26 de julio de 2009

[elp-debates] [BLOG-ELP] Nuevos POST del 27 de Junio al 24 de Julio de 2009


Nuevos POST del 27 de Junio a 24 de Julio de 2009





Pero Freud dice algo completamente inédito respecto a la consideración
psiquiátrica de las enfermedades mentales y que va más allá de la melancolía;
Freud cambia por completo la perspectiva al sostener que el delirio de un
psicótico no es sino un intento de curación, es decir, que el sujeto
enferma en la búsqueda de una solución para sí mismo.






Los psicoanalistas que trabajamos en el ámbito de la Salud Mental en Cataluña
nos hallamos confrontados a un nuevo ataque por parte de los partidarios
de las TCC y de la orientación neurobiológica. En 2004 y 2006 los ataques
se centraron en el tratamiento del llamado TDAH.




Andan sueltos algunos eliminadores de pensamientos.
Tratan de eliminar los pensamientos de los demás.
Además incluso clasifican los pensamientos, los muy agudos,
entre pensamientos positivos y pensamientos negativos.
Y se quedan tan panchos. Pero ojo, que son peligrosos.



Las mismas materias del saber que se llamaron "disciplinas"
en significación del bien que aportaba el esfuerzo de adquirirlas,
ahora se llaman -y se tratan- como "créditos". No se asimilan mediante
dolor sino que simbólicamente se reciben como entregas o préstamos.




Es por todo esto que, para Lacan, la relación del sujeto con el Otro
es primordial para entender el funcionamiento psíquico, lo que le
llevaría a dar una definición del inconsciente que se inscribe como un vínculo social.
Todo esto llevó a Lacan a dar, en su última enseñanza, la provocativa
proposición según la cual "la neurosis depende de las relaciones sociales".




De cierta manera la tesis: “la realidad psíquica es la realidad social”
tiene una estructura borromea en donde la frontera entre interior y
exterior se difumina, se diluye, pero no desaparece, puesto que ésta mantiene
las dos caras -individuo, colectivo- pero articuladas como puro semblante.






Muestra también la fascinación que el mal ejerce sobre los hombres,
y lo ejemplifica magistralmente en una antigua y misteriosa pintura que
aparece en el relato, y que refleja de forma descarnada la crueldad infantil.
Y finalmente, cuando la trama se ha desvelado, nos enseña
que no podemos conocer toda la verdad.


Hemos comprobado, en no pocas ocasiones, que cuando los
sujetos producen una nueva nominación, así sea mínima o transitoria,
se abre la posibilidad de variar esos lazos y vínculos. Si el significante
del Nombre del Padre ha perdido su privilegio, en su lugar puede
existir el recurso singular de una nominación. Es la orientación que
Lacan da a nuestra pragmática, “pasar del padre a condición de servirse de él”.

Partimos de la idea de que la realidad social es el lenguaje,
que está ahí antes de la aparición del sujeto quien lo toma
a partir de lo hablado por los otros. Es el lenguaje en tanto
lengua hablada que vehiculiza una norma que sirve para
comunicarse y establecer esa rutina social.

El odio aparece de entrada como una ruptura del vínculo social.
Si el amor une, el odio desune, separa. Pero esta apreciación
es sólo un primer acercamiento a las múltiples paradojas que
debemos estudiar en la clínica y la pragmática
de los modos de desinserción en psicoanálisis.

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