25 de junio de 2010

LA BRÚJULA nº 195



LA BRÚJULA
Semanario de la Comunidad Madrileña de la ELP
Nº 195 En Madrid, a 25 de junio de 2010
Directora: Marta Davidovich martadjp@arrakis.es
Jefa de Redacción: Rosa López
Colaboradores: Graciela Amorín y Olga Montón

- PRESENTACIÓN DE LIBROS
- 8º CONGRESO DE LA NLS
- JORNADAS DE RENNES
- ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS
- CINE Y PSICOANÁLISIS

El martes 29 de junio los miembros y socios de la Sede y los participantes del Nucep festejaran en la Sede el fin del curso 2009/2010.
Os esperamos!
Junta Directiva de la Sede de Madrid de la ELP
Coordinadora del Nucep

PRESENTACIÓN DE LIBROS
Miércoles 30 de junio, 20, 30 hs.

LA BIBLIOTECA DE ORIENTACIÓN LACANIANA DE MADRID tiene el placer de invitar a la presentación de los libros:
Nudos & cadenas, de Sergio Larriera y
Lacan: desde Heidegger. Textos reunidos, de Jorge Alemán y Sergio Larriera de Miguel Gómez Ediciones.
En este cierre del curso 2009-20l0, la Biblioteca de Orientación Lacaniana de Madrid presenta los libros Cadenas y nudos, de Sergio Larriera, y Desde Lacan: Heidegger, una obra elaborada conjuntamente por Jorge Alemán y Sergio Larriera, resultado de la muy productiva complicidad intelectual que existe entre ambos desde hace muchos años. Contaremos con la presencia de los autores, sumando sus palabras a la potencia de los respectivos textos, lo que constituye una garantía para guiarnos a través del bosque de cadenas y nudos que conforman la topología lacaniana, al tiempo que nos permiten explorar los caminos a través de los cuales la filosofía y el psicoanálisis pueden confluir para rescatar al ser del olvido y la confusión en el que lo sumió el desarrollo de la cultura occidental. Hubo de ser el psicoanálisis lacaniano el que hizo comparecer a la filosofía ante el saber de la experiencia analítica. Jorge Alemán y Sergio Larriera recogen de las obras de Jacques Lacan y Martin Heidegger los ecos renovados de aquel encuentro.

Jorge Alemán: Psicoanalista, filósofo y poeta, miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (ELP) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), y actualmente integrante del Consejo de Administración de la ELP. Docente del Nuevo Centro de Estudios Psicoanalíticos (NUCEP), entre sus numerosas obras: Derivas del discurso capitalista; notas sobre psicoanálisis y política (Málaga, 2003), El porvenir del inconsciente (Buenos Aires, 2006), el poemario No saber (Madrid, 2008), Para una izquierda lacaniana (Buenos Aires, 2009) y en colaboración con Sergio Larriera, Desde Lacan: Heidegger. Textos reunidos (Málaga, 2009).

Sergio Larriera: Psicoanalista. Miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (ELP) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Docente del Nuevo Centro de Estudios Psicoanalíticos (NUCEP), entre sus numerosas obras: Lacan / Heidegger: un decir menos tonto (Buenos Aires, 1998), El inconsciente: existencia y diferencia sexual (Madrid, 2001); Lacan: Heidegger: el psicoanalista en la tarea de pensar (Málaga,, 2002). (En colaboración con Jorge Alemán.)

Miguel Ángel Alonso Rodríguez (moderador): Socio de la Sede de Madrid de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (ELP) y miembro del equipo de la Biblioteca de Orientación Lacaniana de Madrid (BOLM).
Nudos y cadenas

8º CONGRESO DE LA NLS
Ginebra 26 y 27 de junio
Con la presencia de Leonardo Gorostiza, Presidente de la AMP y de Jacques-Alain Miller

INFORMACIÓN E INSCRIPCIÓN
www.amp-nls.org


JORNADAS DE RENNES
10 y 11 de julio de 2010
En el comienzo del siglo XXI , cómo nace el deseo del analista.

Inscripciones http://www.causefreudienne.net/shop/index.php

El blog de Rennes http://rennes2010.wordpress.com/
Puedes leer *El Point du jour* en la web


ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS
por Graciela Sobral

Conferencia Librería Eléctrico Ardor


Poco nuevo se puede decir sobre Alicia en el País de las Maravillas después de la enorme cantidad de páginas que se han escrito. Es, realmente, una tarea osada.
Se trata de un libro mágico, sorprendente, imprescindible, no sólo para los niños, como se puede creer erróneamente, sino también para los adultos.
Después de leerlo, tanto la voz de Alicia como las de los otros personajes, todos animales que caricaturizan a distintas personalidades y prototipos sociales, se nos presentan, invaden fácilmente nuestra mente para hacer un eco burlón de las situaciones por las que atravesamos, aún las más serias y trágicas. La compañía de Alicia y sus personajes nos puede hacer la vida más ligera y divertida.
Cuántas veces querríamos tener de guía, cuando no sabemos a dónde dirigirnos, al famoso Gato de Cheshire!, o cuántas otras, frente a alguien que nos produce un gran disgusto, pensamos en la odiosa Reina de Corazones, que diría tan tranquila: “¡Que le corten la cabeza!”, o cuando estamos en alguna situación especialmente absurda recordamos la merienda eterna que realizan el Sombrerero, la Liebre y el Lirón, llenos de lógica y sinsentido.

Alicia constituye un viaje, en el sentido de un recorrido y en un sentido más metafórico, un viaje que a medida que transcurre va a más, que gana densidad y complejidad en las situaciones que plantea. Alicia es una joven lista, curiosa e insoportable muchas veces, que, persiguiendo un conejo, o un sueño, entra en un mundo otro. Es decir, llega a un mundo alucinante, fantástico, que existe porque ella es capaz de sostenerlo. Este viaje contraría toda la lógica de la cotidianeidad y las normas que rigen el mundo normal: cae sin lastimarse, cambia de tamaño a voluntad, se encuentra con animales que hablan y que tienen unas vidas curiosísimas. Es un viaje a un mundo donde la fantasía, el absurdo y el sinsentido, sostenidos por una lógica implacable, nos cautiva de entrada.
Ella penetra en una alteridad increíble y se hace otra, ya no será la que era, o no del todo.
La época
Lewis Carroll escribe Alicia en 1865, en Inglaterra, en plena época victoriana, en los albores de la segunda Revolución Industrial (1870-1914).
Encontramos entonces una sociedad de clases muy sólidamente arraigadas, sin ninguna permeabilidad. La burguesía y los poderes tradicionales gobiernan el país; existe una clase media, cada vez más amplia que, no obstante, no puede aspirar a gobernar; y una clase baja muy pobre y desvaforecida a todos los niveles.
Resulta una época llena de contrastes: Si bien existe una sociedad clasista, puritana y moralista, que es paradigmática; a la vez, se producen en ella unos movimientos de avance en la investigación y sociopolíticos que serán determinantes para el futuro de Inglaterra y del mundo en su conjunto. Coexisten temporalmente las estructuras más cerradas socialmente con el comienzo de una gran apertura en lo científico y una forma de hacer negocios que va a transformar completamente el mundo.
Inglaterra es el gran Imperio Británico y la riqueza que producen las colonias lo alimenta. En esa época tienen lugar formas comerciales y de negocio innovadoras, que se desarrollan en un sistema de libre mercado, se trata del capitalismo industrial. Se producen inventos como la rotativa y la máquina de escribir, además de la dinamita y las armas de repetición.
En esas coordenadas tenemos que ubicar a L. Carroll, sacerdote, profesor, físico e investigador, que utiliza su ingenio retórico para criticar agudamente la sociedad en la que vive.
El sueño
Freud descubre el inconsciente y dedica un extenso libro (La interpretación de los sueños, publicado en 1901) a explicar una de las más increíbles manifestaciones de dicho inconsciente, los sueños. Dice que el sueño constituye una realización de deseos inconscientes y que es uno de los instrumentos fundamentales para el trabajo psicoanalítico. Con lo cual muestra, a la vez, que cuando hablamos de inconsciente no estamos hablando de ninguna psicopatología: los seres humanos sueñan y en sus sueños se cifran anhelos desconocidos para la consciencia. El sueño utiliza dos mecanismos: condensación y desplazamiento, que sirven para disfrazar la verdad que encierra y le permiten sortear la barrera de la represión. La condensación permite que rasgos de distintos cosas o personas aparezcan mezclados y confundidos y el desplazamiento es lo que permite su movilidad de una escena a otra. En el sueño no rige la lógica temporal de la vida cotidiana y una cosa puede ser y no ser al mismo tiempo. Así, el lenguaje metafórico del sueño cuenta historias aparentemente absurdas, sinsentido, que tienen, sin embargo, su lógica. Sólo se trata de disponer de los resortes necesarios para comprender la inteligencia de esa otra lógica y desvelar sus contenidos ocultos.
Los sueños son como desplegables que encierran en sus metáforas, muchas veces oscuras, incomprensibles o cómicas, verdades del soñante que éste a veces desconoce.
El mundo de los sueños es extenso, intenso y apasionante. Como hemos dicho, éstos permiten penetrar en los laberintos del alma, desvelar las verdades que esconden y producir una transformación en el soñante cuando éste puede acceder a la verdad de su deseo y hacer algo con eso.
Hay sueños que se recuerdan toda la vida. Alicia es uno de estos sueños que se recuerda siempre y que se filtra por las grietas de la realidad, de la vida de todos los días.
Lewis Carroll nos lleva, cuarenta años antes del descubrimiento freudiano, a un viaje fantástico, para el cual utiliza la “vía regia” del sueño y sus mecanismos.
Despedida de la infancia
La primera idea que quiero desarrollar es que este libro es un viaje de iniciación y de despedida a la vez.
Alicia, una niña de 10 años, lo inicia persiguiendo un conejo, o un sueño. Se trata de una niña lista, graciosa, muchas veces odiosa, que vive en la sociedad puritana que hemos descrito antes. De la mano de Lewis Carroll emprende una aventura donde se ve obligada a poner en juego su astucia, femenina, para poder sortear los distintos obstáculos que va encontrando en su camino. Primero tiene que resolver problemas de tipo “técnico”: cómo hacer para que su cuerpo de niña encaje en ese mundo minúsculo. Alicia se hace grande o pequeña para poder resolver las distintas situaciones que se le presentan. Es decir que encuentra de entrada cosas que no encajan o que ella no encaja con las cosas del mundo, y esto es algo que ella misma tiene que resolver. Si bien es cierto que a lo largo del viaje encontrará personajes que le darán claves que le permitirán seguir adelante y comprender, en la medida de lo posible, determinadas situaciones (la Oruga, el Gato, el Grifo, la Duquesa).
La Oruga, el primer personaje que le da una clave importante, tiene un saber sobre ese mundo y, generosamente, se lo transmite. Le dice cómo tiene que hacer para menguar y para crecer y a partir de su indicación enigmática Alicia puede resolver ese complicado tema que afecta a su cuerpo y a su relación con los otros. ¿Es una niña? ¿Es un pequeño ser de unas pocas pulgadas? ¿Es una jirafa? Estas son algunas de las cuestiones que tendrá que abordar en el camino hacia saber quién es ella.
El diálogo con el Gato es precioso. Él la orienta a su manera, con unos razonamientos perfectamente lógicos le muestra el lugar absurdo en que se encuentra.
“Menino de Cheshire”, empezó algo tímidamente, pues no estaba del todo segura de que le fuera a gustar el cariñoso tratamiento; pero el Gato siguió sonriendo más y más. “¡Vaya! Parece que le va gustando”, pensó Alicia, y continuó: “¿Me podrías indicar, por favor, hacia dónde tengo que ir desde aquí?”
“Eso depende de a dónde quieras llegar”, contestó el Gato.
“A mí no me importa demasiado a dónde…”, empezó a explicar Alicia.
“En ese caso, da igual hacia dónde vayas”, interrumpió el Gato.
“…siempre que llegue a alguna parte”, terminó Alicia a modo de explicación.
“¡Oh! Siempre llegarás a alguna parte”, dijo el Gato, “si caminas lo bastante”.
A Alicia le pareció que esto era innegable, de forma que intentó preguntarle algo más: “¿Qué clase de gente vive en estos parajes?”
“Por ahí”, contestó el Gato volviendo una pata hacia su derecha, “vive un sombrerero; y por allá”, continuó volviendo la otra pata, “vive una liebre de marzo. Visita al que te plazca, ambos están igual de locos”
Al comienzo Alicia se muestra especialmente impaciente y torpe, no entiende este nuevo mundo, que sin embargo la fascina y quiere permanecer en él. Pero parece que ella quisiera imponer su propia lógica y sus conocimientos. Este es el punto donde se va a producir la inversión que le permitirá terminar la aventura siendo otra. De hecho Alicia tiene problemas de “identidad”, no puede decir que es una niña, ya no sabe quién es ni quién va a ser cuando salga. A lo largo de su recorrido, Alicia aprende a ser menos obstinada, menos metepatas, más paciente, pero no se trata de esto.
Alicia aprende que hay algo imposible, que no hay armonía, que la armonía es un sueño de la infancia. Alicia se encuentra en una tesitura inédita: tiene que cambiar. Todos la cuestionan, todos le dicen lo que tiene que hacer. Ella debe encontrar su lugar, su nuevo lugar. Ella debe encontrar algo en el sueño que le permita salir siendo otra.
Antes del viaje Alicia es una niña que pasea y juega con sus hermanas y su amigo grande, Carroll. Para hacer posible el País de las Maravillas, ella se transforma, y esa transformación es precursora de la gran transformación: dejar de ser una niña y convertirse en una joven mujer.
Al final del capítulo 12, titulado El testimonio de Alicia, que es el final de libro, ella despierta y le dice a su hermana: “Ah, no sabes qué sueño más raro he tenido” y comienza a contarle el sueño. Cuando termina, la hermana le dice que vaya a merendar, que se está haciendo tarde. Alicia se va, deja atrás su relato y su hermana se queda soñando con el mundo de Alicia. En un sentido podemos decir que lo hace suyo. Dice: “Y mientras continuaba así sentada con los ojos cerrados, casi creyó encontrarse en ese país maravilloso, aunque sabía que con sólo abrirlos todo recobraría su insulsa realidad……. Por último pensó en cómo sería en el futuro esta pequeña hermana suya, cuando se convirtiera ya en una mujer, y en cómo se conservaría a lo largo de sus años maduros el corazón sencillo y amante de su niñez”.
Con este pasaje concluye el libro. Podemos ver en él, como hemos dicho, un recorrido que ha finalizado. Alicia sale del sueño, ya no quiere seguir jugando. En el último capítulo, ella ya ha recuperado su tamaño normal porque el poder mágico de los bizcochos que tomaba se ha terminado, y acaba de ser condenada por responderle a la Reina. “¡Que le corten la cabeza!”, chilló ésta con toda la fuerza de sus pulmones; pero nadie hizo el menor movimiento”. El juego se está acabando. Alicia, nunca mejor dicho, rompe la baraja diciendo: “¿Quién les va a hacer caso? ¡Si no son más que un mazo de cartas!” Al oír esto, la baraja entera se elevó por los aires y empezó a caer desordenadamente sobre Alicia…” despertándola.
Alicia entró a un País donde tuvo que vérselas con animales antropomórficos y parlantes, con situaciones absurdas e imposibles y finalmente salió. Del sueño hubo un relato a su hermana, que queda en su hermana. Alicia se va. Se ha separado del sueño y del relato. Su hermana, que permanece soñando el sueño de Alicia, piensa en el destino de Alicia como mujer y en qué cosa guardará la mujer de la niña.
Desde mi punto de vista, el relato está al servicio de mostrar este momento: cuando Alicia está en condiciones de dejar atrás sus cosas de la infancia y se dirige a un futuro que la espera como mujer.
Quisiera resaltar que este no es un cuento o novela de iniciación (ausbildungs roman) al uso, normalmente ese tipo de relato entraña un encuentro sexual en algún aspecto: con la mirada, con las palabras, con el cuerpo. Eso no está en el libro. Por eso le he dado a este apartado el título de “despedida de la infancia”. Lo que Alicia aprende en este País es a utilizar su ingenio y sus ardides para desenvolverse en un mundo otro, en un País que es una alteridad. Alicia aprende a arreglarse con lo que tiene, busca el camino hacia la astucia. Ella debe abandonar el mundo tutelado por los mayores y encontrar su manera particular de hacer, por sí misma. En ese sentido creo que, estrictamente, no se trata de una iniciación sino de una despedida, de la separación de la infancia.
El relato como don de amor
Gracias a su amor por Alicia, Lewis Carroll puede atravesar el muro censor de la sociedad victoriana y seguramente sus propios muros subjetivos y construir otro mundo: ingenioso, divertido, donde rigen otras reglas y donde su querida niña pueda hacer una experiencia nueva.
La segunda idea que quisiera desarrollar es que este libro es una ocasión de separación también para él.

Alicia en el País de las Maravillas comienza con un poema, que termina así:
“¡Alicia! Recibe este cuento infantil
Y deposítalo con mano amable
Allí donde descansan los sueños de la niñez
Entrelazados en mística guirnalda de la Memoria
Como las flores ya marchitas
Ofrenda de un peregrino
Que las recogiera en una lejana tierra”

L. Carroll cuenta y posteriormente escribe este relato para Alicia, aparentemente para entretenerla, para agradarla, pero como podemos ver en el poema, en la dedicatoria está presente el espíritu de la despedida. Ella debe depositar el cuento infantil donde descansan los sueños de la niñez, como si ella ya no fuera niña. Estos sueños van a descansar junto con las flores marchitas que le ofrendara un peregrino. En la figura del peregrino podemos ver al propio Carroll, pero en un tiempo pasado, como las flores que ya han perdido su juventud.

Desde mi punto de vista, el libro es un don de amor que Carroll le hace a Alicia.
¿Qué quiero decir con “don de amor”?
Los objetos que se intercambian las personas en las relaciones afectivas tienen un valor añadido que, más que añadido, resulta fundamental. El objeto que se da es signo del amor, el objeto representa de alguna manera al otro del amor, y lo sustituye. Hacer un regalo es dar algo de uno mismo, es dar algo que, desde ese momento, a uno le falta. No se trata de dar algo porque sobra. Doy algo valioso para mí como signo de mi amor. El objeto como don de amor representa al amante y a la vez evita que el amante tenga que darse enteramente a sí mismo.
En nuestro caso, Carroll crea para Alicia este maravilloso regalo como testimonio de su amor y de lo imposible del mismo. Es su manera de darse él mismo y de distanciarse a la vez. En su lugar está el libro, la historia fantástica que entrega a Alicia como una especie de mapa, lleno de enigmas, que le puede servir para encontrar su tesoro. El libro es una plasmación del amor y de la promesa.
Con este don Carroll se separa, transforma su amor en un objeto, y en una especie de sublimación, comienza a dedicar parte de su tiempo a la narrativa, siguiendo la estela de este primer libro tan especial.

Porque se trata de un regalo que sella un amor que está pasando o que tiene que pasar, en el sentido de acabar.
Carroll eterniza la infancia de Alicia con las fotos y también lo hace con el libro. Pero en este caso, a la vez, le da algo que, como dije antes, será testimonio de un pasado o de un imposible. En el libro, que la hace una niña eterna para la humanidad, la obliga a transformarse en otra, a cambiar. Él le regala un mundo otro donde la invita a incluirse, mientras él queda fuera. En la película de Tim Burton, por ejemplo, Carroll queda incluido en el sueño, sin poder salir, y es Alicia la que se va.

Hacia el final del libro hay otro poema, oscuro, ambiguo. Los personajes se burlan de él.

“Me dijeron que fuiste a verla
Y que a él me encomendaste;
A ella le gustó mi carácter,
Pero declaró que yo no sabía nadar.

Él les mandó decir que yo no había sido
(Nosotros lo damos por cierto).
Pero ¿y si ella insistiera?
¿Qué sería entonces de ti?

Yo le dí una, ellos diéronle dos
Tú nos diste tres o más.
Todas volvieron de él a ti,
Aunque antes todas mías fueran.

Si ella o yo por ventura nos viéramos
Afectados por todo este enredo,
Él confía en que tú sabrás liberarlas
Tal y como al principio fuimos.

Tengo la impresión de que tú fuiste
(Antes de que a ella le diera este ataque)
Un obstáculo que se interpuso
Entre él, nosotros y el sueño.

No dejes que él sepa que ella los querría más,
Pues esto habrá de ser siempre
Un secreto que nadie más sepa,
Entre tú y yo”.

Me gustaría leer parte de la nota del traductor, Jaime de Ojeda, que sigue a este poema. Dice: “…..la versión revisada (de este poema) que aparece en Alicia alude, a mi modesto juicio, al mismo Carroll y a su relación medio inconsciente medio confesada con Alicia. Para mí todo este poema respira la profunda melancolía de ese amor imposible”.

Podemos imaginar que Carroll sabe que tiene que separarse o que ama a la niña que Alicia está dejando de ser. Sensibilizado, “feminizado” por su amor, puede imaginar ese mundo lleno de frescura e ingenio y puede sostenerlo con sus conocimientos científicos. Crea así una obra verdaderamente original donde, por una parte, intenta dar cuenta de lo no se puede aprehender ni decir: la infancia que acaba, el amor imposible.
Desde otra perspectiva, él realiza una subversión. La obra de Carroll no resulta escandalosa ni molesta. Es más, a la reina Victoria le gustó tanto que mandó pedir todos sus libros (luego se encontraría con que eran libros científicos que ella no comprendía). Él no cuenta historias que contravengan la moral. En esos años, el escritor Oscar Wilde, cuya obra resultaba excesivamente provocativa para la sociedad victoriana, fue condenado a muerte por ser homosexual.
El caso de Carroll es distinto, él subvierte en un sentido más radical, más estructural, no es a través de los contenidos, de las historias. Él usa la lógica para dar sentido al sinsentido y de esta manera se acerca también a lo imposible de decir. Esa es su verdadera subversión. Si bien también utiliza a sus personajes para hacer críticas sociales muy mordaces, pero eso es lo más evidente, y no resulta tanto molesto como gracioso.

En relación al objeto “libro” o el objeto “palabras” como don, lo encontramos en Carroll hacia Alicia, como verdadero don de amor.
Asimismo, Alicia también entrega su relato, lo da como si fuera un testigo. Fue suyo pero lo lega a su hermana porque ya no es suyo, ya pasó.
Es curioso porque en el libro también se regalan palabras. Hay un párrafo en el capítulo La historia de la tortuga artificial en el que hablan Alicia y la Duquesa. Alicia oscila entre la paciencia y la impaciencia frente a los comentarios de la duquesa, que está especialmente amable. En un momento la Duquesa le dice: “te regalo todo lo que he dicho hasta ahora” y Alicia piensa: “¡Vaya regalito! ¡Menos mal que la gente no acostumbra hacer regalos de cumpleaños de este tipo!”.
Con el regalo de las palabras Carroll hace lo mismo que con su poema del final, lo entrega para que sus personajes lo ridiculicen, lo transformen en un resto, en algo degradado.

Para concluir

Para terminar voy a tomar prestadas unas palabras de Jorge Luis Borges, de su prólogo a las obras completas de L. Carroll. Su texto, como es habitual, es muy sugerente y lleno de ideas. Sólo voy a reproducir alguna de ellas que va en la línea de lo que he venido comentando.
Dice que: “la literatura inglesa y los sueños guardan una antigua amistad”, luego continúa comentando que los dos sueños de Alicia bordean la pesadilla y que las ilustraciones de Tenniel acentúan la siempre sugerida amenaza. Pero “en el trasfondo de los sueños acecha una resignada y sonriente melancolía; la soledad de Alicia entre sus monstruos refleja la del célibe que tejió la inolvidable fábula. La soledad del hombre que no se atrevió nunca al amor y que no tuvo otros amigos que algunas niñas que el tiempo fue robándole, ni otro placer que la fotografía, menospreciada entonces”
Junio de 2010

CINE Y PSICOANÁLISIS
CRÓNICA Nº 63
“A propósito de Elly”.


El director iraní, Asghar Farhadi, declaró que la única posibilidad para un cine moderno, actual, es “que haga pensar al espectador”. Objetivo conseguido, cada intervención lo demostró.
¿Por qué el novio de Elly acepta presentarse como su hermano?
¿A Elly la preferimos viva o muerta?
¿Por qué mejor muerta que viva? ¿Muerta o irresponsable?
¿Por qué no nos pareció trágica la muerte de Elli?
¿Por qué Sepide mantiene la mentira?
¿Por qué aceptan todos seguir el juego del engaño?
¿Cómo se salva uno de la culpa?
Cada uno intentó responderse…
En general, la película gustó mucho. Es la primera vez que nadie intervino para decir lo contrario. Se dijo que el director conecta muy bien los dos planos, lo subjetivo y lo político, y como la respuesta de Ahmad a Elly sobre porqué se separó: “Mas vale un final amargo que una amargura sin final” está en juego todo el tiempo.
Discutimos sobre el amor, tanto del novio de Elli como de Sepide y su marido, y nos llevó bastante tiempo. Hubo quien opinó que al novio de Elly solo le importa su honor y por ello, saber si aceptó ir o se opuso. Otros respondieron que la amaba, que la necesitaba. Otra intervención apuntó, sin saber a que tipo de amor correspondía, si A, B o C, que había que tener cuidado con ese tipo de amor que puede llevar a las mujeres al maltrato y a la muerte y que habría que salvarse de ese amor. Que parecía más un amor del tipo C, se amaba más a él mismo, aunque fue lo que menos le interesó de la película, su visión tenía más que ver con la influencia de la religión y como ante una muerte, se ensucia una vida para que no se sepa nada.
Se comentaron los riesgos de una mirada occidental, europea, sobre una sociedad oriental, la iraní, regida en lo social por la sharia, el continuo ir y venir de los conflictos morales y como la moral cambia de tono según las culturas.
Se mencionó la frase de Lacan, “la única cosa de la que se puede ser culpable es de haber cedido en su deseo”
”Sepide lo muestra, tal vez ella buscara a través de su empuje y dominio de Elly, una liberación que ella no tenía”. Sepide ejercía un poder sobre el grupo, “a ella le piden todos, todo” dice el marido, un poder que trastabilla cuando cede a su deseo, cuando desaparece ante los hombres, ella ya no puede sostenerse. Cuidado con el bien para otros, como se muestra, puede ser trágico para las dos. El marido le dice “Si dices que sabías te va a matar” y cede y no dice la verdad.
Se planteó que la película tiene como eje la condición humana, al ser, a la culpa que vertebra toda la película, hay influencias sociales, pero es lo humano lo esencial.
Se apuntó la inclusión del personaje de Ahmed, alguien que regresa de Alemania, como un guiño del director que permite cierta identificación desde nuestra cultura, a lo universal.
Luego de muchos “ires y venires”, alguien intervino para cuestionar que se dijera que había dos visiones, la europea y la oriental, enfatizó que el director mamó todo el cine europeo y americano, y lo que cuenta puede pasar en cualquier lugar del mundo, la condición humana es universal y que se nota que es un hombre de teatro, que ensayó durante dos meses con los actores y que todos están estupendos, espontáneos y naturales, incluidos los niños. Al director no parece preocuparle mucho de la censura, está hablando de sensaciones.
Alguien a quien el final le intrigó y la vio dos veces, apuntó luego de los comentarios sobre el misterio de la desaparición de Elly, que en la escena en que está volando la cometa con la niña, escena en la que planea la tragedia, Elly le dice a la niña: ”coge la cometa porque me tengo que ir”. Cuestión que abrió un interrogante más, ¿Elly se ahoga porque intenta salvar al niño o se va? ¿Se suicida o muere ahogada intentando salvar al niño?
Fue muy interesante escuchar la finura de los comentarios…alguien apuntó al detalle del inicio: la oscuridad del túnel y la luz en el espejo retrovisor, la oscuridad al inicio y la luz al final del túnel, ante la muerte cambia la iluminación de los actores, todo se vuelve gris, en el final de la película esa secuencia del túnel se invierte, la luz al inicio y la oscuridad al final. La importancia de lo formal, de cómo se nos cuenta algo desde las imágenes.
Se comentó que la película es un thriller, Elli es un recurso para todo el planteamiento de la película, una ausencia que es presencia, que como Hitchcock , el director la usa para distraer al espectador, para desplazar el interés del espectador para descubrir el misterio, como en Psicosis la madre…
Lo más gratificante fue escuchar a alguien decir que si no hubiera sido por nuestra tertulia se hubiera perdido esta película y nos dio las gracias.
Y nos despedimos hasta el próximo “curso”, seguiremos siendo acogidos por el Café Isadora y su gente estupenda y cinéfila a la que agradecemos mucho poder vivir el placer de comentar y reunirnos.
¡¡¡Feliz verano a todos!!!!

Marta Mora

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