24 de enero de 2014

XIV Conversacion del Instituto del Campo Freudiano en España - Preparacion on-line




XIV CONVERSACION CLINICA DEL ICF-E
Barcelona, 1 y 2 de Marzo de 2014

Incidencias del Significante Amo
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Flashes

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Marta Serra

"Mi hipótesis es que el individuo afectado de inconsciente es el mismo que hace lo que llamo sujeto de un significante."
Jacques Lacan, Seminario 20, Aún, Editorial Paidós, Barcelona 1981, p. 171

El término individuo etimológicamente proviene de indiviso: que no se puede dividir. Con la primera enseñanza de Lacan, orientada por la potencia de lo simbólico, nos habituamos a hablar de sujeto. El término "individuo" desapareció de nuestro vocabulario precisamente porque parecía oponerse al de sujeto -que contenía la división de manera intrínseca- como efecto del significante.
Pero Lacan no era alguien que se contentará fácilmente con sus construcciones. Volvía a ellas una y otra vez, de forma que si, al principio, él mismo dijo que su enseñanza se basaba en un "retorno a Freud"- contra las desviaciones post-freudianas, después fue capaz de producir un "Lacan contra Lacan", en el que puso a prueba y reelaboró sus propios enunciados, siempre en eco de lo que aprendía en su praxis.
En cierto modo seguía en eso a Freud, quien no dudo en renunciar a su "neurótica"; como tampoco dudo en introducir la pulsión de muerte más allá del principio del placer que él mismo había postulado, o poner en tela de juicio los efectos terapéuticos de dar a luz el significante reprimido frente a la potencia de la satisfacción pulsional que el propio síntoma incluye...
Sin embargo, cada nuevo avance no anula los conceptos anteriores. Los reubica, los matiza, los clarifica. Igual sucede con Lacan.
Con la introducción del término "individuo" en el Seminario 20, Lacan trae a primer plano algo que había quedado casi olvidado, velado tras el lenguaje y lo simbólico: el cuerpo.
Pero no se trata ahora del cuerpo que nos enseñó con "el estadio del espejo" (1) - el cuerpo en tanto imagen, sino de "el cuerpo en cuanto organismo, lo que se mantiene como uno, y no lo que se reproduce" (2), que es la definición dada por Aristóteles de "individuo".
Sabemos que el organismo del que están hechos los otros vivientes, plantas y animales diversos, mantiene con la vida una relación estable y predecible. Sus funciones básicas están programadas en sus genes y orientadas por el instinto: se sabe a priori de qué se alimentarán, como actuaran en relación al entorno y cuando y de qué manera se reproducirán. Su vida está determinada por su organismo. Su vida es su organismo.
Por el contrario, Lacan nos subraya que para los humanos, el saber que nos hace a cada uno, uno, no viene del cuerpo, del organismo, sino que viene del significante (3).
O sea, que si estamos desprogramados respecto al previsible de los otros seres vivos es porque nuestro programa incluye algo que nos hace radicalmente distintos: nuestro organismo es susceptible de afectarse por las palabras que le llegan, por las puras palabras sin significación- lalengua- que encuentra al azar. Así, en primer lugar, los humanos son organismos hablados.
Pero, además, el ser que se encarnara ahí tiene una causalidad contingente, en tanto, de todo lo que le habla a ese organismo, es imposible anticipar qué marca de lalengua será la que le dará su singularidad.
La vida de un organismo, sea cual sea, no tiene en sí misma ningún sentido. La vida es, simplemente, existencia, puro real. Pero si el organismo humano, que es la única consistencia material de la que estamos hechos, llega a devenir cuerpo -permitiendo a cada uno diferenciarse de otros, individualizarse, y por tanto, pensarse a sí mismo y también pensar a esos otros y todo lo otro- es porque en el inconsciente, "guarida de lalengua" (4) los significantes copulan entre sí y producen sentido. Sentido del que se goza.
El inconsciente era la hipótesis freudiana, sólo había acceso a sus productos, las formaciones del inconsciente.
El sujeto es la suposición lacaniana. No se ve, no se puede tocar, "el individuo que habla es su soporte", y por hablar, por el significante que produce, tenemos el signo de que hay un sujeto.
Lacan al introducir este "organismo que habla" está acercándose a su concepto de parlêtre, central en lo que llamamos su más última enseñanza.






Notas:
(1) Lacan, J.: Escritos I, "El estadio del espejo como formador de la función del yo tal como se nos revela en la experiencia analítica", Siglo XXI, 1984, p.99
(2) Lacan, J.: El seminario, Libro 20, Aún, Buenos Aires, Paidos, 1989, p. 172
(3) Lacan, J.: Idem p. 172
(4) Ibid p. 171




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