6 de mayo de 2017

ANTE LAS ELECCIONES FRANCESAS: Psicología de las masas y Merine Le Pen, por Juan Pundik

Freud previó el ascenso del nazismo y del fascismo mucho antes de que este se produjera. Marx previó la inclinación de las clases medias en esa misma dirección. Trescientos trabajadores de la fábrica de la multinacional Whirpool silbaron y abroncaron a Macron en su intento de mitin. En cambio Marine Le Pen fue recibida, escuchada y calurosamente aplaudida. Les dijo lo que ellos querían escuchar. Que, si la elegían presidenta, la fábrica no se trasladaría a Polonia y conservarían sus puestos de trabajo. Todos sabían que era mentira. Que el gobierno francés no tiene poder de decisión sobre los proyectos de una multinacional. Son el mismo tipo de promesas mentirosas que auparon a Donald Trump a la Casa Blanca, a Perón a la Casa Rosada, a Lula y a Dilma Youssef al Palacio del Altiplano en Brasilia, a Chávez y a Maduro al de Miraflores y a los Kirchner en la Casa Rosada. 

"No hay derecha e izquierda, esta división es artificial", proclamó Marine Le Pen en Lyon. Y agregó "La división real de hoy se encuentra entre los patriotas y los mundialistas". "Iremos a una segunda vuelta entre una patriota y un internacionalista". Mussolini fue un activo militante socialista que llegó a alcanzar la dirección de Avanti! órgano del partido. Al comenzar la guerra se opuso al internacionalismo y fue expulsado del partido. Al finalizar la guerra fundó los Fascios de Combate, nacionalista, y volcó en su favor a las clases medias, haciéndose con la jefatura de gobierno.

"Deutchland uber alles" fue transformado por Hitler en la consigna de su expansionismo mundial. "España tiene pendiente devolver a los españoles la Patria" fue el eje del discurso de Francisco Franco en 1937. "Nuestro Gobierno no será el de la casta sino el de todos los franceses", afirmó la candidata del FN. 

Y Jean-Luc Melenchon considera que no debe inclinar el voto de su electorado votando a Macron. Marine Le Pen y el FN se lo han agradecido calurosamente. "Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada", sentenció en su momento Edmund Burke; y Albert Einstein en el mismo sentido afirmó que "la vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa". Monsieur Melenchon si sigue sentado a ver lo que pasa corremos el riesgo de que lo que pase sea catastrófico para Francia y para Europa. Y usted uno de los responsables. 

Texto enviado previamente a infos@europsychanalise.eu

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