19 de mayo de 2014

Presentación del XII Congreso de la Scuola lacaniana di psicoanalisi - Roma, 14-15 de junio de 2014






Presentación del XII Congreso de la SLP
Roma, 14-15 de junio de 2014
 La transferencia entre amor y goce

"La mano se acerca al fruto, a la rosa, al leño que súbitamente arde. Con ese gesto el amante quiere alcanzar algo, quiere atraerlo hacia sí, quiere atizar ese fuego. Ese gesto es estrechamente solidario de la maduración del fruto, de la belleza de la flor, del fulgor del leño. Pero cuando, en ese movimiento con el que quiere alcanzar el fruto, atraer hacia sí la flor o atizar el fuego – cuando la mano ha llegado lo bastante lejos en ese trayecto que la conduce hacia el objeto – si, en ese momento, del fruto, de la flor, del leño, sale una mano tendida que viene al encuentro de la mano que inició el gesto, es decir, de nuestra mano – y si en ese momento es nuestra mano la que se paraliza en la plenitud cerrada del fruto, en la plenitud abierta de la flor, en la plenitud de la explosión ardiente de una mano que prende – entonces, lo que se produce ahí, es el amor."
Jacques Lacan, Seminario VII, La transferencia


            Al presentar el tema del próximo Congreso de la Scuola Lacaniana di Psicoanalisi, debo antes que nada señalar que su tema se despliega, aunque con una articulación propia, a la luz del tema del IX Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, Un real para el siglo XII. En efecto, el Congreso de la AMP, que está a punto de comenzar cuando escribo esta presentación, nos ofrece un pivote a partir del cual orientar el trabajo para el Congreso de la Escuela italiana: este pivote lo constituye lo real como el hilo conductor del psicoanálisis en el siglo XXI. Lacan nos orienta específicamente en esta dirección cuando nos advierte, en Radiofonía, de que en el mundo contemporáneo asistimos al ascenso al zénit social del goce, dejándonos entender así que el psicoanálisis podrá jugar su partida en nuestro siglo, y sintonizar con la subjetividad de la época, si sabe encontrar el modo de tenerlo en cuenta. Por esta razón, después de haber examinado hace dos años en Buenos Aires el nuevo orden simbólico del siglo XXI, ahora ya no fundado en la primacía universal del Nombre-del-Padre, la AMP ha orientado su próximo Congreso en París en torno de lo real tomado en su singularidad, porque, por estructura, éste no puede darse de modo universal en el psicoanálisis, sino solamente en la forma del "uno por uno", de la diferencia irreducible.
            En esta coyuntura precisa del debate de nuestra comunidad analítica internacional se inscribe la decisión sobre el tema del XII Congreso de la Scuola Lacaniana di Psicoanalisi, que tendrá lugar en Roma los días 14 y 15 de junio de 2014. El tema se refiere a uno de los conceptos fundamentales del psicoanálisis, la transferencia, sin cuya función no puede decirse con rigor que, en el encuentro con la palabra de aquél que se dirige a un psicoanalista, tenga nada que ver con la práctica inventada por Freud. Será pues para nosotros la ocasión, como Escuela italiana, de puntualizar sobre este tema crucial sobre el que Lacan volvió varias veces a lo largo del trayecto de su enseñanza y en sus textos escritos, añadiendo cada vez algo nuevo a su investigación. Al mismo tiempo, será la ocasión para interrogarnos sobre la función de la transferencia analítica en el siglo XXI, intentando poner en acto, alrededor del concepto de transferencia, el trabajo de "aggiornamento" al que Jacques-Alain Miller nos invitó en su Presentación del IX Congreso de la AMP. Puesta al día en la cual los conceptos cardinales y la práctica del psicoanálisis serán repensados a la luz de la centralidad que lo real asume en la última enseñanza de Lacan, y de los modos de manifestación singulares en los que lo real se presenta en la clínica contemporánea.
            En esta perspectiva, si el tema de nuestro Congreso gira en torno de la transferencia, el título que le hemos dado, La transferencia entre amor y goce, lo enmarca en una articulación compleja. Esta articulación, de hecho, nos permite repensar el estatuto de la transferencia analítica, teniendo en cuenta la indicación de Freud, que veía en ella una forma verdadera y auténtica del amor, que denominó amor de transferencia, poniendo así en evidencia al mismo tiempo el carácter de obstáculo al tratamiento, pero al mismo tiempo de recurso esencial para su desarrollo. La transferencia analítica como modalidad del amor es efectivamente un punto de anclaje fundamental para el psicoanalista. Ello con la condición de no confundir la inevitable dimensión imaginaria de la transferencia en su persona como objeto de pasión, con su dimensión simbólica, que pone en relación al analizante con la misma pregunta inconsciente, más allá de la relación especular con la persona del analista. En este sentido, la teoría de Lacan de la transferencia como sujeto-supuesto-saber desplaza el eje fundamental de la dinámica de la transferencia sobre el saber supuesto relativo al inconsciente del analizante, mucho más radicalmente que sobre la persona del psicoanalista. Una tal clarificación constituye, como es conocido, una de las contribuciones cardinales ofrecidas por Lacan a la elucidación de la estructura de la transferencia analítica. Es incluso una de las formalizaciones, junto con el estadio del espejo y el inconsciente estructurado como un lenguaje, por las cuales  su enseñanza es especialmente conocida más allá de la comunidad psicoanalítica lacaniana. Y sin embargo, la puesta en juego de este encuentro de la SLP consiste precisamente en intentar repensar la transferencia a la luz de la orientación hacia lo real propia de la última enseñanza de Lacan. En esta perspectiva, pensar la transferencia en su relación con el goce nos permite indagar en ella una dimensión de funcionamiento que pone en juego el alcance libídico-pulsional interno a la transferencia, y que muestra su motor más allá del sentido a partir del cual ésta se estructura para el analizante.
            Sondear la función de lo real en la transferencia significa efectivamente arrojar luz sobre su lado oscuro, más silencioso que hablador, que corre por debajo de la dinámica de la transferencia como especularidad ideo-pasional, propia de lo imaginario, y como pregunta sobre el sentido inconsciente del síntoma propio y del propio ser en tanto hablante, propia de lo simbólico.
            En una de sus vertientes, lo real de la transferencia encuentra el modo de presentificarse en el goce del decir, más allá de la verdad y del sentido vehiculado en aquello que se dice. Aunque pueda, durante un trayecto largo del análisis, tomar la forma de un goce a la búsqueda de sentido, de un goce-sentido (jouis-sens), ésta se mostrará con el tiempo como la forma de un goce puro de la palabra desenganchado del sentido, como se puede ver del modo más evidente con la caída del sujeto-supuesto-saber en la fase terminal de los análisis. Pero ese real puede al mismo tiempo ser localizado en la dimensión más silenciosa de la experiencia analítica, allí donde el analista encarna para el analizante el encuentro con lo real que funciona como causa del deseo del analizante. Al mismo tiempo, para Lacan, él es la presencia real que se renueva para el analizante en cada sesión, ofreciendo el fondo sobre el cual el sujeto-supuesto-saber, pivote del análisis, surge, se desarrolla, y cae. Es lo que Lacan mismo afirma en el Seminario VIII La transferencia, cuando dice que "…es en el lugar miso en el que se nos supone un saber que somos llamados a ser, y a no ser nada distinto, ni nada más, que la presencia real, en tanto que ésta es inconsciente. Lo real de la transferencia como encuentro y como presencia corporal del analista en la sesión es pues otra declinación esencial de la cuestión. Declinación que hace objeción a la práctica postmoderna de las sesiones telemáticas de psicoanálisis practicadas  en orientaciones distintas de la nuestra, para las cuales la presencia real del analista es reductible en lo esencial a su imagen y a su palabra transmitidos en una pantalla.
            Más radicalmente, pensar la transferencia a partir de lo real – tema al que dedicaremos la primera sesión del Congreso –, es al mismo tiempo repensarlo a partir del deseo del analista como factor imprescindible de la transferencia analítica. Tal como lo afirmaba Lacan en el Seminario XI, "la transferencia no es una defensa del analista, sino el deseo del analista". Es tanto como decir que la esencia de la transferencia analítica implica el deseo del analista como factor constituyente de su desarrollo. No podríamos no tener en cuenta entonces, en esta puesta al día del tema de la transferencia, la nueva definición del deseo del analista que Jacques-Alain Miller nos ofreció en su Presentación del IX Congreso de la AMP, donde nos invita a pensarlo y a hacerlo existir en cuanto analistas como deseo de reducir al Otro del sujeto a su real, liberándolo del sentido. Esto hace para nosotros más claro el itinerario del análisis, como práctica que apuesta por hacerse partner del inconsciente transferencial del sujeto, para apostar sin embargo por el inconsciente real del analizante.
            Bajo esta perspectiva, el XII Congreso de la SLP interrogará la cuestión de lo real en la transferencia en todo su alcance, pero insistiendo en particular sobre dos vértices de la experiencia. De un lado, el ámbito de la clínica contemporánea constituido por las así llamadas nuevas formas del síntoma, las cuales se presentan en la práctica clínica como un obstáculo arduo a superar en el proceso de instalación de la transferencia en la clínica contemporánea, e intentará poner en evidencia las dificultades específicas que el analista encuentra en este campo de experiencia, donde el rechazo del saber inconsciente se presenta de modo radical, como una barrera de goce que cierra el espacio de la demanda del sujeto, constituyendo una verdadera y auténtica frontera para la práctica freudiana. ¿Cómo puede entrar el analista en juego con sujetos portadores de tales síntomas sin enigma pero permeados por un goce sin pérdida – la anorexia y la toxicomanía sólo son dos de sus  manifestaciones paradigmáticas –, y abrir el espacio para una transferencia analíticamente orientada? Este será un tema clave para este Congreso. En otros términos, intentaremos verificar lo que nos enseñarán sobre la transferencia, en particular sobre la función de lo real en la transferencia, esos sujetos tan refractarios a a experiencia del inconsciente. En esto seguiremos la indicación metodológica de Freud de hacer de la piedra de escándalo, de aquello que no se adapta a la praxis analítica clásica con sujetos neuróticos que llegan ya ante nosotros con un síntoma que hace enigma para ellos, una piedra de referencia.
            El otro vértice de referencia que intentaremos interrogar en nuestro Congreso, como es tradición en nuestras citas congresuales del Campo Freudiano y de la AMP, se referirá en cambio al pase. Dedicaremos en efecto dos sesiones de nuestro Congreso a las enseñanzas de los AE. A ellos les hemos pedido que den testimonio de su experiencia singular de la transferencia en análisis, y de ayudarnos a captar la función de lo real en juego en análisis, durante el pase y después de él. Esto nos permitirá poder escuchar, en sus testimonios, el desanudamiento de destinos singulares de la transferencia analítica, en sujetos que después del análisis han puesto, cada uno a su manera, después de la caída del analista en función de sujeto-supuesto-saber, la Escuela como horizonte de su transferencia de trabajo en el psicoanálisis.
            No podía faltar finalmente, dentro de nuestro Congreso sobre la transferencia, una sesión dedicada a la transferencia hacia el psicoanálisis y en particular hacia la enseñanza de Lacan, que incluya a personalidades provenientes del mundo del arte y del saber. Tiene esta sesión la tarea de poner a la luz de día el estatuto de creación constitutivo de la transferencia, la cual como Lacan nos enseña en el Seminario XI no es reducible a la repetición de lo mismo, sino que incluye en su estructura el encuentro con algo inédito e imprevisto. Buscaremos por tanto en esta sesión aprender algo de artistas y filósofos, en diálogo con analistas, algo más sobre el acto de creación, y sobre el modo en que el encuentro con Lacan haya podido favorecer en ellos la emergencia. Ya hemos tenido, sin esperar más, un primer testimonio en acto en el espléndido cartel creado para nosotros por la artista Caroline Peyron, aficionada a asistir a nuestros Congresos, que nos ha restituido en toda su incandescencia, en el instante de una imagen, la transferencia entre amor y goce.
            Un saludo cordial y hasta pronto en Roma
            El Presidente de la SLP
            Domenico Cosenza
            Milán, 8 de marzo de 2014

Traducción: Antoni Vicens


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