11 de mayo de 2016

La apología de Lacan, por Jacques-Alain Miller




El psicoanalista francés ha devuelto al psicoanálisis su valor subversivo. Hizo de él más que una terapia, una filosofía que combina poesía, rigor y libertad de palabra.

De acuerdo a Émile Jalley, quien recientemente publicó un compendio sobre el psicoanálisis en Francia hoy (La Psychanalyse et la psychologie aujourd’hui en France, Vuibert), éste se encuentra ilustrado por “una treintena de creadores de primera línea”. ¡Uf! ¿Cómo hacer justicia a este gentío? Lo más simple es buscar el árbol propio que no nos deja ver el bosque. Existe: es Lacan. Desde hace medio siglo, la pregunta “¿está ud. a favor o en contra de Lacan?” resume al psicoanálisis francés en su conjunto. Incluso su muerte (el 9 de septiembre de 1981) nada ha cambiado.

En los años ’20 y ’30, muchos en Francia se impacientaban por el espíritu germánico extendido en la obra de Freud, se esperaba que saliera el sol del genio latino y que disipara las brumas del Norte. El joven Lacan, nacido en 1901, era él mismo germanista y sin duda el único en Francia que conocía su Freud como la palma de su mano. Ya se lo reprochaba por no escribir como es debido, sino a lo alemán. André Breton viajó a Viena en 1921. Decepción: “casa de apariencia mediocre”, “ancianito sin facha”, “no le gusta mucho Francia”, “pobre consultorio de médico de barrio”. Lacan se abstuvo de hacer lo mismo; se contentó con enviar su tesis de psiquiatría sobre “La paranoia de autopunición” (1931) a Freud, quien acusó recibo. ¿Existe el “psicoanalista a la francesa”? Hay que considerar lo extranjero para discernir sus rasgos. El analista inglés es un empirista; solo conoce el caso singular, es dado al escepticismo con respecto a las ideas generales y, ante todo, a los extraños hallazgos de Freud. El analista americano también es un empirista, pero cientificista en este caso, padece enormemente que los resultados de la cura no puedan ser datos de prueba respaldatorios, “evidence-based”; deposita sus esperanzas en las neurociencias. En cuanto al analista francés, se lo considera un letrado y un sutil lector de Freud; se lo encuentra arrogante; en resumen, es un lacanoide, una imagen de Lacan, pero más refinado que el original. 

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FROM:  Lore Buchner ---> http://www.psicoanalisisinedito.com/