1 de agosto de 2015

Entrevista* a Laura Sokolowsky, autora del libro “Freud y los berlineses”, por Perla Drechsler



Perla Drechsler:  El encuentro con tu libro, Freud y los berlineses. Del congreso de Budapest al Instituto de Berlín, 1918-1933, fue un inmenso placer. Tu libro no es el trabajo de una historiadora del psicoanálisis sino el de una psicoanalista que interpreta este período del movimiento analítico desde el punto de vista de la orientación lacaniana.

Pionera en nuestro campo en haber estudiado y explorado el Instituto Berlín, clásicamente trabajado por los miembros de la IPA. ¿Laura, a qué se debe este largo silencio, este período era un tema tabú?

Laura Sokolowsky: Efectivamente, no soy una historiadora del psicoanálisis ni pretendo presentarme bajo esta nómina. Si el psicoanálisis para todos me interesó es debido a mi participación en el primer CPCT, creado por iniciativa de la ECF en París. Durante nuestras reuniones mensuales, se evocaban a veces nuestras diferencias con respecto al Instituto de Psicoanálisis del ala de la IPA francesa. Quería saber más. Era para mí una terra incógnita. Ya que esto me interesaba ¿por qué no iba a explorar el original instaurado por Freud y sus alumnos en Berlín? Me intrigaba y no me explicaba qué había podido llevar a Freud a lanzar la idea de un psicoanálisis gratuito ¿Un ideal humanista? ¿La rarefacción de pacientes? ¿Sus elaboraciones  sobre la pulsión de muerte y el trauma? ¿La voluntad de insertar el psicoanálisis en la cultura haciéndolo más accesible? ¿Todo esto al mismo tiempo? Había que seguir a Freud, leerlo paso a paso, con una lupa, sin contentarse con las evidencias.

¡Es curioso en efecto que él haya evocado en 1918 el recurso a la sugestión y a la terapia de masas! ¿Cómo explicarlo, sino por la necesidad de afrontar colectivamente el real de la guerra? Había que tomar en cuenta los significantes amos de la época, extraerlos, ponerlos en serie, y para eso, leer, documentarse, proponer hipótesis de ciertas causas, y ver si ellas se sostenían. Me decepcionaba lo que se había publicado sobre el tema. Había psicoanalistas que  comparaban el funcionamiento del Instituto Berlín con el de la Escuela Freudiana de París. Me parecía chiflado. Una socióloga americana hacía el retrato de una feliz banda de analistas berlineses gobernados por el ideal de cuidados gratuitos, etc. Estos trabajos no tomaban en consideración las dimensiones políticas, epistémicas y clínicas del psicoanálisis. Creo que  para cernir algo de la historia del psicoanálisis, conviene ser analista, o al menos tener en cuenta su discurso, a falta de ello, los malentendidos pululan. El discurso universitario no puede cernirlo. Siempre se puede hacer el examen detenido de miles de documentos, pero de nada sirve si hay una resistencia al psicoanálisis. Confieso, sin falsa vergüenza, tener admiración por el inventor del psicoanálisis, mi encuentro con la enseñanza de Lacan se hizo bajo el signo de su retorno a Freud.

Para responder en particular a tu pregunta, lo que permanece como un tabú es el período complejo,  después  de 1933, en el que se lleva a cabo la absorción progresiva del Instituto Berlín por psicoterapeutas carentes de escrúpulos que van a aprovechar la situación. El asesinato del psicoanálisis durante el período nazi tiene sin duda cosas para enseñarnos. Estudié la exclusión de los psicoanalistas judíos,  el modo ambiguo en el que la IPA de la época los incitaba a abandonar Alemania, hecho que permitió salvarles la vida a una gran mayoría de ellos. Lacan no dejó de señalarlo.

Perla Drechsler:  En 1920 el psiquiatra ruso Max Eitingon, que había estudiado en la clínica de Burgholzi junto a Bleuler y había sido analizado por Freud, decide invertir toda su fortuna familiar al servicio del psicoanálisis para todos creando el Instituto Berlín.

Tu libro nos enseña que los estándares y pautas fueron estructurados en la época del Instituto Berlín. Tu hipótesis es la siguiente: estos estándares tan fundamentales para la IPA, fueron elaborados en el momento en el que la salud de Freud estaba en peligro. Frente al temor de la desaparición del inventor del psicoanálisis sus discípulos construyen una reglamentación rígida. El vínculo entre la muerte y la regla es una lectura apasionante ¿Podrías decirnos más al respecto?

Laura Sokolowsky: Los estándares psicoanalíticos fueron inventados en el Instituto Berlín y se propagaron luego a los otros institutos de la IPA. El made in Berlín era una garantía de ortodoxia, de ser el  “verdadero” psicoanálisis. Interesarse en la invención de esos estándares permite cernir lo arbitrario en juego. Lacan había sido excluido de la IPA a causa del no respeto de los estándares, en particular de la duración fija de las sesiones. En mi libro demuestro que la duración fija fue el producto de una decisión tomada en Berlín por motivos de pura comodidad y para alinearse más o menos sobre la costumbre que Freud tenía de escuchar durante una hora por día a cada uno de sus pacientes. La personalidad compleja de Max Eitingon no era ajena a la puesta en marcha de un tipo de organización basada en la regla. Estaba convencido de que se resolvían los conflictos de los grupos analíticos homogeneizando la práctica y los modos de formación. Una única reglamentación en Europa y en EEUU pondría a todos al mismo nivel, pensaba él.

Esto desemboca muy rápidamente sobre cuestiones políticas. Otra pregunta es la de saber si los estándares relativos al cursus de formación analítica habían recibido el aval de Freud. Se sabe que Freud desaprobaba la tendencia a formar sólo candidatos médicos. La medicalización del psicoanálisis equivalía para él a la desaparición del  mismo. Freud era muy inventivo en su práctica, daba consejos a los demás que él mismo no respetaba siempre. Es cierto que un movimiento de pánico acogió a la comunidad analítica tras el anuncio de la enfermedad cancerosa de Freud en 1923 ¿Los psicoanalistas temieron perder al gran hombre? La instauración de los estándares coincide temporalmente con esta gran inquietud. Bernfeld consideraba ese vuelco mayor como una formación reactiva colectiva a un deseo de muerte. Pienso que no está del todo equivocado, en la medida en que los rituales no están desprovistos del culto al padre.

Perla Drechsler:  En 1933 la toma de poder de Adolph Hitler, las leyes raciales, segregativas y antisemitas, precipitan la dimisión de Max Eitingon de su Instituto. Max Eitingon emigra a Palestina bajo mandato británico. Göring, un analista ario, primo del Mariscal del mismo nombre, va a dirigir el Instituto.

Recién en 1938 -tras la detención de su hija Anna por la Gestapo- Freud se decide partir de Viena. Freud sostenía que había que resistir sí o sí, a toda costa. No era partidario del cierre del Instituto Berlín. Su voluntad de preservar el Instituto Berlín lo lleva a estar dispuesto a sacrificar su nombre, a ceder sobre el Nombre del Padre, para que el psicoanálisis en lengua alemana pueda sobrevivir.

Sin embargo, sacrificar el Nombre del Padre ¿no es acaso la operación científica por excelencia? La ciencia sólo requiere pequeñas letras para funcionar y puede prescindir de los nombres para  su desarrollo y existencia. Dicho de otro modo ¿el psicoanálisis puede prescindir del Nombre del Padre?

Laura Sokolowsky:  La época de Freud no es la nuestra. Lacan pronosticó a partir de los años '30 del siglo pasado el declive del imago paterno. El psicoanálisis más allá del Edipo, el de la época del Otro que no existe, extrae las consecuencias de esto. No comparto la idea que consiste en decir que la idolatría gobierna el campo analítico:  es el punto de vista de un filósofo francés que escribió un libro sobre el crepúsculo freudiano. Mi libro permite responderle punto por punto, por ejemplo, cuando él acusa a Freud de haber tenido simpatía por los movimientos fascistas; en otro libro bajo la dirección de Marlene Belilos, Freud y la guerra, demuestro que la famosa dedicatoria de Freud a Mussolini que el filosofo francés tanto explota, era un intento de Freud de proteger a un colega judío que se encontraba en una mala situación. No es disculpar una falta, es cernir que un analista no responde siempre según la norma a ciertas solicitaciones de lo social porque conoce la autonomía de la cadena significante. Su lectura del mundo tiene evidentemente en cuenta la existencia del inconsciente, de la pulsión, del goce. El discurso del amo desconoce esta dimensión.

Perla Drechsler: El Instituto Berlín condensa en si mismo todos los debates y cuestiones que agitaron a Freud en relación al porvenir del movimiento analítico, cómo formar a las nuevas generaciones, cómo elegir a los candidatos. Freud defendía incluso en contra de sus colegas el análisis profano.

En el 2003 en Francia, un proyecto de ley proponía una reglamentación del título de psicoterapeuta. Sin lugar a dudas, sin la movilización lanzada por Jacques-Alain Miller esta ley hubiera sido aprobada.

La lucha y combate por el psicoanálisis continúa.

Luego de la publicación de tu libro, tuviste la ocasión de presentarlo en diversas ciudades de Francia. En relación a los debates que tu libro suscitó en el público ¿cuáles fueron las lindas sorpresas de su  recepción?

Laura Sokolowsky:  Luego de la publicación del libro, fui invitada a diferentes lugares y en particular a diversas regiones francesas por las ACF.  Hablar de Freud y los berlineses  rodeada de palmeras en la Universidad de Saint Denis, en la isla de la Reunión, en un anfiteatro lleno de auditores fue, debo reconocerlo, una bella sorpresa. Los encuentros con practicantes que trabajan en los centros de tipo CPCT fueron particularmente interesantes y ricos en intercambios. Me sorprende el interés que perdura con el tiempo. Siempre recibo testimonios de lectores que descubren y aprecian el libro sobre todo de Latinoamérica. Mi sorpresa está teñida entonces de la alegría de ser leída.

Perla Drechsler: Entiendo que la traducción de tu libro en castellano está en marcha, y ¿en alemán?

Laura Sokolowsky: La traducción a la lengua inglesa y a la alemana sería deseable. Sin embargo, el interés de los colegas y lectores hispanoparlantes va en el sentido de una traducción al castellano como prioridad. Agradezco mucho a LATIGO en otorgar mayor impacto a ese este proyecto.

Perla Drechsler: Muchísimas gracias a vos, en concedernos esta entrevista exclusiva para Lacanian Transatlántica de Investigación (LATIGO).

* From: http://www.latigolacaniano.com/español.html

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