3 de julio de 2017

EL CORREO DEL INES. Boletín #3


INES
EL CORREO DEL INES
 
Boletín #3


Lorena Greñas acoge al desafío con el que Lacan inicia el texto de 1967, cuando éste se pregunta: “¿Extraeremos la consecuencia de un término como el del niño generalizado?” Y parte de ella y de la afirmación de Lacan: “Soy un chiquilín, me divierto”, para poner en contrapunto el empuje a la diversión de la época y su consecuencia del “todos iguales” en el goce, y la vía del psicoanalista que apuesta a los arreglos del parlêtre en su singularidad, respecto a su goce y la asunción de su posición sexuada.

Susana Dicker

 


“Situando al niño generalizado…”,
Por Lorena Greñas – NEL - Guatemala
 
“No se discierne la convergencia de lo que he dicho hoy? ¿Extraeremos la consecuencia de un término como el del niño generalizado?”, dice Lacan, cercano a  concluir su Alocución sobre la psicosis del niño. Inmediatamente hace referencia a las Antimemorias de André Malraux  y señala que su autor las abre  con una confidencia con que un religioso lo despidió: “Termino por creer, vea usted, en la declinación de mi vida, que no hay personas mayores”.

Unas página atrás y luego de haber planteado que por la incidencia del progreso de la ciencia tendremos que vérnoslas, de un modo cada vez más apremiante, con  procesos de segregación, dice algo que quisiera articular a lo anterior: “Todos saben que soy alegre, hasta dicen que chiquilín: me divierto”.  Hay, por lo tanto, un primer punto  sobre el que conviene reflexionar: la correlación entre la segregación y el niño generalizado.

Relacionado a lo anterior, también conviene reflexionar sobre las consecuencias de  plantear que un niño  [un chiquilín], se divierte.  En esta línea, si hablamos del  niño generalizado, apuntamos a una característica de la época: su empuje a  la diversión.   Sabemos que la diversión o entretenimiento están del lado del no querer saber. Siguiendo el texto de Lacan podemos afirmar que se trata de un no querer saber sobre la castración que  es consustancial a asumir la posición  de ser-para-el-sexo, es decir, una posición adulta.

Asistimos al crecimiento exponencial de la industria del entretenimiento y la diversión que nos empuja a consumir [objetos] y nos consume [como objetos], condensadores de goce, pasivos e inanimados. La propuesta de la ciencia y del mercado implica un “todos iguales” en el goce, que está del lado de la segregación de lo hétero que es siempre el Otro goce, el goce femenino. Se trata de una salida idónea que obtura la castración y es una defensa contra la angustia y que también desresponsabiliza.

No hay que perder de vista que inmediatamente después del desarrollo que  venía haciendo, Lacan se refiere a la importancia de la obra freudiana y el impacto de introducir la figura del psicoanalista –  en lugar del alienista o el psiquiatra – para poder plantear las cuestiones en esos términos; pero añade, que ante las carencias de cierto grupo, él se tuvo que poner a hacer preguntas – junto con los que podían escucharle –  respecto a su práctica. Concluye:  “Parece en efecto que corremos el riesgo de olvidar en el campo de nuestra función, que en su principio está una ética…”

De esta manera, la experiencia de un análisis y por ende, la formación, constituyen la vía del psicoanalista. Considero que los testimonios de los AE nos enseñan cómo cada uno de ellos se las arregló para “hacerse adulto”,  asumiendo su posición sexuada que implica identificarse al autismo de su goce para inventar una manera de hacer lazo con el otro y que sus testimonios dan razones de su alegría… cuando las tienen.


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