM, al que la Escuela le reconoce una regularidad en su práctica y que ya está “un poco encanecido en su oficio”. El analista que en tanto practicante, los otros pueden decirle tu eres analista como nosotros, te reconocemos en el oficio, ¿Qué lugar tendría en la Escuela del pase? ¿Para qué mantener esta garantía basada en la antigüedad y la experiencia? ¿Están, en estas dos formas de la garantía en la Escuela dos formas de autorización? La una como producto de la experiencia analítica, la otra sustentada en el saber hacer clínico. En la Nota italiana Lacan dice al principio del texto: “El analista solo se autoriza de si mismo, esto va de suyo. De poco le sirve una garantía que mi escuela le da sin duda bajo la cifra irónica del AME. No es con eso con lo que él opera.” No es la garantía otorgada sobre el reconocimiento de que ha operado en otros casos con lo que el AME como cualquiera que se ponga en posición de encarnar la función operará como analista. Así pues el AME no contradice, ni está excluido, del principio “el analista solo se autoriza de sí mismo”.

Si bien podemos decir que fue cierta prudencia de Lacan lo que lo llevó a mantener una forma de garantía apoyada en la “calificación profesional” en el momento de proponer el modo propiamente analítico de reclutamiento de los analistas por el dispositivo del pase, también podemos decir que ello no fue sin hacer caer la barra sobre la supuesta suficiencia apoyada en la experiencia del practicante. El analista más experimentado se ve confrontado a la falta de garantía del acto en cada uno de las curas que dirige.

El saber clínico como saber referencial carece de valor sino puede operar en su valor de saber textual, aquel que pone a prueba el límite del saber. Y ello para no caer en la ritualización de lo sabido cuyo efecto es la inhibición del acto. De poco le vale a la Escuela, dice Lacan en su conferencia “sobre la experiencia del pase” del año 1973, “si el sujeto no ha hecho más que aprender a pulsar los botones adecuados parar que eso, el saber, se abra en el inconsciente…..Si se limitó a aprender cómo hacer para que otros se den cuenta, esto es poco frente a lo que se reveló ante él en la experiencia analítica”.

Es por ello que los AME se encuentran incluidos en el dispositivo del pase: formando parte del cartel y fundamentalmente designando pasadores. Los AME sin el pase serian una lista de ancianos notables que no tardarían en convertirse en una casta homologa a los didactas. El pase los descompleta pues pone su práctica en la orientación del fin de análisis, del paso de analizante a analista. Convocados por la escuela en la responsabilidad de designar pasadores, se les supone (es una apuesta de la escuela) poder llevar a sus analizantes hasta el punto orientado por el fin de análisis en la perspectiva del pase, único modo de poder designar pasadores. Quizás podríamos extraer alguna elaboración de saber de su función efectiva, (el secretariado y el cartel del pase quizás serían los que estarían en disposición de ello), para poder, como decía el Delegado General de la AMP en Roma acercar al AME al pase ya desde su nombramiento. Y ello en un momento en el que la garantía social de la Escuela no pasa ya por el supuesto colchón de prestigio que le otorgaría disponer de una lista de analistas garantizados en su buena práctica. Como dijo JAM en Appunti en el año 2001 en el momento actual se trata de poder tomar la dimensión de que “el pase garantiza la Escuela que garantiza a sus AME”.

***
Los AME y el pase
Marta Davidovich

La brújula que impulsa esta conversación esta determinada por el concepto de Escuela de Lacan, que parte del supuesto de que no hay un significante que diga ¿qué es un analista?

Cuando Lacan funda su Escuela en 1964 no existe el pase.

Hace 40 años, en 1967 en su intento de introducir en la Escuela lo real en juego, en la formación del psicoanalista, hace su Proposición. "Es un escalón de reclutamiento de estilo diferente, que da especificidad al discurso analítico."
Si bien la Proposición se inicia con la idea fuerte de las garantías que puede dar la Escuela, su desarrollo invierte la dirección en el sentido de reafirmar que es el pase el que otorga la garantía a la Escuela, o sea que no hay Escuela sin pase. La lógica que prevalece es a nivel del uno por uno de la serie del pase.

Entre nosotros, existe primero, un principio: el psicoanalista sólo se autoriza a partir de sí mismo, que Lacan introduce en 1967, para recordar algo que ya existe en el Acta de Fundación.
Autorizarse de sí mismo es para el analista la fórmula de su certeza, que encuentra en el acto analítico mismo. Ninguna garantía prevalece a esta certeza cuando ella se obtiene. Lacan da a entender que la Escuela no interviene en esa autorización, la cual debe ser distinguida, radicalmente, de la garantía. Uno se autoriza a sí mismo arriesgándose.

Existe una sola autorización, que no surge de la Escuela, y existen dos tipos de garantías, heterogéneas y asimétricas, inclusive si ambas están articuladas entre sí y pueden estar en tensión. Tensión que da la posibilidad de tratamiento de lo real por lo simbólico.

Que cada uno se autorice no excluye que la Escuela garantice que un psicoanalista surge de su formación. La Escuela puede hacerlo por su propia cuenta. Y el practicante puede querer esa garantía y algunos pueden querer ir más allá, volverse responsable del progreso de la Escuela, volverse psicoanalista de su experiencia misma, cuando llega a su fin de análisis, intento de Lacan de “definir una evaluación de un psicoanalista, de un sujeto que antes de haberlo hecho y sobre la base de la transformación que sufrió en su propio análisis, sería capaz de ejercer el psicoanálisis. Por primera vez en el psicoanálisis se trata de una evaluación a priori de la cualidad de analista, es decir es del orden conjetural”. (JAM)

Los miembros de nuestras escuelas que ejercen el psicoanálisis lo pueden hacer:

-En tanto miembros de la Escuela, admitidos como tales bajo la responsabilidad del Consejo y habiendo declarado ejercer la función de analistas, con la mención AP (analistas practicantes). Esta se registra en el Anuario de la Escuela. ¿Qué valor debemos dar hoy a esta auto-nominación?

-En tanto una comisión ad hoc, llamada comisión de garantía, los avala como surgidos de la formación que la Escuela dispensa, otorgándoles el título de AME (analistas miembros de la Escuela), bajo el cual son inscriptos. En la AMP dos comisiones están en funcionamiento actualmente, la comisión AMP-Europa y la AMP-América. El título de AME se concede sin que se solicite, a los miembros de la Escuela, ejerciendo el psicoanálisis. La Escuela puede garantizar por su propia cuenta y el analista puede querer esa garantía.

“La formación de un analista nunca ha podido ser atestada por un examen de capacidad previo y público, desde los comienzos del psicoanálisis. Únicamente se puede garantizar a posteriori por parte de los colegas sobre la base de la antigüedad y la regularidad de su práctica, a puerta cerrada, en pequeñas comunidades opacas al recién llegado, que son otros tantos pueblos donde todo el mundo se conoce”. (JAM)

La Escuela es la que da la garantía de una formación suficiente. El problema de la formación del analista lleva implícito el deseo del analista. Dice Lacan que hay formaciones del inconsciente, no hay formación del analista. No hay criterios universales para garantizar el AME. El único criterio son razones simples, evidentes, esenciales. El título de AME califica a quien ya ha funcionado como analista. La Escuela tiene la responsabilidad de tomar sus pruebas y emitir un juicio a través de la nominación. A su vez el practicante se responsabiliza de dar esas pruebas a la Comisión de la garantía y al conjunto de la Escuela.

- El AE o analista de la Escuela, al que se le imputa estar entre quienes pueden testimoniar de los problemas cruciales en los puntos candentes en que éstos se hallan para el análisis, especialmente en la medida en que ellos mismos están en la tarea, o al menos en la brecha, de su resolución. Este lugar implica que uno quiera ocuparlo: sólo se puede estar en él por haberlo demandado.

Por otro lado, el título de AE es otorgado por tres años a aquellos que, al término del procedimiento que se lleva a cabo en el dispositivo del pase, son juzgados susceptibles, por la instancia responsable, el Cartel del pase. En la EEP el cartel hispano parlante esta compuesto por: un pasador, elegido por la Secretaría del Pase; un AME elegido por el Consejo y ratificado en la Asamblea de la ELP, un AE y el más uno del cartel anterior. Los 4 eligen al más uno.

Con la puesta en marcha del dispositivo del pase el AME ocupa un puesto pivote, ya que desde la ironía del no-saber, cumple dos funciones fundamentales:

1. nombra a los pasadores, es decir asume la responsabilidad de nominar analizantes en los albores del fin del análisis.

2. es uno de los miembros del cartel del pase

El AME soporta parte de la estructura del dispositivo del pase. Sin AME no hay pase en la Escuela.

En el momento presente da la impresión de que se asiste a un viraje del interés por el psicoanálisis aplicado, en detrimento del pase. Es por ello que continuar interrogando el deseo de Lacan, interroga al pase hoy en la Escuela y debemos alegrarnos por ello.

El nudo del psicoanálisis aplicado-psicoanálisis puro, necesita de una profunda reflexión sobre el pase para mantener la tensión necesaria que existe entre ambos. (Tizio, D’Angelo).

***
El psicoanálisis nos necesita
Vicente Palomera

Decir que “el psicoanálisis nos necesita” es lo que se deduce del hecho de que, en la orientación lacaniana, los analistas somos llevados a dar pruebas de que nuestra práctica es una vía de acceso a lo real. Esta demostración requiere la experiencia del pase, momento en el que se puede reconocer que el síntoma es lo más real de la experiencia analítica.

En 1976, Lacan formula que la vía a la que conduce la experiencia psicoanalítica es la de “saber hacer con el síntoma”, incluso de un “saber hacer ahí con el síntoma”. Ese “saber hacer” -como lo subraya Lacan- no comporta un saber, sino algo del orden del conocimiento: “conocer su síntoma quiere decir saber hacer con él, saber desembrollarlo, manipularlo”. Este es un punto esencial que se desprende de la relectura que Lacan hace de Aristóteles. Decir “manipular el síntoma” implica promover una idea del inconsciente como escrito y conducir la operación analítica hacia la lógica: “Para tratar el inconsciente, estamos mucho más cerca de manipular la lógica que cualquier otra cosa, porque es del mismo orden” (8 de enero de 1974). Lacan define la lógica como “ciencia de lo real”, ciencia introducida por Aristóteles al vaciar los silogismos de su sentido y “trasformándolos en letras, es decir, en cosas que por sí mismas no quieren decir nada, y por esto, nos da una idea de la dimensión de lo real” (op.cit.).

Las diferencias entre saber y conocer están presentes en la tradición clásica. Aristóteles discute a Platón que la intemperancia fuese fruto de la ignorancia y de que el saber acercara a la virtud. Para Aristóteles la intemperancia (akolasía) no nace de la ignorancia: el saber no impide hacer grandes estupideces o incurrir en el vicio, una y otra vez. En la Ética Nicomáquea (Libro VII, cap. 2) trata de dilucidar la relación que puede haber entre la intemperancia y el defecto manifestado en lo concerniente a lo que es la virtud. No se trata, por tanto, de una cuestión de saber. Si Lacan se interesa aquí por Aristóteles (sólo en el Seminario XX hay treinta referencias al filósofo), es porque éste hace depender el placer de la materialidad del discurso, tomando el placer como un silogismo, es decir, prendido en las condiciones significantes del discurso. En otras palabras, el placer depende de las premisas discursivas que el sujeto se da para producirlo. Así, el Aristóteles de Lacan es aquel que estaba interesado en el dominio lógico de la actividad para producir un placer seguro. No se trata por tanto de lo que uno sabe, sino de manipular la lógica del síntoma imperante en el cálculo del sujeto.

En el Seminario XX, Lacan añade algo más al introducir en la ética de Aristóteles el hecho de que si erramos en nuestro cálculo para obtener placer es debido a un real en juego en la actividad humana: “no hay relación sexual”. En este campo no es posible cálculo alguno: el síntoma es, justamente, lo que viene al lugar de esa imposibilidad. Pareciera que Lacan, relee la repetición freudiana diciendo que es a causa de esta falla discursiva motivada por el “no hay relación sexual”, que el sujeto obtiene placer, placer del fracaso del encuentro con el real del “no hay” de la relación sexual que alimenta la repetición y el goce de la palabra.

Cuando Lacan señala que, al final de un análisis, se llega a “saber hacer con el síntoma”, y que ahí se trata de saber “desenredarse”, es decir, “desembrollar, y manipular el síntoma” (16 de noviembre de 1976) no hace más que oponer “conocer” a “sufrir” del sintoma” o “ embrollarse” con el síntoma.

No se trata pues de la desaparición del síntoma sino de la modificación de su efecto discursivo, porque “identificándose con su síntoma el sujeto lo conoce”. Observemos que Lacan dice “identificándose”, lo que significa “hacer del síntoma su partener sexual” (16 nov. 1976), tal como desarrolló Miller, en su Curso 1997-1998.

En la Ética Nicomáquea, (Libro VII, cap. 2, traducción de Patricio de Azcárate: Austral, Espasa Calpe, Madrid, 1987, p. 229), encontramos el siguiente párrafo: “Hay gentes que, en medio del desorden producido por estas pasiones, os podrán dar demostraciones regulares, y hasta os recitarán versos de Empédocles, como esos escolares que, cuando empiezan a aprender, encadenan perfectamente los razonamientos que se les enseña, pero que no poseen aún la ciencia, porque, para tenerla realmente, es preciso identificarse con ella, y para esto se necesita tiempo”. En este sentido, “saber hacer con el síntoma” supone pues ese “hace falta tiempo para hacerse al ser” al que Lacan se había referido, lo que es una exigencia de todo análisis llevado a su fin.

Para hacerlo entender, Lacan señala que esta modalidad de “saber hacer con el síntoma” se corresponde con “lo que el hombre sabe hacer con su imagen”, es decir, “permite imaginar la manera con la que se maneja con el síntoma”. Esto resulta decisivo, se trata de un saber hacer “con la propia imagen”, con la imagen del yo: “Se trata –dice Lacan- del narcisismo secundario, que es el narcisismo radical” (16, nov 1976).

Al referirse al narcisismo secundario, ¿no señala Lacan que ese “saber hacer con la imagen” implica haber salido del desconocimiento que depende de la matriz discursiva del Ideal del yo? “Conocer el síntoma” supone un “reconocer” aquello que estaba en el lugar de un desconocimiento. ¿La modificación del síntoma al final del análisis se produce por aquella descomposición de la “estructura paranoica del yo”, de la que tanto habló Lacan al inicio de su enseñanza? En cierto sentido, podemos decir que Lacan señala este “saber hacer” como una posibilidad de salir de la dependencia retórica del yo respecto del significante ideal.

Por otro lado, observamos que la palabra “conocer” hace resonar la estructura de desconocimiento propia del yo, aunque debamos aclarar que el término español “desconocer” no abarca el sentido de “meconnaisance”. En efecto, Lacan logró salir del atolladero de los post-freudianos al vincular el narcisismo con la Verneinung, definiendo el yo como una instancia de “desconocimiento” (aclaremos que “meconnaisance” supone un “no conocer” pero implica, también, hacer surgir, en el lugar de ese desconocimiento, otra cosa). Digamos que esa “otra cosa” es justamente el síntoma. De esto se trataría con “conocer el síntoma”: reconocer lo que ocupaba el lugar del desconocimiento del yo. Lacan lo retomará este “desconocimiento del yo” bajo una nueva luz en el Seminario Encore, al precisar que el yo “es un agujero” y que, en su lugar, va el objeto a: “el cuerpo no es sino un resto de lo que llamamos a) (Lacan, J., Seminario XX, p.14).

Desde la perspectiva de la última enseñanza de Lacan, Miller empezó a desarrollar hace más de veinte años, en su curso sobre Los signos del goce, cómo el síntoma está construido como un enjambre de S1, es decir, existe un vínculo “síntomático” que resiste al hecho de ser puesto en cadena, pero que puede escribirse. Hay –señala Miller- dos salidas: intentar reducir el síntoma al sentido, por medio del saber (S1àS2), es decir, intentar reabsorber el inconsciente por los medios simbólicos e imaginarios; o bien, conocer la lógica de ese enjambre que es el síntoma, conocer la escritura del síntoma (S1, S1, S1, S1,…). Esta diferencia es esencial, porque el ensamblaje del síntoma nunca se deshace, lo que no impide que, conociendo cómo está constituido, podamos “saber hacer ahí” con él. En suma, al desenmarañar eso en lo que está atrapado el síntoma, podemos llegar a conocer la forma en que está construido o, lo que es lo mismo, tener una idea sobre los signos del goce del síntoma.

El medio para acceder al conocimiento de la forma que ese enjambre de S1 es la transferencia. Sorprendentemente, en el Seminario Aún, Lacan señala que “la imputación del inconsciente es un hecho de caridad increíble”. Toma la suposición de un sujeto a los dichos de un analizante como un “un retoño de la caridad”: “¿Acaso no es caridad de Freud, el haber permitido a la miseria de los seres que hablan decirse que existe –ya que hay inconsciente- algo que trasciende de veras, y que no es otra cosa sino lo que esta especie habita, a saber, el lenguaje? (Seminario XX, Aún, p.116). Aquí, la diferencia desarrollada por Miller entre inconsciente real/ inconsciente transferencial toma toda su importancia. ¿El inconsciente necesita de la hipótesis del sujeto?. La transferencia arranca no del semblante, no del agalma supuesto por el analizante en el analista, sino de los signos del síntoma que el analista envía, como las flechas de Eros. “Saber hacer con el síntoma” es pues saber hacer con el modo en que uno se confronta con el “no hay” de la relación sexual. En otras palabras, cuando uno “sabe hacer con su síntoma” está mandando signos de amor. Parafraseando el dicho español: “dime cómo te las arreglas con tu síntoma y te diré qué transferencia produces”. Es por ello que podríamos decir que lo más seguro para la existencia del psicoanálisis son los propios analistas, entendiendo por esto que el psicoanálisis necesita de analistas que sepan hacer con su síntoma, siendo el síntoma es la garantía de la ex -sistencia del inconsciente. “Estamos –dice Lacan- en la época de los supermarkets, así que uno tiene que saber qué es capaz de producir, incluso en materia de ser” (Seminario XX, Aún). En efecto, aquí responder con el saber hacer con el síntoma supone dar un poco de presencia al síntoma como soporte de un saber que no se sabe.

Esta dimensión del amor de transferencia es tributaria de la relación de cada uno con lo real del síntoma, lo que supone, al final de un análisis, haber verificado la desvinculación producida en un sujeto entre el sentido y lo gozado (S1//S2). La idea de Lacan es que la necesidad del síntoma responde a lo imposible de la relación sexual, en el sentido de “lo que no cesa de no escribirse”. Acceder a lo necesario de la función del síntoma, comporta también en la experiencia analítica una demostración de lo imposible.

Lacan pone de relieve que “este imposible, en tanto que se demuestra, no se transgrede” (12 de enero de 1972), punto sobre el que Miller insistió en su Curso para hacer valer que, al nivel de la nueva perspectiva del final del análisis que se desprende de la última enseñanza de Lacan, cuando se trata de lo real, no se trata más de atravesamiento, franqueo o transgresión, sólo queda la demostración de lo imposible a partir del límite de lo descifrable (Miller, J.-A. Curso del 29 de enero 1997).

Lacan destaca que alcanzar lo real del síntoma comporta esa reducción del sentido del síntoma hasta que se pueda cernir su alma: “el alma del síntoma es dura, como un hueso” (Conferencia en el Massachussets Institute of Technology, 2 de diciembre 1975).

Recapitulemos. Extraer el modo fundamental de gozar del sujeto certifica el final del análisis. Esta operación encuentra sus límites, como límite del síntoma, lo que quiere decir que el nudo fundamental del sujeto no puede deshacerse. La experiencia analítica no logra romper el nudo constituyente de lo imaginario, lo real y lo simbólico. Ese nudo se lo puede delimitar, circunscribir, pero “no hay atravesamiento del síntoma fundamental” (J.-A. Miller, Curso del 18 nov. 1998).
Es, pues, en la última parte de su enseñanza, cuando Lacan levanta acta del hecho de que la existencia del síntoma implica que no hay atravesamiento de lo real, lo que implica que nunca se llega a que todo sea liberado, siendo por ello que el inconsciente permanece radicalmente Otro.

Conocer el síntoma como lo real de nuestra experiencia supone, pues, aceptar el carácter aporético de la experiencia subjetiva de un análisis y, en segundo lugar, acoger las invenciones del síntoma, lo que en cierto sentido implica “pagar con el propio síntoma”, ya que el pase implica irremediablemente una elaboración pública de éste, como un modo de servir a la práctica analítica.

El pase, esta conversación de la ELP, nuestra presencia en esta sala, en este día de sol madrileño, es un real efecto del síntoma de Lacan, de su escritura, real que se desplaza y, está, por tanto, abierto a lo imprevisto, a la lógica del “acontecimiento imprevisto”, para parafrasear al último AE nombrado por el cartel de la EEP, Mauricio Tarrab. El pase representa y encarna, pues, la finalidad de nuestra propia operación analítica y de nuestra comunidad de trabajo. Mediante las experiencias del pase se han aportado y se aportarán nuevas modalidades de decir en la comunidad analítica que se añadirán a las de AE tras su nominación. Si conseguimos mover, por poco que sea, el punto en el que se encuentra hoy nuestra reflexión sobre el pase en la ELP, podremos darnos por satisfechos.

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Política del postanalítico
Hebe Tizio

1. El pase-sinthome.

Utilizar el sintagma pase-sinthome implica partir de lo señalado por Lacan en la Proposición: las instituciones analíticas se asientan sobre un real que provoca su propio desconocimiento. Lacan fundó la Escuela y la hizo equivaler al A barrado porque no hay la definición del analista. Esto pone en su centro una forclusión generalizada y hay que contar con los efectos sintomáticos que se derivan de ello. De allí a la invención del dispositivo del pase hay un recorrido lógico ya que es una consecuencia de esa afirmación. Por eso se trata de la necesidad de verificar caso por caso la producción del analista.

El anudamiento de los tres registros permite cernir un real sin ley del que sólo se puede reconocer su incidencia en los malestares que se generan. Lo interesante del dispositivo del pase es que sintomatiza el real de la formación del analista por el empalme que produce. Los avatares del pase y sus efectos institucionales encarnan las diversas apariciones de ese real que produce su propio desconocimiento. Esto puede “tratarse”, para desembrollar algo y avanzar en la elaboración hasta que otro embrollo abra un nuevo impase.

2. El pase-sinthome y el postanalítico.

Es importante la relación del pase entendido como sinthome y el postanalítico. Si el cartel del pase trabaja a partir de una verificación también hace una apuesta. En realidad también el pasante la hace. La apuesta tiene que ver con el ejercicio de la solución encontrada y cómo la misma se puede mantener. Esto hace que el AE testimonie de cuál ha sido su solución y de qué se ha autorizado como analista pero no puede hacerlo sobre cómo se mantiene esa solución en el tiempo. El AE aparece así marcado por el no saber. A partir de allí podrá tener mayor o menor capacidad para elaborar distintas cuestiones que hacen al psicoanálisis y a la Escuela pero esa elaboración no depende sólo de la solución encontrada sino que intervienen otros factores. El término postanalítico puede ser cuestionado, pero lo que interesa hoy no es eso sino la referencia a lo que sucede después que se ha producido un analista, se haya verificado o no en el pase esa producción.

Si hablo de política del postanalítico es porque considero de vital importancia poder ver qué pasa con esa producción dado que es fundamental para el futuro del psicoanálisis.

3. La antinomia analista-psicoanálisis.

No podemos decir que Freud y Lacan hayan sido muy optimistas respecto a que la producción de un analista de por sí fuera beneficiosa para el psicoanálisis. Freud en “Análisis terminable e interminable” señalaba la conveniencia de hacer cada tanto un tramo analítico. Sostenía que era una forma de reducir los efectos que la misma posición del analista implicaba pues había una tendencia estructural a ir contra el psicoanálisis.

Lacan inventó la Escuela y el pase no sólo para verificar al analista sino también para encaminarlo por una transferencia de trabajo a la Escuela.

Miller señaló que: “Lacan ha tratado de demostrar un teorema post-analítico según el cual la práctica del psicoanálisis produce de manera necesaria el desconocimiento, la méconnaissance, del discurso analítico” (1). Y agrega que los analistas abjuran, turbio rechazo, de lo que aprendieron como analizantes. La razón sería estructural, para dar lugar al inconsciente del analizante el analista debe cerrar el propio. Aquí se plantea para mí una distinción y es que cerrarlo operativamente no quiere decir rechazo permanente y no me refiero al inconsciente como representación, sentido. Para avanzar un paso más, la importancia del postanalítico tiene que ver en cómo se las arregla cada analista con este punto.

4. Política del postanalítico.

He trabajado en varias ocasiones el tema del postanalítico por razones clínicas, institucionales y personales. Mi idea es que el postanalítico es el tiempo de practicar con el “savoir y faire avec” y que no se trata de un autoanálisis en la dimensión el sentido sino una pragmática del sinthome que permite redistribuciones libidinales y evita el estancamiento identificatorio. Pues el nudo si no se ejercita por esa vía pierde elastricidad y no se abren los agujeros que permiten nuevas invenciones. Por eso tiene toda su importancia la producción que mantiene la diferencia entre saber supuesto y saber expuesto porque es un ejercicio de separación necesario para el analista. Es función de la Escuela brindar, como lo hace hoy, las oportunidades para la transferencia de trabajo.

En un trabajo anterior decía que el analista producido sigue en formación si sigue pasando, es decir, si no se ha “conformado” sintomáticamente. Se trata de que la causa pueda seguir en activo sostenida en la agilidad del anudamiento y por eso había hablado del “pase n”, el pase que se sigue pasando.

Si el pasaje al acto analítico ha mostrado de qué se autoriza cada analista, esa autorización no es eterna, se reactualiza por la vía de cómo sostiene la transferencia. Es por ello autorización en acto. El analista es desabonado del inconsciente significación pero tiene que sostener el inconsciente transferencial para hacerlo existir y luego no alienarlo al sentido. Este analista causa, pero es también un poco artesano, es decir, causa como objeto pero funciona como analista-sinthome en la medida que ayuda a hacer los empalmes necesarios para que el tejido de un análisis se sostenga.

La política del postanalítico no sólo toca los finales de análisis y el deseo del analista, que deben debatirse permanentemente, sino el tema de las diferentes formas de desconocimiento que genera el real en juego porque todas ellas afectan no sólo al analista y a la vida de la Escuela sino al psicoanálisis mismo. Desde esta perspectiva el pase-sinthome es un buen instrumento para aproximarse a esas manifestaciones que tienen que ver con la Escuela real y aporta a la nueva articulación entre psicoanálisis puro y aplicado pues tanto uno como otro dependen de la formación permanente de los analistas, de cómo cada analista practica la autorización en acto.

Notas

1. Ver Miller post analítico pp 24 y 26