15 de septiembre de 2013

A propósito del “pseudo struggle” de Siria, de Zizek. Marco Mauas


Pobre Obama 
A propósito del “pseudo struggle” de Siria, de Zizek
Marco Mauas

Si, este es un “pseudo struggle”, el que tenemos a unos pocos kilómetros de distancia, al norte y también al este, aquí, en Israel. Hay más o menos unos 120000 (ciento veinte mil) pseudo muertos, unos 1500 pseudo civiles pseudo gaseados, un millón de pseudo niños refugiados, y aproximadamente dos millones de pseudo refugiados en pseudo países vecinos. La dialéctica pseudo marxista puede borrar lo real, el real de la guerra, y ello en nombre de Lacan?
Cuando encuentro en el Blog de la AMP reproducida una nota de Zizek aparecida en Lacanian.dot.com”, no puedo menos que meditar una especie de pseudo plegaria. Empieza así: “Pobre Obama”. Pobre Obama, que hasta que tu osaste decir alguna cosa, que hay que consultar a los expertos para intentar descifrar militarmente, políticamente, diplomáticamente, no había casi nada que rompiera el silencio sobre el desastre (pseudo desastre, perdón) de este país vecino, donde se criaron mis abuelos paternos. La ciudad legendaria de Aleppo, de la que eran oriundos algunos familiares del lado materno (los “halabíes, como se les llamaba en la familia, con su acento árabe típico, y su sonrisa nostálgica cuando hablaban de la ciudad ahora destruida totalmente), hasta que tu osaste, Obama, decir media frase, había estupor. Una masacre sistemática. Un pseudo-Abu Sakkar pseudo comiendo el corazón de su enemigo (después parece que resultó ser el hígado. Sakkar no sabe anatomía elemental.) 
Después de que Obama dijo alguna cosa, se desató la anti-guerra en Siria. Todos en contra de la guerra! Y llega entonces hoy, para mi, al colmo de la tranquilidad. Tranquilos, muchachos. Esto es un pseudo-combate. Y cualquier mano que se levantar en contra de algo, sera sospechosa de intervencionismo imperialista. Sobre todo Putin, ah, Putin, el pacifista. Heredero de la Rusia Zarista,como diría mi hermano Héctor. No de Stalin ni Lenin, sino de los Zares. El poder sin escrúpulos, el oso disfrazado de corderito. Lo que más debería inquietar es que en esta época del “desorden en lo real”, nos golpee en la cara un artículo que con una argumentación cualquiera, nos haga desviar la mirada otra vez.  Dónde, dónde está la orientación según lo real? Alguien publicó en Facebook, creo que fue un amigo, quizás me equivoque, Luis Darío Salamone, un corto video, de un minuto apenas. Una estación de tren, tranquila, no se sabe donde. Gente sentada tranquilamente en el andén, conversando. Aparece de detrás de la cámara un policía, que se pasea en el andén, mira, vigila. Se acerca el tren. En unos instantes el tren entra, y un individuo, en el borde, se deja caer a las vías. El policía lo agarra de la ropa, y lo atrae hacia sí, justo impidiendo su caída suicida. Luego lo levanta del piso del andén, y lo lleva abrazado, hacia el otro extremo. Termina el video. La intervención, fulminante, un rayo, salvó la vida de este hombre anónimo. La mano lo tomó en el aire. Un acto a veces es un acto sin otra interpretación que la intervención misma. Estará descompuesto este mecanismo? Estará completamente podrido, putrefacto desde dentro? Es que hay que cerrar la boca, callarse cuando se invoca cualquier cosa, y se demanda que de modo sublime, se aparte la mirada? “Debes ver lo que yo te digo, y mirar hacia donde yo te indico”. 

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