13 de marzo de 2017

Las astucias del Diablo, por Jacques-Alain Miller


En su artículo de opinión, Jacques-Alain Miller fustiga a estos electores de zquierda que comienzan votando por su sueño y bajan de la cima en segunda vuelta. Este voto bifaz no perjudica a nadie, pero en 2017 el FN está por alcanzar el poder.* 


Opinión

Jean-Luc Mélenchon, ¿opio de los huérfanos de la Revolución? Se cree Hugo Chávez: la conquista del poder mediante las urnas, seguida de la formación de un gobierno partidario de las clases populares. Pero eso solo funciona en América Latina.

Se alegra sin duda de escuchar al candidato de Francia Insumisa cuando destroza a los pudientes y a los poderosos, a sus sirvientes, a la gente linda. Títere que vapulea a la autoridad, impertinencia, sátira, burla… no desdeño estos placeres tan franceses. Pero con monólogos chistosos no se hace una política.

No digo que Mélenchon sea solo un bufón: tiene una verdadera vocación de educador, y le doy crédito por pensar que nunca fomentará lo peor como lo hace la dirigente xenófoba.

¿Pero quién podría competir con ella en las masas, sino partidos populares dignos de ese nombre, sean de inspiración socialista, demócrata-cristiana o gaullista? Nada más ajeno a la esperanza en nuestro caudillo: hace tiempo renunció a seguir el ejemplo de Die Linke, su primer modelo. Su “Francia insumisa” no es un partido, sino más bien el fanclub de su one-man-show. Como Macron, en definitiva.

Un dato inédito 

Lo cierto es que, República o Revolución, hay que elegir. La contradicción es antagónica. Lo que la vela es el concepto murciélago de “revolución ciudadana”. Es el cuchillo de Lichtenberg del que habla Freud, aquel cuya cuchilla se reemplaza luego de haber cambiado el mango.

Cinco años atrás, los arengas de Mélenchon hacían vibrar toda la izquierda. Convertido en una caricatura de sí mismo, abusa de su bocota, como en otro tiempo Georges Marchais, incluso si la suya es brillante y culta, como dice el joven Glucksmann. El ruido y el furor esconden mal la radicalidad de su impotencia.

Gérard Miller nos detalla su rutina de elector de izquierda: comienza por votar su sueño; luego baja de la cima para la segunda vuelta, y se resigna a despertar. Es la estrategia de Dupanloup: la tesis y luego la hipótesis que completa a la primera desmintiéndola. ¿Por qué no? Habitualmente, este voto bifaz no perjudica a nadie. Placer inocente. Pero en 2017 es un placer culpable, puesto que el enemigo de la humanidad está en las puertas.

Cuando es business as usual, sí, en primera vuelta se elige, y en segunda, se elimina. Solo que esta vez hay un dato inédito: a esta altura, Marine Le Pen ya figura en segunda vuelta. Si François Fillon que se ha desmoronado no está allí, una parte de la derecha llamada republicana se orientará hacia ella sin pestañar. Además, es posible que la candidata del Frente Nacional (FN) esté más arriba en las urnas que en las encuestas. 

A la izquierda, el opio 

La “pupa en los fachos” (Renaud Dely) está tan bien esfumada en el paisaje que casi nadie se alarma con su planteo. “¡La más hábil de las astucias del Diablo consiste en convencernos de que no existe!”. (Baudelaire)

Pero imaginen un poco el aparato del Estado en manos del FN, y ante todo la policía, ya en un 50% marinista. Con, como si fuera poco, la previsible catástrofe económica, ¿no ven cómo el Estado de derecho podría retroceder y languidecer como en Hungría o en Polonía? ¿Y quién asegura que Francia no pasaría entonces bajo el yugo de un Estado policíaco? Todo sucederá muy rápido.

Mientras tanto, los medios de comunicación hablan de otra cosa. La izquierda salva al planeta y se da un festín: cannabis para todos, salario universal, Parlamento de la zona euro, cuando no es dictadura en Alemania y Asamblea constituyente. El opio, les digo.

No soñamos con nada menos de la derecha cuando ya vemos reeditar la operación Thatcher en Francia de 2017. En medio del tablero, nos precipitamos al albergue español del joven providencial.

Cuando la clase política saca así planes de la galera, ¿el público se deja engañar? Es como en el espectáculo: saber que se trata del semblante no les impide, por el contrario, experimentar emociones auténticas. Es el resorte de toda catarsis, y la matriz del fantasma: “¡Qué lindo sería que…!”. Llegó el momento de actuar. Ahora mismo, prioritariamente, vengo a alertar al país sobre la amenaza que representaría para todos el ascenso al poder de Marine Le Pen y de la corriente de ideas de la cual procede, que a la vez encarna y disimula. Puesto que los políticos se revelan incompetentes en este punto, corresponde a los diferentes sectores de la sociedad civil ponerse en movimiento. Es peligroso demorarse, es peligroso perder el tiempo.

El universo conoce lo que está en juego en la elección: la victoria o la derrota de Marine Le Pen. 
 
*Artículo  original  publicado  en francés  el 12  de marzo de 2017 en el diario  Le Monde, disponible en: http://www.lemonde.fr/idees/article/2017/03/12/les-ruses-du-diable_5093226_3232.html,  como respuesta al artículo de opinión de Gérard Miller publicado en el mismo periódico el 9 de marzo de 2017, disponible aquí:

Traducción: Lorena Buchner

From:  http://www.psicoanalisisinedito.com/2017/03/jacques-alain-miller-las-astucias-del.html?ct=t(2017_03_12_astucias_del_diablo3_12_2017)&mc_cid=fac181025c&mc_eid=94b11a26fc

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