7 de julio de 2009

Papers n°3 Version

DE [AMP-UQBAR] - Consulte también en el sitio

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Numero 3 - Juillet 2009 – Association Mondiale de Psychanalyse



PAPERS
Bulletin Electronique du Comité d'Action de l'École-Une Version 2009-2010



Silvia Elena Tendlarz
Editorial
Hebe Tizio
Aproximaciones
Anne Lysy-Stevens
Interprétation, semblant et sinthome (2ème partie)


Ana Lydia Santiago
O analysta e o semblante de saber


Marie-Hélène Blancard
La « vraie nature » du phallus et l’opération analytique
Leonarda Razzanelli
Sul bordo del reale


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Editorial

Silvia Elena Tendlarz


Rectificación de goce


El Congreso de la AMP en París de 2010 tiene su noche en la Escuela de la Orientación Lacaniana en Buenos Aires. Con el título “Seis reuniones sobre Semblante y Sinthome” hemos iniciado en mayo una serie de reuniones de trabajo para examinar este binomio a través del comentario de algunos de los textos del último Scilicet, cuyo volumen en español se encuentra actualmente en preparación. Cada noche reúne a nuestra comunidad de trabajo con un tema específico situado en la tensión entre semblante y sinthome y da cuenta de la pluralidad de semblantes en relación al sinthome. Los trabajos fueron agrupados en torno a la verdad, al Otro que no existe, al discurso analítico, a los hombres y las mujeres, a la expresión “todos locos”, y finalmente la serie concluye con una conferencia de Eric Laurent relativa al tema que tendrá lugar luego de las Jornadas anuales de la EOL a fines de noviembre de este año.

Cinco textos componen el tercer Papers centrado en la articulación entre la experiencia analítica y el “borde de semblante”, borde entre semblante y real. Hebe Tizio se ocupa de las dimensiones del semblante en los distintos momentos del análisis que desembocan en el “borde de la verdad mentirosa” de modo tal de “hacer operativo los agujeros” en el post-analítico. Se incluye en este Papers la segunda parte del texto de Anne Lysy-Stevens sobre la interpretación en la que se estudia la práctica post-interpretativa que apunta a conducir al sujeto a los elementos primordiales, contingentes, fuera del sentido, para lograr “una mutación de goce” que expresa no ya la rectificación subjetiva sino la del goce. Ana Lydia Santiago examina la relación entre el analista y el semblante de saber y puntúa el saber inédito que emerge del análisis. Marie-Hélène Blancard trabaja en un caso clínico “la verdadera naturaleza del falo”, según la expresión de J.-A. Miller, que traduce el goce imposible de negativizar, y cómo en el curso de una cura se obtiene una “nueva alianza con el goce” que le otorga al sujeto un nuevo cuerpo. Finalmente, Leonarda Razanelli analiza el “borde de real” en una paciente y cómo se lleva a cabo la construcción de su sinthome.

Sin referencia”, “Borde de semblante”, títulos de las editoriales de los dos Papers ya publicados, marcan un recorrido de investigación en búsqueda de “la singularidad del sinthome que haga vacilar a los semblantes” o “del borde de semblante que sitúe el núcleo de goce”.

Reconfigurar nuestra clínica, apostar a renunciar a la trasparencia en búsqueda de los restos sintomáticos, como lo expresa J.-A Miller, incluye la “rectificación de goce” en pos de una práctica analítica que resulte acorde a los lineamientos trazados por la última enseñanza de Lacan.


Silvia Elena Tendlarz



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Aproximaciones

Hebe Tizio


Si bien existe la cadena asociativa el psicoanálisis nace en relación a eso que no habla a nadie. Hay que recordar que Freud abre su camino ante la detención de las asociaciones y se reencuentra con ese problema, de diferentes maneras, a lo largo de toda su producción. Sin duda que el análisis permite una formalización, introduce un orden, pero justamente por eso Freud encontró el ombligo del sueño, y Lacan un real sin ley.

Lacan, en el Seminario X (1), deja planteado que el síntoma no llama a la interpretación porque aloja un núcleo de goce autista en su seno. Con esta afirmación separó el síntoma de las formaciones del inconsciente y del desciframiento. Los efectos de esta operación tocan la estructura misma de la experiencia analítica. Porque si el síntoma se satisface solo, cómo lograr que se dirija al Otro, cómo hacer para que se enganche con las palabras en la experiencia analítica?

El dispositivo analítico es un artificio para lograr que algo de lo sintomático entre en el discurso. Se halla en juego así la problemática palabra/síntoma, es decir, semblante/real, porque el síntoma implica que eso que goza rechaza producir sentido. Ese rechazo da cuenta de un no querer saber porque es una defensa frente al goce, defensa que deberá ser molestada cuando se haya producido el tiempo de discurso necesario.

La relación del discurso analítico y el semblante me ha llevado a verqué dimensión del semblante se halla en juego en cada momento del análisis para comenzar a aproximarme al tema en el postanalítico. Para ello he seguido la orientación del curso de Jacques-Alain Miller.

El inicio de la experiencia analítica implica el establecimiento del artificio productor de sentido que es el sujeto supuesto saber. Es el momento de exploración del inconsciente y de sus formaciones donde se desenvuelve la creencia en el sentido del síntoma y en su desciframiento. Esto vela el hecho de que el síntoma se sostiene de lo que no habla (2). Cabe decir que, en ese momento del análisis, el semblante se confunde con la realidad y el síntoma se entiende como una formación del inconsciente.

El sujeto supuesto saber es una construcción bajo transferencia que posibilita que a lo largo del tiempo de la cura se teja un saber con efectos de verdad que Lacan define como una elucubración. El argumento fantasmático, la ubicación del objeto en juego, la pérdida de goce…La cuestión es si se llega a encontrar satisfacción en el síntoma, y si eso es así quiere decir que hay algo del funcionamiento de los semblantes en “la buena distancia” con lo real.

La verdad tiene estructura de ficción, es una verdad mentirosa pues es una elucubración de saber sobre el modo de goce.(3) Hay que recordar que en una de sus acepciones el término elucubrar significa “trabajar velando”. Esa es la manera de avanzar en el análisis, sin embargo, es un avanzar haciendo giros para construir el borde de la verdad mentirosa de la que se testimoniará, si es el caso, en el pase.

El pase tiene una dimensión de semblante(4) y permite ver en el relato cómo se han construido las ficciones, a qué se le ha dado valor de verdad, de qué manera se prueba su impotencia para resolver lo real y se calibra su incompletud. En un trabajo anterior(5) señalaba la diferencia entre historia y relieve, es decir, no es tanto lo que se cuenta sino lo que se muestra de un funcionamiento que deja su relieve evidenciando que el mismo es el producto del recorrido. De esta manera el testimonio enseña por las vías que traza.

Cómo funcionan los semblantes en el postanalítico? Lacan orientó el trabajo hacia la Escuela tanto en el pase como en la enseñanza. Se trata de un saber puesto en juego, saber expuesto, que permite seguir trabajando el síntoma. Pero no es el saber que profiere el enseñante, por eso Lacan se interroga “…de dónde viene eso, esa enseñanza cuyo efecto soy”(6)

La Escuela es el Otro que por ahora conviene al psicoanálisis, un semblante que se hace trabajar alrededor del agujero forclusivo: no hay la definición del analista. Es lo que Lacan señaló cuando preciso que se halla en juego un real que produce su propio desconocimiento.

Lacan habló en su seminario de su posición de analizante de su no quiero saber nada de eso. Con esto formula claramente la relación semblante /real en la enseñanza “Trazar vías, dejar trazas de lo que se formula, eso es enseñar, y enseñar no es ninguna otra cosa que girar en redondo”(7)

Es verdad que al final no se cuentan más hystorias sobre el goce porque ese enigma se ha vuelto operativo. Cuando lo obtenido no es ya susceptible de ninguna transformación igual hay que seguirlo trabajando para mantenerlo habilitado y eso solo se hace si hay transferencia en juego. Se trata de saber hacer con eso por otras vías. La incompletud implica un estilo de vida que la practique. Lo que quiere decir que incluya una pragmática para hacer productivos los agujeros. Tiene efectos subjetivos descubrir que el psicoanálisis tiene estructura de ficción. Eso permite extraer todas las consecuencias de la estructura de ficción de la verdad(8) y establecer la distancia entre verdad y real. La posición del analista implica hacer funcionar el semblante, mantener el vacío es saber hacer de objeto sin serlo lo que permite tratar el goce. Si eso se puede hacer se produce una autorización en acto que se renueva cada vez que se instaura y se sostiene la experiencia analítica. Si el analista sinthome está soportado por el sinsentido(9), si es un instrumento para hacer cortes suturas, empalmes, es porque ha podido percibir su modo de goce singular como fuera de sentido. Pero también, porque desde ese punto mantiene su transferencia con el psicoanálisis.

Miller señaló que: “Lacan ha tratado de demostrar un teorema post-analítico según el cual la práctica del psicoanálisis produce de manera necesaria el desconocimiento, la méconnaissance, del discurso analítico”(10). Los analistas abjuran, turbio rechazo, de lo que aprendieron como analizantes. La hipótesis del rechazo se basa en razones estructurales pues para dar lugar al inconsciente del analizante el analista debe cerrar el propio. Sin embargo, cabe un matiz y es la distinción entre cierre operativo, si se puede decir así, y las distintas modalidades del rechazo.

El camino del postanalítico tiene todo su interés porque es la reactualización del fracaso en atrapar lo real y es eso lo que se practica en el tratamiento del sínthoma por otras vías. Embrollos, tropiezos, satisfacciones, son los diferentes nombres de las distintas aproximaciones del semblante y lo real.

1 Lacan,J. Seminario X.Paidos. Buenos Aires. 2006
2 Miller,J.A. Curso 17.12.08
3 MillerJ.A. Curso 21.1.09
4 Miller,J.A. Curso 22.11.06.
5 Tizio,H "Enseñanza de pase II" En El Psicoanálisis
6 Lacan,J. Seminario XX. Paidos. Buenos Aires. p.38
7 Lacan,J. Seminario XXV. 10.1.78
8 Miller,J.A. Curso 14.1.09
9 Miller,J.A. Curso 17.12.08
10 Miller, J-A. "Introducción al postanalítico"
En El peso de los ideales. Eol. Buenos Aires. 1999. pp24




Interprétation, semblant et sinthome (2ème partie)

Anne Lysy-Stevens

Une pratique post-interprétative

En explorant le dernier enseignement de Lacan, J.-A. Miller met au jour ce qui en constitue la “ route romaine ”. Lacan introduit un “ nouveau réalisme ”, ce qui suppose “ qu’en deçà de la structure il y a un réel de données immédiates ”, “ un réel préalable à quoi la structure donne sens, et qui par là, même ne peut être défini, aussi impensable que cela puisse paraître, que comme hors sens, (…) par rapport à quoi la structure apparaît non seulement comme une construction, mais comme une élucubration. Ces deux termes sont corrélatifs, le réel hors sens et l’élucubration de savoir. ” (1)

L’inconscient réel et l’une-bévue

J.-A. Miller a mis en lumière un énoncé de Lacan dans le dernier texte des Autres écrits, qu’il rebaptise “ L’esp d’un laps ” : “ Quand (…) l’espace d’un lapsus n’a plus aucune portée de sens (ou interprétation), alors seulement on est sûr qu’on est dans l’inconscient. ” Et un peu plus loin Lacan évoque Freud, “ théoricien incontestable de l’inconscient (qui n’est ce qu’on croit, je dis : l’inconscient, soit réel, qu’à m’en croire. ” (2). C’est l’envers de la thèse classique “ le désir inconscient, c’est son interprétation ”. Lacan disjoint interprétation et inconscient, qui jusqu’ici étaient toujours noués, il sépare le signifiant du lapsus et le signifiant de l’interprétation : S1 // S2 (3). Cette disjonction défait le principe de la chaîne signifiante, l’articulation S1 → S2. “ Cela attaque ce qui est, pour nous, le principe même de l’opération analytique, pour autant que la psychanalyse a son départ dans l’établissement minimal, S1 – S2, du transfert. ” (4). L’algorithme du sujet supposé savoir écrit cette connexion signifiante ; la naissance du transfert est une mobilisation du savoir inconscient. J.-A. Miller appelle “ inconscient transférentiel ” cet inconscient qui suppose le lien de S1 et S2 – c’est l’inconscient freudien – et il l’oppose à l’inconscient réel, qui apparaît quelquefois sous la plume de Lacan, et qui est, lui, de l’ordre de “ l’un tout seul ”.

Quand Lacan commence son XXIVème Séminaire en disant vouloir “ introduire quelque chose qui va plus loin que l’inconscient ” (5), quand il traduit, en jouant de l’équivoque, l’inconscient freudien Unbewusst par “ l’une-bévue ”, c’est le même mouvement qu’il opère : “ c’est un effort pour situer l’inconscient au niveau du réel hors sens ” (6). La bévue, c’est la “ base matérielle de l’inconscient comme données immédiates, c’est l’achoppement, le trébuchement, le glissement de mot à mot ”. C’est la matérialité qui précède la finalité signifiante, le sens, soit la connexion S1-S2. Lacan resitue ici la bévue avant l’inconscient. M’inspirant du schéma du cours de J.-A. Miller du 14 mars 2007, où il propose de distinguer le temps logique antérieur (numéro 1) de la bévue, de celui de l’inconscient (numéro 2), j’inscris la différence entre l’inconscient réel et l’inconscient transférentiel, la déconnexion de l’articulation qui produit du sens, soit ce qui relève du registre de l’Un ou du registre de l’Autre :

  1. Une-bévue S1//S2 ics réel Un

  2. Ics S1→S2 ics transférentiel Autre

L’inconscient n’apparaît donc que lorsqu’on ajoute une signification. C’est une transformation que Lacan appelle dans son Séminaire XXIV “ faire-vrai ” : “ (…) la psychanalyse, c’est ce qui fait vrai. Mais comment faut-il l’entendre ? C’est un coup de sens. C’est un sens-blant. ” (7) La psychanalyse donne un sens de vérité à la donnée immédiate, commente J.-A. Miller, un faire-vrai qui, au regard du réel, n’est que semblant (8).

Une-bévue ics réel

Faire-vrai ↓

Semblant 2. ics

Articulation, désarticulation

Pour J.-A. Miller, le terme d’interprétation désigne classiquement l’opération de connexion S1-S2. Pour tirer les conséquences du dernier Lacan, il faut penser une pratique interprétative qui viserait l’Un. Il en a déjà donné le principe dans une intervention à l’ECF en 1995, qui a marqué les travaux sur l’interprétation : “ L’interprétation à l’envers ” : “L’envers de l’interprétation consiste à cerner le signifiant comme phénomène élémentaire du sujet, comme d’avant qu’il soit articulé dans la formation de l’inconscient qui lui donne sens de délire. ” Il s’agit de “ reconduire le sujet aux signifiants proprement élémentaires sur lesquels il a, dans sa névrose, déliré. ” (9) Plutôt que de favoriser le délire, qui a la même structure que l’interprétation, S1 → S2, il faut “ retenir le S2, ne pas l’ajouter aux fins de cerner le S1 ”. Cette pratique interprétative, plutôt que d’être une ponctuation, qui boucle le sens, se repère sur la coupure, sur la séparation S1//S2. On retrouve une formulation très proche dans le cours récent du 10 décembre 2008. Il y reprend la distinction entre le hasard et le destin, la contingence et la trame destinale, issue de la Conférence “ Joyce le symptôme ”. “ Du seul fait que nous parlons, une trame s’institue entre les hasards (…). Un ordre émerge à partir de faits de répétition (…) ”.

C’est une “ transformation de la contingence en articulation ”. La pratique post-interprétative vise alors à “ reconduire le sujet aux éléments absolus de son existence contingente ”, c’est-à-dire “ reconduire la trame destinale du sujet de la structure aux éléments primordiaux, hors articulation, c’est-à-dire hors sens, et on peut le dire, parce que absolument séparés, absolus. ” Cela change la fonction de l’interprétation, qui n’est plus de “ proposer un autre sens ”, révéler un sens caché (S1→S2), mais de “ défaire l’articulation destinale pour viser le hors-sens, ce qui veut dire que l’interprétation est une opération de désarticulation. ”

Révélation/satisfaction, événements de vérité/événements de jouissance

Tout comme il a extrait de “ L’esp d’un laps ” la disjonction inconscient – interprétation, Miller souligne encore une autre phrase, qui présente une sorte de “ court-circuit ” et en développe les conséquences : “ Le mirage de la vérité, dont seul le mensonge est à attendre (…) n’a d’autre terme que la satisfaction qui marque la fin de l’analyse. ” (10)

Deux registres sont ici adjoints : celui de la vérité – qui est “ vérité menteuse ”, dit Lacan dans le même texte – et celui de la satisfaction. La vérité ment, par rapport au réel. “ Le mensonge de la vérité est structurel, puisque le vrai et le réel sont distincts ”, rappelle J.-A. Miller à Buenos-Aires (11). Lacan parle dans ce texte de la fin de l’analyse et de la passe. J.-A. Miller déploie cette problématique et les conséquences de cette distinction sur notre conception de la passe. La fin de l’analyse ne se formule pas ici en termes de révélation ultime ou de démonstration, mais dans le registre de la jouissance. Il n’y a pas de vérité sur la jouissance non plus, l’analyse mène plutôt à une “ reconfiguration ” du rapport à la jouissance qui “ permet de passer de l’inconfort à la satisfaction ” (12). Si l’interprétation est pensée classiquement à partir de la révélation, que serait “ une interprétation qui donnerait satisfaction à l’analysant ” ? “ Et une interprétation informée de ce que ( …) le réel ne peut mentir ” ? (13).

Les deux registres de la vérité et de la jouissance, incompatibles, sont constamment mis en relation et en tension, autant en ce qui concerne la fin de l’analyse et la passe qu’en ce qui concerne ce qui se passe dans l’analyse elle-même. Il y a des révélations dans l’analyse, et souvent même toute une phase du début est un temps enthousiasmant de mise en forme et de révélations. Puis vient une période plus ou moins longue et pénible de “ tourner en rond ”, où la jouissance semble plus forte que le savoir inconscient. “ On attend que ça cède ”. Puis quelque chose se vide, perd son sens ; et du mode de jouir peut s’extraire une satisfaction (14). L’interprétation est-elle la même à ces différents moments ? Miller fait la distinction entre les “ événements de vérité ” qui se produisent dans l’analyse et les“ événements de jouissance ”. Nous connaissons bien l’interprétation comme “ aide à la révélation ” (15) ; il nous faut penser une interprétation par rapport à ce qui produit de la jouissance, et se poser “ la question de savoir ce qui, dans la psychanalyse, peut être déplacé de la jouissance ” : “ l’interprétation se juge à l’événement de jouissance qu’elle est capable à terme d’engendrer. ” (16). Cette question est essentielle dans la mesure où, avec le dernier Lacan, la psychanalyse est abordée dans la perspective du sinthome.

Interprétation et sinthome

Le symptôme que Lacan formalise à partir de l’enseignement qu’il tire de Joyce – et qu’il réécrit sinthome – n’est plus le symptôme comme formation de l’inconscient à déchiffrer ; “ le symptôme n’est plus une métaphore ” (17). J.-A Miller a maintes fois parcouru ce passage du symptôme au sinthome et abordé par différents angles la nature du sinthome. Dans ses cours du 12 mars et du 10 mai 2008 par exemple, il bâtit sur le binôme avènement de significations/ événement de corps une série d’oppositions pour circonscrire le changement conceptuel, qui répercutent la disjonction du sens et de la jouissance, de la vérité et du réel : il oppose les formations de l’inconscient - en tant qu’elles sont déchiffrables et ont un sens de désir, et partent du présupposé du langage et de la communication – aux événements de corps – qui ont un sens de jouissance et présupposent lalangue et la satisfaction. Sur ces deux axes se répartissent également l’interprétation-déchiffrage et l’interprétation-coupure.

J.-A. Miller a souligné combien le symptôme est un composite dans le dernier enseignement de Lacan, qui en dit des choses qui vont en divers sens (18). Le symptôme comme lettre, comme “ jouir de l’inconscient comme d’une lettre ”, le sinthome comme agrafe S – R, la varité ou le réel du symptôme, le savoir-y-faire avec le symptôme, le sinthome comme quatrième rond du nœud, le sinthome comme événement de corps, etc. Toutes ces dimensions dégagées après Encore ont été mises en lumière par J.-A. Miller, qui balise progressivement cet immense champ d’investigation, en accentue tout à tour certaines facettes, et construit en chemin certaines notions (comme en 1998 la notion de “ partenaire-symptôme ”). Je retiendrai ici deux moments de ce trajet, qui, me semble-t-il, montrent dans ses cours un changement d’accent quant au sinthome.

Entre sens et réel

Les deux interventions de 1997 en Espagne, parues dans le volume “ Le symptôme charlatan ”, portent sur l’exclusion du sens et du réel et posent la question : “ comment penser l’impensable du sens-dans-le-réel ? ” (19). Dans la distinction de Lacan entre “ symboliquement réel ” (présence du réel dans le symbolique, soit l’angoisse) ou “ réellement symbolique ” (symbolique présent dans le réel, soit mensonge), où situer le symptôme ? En en faisant “ la seule chose vraiment réelle, c’est-à-dire conservant un sens dans le réel ” (20), Lacan en fait une exception. “ D’une certaine façon, le symptôme se situe entre angoisse et mensonge, c’est-à-dire entre quelque chose qui ment et quelque chose qui ne peut pas tromper ” (21), dit J.-A. Miller. Il y a deux faces du symptôme, le côté sens et le côté réel – le Sinn et la Bedeutung. L’analyste n’a affaire qu’aux dits du patient, au Sinn du symptôme, qui renvoient au symptôme comme à leur référence, Bedeutung. En les inscrivant à une place distincte dans le discours de l’analyste, J.-A. Miller les différencie. D’une part, à la place de la vérité, le S2, la vérité variable du symptôme (varité), un savoir qui n’est que supposé ; d’autre part, à la place du réel, le S1, le symptôme comme “ ce qui de l’inconscient se traduit par une lettre ”, le symptôme comme “ fixation ” :


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(V) S2 │ S1 (R)

Sinn Bedeutung

varité fixation

Savoir │ lettre

supposé │

Comment l’interprétation touche-t-elle le sinthome ? On peut distinguer deux modes, dit J.-A. Miller le 21 mars 2007, selon qu’on la pense à partir du réellement symbolique ou du symboliquement réel. Ou bien elle n’est que mensonge, n’agit que sur les semblants et reste impuissante concernant le réel. Ou bien on la pense, comme Lacan l’a fait à propos de la poésie dans “ L’une-bévue ”, à partir d’un nouvel usage du signifiant qui fasse à la fois sens et trou. Ce serait alors “ un forçage du mensonge, dans le sens du réel ” ou encore ce que Lacan a désigné parfois comme “ un effet de sens dans le réel ”. L’équivoque, dirais-je, qui est le paradigme de l’interprétation, serait peut-être alors un moyen de toucher par le Sinn à la Bedeutung.

La jouissance du symptôme, opaque d’exclure le sens ”

Ces dernières années, l’accent porte plutôt sur le sinthome comme jouissance opaque en partant des formulations de Lacan dans son écrit sur Joyce : le symptôme comme “ événement de corps ” et “ la jouissance propre au symptôme. Jouissance opaque d’exclure le sens ” (22). Le sinthome est ici “ quelque chose qui est arrivé au corps du fait de lalangue ”, consistance des marques issues de la rencontre entre lalangue et le corps (23). Le sinthome, au-delà de la fiction du fantasme, est le “ mode de jouir singulier ” (24), incurable, qui ne se traverse pas (25). La jouissance opaque du symptôme est “ impossible à négativer ” et ne ment pas (26). On retrouve la question de la manière dont l’interprétation peut toucher le symptôme. Elle est sollicitée, dit Miller dans ses cours récents, pour ses effets sur la jouissance, “ ses effets corporisés ”. Elle serait alors un “ mode de dire spécial (…) qui n’est pas de la dimension de la signification, de la vérité, qui accentue, dans le signifiant, la matérialité, le son ” : c’est ainsi que “ Lacan a pu dire que l’interprétation efficace était peut-être de l’ordre de la jaculation ”, du cri. L’interprétation pourrait ainsi “ faire sonner la cloche de la jouissance ” (27). Elle aurait un effet sur la jouissance ; ce que Miller appelle “ rectification de la jouissance ” - en la distinguant de la “ rectification subjective ”. Elle produirait des “ mutations de jouissance ” (28) ou encore une “ fluidification ” (29) ou une “ reconfiguration (re-engeneering) ”, qui permet de “ passer de l’inconfort à la satisfaction ” (30).

L’interprétation est-elle un semblant ? Je laisse ouverte cette question du semblant. Mais il me semble que l’effort de Lacan, et celui de J.-A. Miller, est d’en faire toujours plus un dire adéquat au réel, un moyen de toucher la jouissance. En ce sens elle est un “ bord ”, un semblant qui se vide le plus possible de sens, un semblant destiné à faire vaciller les semblants.

Notes

1) Miller, J.-A., " Le dernier enseignement de Lacan ", La Cause freudienne, 51, p. 31.
2) Lacan, J., " Préface à l'édition anglaise du Séminaire XI ", Autres écrits, op. cit., p. 571.
3) Miller, J.-A., " L'inconscient réel ", Quarto 88-89, p. 7.
4) Ibid.
5) Lacan, J., " L'insu que sait de l'une-bévue... ", op. cit., 16 novembre 1976.
6) Miller, J.-A., " Le dernier enseignement de Lacan ", op. cit., p. 31.
7) Lacan, J., " L'insu que sait de l'une-bévue... ", op. cit., 10 mai 1977.
8) Miller, J.-A., " Le dernier enseignement de Lacan ", op. cit., p. 31.
9) Miller, J.-A., " L'interprétation à l'envers ", op. cit., p. 12.
10) Lacan, J., " Préface... ", op. cit., p 572.
11) Miller, J.-A., " Semblants et sinthomes ", op. cit., p. 130.
12) Miller, J.-A., " L'orientation lacanienne ", " Choses de finesse en psychanalyse ", leçon du 18 mars 2009.
13) Ibid.
14) Ibid., leçon du 10 janvier 2009.
15) Ibid., 18 mars 2009.
16) Miller, J.-A., " L'orientation lacanienne ", " Tout le monde est fou ", leçon du 12 mars 2008.
17) Miller, J.-A., ibid., 14 mai 2008.
18) Voir à ce propos J.-A. Miller, " Le Séminaire de Barcelone " et " Le symptôme : savoir, sens et réel ", Le symptôme charlatan, textes réunis par la Fondation du Champ freudien, Seuil, Paris, 1998.
19) Ibid., p. 58.
20) Lacan, J., " L'insu que sait de l'une-bévue... ", op. cit., 15 mars 1977.
21) Miller, J.-A., " Le Séminaire de Barcelone.... ", op. cit., p. 52.
22) Lacan, J., " Joyce le Symptôme ", Autres écrits, op. cit., p. 569 et p. 570.
23) Miller, J.-A., " L'orientation lacanienne ", " Pièces détachées ", La Cause freudienne 61, p. 152.
24) Miller, J.-A., " L'orientation lacanienne ", " Choses de finesse.... ", 3 décembre 2008.
25) Ibid., 14 février et 13 mars 2009.
26) Ibid., 13 mai 2009.
27) Ibid.
28) Ibid., 11 mars 2009.
29) Ibid., 25 mars 2009.
30) Ibid., 18 mars 2009.